Este año nuevo fue el primero que Ava tuvo un festejo diferente. Desde que su padre era senador que recibían el año nuevo en algún restaurante importante de Starling, donde se reunían todos los políticos. Pero este año habían decidido hacer algo nuevo.
Los padres de Nate decidieron hacer una cena y una fiesta en su casa. Y la familia Sharpe decidió aceptar esa invitación.
Para Ava eso resultó increíble, ya que a Nate le dejaron invitar a sus amigos y varios de ellos aceptaron. Entre ellos obviamente estaba Sara.
El primer momento que Ava vio a su novia esa noche, tuvo que tomarse un largo momento para calmarse. Sara estaba hermosa. Tenía un vestido rojo que le quedaba perfecto y su cabello estaba suelto. Se había hecho un par de bucles en las puntas y había regresado a su color natural. Tenía tan poco maquillaje que sus pecas podían notarse. Su novia era realmente hermosa.
— ¿Disfrutando la vista? — Preguntó Sara, algo divertida.
— La verdad que sí, y puedo hacerlo porque sos mi novia. — Respondió ella felizmente. — Estás hermosa. — La halagó.
— Gracias. — Agradeció Sara, sonrojándose. — Vos también estás hermosa. — Apreció, dedicándole una mirada efusiva.
— Gracias. — Agradeció ella, siendo ahora su turno de sonrojarse.
A Ava le había llevado un largo rato decidir que ponerse, pero finalmente opto por un vestido negro que su hermana Alison le había regalado para Navidad. El vestido era hermoso y sentía que le quedaba muy bien, así que fue una buena elección.
La cena fue un poco caótica por la gran cantidad de personas que había en la casa de Nate. Pero después de la cena, los adultos y los adolescentes se separaron. Mientras que los adolescentes eligieron reunirse en la terraza, los adultos lo hicieron en el jardín de la casa.
Bailaron y tomaron un par de cervezas, hasta que de repente llegó el anuncio de la cuenta regresiva para las doce de la noche. Contaron todos juntos y así comenzaron un nuevo año. Hubo gritos de festejo, aplausos, saltos, y a los pocos instantes comenzó el show de fuegos artificiales que la familia Haywood había contratado.
— Feliz año nuevo Ava. — Le deseó Sara, dedicándole una gran sonrisa.
— Feliz año nuevo Sara. — Le deseó ella, con otra sonrisa igual de grande.
Las luces de los fuegos artificiales daban una luz especial a Sara. La hacían aún más hermosa, como si eso fuera posible. Ava sonrió, esa era la primera vez que empezaba un nuevo año con una novia. Y ya que estaban juntas hizo el gesto cliché que siempre había deseado hacer, la besó.
Ella siempre había visto como en las películas y las series las parejas se besaban a las doce de la noche cuando empezaba un nuevo año. Y ahora, ese momento, le estaba sucediendo a ella. Ava tenía una novia a la que amaba, así que la besó para dejarlo saber al mundo.
La noche fue divertida y alegre. Y así fue como Ava comenzó el año, feliz de estar rodeada de sus amigos y su novia. Se quedaron despiertos hasta ver el amanecer y después cada uno volvió a su casa para dormir.
Cuando Ava se acostó en su cama se puso a ver todas las fotos de esa noche. Ray era muy de sacar fotos a todo el mundo y enviárselas para que les queden de recuerdo. Ava sonrió al ver una foto de ella y Sara, donde estaban rozando sus narices y había fuegos artificiales de fondo. Le gustó tanto la foto que decidió subirla a su instagram, junto con un par más con sus amigos y su hermana.
avasharpe La mejor manera de empezar un nuevo año
A los minutos empezó a recibir comentarios de sus amigos y reír al leerlos.
raypalmer woow soy un gran fotógrafo! Feliz año!
nateheiywood raypalmer Lo eres! Feliz año a todes!
noraaa Feliz año nuevo amiga, te amo!
saralance Creo que yo soy la mejor manera ;)
zaritomaz saralance ¡Sara! ¡Ubicate! Todos somos parte de la mejor manera
xcharliex me debes unas estrellitas, no me voy a olvidar!
jaxjackson xcharliex De qué hablas? Las estrellitas me las quedé yo al final :´D Feliz año leyendas!
jconstantine jaxjackson xcharliex mick y yo también nos quedamos con algunas estrellitas
amayajiwe Feliz año nuevo Ava, que traiga muchas cosas buenas
mickrory jconstantine jaxjackson xcharliex eeyy! no me metan a mí en el tema de las estrellitas gente loca!
Y así se quedó dormida, mientras reía con las ocurrencias de sus amigos al comentarle las fotos.
Enero fue un mes difícil. Fue el aniversario del secuestro de Sara y las muertes de Laurel y Quentin. Entre las Leyendas la acompañaron como pudieron, siempre recordándole que no tenía que sobrellevar esos dolores y traumas ella sola, que ellos estaban para ayudarla a aliviar un poco de todo eso.
Febrero y Marzo fueron unos meses estresantes. Estuvieron llenos de exámenes y trabajos prácticos para hacer. Y Ava estuvo a full, sin parar, practicando su audición para Julliard. Cada rato libre que tenía intentaba aprovecharlo para entrenar su baile, para prepararse. Por suerte sus amigos la ayudaron, y siempre había alguien acompañándola en sus intensas prácticas.
Y en Abril llegó finalmente el momento de su audición. Ava viajó a Nueva York junto con su madre. Se instalaron en un hotel cerca de Central Park.
— ¿Cómo estás? — Le preguntó su madre, cuando terminaron de acomodar las pocas cosas que habían llevado, después de todo solo iban a estar en ese hotel por una noche.
— No sé. — Respondió ella, dejándose caer en una de las camas. — Nerviosa, ansiosa, con miedo de fracasar. — Dijo lentamente, logrando identificar sus sentimientos.
— Sea cual sea el resultado de la audición, esto no es un fracaso. — Aseguró Pam.
— Mamá… — Protestó ella.
— De verdad hija. — La interrumpió Pam. — Intentar no es fracasar. Y si esto no se da, será cuestión de buscar otra forma de lograr tus sueños. ¿De acuerdo? — Dijo con calma.
— De acuerdo. — Aceptó ella, sonriendo ante la calma que solo su madre conseguía darle en esas situaciones.
Ava y su madre almorzaron en el hotel y luego fueron a Julliard. Su madre le deseó suerte y se despidió de ella, ya que no tenían permitido llevar acompañantes a las audiciones. Pam la iba a esperar en un café que quedaba frente a la Universidad.
Una vez sola, respiró hondo y entró al edificio de la Universidad. Ava se presentó en la mesa de entrada. Luego de que le dieran permiso para pasar, una guía la llevó hacia los vestuarios y le indicó donde estaba la sala de espera. Ava se cambió con su ropa de baile y fue a la sala. Allí ya había un par de personas, esperando su turno para audicionar.
Mientras esperaba que fuera su turno, se dedicó a pre calentar y estirar sus músculos.
Hasta que finalmente llegó el momento.
"Ava Sharpe" Su nombre fue llamado, indicando que era la siguiente en tener la audición.
Ava entró a la sala de audiciones. Había un escenario, y frente a este había una mesa y cinco profesores sentados. Ellos eran quienes iban a evaluarla y decidir si iba a asistir a esta Universidad. Ava se sintió un poco aterrada ante eso, porque en definitiva ellos tenían de alguna manera su futuro en sus manos.
Se saludaron y Ava tuvo un momento para presentarse. Le hicieron un par de preguntas sobre su recorrido escolar y su experiencia como bailarina. Por último le dieron la señal de que era momento de bailar.
Ava subió al escenario y esperó a que la música empezará a sonar.
Cuando la canción comenzó, Ava empezó a bailar la coreografía que había preparado. Se concentró en seguir a la perfección los pasos que había practicado por varios meses. Pero, cuando iba por la mitad de la canción se equivocó un paso, y por más que nadie lo sabía, ella se sintió a disgusto con eso. Y de pronto, tuvo una revelación. Esa no era la clase de audición que quería dar.
— Perdón, ¿podemos frenar la música? — Pidió ella.
Uno de los profesores siguió su pedido y paró la música. Ava pudo notar que todos la miraron sorprendidos ante ese pedido. ¿Habría sido un error? No importaba, ahora ya no había vuelta atrás. Sólo quedaba seguir lo que su intuición le decía.
— ¿Pasa algo? ¿Tenés algún problema? — Preguntó uno de los profesores, sin comprender porque se había interrumpido la audición.
— Lo que sucede es que me gustaría improvisar. — Respondió ella, informando lo que había decidido. — ¿Podrían elegir ustedes alguna música que quieran por favor? — Pidió amablemente.
— ¿Estás segura? — Preguntó una profesora.
— Si. — Afirmó ella.
— Bien. — Aceptó la profesora.
Los profesores eligieron ponerle un estilo de música que ella no había esperado. Una canción vals de piano, "chopsticks". Ava conocía la canción porque a su tía le encantaba tocar el piano. Eso la hizo sonreír.
Era evidente que no iba a bailar vals, porque no tenía un compañero o compañera para hacerlo. Y el vals se bailaba en pareja. Pero había algo que Ava había aprendido respecto al baile, a veces simplemente hay que dejarse llevar y bailar lo que la música le hace sentir a uno. Sara le había enseñado eso.
— Cierra los ojos. — Le indicó Sara.
— Pero… — Comenzó a protestar ella.
— Estás muy estresada. — La interrumpió Sara. — Tienes que dejar de concentrarte tanto en los pasos, en si los haces bien o mal. Simplemente apaga tu mente y haz lo que sientas. — Le dijo a modo de consejo.
— No es tan sencillo. — Se quejó ella.
— Bien, tengo una idea que podemos intentar. — Dijo Sara pensativamente.
Sara le tapó los ojos con una cinta y le dijo que bailara como sintiera, dejándose llevar simplemente por la música. Cuando terminó la canción y Ava se destapó los ojos, Sara le mostró el video de ella bailando que había grabado con su celular. Ava se sorprendió mucho al ver todo lo que había logrado con ese baile improvisado, aún cuando no había tenido visión sobre lo que hacía.
Y ahora, finalmente, en ese momento, Ava podía entenderlo. Bailar de la manera en la que uno siente te libera.
Ava bailó sintiéndose plena y feliz, satisfecha con cada movimiento que eligió hacer en el momento. Bailó disfrutando de la música, como nunca lo había hecho antes con las canciones de piano. Bailó conectándose con todo lo que esa música generaba en su cuerpo.
La realidad era que nunca se había sentido tan feliz bailando como lo estaba haciendo en ese momento. Resultaba algo raro que fuera justo en ese momento, pero no iba a cuestionarlo, iba a simplemente disfrutarlo.
Y cuando terminó su canción, dando fin a su improvisación, se sorprendió al escuchar los aplausos de los profesores. Eso la hizo volver a sonreír. Y mientras esperaba que debatieran entre los profesores el resultado de su audición, se dio cuenta que no le importaba el resultado. Que ya con haber logrado bailar de la forma en que había bailado y logrado que los profesores aplaudieran se sentía satisfecha.
— Hemos decidido que estás aprobada. — Informó uno de los profesores. — Bienvenida Julliard. — Dijo con una sonrisa.
Ava les agradeció y salió de Julliard prácticamente corriendo. Fue al encuentro con su madre y le contó emocionada la noticia. Su madre la abrazó y ambas festejaron.
Al otro día, ya en Starling, Ava festejó con sus amigos, con Sara y con las Leyendas. Agradecida con todos por cómo la habían acompañado durante ese tiempo y feliz de que compartieran su alegría ante la buena noticia.
Abril pasó rápido luego de eso, y llegó Mayo. Al parecer el último año de secundaria se le estaba pasando más veloz de lo que estaba llegando a comprender. Mayo era el mes en que se acostumbraba invitar a las personas al baile de graduación. Había un día del mes en donde los alumnos y alumnas del colegio invitaban a sus citas, usando como invitación el gesto de darles una rosa roja.
Ava sabía perfectamente a quién quería invitar. A Sara, su novia. Así que ese día fue con su rosa roja al colegio, dispuesta a regalársela a Sara e invitarla a que fueran al baile de graduación juntas.
— Tengo algo para vos. — Informó ella, después de que se saludaron con un pequeño beso en los labios.
— Yo también tengo algo para vos. — Dijo Sara, con una pequeña sonrisa, como si supiera algo que ella no sabía.
— ¿De verdad? — Preguntó ella, sorprendida.
— Si. — Afirmó Sara. — ¿Qué te parece si nos lo damos al mismo tiempo? — Propuso.
— De acuerdo. — Aceptó ella, sintiéndose algo curiosa ante esa propuesta.
— A la cuenta de tres. — Indicó Sara.
— Uno. — Comenzó ella la cuenta.
— Dos. — Continuó Sara.
— Y tres. — Terminaron al mismo tiempo.
Ambas sacaron una rosa roja de sus mochilas. Se miraron divertidas y rieron ante el hecho de que ambas habían tenido la misma idea.
— Entonces eso significa que aceptas ser mi cita. — Dijo ella, una vez que intercambiaron sus rosas.
— Solamente si vos aceptas ser la mía. — Dijo Sara.
— No hay nada que me gustaría más. — Aseguró ella.
Se dieron un beso y luego caminaron juntas de la mano hacia el aula. Ambas llevando felizmente con ellas sus rosas.
