Nada de Katekyo Himan Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.


Behind Golden Eyes

Capítulo 2

Un sonido extraño hizo que abriera sus ojos, interrumpiendo su descanso. No ocurrió nada por un momento, así que volvió a cerrar los ojos para continuar su descanso, para dormir, pero el sonido eligió volver a aparecer, más fuerte, más cerca. Sin esperar, se movió y se ocultó mejor entre la vegetación, oídos buscando la dirección del sonido y su mente buscando cualquier cosa similar para adivinar que podía ser.

-… horrible, horrible… - Ese sonido… ¿un humano?, ¿aquí?, ¿ahora? - Mi suerte es horrible, de todos los lugares en donde el helicóptero tenía que estrellarse tenía que ser en solo Dios sabe dónde. – Si, era un humano. - ¡Ni siquiera tengo un mapa!, ¿qué peor podría ser?, solo fal… ta… - Se apagó el humano lentamente, sus ojos en su dirección.

¿La había detectado?, ¿cómo?, debía ser coincidencia. Era una gran cazadora, la mejor, ser descubierta tan rápido era estúpido de pensar. Hacía rato que no veía a uno de estos extraños seres, y… ¿no era un adulto?

- ¿Reborn? – Había añoranza allí. Extraño. ¿Que era "Reborn"?

Olfateo y olfateo, sin darle mucha atención a los sonidos y al movimiento ajeno. Era imposible que la hubiera visto, los humanos no eran buenos en esas cosas y de paso era la mejor cazadora que pudiera haber en estas partes. Solo en sueños.

No era un humano adulto, no podía serlo, su esencia no tenía esos olores tan intensos que indicaban adultez. Estaban allí, pero eran muy débiles para decir que era un adulto. Aun le faltaba. No tenía idea de cómo era el crecimiento de estos extraños seres, ¿pero no debería estar con sus padres?, era muy joven como para estar por su cuenta, no era un adulto.

- Te encontré~ - Se sobresaltó ante la inesperada proximidad del humano. - ¿Reborn?, ¿estás bien?

- "¿A qué diantres juegas humano?" – No se lo espero. Nadie había dado con ella de tal forma… nunca. – "Tu…" – Era inaudito. ¿Cómo la encontró?, ¿cómo?

- De todos los lugares no espere encontrarte aquí, en medio de la nada… - Este humano era muy confiado, muy tonto, o muy valiente. – Linda~

- "Al menos no eres un completo idiota." – Porque solo uno sería incapaz de apreciar su hermosura. O negarla. Tal cosa solo terminaba en ser las últimas palabras dichas por tales idiotas. – "Nadie te enseño buenos modales, ¿no es así?" – Pregunto sin realmente necesitar una confirmación, dando su mejor mirada de muerte al humano, a ver si su instinto de preservación decidía aparecer, aunque fuera muy tarde.

- Mi bella Reborn~ - Pues no. El humano carecía de tal cosa.

Estaba a punto de arrancarle un brazo al humano por atreverse a tocar sin permiso, incluso si su tacto era agradable, cuando una sensación… única, la recorrió de arriba abajo. Era tan intenso que hasta sus piernas temblaban, que sus ronroneos salían solos, y antes de darse cuenta estaba boca arriba, con manos muy cálidas en su vientre y en sus costados.

-… a matarme, pero no hay forma ni manera en la que no te lleve conmigo. – Termino con una gran sonrisa, sus dedos en la nariz que no le pertenecía.

- "¿Quién te dijo que pares?" – Porque ciertamente no fue ella.

- ¡Hey!

- "¡Vuelve aquí cobarde!" – No, no se iba a escapar. No le había dicho que se detuviera, no le había dicho que podía tocarla. Iba a pagar. – "¿Crees que puedes escaparte de mí así?" – Era un idiota, ella podía escalar. Se había acorralado el solo.

A duras penas se detuvo de rodar los ojos, escalando en segundos el árbol en busca del humano, al cual estaba ignorando lo que sea que estuviera tratando de decir, a gran velocidad. Tales atrevimientos merecían un merecido castigo, eso le enseñaría buenos modales como nada más lo haría. Ahora, ¿cómo podía hacerlo sin matarlo inmediatamente…?

- " Que." – Estaba viendo mal. Estaba soñando.

Los humanos no volaban. No tenían alas, ni siquiera tenían plumas. No tenían pelaje, escamas, plumas, nada. Y no, ni siquiera aleteaba. Estaba viendo mal, estaba soñando, porque tal cosa no era posible. Aunque esa cosa brillante sí que era bonita, ¿era eso lo que había usado antes sin permiso?, ¿de dónde salía exactamente?

- "Puedes correr, mas nunca huir renacuajo." – Murmuro para sí, saltando del árbol y siguiendo a su víctima.

Que corriera todo lo que quisiera. Lo iba a encontrar y cuando lo hiciera lo iba a castigar de sobremanera. No tenía escapatoria, pero si quería creer tontamente que si la tenía… ¿Quién era ella para romper tal encantadora esperanza antes de tiempo?, iba a disfrutar esto y lo iba a disfrutar con gran gusto.

Cuando lo encontró, entrada la noche, fue en una zona luminosa, en el suelo. Estaba comiendo algo, fruta como un ave. Ni siquiera era un cazador, eso lo hacía a un más tonto. Los humanos no eran tan inteligentes como se esperaría, obviamente. No tenía idea de que esa era cosa anaranjada que expulsaba un olor horrible, y que parecía comerse lo que sea que tuviera abajo, pero sabía que no era el mismo que el humano había producido sin explicación antes.

Como sea, eso era un problema para otro momento. Tenía una misión, una tarea, iba a castigar a un irrespetuoso. Primero tenía que-

- ¡Reborn! – El humano le mostro los dientes, y la miro directamente, sin miedo alguno. – Te habías tardado hermosa, mira lo que te conseguí~

Muy bien, ¿ahora como la había descubierto?, ¿cómo?, estaba más que oculta. Estaba justo arriba, no podía haberla visto a menos que subiera la cabeza y aun así… ¿Sentido tal vez?, nadie la sentía hasta que ya era muy tarde, así como…

- Ufff… - El hecho de que la hubiera descubierto no significaba que le daba el tiempo de escaparse o que se lo daría.

Los humanos eran suaves, buenas camas. Y este vino con comida incluida, aunque olía un tanto extraña y tentadora…

- Me asfixias… - Algo la intento empujar del costado, pero no había verdadera fuerza detrás del gesto.

- "No exageres." – No se iba a mover de allí. No hasta el amanecer. Era solo el inicio, aun no había hecho nada.

Y una rica comida no iba a cambiar eso.