Ava llegó a su casa luego de haber pasado toda una tarde practicando para su audición de baile de Julliard. Todas las Leyendas la habían estado ayudando a armar una coreografía y se sentía agradecida con ellos por eso. Esta vez habían sido Sara y Charlie quienes se habían quedado practicando con ella.
— ¿Cómo te fue en la práctica? — Le preguntó su padre, cuando se cruzaron en las escaleras.
— Bien, muy bien. — Respondió ella con sinceridad, ya que sentía que esa tarde había sido muy productiva.
— Me alegro. — Apreció Randy. — Estaba pensando, la semana que viene es tu cumpleaños… — Comenzó a decir.
— Ni me lo recuerdes. — Lo interrumpió ella, frustrada.
Este año su cumpleaños caía en la misma fecha que acción de gracias y eso no le agradaba. Le molestaba cuando esa celebración nacional era en la fecha de su cumpleaños, porque eso significaba que su festejo iba a quedar relegado a un segundo plano.
— Sé que no te gusta cuando tu cumpleaños cae en la fecha de acción de gracias, pero estaba pensando que puedes invitar a Sara si quieres. — Le dejo saber Randy su idea.
Ava se sorprendió al escuchar eso, tanto que casi se le cae la mochila que tenía colgando de su hombro.
¿Invitar a Sara para acción de gracias? ¿Su padre estaba hablando en serio?
Ava no podía creer que su padre le estuviera ofreciendo eso, invitar a su novia, más cuando a él le había llevado muchísimo tiempo aceptar que a ella le gustaban las chicas. No estaba segura de cómo sentirse con eso. De hecho, era probable que todavía ni siquiera lo hubiera perdonado del todo por el largo tiempo que se pasó ignorándola. Las heridas no sanan de un día para el otro.
— ¿Estás hablando en serio? — Preguntó ella, sin poder evitar que su voz delatara lo completamente asombrada que estaba.
— Si, claro. — Respondió él. — Lo hablé con tu madre, y ella está de acuerdo. — Agregó de modo convincente.
— Sabes que Sara es mi novia, ¿No? — Dijo ella, poniéndolo a prueba.
— Si, lo sé. — Afirmó él.
— ¿Y no te molesta? — Presionó ella, todavía dudosa.
— No. — Negó él. — Y sé que no hice nada todavía para probarlo, para que confíes en mí. Pero lo estoy intentando, quiero ser mejor. — Explicó con calma.
— Gracias. — Agradeció ella, apreciando el esfuerzo del otro. — Pero no creo que Sara venga, la voy a ver a la tarde con nuestros amigos y por la noche ella tiene una cena en lo de Jax. — Dijo ella de manera informativa.
— Bueno. — Aceptó él. — Puedes decirle que venga después de cenar y se quede a dormir si quieres. — Sugirió.
Ava casi se cae del escalón en el que estaba parada ante la sorpresa de ese comentario. ¿Era su padre real? ¿En verdad ahora estaba no solo aceptando que ella sea lesbiana sino también dejando que su novia se quede a dormir en su casa?
Lo miró por unos instantes, fijamente a los ojos, para comprobar si estaba siendo sincero. Y si, estaba hablando con sinceridad. Y ella no estaba segura de cómo sentirse, ni cómo reaccionar con eso. Pero lo primero que se le venía a la cabeza era alivio y agradecimiento, a lo que fuera que hizo a su padre querer cambiar de mentalidad.
— ¿Seguro? — Insistió ella, necesitando saber que él no iba a arrepentirse más tarde de eso.
— Si, seguro. — Afirmó él. — Y por cierto, tus hermanas y tus primas ya confirmaron que vienen. — Le dejó saber.
Ella miró a su padre bajar las escaleras y se hizo camino por la sala, hasta que desapareció de su campo visual. Recién ahí reaccionó y continuó su camino hacia su habitación. Una vez allí decidió escribirle a Sara, en verdad necesitaba hablar con ella de todo esto que acababa de suceder.
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Ava
Puedo llamarte?
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Sara
Estoy terminando de secarme el pelo
Te puedo llamar yo en cinco?
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Ava
Dale
Espero tu llamado entonces
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Ava se tiró en su cama y se puso a mirar el techo mientras pensaba en la relación con su padre. Este último tiempo había cambiado mucho la relación que tenían. Primero había estado su rechazo y su estrategia de ignorarla, lo cual había dolido. Luego llegó el momento de las disculpas, al parecer había recapacitado, y Ava sospechaba que eso tenía bastante que ver con su madre. Ella los había escuchado varias veces discutiendo sobre cómo él las trataba a ella y a Ashley.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando su celular empezó a sonar. Lo agarró y sonrió al ver el nombre de Sara en la pantalla, luego atendió.
— Hola. — La saludó Sara.
— Hola. — Devolvió ella el saludo.
— Me dijiste que querías hablar, ¿Pasó algo? — Pidió saber Sara, un poco preocupada.
— Si, pero nada malo. — Respondió ella para calmarla y escuchó a Sara dar un suspiro de alivio. — Es que tuve una conversación interesante, recién, con mi papá. — Dijo, pensando en lo que habían hablado.
— ¿Sobre qué? — Preguntó Sara, con curiosidad.
— Sobre vos, me dijo que si quería te podía invitar a la cena de acción de gracias, pero yo le dije que vos cenabas en lo de Jax. Entonces me dijo que podía invitarte a dormir después de la cena. — Resumió ella lo que le había parecido más importante de toda aquella conversación.
— Woow, eso es… — Comenzó a decir Sara, sonando totalmente asombrada.
— ¿Sorprendente? — Preguntó ella, interrumpiéndola.
— Si, absolutamente sorprendente. — Afirmó ella. — ¿Cómo te sientes con eso? — Cuestionó.
— Rara, todavía no sé cómo recomponer mi relación con él. — Admitió ella.
— No es tu responsabilidad hacerlo. — Aseguró Sara. — Pero creo que por lo menos, ambas podemos apreciar que lo está intentando. — Expresó su opinión, intentando animarla.
— Eso es verdad. — Aceptó ella.
— ¿Entonces quieres que vaya a dormir? — Preguntó Sara, poniendo voz seductora para hacerla reír.
— Si, claro que sí. — Respondió ella, riendo ante lo tonto que resultaba la pregunta. Ava siempre iba a querer que Sara fuera a su casa a dormir.
— Genial, entonces querida Sharpe tenemos una cita. — Dijo Sara.
Se quedaron un rato hablando y riendo, hasta que su hermana la llamó a cenar. Ava se despidió de Sara, cortó la llamada y se unió a la mesa para cenar con su familia.
La semana pasó rápido y casi sin darse cuenta llegó el día de su cumpleaños.
Sara la despertó a las doce de la noche. La llamó para saludarla. Ava la atendió medio dormida, sin capacidad para entender del todo la conversación. Pero se volvió a dormir con una gran sonrisa dibujada en su cara, lo cual demostraba lo feliz que la había hecho ese pequeño gesto.
Ella había pensado que eso iba a ser todo hasta que se vieran a la tarde, pero estaba equivocada. Todavía quedaba mucho por delante.
A la mañana temprano Sara, Amy, Gary y Nora la despertaron. Luego de que la abrazaron y le desearon feliz cumpleaños, finalmente reaccionó.
— ¿Qué hacen acá? — Preguntó ella con curiosidad.
— Vinimos a pintar tu habitación. — Respondió Sara, mostrándole los tarros de pintura.
— Pero… — Comenzó ella, sin saber bien qué decir.
— Gary y Nora me contaron que siempre habías querido pintar tu habitación, así que esto es lo que vamos a hacer esta mañana. — La interrumpió Sara con entusiasmo.
La energía de Sara era contagiosa y eso la hizo sonreír. Lo que Gary y Nora le habían dicho a su novia era verdad, ella siempre había querido pintar su habitación pero nunca se había animado. Ahora no sabía si tenía mucho sentido, ya que le quedaba poco tiempo para irse a la universidad. Pero, había que aprovechar el presente. Y Ava lo iba a hacer.
— Genial. — Aceptó Ava.
Entre los cinco corrieron los muebles de la habitación de Ava y los taparon con sábanas viejas. Luego lijaron las paredes y dieron la primera mano de pintura. Se tomaron un recreo para desayunar y después dieron la segunda mano de pintura.
La pintaron como Ava siempre había querido tener su habitación. Las paredes color celeste pastel y de la mitad de la pared para arriba hicieron estrellas con color blanco.
— Es hermoso. — Apreció Ava, una vez que terminaron. — Gracias. — Agradeció.
— De nada. — Dijo Sara con una sonrisa. — Deberías ir a ducharte, así después vamos al encuentro con nuestros amigos. — Le sugirió, después de ver la hora.
Ava se dio una ducha rápida, se cambió con ropa limpia y se secó el cabello. Luego fue con Sara, Nora y Gary a encontrarse con el resto de sus amigos. Se reunieron en la casa de Nate ya que él lo había ofrecido. A Ava le pareció una buena idea ya que por acción de gracias la mayoría de los lugares iban a estar cerrados o saturados de gente.
En casa de Nate tomaron el té y comieron la torta de cumpleaños. Nate y Ray habían decorado todo con globos y luces de todos colores. Durante la tarde conversaron y jugaron varios juegos de mesa. A Ava le encantaban las reuniones así de simples, donde simplemente disfrutaban de estar juntos.
A la nochecita regresó a su casa, se cambió con ropa limpia y ayudó a su madre a terminar de preparar las cosas para la cena. Sus hermanas fueron las primeras en llegar y Ava disfrutó el encuentro con todas, sobre todo con Ashley. Después de un rato llegaron sus tíos y sus primas.
La cena familiar fue una mezcla de festejo entre su cumpleaños y acción de gracias.
Y cuando fue el momento de hacer la ronda de agradecimientos, Ava no dudó un segundo en cuál iba a ser su agradecimiento de este año.
— Estoy agradecida por mi familia, por mis hermanas, por mis amigos que siguen a mi lado fieles como siempre, por las Leyendas y el segundo puesto que conseguimos en la competencia de baile, y por mi novia Sara quien me hace muy feliz. — Enumeró ella sus motivos por los cuales estaba agradecida.
Una hora más tarde, una vez que ya habían terminado el postre, el timbre sonó. Esa debía ser Sara. Ava fue entusiasmada a la puerta, y cuando al abrirla se encontró con su novia decidió recibirla con un gran beso. Sara se sorprendió y ambas casi se caen, pero logró sostenerlas a ambas y corresponder el beso.
— Así que estás contenta de verme. — Comentó Sara divertida, una vez que se separaron del beso.
— Si, — Afirmó Ava, sin poder evitar sonreir. — Vamos, que te presento a mis primas. — Dijo, agarrándola de la mano.
Ava guió a Sara hacía la sala y la presentó a sus primas. Se quedaron un largo rato conversando, hasta que fue momento de dar por terminada la noche e irse a dormir.
Ava y Sara ayudaron a Pam a limpiar las cosas de la cena y luego se fueron a la sala de juegos para prepararse para dormir. Como la habitación de Ava la habían pintado a la mañana, era preferible dejarla ventilando por un día. Y la habitación de huéspedes estaba ocupada por sus tíos, mientras que sus primas se habían repartido entre las habitaciones de sus hermanas.
— Para vos. — Dijo Sara, entregándole un paquete. — Feliz cumpleaños. — Le deseó.
— Gracias. — Agradeció ella, aceptando el paquete alegremente.
Evidentemente Sara había querido esperar ese momento de privacidad para darle su regalo. Ava nunca esperaba recibir regalos, porque eso no era lo que más le importaba. Lo que más le importaba era la presencia. Pero era lindo también el detalle de recibir regalos, que alguien eligiera algo pensando en ella. La hacía sentirse apresiada.
Abrió el paquete y se encontró con un libro artesanal. Era evidente que Sara lo había hecho. Ava sonrió ante eso, amaba que siempre le de cosas personalizadas. Abrió el libro y se encontró con una historia gráfica, hecha por Sara. Eran todas historias sobre Ava bailando distintos estilos musicales y relacionándolos con su vida. Estaban las competencias con las Leyendas y la cita que habían tenido en el club de funk.
— Me encanta. — Apreció ella emocionada.
Ava le agradeció por el regalo con un abrazo y un pequeño beso.
Después de eso, se pusieron el pijama y se acostaron en el colchón que habían armado. De repente Ava se encontró nerviosa con la situación. No sabía por qué se sentía nerviosa y eso la hacía poner más ansiosa. Sara era su novia, era tonto que estuviera nerviosa.
De pronto, Sara agarró su mano más cercana a ella y eso la calmó.
— ¿Estás bien? — Pidió saber Sara, dando cuenta que había notado sus nervios.
— Si. — Mintió ella.
— ¿Te pone nerviosa pensar que algo podría pasar entre nosotras? — Comentó Sara, con tono seductor.
— ¡Sara! — Protestó ella, golpeándole el brazo mientras reía.
— No te preocupes, nada va a pasar entre nosotras hasta que ambas estemos listas. Y cuando lo estemos va a ser en otro lugar, no en una casa donde está toda tu familia. — Aseguró Sara con calma.
— ¿No te molesta que yo no tenga experiencia? — Preguntó ella, girándose para poder ver a la otra a la cara.
— Para nada. — Respondió Sara con seguridad.
— ¿Puedo preguntar cómo fueron tus experiencias? — Pidió saber ella.
— Con Nyssa fue algo torpe, era la primera vez de ambas, así que fue más que nada descubrirnos y probar lo que nos gustaba. — Explicó Sara pensativamente. — Y con Oliver fue un error, todavía me siento culpable por lo que pasó entre ambos. Creo que los dos estábamos sufriendo por Laurel y nos descargamos el uno con el otro... y lo sencillo era que él ya sabía de mis cicatrices y no tenía que darle explicaciones, pero fue un error. — Dijo, en un tono muy triste.
— Gracias por contarme. — Agradeció ella y le dio un beso en la mejilla. — Y no te sientas culpable por lo de Oliver, cada uno maneja los duelos como puede. — Dijo, sintiendo que necesitaba darle algo de paz con ese tema.
— Puede ser. — Aceptó Sara, teniendo en cuenta su opinión.
— Te amo. — Dijo ella, mirándola a los ojos intensamente.
— Yo también te amo. — Dijo Sara, mirándola con la misma intensidad.
Se refugiaron en un abrazo, se desearon buenas noches y se quedaron dormidas.
