Nada de Katekyo Himan Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.


Sky's Mayhem

Capítulo 19: La Verdadera Cara Del Cielo

- Es la primera vez que vemos sus llamas… - Tomo toda su fuerza de voluntad no girar la cabeza y preguntarle a Storm si acaso estaba bromeando.

No había visto las llamas de su papá muchas veces. En realidad, podían ser contadas con las manos. Pero esta gente eran la familia de su padre, sus tíos probablemente. Eran los elementos de su padre. Papá era su cielo, era Sky. Quizás era por esto que papá nunca se refirió a sí mismo como Sky, o menciono que era un cielo hasta mucho después.

Justo en frente de él, luego de levantarse del suelo, llamas de un hermoso color naranja surgieron a la vida. Tal y como ahora le pasaba a él, los ojos de su papá adquirieron el mismo tono naranja. Aparentemente esto era una completa sorpresa para Cloud y por lo visto para los que estaban aquí con ellos, que por alguna razón no interferían. Era para meterles un puñetazo en la cara, honestamente.

Papá daba miedo. Estaba peleando de tú a tú con alguien que había sido más que brutal con Alaude. Y aunque papá no acertaba muchos golpes, su oponente tampoco, pero cuando acertaban no eran golpes cualquiera.

Se llevó una mala sorpresa al igual que Cloud y probablemente todos los que veían al ver llamas envolver los puños de papá y antes de verlo venir Cloud había recibido un puñetazo directo en el mentón. Eso, en sí, no era la mala sorpresa.

Su padre podía volar. No sabía que eso fuera posible, no tenía ni idea…

Cloud tampoco la tenía, y no tuvo mucho tiempo para procesarlo cuando tenía que esquivar a papá. Papá no estaba jugando, estaba siendo brutal. No maniático como Cloud, pero no estaba jugando. Por lo que podía intuir, papá quería hacer que Cloud estuviera en donde dejo a Alaude.

Con todas las sorpresas que le estaba dando papá a Cloud, quien conforme el tiempo pasaba estaba cada vez más inquieto, dándose cuenta de que esto no era ningún juego para papá, era muy posible que Tsunayoshi le diera al menos el mal sus-

- ¡Tsunayoshi! – El llamado, así quisiera negarlo, tenía mérito y también tenía todas las razones para sonar asustado.

Eso no logro nada, la verdad. Ahora, para bien o para mal, Cloud estaba asustado. Disfrutaba la pelea, pero no era una pelea para papá. Y eso era lo que daba miedo y Cloud debía tenerle miedo. En especial cuando era casi atrapado por hielo que no sabía cómo ocurrió.

En verdad fue y no fue una sorpresa, un rato más tarde, que Cloud perdiera sus armas, se les fueron arrebatadas por papá, y luego pasara a una serie de golpes precisos. Cuando un cuerpo cayó al piso, no fue papá.

- Les dije que se fueran. – Trago ante esto y señalo con la mirada a los otros que no eran parte de su grupo, quienes estaban impresionados y no de las mejores formas. – Vámonos. – Fue la simple orden luego de darles una mirada a su familia. Los descarto.

- ¡Espera! – Papá no quería hacerles frente, no-

- ¿No tienen cosas que hacer en lugar de molestar a mis hijos? – Fue una pregunta completamente seria, carente de calor y humor. Una acusación que dejaría helado a cualquiera.

- ¡Tú también tienes cosas que hacer! – Esto no iba a terminar bien, ¿no es así?

- No he hecho falta en más de una década. – Se encogió de hombros, volviendo a ordenar que nos fuéramos con una seña. – Creo que no hago mucha falta, ¿no crees? – Sin esperar respuesta, acuso: - No estoy de ánimo, casi matan a uno de mis hijos, hace unos días alguien mato a Tulipán y mata a otro de mis hijos.

- ¿Tulipán? – Murmuro uno, anonadado.

- Creo que se refiere a un búho que mate recientemente. – Rain se rasco nerviosamente detrás de la nuca.

- Tulipán llevaba mucho tiempo con nosotros, siempre estaba con papá. – Quien, por el momento, estaba distraído revisando a Alaude.

Ante esta información, Rain perdió mucho color y también su sonrisa, y se ganó la mala cara de los otros.

- Supongo que pueden venir con nosotros, pero no me culpen si papá los patea fuera después. – Porque ahora papá podía estar enojado, y con razón de estarlo, pero todos ellos sabían que papá extrañaba a su familia así no lo dijera.

Era muy similar a él y a sus guardianes. Con razón papá fue tan difícil de convencer de que no pasaba nada, que todo estaría bien, que podía quedarse con ellos.

La sorpresita que descubrieron horas más tarde sobre que Lambo también era parte de la familia de su padre era muy confusa. Lambo tenía 5 años, no podía haber conocido a papá y aun así hablaba como si lo conociera de toda la vida. En realidad, todos daban esa impresión.

- No te aconsejo entrar. – Anuncio esto, levantando la vista de los papeles, horas después.

Storm frunció el ceño, pero no salió de la habitación. Esta ya era la tercera vez. La tercera.

- Eres como G, ¿no es así? – Pregunto en un suspiro cansado, invitando a Storm a sentarse con él. También era un grato descanso al papeleo. – G es muy apegado a mí, se preocupa mucho y siempre anda pendiente de todo. Supongo que es porque crecimos juntos, como hermanos prácticamente. – También saciaba su curiosidad, así fuera un poco. – Papá solo está durmiendo, se molestará si despierta y te ve allí. Si sigue de malhumor, claro. – Que creía que iba a pasar, pero no tenía manera de estar seguro.

- ¿Los crio juntos? – Suponía que era de esperarse la incredulidad. - ¿Desde cuándo?

- Si, nos rescató. - ¿Cómo olvidarlo? – Primero a mí, luego a G, y como G no quería irse terminamos viviendo junto con el cuidándonos. Papá es el hombre más amigable que conozco, también es un poco raro y tiene muy buena suerte. – No sabía cómo, pero suponía que tenía que ver con lo buena gente que era. – De alguna forma u otra todos terminamos básicamente viviendo con él, no es que se reusara, te lo aseguro. – No sería el primero en encontrar la situación rara.

- ¿Desde cuándo? – Storm tenía una mirada rara, lo miraba con una emoción que no podía identificar.

- No estoy seguro, no se mi fecha de cumpleaños, me escape del orfanato y nunca averigüe. – Pero: - Si no mal recuerdo, G tenía 7, y ahora tiene 22, lo cual haría aproximadamente… - Tuvo que hacer una pausa. - ¿15 años? – Vaya, eso era bastante tiempo.

- 15 años… - Incredulidad, y… ¿vergüenza? – Se escapó hace tanto y no nos dimos cuenta… 15 años…

- ¿Escapar? – Se había perdido de algo importante en medio de la conversación, ¿no es así?

- Si, se fue sin decir nada. – Lo que más parecía sentirle al hombre era: - Y nos dimos cuenta hasta este año…

- ¿Eso no es mucho tiempo para no darse cuenta? – Estaba bastante seguro que si se iba sin decir nada no duraría ni una semana antes de que sus amigos se dieran cuenta. Y se molestaran. Ni siquiera iba a mencionar a papá. – Además, sin ánimo de ofender, luces como de 25. ¿Quieres decirme que tenías 10 y aun te acuerdas de él?

Por un largo momento el hombre lo miro como si hubiera dicho una tontería, y luego comenzó a reírse. No era exactamente feliz.

- Soy mucho mayor que tu papá niño. – No era ningún ni-

- ¿Que? - ¿Estaba drogado o que paso aquí? – Papá tiene casi 40. 40.

- No te miento, soy mucho mayor a tu papá, todos lo somos. - ¿Ah? – Incluso Lambo es mucho mayor a tu papá. – Lo que siguió lo hizo detenerse de negar lo que oía: - ¿Nunca te pareció raro como los animales se comportan con él?, ¿o que en esta parte del mundo todo este normal?, te aseguro que el resto de la tierra no está muy bien niño.

- Pues… - Todos, más de una vez, se lo habían preguntado. – Solo creí que tiene un don especial, y con lo demás… ¿suerte? – Por la sonrisa divertida que le estaba dando el hombre de pelo gris sabía que había algo mas allí.

- Déjame que te cuente algo niño…

Storm le conto de entes, de seres sin forma que fueron escogidos para hacer cosas que, para ellos, eran cosas de la naturaleza. Le hablo de los tres grandes, de los entes que dominaban, que hacían, y por qué. Le hablo de los elementos que, curiosamente, eran los mismos que tenían él y sus amigos. Bueno, todos menos él…

-… y finalmente se decidió que se necesitaba un líder, alguien que nos organizara, que nos uniera, que estuviera para nosotros… - La sonrisa se volvió muy triste al decir: - Nació el cuarto grande, el cielo. Y cielo no era más que un ente con poco tiempo de existencia, un niño, un bebé.

Lo que siguió lo dejo loco por mucho tiempo, pero Storm fue muy paciente, y se lo repitió muchas veces, se lo explico muchísimas veces:

- Un niño que curiosamente está en la habitación de al lado y está furioso con nosotros, aunque viéndolo ahora, no es de extrañar por qué.