Destino por sangre
Notas de la autora: Este es el primer one-shot que escribo y me atrevo a publicar, gracias a las administradoras de Sasusaku " Éternice moi" quienes se esforzaron en realizar un concurso, en el cual este escrito quedó en segundo lugar. Mil gracias. Este fanfic está inspirado en la exitosa saga de Harry Potter de la escritora JK Rowling, por lo que una gran cantidad de escenas e ideas pertenecientes a los libros se encuentran en este escrito, todas esas escenas y alusiones ubicadas en tal autora. Este fanfic está escrito sin ánimo de lucro, está escrito por una fan para fanáticos.
- El lugar se encontraba en oscuridad, en silencio, en calma.
- ¿Sasuke-kun? -Una débil voz femenina le susurró al oído
- ¿Hn? –Murmuró en respuesta
- ¡Levata ya! –Ahora una risita cantarina
- No molestes… –contestó por lo bajo, tratando de fingir molestia, por supuesto no lo logró, ella rio más fuerte
- ¡Vamos flojo! –Reclamó, un segundo después sintió un cálido roce en sus labios, un beso, el sabor cereza invadiendo su boca –Te amo Sasuke-kun… -sin quererlo una sonrisa se dibujó en su rostro.
- Despierta ya Sasuke-kun ... -repitió
... Sasuke-kun ...
... Sasuke-kun ...
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- ¿Sasuke?
Una voz diferente y el sonido de la puerta lo sacó de sus pensamientos, abrió los ojos, sumido en la oscuridad de su habitación, volvió a ser consiente del sonido de las voces provenientes de la planta baja, que insistente luchaba por colarse en su habitación, bajó la mirada al vaso que su diestra aferraba, lo acercó a su boca y bebió el contenido de un trago, carraspeó la garganta, mientras que el wiski de fuego hacia lo suyo, tratando de relajarlo, pero como siempre, sin ser suficiente, agitó su varita y la botella levitó a su lado llenando su vaso.
El ruido de la puerta volvió a escucharse, Sasuke soltó un bufido y volvió a agitar su varita, esta vez para abrir la puerta, dejando ver una mujer pelirroja, enfundada en un ajustado vestido negro. La mujer no se atrevió a pasar, simplemente lo observó desde la luz del pasillo.
- ¿Qué quieres Karin? –Comentó con brusquedad, dignándose por fin a mirarla
- Te buscan abajo –contestó ella, haciendo caso omiso de su actitud –ya es hora
- Iré en un momento
La chica murmuró una afirmación mientras daba la vuelta y desaparecia por el pasillo. Sasuke recargó la cabeza en el sofá, levantató su brazo izquierdo a la altura de su rostro distinguiendo la enorme marca tenebrosa tatuada en él, frunció el ceño y se enderezó bebiendo de un profundo trago nuevamente todo el vaso. Debía soportar, solo eso podría hacer.
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En la planta baja, el comedor ya está lleno, ese día la familia Uchiha había permitido que la reunión tuviera lugar en la mansión principal, la casa se Sasuke. El pelinegro entró a un paso tranquilo con una mueca imperturbable, llamando a la atención de los presentes.
- Vaya, al fin nos das el placer de tu compañía, Sasuke-kun ...
En el asiento principal, un hombre de cabellos largos, piel pálida y ojos amarillentos sonrió divertido, Orochimaru, "el señor tenebroso" y su líder.
Orochimaru siempre había tenido como objetivo obtener poder, aprender todos los hechizos del mundo y crear nuevos; con esta meta pronto se fue rodeando de personas con el mismo pensamiento, personas que ansiaban el poder, pero también con ideas elitistas. "Mortifagos", fue el nombre otorgado al nuevo grupo de sus seguidores, al que pertenecían las familias más antiguas y famosas del mundo mágico, que además de buscar aún más poder, idealizaban una sociedad mágica donde solo existieran magos "sangre pura", personas como ellos; repudiando a quienes hubieran mezclado su sangre con "muggles", personas no mágicas, y por supuesto también a su progenie, a quienes llamaban despectivamente "sangre sucias". A Orochimaru le dio igual esta ideología, sin embargo para obtener más poder los necesitaba y si ellos querían asesinar a los "sangre sucia", les apoyaría con tal de que siguieran a su lado.
Sasuke no contestó, simplemente bufó con indiferencia, haciendo más gracia en el hombre, que señaló la silla libre a su lado, el pelinegro caminó hasta el lugar, bajo la mirada del resto de los miembros. Algunos de ellos le lanzaban miradas de adversión a su paso; Sasuke era de los miembros más jóvenes del grupo, sin embargo rápidamente había ganado la aprobación y la preferencia del señor tenebroso, tolerando sus insolencias y dándole un lugar a su lado, algo que muchos llevaban años deseando. Pero todo tiene un costo y una intención, Orochimaru había logrado desarrollar una magia bastante oscura, un hechizo que lograría vencer al tiempo mismo, había encontrado la forma de transferir su mente y su esencia a un recipiente nuevo, el cuerpo joven de alguno de sus seguidores y por supuesto Sasuke, el genio Uchiha, el talento innato, era su primera opción.
- Bien –continuó el mago oscuro en cuanto Sasuke se hubo sentado –Ahora que todos estamos presentes, primero quisiera agradecer a la familia Uchiha por permitir esta reunión en su hogar
Algunos de los miembros de cabello negro sentados a la mesa asintieron y alzaron el frente con orgullo, Sasuke los observó sin gracia y volvió su vista al trago que acababa de servirle el pequeño elfo que correteaba entre los invitados.
Detestaba esa adoración proveniente de los miembros de su familia hacia ese hombre, sin embargo él estaba hundido hasta el cuello en toda esa mierda, lo que había estado desde hace un par de años atrás.
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Sasuke y sus padres se encontraban reunidos alrededor del comedor, la cena transcurría tranquila y en silencio, como era costumbre; hasta que la voz de su padre llamó su atención.
- Sasuke
- ¿Hn? –levantó la mirada de su comida
- Algunos miembros de la familia han estado preocupados –el pelinegro enarcó una ceja confundido, dejando el par de cubiertos al lado –al parecer han notado cierta cercanía con compañías no deseadas… -le lanzó una densa mirada –un traidor a la sangre y una sangre sucia
Sasuke abrió los ojos con sorpresa, la imagen de Naruto y Sakura golpeó su mente, tensando su cuerpo de inmediato, tomó aire despacio, tratando de disimularlo y tomó nuevamente sus cubiertos.
- Creo se han confundido –contestó restándole importancia –son simples compañeros, no tengo una relación en especial con ellos –trató de mantener la compostura –y parece ser que la familia está demasiado pendiente de mi
- No solo nuestra familia lo ha notado, Sasuke –el pelinegro guardó silencio, recordando la mirada de desdén de algunos miembros de su casa, hijos de familias tan antiguos como la suya –Pero me alegra que solo sea un malentendido, porque estoy seguro que tu objetivo es seguir conservando la pureza de sangre de nuestra familia ¿No es así, Sasuke? -su estómago se apretó, el reflejo del vómito llenando su boca; la mirada fría de su padre lo decía todo, él ya sabía la verdad, él conocía su relación… con ella –esta tarde vendrá el señor tenebroso y quiere conocerte, no puedes dejarnos en vergüenza Sasuke, el orgullo de nuestra familia está en tus manos … No hagas lo mismo que tu hermano
Después de lanzarle una última mirada de advertencia, se levantó, dejando el resto de su plato y caminó a paso firme, saliendo del comedor. Sasuke respiró profundo, tratando de recuperar el aire, dirigió la mirada a su madre, que no había pronunciado palabra alguna vez, la hermosa mujer levantó su mirada hacia él, acongojada soltó un suspiro.
- Siento esto Sasuke ... -murmuró apenas, levantándose de su sitio y siguiendo a su padre, dejándolo solo
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Sasuke apretó los puños debajo de la mesa, poco después de ese día su vida cambió totalmente, tuvo que dejar atrás todo lo que había hecho feliz, tuvo que recibir esa marca de maldición que ahora quemaba su antebrazo; se convirtió en su obligación tratar de limpiar el honor de su familia que su hermano mayor, Itachi, había manchado aquel día que no había podido cumplir una de las órdenes de Orochimaru y había huido cobardemente; todo recaía sobre sus hombros.
- ... y tenemos información sobre la "orden del fénix" ... -la sola mención logró sacar a Sasuke de sus pensamientos
Orochimaru sonreía con burla al mencionar al grupo; hacia poco tiempo se habían reunido algunos magos que no estaban de acuerdo con la ideología de la pureza de la sangre y trataban de frenar el avance del señor tenebroso, se referían así mismos como la "Orden del Fénix", aquella peculiar ave que podría renacer de sus cenizas, un nombre bastante soberbio pensaba el Uchiha, sin embargo, habían mostrado gran enteresa, habían sido capaces de resistir ataques de los mortifagos, incluso hacerles frente, algo que por supuesto el lord no había tomado nada bien.
- Gracias a Kabuto… -el peligris de lentes a su lado sonrió –Hemos descubierto que uno de ellos se ha infiltrado… y ahora lo que tenemos –relamió sus labios con su larga lengua, parecida a la de una serpiente
Sasuke se tensó, él conocía a un par de los miembros más activos, bastante bien por desgracia y temió que el nombre de algunos de ellos se pronunciara. El mago oscuro dejó su varita y la puerta se abrió de golpe, dejando ver un cuerpo que levitaba y se acercaba despacio hasta quedar por encima de la mesa; la capa negra, con la que se distinguían los mortifagos estaba rasgada, dejando ver las ropas maltratadas y el cuerpo magullado, con las heridas abiertas y sangrantes de su piel; Sasuke dirigió la mirada hacia su rostro, joven, delicado a pesar de los rasguños en él, el cabello castaño en dos moños maltrechos.
- Tenten ... -murmuró reconociéndola
Tenten, de la casa Hufflepuff, Sasuke no había tenido mucho contacto con ella, era de un grado superior y no había sobresalido en nada en especial, de no ser por liarse con Neji Huyga, generando uno de los mayores escándalos dentro de la familia sangre pura
- Esta niña, que además es una "sangre sucia" –recalcó el lord con burla, permitiendo que el resto de los miembros expresaran su repulsión–pensó en que podría infiltrarse en nuestro grupo y recabar información a su querida orden, poniéndonos en peligro a cada uno de nosotros –miradas y murmullos de molestia se dirigieron a la joven mujer –pero no le resultó nada bien, al contrario hemos obtenido muy buena información.
Legeremancia pensó Sasuke, aquella habilidad para explorar la mente y los sentimientos de una persona, contra su voluntad por supusto; habilidad bastante complicada de aprender y de la cual el mago oscuro se enaltecía.
- Hemos encontrado el sitio donde se esconden y quienes están ahí en este mismo momento ...
La chica de los moños abrió los ojos con terror, mientras que el resto de los mortífagos vitorearon la información y su próxima victoria
- No ... –un susurro lastimero surgió de sus labios agrietados –p-por favor ...
- Hoy acabaremos con ellos –aseguró el señor, ignorando la súplica –pero antes… -dirigió su sádica mirada viperina a Tenten –nos ha sido de gran ayuda, pero ya no te necesitamos…
- No ... -gimió nuevamente, dirigió su mirada a los presentes, buscando consuelo hasta detenerla en los ojos oscuros de Sasuke –Sasuke ... -le reconoció de inmediato -p-por favor ... S-sasuke ...
- Avada kedavra
Un rayo verde saliente de la larga varita de Orochimaru impactó en la jóven, el cuerpo cayó de lleno sobre la mesa, los asustados ojos marrones abiertos de par en par, dirigidos a los oscuros de Sasuke, la luz escapando de sus ojos, una pequeña lágrima resbalando por la mejilla.
- Manda, limpia ... -murmuró el mago tenebroso, debajo de su túnica, emergió una gigante serpiente blanca que se deslizó por la mesa hasta el cuerpo sin vida, le mordió atrapando a la chica del hombro y la deslizó por la mesa, dejando un rastro de sangre.
Sasuke observó todo, sin rechistar, sin voltear la mirada, sin parpadear; aunque por dentro su pecho se estrujó con pena pena por la pobre mujer. Tenten no debería estar ahí, era obvio le atraparían, no era la mejor bruja de la orden, además de ser señalada como una sangre sucia, nunca habría pasado por uno de ellos, sin embargo, estaba más que seguro que fue ella quien se había tenido ofreció a tal misión suicida; la había visto buscar la muerte en varias ocasiones, lanzando hechizos desesperada y llena de furia en cada enfrentamiento, sin medir las consecuencias, todo desde que Neji murió. El Hyuga era un mago bastante hábil, tal vez demasiado para su propio bien, por eso en cuanto se unió a la orden, dando la espalda a su familia, se había ordenado su muerte, un grupo de sus compañeros mortífagos le dio caza durante días, hasta que por fin lograron deshacerse de él, según cuentan, todo frente a la mujer.
Bebió un trago del vaso frente a él, que uno de los elfos había rellenado nuevamente; eso era lo que les esperaba a los traidores de la sangre, tu propia familia te dará la espalda, serás repudiado, un paria y te darán caza hasta matarte, en el mejor de los casos ... en el peor, terminarán con todo lo que te importa, con todo lo que amas, mientras tus observas, mientras te quedas solo, mientras te pudres en la locura, justo como Tenten, justo como Neji, justo como iba a ser con él ...
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La espalda de Sasuke golpeó contra la pared dura y fría de la mazmorra, abrió uno de sus ojos, mientras levantaba su varita dispuesto a hechizar a quien tuviera enfrente.
- ¡Expelliarmus!
Su varita salió disparada hasta un rincón de la sala, al frente de la chica pelirroja le apuntaba con la suya, mientras dibujaba una sonrisa con burla. Hacía apenas unos minutos caminaba tranquilo hacia su última clase, cuando de pronto se vio rodeado del grupo de 5 chicos, que intentaron hechizarle, trató de defenderse por supuesto, pero los chicos habían logrado acorralarlo dentro de la sala común de su casa.
- Vaya, muchos comentan de ti Uchiha, pero no eres tan bueno si Tayuya te ha desarmado tan fácilmente –sonrió con sorna el chico de piel morena, Kidomaru
- Tsk ... -chasqueó la lengua, buscando con la mirada su varita
- Ni lo pienses Uchiha –escuchó a la vez, a cada lado de su cuerpo se posicionaron el par de gemelos, Sakon y Ukon, presionando sus varitas en sus costillas
- Tranquilos chicos, recuerden lo que Kimimaru nos ha pedido -intercedió un pelirrojo de gran peso
- Cierra tu puta boca Jirobo –ladró la mujer mientras levantaba su varita –tal vez si lo torturamos un poco le sea más fácil aceptar…
- ¿De qué demonios hablan? –Demandó el Uchiha
- Oh ya debes saberlo, todos lo saben, Orochimaru-sama está buscando seguidores y por lo visto, ha estado muy interesado en ti ... -Sasuke frunció el ceño, recordando la anterior reunión en su casa, donde lo conoció por primera vez
- ¿Y si no me interesa? -retó
- Yo creo que lo hará ... -Kidomaru lanzó una mirada a ambos gemelos que asintieron y se hicieron a un lado, mientras Tayuya se acercaba con su varita en alto
- Crucio
Un intenso dolor atravesó su cuerpo, jadeó tratando de contenerlo, pero fue imposible, el dolor lo superó por completo y cayó de rodillas, retorciéndose; al frente, la pelirroja sonreía con burla, disfrutando de sus gemidos.
- Basta ya Tayuya –Kidomaru intercedió, haciendo bufar a la chica y que a regañadientes bajara su varita –creo ya lo entiendes ¿no es así? Pensamos tu familia ya te había explicado esto, pero para que quede claro, eres débil, puedes que tu apellido te ayude todo el tiempo, pero tu magia no es nada comparada con la nuestra, mucho menos con la del señor tenebroso ...
Sus compañeros lo secundaron con risas burlonas, mientras Sasuke se levantaba torpemente, jadeando con dolor y recargándose en la pared
- Vámonos –Kidomaru dio la vuelta y comenzó su andar para salir de la sala, seguido muy cerca de los gemelos, quienes lo miraron con burla, Tayuya caminó hasta estar frente a él y se detuvo un momento más, observándolo.
- Esa sangre sucia que siempre va a tu lado… -habló como si nada –estoy ansiosa de escuchar sus gritos, estoy segura que sonará mejor que tú –relamió sus labios y soltó una risita, para después seguir a sus compañeros
Sasuke la observó irse, su estómago se revolvió y un mareo invadió su cabeza ante la idea de lo que esa maldita mujer podría hacer, de que lo que había sentido, podría sentirlo ella
- Uchiha –llamó su atención el último sujeto, Jirobo –Tayuya es una sádica, disfruta de cada maldición que hace y ten por seguro que buscará el momento exacto para hacer sufrir a esa chica… si aceptas venir con nosotros, Orochimaru-sama te dará poder, el poder suficiente para proteger a alguien ...
- ¡Apúrate maldito gordo! –Se escuchó el ladrido de la pelirroja
El chico le dio una última mirada antes de voltear y caminar detrás de sus compañeros, saliendo de la sala y dejándolo solo, Sasuke jadeó de dolor mientras caminaba a tropezones hasta tomar su varita, se recargó en la pared y se dejó caer despacion tratando de asimilar lo que acababa de suceder y lo que había en juego.
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- Ya saben que hacer –la voz de Orochimaru logró sacarlo de sus pensamientos
Todos los asistentes se levantaron y empezaron a moverse acomodando las largas capas y las máscaras que los distinguían, sin embargo Sasuke no había movido un dedo
- ¿Acaso no iras Sasuke-kun? –Orochimaru acariciaba a Manda de manera distraída
- ¿Es necesario? Pensé no son la gran cosa –murmuró de manera aburrida
- No son la gran cosa, pero hace mucho no usas tu varita –volteó hacia él divertido –Te divertirás, Kabuto y Kiminmaru te cubrirán la espalda
A su lado ambos hombres asintieron, Sasuke chasqueó la lengua, viéndose sin escapatoria esta vez.
- De acuerdo –se levantó y caminó hacia su habitación para prepararse, bajo la atenta mirada del mago oscuro
- Kabuto, Kimimaru –ambos hombres se acercaron –Quiero que se aseguren que cumpla la orden
- Como ordene –asintieron a la vez, dirigiéndose hacia el resto
Sasuke bajó con la capa y máscara puesta uniéndose al resto, sin ser conciente de la última orden y tampoco el lugar a donde se dirigía; permaneció al lado del apr de hombres a los que Orochimaru lo había encomendado y en tan solo un segundo se habían aparecido en una ubicación bastante conocida para él, Ottery St. Catchpole, un barrio de magos cerca de un inmenso bosque. Sasuke frunció el ceño inmediatamente y volteó hacia sus acompañantes
- ¿Es aquí?
- En realidad más allá -señaló Kabuto con la mirada hacia una casa al fondo de la pequeña callecita; un escalofrío recorrió su espalda, lo que había temido durante tanto tiempo se hizo realidad, atacarían aquella casa que había visitado en ocasiones cuando niño, la casa Namikaze, la casa de Naruto.
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El pelinegro espiaba con aburrimiento desde la ventana del vagón, su hermano había tenido que ir hacia un vagón especial para los prefectos, dejándolo solo en su primer viaje a Hogwarts, suspiró por quinta vez desde que el tren había avanzado, cuando la puerta del vagón se abrió de golpe, por ella espiaba un chico bajito y rubio, que al verlo sonrió animado.
- ¡Hey! –El chico se adentró al vagón –¡Hola! ¿Puedo sentarme aquí? Los otros vagones están llenos –Sasuke levantó una ceja observando de arriba abajo al chico
- ¡Hmp! –Bufó como respuesta y volteó hacia la ventana, esperando que el rubio entendiera que quería estar solo, sin embargo al chico le pareció entender lo contrario, por lo que se adentró con un baúl y su pequeño sapo mascota
- ¡Genial! –El rubio tenía asiento en el sillón del frente, ante la mirada de estupefacción del moreno –Mi nombre es Namikaze Naruto
- ¿Namikaze? –Sasuke se detuvo de replicar al escuchar su apellido
- ¡Así es! –Asintió- Mi padre es Namikaze Minato y Uzumaki Kushina
Sasuke le observó con mayor detenimiento, reconociéndolo de inmediato, era una copia exacta de su padre, Namikaze Minato, el actual ministro de magia, también reconoció el apellido de su madre, la familia Uzumaki, era bastante antigua y valorada dentro de los suyos; soltó un suspiro, era un sangre pura, justo como él, una persona con la que no había problema relacionarse.
- ¿Y cuál es tu nombre? –El rubio le vio curioso
Sasuke lo miró descolocado, usualmente era suficiente con verlo para saber quién era, o al menos a que familia pertenecía, había heredado los rasgos más representativos como el cabello y los ojos negros, sin embargo, al ver la duda pura en el rubio señaló el pequeño escudo de su familia tejido en su túnica y en toda su ropa.
- Uchiha Sasuke, de la noble y ancestral casa Uchiha –se presentó con orgullo, lo observó con atención, esperando el momento en que el rubio le lanzara una mirada de rechazo y se alejara de él, era bastante bien conocida la oposición de su familia a la ideología con la que su padre había liderado el Ministerio de magia; pero el rechazo nunca llegó, el ojiazul simplemente sonrió
- ¡Oh genial! ¡Mucho gusto Sasuke!
Volvió a saludarle, mientras le sonreía abiertamente, como si no estuviera consciente de quienes eran, ni la familia con la que ambos cargaban; la conversación fue interrumpida por el golpeteo en la puerta, por el pasillo se asomaba una amable mujer empujando un enorme carrito de dulces
- ¿Quieren algo del carrito muchachos?
- ¡Genial! ¡Dulces! –El rubio bajó de un salto y corrió a la puerta –¡Oye Sasuke! ¿Quieres alguno? -le preguntó, mientras revolvía entre los dulces –Hay ranas de chocolate ¡Me encantan! –Sonrió tomando algunas –¿Te gustan? ¿Tomo algunas para ti? –Sasuke lo miraba, nuevamente sorprendido, ante su transparente personalidad, soltó un suspiro rindiéndose.
- Varitas de regaliz ... -murmuró bajito tratando de restarle importancia
- ¡De acuerdo! –Tomó algunas –¡Yo invito!
-Exclamó sacando algunas monedas plateadas de sus bolsillos, pagándole a la mujer y regresó a su asiento ofreciéndole los caramelos al pelinegro, este tomó los dulces y soltó una disimulada sonrisa como agradecimiento ...
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-Es hora de su reunión –continuó Kimimaru, sacándolo de sus recuerdos –al menos la mitad de la orden se encuentra adentro
Sasuke guardó silencio, si eso era cierto, lo más seguro es que Naruto se encontrara ahí y posiblemente, también ella ... trató de pensar en una posible salida, en alguna forma de poder ponerlos sobre aviso, en alguna forma de ayudarlos ...
- Ya han terminado ... -Kabuto miraba hacia el bosque, desde donde se aproxima un grupo de capas negras, cuando estuvieron frente a ellos, las 5 entidades retiraron sus máscaras
- Ya esta todo listo Sasuke-sama, kimimaru-sama, Kabuto-sama
Un escalofrío recorrió su espalda al reconocerlos, los 5 del sonido, como eran conocidos, aquellos chicos que le habían amedrentado durante el colegio y quienes quedaron bajo su mando en cuanto se unió a Orochimaru.
- Los tenemos –sonrió Kabuto –¡Ahora!
- ¡Si!
El resto de los atacantes de ese día afirmaron con entusiasmo, y en menos de un segundo numerosas capas negras se dirigían hacia la casa rodeándola completamente desde las sombras. Kimimaru y Kabuto le lanzaron una última mirada, acorralándolo, sin darle más tiempo para idear un escape; el pelinegro soltó un suspiro, levantantó la mirada y asintió finalmente, colocándose la máscara, ambos sonrieron complacidos e imitando su acción, para después desplazarse hacia la casa, con los 5 del sonido detrás de ellos.
- Apenas llegaron a la puerta, una de las capas más bajas, que Sasuke pudo reconocer como Tayuya, se colocó frente a ellos y levantó su varita.
- ¡Bombarda máxima! –La fuerte explosión generada por la varita destruyó la puerta, dejando a la vista el grupo de magos que veían sorprendidos a la entrada
- ¡Ahora!
Y así el ataque comenzó ...
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Las varitas de ambos bandos se alzaron y los ataques empezaron a intercambiarse, los mortífagos se adentraron a la casa por la fuerza, dejando a Sasuke detrás de ellos, siendo resguardado por los de menor grado, cuya vida valía menos que la de él. Cuando las defensas de la orden fueron rotas, pudo entrar finalmente en la casa, apenas había dado un par de pasos, cuando distinguió a Sai, un mestizo, ex alumno de Ravenclaw, que tomó la mano de Ino Yamanaka, una chica sangre pura con quien había compartido curso y casa; el chico de piel blanca lanzaba un hechizo tras otro, tratando de alejar a los mortífagos de ellos, mientras cubría con su propio cuerpo a la rubia; en cuanto tuvo una oportunidad, tomó a la chica y corrió hacia la habitación a la derecha, lugar donde él recordaba se encontraba la cocina y trataron de aparecerse, no lo lograron; los 5 del sonido eran expertos en realizar barreras antimagia, por eso ellos habían actuado primero, habían cercado la casa, imposibilitando cualquier escape, logró ver un rayo de color verde, escuchó el desgarrador grito de Ino y después todo se sumió en silencio, habían acabado con ellos.
En la estancia al frente, Shikamaru de Ravenclaw y su inseparable amigo Choji, de Hufflepuff, habían formado una barrera con magia, protegiendo a los hermanos Subaku y dándoles tiempo para que pudieran escapar, también sin lograrlo; de inmediato Zaku, Kim y Dosu lograron romper la barrera y, junto con otros menos 5 mortífagos más, les atacaron.
- ¡Shikamaru!
Un desesperado grito logró llamar su atención, justo al frente, saliendo de otra de las habitaciones, Naruto les apuntaba con su varita, mientras que los veia con furia, enseñando los dientes y dispuesto a lanzar un maleficio; rápidamente Kabuto y Kimimaru se pusieron frente a él, cubriéndolo y lanzándole hechizos al rubio, que logró desviar.
- ¡Naruto kun!
- ¡Naruto!
Del mismo lugar de donde el rubio había aparecido, dos chicas más salieron lanzando hechizos y colocándose a su lado, Naruto de inmediato tomó la mano de una de ellas y la colocó detrás de él cubriéndola, Hinata Hyuga, podía ver el terror en sus ojos ante los mortífagos frente a ella; sin embargo, su atención se desvío de inmediato a los cabellos rosados a su lado, en menos de un segundo el par de feroces ojos verdes chocaron con los oscuros de él, aquella mujer que tanto había querido proteger, se encontraba frente a él, apuntándole furiosa con su varita, Sakura ...
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El día había sido bastante tranquilo, Sasuke caminaba por el campo con su libro de Herbología en mano, el clima era fresco y con un poco de viento, tal y como a él le gustaba.
- ¡Hey Sasuke!
El fuerte grito a sus espaldas le hizo detenerse en seco, la tranquilidad de su día se había ido por la borda, soltó un suspiro y volteó para ver como cierto rubio, ya bastante conocido para él, se aproximaba rápidamente.
- ¿Qué quieres Naruto? –Preguntó en cuanto el chico le dio alcance
- Voy a los invernaderos a Herbología, tenemos clase con Slytherin – sonrió el chico mientras reanudaban su caminata
- Por mala suerte ... -murmuró el Uchiha
Sasuke sonrió divertido al ver la cara de indignación del que podría considerar su amigo; después del viaje en tren donde habían conocido, fueron elegidos para diferentes casas, como era de esperarse él había sido elegido para Slytherin como toda su familia, en cambio el rubio fue elegido para los leones y a pesar de la brecha que siempre habían separado a ambas casas, el de ojos azules parecía simplemente ajeno a ella y no se había apartado de su lado en ningún momento.
Caminaron hasta llegar a los invernaderos, donde ya algunos alumnos esperaban la clase, las bufandas verdes y rojas predominantemente, casi siempre en pequeños grupos y sin mezclarse, de pronto Naruto paró en seco, él se detuvo imitándolo
- ¡Ahí esta!
El pelinegro le vio extrañado ante la sonrisa y el sonrojo de su compañero, volteó hacia donde dirigía su atención, y abrió los ojos con sorpresa, unos largos cabellos rosados como los cerezos se mecían al compás del viento.
- ¡Sakura-chan! –Gritó Naruto, levantando la mano como saludo
La chica volteó al verso aludida, un par de enormes ojos verdes le recibieron, cálidos, cristalinos y vivaces, apenas pudo apreciarlos por unos segundos, antes de que ella enrojeciera totalmente y volteara de inmediato dándoles la espalda y adentrándose a los invernaderos, arrastrando con ella a la chica rubia con la que hablaba, Ino Yamanaka, la otra chica que tampoco parecía apegarse a la regla de enemistad entre casas o la sangre.
El corazón del Uchiha se había acelerado, sentía las mejillas un poco más cálidas e inconscientemente trató de seguirle con la mirada, no la había notado antes y eso lo lamentaba
- Ella es preciosa ...
El suspiro a su lado logró desconcentrarle, Naruto sonreía embobado, mirando a la misma chica ...
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- ¡ Expelliarmus !
Kimimaru había lanzado un hechizo que había desarmado a Naruto, lanzando su varita hasta el otro extremo del pasillo.
- ¡ Espectro patronum !
Sakura lanzó un poderoso hechizo, uno que le había visto practicar una y otra vez sin éxito, pero que ahora había sido tan potente que había podido cegarlos.
- ¡Demonios!
A su derecha Kabuto había maldecido, en cuanto el resplandor se había detenido lograron ver como los tres chicos subían corriendo las escaleras; el de los lentes subió inmediatamente tras ellos con Sasuke siguiéndole los pasos, subiendo los escalones tan rápido como podía, impulsado por su instinto de protección a quienes se supone hace algún tiempo eran sus amigos y al que había considerado el amor de su vida.
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Los gritos se continúan escuchando por toda la casa, el resto de los miembros de la orden debían seguir defendiéndose; Sasuke llegó hasta la segunda planta, donde Kabuto ya los había acorralado, el rubio le apuntaba con una varita, posiblemente de la Huyga, a la que se empeñaba en dejar detrás de él, al igual que la pelirrosa, tratando de protegerlas, como había hecho toda su vida.
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- ¡Sasuke!
El pelinegro volteó al escuchar su nombre, Naruto caminaba con pasos marcados hacia él, con varita en mano
- ¿Qué quieres Naru ...?
- ¡Mocomurcielago!
El pelinegro no pudo continuar, Naruto le había apuntado con su variedad tratando de maldecirlo y que él pudo repeler por muy poco.
- ¡¿Qué demonios te ocurre?! -el rubio, como respuesta, lanzó un hechizo tras otro que Sasuke repelía confundido -¡Naruto que coñ… ?!
En cuanto lo tuvo cerca, el rubio olvidó su varita y se lanzó sobre él, golpeando con el puño en la mejilla, Sasuke, un tanto destanteado, respondió el ataque, golpeando de la misma forma, ambos dejando los hechizos y empezando a forcejear, como si de un par de viles muggles se trataran.
- ¡¿Estas saliendo con Sakura-chan?! –Le escupió con furia el rubio mientras le sostenía las solapas, Sasuke abrió los ojos con sorpresa –¡Dime carajo! ¡¿Estas saliendo con ella ?!
Sasuke chasqueó la lengua, mientras se soltaba del agarre empujando a Naruto lejos de él, desviando la mirada
- ¡¿Y si así fuera qué?! –Respondió con fuerza, tratando de esconder el verdadero sentimiento que lo invadía ¿Vergüenza?
- Ella es importante para mí –ahí estaba, ese golpe de culpa –Ella es una hija de muggles ¿Lo sabes no? –La aclaración lo confundió -¡¿Lo sabes ?!
- Si lo sé, ¿Y eso qué?
- Ella es mi amiga, es hija de muggles y tu familia no es reconocida precisamente por la aceptación –Sasuke frunció el ceño como respuesta, lo sabía –ella no es para jugar Sasuke, no te atrevas a lastimarla o…
- La quiero
Soltó de golpe, sorprendiendo al rubio y dejándolo en silencio, Sasuke no se atrevía a mirarlo pero el leve color rojo de sus mejillas delataba que era cierto.
- La quiero Naruto, no me importa su origen ... -el rubio lo observó con cautela, para después simplemente soltar un suspiro y relajándose
- Bien, te creo –murmuró más tranquilo
Sasuke se quedó quieto, mientras que al rubio acomodaba su túnica y buscaba su varita en el suelo.
- Naruto ...
- ¿Hn? –El chico levantó la mirada
- Sé que tú la ...
- No importa –le detuvo de inmediato –ella no me correspondía y dudo mucho que alguna vez lo hiciera, pero… ella se ve feliz y creo está en buenas manos
El rubio le sonrió mostrando todos sus dientes,como siempre, como si no acabara de robarle a la chica del cual estaba enamorado, Sasuke aun no podía comprender como alguien podría ser tan desinteresado y preferir ver feliz a otra persona, aun a costa suya, tal vez él nunca podría hacer algo como eso, soltó un suspiro, era afortunado de tenerlo como amigo
- Gracias Naruto ...
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- Basta ya –sonrió Kabuto- Saben perfectamente que no podrán salir vivos de aquí, nos aseguramos de ello
- Son unos malditos –Gritó Naruto con furia
- Ustedes son idiotas, deberían saber en qué se metían desde el momento en que se opusieron al señor tenebroso ... –Dirigió su vista con burla hacia Sakura –Aunque tú, sangre sucia, no importa lo que hicieras, íbamos a matarte –Sakura apretó los labios con furia
- ¡Vete al carajo! –Le gritó mientras salía de detrás de Naruto con su varita en alto –¡Espectro patronum !
Nuevamente la chica lanzaba su hechizo, con la misma intención de cegarlos mientras ellos huían al tercer piso; Sakura subió a toda velocidad las escaleras, pero Kabuto no caería dos veces en el mismo truco.
- ¡Confringo!
Aún cegado por la luz del patronum, Kabuto levantó su variedad y lanzó un poderoso hechizo que terminó con parte del barandal de la escalera, haciéndolo añicos e imposibilitando que la pareja pudieran seguir a la pelirrosa. Los trozos de madera salieron disparados a causa de la explosión, haciendo que Naruto trastabillara y cayera hacia atrás llevándose con él a Hinata, mientras que otro fragmento golpeó a Sasuke sobre la máscara, arrojándolo al suelo.
- Son unos estúpidos si creen que ese truco funcionaría dos veces –rio el peligris, mientras Naruto abrazaba a Hinata, ahora desarmado- Es una pena, Naruto-kun tu pudiste servirnos de mucho
- ¡Jamás haría algo como eso! –Gruñó furioso –¡Mi padre ...!
- No te preocupes, tendrás el mismo destino, al igual que tu mujer ... -esta vez dirigió su mirada a Hinata y Naruto la apretó más contra su pecho –Tú ha hecho que su familia le dé la espalda Namikaze ... –El rubio miró a la chica y mordió sus labios con fuerza
- ... Me tienes a mí, déjala ir a ella ... -decidió al fin, Hinata abrió los ojos sorprendida, para después de colgarse de su cuello en un abrazo
- ¡No Naruto-kun! ¡No te dejare!
Sasuke se puso de pie ligeramente aturdido, había escuchado a la perfección la petición del rubio y la rotunda negativa de la chica de ojos perlas, realmente se percibía el amor que se profesaban y harían lo que fuera por ver al otro a salvo, definitivamente Naruto había logrado corresponder a los intensos sentimientos de la Hyuga, aunque él tuviera que restregárselos en la cara.
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El baile de Navidad se acercaba y todos buscaban rápidamente una pareja, él hubiera preferido no acudir, pero la mirada que Sakura le había dado, le había hecho entender que iría, de una forma u otra; sin embargo su torpe amigo aún no había encontrado pareja y se había quejado durante días de ello, justo como en ese momento, en la biblioteca
- ¡No puede ser! –Chilló frustrado –tengo poco tiempo y aun no encuentro pareja, si voy solo quedaré como un idiota –se lamentó nuevamente, Sasuke rodó los ojos sin apartar la mirada de su libro
- No hace falta eso para que te veas idiota
El rubio lo miró indignado dispuesto a replicar, cuando el pelinegro bajó su libro resoplando
- Invita a Hyuga
- ¡¿Qué?! –Gritó Naruto escandalizado –¡Yo no tengo de esos gustos!
- ¡A la Hufflepuff idiota! –Exclamó exasperado
- ¡Oh! a Hinata-chan ... –murmuró, volteando hacia la pelinegra, que leía un libro en la misma mesa que Sakura
Sasuke conocía a la chica desde hacía algunos años, pertenecía a la familia pura sangre de los Hyuga, que por supuesto tenía relación con los Uchiha, incluso en algunas ocasiones se mencionó, entre líneas, de un posible compromiso entre ambas familias, sin embargo, la hermana mayor había deshonrado a su familia, no había demostrado grandes habilidades con la magia, como todos los genios Hyuga, además de ser elegida para Hufflepuff, en vez de para Ravenclaw, como todos los suyos; por lo que había sido relegada dentro de su propia familia. A pesar del poco éxito de la chica con la magia, Hinata era hermosa, agradable, tierna y tímida, y con un claro interés en su amigo, él mismo se había dado cuenta de las constantes miradas hacia Naruto, miradas que por supuesto el rubio no las había notado.
Naruto la observó por un momento, Hinata sintió su mirada y volteó hacia él, sonrojándose de inmediato, el rubio al verse descubierto se sonrojó tanto como ella y se ocultó detrás de un libro.
- N-no creo que quiera ir, Sasuke –murmuró a su amigo que solo rodó los ojos
- Solo pregúntale
- P-pero ... -trató de buscar una excusa, pero el pelinegro ya se había levantado de su mesa y se dirigía a la de las chicas
- Hyuga –le llamó, atrayendo la atención de la pelinegra y de su novia que lo vio confundida
- ¿Eh? ¿S-si? ¿Uchiha-san? - murmuró como respuesta
- Naruto te invita al baile de Navidad –contestó, seco y sin tapujos
Sakura, Hinata y Naruto abrieron la boca con sorpresa; Naruto de inmediato se levantó de su mesa y corrió hacia Sasuke tomándolo del cuello
- ¡¿Qué haces idiota ?! ¡Como lo dices de esa manera! –El pelinegro trató de soltarse
- ¡Estoy cansado de escucharte! ¡¿Querías una pareja no ?!
- A-acepto ... -un murmullo bajito detuvo la pronta pelea entre los chicos
- ¿Eh? –Murmuró Naruto destanteado
- I-iré contigo al b-baile N-Naruto-kun –Hinata le veía con un inmenso sonrojo, a lo que el rubio soltó al Uchiha y rascó su nuca mientras miraba a otro lado también sonrojándose
- ¡G-genial! Será muy divertido Hinata-chan –sonrió recobrando la compostura, haciendo sonreír a la pelinegra
Sakura le lanzó una mirada divertida a lo que Sasuke solo rodó los ojos y se cruzó de brazos.
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Sasuke miraba a la pareja, poco después de aquel baile se les vio pasar más tiempo juntos y no tardó mucho para que Naruto le confirmara que la Hyuga había aceptado ser su novia… Les envidiaba, debía aceptarlo, porque incluso con todo lo que sucedía, incluso con toda la mierda sobre ellos, con las acusaciones hacia ambos como traidores a la sangre, con la familia de la Hyuga persiguiéndoles... se habían mantenido juntos, tal vez escondiéndose, tal vez con miedo, pero uno al lado del otro, porque se amaban. Los envidiaba, porque Naruto había tenido las bolas de proteger a la Hyuga contra todos, porque él debió hacer lo mismo, porque él debió tomar a la pelirrosa y huir junto con ellos como había pensado tantas veces, porque debió importarle un carajo el escudo en sus ropas y el jodido estatus de su sangre, pero no, era un maldito cobarde…
- Sasuke…
Al escuchar su nombre, el pelinegro abrió los ojos con sorpresa, Naruto le veía, con la boca abierta, incrédulo, le había reconocido; llevó su mano a su rostro, dándose cuenta al fin que la máscara había caído y había revelado su identidad; el par de ojos azules taladraron a los negros, Naruto enseñó los dientes en un gesto que Sasuke pudo identificar como una combinación de rabia y decepción, aquella misma mirada que había dado el día que se enteró de lo que era.
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- ¿Qué demonios crees que haces? –Naruto le sostenía de la túnica, con su puño en alto, un punto de golpearle - ¿Qué le has hecho a Sakura-chan? ¡Ella ha estado muy triste y ...!
- ¡No te mentas donde nadie te habla! –Sasuke fue más rápido y de un solo golpe pudo soltarse y hacer retroceder al rubio
- ¡Somos amigos! –Naruto limpió la sangre que llegó a salir de su labio –¡Se supone que tú nunca la lastimarías! ¡Lo prometiste!
- ¡Tú y yo no somos amigos, perdedor! –Estalló el pelinegro y levantó la manga de su túnica dejando a la vista aquella marca que había recibido hace poco - ¡Soy un mortífago! ¡Y nunca sería amigo de un traidor a la sangre, mucho menos seria la pareja de una sangre sucia!
Naruto abrió la boca sin encontrar palabras mientras veía la marca de maldición tatuada en su piel, un sollozo detrás de ellos llamó su atención, a unos cuantos pasos, Sakura les veía con lágrimas en los ojos.
- Sakura ... -Sasuke trató de llamarla, pero la chica mordió sus labios mientras las lágrimas se desbordaban más rápido, dio algunos pasos hacia atrás, hasta que dio la vuelta y salió corriendo hacia el castillo
- ¡Sakura Chan! –Naruto le vio sorprendido, le dirigió una última mirada al pelinegro, una combinación de decepción y tristeza, para después de voltear y correr detrás de la chica
Sasuke se quedó ahí, de pie, sin poder moverse, mirando por donde habían desaparecido las dos únicas personas que habían importado, pero era lo mejor, debía seguir tratando de convencerse, así estarían a salvo.
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- Naruto ...
- Tú ... ¡¿Cómo puedes estar haciendo esto ?! –Estalló contra él
- Él es uno de nosotros –interfirió Kabuto –Sasuke yo me encargo de esto –Kabuto le mandó una mirada por sobre su hombro –Ellos son míos, tú ve por la sangre sucia
- Pero ... –el chico trató de replicar, buscando un momento para atacar a Kabuto y tal vez darle tiempo a la pareja de escapar, pero unos rápidos pasos detrás de él le hicieron voltear, Tayuya acababa de subir las escaleras, Kabuto sonrió
- ¿Necesitan ayuda? –La mujer ya no tiene su máscara y sus mejillas tenían manchas de sangre, que suponía no era suya
- Una rata se escapó, sube –ordenó el de los lentes, la chica sonrió emocionada y de un par de pasos atravesó el pasillo y continuó subiendo las escaleras.
- Sakura ...
- ¡Ve arriba Sasuke! ¡Ve por esa sangre sucia! –Kabuto incitó de nuevo, mientras reía divertido, aún sin dejar de apuntar a Naruto y Hinata con su varita.
Sasuke quedó pasmado por un par de segundos, deseaba ayudar a Naruto, pero ahora, con Tayuya por delante, Sakura no tenía mucho tiempo, volteó hacia el rubio, otorgándole una última mirada, antes de tomar su máscara del suelo y subir corriendo las escaleras .
- ¡ Crucio !
A lo lejos aún podía escuchar la risa maniática de Kabuto mientras los gritos de dolor de Naruto y Hinata inundaban el segundo piso.
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Sasuke corría escaleras arriba lo más rápido que podía, tenía poco tiempo antes de que Tayuya pudiera lastimar a Sakura, chasqueó la lengua y se maldijo mentalmente, si tan solo no se hubiera aferrado a ella nada de esto hubiera sucedido, su familia se lo había dicho, incluso Itachi le había recalcado lo difícil que sería una relación con alguien como ella; pero él se había enamorado y la había puesto en peligro.
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Naruto y Sasuke caminaban a su siguiente clase, cuando al doblar el pasillo, Hinata casi se estrella contra ellos
- ¡Naruto-kun! –La chica lucía agitada, el rubio de inmediato la sostuvo en brazos
- ¿Qué pasa Hinata-chan?
- E-es Sakura-san –jadeó –unos slytherins la rodearon y ...
No pudo terminar de hablar, cuando Sasuke ya había corrido en dirección a donde Hinata había apuntado.
Cerca del borde del bosque prohibido, Sakura era rodeada por un grupo de chicos, la pelirosa los reconoció fácilmente, Kin, Dosu y Zaku, unos chicos de su mismo grado de la casa Slytherin y a los cuales había escuchado en varias ocasiones insultar a hijos de muggles, justo como ella.
- ¿Qué es lo que quieren? –Preguntó la pelirosa, sosteniendo su varita a la defensiva
- ¿Te crees demasiado sangre sucia? Paseándote por el colegio, como si merecieras estar aquí - sonrió con burla la chica, Kin
- No me estoy metiendo con nadie, así que porque no me dejan en paz –trató de pasar entre ellos pero uno de los chicos le cerró el paso
- Deberíamos practicar algunas maldiciones contigo, sangre sucia –sonrió sádico Zaku -Kin hazlo
- ¡Bombarda! –Sin esperar la chica lanzó su hechizo, Sakura lo evitó lanzándose a un costado, sin emabrgo, las llamas habían alcanzado parte de su cabello carbonizándolo.
- Vaya te va bien el cabello corto –rio con burla la chica, seguida de sus otros dos compañeros –veamos si puedes escapar de esto
La chica alzó su varita dispuesta a otro ataque, pero en un segundo ésta salió volando, escapando de sus manos.
- ¡Expelliarmus! –Sasuke se había colocado frente a la pelirrosa y había desarmado fácilmente a la Slytherin –¡Desmaius! –Volvió a hechizarla, esta vez derribándola al suelo, dejándola inconsciente
- ¡Kin! –Zaku se dirigió a su compañera y le lanzó una mirada con odio –¿Por qué defiendes a esa sangre sucia Uchiha? –Desenfundó su varita apuntándole
- ¡No te metas donde nadie te llama! –El otro Slytherin, Dosu, le imitó, dispuesto a ayudarle contra el pelinegro, sin embargo el Uchiha fue más rápido
- ¡Depulso! –Sasuke apuntó con su varita hacia Dosu, mandándolo a volar un par de metros, lanzó una mirada a su costado y se volvió hacia Zaku –¡Sectumsempra!
Zaku cayó al suelo, retorciéndose de dolor mientras profundos cortes aparecían en su piel y su capa comenzaba a teñirse con su sangre, Sasuke seguía apuntando su varita hacia él, haciendo caso omiso a sus desgarradores gritos, mientras Sakura le miraba con los ojos muy abiertos y temblando, era la primera vez que veía a Sasuke de esa manera, sabía de esa maldición que su novio había inventado hacía poco, pero jamás pensó sería tan ... horrible.
- ¡Sasuke-kun! –Sakura corrió y lo abrazó por la espalda con lágrimas saliendo de sus ojos, el pelinegro le vio por encima de su hombro
- ¿Sakura?
- Para, déjalo ya ... por favor ... -suplicó, aterrorizada por la maldición
- Ellos te hicieron daño ...
- Por favor…
La súplica de la chica y sus ojos aterrorizados hicieron que poco a poco bajara su varita, dejando de torturar al chico, justo a tiempo para que Naruto y Hinata les encontraran y se aproximaran a ellos
- ¡Sasuke! ¡Sakura Chan! –Naruto jalaba de la mano a la Hyuga y se colocó a su lado apuntando con su varita a los Slytherins, de los cuales Dosu era el único que se había puesto de pie
- Bien Uchiha –Dosu tendrá las manos a modo de rendición y agitó su varita para hacer levitar a sus dos compañeros inconscientes –detengamos esto… me llevaré a estos dos
- No quiero vuelvan a dañarla ...
- Hecho –murmuró el chico, empezando a caminar y llevándose a los otros dos consigo
Naruto se quedó observándolos hasta que desapareció hacia el castillo y se dirigió a su par de amigos
- ¿Sakura-chan estas bien? ¿Qué ha pasado?
- Nada Naruto –respondió de inmediato- estamos bien, no te preocupes…
Sasuke no habló más, solo observaba su varita y la mancha de sangre que había quedado en el pasto.
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Chasqueó la lengua nuevamente, odiaba aquel día, su estúpida pérdida de control le había costado caro, su familia le había reprendido por haber podido manchar su apellido, sin embargo el enojo duró poco cuando Orochimaru tomó interés en él, lo habían categorizado rápidamente como un mago oscuro y lo peor es lo que había hecho que Sakura se convertiera en un objetivo, un objetivo con el cual podían manipularlo con el simple hecho de insinuar hacerle daño.
Un grito resonó fuertemente, su sangre se heló por completo y subió los últimos escalones casi saltandolos, al llegar al último piso, Tayuya ya había acorralado a Sakura, quien sostenía una cortada en su brazo.
- ¡Alejate! –La pelirrosa lanzó un hechizo que la mortífaga desvió sin problema alguno
- Deja de resistirte niña –sonrió con burla –No sabes desde hace cuánto deseaba hacerte esto…
Sasuke se aproximó rápidamente hacia ellas, quedando al nivel de Tayuya, que le lanzó una mirada rápida
- Basta Tayuya, ella es mía –la pelirroja frunció el ceño, pero no bajó su varita
Sasuke se tensó, sabía de lo peligrosa que podría ser la pelirroja, incluso para él; Kin y Karin eran fáciles de manipular, con solo un poco de atención siempre cedían a sus deseos, muy por el contrario de Tayuya, quien era una mujer vil y sádica, cuyo objetivo era maldecir y matar a todos los que pudiera, y aunque Orochimaru le había puesto bajo su mando, era la más difícil de someter a sus órdenes.
- ¿Enserio lo harás Uchiha? –Levantó una ceja divertida –Yo puedo hacerlo por ti, así no deberás manchar tus manos –Sasuke apretó su varita con fuerza, calculando como terminar con la pelirroja, debía ser rápido y ágil
- Tayuya te he dicho ...
- Tayuya, obedece –Sasuke volteó hacia la voz que lo había interrumpido, por la puerta se acercaba un mortífago más, Kimimaru. Tayuya de inmediato chasqueó la lengua, pero retrocedió hasta él –Estas bajo sus órdenes, recuérdalo
Sasuke tragó saliva, si bien había logrado que Tayuya se alejara de Sakura, ahora tenía detrás a Kimimaru, y si ya era complicado derrotar a la mujer, ahora con uno de los mortífagos más fuertes ahí, sería imposible poder salvar a la pelirosa.
- Acaba con ella Sasuke ... -El pelinegro frunció el ceño.
- ¿Sasuke?
Sakura habló por primera vez, Sasuke bajó la mirada, soltó un suspiro armándose de valor y retiró la máscara mostrándose ante ella; la pelirosa lo reconocido de inmediato, abrió los ojos con sorpresa, dejando que Sasuke se inundara con aquel color jade que le había enamorado ...
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Le había citado a las afueras del castillo, cerca del lago, apenas había terminado su partido de quidditch se dirigió al punto de reunión, donde ella ya lo esperaba, lucía ropa de invierno con una larga bufanda roja y dorada, las mejillas sonrojadas y parte de su cabello cubierto por un denso gorro de lana; se detuvo frente a ella, con escoba en mano, mirándola inexpresivo
- S-Sasuke-kun por favor… -tragó saliva y le entregó la carta haciendo reverencia –por favor, acepta mis sentimientos
Sasuke se quedó callado por un momento, observando la carta, sin aceptarla; Sakura levantó la mirada temerosa ante su rechazo, el par de ojos jade brillante y esperanzado le recibió, el Uchiha le sonrió de lado
- Te has tardado –murmuró tomando la carta
- ¿Eh? –La chica se destanteó ante la respuesta
- Te has tardado bastante en pedírmelo ... –Sonrió soncarrón ante el abrazante sonrojo de la chica
- ¡T-tu también pudiste pedirmelo Sasuke-kun! –Reclamó la pelirosa abochornada, pero en respuesta el pelinegro le atrapó de la cintura jalándole hacia él y robándole un beso
Él no podía acercarse a ella, se lo había autoimpuesto después de ver el claro interés de su amigo en ella, y aunque había tratado de ignorarla, la chica le había llamado tanto la atención que había resultado demasiado fácil enamorarse de ella, por lo que si ella se acerca a él, no le alejaría, que Naruto lo perdonara, pero no podría evitarla.
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Sakura le miraba, y él se odio internamente por como su corazón se había acelerado de esa manera, porque el solo hecho de verla frente a él, desencadenaba una maraña de sentimientos que se anidaban en su pecho, le recordaban cuanto había amado .
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El sonido de las agitadas respiraciones resonaba dentro del aula, el par de prefectos habían tomado como costumbre aprovechar sus rondas nocturnas obligatorias, para escabullirse a una de las aulas vacías y desatar sus deseos; el sonido cada vez se hizo más rápido y los jadeos más intensos, hasta que un fuerte gemido trató de salir de los labios de la pelirrosa, Sasuke lo atrapó entre su labios, besándolos para callarla, la chica se abrazó a su cuerpo con fuerza, él correspondió de la misma manera.
- Sasuke… -le llamó suavemente
- ¿Hn? –Respondió él, tratando de regular su respiración
- Te amo… –susurro a su odio, el pelinegro se separó lentamente para verle a los ojos, brillantes y llenos, sonrió para sí mismo y se acercó nuevamente a besarla, esta vez más despacio, suave
- Te amo…
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Sakura mordió sus labios y bajó su varita lentamente, el Uchiha se dio cuenta de inmediato, ella ya no iba a pelear más, ella se estaba dando por vencida; el rostro de la mujer se contrajo con una mueca de dolor, mientras que las lágrimas empezaban a desbordar por sus ojos y Sasuke volvía a sentir aquel enorme agujero en el estómago, aquel dolor que se había instalado en su pecho, justo como aquella vez ...
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- ¡Sasuke-kun espera! ¡¿Qué quieres decir con esto!? –La pelirosa le seguía con desespero, tratando de alcanzarle –¡Sasuke-kun! –Volvió a llamarle, él al fin se detuvo y volteó para enfrentarle
- ¿Qué acaso es tan difícil de entender? Se supone eres bastante lista Sakura –escupió en su rostro –TERMINAMOS –Levantó la voz, sorprendiéndola y que su rostro lleno de confusión pasara a una mueca de dolor y sus ojos se aguaran
- Pero ... ¿Po-por qué? –Titubeó tratando de contener el llanto -¿Que he hecho mal? ...
El corazón del Uchiha se estrujó de inmediato, le dolía lo que estaba causando en ella, pero era lo mejor, se había convencido de ello.
- ¡Tsk! –Chasqueó la lengua –solo no quiero estar contigo
- P-pero sasuke ... - insisitó tratar de tomar su mano, pero el pelinegro se retiró rápidamente, como si quemara
- ¡Entiende! ¡No quiero estar contigo Sakura! –Estalló, con lo único que sabía que le dejaría en paz
Sakura se quedó helada y él le mandó una última mirada, antes de dar vuelta y poder humano; dejando a la pelirosa de pie, rota y sola ...
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- Sakura ... -el pelinegro se trató de acercar un par de pasos a la chica, pero una voz a su espalda lo detuvo.
- Sasuke ¿Qué esperas? Acaba con ella –Kimimaru lo veía tranquilamente desde atrás –Orochimaru-sama dijo que debías participar esta vez
Entonces todo tuvo sentido, Orochimaru había desconfiado en él desde el primer momento, y Kabuto y Kimimaru no habían sido enviados para cuidarle, si no para que confirmaran que había acatado sus órdenes.
- Vamos, no querrás que ocurra lo que con Itachi ... el señor tenebroso no perdonará a tu familia un segundo error ... -el chico se tensó de inmediato –Apura si no quieres la casa Uchiha caiga, Tayuya puede ayudarte
La pelirroja se regocijó levantando su varita y relamiendo sus labios observando a la chica; Sasuke se tensó, no tenía escapatoria, si se negaba a matar a pelirrosa, Kimimaru y Tayuya irían por ambos y los matarían, no sin antes torturarlos; y con su desobediencia Orochimaru se encargaría de demostrar su dominio sobre toda su familia; regresó su mirada a Sakura, la opción más lógica era matar a la pelirosa y continuar su vida ... como había tratado todo ese tiempo; Sakura lo observaba con un deje de lastima y ¿Comprensión?, la vio soltar un suspiro y dejó caer su varita.
- Hazlo… -el pelinegro abrió los ojos sorprendido –Lo entiendo todo, hazlo ya
Sakura acababa de aceptar su destino, no importaba cuanto él le había lastimado, cuantas veces le había puesto en peligro, cuanto le había arruinado la vida con el simple hecho empecinarse de lo que fuera suya, ella aceptaba su muerte con tal de que él tuviera un escape. Bajó la mirada, el cabello cubriendo sus ojos y lentamente levantó su varita hacia ella, era su única salida.
- Te amo Sasuke ... -murmuró ella con lágrimas en los ojos
Sasuke jadeó mientas su mano comenzaba a temblar, apretó los dientes tratando de contener las lágrimas, sin resultado alguno, levantó la vista a ella una última vez, antes de quitarle la vida, gruesas lágrimas rodaron por sus mejillas
- Lo siento ... Sakura ... -murmuró con el corazón roto - ¡ Avada kedavra !
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- ¡Sakura!
- ¡Sasuke!
Un rayo color verde iluminó la habitación, un par de gritos rompieron el silencio; la ventana a su derecha se había abierto de golpe, sobre la marquesina se encontraba un pelinegro de cabellos largos con su varita en alto, su hermano, Itachi; una explosión a sus espaldas derribó la puerta, haciéndola añicos, la voz de Naruto retumbó en el lugar ...
... y todo se volvió negro...
