Nada de Katekyo Himan Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
Behind Golden Eyes
Capítulo 10
Sin molestarse en ser sutil esta vez, estiro una pata y jalo a su cachorro en su contra, deseando que fuera más pequeño para poder esconderlo debajo de ella. En su lugar, se contentó con envolver su cola alrededor de su niño, mostrando los dientes a los estúpidos imbéciles que no entendían que no dejaría a su bebé solo en ningún lugar, ni siquiera con ellos.
- No puede ir, Tsunayoshi. – El hombre del sombrero negro ni siquiera pestañeo ante su declaración posesiva.
- ¿Por qué no? – Deliberadamente, asegurándose de que todos lo vieran, atrajo más a su niño para sí y lamio su mejilla antes de apegar su rostro en su contra. Si con esto no entendían… - ¡Reborn siempre se porta bien!, ¡es la mejor gatita del mundo!
Debería de sentirse insultada porque su bebé la estuviera comparando con un felino en miniatura que se vivían peleando entre sí por cosas ridículas, pero no esta vez. Su hijo solo lo hacía por cariño, y la había halagado. ¿Cómo podía molestarse ante un pequeño error inocente con buenas intenciones?
- Porque-
- Solo déjala papá. – Interrumpió la chica que prácticamente era su sobrina, o su hija. De cualquier forma, era una cría de la cual podía estar orgullosa, era silenciosa y mortal. – Igual se va a colar hagas lo que hagas, por algo tiene tu nombre. – Resoplo sin poderlo evitar ante esto, haciendo reír a su cachorro y que la abrazara por el cuello. Los besitos y las risas eran apreciadas.
- Y así no mete malos sustos ni nadie intenta hacer algo estúpido y ella no meterá a nadie al hospital. – Daisuke sonrió con diversión ante la atención que obtuvo gracias a sus palabras. No era una linda sonrisa, no a menos que quisieras una paliza. – Además, la gente lo pensara dos veces antes de acercarse a Tsu-chan, ¿no lo creen? – Claro que decir esto mientras tranquilamente acariciabas una escopeta-espada-láser podría ser tomado de muchas formas no amigables.
- Además es el cumpleaños de Chaparrin. – Hiro agrego rápidamente, viendo a varios abrir la boca para negar tales nociones. – Él puede invitar a quien le dé la gana. ¿Van a negarle algo el día de su cumpleaños?, ¿a Chaparrin? – La última pregunta tuvo mucho énfasis.
- "Sabia que había una razón por la cual me agradan." – Dijo en voz alta, un tanto triste de que no pudieran entenderla.
Rukia, quien prácticamente vivía detrás de su hijo, su hermana. No le tenía miedo, y más bien tenía la gracia y letalidad admirables. Más que eso, cuidaba y mimaba a su pequeño, lo hacía feliz y no le tenía miedo a ella en lo absoluto. ¿Cómo no quererla?, no era su cría, pero la trataba como tal cuando podía. La humana sabia como cuidarse sola, así que no hacía falta realmente.
Daisuke, otro del montón que vivían detrás de su pequeño. Nadie le ganaba a Rukia, al menos entre los niños. El chico era agradable, pero increíblemente sanguinario. Cualquier excusa era buena para asustar a la gente al punto del desmayo y/o dejarlos como una pulpa sangrienta en el suelo. Cualquier excusa. A veces estaba casi seguro de que inventaba algunas o exageraba cosas solo para poder apalear a alguien.
Hiro, el chico que básicamente se mantenía solo de buen humor con su pequeño. Ese mocoso era una fiera, su temperamento era tan volátil como las bombas que usaba. Era una maravilla con su pequeño, por su puesto. Todos eran una maravilla con su pequeño. Su cachorro era encantador, así que no le sorprendía. Este chico siempre molestaba a su pequeño, en juego, y también siempre le daba dulces.
- Los mapaches se van a colar, robaran pantis, carteras y joyas como siempre y nadie dirá nada. – Una sonrisa enorme, recordando algo que pasaba en cada fiesta. En realidad, era una ocurrencia regular así no hubiera fiestas. – Y con los mapaches se van a colar más, estoy seguro de que Joker hará acto de aparición. Reborn es la mejor portada, la más educada y también la que no durara en aniquilar a cualquier tarado que quiera molestar a Tsuna. – La sonrisa había adquirido un toque muy afilado y peligroso al final.
Makoto, el chico que pasaba todo el tiempo que podía con su hijo, así le tuviera miedo a ella y a los demás. Era muy valiente, y también juguetón. A pesar de que no le gustaba salir a ningún lado, el chico era perfectamente feliz jugando video juegos con su hijo y con Daisuke también, hacia excepciones cuando su pequeño estaba involucrado. Por nadie más. Estaba casi segura de que si este fuera la celebración de cualquier otro el chico diría automáticamente que no con una sonrisa de oreja a oreja antes de jalar a su pequeño y encerrarse con llave en algún lugar con un televisor. No sería la primera vez tampoco.
- Tienes que admitir que presentan buenos puntos. – Declaro una mujer, Bianchi si no mal recordaba, tratando de no reír.
- Alguien toca a ese animal, Tsunayoshi llorara, y luego tendremos un baño de sangre. – Un camaleón se rio silenciosamente ante el malhumor de su compañero. – Siempre hay un estúpido, y Tsu apenas tiene 7.
- "¿Estas implicando que eso es algo malo?" – Porque si era así, ¿por qué no había hecho nada ante los mocosos que dejaban los cuerpos ensangrentados y demás?
¿En dónde rayos dejaban al mocoso que tiraba bombas a cada persona que medio miraba mal a su pequeño?, ¿y delante de dicho pequeño?, y las bombas no siempre eran de pólvora, ¿alguien se olvida de la vez del ácido y los gritos de dolor desgarradores?
- No se va armar una guerra por algo así. - ¿Guerra?
Claro que a ella podría importarle menos. El infeliz había tratado de asesinar a su pequeño en uno de sus paseos. Lo único que lamentaba era no haber podido agarrar al infeliz ella primero. Lo único.
- Nadie hará una doble toma por la pantera, algún animal siempre aparece. ¿Dónde dejas la vez que Vidrio se apareció, se posó en el hombro de Tsu, y le robo el chocolate que tenía en la mano? – Vidrio era un buen chico, un muy buen chico. Avisaba todo lo que había que saberse entre ellos.
Todas las aves hacían ese favor.
- ¿Nadie va a comentar de la pequeña fortuna que están haciendo los mapaches? – Se quejó alguien más, alzando los brazos en derrota.
- Es una buena forma de obtener dinero extra. – El hombre de negro respondió lentamente, arqueando una ceja. - ¿De dónde crees que Tsu consigue dinero para golosinas y juguetes fuera de nuestra vista?
Su pequeño oculto su rostro entre su pelaje, negándose a admitir lo que todos sabían. Era innecesario, solo tenía que decir la palabra y listo. Pero a su cachorrito le encantaba salir a pasear a la ciudad, y cuando lo hacía terminaba trayendo cosas, incluso si la mitad del tiempo no era para él. No iba solo, por fortuna, no que es fuera a dejarlo solo.
Los mapaches lo hacían por diversión, y ahora que su hijo tenía una razón para pedirles dinero a ellos… más aun iban a secuestrar carteras y jugar póker.
- Estere con ellos esta noche, si no es problema. – Esta voz era nueva, y era una que… ¿estaba oliendo miedo? – No pasara nada, Reborn-san. – El hombre tenía una sonrisa inestable, ojos brillantes.
- ¡Pensé que no vendrías papá! – Hiro no tardo en ir a darle un abrazo. Y un codazo en las tripas. – Eso es por no avisar.
Claro que cualquier satisfacción de Hiro ante su acto fue de poca duración ante un cumpleañero que clavo su mirada en él y no estaba feliz ante ese trato. Irónico, porque apenas conocía al señor. O lo recordaba.
- Eres increíblemente valiente en aparecerte aquí, Gokudera. – A pesar del tono sombrío, hubo una concesión: - Asegúrate de que no coma muchos dulces, luego no querrá dormir…
Eso no era un problema. Podía cuidar de su cachorrito ella sola sin importar la hora. Era así de fantástica.
