Sara estaba en una sesión de terapia grupal. Hoy no tenía ganas de hablar de sus traumas, de Damien Darhk, de las pérdidas de su padre y su hermana, de su madre, ni de Malcolm. Pero si tenía ganas de hablar sobre algo que últimamente la tenía un poco preocupada… sobre su futuro.

— ¿Si, Sara? — Dijo Linda, dándole pie para hablar.

— ¿Cómo supieron ustedes qué querían ser militares? — Preguntó ella a sus compañeros, ya que sabía que la mayoría de ellos habían estado en el ejército, la armada o la marina.

De a poco, cada uno de sus compañeros le contestó su pregunta. Surgió una gran variedad de diferentes razones. Incluso surgieron un par de opiniones que le hicieron comprobar que no todas las personas están seguras con lo que eligen para su futuro.

— En verdad no sabía que elegir, fue medio por descarte. — Admitió Amandaniel. — Siempre sentí lealtad a mi patria y fui bueno en educación física. — Agregó pensativamente.

— Yo lo elegí porque necesitaba irme de mi casa y el ejército ofrece una estabilidad económica rápida. — Expresó Ella su situación.

— Yo lo hice para seguir la costumbre de mi familia. — Dijo Lucifer. — Creo que nadie está nunca muy seguro sobre lo que elige. — Dio su opinión.

— Si, además lo que elegimos puede gustarnos en un momento, pero después cambiar. — Continuó Chloe.

— ¿Querés ser militar? — Le preguntó Amandaniel, con curiosidad.

— No. — Negó ella. — Pensaba que quería ser detective, pero ya no estoy tan segura de eso. — Dejó saber lo que le preocupaba.

— ¿Qué es lo que te está haciendo dudar? — Preguntó Pam.

— Yo quería ser detective porque siento que eso me conecta con mi padre, porque quería hacerlo orgulloso por más que ya no esté. — Respondió ella, tratando de conectarse con sus sentimientos. — Pero, cuanto más lo pienso más insegura estoy. Me gusta la idea de proteger a las personas, pero no me gusta la policía como institución. — Dijo pensativamente.

— Yo creo que tendrías que hacer lo que vos quieras, no lo que pensas que tu padre habría querido que hagas. — Opinó Lucifer.

— Además tu padre seguro estaría orgulloso sin importar que elijas, mientras seas feliz y te vaya bien eso es suficiente. — Agregó Chloe con convicción.

— ¿Cómo podes saberlo si no lo conociste? — Preguntó ella, divertida ante la seguridad de la otra.

— Porque eres una gran chica y ya sobreviviste mucho, eso tendría que ser suficiente razón para que cualquiera esté orgulloso. — Respondió Chloe con sinceridad. — Además soy madre y eso es todo lo que quiero para mi hija, que sea feliz sin importar que elija. — Compartió su experiencia personal.

— Sara. — La llamó Pam, interviniendo la conversación. — Lo que creo que quieren decir tus compañeros es que es tu elección, vos tenes el poder de elegir lo que queres. — Resaltó el punto más importante.

— Y que siempre se puede probar y cambiar. — Sumó Linda.

Sara se quedó pensando en eso por el resto del día. En que se puede cambiar. En que no necesariamente tenía que elegir ser detective, solo porque antes había pensado que eso era lo que quería.

Muchas cosas durante este último tiempo le habían hecho cuestionarse si estar en las fuerzas policiales era lo mejor para ella.

Sara estaba en contra de cómo el sistema trataba a las personas negras, a las mujeres y a las disidencias sexuales.

Sara estaba en contra de la pena de muerte.

Sara estaba en contra de la baja de edad de imputación.

Sara estaba en contra de la represión.

Entonces, ¿Tenía sentido estudiar y entrenar para ejercer una profesión que sostenía muchas cosas en las que ella no creía?

Pensaba que ser detective la iba a acercar a su padre, la iba a hacer sentir que conectaba con él. Ahora, en cambio, pensaba que solo le iba a traer tristeza, que le iba a traer recuerdos y la iba a hacer estar pensando todo el tiempo en todo lo que habrían podido compartir si él seguiría vivo.

Pero, si ser detective no era lo que quería… entonces, ¿qué quería?

— Eeyy. — Dijo Ava, llamando su atención. — ¿Estás bien? — Preguntó.

Estaban en recreo. Se habían tomado unos minutos para estar ellas solas, pero Sara no había podido concentrarse ni un segundo en la conversación que Ava había estado intentando entablar con ella.

— Si, solo pensando. — Afirmó ella.

— ¿En qué? — Preguntó Ava, con una mezcla de curiosidad y preocupación.

— En el futuro. — Respondió ella con sinceridad. — No estoy segura de querer estudiar para ser detective. — Admitió de forma informativa.

— Eso está bien. — Aceptó Ava, asimilando esa nueva información.

— ¿Lo está? ¿No piensas que eso decepcionaría a mi padre? — Cuestionó ella, todavía insegura respecto a eso.

— No, claro que no. — Respondió Ava enseguida, sin siquiera dudarlo. — Yo creo que tu padre estaría orgulloso sin importar que elijas, mientras seas feliz. — Dio su opinión.

— Gracias. — Agradeció ella.

Sara se ubicó entre las piernas y los brazos de Ava para quedar refugiada contra su cuerpo, en un abrazo. Disfrutó de eso, de esa cercanía y contacto que tanta calma le daba. En los brazos de Ava se sentía segura y querida. Así que se dejó relajar completamente en ese abrazo.

— Me siento perdida, no sé qué hacer. — Confesó ella, con un poco de tímidez.

— No siempre tenemos que saber qué hacer. El futuro no debería elegirse de un día para otro como si fuera algo estático y limitante. — Expresó Ava su postura.

— Tenés razón. — Asintió ella, pensando lo que la otra decía.

— Pero puede ser que tenga una idea. — Dijo Ava, una pequeña sonrisa dibujándose en sus labios.

— ¿Qué? — Preguntó ella, sintiendo curiosidad ante eso.

— No creo que sea yo quien tenga que decírtela, porque no es necesariamente mi idea. — Intentó explicar Ava. — Creo que tendrías que hablar con Jax y Zari. — Le sugirió.

Sara volvió a relajarse en los brazos de Ava y mientras compartían unos largos minutos de silencio pensó en sus amigos. ¿Qué idea podrían tener planeada para ella? Le generaba curiosidad e intriga. No bien los viera iba a preguntarles. Pero mientras tanto, disfrutó de estar con Ava y la calma que su presencia le daba.

El recreo terminó y juntas, agarradas de la mano, se dirigieron al aula. Se sentaron al lado y prestaron atención a la clase. Por suerte el tiempo pasó más rápido de lo que Sara pudo dar cuenta.

Y en el siguiente recreo, fue directo a buscar a Jax y Zari para tener una conversación con ellos.

— ¿Puedo hablar con ustedes dos? — Les pidió ella, señalándolos e interrumpiendo el momento que estaban teniendo con un par más de las Leyendas.

— Si. — Afirmó Jax.

— Claro. — Asintió Zari.

Ambos la siguieron por los pasillos del colegio, hasta que encontraron un aula vacía y entraron en ella para poder hablar tranquilos.

De pronto, cuando Sara se encontró con las miradas expectantes de sus amigos se sintió nerviosa. No sabía por qué se sentía así. Era medio tonto en verdad porque ellos la entendían mejor que nadie. Pero a veces esos sentimientos eran imposibles de manejar. Así que comenzó a caminar de un lado a otro del aula, para calmar sus nervios e intentar buscar una manera de comenzar la conversación que quería tener con ellos.

— Sara. — La llamó Jax. — ¿De qué querías hablar? — Pidió saber.

— Me estás mareando. — Comentó Zari, mirando como la otra no dejaba de caminar.

— Sabes que podés hablar con nosotros de lo que quieras, ¿No? — Aseguró Jax, buscando calmarla.

— Si, somos nosotros. — Coincidio Zari con él.

Sara se detuvo. Ellos tenían razón. Estaba siendo algo ridícula con sus reacciones. Con ellos estaba segura, con ellos podía hablar de todo. Solo tenía que soltarlo.

— No quiero ser detective. — Dijo ella y se sentó en una de las mesas.

— Aahhh. — Murmuró Zari, como si no se hubiera esperado ese tipo de conversación.

— Eso está bien. — Comentó Jax.

— Si, cada uno puede ser lo que quiere ser. — Coincidió Zari con él.

— Pero el tema es que no sé qué quiero ser, no sé qué hacer con mi futuro. — Expresó ella sus frustraciones.

— No creo que en verdad nadie lo sepa. — Opinó Zari.

Sara te tomo un momento para pensar eso. Desde que había admitido en terapia que no quería ser detective que había escuchado varias veces cosas de ese estilo. Que el futuro era incierto y que nadie estaba completamente seguro al respecto. ¿Sería verdad?

— Pero ustedes si saben que quieren ser. — Protestó ella. — Vos ingeniera en sistemas informáticos y vos físico. — Dijo, recordando lo que sus amigos habían elegido.

— Pero que queramos eso ahora no significa que en un tiempo no pueda cambiar. — Dijo Zari pensativamente.

— O que queramos trabajar después de eso. — Agregó Jax.

Eso era verdad. Había muchas personas que trabajan de cosas diferentes a las que habían estudiado. Y también habían muchas personas que comenzaban a estudiar algo y luego cambiaban porque descubrían que eso no les gustaba tanto cómo habían pensado o descubrían algo nuevo que les gustaba más. Tal vez se estaba haciendo demasiado problema y el asunto no era tan dramático como pensaba.

— Ava me dijo que ustedes tenían una idea para darme. — Dijo ella, recordando la conversación que había tenido en el recreo anterior con su novia.

— Ahhh, eso. — Asintió Jax, comprendiendo la situación.

— Es solo una idea y todavía no sabemos cómo resultó. — Dijo zari, pensando en voz alta.

— ¿Me pueden decir cuál es la idea? — Preguntó ella, algo ansiosa al notar los nervios de los otros.

Zari y Jax intercambiaron una mirada en la cual tuvieron una especie de conversación que ella no llegó a comprender. Eso le generó intriga. ¿En qué andarían pensando estos dos?

— De acuerdo. — Aceptó Zari. — Pero debes prometenos que no te vas a enojar. — Le pidió.

— Si, solo ten en cuenta que lo hicimos pensando en vos. — Agregó Jax.

— ¿Por qué haría de enojarme? — Preguntó ella, confundida.

— Porque para nuestra idea tuvimos que hacer algo. — Respondió Jax.

— ¿Qué? — Insistió ella, porque quería saber.

— Tuvimos que tomar algunas cosas tuyas, y lo hicimos sin pedirtelas. — Admitió Zari, algo avergonzada.

— Está bien. — Dijo ella, asimilando la información.

— Tomamos los cómics que estuviste haciendo y los envíamos a la Universidad de Arte de Nueva York. — Informó Jax.

— Queríamos que tuvieras más opciones para elegir. — Comenzó a explicar Zari sus motivos.

— Si, y creemos que eres muy talentosa dibujando y creando historias, así que pensamos que era una buena idea. — Continuó Jax la explicación.

— ¿Qué cómics? — Preguntó ella, con curiosidad.

Ella siempre estaba ideando diferentes cómics porque le encantaba hacerlo. Pero últimamente no había notado que le faltara ninguna.

— Las de "Las leyendas del mañana" — Respondió Jax.

— El grupo de superhéroes que viajan en el tiempo. — Sumó Zari.

Eso no era lo que Sara había estado esperando. Ahora que lo pensaba, no era una mala idea. A ella le encantaba dibujar. No sabía si quería hacer de eso un trabajo o si quería dedicarse a eso toda su vida, pero estudiar algo de eso no sonaba para nada mal. Probablemente iba a divertirse porque el arte le encantaba.

Fue hacia sus amigos y los abrazó. Notó que ellos se sorprendieron con su reacción, pero correspondieron el abrazo alegremente.

— Gracias. — Agradeció ella.

Esa era una nueva idea. Y era una idea que le resultaba buena. Ahora solo quedaba esperar.