- Entonces, ¿va todo bien, hermana?

- Sí, Luny, ahora todo está mejor. Es cierto que Lori estaba sufriendo mucho, pero hace apenas unas semanas que ya se está sintiendo mejor. Lincoln se está encargando de ello.

- Lamento mucho lo que le pasó a Bobby, pero si Lori lo supera, se volverá más fuerte que nunca.

- Sí, en eso tienes razón. ¿Y cómo va todo por allá?

- Lo normal. La verdad no ha ocurrido nada fuera de lo común, excepto que ustedes ya no están, claro. Cómo me gustaría verte otra vez.

- A mí también. Ah, por cierto... Ahora tengo novio.

- ¡¿Qué?! ¡¿En serio?! ¡Hermana, eso es genial? ¿Cómo se llama? ¿Cómo es?

- Se llama Benny, y es el mejor chico que pude haber encontrado. Es divertido, un caballero, lindo, divertido... Y yo soy la que tiene las riendas del asunto.

- Jajajaja, con razón. Te deseo suerte, hermana. Ojalá y nos podamos ver pronto...

- ¡Luna, ayúdame con las compras! -se oyó una voz que venía detrás de la rockera, quien rápidamente se volteó.

- ¡Voy! Mamá me llama, Luan, nos vemos.

- Adiós, Luny.

Luan cerró la pantalla de su computadora, la cual siempre tenía que estar presente cuando tenía su ocasional video llamada con Luna. Le agradó ver a su compañera de cuarto otra vez, pero le dolió un poco ocultarle lo más importante. Era cierto que Lori estaba mejorando, pero Luan no sabía que iba a haber un costo. Por mucho que las personas dijeran cosas sobre ella, Luan sabía casi tan bien como Leni lo que las personas sentían. La diferencia era que Leni nunca afectaba a nadie, mientras Luan se detenía a tiempo de que sus bromas pasaron a un nivel más alto. Aunque bueno... el día de las bromas era una excepción.

Sin importar como fuera la situación, Luan notaba que, para obtener la felicidad de Lori, su hermano se sacrificaba por ello. No entendía del todo porqué a Lincoln le dolía ver cómo Lori se ponía feliz, pero lo descubrió en cierta ocasión por accidente.

La comediante estaba cocinando unos chocolates para Benny en la cocina, cuando oyó un ligero lloriqueo. De inmediato fue al cuarto de Lori para socorrerla, pero al entrar, vio que la mayor estaba dormida plácidamente. Extrañada, Luan fue al cuarto de Lincoln. Interesada y curiosa, se detuvo en la puerta para escuchar la voz que surgía desde adentro.

- ...se está poniendo feliz, Lincoln. Cada vez se encuentra mejor, no puedes parar ahora. Me prometí que Lori volvería a sentirse bien, no importaba lo que tuviera que hacer... Aunque sea a costa de mi propia vida.

Luan recordó lo que oyó en una ocasión sin querer queriendo: que Lincoln amaba a Lori. No había vuelto a pensar mucho en ello desde que se enteró de la noticia, dado todas las cosas que habían pasado últimamente, pero ahora el amor de su hermano ocupaba su mente. Entendía las razones por las cuales Lincoln se sentía mal: si Lori volvía a sentirse feliz, ésta recordaría a Bobby por el resto de sus días. Nunca más sentiría lo mismo por ninguna otra persona. En su corazón siempre habría un espacio que tendría el nombre de Roberto Santiago.

Mientras más veía a Lincoln, más segura estaba Luan de que eso era lo que ocurría. Nunca habría un lugar para Lincoln al lado de Lori si las cosas seguían así. Los sentimientos de Lincoln lentamente morirían, y con ellos su corazón. La comediante seguía algo dudosa sobre la moralidad del asunto, ya que después de todo, Lori y Lincoln eran hermanos. Pero al ver cómo en esos momentos era el albino quien caía en la depresión (aunque disimulaba muy bien), y que Lori quería mucho a su hermano, Luan decidió que sus hermanos bien podrían terminar juntos. Bien podría ser lo mejor que pudiera ocurrir si todo resultaba.

- Ay, hermanito... No veo forma, simplemente no veo la manera de ayudarte. Lori no puede olvidar a Bobby, y tú no puedes olvidarla a ella. ¿Cómo se resuelve algo así?

No fue una respuesta, sino más bien un último rayo de esperanza, lo que le vino a la mente en un momento de entereza.

Mientras Lincoln estaba afuera haciendo un proyecto, Luan fue a hablar con Lori. El cambio que Lori por fin mostraba después de semanas de inacción se hacían notar. Seguía algo triste, pero sus ojos habían recuperado un poco de su anterior brillo. Incluso tarareaba un poco cuando Luan se acercó.

- Lori, ya te veo mucho mejor.

- Gracias, Luan. En serio que Lincoln me ayudó. Sin su ayuda, nunca habría vuelto a ser la chica que Bobby hubiera querido que fuera.

- Ugh, empezamos mal -pensó Luan.

- Bueno, hoy tengo el día libre, Luan. ¿Te parece si vamos de compras?

- Buena idea.

Aprovechando para ponerla de un buen humor, Luan le dio sus opiniones sobre ropa, vieron ofertas, compraron accesorios y productos de belleza, compraron unos helados, y para no sentirse tan culpables, entraron a una tienda de videojuegos para llevarle uno a Lincoln.

- Mmmhhh... ¿Crees que le guste este a Lincoln, Luan?

- Yo digo que sí, al fin y al cabo tiene casi ochenta personajes, y es de peleas. Pero mira lo que dice, está en preventa.

- ¿O sea...?

- El juego aún no sale, es como para apartarlo y luego te lo dan. Ahí dice que sale hasta el seis de diciembre.

- Ultimate... Se oye bien. Literalmente se oye fantástico. Sip, nos lo llevamos. O lo haremos cuando salga.

Salieron de la tienda. Rehusándose a cambiar de tema, Luan atacó.

- Piensas mucho en Lincoln, ¿no crees, Lori?

Lori sonrió cariñosamente.

- ¿Cómo no voy a pensar en él? Fue quien me ayudó a...

- No me refiero a ahora -se apresuró a decir Luan- Desde hace mucho tiempo que ambos se juntan mucho más. Se ven... Bueno, más que unos simples hermanos.

Lori pensó en ello, y se dio cuenta de que la comediante tenía razón. Quería a Lincoln más que al resto de sus hermanas, y desde que se mudaron, se habían vuelto a querer como... como cuando eran niños. La volvió a asaltar el recuerdo de Lincoln queriendo casarse con ella, y su corazón se llenó de paz.

- Es cierto... Lo quiero mucho. Es difícil de expresar, pero no creo que mi vida sería la misma sin él. No quiero que se aleje... Lo quiero conmigo todo el tiempo.

Se calló un momento, pensando en lo que había dicho. Pero luego se dio cuenta de que no había mentido. Lincoln era de las mejores cosas que le había pasado en la vida. Y no solo de cuando era una adulta... Sino también desde que era una niña.

- Bueno -dijo, sacudiendo la cabeza- Todas queremos a Lincoln, ¿no? Ven, es hora de irnos.

Luan la siguió, sonriendo para sus adentros.

- Estoy segura de que lo quieres más que nosotras- dijo en voz baja, aún sonriendo- Y ahora considero mi misión hacer que te des cuenta de ello.

- ¿Qué dices, Luan? -dijo Lori desde lejos, distraída.

- Nada -respondió Luan, balanceando alegremente sus compras.