Nada de Katekyo Himan Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.


Sky's Mayhem

Capítulo 11: Alguien Falta

Por largos años, muchos largos años, no había habido nada fuera de lugar. Las cosas habían sido como deben ser, era pacifico. Debido a esto, nadie noto el cambio cuando en verdad sucedió.

Tormenta había perdido los estribos, como a veces pasaba, con lluvia. Lluvia era muy juguetón y muy bromista, así que usualmente hacia enojar a tormenta sin querer. Nunca era intención de lluvia molestar a tormenta, y por primera vez en muchísimos años tormenta en verdad se molestó.

Fue la primera tormenta inclemente, que duro largas horas, y provoco algunos tornados. Lluvia no se preocupó. Nadie se preocupó, cuando estas cosas pasaban cielo solo tenía que decir un par de cosas en el mejor de los casos y nada paso. Con tormenta, cielo solo tenía que llamarlo para que la atención de tormenta pasara a él y se olvidara de lo que estaba haciendo antes.

Y a cielo no le gustaba cuando tormenta creaba huracanes o tornados, muy rara vez lo dejaba. Por ello nadie se preocupó, cielo no tardaría en llamarle la atención a tormenta y nada pasaría.

Debido a todo esto, fue extraño para lluvia que cielo no apareciera, no hiciera nada, las primeras horas. Fue aquí en donde trueno y rayo despertó, de malhumor al haber sido despertado, y ahora el también comenzó a dar problemas. La tormenta ahora era una tormenta eléctrica, y una peligrosa.

Nube, para mala suerte, se molestó y también se unió, ampliando el desastre. Lluvia solo podía mirar y preguntarse qué más esperaba el cielo, nube era problemático y haría desastre con tormenta y trueno y rayo. No tendría clemencia.

Sol eligió unirse en este punto, pero afortunadamente fue solo para intentar calmarlos, recordando que cielo no iba a estar feliz por este desastre. No funciono, pero era mejor que nada.

Nube gano, dejando a los otros dos cansados, molestos y derrotados, y se fue como si nada hubiera pasado. Trueno y rayo lloro, lloro y lloro, pero ahora que tormenta no estaba súper molesto, solo hubo efectos luminosos con ruidos.

Fue en este punto en donde lluvia, sol, y tormenta cayeron en cuenta que cielo no se presentó. Cielo no apareció, no hizo nada. Era la primera que eso pasaba.

¿Acaso cielo estaba enfermo?, era poco común en ellos, y por todo lo que sabía lluvia cielo no podía enfermarse así lo quisiera. Era posible que estuviera dormido, pero con todo ese ruido debió de despertar así no lo quisiera. Cielo no dormía mucho, por todo lo que sabía.

¿Cuándo fue la última vez que hablo con cielo de todos modos?, pensó lluvia para si con el ceño fruncido. Bueno, esperaba que fuera algo menor, que quizás cielo no se dio cuenta. Lluvia sabía que eso era prácticamente imposible, pero no quería pensar en algo peor.

Lluvia miro de reojo a tormenta por un momento, viéndolo en un lio emocional. Eso era bueno, por los momentos. Tormenta no iría a ver a cielo aun, tenía vergüenza. Mejor así, lo último que necesitaba era molestar de sobremanera a tormenta otra vez.

Lluvia no quería mirar abajo, no quería mirar y saber cuántos habían perdido la vida, cuanta destrucción había sido causa esta vez. Era normal que sin querer provocaran muerte, pero a este nivel de devastación no. Cielo en verdad no iba a estar feliz, en nada.

Cielo siempre fue el más dolido por las tragedias que traían al mundo. Tragedia y vida, traían ambos. Era natural, pero cielo siempre fue delicado. Era un dolor de cabeza, y una molestia en un principio. A veces aun lo era. Pero gracias a eso, cielo era el más dulce de todos ellos y siempre sabía que decir y como tratarlos.

Para ser el último en ser escogido y el más joven de todos, cielo era uno de los mejores, uno de los más dados a su trabajo y a sus compañeros. Ahora, si…

- ¿Cielo? – Lluvia llamo, en voz alta. - ¿Cielo?, ¿estas durmiendo?

No recibió ninguna respuesta por más que llamo. Lluvia frunció el ceño, ¿tal vez cielo había ido a dormir a un sitio diferente?

Fue mucho después que lluvia noto algo que debió de haber notado antes. No podía sentir a cielo. A donde iba, no importa a donde fuera, no podía sentir la presencia de cielo. Durmiendo, enfermo, o despierto, debería ser capaz de sentir la presencia de cielo. Era algo que era muy difícil de esconder por completo. Cielo no solía esconder su presencia, nunca lo había hecho por todo lo que sabía.

Lluvia termino preguntándole a sol si sabía en donde estaba cielo, y sol le dijo que debía de estar donde siempre. Lluvia no quiso corregir a sol, no quiso decirle que cielo no estaba allí y ese era el primer sitio que busco.

Su siente parada fue tierra. Cielo y tierra eran muy buenos amigos así tuvieran choques de vez en cuando. Tierra no podía subir, pero cielo solía bajar para estar con tierra de vez en cuando. Cielo hacia lo mismo con agua, pero menos. Agua podía subir, en la forma de vapor, así que usualmente era agua quien visitaba a cielo.

Tierra, por desgracia, le dijo que no sabía en donde estaba cielo y que no había hablado con él en décadas. Agua no fue diferente. No se atrevió a mentirles cuando preguntaron qué pasaba. Tierra y agua eran tan poderosos como cielo, más que ellos. Tenían mas alcance que ellos, por no hablar de que eran amigos de cielo y no quería enemistarse con ellos.

De igual forma ellos tres eran parte de los cuatro grandes. Viento era el último grande, quien originalmente seria su jefe. El primero en aparecer, y quien no quería cuidar de nadie. No, viento prefería la aventura, viajar, ver. Viento no le diría nada, aunque supiera, y no se equivocó. El problema era que viento tampoco sabía.

En todo caso, las preguntas lo llevo a preguntarse cuando fue la última vez que vio a cielo. Lo hacía sentir muy culpable no tener una respuesta a tal pregunta. No podía recordar cuando fue la última que vio a cielo.

¿A dónde podría haberse metido cielo?, ¿algo le habría pasado?, ¿cómo podría haberle pasado algo sin que ninguno de ellos lo supiera?

Comenzó a oír gritos en ese momento, alguien había superado su vergüenza y el temor de haber decepcionado a cielo y ahora se estaba dando cuenta de la cruel realidad de que cielo no estaba en ningún lado.

Tormenta quedo inusualmente callado cuando se acercó y comenzó a explicarle la situación. Por una vez no sonría o buscaba bromear con tormenta como usualmente lo hacía y sacaba de quicio a tormenta. Bueno, no solo era tormenta, pero ya que se veían tan seguido…

- ¿Como que cielo no está? – Tormenta le pregunto a la final con voz rota, desespero y angustia escrita en su ser.

- Le he preguntado a todos, nadie sabe en dónde está. – Lluvia le dijo, tratando de no molestar a tormenta, y de hacer llegar la información rápidamente. – Tierra y agua no tienen idea, y viento tampoco, aunque si supiera no nos lo diría, sabes cómo es viento. – Si viento sabía, no les diría, en especial si cielo se lo pidió.

Un par de veces cielo había decidido pasar unos días con tierra y agua, sin decir nada, y fue descubierto por viento. Viento nunca les dijo en donde estaba, por petición de cielo. Claro que eso fue hace tanto, cuando cielo aún era muy pequeño y solo quería un amigo con quien pasar el rato, y temía una mala recepción por, desgraciadamente, culpa de alguno de ellos.

Siendo cielo, esperaban a alguien serio y fuerte desde el comienzo. El puesto no era uno cualquiera, y ninguno sabía que sería un niño. En realidad, solo los grandes se dieron cuenta primero que cielo fue creado y dado el puesto de forma casi inmediata, no era un ser con tiempo o experiencia de su lado.

La única forma de darse cuenta de ello, a primera instancia, era cuando cielo hablaba, lo cual, en el principio, era casi nulo. Era difícil no darse cuenta cuando te respondía una voz infantil, insegura, y luego sentías la súplica silenciosa de querer compañía, jugar, o solo hablar.

Recordar los primeros siglos con cielo era agridulce. Después de todo, era difícil olvidar que lo trataron como un adulto y de que debía de saber qué hacer, cuando la realidad era que no sabía y que era solo un niño. Algunos de ellos fueron especialmente duros con él.

Saber que había puesto a un niño a cargo de todos ellos no era un trago dulce tampoco. No fue sencillo y aun no sabía cómo cielo lo tomo tan bien como lo hizo.

Fuera como fuera, niño o no, era el indicado para el puesto. Siempre sabía que decir, que hacer. Incluso sabia cuando necesitaban un golpe en la cabeza, una pelea, para entender. Siempre atento, siempre amable, siempre allí.

¿Así que en dónde estaba?, ¿dónde estaba cielo justo ahora?