Era fin de semana e incapaz de seguir conciliando el sueño, Kakashi se levantó de su cama aunque era muy temprano por la mañana, ese día no laboraba por lo que decidió tomárselo con calma. Se dirigió a la cocina para prender su cafetera y luego se metió al baño para darse una ducha mientras pensaba los acontecimientos del día anterior. Se había quedado hasta tarde calificando unos exámenes cuando recibió un mensaje de Obito donde le explicaba que se había quedado encerrado en el club de arte junto con Sasori. Sintió nervios al leer el nombre de este último en el mensaje y se preguntó si Obito y él se encontraban en malos términos, posteriormente, se enteró que Sasori era parte del club de arte al igual que Obito y eso le devolvió la tranquilidad. Abrió la puerta del club por fuera con la llave maestra de los profesores y espero a Obito abajo de la escalera para llevarlo a su casa, quería preguntarle por su repentino interés en Sasori.
—Quiero ayudarlo— había respondido Obito con la mirada fija en el exterior mientras viajaban en su automóvil.
Sabía que él tenía debilidad hacia las personas desvalidas, después de todo, durante mucho tiempo Obito fue objeto de burlas y comentarios crueles por la terrible cicatriz de su rostro; razón por la cual se aferraba aquella máscara naranja sobre su rostro. La memoria de Kakashi lo llevó a su época de practicante cuando conoció a Obito por Rin.
Todo comenzó con el suicidio de su madre o quizás antes, cuando su padrastro los abandonó.
Su madre había tenido una vida desgraciada. En su primer matrimonio había perdido a su esposo, el padre de Kakashi, debido a una rara enfermedad que lo consumió por completo así como sus ahorros en un tratamiento que no pudo salvarle la vida. Después, en su segundo matrimonio, con la esperanza de ser tan feliz como lo fue en el primero, unió su vida con un hombre irascible con un problema grave de alcoholismo que obligó a Kakashi a salir de su casa a temprana edad y buscar su propia independencia. Fueron tiempos difíciles, tuvo que estudiar y trabajar para mantenerse y salir adelante. Él deseaba que su madre se alejara de ese mal hombre pero después del nacimiento de su hermana Rin, las cosas se tornaron mucho más difíciles. Intentó buscar en ese tiempo alguna solución para salvaguardar la integridad de las dos mujeres más importantes de su vida hasta que su padrastro se alejó por su propia cuenta. Desconocía los motivos que lo llevaron a abandonar a su madre y hermana pero le resto importancia, su madre era libre al fin y pensó que podría vivir tranquila el resto de sus días pero no pudo estar más equivocado.
Su madre comenzó a descuidarse, dejó de comer, dormía durante días y en otras no dormía nada. Rin que ya podía entender un poco más la situación, intentaba cuidar lo mejor posible a su madre pero tan solo era una joven estudiante de secundaria. Y él, que ya vivía de forma independiente las visitaba de vez en cuando por si necesitaban ayuda o para llevarles algo de comer. Había comenzado a trabajar como maestro en una primaria y el trabajo lo mantenía demasiado ocupado. Sin embargo, un día recibió una llamada que cambiaría su vida y la de su hermana. La policía se había comunicado con él para que fuera a recogerla en la estación, al parecer, ella había presenciado cuando su madre moría a manos de una horca improvisada con el cable de luz de su departamento.
Rin había regresado de la escuela un poco más tarde de lo habitual, al abrir la puerta del departamento encontró a su madre colgando del techo mientras se ahogaba en su propia saliva. Ella intentó ayudarla de forma desesperaba mientras se le escapaba el último aliento de vida pero no tuvo la fuerza ni el tiempo suficiente para evitarlo, presenció entonces como su madre exhalaba su último aliento.
Kakashi no la culpó, era tan solo una niña y una víctima más de todo lo que su padrastro destruía pero Rin no pensó igual, se culpó así misma de la muerte de su madre y enfermó de tristeza. Su hermana que desde su nacimiento se había enfrentado a un mundo de adversidades con una radiante personalidad y viveza se volvió un remedo frágil de lo que una vez había sido. Su alma se quebró, su salud se volvió precaria y la idea de la muerte rondaba constantemente en su cabeza. Por ello, para evitar que se hiciera daño y tuviera la supervisión que requería, Kakashi la internó en un hospital donde podrían cuidarla mejor de lo que él jamás podría. Fue ahí donde conocieron a Obito, sus padres eran dueños del hospital, también estaba internado para recibir tratamiento psicológico y físico por la cicatriz que cubría la mitad de su rostro.
Cuando Obito vio por primera vez a Rin le llamó enormemente la atención que una chica de su edad se encontrará tan triste y enferma. Había visto una infinidad de casos pero quiso saber su historia, ella fue la primera persona que lo miró como si no fuera un monstruo deforme o quizás tan solo le resto importancia, como fuera, le hacía sentir cómodo estar a su lado por lo que rápidamente se ganó su simpatía e iba a su habitación a visitarla. Rin, al principio, no reaccionaba ante su presencia pero conforme pasó el tiempo y a pesar de que no cruzaban demasiadas palabras, Kakashi fue testigo de que la presencia de Obito la reconfortaba, por lo cual se sintió agradecido con el chico. Tuvo la esperanza que él sería capaz de salvar a su hermana del hoyo oscuro de su tristeza hasta que un día, su padrastro se presentó en el hospital mientras él se encontraba trabajando y todo pequeño avance que hubiera logrado desapareció en ese mismo momento, ella volvió a enfermar y repetía con temor la misma frase de manera frenética:
"No sé dónde está la carta"
Por supuesto, Obito al enterarse, solicitó a sus padres trasladar a Rin a otro hospital y negarle el acceso a esa persona. Protegería a Rin sin importar el costo y ayudaría a Kakashi también, aquellos hermanos se habían vuelto las personas más apreciadas en su vida.
Kakashi, por otra parte, no tardaría en descubrir el significado de las palabras de Rin. Ese mismo día, más tarde, la casera del departamento de su madre le llamó y le informó que su padrastro había entrado al lugar por la fuerza cuando ella le negó el acceso; logró ahuyentarlo con la amenaza de llamar a las autoridades pero necesitaba que Kakashi fuera a revisar el estado del lugar.
Sin mucho esfuerzo, llegó rápidamente a la vieja residencia que hubiera sido su primer hogar. Desde la muerte de su madre había evitado ir y cuando abrió la puerta, encontró un verdadero campo de batalla, los muebles estaban tirados en el suelo, las fotos familiares habían sido estrelladas contra el piso y en las habitaciones, podía contemplarse un espectáculo similar. Su padrastro había estado buscando algo con desesperación, Kakashi supuso que quizás buscaba dinero u objetos de valor para patrocinar su vicio ignorando completamente lo que le había mencionado su hermana.
Los días siguientes, al terminar su jornada de trabajo, se dio la tarea de limpiar el lugar para desocupar el departamento; la casera estaba harta del escándalo que había provocado la irrupción de su padrastro y el suicidio de su madre así que le pidió desalojar el lugar lo más pronto posible. Obito al escuchar su situación se ofreció a ayudarle junto con su compañera de trabajo, la profesora Hanare. Se tomaron un fin de semana para recoger lo que estaba roto y empacar los pocos objetos que se habían salvado para venderlos; su padrastro había destrozado casi todo a su paso, a excepción de la vieja mesa del comedor que resistió su embate salvo por unas cuantas grietas.
Los dos profesores y el chico terminaron de empacar y después de una larga faena de limpieza, Kakashi preparó una deliciosa cena para agradecerle a sus amigos la ayuda brindada. Fue en ese momento, alrededor de la mesa, mientras disfrutaban de sus alimentos, que Obito hizo un descubrimiento. Sin querer había pasado su mano por el canto agrietado de la mesa y descubrió un papel en su interior, lo extrajo y descubrió una carta con el nombre de Kakashi. Éste se la entregó y Kakashi, perplejo, la tomó entre sus manos para leer su contenido. No podía entender por qué alguien ocultaría una carta en la vieja y robusta mesa de su madre. ¿Qué hacía ahí?
Leyó el contenido en silencio mientras Hanare y Obito aguardaban confundidos pero conforme Kakashi avanzaba en su lectura, su rostro se contrajo en una expresión de sorpresa que le hizo levantarse de forma intempestiva, dejar el pedazo de papel sobre la mesa y dirigirse al baño a vaciar su estómago. Hanare preocupada lo siguió por el pasillo para cerciorarse que se encontrara bien mientras que Obito aprovechó para tomar el papel y leer su contenido, quiso saber qué había puesto así al hermano de Rin. Descubrió entonces que se trataba de la carta póstuma de la madre de Kakashi y Rin, donde revelaba el terrible secreto que la había orillado a terminar con su propia vida debido a la culpa que sentía.
Hanare y Kakashi regresaron, este último un poco más recompuesto y se disculpó apenado por la forma en la que se había retirado de la mesa. Observó que Obito tenía la carta de su madre entre sus manos y decidió contarle la verdad a ambos haciéndoles prometer que no dirían nada jamás sobre su contenido. Ambos presentes así lo hicieron y se volvieron cómplices del secreto de su madre. Kakashi pensó que podría dejar ese capítulo de su vida y a su padrastro atrás pero la llegada de Sasori trajo de vuelta todos esos sentimientos de confusión y lo hizo sentir inquieto.
El secreto de su madre le atravesaba el cuerpo y lo hacía sentir culpable cada que veía al joven pelirrojo y aunque si bien, él y Rin no eran culpables de lo que habían hecho sus padres, él se sentía responsable. Desde su llegada, el sueño se había vuelto un lujo y la tranquilidad breves minutos de paz. Obito se había dado cuenta de su cansancio y le dijo que tenía un plan para ayudar a ambos, no sabía que pasaba por la cabeza de ese chico pero era mucho más maduro y astuto que la mayoría de los chicos de su edad, no por ello, era un genio; confiaba plenamente en él.
Salió de su casa para dirigirse en dirección al hospital como hacía cada fin de semana. En su camino se detuvo a comprar un ramo de flores y un par de libros nuevos para que Rin leyera. Había descubierto que a su hermana le relajaba leer, por lo que Kakashi procuraba llevar diferentes títulos de diversos géneros para que ella no se aburriera. Al poco tiempo llegó a la recepción del hospital y saludó al grupo de enfermeras que casualmente siempre estaban en la entrada. El grupo de mujeres lo saludaron efusivamente mientras le lanzaban miradas coquetas y en grupo, lo escoltaban hasta la habitación de su hermana al mismo tiempo que le comentaban los notorios progresos de su hermana menor. Kakashi reconoció que, aunque no eran del todo cierto, se sentía agradecido que ellas procurarán y cuidarán de Rin tan bien en su lugar.
Al entrar al cuarto donde su hermana descansaba, el grupo de enfermeras desapareció dejandolo a solas con ella. Observó que Rin ya se encontraba despierta y disfrutaba de los rayos de sol que se colaban a través de la ventana hasta su cama. La chica vestía un camisón rosado de manga corta que revelaba sus delgados brazos, no había querido comer bien últimamente y en sus ojos tenían unas marcadas ojeras, producto del cansancio que el insomnio le producía. Él la miró de soslayo y soltó un suspiro, después de tanto tiempo aún no se acostumbraba a verla así.
—Hola Rin— la saludó intentando sonar alegre como de costumbre pero no recibió respuesta alguna.
—¿Te has sentido mejor? ¿Has estado comiendo bien?— dijo en voz alta pero como de costumbre el silencio inundaba el lugar. Acomodó las flores en el jarrón que mantenía ahí y se acercó a ella para extraer los libros que había comprado.
—Te traje algunos libros, que pensé podrían gustarte— dijo poniéndolos en su regazo.
—Obito me sugirió algunos porque estoy perdido en cuanto a los gustos de los jóvenes...—bromeó y le pareció que Rin había reaccionado al escuchar el nombre de Obito, así que continuó hablando sobre él.
—Sabes, él me dijo ayer, dijo que ya no vendría a verte— Al decir esto, Rin volteó a verlo y enfocó sus ojos en él.— Quiere que asistas a la escuela donde va. Es una buena escuela, yo doy clases ahí, solo tienes que decirlo y haré que te transfieran; sus padres incluso ofrecieron darte una beca completa. Él realmente desea verte ahí y por supuesto yo también, quisiera verte feliz de nuevo, Rin.—
Esta vez Rin lo miró fijamente y Kakashi observó que en sus ojos se habían formado unas lagrimillas del sufrimiento silencioso que la consumía.
—Oni… san...— pronunció ella con debilidad y Kakashi se sorprendió de escuchar su voz. Había pasado demasiado tiempo desde la última vez que Rin había pronunciado algo.
—Rin… —dijo rodeándola entre sus brazos.
— ¿Alguien cómo yo, puede ser feliz?— pronunció con dificultad mientras sollozaba en su pecho.
—¿Por qué no deberías? ¿No crees que ya ha sido suficiente?— Dijo Kakashi alejándose de ella y acarició su cabeza con cariño.
—Kakashi hay algo que debo decirte, es sobre mamá...Yo...— Él puso un dedo sobre sus labios y negó con la cabeza.
—Me lo dirás cuando estés mejor, solo hasta entonces te escucharé— dijo él.
Rin entrelazo sus manos en una plegaria mientras cerraba sus ojos y las lágrimas corrían por su rostro.
—Sí— respondió ella más tranquila.
Kakashi se imaginó lo que ella quería decirle, seguramente estaba relacionado con el contenido de la carta de su madre donde explicaba a detalle lo que su padre y ella habían hecho hace 5 años atrás. En ese entonces él tenía poco de haberse marchado de su hogar y Rin era una pequeña. Una fuerte discusión entre su madre y su padrastro terminó en tragedia para otra familia. La carta de su madre y el recorte de periódico con la noticia del milagroso niño superviviente de un estrepitoso choque vehicular confirmaba que ellos habían sido los responsables de la muerte de los Akasuna, padres de su ahora alumno Sasori.
Seguramente, Rin sabía algo al respecto pero no quería presionarla, todo se resolvería, se encargaría de ello.
Se despidió de su hermana y le pidió que pusiera de su parte en su recuperación. Rin asintió decidida y él se marchó de su cuarto, satisfecho, después de mucho, volvía a sentir que las cosas realmente mejorarían. Se dirigió al pasillo con paso lento y se encontró con Obito que para su sorpresa no portaba su distintiva máscara.
—Creí que habías dicho que ya no vendrías a verla— le echó en cara de forma amistosa.
—Sabes que no puedo hacer eso, yo… yo no puedo dejar a Rin-chan así nada más— lo último lo había dicho con la vocecilla que ocupaba cuando era "Tobi" en la escuela".
Kakashi soltó una risita y lo miró con condescendencia. No era un secreto para él que Obito se sentía atraído hacia Rin y al parecer, era correspondido, pero aquello no se lo diría.
—Ella ha dicho que irá a la escuela en cuanto le den el alta— le reveló antes de marcharse. — Te veré el lunes en clases.
La cara de Obito se iluminó y lo vio festejar dando brinquitos de alegría por el pasillo mientras se dirigía a la habitación de su hermana.
—Jóvenes— soltó Kakashi.
Iba saliendo cuando creyó ver una cabellera pelirroja bastante familiar, a lo lejos vio a Sasori acompañado de una enfermera. Seguramente, aquello era obra de Obito ¿Cuánto más haría ese chico por su familia? Si seguían así, Rin y él estarían endeudados con la familia Uchiha hasta la eternidad.
Ya en la calle, su celular sonó desplegando un número desconocido en la pantalla. Dudo en aceptar la llamada pero al final lo hizo.
—Diga— contestó de manera seca.
—Hola, Kakashi.— No tuvo problemas para reconocer la voz de su padrastro. A pesar del tiempo, se oía exactamente igual que antes.
—¿Qué quieres?—contestó él de manera tajante al saber que se trataba de él. —¿Quién te ha dado este número?—le increpó.
—Digamos que una amiga tuya fue muy amable al darmelo—dijo su padrastro cuando escuchó al fondo la voz de Hanare que gritaba que la soltara.
—¡Hanare!— gritó Kakashi. — Si te atreves a hacerle daño… yo…—
—No pienso hacerle nada a tu noviecita, siempre y cuando me hagas un favor— dijo su padrastro.
Kakashi se quedó en silencio sintiendo que un sudor frío le recorría la frente.
—¿Qué clase de favor?— preguntó finalmente.
—Buen chico, me enteré hace poco que un chico nuevo llegó a tu clase su nombre es Akasuna no Sasori—
Kakashi tragó saliva de manera tensa.
—Quiero que me digas todo lo que sabes acerca de él—solicitó su padrastro.
—¿Y si me niego?—le preguntó Kakashi midiendo sus pasos.
—Bueno, Rin aún es mi hija y tengo poder sobre ella, sería una lástima que me la llevara conmigo...—lo amenazó.
—Te mantendré informado— dijo Kakashi serio. —Pero por ahora, quiero que te alejes de Hanare porque si llego a su casa y te encuentro ahí no sé de lo que sería capaz de hacerte.
Escuchó reír a su padrastro y la llamada se cortó, Kakashi corrió hacia la casa de Hanare con la risa de su padrastro aúnen sus oídos.
¿Por qué justamente ahora que Rin estaba recuperándose tenía que regresar?
