Capítulo XIV
Era una tarde de verano luminosa y soleada. Una bella mujer tomó un sorbo de su jugo lentamente. Miró su teléfono un mensaje de Iori que llegara pronto a la mansión, ya había pasado unas semanas desde que se fue a Londres por unos negocios. Levantó el espejo y miró su reflejo.
Tocó el lugar donde solían estar las cicatrices de sus golpes. Sin embargo, todavía sentía un dolor punzante a pesar de que solo los había tocado ligeramente. Dejó el espejo y giró su hermoso cuerpo caminando hacia el balcón, dónde se veía los jardínes más hermosos que había visto, con fuentes y puentes. Recordó su situación un año atrás.
Una mujer de tez clara, cabellos púrpuras labios rosas pero en estos momentos más pálidos de lo habitual al igual que el resto de su piel, se encuentra acobijada y con los ojos cerrados, parecía descansar plácidamente entre las mantas azul marino, la habitación era espaciosa de un color coral y un balcón amplio dónde las cortinas se ondeaban con el viento, sin embargo, algo lucía anormal, y eso era el estado en el que se encontraba…atada a un aparato que monitoreaba su latir, mientras la enfermera acomodaba su almohada con cuidado.
El sonido de un aparato en una tenue constante acapara los oídos de la joven a calma se percibe nula y al mismo tiempo eterna, algo doloroso se siente en su interior, y quizás con una lentitud que nunca imagino antes poco a poco…abrío sus ojos, los tenía que entrecerrar por la reciente aparición de luces…más cuando finalmente se acostumbro al panorama no puedo evitar exaltarse…la enfermera, tubos y cables a su alrededor….la enfermera la tranquiliza mientras va a buscar a alguien.
Miro a su alrededor…no conocía nada. En ese momento entro alguien que al verla se quedó muy sorprendido.
— Athena.
— Iori.. ¿Dónde estoy?
El no contesto porque no daba crédito a lo que veía, creyó que jamás despertaría.
—¿Iori?
—En la mansión Yagami. - contesta al final. — ¿Te encuentras bien?
— No entiendo... Lo único que recuerdo fue el incendio en la mansión Asamiya... - antes de poder seguir divagando en sus memorias un fuerte dolor de cabeza se hace presente por lo que llevo sus manos a ella tratando de calmarse.
—Llamare al médico. - dijo la enfermera antes de retirarse.
— ¿Que me pasó? - pregunto Athena.
— ¿No lo recuerdas? - Iori la miro, ella lo observó confundida. Unas escenas pasaron por su mente.
...
Camino por las escaleras ya que la salida estaba en llamas, quería ir a un cuarto y así salir por la ventana, apenas subió los escombros del techo calleron sobre ella, su cabeza dolía a rayos, sintió como la sangre caía sobre su frente, las llamas quemaron parte de su cuerpo, ahora sí era su fin.
Estaba a punto de perder la conciencia cuando vio una figura que se acercaba a ella y la tomaba en brazos.
— ¿Iori? - Musito de repente Athena entreabriendo los ojos y cerrándolos a los pocos segundos para volverlos abrir.
...
—Tu me salvaste. - balbucio con asombro.
— No mereces terminar de esa forma Athena. Sé que no me conoces lo suficiente pero no soy un maldito como todos piensan. - ella lo miro sintiendo algo cálido en su interior. — Ahora dime ¿Cómo surgió el incendió? Fue ¿Un accidente?
— No fue un accidente. - recordó Athena las caras de esas asesinas. — Fueron tus antiguas compañeras de equipo, ellas fueron contratadas por la maldita de Yuki.
Iori apreto sus dientes, esas malditas son capas de cualquier cosa por dinero.
—pero.. Mi hija debe estar preocupada.. debo ir por ella. - quizo salir de la cama cuando el la detuvo tomando su mano, era difícil para el decirle la verdad.
— Athena.. hay algo que no sabes. - ante sus palabras, Athena sintió temor. — Han pasado cuatro años desde aquel incendio. - el pánico aumenta y la alteración se apodera de ella.
—¿Que? - susurró con los ojos brillantes.
— Todos piensan que haz muerto.
Lágrimas gruesas caen sobre las mejillas de Athena.
— Sufriste un impacto fuerte en la cabeza que produjo una fractura perceptible y tuvieron que darte puntadas inmediata para evitar la hemorragia, fue así que perdiste la conciencia quedando en un coma profundo. - siguió hablando el Yagami. Mientras veía como Athena colocaba sus manos en su rostro mientras lloraba. Sentía que se le hacía difcil respirar e incluso sentía que iba a asfixiarse. Athena había perdido cuatro años de su vida, años que podría estar con su hija y verla crecer. Iori la abrazo dejando que ella mojara su camisa con sus lágrimas.
...
Unas lágrimas calleron sobre su hermoso rostro, otras escenas pasaron por su su mente.
...
Se levantó de esa cama y se vistió. La enfermera le llevo un jeans y una blusa blanca mientras que Iori platicaba con el médico en la sala justo cuando bajaba por las escaleras, el médico la miro con asombro.
— Señora, verla de pie se podría decir que es un milagro. - sonrió. — Debo examinarla.
— No tengo tiempo para eso, debo ir por mi hija.
Dijo simplemente llendo hacia la puerta cuando el pelirrojo la tomo del brazo y la arrastró hacia su despacho.
— ¿Que piensa que estás haciendo? - dijo Iori, cerrando la puerta de un portazo y lanzándole una mirada helada a la psíquica. — ¿En verdad piensas que puedes ir a buscar a tu hija y enfrentar a Kyo sola? - agregó luego, despectivo.
— Solo quiero recuperar a mi hija. - los ojos púrpuras de Athena brillaron con rabia, ojos que en ese momento se clavaron en su rostro, se soltó del brazo que la tomaba.
— No sabes si el también estuvo de acuerdo con Kushinada para matarte.
—El no sería capaz de matar a la madre de su hija. - dudo Athena.
— Eso aún no lo sabes. La Kushinada sigue siendo su prometida.
— Eso no me interesa, Kyo puede casarse con el diablo si quiere. Pero Azula no será criada por esa arpía.
A Iori le sorprendió con la naturalidad con la que se tomaba la noticia, ¿En verdad ya no quería a Kyo?
— Recuerda que fuiste acusada de homicidio.
Athena lo había olvidado, el pelirrojo tenía razón si ella se presentaba descubrirían que está viva la encarcelaran, primero debía probar su inocencia.
— Vas tener que prepararte mucho más si quieres tener una oportunidad contra Kyo. - Su enigmática sonrisa burlona al final de la frase mantuvo a Athena en silencio.
— ¿Me estás sugiriendo que pelee contra el y su novia? - fue todo lo que pudo decir Athena luego de unos segundos. No le gustaba la expresión con que el pelirrojo la observaba, como si supiera algo y se lo estuviera ocultando. — ¿Cómo es que están seguros que estoy muerta si no había cuerpo?
— Les pague a los forences para que digan que fue tu cuerpo el que se quemó en ese incendio era el tuyo y no la de tu mucama que se había quedado limpiando la casa sin avisar a nadie. - confesó el y Athena abrió los ojos sorprendida. — A la joven la tomaron como desaparecida.
— ¿Porque? ¿Porque me ayudas? ¡Y no digas que por amistad o lastima, casi ni me conocés! -exclamó de pronto, perdiendo, por fin, el control sobre sí misma. Todos aquellos días de sufrimiento habían sido demasiado, sentía que no lo soportaba
—Tal vez me gustas más de lo que pienso. - murmuró de repente viendo cómo la dejaba sin palabras y su mirada enojada cambio a una confusa, obviamente no esperaba esa respuesta, las mejillas de la psiquica se enrojecieron dándose vuelta.
El sonrió, Athena era el tipo de mujer que no se rendía y era capaz de dar su vida por personas que no conocía, una heroína que fue amada por muchos en los torneos KOF. Admiraba su valor a enfrentarse a contrincantes más fuertes. Hasta lo había enfrentado en muchas ocasiones por defender al idiota de Kyo al que ella estaba enamorada o eso pensó. Le agradaba la chica, la quería a su lado.
— Iori.. yo no puedo pensar en eso ahora... - fue ahí cuando las manos de Iori se posaron en su hombro y dejo de tartamudear, sintió su aliento tibio como su perfume exquisito masculino sobre su oído, cerró sus ojos dejándose llevar por su voz.
— Lo se, aún así quiero ayudarte.
Kyo llegó a la casa, la misma que compartió alguna vez con Athena, subió a su habitación y se recostó sobre la cama, desde que murió la psíquica había decidió vivír ahí con Azula, la pequeña ya tenía diez años y era una niña brillante, físicamente igual a Athena pero tenía su arrogancia y su carácter. Era por eso que no estaban de acuerdo en algunas cosas. Observó el porta retrato sobre la mesa de luz, estaba ella vestida de novia, tan hermosa y llena de ilusiones tomada de su brazo, esa mujer feliz y llena de vida antes de conocerlo.
Iba a ser una fiesta en un hotel lujoso de seis estrellas por su inauguración, no quería ir pero Yuki le había insistido tanto concurrir que no tubo opción, no entendía cómo pudo seguir estando comprometido con ella, y seguir con el después de que ya no tenía interés por ella, solo quería estar con Azula quien obviamente Azula estaba en contra solo estaba comprometido por nombre pero ya no sentía nada por Yuki pero había pasado tantos años esperando por el que no pudo terminar con ese compromiso, deseaba que fuera ella quien lo hiciera. Todas las élites ricas y poderosas de la clase alta de Tokio iban a asistir a esa fiesta.
Yuki estaba feliz, hoy fue una gran oportunidad y pudo asistir junto a Kyo a un lugar lleno de ricos y famosos, así que tuvo que hacer una buena actuación el, vestía un traje negro hecho a medida. Su aura encantadora y apuesto rezumaba de sus huesos.
Yuki llevaba un vestido impresionante mientras caminaba junto a Kyo. Tenía su habitual máscara de bondad y gentileza cuando de vez en cuando saludaba a las personas que la rodeaban. Disfrutaba de las miradas envidiosas que las otras personas de la alta sociedad le dirigían y de todos los hombres que la miraban.
— Kyo, sentémonos allí. - Kushinada parpadeó y dijo con dulzura.
Kyo apartó el brazo de Yuki sin emoción. Ella sintió un vacío en sus manos, lo que la frustraba. Sin embargo, todavía mantuvo la sonrisa en su rostro mientras todos la miraban a ella y a Kyo. Disfrutaba demasiado la sensación de ser el centro de atención.
Pronto comenzó a sonar música de ambiente. Yuki se sentó junto a Kyo felizmente. Sin embargo, en ese momento, las miradas de todos la abandonaron y se concentraron en la entrada del pasillo. La cara de Yuki cayó. Vio una figura hermosa y ágil que se movía lentamente por el rabillo del ojo. Se dio la vuelta para mirar de cerca. Cuando vio a la persona acercándose con un par de gafas de sol en la cara, su cabello lila ahora con ondas caían sobre sus hombros como cortina.
Yuki ya no pudo mantener su sonrisa hipócrita, esa mujer se parecía a ella. Venía acompañada por Iori Yagami.
A Kyo inicialmente no le molestó la conmoción, pero de repente sintió que algo andaba se dio la vuelta para mirar la escena. Era su rival acompañado por una mujer, cuando vio a la joven con un vestido largo y una chaqueta de traje blanco magnolia haciendo un gesto, sus ojos se iluminaron.
¡Era ella!
Athena pudo ver la sonrisa rota de Yuki debajo de sus gafas de sol. Se acercó sin dejar de mantener la calma y la compostura. Podía sentir los ojos de todos pegados a quién tuvo su día. Y ese era el de la psiquica, sonrió dulcemente mientras se sentaba junto con el pelirrojo en unos asientos vacíos detrás de Yuki de una manera tranquila y ojos de Kyo estuvieron sobre ella todo el tiempo. Hasta ahora, todavía la estaba mirando. Athena notó que Kyo la miraba fijjamente. Quizás, esta era la mirada que más había deseado en ese entonces, pero ahora, no le importaba. Después de sentarse, Athena escuchó susurros a su alrededor.
"¿Quién es esa mujer? ¿Hay alguien como ella en nuestro círculo?"
"Dicen que es la prometida de Iori Yagami" "También que el la representa y es una cantante recientemente famosa"
Athena solo sonrió levemente cuando escuchó esas voces de sospecha. Los mozos comenzaban a servir la cena, Yuki se levantó y fue hacia el tocador.
— Ya vuelvo. - le dijo la psíquica al pelirrojo y siguió a la Kushinada hacia el tocador, una vez adentro la vio retocando su maquillaje a lo que Athena se paró a su lado tomo su bolso e hizo lo mismo que la pelo corto, saco su lápiz labial y comenzó a pintarse los labios, Yuki al mirar el rostro detrás de las gafas de sol, se alarmó. Sus ojos se abrieron miró ese rostro con incredulidad. Esa forma de cara, esos rasgos ...Aunque no podía ver sus ojos, esos rasgos le parecían inquietantemente familiares. Yuki sintió que se le hacía más difícil respirar cuanto más miraba el rostro de esta mujer. Cuando Athena vio que Yuki la miraba conmocionada, Athena levantó las comisuras de los labios y sonrió suavemente.—¿Por qué te ves así de repente? ¿Viste un fantasma?
—¿Qué fantasma? ¡Incluso si veo uno, lo destruiré! -Ella respondió con enojo y salió del tocador.
Athena después de un minuto volvió a su lugar, había personas que comenzaron a bailar lento y Iori como un caballero la invitó, ella no pudo negarse, tomo su mano y fue hacia la pista con el apuesto pelirrojo quien después que comenzaron a bailar, algo lo irritaba, la peli morada lo notó.
— ¿Que pasa?
—El no deja de mirarte. - respondió a lo que Athena miró hacia donde estaba Kyo, el no le sacaba la vista de encima.
— Tal vez piensa que soy un fantasma. - sonrió a lo que el Yagami relajo su seño fruncido y la acerco aún más a él. —Tenias que ver la expresión de Kushinada, creo que arruine su noche.
Kyo comenzó a caminar hacia ellos, Iori se dió cuenta y le hizo una señal con los ojos a Athena quien se percató también.
— Buenas noches Yagami. - lo saludo el Kusanagi con una sonrisa arrogante que el pelirrojo pudo notar sonriendo de lado tomo la mano de Athena.
— Kyo, no creí que te gustarán este tipo de reuniones. - contesto Iori como si estuviera burlándose de él.
— Iba a decirte lo mismo ¿Acaso me estás siguiendo? Aún quieres retarme a una pelea ¿Asesinarme?
— Ya no vale la pena seguir a un idiota.
En ese instante apareció Yuki y tomo del brazo de Kyo como si tratará de contener sus ganas de golpear a su rival. Kyo suspiro y paso una mano sobre sus mechones castaños que de segundos volvieron a su lugar.
— ¿Y quién es la señorita? Tiene un gran parecido con alguien que conocemos ¿No crees? - El corazón de Kyo latía más rápido.
— ¿Parecido? - pregunto Athena con una dulce sonrisa.
Cuando Kyo escuchó su voz, sintió que los latidos de su corazón se paralizaban.
Era su voz.
No podía ser ella.
Pero era su voz.
Miro a la mujer que estaba delante de él. Se veía elegante y refinada. Además de eso, se destacó entre la multitud.
— El se refiere a Athena Asamiya, su difunta esposa. - le contesto Iori tranquilamente a la psiquica quien asintió confundida.
— Creí que está señorita era su esposa señor Kyo. - le dijo la psíquica señalando a la pelo corto.
—Por supuesto que soy la esposa de Kyo. ¡Todo Tokio lo sabe! - Yuki estaba ansiosa por anunciar su relación con Kyo.
— No eres mi esposa Yuki. Solo mi prometida.
Cuando Yuki escuchó esto de la boca del Kusanagi la sonrisa arrogante en su rostro regresó.
— oh Claro Athena Asamiya. ¡Era unas de las luchadoras de KOF ! - exclamó la psiquica recordando. — Lamento su muerte señor Kyo, ella era una mujer muy valerosa, además de hermosa.
— Si lo era.
El rostro de Yuki decayó cuando escuchó esa respuesta de Kyo, pero mostró una mirada inocente en su rostro.
— ¿Que dices amor? Yo soy muy bella también ¿No crees?
Sin embargo, Kyo solo miraba a Athena. Su mirada era tan intensa que era como si quisiera ver a través de sus gafas de sol. Tenía exactamente el mismo aspecto que Athena, aunque él no podía verle los ojos.
— ¿Kyo? - volvió a insistir Yuki apretando su brazo.
— Si eres hermosa Yuki, tu belleza no se puede comparar con las demás.
La Kushinada comenzó a sonreirle a Kyo, Athena lo miro.
"Aún sigues consintiendo a esa p*rra de dos caras cruel y desalmada". "Kyo, no solo eres ciego, sino que también eres un idiota como dice Iori. Aún no puedes ver el verdadero rostro de Yuki después de tantos años".
Athena reflexionó y dijo después de separar sus labios rosados.
— Se ven bien juntos ¿No crees querido? - le dijo al pelirrojo con cariño a lo que el sonrió.
—Aun no me dijo su nombre señorita. - le recordó Kyo.
Ella sonrió y se quitó las gafas de sol de la cara. En el momento en que se los quitó, vio que la expresión de Kyo se congelaba. Incluso el aire a su alrededor comenzó a congelarse. Sin embargo, Athena sonrió manteniendo la misma expresión en su rostro.
— Mi nombre es Estrella Tsukino.
La palabra que pronunció tan suavemente se quedó en su oído. Sin embargo, aterrizó con fuerza en el corazón de Kyo.
Yuki quedó paralizada.
Sus ojos se agrandaron mientras miraba boquiabierta el rostro que estaba frente a ella sin poder creerlo.
—¿Cómo, cómo... Athena?-, la lengua de Yuki se enredaba mientras se retiraba.
"Cómo es esto posible…".
Ella lo negó en su corazón.
'¡¿Cómo es eso posible?!'
'Esa p*rra hace mucho tiempo que se había convertido en cenizas, entonces, ¡¿cómo podría aparecer frente a mí así ahora?!'.
'¡Eso es imposible!'.
Athena sonrió mientras miraba las expresiones que cambiaban rápidamente en el rostro de Yuki. Su expresión frenética le dio a Athena un poco de consuelo.
"Kushinada es ¿miedo lo que hay en tus ojos?"
— Señorita Kushinada, ¿está bien? Te ves bastante mal. -Athena se acercó a Yuki, pero esta última se retiró frenéticamente asustada. Al ver su reacción honesta, Athena sonrió y dijo, —¿Qué sucede, señorita Kushinada? ¿Por qué parece que acaba de ver un fantasma?
Cuando Kyo vio este rostro deslumbrante frente a él, sintió como si se hubiera convertido en una escultura. En esa fracción de segundo, perdió todos sus sentidos y conciencia. Incluso sintió que podría estar soñando. El hermoso rostro frente a él era tan deslumbrante.
¡Fue tan doloroso!
"Athena"
No pudo evitar gritar su nombre en su corazón. Su corazón, que había caído en un profundo sueño durante los últimos cinco años. Athena sonrió levemente cuando vio la reacción de Kyo.
'¿Estás sorprendido?'.
'La ex esposa a la que hiciste la vida miserable aún no ha muerto'.
'Sin embargo, no soy esa Athena Asamiya que te amaba tanto que abandonó todo el respeto por sí misma, el amor propio e incluso a sí misma'.
— Lo lamento, Kyo pero mi prometida y yo tenemos que irnos. - dijo Iori tomando de la cintura a su compañera pasando junto a Kyo.
El Kusanagi volvió a sus sentidos. Una fragancia extraordinaria invadió sus fosas nasales cuando se dio la vuelta y vio que se iban caminando hacia la puerta lateral. Kyo no dudó y se dio la vuelta para seguirla. Las luces de neón multicolores se entrelazaban entre sí en la ciudad por la noche.
Athena salió con Iori por la puerta, pero antes de que pudieran ir muy lejos, vio a Kyo desde el espejo lateral del auto que estaba estacionado al costado de la carretera mientras caminaba con Iori, sonrió en secreto y siguió avanzando, imperturbable. Ella miró en el espejo lateral del coche con el rabillo del ojo y vio a Kyo correr tras ellos. Cuando iba detrás de ella, extendió la mano para agarrar su muñeca.
— ¡Athena! -, gritó de nuevo, su voz sonaba se detuvo junto con el pelirrojo, mostró una mirada de inocencia y conmoción mientras parpadeaba lentamente.
— Señor Kyo, ¿por qué me llama asi? Suelte mi mano.
Los ojos profundos de Kyo y miraban fijamente a los ojos aturdidos de Athena. La noche proyectaba una sombra sobre sus rasgos, haciéndolos parecer aún más incomprensibles.
— ¿Acaso perdiste la cabeza? - le cuestionó enojado Iori.
— ¡Ella es Athena! ¡No está muerta! - exclamó mientras sujetaba con más fuerza el brazo de ella. Era como si Athena iba a desaparecer si la soltaba. No permitiría que ella volviera a desaparecer de su mundo. Ella lo miro confundida.
— Señor está equivocado, no soy Athena. Soy Estrella Tsukino.
Los ojos de Kyo se oscurecieron después de escuchar eso.
—¡Tú eres! ¡Eres Athena!
Él la miró a los ojos. Aunque este rostro era un clon, creía que no habría otros ojos iguales en este mundo. Ella se quedó en silencio durante unos segundos después de escuchar eso. Luego sonrió y dijo:
— No soy igual a ella señor y si lo fuera estaría con usted que es su esposo, apuesto que estuvieron muy enamorados.
Cuando escuchó las palabras de Athena, el castaño se quedó helado. Apretó sus finos labios con fuerza y agarró la barbilla de Athena de repente, ella no esperaba que él hiciera esto al frente del pelirrojo quen lo separó de ella de un empujón.
— No tienes respeto infeliz, ella es mi novia.
— ¡Es mi esposa, Yagami! Su voz, su rostro, su cabello y su cuerpo... Hasta puedo decirte que al pasar solo una noche con ella puedo confirmarlo.
La cara de Athena cayó al igual que el rostro de Kyo al sentir, el puño del pelirrojo sobre su mejilla. Estaba realmente furioso.
— ¡¿Acaso no tienes honor?!
Kyo lo ignoro por completo, se quedó mirando los hermosos ojos de Athena frente a él.
— Athena se que te hecho daño y no me importa las cosas que haz hecho, no me interesa en lo absoluto. Si vuelves a mi dejaré a Yuki.
Athena se rió entre dientes.
— Por favor señor Kyo, hay muchas personas que se parecen en este mundo, yo amo a Iori y no lo dejaría por alguien que está comprometido y dispuesto a olvidar su compromiso por alguien que se parece a su difunta esposa. - en ese momento Athena tomo la mano del pelirrojo y luego ambos subieron al auto un instante, Kyo sintió un vacío en su mano. Al mismo tiempo, sintió que su corazón también se vaciaba, el automóvil arranco.
Continuará...
