Ava fue con Jax y Zari hacia la casa de Sara.
Zari fue a tocar el timbre, mientras Jax y ella esperaban a una cuadra, ya que Dinah los conocía y los tenía identificados. A los minutos Zari regresó, sin Sara.
— ¿Y? ¿Qué te dijo? — Preguntó ella, cuando la otra se unió a ellos.
— Que Sara escapó hace varios días y no la ven desde entonces. — Respondió Zari.
— Eso no tiene sentido, mamá y yo la dejamos el domingo en su casa y la vimos entrar. — Dijo Jax, sacudiendo su cabeza de lado a lado. — ¿Y de su celular? — Agregó.
— Dijo que no debe estar respondiendo porque el celular quedo en la casa. — Informó Zari lo que Dinah le había dicho.
— Eso tampoco tiene sentido, Sara tuvo su celular durante el viaje. — Dijo ella, siguiendo el razonamiento como había hecho Jax.
— Lo sé. — Asintió Zari, algo frustrada.
— ¿Entonces? ¿Qué hacemos? — Preguntó ella, sin poder quitarse el miedo que sentía.
— Esperar a que Dinah y Malcolm se vayan de la casa. — Propuso Zari.
La idea sonaba loca, pero no tanto. Jax y ella estuvieron de acuerdo, lo mejor era esperar a que ellos se fueran de la casa para poder tener la posibilidad de buscar a Sara, ver si estaba allí, ver cómo estaba. Se sentaron en la esquina y esperaron.
A las siete de la tarde Dinah y Malcolm finalmente salieron de la casa. Se subieron a la camioneta y se fueron.
Era momento de actuar.
Los tres chicos fueron a la casa y tocaron timbre un par de veces, pero no hubo respuesta. Jax llegó a la conclusión que lo mejor sería ir a la ventana de la habitación de Sara. La ventana estaba abierta, así que entraron por ella.
Sara no estaba en su habitación, pero todas sus cosas si.
— Sara no escapó, sino sus cosas no estarían acá. — Expresó ella su conclusión.
— Tenés razón. — Acordó Jax con su deducción.
— Y ahora podemos saber porque no respondía su celular. — Dijo Zari, señalando al escritorio.
El celular estaba hecho trizas, como si lo hubieran roto en varios pedazos a propósito. Todo lo que estaban observando la hacía sentir más intranquila.
Continuaron revisando la casa, pero no había rastros de Sara. Lo que sí había eran botellas de alcohol abandonadas, platos y vasos sucios, colillas de cigarrillos y un par de jeringas en la mesa. Todo estaba desordenado.
— Chicos. — Los llamó Zari, su voz sonando aterrorizada. — ¿Es eso sangre? — Preguntó, señalando un extremo del suelo.
— Creo que sí. — Asintió Jax.
— ¿Dónde está Sara? — Preguntó ella, poniendo voz a lo que a todos ellos los preocupaba y aterrorizaba.
Revisaron la casa en búsqueda de pistas, pero no encontraron nada que pueda servirles. Salieron al pequeño jardín que tenía la casa para poder tomar aire y poder decidir que hacer a continuación, cuando algo llamó su atención.
— ¿Qué es eso? — Preguntó ella, señalando una puerta que tenía candado.
— El sótano. — Respondió Jax.
— Sara. — Dijo Zari, teniendo el mismo razonamiento que ella.
Golpearon la puerta un par de veces, llamando el nombre de Sara. No obtuvieron ninguna respuesta del otro lado. A pesar de eso, ahora que tenían esa duda, necesitaban sacársela.
Jax volvió a entrar a la casa y regresó con un par de herramientas que creía que podían servirles para romper el candado. Después de varios intentos, el candado finalmente se rompió y ellos pudieron entrar al sótano.
Ava, ni ninguno de ellos, había estado preparado para lo que iban a encontrar.
Allí estaba Sara. Estaba tirada en el piso, con su remera y pantalón roto, cubierta de sangre. Ava no sabía quién de todos fue el primero en gritar el nombre de la chica con dolor, pero compartía el sentimiento.
Ava se dejó caer en el piso, al lado de Sara e hizo lo primero que necesitaba hacer para no entrar en pánico. Le chequeó el pulso y el ritmo respiratorio.
— Está respirando y tiene pulso. — Dijo ella, sintiendo un gran alivio ante ese pequeño hecho.
Jax y Zari se sintieron aliviados con la noticia, y también se derrumbaron con ella en el piso. Entre los tres intentaron despertar a Sara, sin tener éxito.
Sara abrió los ojos en un momento, pero no tuvo reacción al poder verlos junto a ella. No se movió, no dijo nada, no hizo ningún movimiento, no hizo nada.
Ava se limitó a llorar por unos minutos para descargar todo el dolor y la frustración que sentía con la situación. Acarició el cabello y la cara de Sara con delicadeza, y dio un par de besos a su frente. Necesitaba realizar esos gestos para sentir que podía transmitirle algo de calma a la otra chica.
— Creo que ya sabemos de que eran las jeringas. — Dijo Zari, observando el brazo y el cuello de Sara.
— ¿Crees que le dieron algún tipo de paralizante? — Preguntó ella, intentando comprender lo que la otra quería decir.
— Es una posibilidad. — Asintió Zari, luego de golpear los nervios de reflejos de Sara y observar que no había ninguna respuesta.
— Tenemos que sacarla de acá — Dijo Jax y levantó a Sara en sus brazos.
Y así, entre los tres chicos, sacaron a Sara de su casa. Se dirigieron a la casa de Jax ya que era la más cercana. En el camino, Ava llamó a su madre y le explicó toda la situación mientras lloraba desconsoladamente. Zari le agarró la mano durante todo el trayecto, para darse fuerzas mutuamente, y ella agradeció ese pequeño gesto.
Su madre le dijo que la llevaran al hospital de inmediato. Así que la madre de Jax los llevó a todos al hospital donde trabajaba Pam.
Ava pudo ver la preocupación de la madre de Jax por Sara de inmediato y algo en su corazón empatizó con eso, porque se podía leer el amor que tenía esa mujer por Sara en su mirada. Sara necesitaba personas que la quieran de esa manera en su vida, no personas como su madre y Malcolm.
El viaje al hospital fue silencioso y tenso. Cada uno tratando de asimilar la situación. Ava se mantuvo con Sara en todo momento, necesitaba tenerla cerca para comprobar que la otra chica estaba con ella y estaba viva.
Cuando llegaron al Hospital Militar de Starling, un grupo médico los estaba esperando. Colocaron a Sara en una camilla y la llevaron a una sala de emergencias para que pueda ser atendida.
Ava fue con Zari, Jax y la madre de Jax a la sala de espera. Ava no lograba comprender cómo podía seguir haciendo esas cosas, cuando todavía estaba en estado de shock. A los minutos su madre apareció y eso la hizo desestabilizarse nuevamente. Pam la abrazó fuertemente y ella lloró todo lo que necesitaba, sintiéndose a salvo en sus brazos.
— ¿Va a estar bien? — Preguntó ella a su madre.
— No lo sé, hay que esperar. — Respondió Pam con sinceridad. — ¿Cómo fue que la encontraron? — Pidió saber, mientras le acariciaba el cabello suavemente de manera confortadora.
— La fuimos a buscar a su casa. — Contestó ella. — No la veíamos desde que volvimos de la competencia y no respondía nuestros mensajes y llamadas, así que nos preocupamos. Por eso fuimos a buscarla a su casa. — Explicó lentamente.
— Podría haber sido peligroso. — Comentó Pam con preocupación, pensando en cómo se había desarrollado la situación.
— No, nosotros esperamos a que Dinah y Malcolm dejen la casa. — Justificó ella.
— Igual, ellos podrían haber llegado antes de que se fueran o tener cámaras de seguridad, o algo. Fue peligroso. — Su madre intentó razonar con ella.
— Más peligroso era para Sara quedarse más tiempo allí. — Discutió ella.
— Lo sé. — Aceptó Pam. — Pero tendrían que haber pedido la ayuda de algún adulto, no mandarse solos. La próxima vez pedí ayuda por favor. — Dijo a modo de pedido.
— Lo prometo. — Acordó ella.
Se quedaron en silencio y Ava dejó que la presencia de su madre la tranquilice. Su madre siempre la hacía sentir segura, y eso era lo que necesitaba en ese momento.
De pronto, una doctora llamó apareció en la sala de espera y llamó a la familia de Sara. Todos ellos fueron a su encuentro. Pam explicó la situación, para que todos pudieran estar presente para escuchar las noticias.
— Soy la Doctora Wren Peterson. — Se presentó la doctora. — Estuve a cargo de atender a Sara, para comenzar quiero decirles que ya pudimos estabilizar. — Les informó, presintiendo la tensión de los otros.
— Gracias. — Dijo Jax, suspirando aliviado.
— ¿Parte médico? — Preguntó Pam, algo ansiosa.
— Sara tenía múltiples cortes en su cuerpo, los cuales fueron hechos sobre viejas heridas que ya habían cicatrizado. Tuvimos que pegar y coser algunas de ellas por la profundidad que tenían, y darle una transfusión de sangre por precaución ante la cantidad que había perdido. — Respondió la doctora, explicando la primera parte. — Sus cicatrices son prueba de abuso, nunca vi algo así salvo en militares que fueron torturados. Tuve que hacer la denuncia a la policía. — Agregó con seriedad.
— Ella fue torturada por un asesino serial hace unos años, y ahora está viviendo con personas que la maltratan. — Dijo Pam, para darle un poco de contexto a la doctora. — Nosotros estaremos dispuestos a declarar. — Agregó con determinación.
— Bien. — Aceptó la doctora. — Lo siguiente que nos preocupaba era su estado de deshidratación y la droga inmovilizadora que le dieron. Estuvimos pasándole fluidos para poder limpiar su sistema, y por suerte ya está comenzando a recuperar su movilidad. — Explicó la segunda parte.
— ¿Saben que le habían dado? — Preguntó Pam.
— Gamma hidroxibutirato. — Contestó la doctora.
— ¿Qué es eso? — Preguntó ella, no reconociendo el nombre de la droga.
— Es un ácido que produce inmovilización. — Respondió Pam.
— Es la que suelen llamar ghb, muchos violadores suelen usarla. — Comentó la mamá de Jax, reconociendo aquella droga.
— Hicieron bien en traerla, si le daban otra dosis me atrevo a decir que sus niveles habrían llegado a causar una sobredosis. — La doctora expresó su opinión.
— ¿Podemos ver a Sara? — Preguntó Zari a la doctora.
— Si, pero cuando sea llevada a una habitación. Les avisaré no bien la traslademos. — Respondió la doctora.
La doctora Peterson se fue y todos volvieron a sentarse en las sillas de la sala de espera. Al rato, llegaron dos policías. Ambas madres decidieron que iban a ser ellas quienes hablarán en el día de la fecha con las autoridades y que sus hijos lo harían al otro día porque ya tenían suficiente con el trauma que acababan de experimentar. Así que Pam y la mamá de Jax fueron a hablar con los policías, mientras ellos continuaron esperando en la sala.
— ¿Deberíamos avisarle a las demás Leyendas? — Preguntó ella de repente, llamando la atención de los otros.
— Si, creo que si, todos merecen saberlo para no preocuparse. — Respondió Jax.
— Pero por ahora mejor que nadie más venga aquí, no sé si Sara se va a sentir cómoda recibiendo tantas visitas. — Expresó Zari su opinión.
Ava agarró su celular y abrió el grupo que tenían las Leyendas en whatsapp. Al abrir el grupo, sintió que no estaba bien hablar por allí. No cuando Sara iba a poder leerlo cuando se recuperara.
— Ey tranquila, Sara ya no tiene su celular. — Le recordó Jax como si le estuviera leyendo la mente, y tomando una de sus manos para calmarla.
— Cierto. — Asintió ella.
Leyendas de Beebo
Ava
Encontramos a Sara
Charlie:
Al fin!
Mick:
Dónde?
Amaya:
Cómo está?
Zari:
Mal, Dinah y Malcolm la lastimaron
Nate:
A qué te referís con la lastimaron?
Jax:
A que estamos en el hospital
Charlie:
WTF? QUÉ?!
Behrad:
QUÉ PASÓ?
Ava:
Es largo de explicar
Pero lo que importa es que Sara ya está estable
John:
Dónde están?
Jax:
En el Hospital Militar de Starling
Zari:
Pero por ahora es mejor que no vengan
Ava:
No sabemos si Sara está lista para tener visitas
Ray:
Podemos ayudar en algo? Qué necesitan?
Zari:
Por ahora nada
Jax:
Les iremos avisando las novedades
Amaya:
Denle todo nuestro amor y nuestras fuerzas
Ava guardó su celular y volvió a refugiarse junto a Jax y Zari. Ahora solo quedaba esperar que pasen a Sara a una habitación para que puedan verla.
