Capítulo XX
El día de la reunión KOF llegó en un abrir y cerrar de ojos. Athena se dio un tratamiento de spa con pereza antes de ponerse delante del tocador para empezar a maquillarse, se vistió con el vestido que Yuki sólo podía desear tener, recogió su bolso de diseño y se subió a un coche en dirección a la mansión Nikaido. Iori quedo en verla ahí
...
Las hileras de las lámparas brillaban mientras la noche empezaba a oscurecerse. Mirando el reflejo en las ventanas del coche, sus labios rojos se curvaron mientras levantaba una mano para acomodar el cabello de bebé alrededor de su frente. La belleza de la pequeña sonrisa que adornaba los labios de Athena se reflejó en el espejo retrovisor, haciendo que el conductor casi se saltara un semáforo en rojo.
Era la primera vez que él veía a una mujer tan hermosa. En ese momento, la entrada principal de la mansión ya estaba llena de gente. Los reporteros se disputaban el material de primera mano, mientras que varios transeúntes también se detenían para recoger pequeños regalos. Los invitados con las invitaciones entraron a la mansión para llegar a la planta del salón de un espectáculo excepcional, ya que numerosas celebridades habían acudido a la reunión KOF. Personas como Mai, Terry, Leona, Kula , Vanessa, Goro, entre otras. A pesar de no poder llevar el vestido que quería, Yuki se había vestido de una manera que desprendía un aura digna y generosa.
Después de todo, asistía a la celebración como la futura Sra. Kusanagi.
¡Por no hablar de lo más destacado de la noche! ¡Ella no permitiría contratiempos cuando se trataba de su apariencia!
Ataviado con su camisa color vino ajustado a su cuerpo y pantalón beige para la noche, Iori entró con elegancia en el recinto. Bajo el cálido resplandor de la lámpara de araña que bailaba sobre sus atractivos rasgos, las damas que estaban allí lo miraban fijamente, intentando acercarse y coquetear solo para retroceder ante la fría disuasión en los ojos del hombre.
Por otro lado junto con el traje a medida que acentuaba la figura del hombre, Kyo parecía rezumar dignidad y gracia principescas. Mientras que Yuki parecía aprovechar la oportunidad para caminar al lado de Kusanagi, saludando a la gente aquí y allá como su esposa. Le encantaban estos eventos por las miradas de envidia que estas mujeres lanzaban en su dirección. Estar al lado de Kyo significaba su estatus excepcional y su fama.
Kyo débilmente, bajando la mirada para mirar su reloj, sacó su teléfono y se dirigió a un lado para hacer una llamada. Al mismo tiempo, Athena recibió una llamada de Kyo justo cuando estaba a punto de bajar del vehículo.
Tras colgar, salió del coche.
Desde la distancia, Athena observó cómo una silueta familiar entraba en la mansión. El hombre sacó con arrogancia la invitación y entró.
Desde lejos, las comisuras de los labios de Athena se tensaron.
Es maravilloso.
El testigo principal de esta noche había mordido el anzuelo.
Athena sonrió, satisfecha, si sus fuentes son ciertas ese hombre le tiene horror a las cosas paranormales. Dio pasos elegantes hacia la mansión. Todos los ojos se posaron en Athena desde el momento en que bajó del coche…
En su interior, Kyo fruncía el ceño. Una mirada profunda brilló en sus ojos de hielo al encontrarse con la frustración de que Athena no respondiera a su llamada.
El salón de baile estalló en un frenesí alborotado.
" ¿Quién es esa mujer?"
" oh por dios es igual a Athena "
La mirada de todos se dirigió hacia las puertas del salón de baile para ver a una mujer con un lujoso vestido gris que daba pasos ligeros y elegantes hacia ellos.
Su vestido fluía tras cada paso.
Todo el mundo se quedó atónito al ver el aspecto impecable de Athena. Desde sus ojos conmovedores hasta la alegría que desprendían sus mejillas rosadas, la belleza de Athena hacía sentir algo indescriptible. Aunque los rostros hermosos no escaseaban en la vida de los invitados, no podían evitar encontrar la belleza de Athena excepcionalmente impresionante. Era imposible apartar los ojos de sentían curiosidad por saber de dónde había salido Athena. La mujer sonreía tranquilamente mientras se acercaba Kyo ante la mirada de una aplastada Yuki, que tenía los ojos fijos en ella. Deteniéndose frente a él, ella sonrió.
— Hola Kyo -Los ojos de el se contrajeron mientras miraba incrédulo a la hipnotizante mujer.
— ¿Cómo me has llamado?
Los ojos de Athena se convirtieron en medias lunas ante la sorprendida reacción de Kyo.
— ¿Qué pasa, Kyo? Soy yo... Athena
"..."
¡Athena!
El nombre se clavó en el corazón de Kyo como un cuchillo afilado, dejándole sin aliento. Athena torció las comisuras de los labios ante la mirada de sorpresa de Kyo. Ella se acercó aún más.
— ¿Qué ocurre, señor Kusanagi? El nombre de Athena lo sigue atormentado -Su suave voz envolvió los acelerados latidos del corazón de Kyo como una red bien tejida. Al escuchar su respuesta, Kyo sintió que su corazón se calmaba lentamente. Ella estaba bromeando.
'Así que es así, ¿eh?'.
Contemplando su aspecto tan bonito como un cuadro, sintió que su corazón se ahogaba en la soledad.
Sin embargo, el se aseguró de mantener esa emoción para sí mismo. Rápido pero seguro, respondió con una sonrisa cálida y seductora.
— Estás aquí
Athena sonrió.
— Sí, así es
Yuki ya no lo soportaba. Estaba enfadada por la poca distancia que había entre Athena y Kyo mientras ambos conversaban.
— Está aquí, señorita Tsukino - Se acercó a saludar a Athena con una sonrisa ingenua. Luego, inclinó la cabeza para parpadear con inocente curiosidad ante Kyo.— ¿De qué hablaban tú y la señorita Tsukino? ¿Puedo saberlo?
— Solo lo salude señorita Kushinada
"..." La sonrisa falsa que adornaba los labios de Yuki cayó, pero forzó otra al negarse a dejar caer su fachada delante de todos.
— Kyo vamos shingo te esta buscando
Leyendo el ambiente, los hermosos ojos de Athena volvieron a barrer la expresión silenciosa de Kyo.
— Está bien, iré por algo de beber
Kyo asintió débilmente mientras miraba su belleza. "Hmm". Tuvo que admitir que se sentía atraído por su aspecto. Hasta el punto de que su corazón se sobresaltaba incontrolablemente. La respiración se había vuelto difícil, mientras que los latidos de su corazón se volvieron indomables desde el momento en que se había sobresaltado.
Su rostro le recordaba a 'ella', la misma 'ella' a la que había lastimado y dejado boquiabierta, 'ella' que había muerto con odio en su corazón…Al pasar junto a un camarero, Athena tomó una copa de champán. Con la copa en la mano, se encontró con miradas suspicaces e inquisitivas que la recorrían. Sonriendo, se llevó el vaso de líquido plateado a los labios con elegancia. En ese momento, sintió que alguien se le acercaba por detrás.
— Todo el mundo está mirándote, puede que este tu antiguo maestro.
Athena sonrió al saber que se trataba de Iori.
— El esta entrenando a Kensou en China. No vendrán. - hablo Athena mientras veía a alguien conocido cerca. — Es hora del show
Sonriendo, Athena siguió a la figura desde el pasillo hasta el baño, escuchando el zumbido despreocupado y familiar de una melodía. Tranquilamente, esperó junto a la puerta. Sólo cuando oyó que se acercaban pasos desde el interior, abrió lentamente el grifo y fingió lavarse las después, un hombre salió del baño masculino.
Tarareando una melodía, se acercó al lavabo y comenzó a recorrer, con sus ojos embriagados, el físico de Athena, el cual era superior a lo normal. Sus ojos se entrecerraban mientras subían, antes de posarse finalmente en el rostro de ojos del hombre se abrieron de par en par tan pronto como entraron en contacto con la apariencia de Athena. Trastabillando hacia atrás, su espalda golpeó contra la puerta.
— Eres tú...
La tez de Yamazaki palideció mientras la señalaba con un dedo que se estaba lavando las manos. Conmocionado, se arrastró desde el suelo con una mano en la pared pues sus fuerzas parecían haber desaparecido de sus piernas. Había bebido una buena cantidad para aprovechar al máximo la situación. Bajo los efectos del alcohol, la encantadora sonrisa de ella flotaba en su visión. Su rostro se duplicó cuando las figuras comenzaron a acercarse a él. No podía asustado para mirarla a los ojos, empezó a tartamudear y a murmurar.
— ¡ Athena Asamiya! No tú.. ¡Estás muerta!
Al ver a Yamazaki temblar de miedo ante ella quien se acercó haciendo un chasquido con sus tacones y sonriendo con sus labios curvados.
— Jamás creí que a un mercenario le tuviera miedos a los fantasmas.
— ¡Déjame en paz! ¡La persona que buscas es Yuki! ¡No a mí!
— Vaya, algo muy malo hiciste para que este atormentandote
— ¡Ah! - Yamazaki se precipitó al baño masculino, aterrado. — Solo cumplía mi trabajo ¡Encuentra a Kushinada si quieres vengarte! ¡Déjame en paz! ¡Vete! -Él murmuró con el corazón acelerado por el cabo de un rato, los sonidos de la actividad desaparecieron en el exterior. Yamazaki dio un paso tentativo sólo para darse cuenta de que no había nadie en absoluto. Eso alimentó su miedo. Abrió el grifo para lavarse la cara con la esperanza de despejarse, pero por mucho que se salpicara, la imagen de la sonrisa de Athena, que le hacía reflexionar, seguía resonando en su mente…
Athena volvió al salón de baile. El ambiente se había animado mucho y los invitados empezaron a beber y a cenar, disfrutando de la comida mientras charlaban entre ellos. Cuando sus ojos se posaron en Malin que contuvo el abrumador impulso de decirle la verdad pero ella se acercó muy impresionada.
— ¿Athena? ¿Eres tú?
— Malin por favor no hagas un escándalo soy tu amiga. - le confesó a lo que la rubia se tapo la boca muy emocionada. — Solo ignorame esta noche prometo buscarte y contarte todo.
Malin asintió y se alejó de ella. Yuki sólo veía como Athena se acercaba a Kyo y se inclinaba coquetamente para susurrarle al oído. Después de eso, vio cómo Kyo levantaba un brazo para que ella lo cogiera por voluntad propia y Athena realmente enlazó los brazos.
La mano de Yuki se cerró en un apretado puño, la fuerza que estaba ejerciendo era casi lo suficientemente fuerte como para aplastar el tallo del ese momento Yuki se acercó a ellos.
— Señorita Tsukino verla es como ver un clon de Athena. Además, debes saber que las cosas que hizo no fueron nada buenas.
Al oírla, Athena se volvió para mirar a su alrededor y sonrió.
— ¿Ah, sí? ¿Que cosas hizo realmente? ¿Puede contarme?
— ¡Por supuesto! -aseguró Yuki en un santiamén, subiendo su voz unos cuantos decibelios. — ¡Tiró por la borda su dignidad sólo para estar con Kyo! Por no hablar de lo fácil que era, ya que tuvo relaciones con todo tipo de hombres. Luego, para hacerme daño, me arrojó del balcón cuando estaba embarazada y por desgracia perdí a mi bebe e incluso se asoció con alguien para robar la espada Kusanagi para luego pedir recompensa.
Athena se enfrentó a Kyo y frunció el ceño con preocupación. La expresión de Kyo se volvió horriblemente gélida.
— ¿Ya terminaste?
Kyo se ensombreció, la bilis surgió dentro de él después de escuchar los eventos que Yuki relató. Él se dio cuenta de que, en el mismo momento en que se enamoró de Athena, podía olvidar cualquier 'pecado' que ella había cometido.
— No me culpes por decir la verdad Kyo.
¡Plaf!
Justo cuando Yuki terminó de hablar, se escuchó el sonido de una copa de vino que se cayó y se rompió en el suelo de la habitación.
— ¿Está usted bien, señor?
— ¡Un fantasma! ¡Es un fantasma!
Al oír sus palabras, las miradas de todos volaron hacia la dirección del hombre. Al encontrarse con sus ojos, vieron a un servidor ayudando a un hombre que había resbalado y caído.¡Yuki echó una mirada casual en esa dirección sólo para que su expresión cambiara drásticamente cuando se dio cuenta de que el hombre que había caído era Yamazaki, y el 'fantasma' que señalaba era Estrella Tsukino!
¡Yamazaki!
¡Este hombre fue un mercenario!
¿Cómo pudo ser invitado?
La confusión y el malestar se instalaron en el estómago de Yuki. El estaba señalando a Estrella, y decía que era un fantasma, con los ojos desorbitados y el miedo escrito en su cara.
Eso sólo podía significar que había confundido a Estrella con Athena y estaba muy conmocionado. Estar conmocionado significaba que podía acabar diciendo cosas que no debí embargo, los labios de Athena se torcieron ante el grito aterrorizado de Yamazaki. Con el rabillo del ojo, observó la ansiedad en la expresión de Yuki. Entonces, Athena se acercó a Yamazaki con una mirada su mirada puesta en Athena, el susto de Yamazaki creció mientras comenzaba a gritar:
— ¡Ah! Eres… eres realmente… eres tú!
Junto con la influencia del alcohol, creía sin duda que el fantasma de Athena había venido a perseguirlo. Por todas las cosas horribles que había hecho en su vida, era lógico que sintiera un peso de culpa muy levantó una ceja y preguntó con fingida confusión:
— ¿Conoce a este hombre, señor Kusanagi? ¿Por qué parece tener tanto miedo de mí?
Él frunció el ceño y se acercó a Yamazaki, con movimientos llenos de gracia por sus atractivos rasgos. Kyo recordó que fue el quien robo la espada Kusanagi.
— ¡Kyo! -Yuki corrió rápidamente a tirar de Kyo por el brazo. — Está no es una pelea KOF no arruines la reunión
Iori veía divertida la situación y Malin prestaba mucha atención
— ¿Puedo suponer que todos ustedes reconocen a este hombre, señorita Kushinada?. - Athena se acercó con curiosidad. — ¿Quién es exactamente?
Yuki frunció el ceño, disgustada y dijo:
— Solía ser un cómplice de Athena tal vez tenían una relación...
— Suficiente
Kyo dijo interrumpiéndola, y la ferocidad de su tono gélido hizo que Yuki guardara silencio. La mirada y expresión de Kyo a partir de ese momento hacían temblar a la gente.
— Oh... ¿Así que él es?. - Athena asintió comprendiendo antes de caminar lentamente hacia Yamazaki que se tambaleaba sobre sus pies con una mano en la mesa para apoyarse. — Bueno, entonces, señor. No parece usted muy bienvenido aquí. Tal vez debería irse...
— ¡No te acerques, Athena! ¡Vete! Entiendo que tienes asuntos pendientes, pero si vas a perseguir a alguien, no es a mí a quien deberías perseguir. ¡Si quieres perseguir a alguien, ve a perseguir a Yuki a cambio! ¡Es ella! ¡Ella fue la que te mató!
Con ello, el salón de baile se sumió en un silencio absoluto. Las comisuras de los labios de Athena se curvaron mientras inclinaba la cabeza para mirar inocentemente a los ojos helados de Kyo, y le dijo:
— ¿Qué dice este hombre, señor Kusanagi? ¿Cuál persecusión? ¿Qué quiere decir él con perseguir a Yuki a cambio?
¿En ese momento, Yuki sintió que el aire que la rodeaba se volvía vacío? Se sintió como si la hubieran metido en una casa de hielo. Sin atreverse a mirar la expresión en la cara de Kyo, ella se apresuró a acercarse a Yamazaki.
— ¿Qué tontería de borracho estás diciendo? ¡No hay ningún fantasma! ¡Athena ya no está aquí! Además, ¡nunca he hecho nada en contra de mi conciencia! ¿Cuándo la he herido? ¡No me culpes por cosas que no hice!
Yamazaki se encontró ligeramente sobrio gracias a los gritos de Yuki, pero la visión de la intrigante sonrisa de Athena segundos después lo dejó de nuevo petrificado.
— ¡Athena está aquí! ¿Ninguno de ustedes puede verla? No puede ser que yo sea el único que la vea, ¿verdad? Lo sabía. ¡Definitivamente ha venido a perseguirme! -Yamazaki estaba totalmente aterrorizado; el color se drenaba de su cara mientras sus pupilas se dilataban por el miedo. — ¡Vete, Athena! ¡Deja de molestarme! Yo... ¡sólo estaba haciendo lo que me pagaban por hacer!
Yamazaki señaló con un dedo tembloroso a Yuki, sin prestar atención a sus palabras.
— ¡Asamiya! Si... Si quieres perseguir a alguien por venganza, ¡entonces persíguela a ella! ¡Todo fue por órdenes de Kushinada!
Con las palabras de Yamazaki, Yuki sintió que su cuerpo se enfriaba. Ella sentía como si una tormenta de frío se apoderaba de ella, y no podía imaginar la expresión que Kyo llevaba en el rostro.
— ¿Qué está pasando? ¿Qué quiere decir, Yamazaki? - Benimaru se apresuró a intentó frenéticamente cambiar de tema.
— ¡Benimaru! Yamazaki y Athena tenían una relación ilícita. También planearon juntos el robo de la reliquia de Kyo.
— ¡Así que fuiste tú! - Benimaru miró con furia a Yamazaki. — ¡Tú fuiste el que ayudó a Athena a robar a Kyo! ¡Deberías morir también!
— En efecto -El tono gélido de Kyo congeló el aliento de Yuki en sus pulmones. -Ahora que estaba sobrio, Yamazaki sintió la necesidad de huir. Sin embargo, sintió que algo le apretaba el cuello. — Repite las palabras que acabas de decir. -Los ojos sedientos de sangre de Kyo le recordaron una espada afilada que estaba a punto de ser desenvainada y que venía a degollarlo.
Yamazaki se estremeció, con un sudor frío que no paraba de brotar del miedo que sentía. Las pupilas de Yuki se contrajeron ante la escena que tenía delante. Temía que la verdad de lo que había sucedido entonces saliera a la se tambaleó hacia adelante.
— Cálmate, Kyo. Vamos a ignorar a esta persona, ¿de acuerdo? Es un fanfarrón y lo único que hace es mentir. ¡Dejémoslo ir!
Kyo la miró con indiferencia por el rabillo del ojo. Las comisuras de sus labios se inclinaron en una curva fría pero atractiva mientras miraba a Yuki antes de separar los labios.
— ¿Fanfarrón? ¿Lo único que hace es mentir? ¿En verdad no lo conocés?
— Yo... Kyo, no te he mentido. En todo caso, serían Yamazaki y Athena quienes te mintieron.. divagó con ansiedad.
— Supongo que entonces descubriremos... si me ha mentido realmente - El tono gélido de Kyo hundió placas de hielo en el corazón de Yuki, congelando la sangre en sus venas.
"..."
Con eso, Kyo tiró de Yamazaki por la corbata y le clavó su gélida mirada. Todo ello mientras extendía un dedo en dirección a Athena.
— ¿Ves esa cara? Dime por qué crees que te está persiguiendo a ti de entre toda la gente
"..." Yamazaki acababa de recuperar la compostura cuando Kyo habló. Sin embargo, todos los esfuerzos fueron inútiles cuando siguió la mano de Kyo para mirar a Athena. Su mente se nubló mientras sus piernas se debilitaban.
Era difícil mantenerse fuerte y bueno cuando se había hecho tanto mal. Mirando fijamente a Athena, su tez palideció mientras empezaba a pedir clemencia. Soltó la verdad para distanciarse.
— ¡No conocía a Athena ni planeamos ningún robo juntos! Yo he cambiado y Sí, Athena, hice algo malo, te he golpeado sin piedad ¡pero sólo fue por dinero! Todo lo demás fue un plan de Yuki. ¡Ella fue la que me pagó! ¡Me dijo que mintiera diciendo que eras mi cómplice! ¡Athena, si quieres venganza, consíguela de Yuki! Ella es la que movió los hilos.
Así de simple, la verdad de entonces salió finalmente a la luz gracias a las divagaciones de Yamazaki. La expresión de Kyo se oscureció al instante, mientras que en sus ojos se encendía una irrefrenable sed de sangre. En su furia, levantó un puño que se estrelló con fuerza contra la mejilla de Yamazaki, este tropezó hacia atrás, perdiendo el equilibrio. Su mente estaba confundida por el golpe. Las copas de vino y los platos se estrellaron en el suelo al impactar contra la larga mesa de atrás. Sin embargo, Kyo no se detuvo. Al contrario, levantó a Yamazaki para darle dos golpes más.
La sangre goteaba de la comisura de los labios de Yamazaki mientras que su rostro se distorsionaba. Sin embargo, nadie se atrevió a detener a Kyo. El hombre tenía un aspecto aterrador en ese mismo momento y daba demasiado miedo. Todos sentían que si se acercaban demasiado se quemarían con las llamas de la furia que lo envolvían.
Kyo seguía pensando que lo habían engañado durante los últimos cinco años. Ahora mismo, por fin se había quitado el velo que cubría sus ojos. A la luz de la verdad, le resultaba difícil enfrentarse a su corazón, y mucho menos al rostro que nadaba en su mente…Al ver cómo se desarrollaba la escena, las bonitas comisuras de las puntas de Athena se levantaron infinitamente.
Finalmente.
Finalmente, escuchó a Yamazaki revelar la verdad detrás de su calumnia.
Finalmente, era considerada inocente.
Athena sintió que las heridas de su corazón le dolían un poco menos.
Sin embargo, aún estaba lejos de curar todos los agujeros que acribillaban su corazón o de apaciguar la ardiente rabia de odio que llevaba dentro.
— ¡Borracho! ¿Cómo has podido decir algo así para calumniarme? -, acusó Yuki, con los ojos enrojecidos. Estaba enfadada por sentirse tenía que defenderse.
Naturalmente, Aoi hizo todo lo posible para protegerla.
— ¿Qué tonterías está vomitando este b*stardo? Como si necesitáramos a Yuki para calumniarla. ¡Todo el mundo ya sabía lo fácil que era Athena! ¡Además ella es una asesina ! ¡Mató a mi hermano Souji! ¡No lo olviden!
Yamazaki había sufrido bastantes golpes, como era evidente por el sabor a sangre que le llenaba la boca. Con el mismo miedo que tenía de que Athena lo persiguiera, Yamazaki temía más que Kyo lo golpeara hasta la golpes parecían haberle hecho recuperar la sobriedad, y se dio cuenta de que lo había contado todo, las cosas que debía y no debía decir. Su única prioridad ahora era proteger su propia vida.
— Realmente no tengo nada que ver con la muerte de ese hombre pero en ese lugar donde lo encontraron con Athena. Yuki también estuvo en ese sitio torturando a la psiquica. Yo solo simplemente estaba siguiendo las instrucciones de Kushinada. Ella fue la autora intelectual de todo lo ocurrido en contra de Athena y me pagó muy bien.
— ¡Yamazaki! El Señor ve todo lo que haces. ¿Cómo pudiste incriminarme por algo que no hice? Te demandaré por difamación si sigues calumniándome. - Yuki estaba decidida a no dejar que Yamazaki continuara. — ¿Qué más están esperando? ¡Échenlo! ¿O están esperando a que Kyo lo haga él mismo?-, les ordenó a los guardaespaldas con impaciencia quienes se giraron inmediatamente para recoger a un desmayado Yamazaki, y lo tiraron a las puertas de la mansión. Puede que Yamazaki haya sido expulsado, pero todos en el salón de baile habían escuchado claramente las palabras que dijo.
— Fue... fue sólo una pequeña riña. Por favor, todo el mundo, ya ha terminado. Por favor, disfruten del resto de la noche -. Yuki forzó una sonrisa mientras intentaba revertir el ambiente de la noche, luego se volvió hacia Kyo tras fijar una expresión de dolor en su rostro. — Kyo. Por favor, no creas ni una palabra de lo que ha dicho...
— Lo sabía. Athena nunca haría algo así - Malin interrumpió las excusas de Yuki con su tono enfurecido. — ¡Así que fuiste tú! Fuiste tú quien se alió con ese matón para inculpar a Athena. ¿Cómo pudiste caer tan bajo Kushinada? Tú, tú... ¡Mataste a Souji!
Yuki sacudió la cabeza, con los ojos llenos de lágrimas.
— Eso no es cierto. No digas tonterías, fuiste amiga de Athena es obvio que la defiendas.
— pero.. ¿Cómo podríamos creer las palabras de un matón?-. La expresión de Aoi era severa, sus emociones eran mucho más calmadas que las de era porque creía firmemente que su amiga Yuki nunca haría algo así.
— ¡Hmph!- Malin resopló con frialdad. No creyó ni una palabra de lo que dijo.
A Yuki no le importaba lo que pensara Malin. Lo que le importaba era lo que pensara Kyo. Sus ojos brillantes se volvieron para mirar al hombre helado, y le dijo:
— Me crees, ¿verdad, Kyo?
El tono de Yuki era suave mientras estiraba la mano de Kyo, intentando que creyera en ella. En cambio, lo único que obtuvo fue una mirada indiferente y llena de dudas que recorrió el rostro de Yuki desde el rabillo del ojo. Sin darle una respuesta, se alejó.
— ¡Kyo, kyo! -Sintiéndose herida, sus lágrimas empezaron a caer simultáneamente mientras Yuki observaba la figura de Kyo que se comenzó a consolarla con simpatía.
— Está bien, Yuki. Kyo es inteligente. Estoy segura de que no caería en tales mentiras
Yuki asintió y se secó las lágrimas.
— Iré a buscarlo
— Yuki - Aoi suspiró con tristeza. Levantando la mirada, miró con desagrado a recibir la mirada de asco de Aoi, la psíquica estaba sonriendo y se acercaba sin miramientos.
— Si la memoria no me falla, dijiste que Athena asesino a tu hermano. Tal vez ella no era tan desvergonzada y despiadada.
— Tú... No digas tonterías. No puedo creer que Yuki sea un monstruo.
— ¿No escuchaste a ese hombre? Creo que deberías investigar ese caso.
La verdad estaba al descubierto, pero Aoi decidió proteger y creer en Yuki de todos modos. Todos querían verse a sí mismos como personas racionales, pero los sentimientos siempre habían sido algo egoístas. Tan egoístas que podían cegar el blanco y el negro, el bien y el mal.
Athena sonrió amargamente antes de darse la vuelta y alejarse con una copa de champán en la mano.
Continuará...
