Nada de Katekyo Himan Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.


Sky's Mayhem

Capítulo 20: Revelación

- ¿Puedo verte en tu verdadera forma? – Giotto no pudo contenerse de preguntar, realmente quería saber.

Se le era muy difícil ver a papá de otra forma que no fuera papá. Se le era difícil imaginar a un ser increíblemente poderoso bajo la forma de una persona, que actuara como una persona normal. Si algo así ocurriera, Giotto siempre pensó que sería obvio de alguna forma, increíblemente obvio.

Con un gran ceño fruncido y con bastante irritación, papá se olvidó de Storm, girando la cara para mirarlo con sorpresa. Por un momento, temió que papá fuera a fingir o negar todo. O fuera a volver a negarle a Storm, quien no parecía entender que papá no quería lidiar con él ahora y ni siquiera dejaría que se acercara. Los demás no intentaban presionarlo, solo le daban miradas suplicantes que papá brutalmente ignoraba. Estaba molesto, aunque en su opinión creía más que papá estaba asustado.

Asustado de irse, de volver a donde pertenecía, de volver a lo que vivía antes. No sabría qué pasaba, no sabría cómo era la vida antes, pero el solo hecho que habían tardado 15 años en darse cuenta de la desaparición de uno de ellos dacia más de lo que quería saber. Papá no le gustaba estar solo, lo había aprendido cuando el lugar se fue llenando de gente, dejando de ser solo él y G.

- ¿Quién te dijo? – Había cierto resentimiento allí.

- Sigues siendo papá. – Si le decía que fue Storm, habría más que una pelea. - ¿Por favor?, quiero verte. – Quería saber, quería conocer…

Se había contenido por todo el tiempo que pudo, pero no podía mas. Los otros no tardarían, Asari estaba muy interesado en esto a pesar de no decir nada, afortunado de estar allí con ellos. Los demás estarían celosos.

- Siempre me has visto bajo mi verdadera forma. – Su padre señalo la ventana, específicamente algo fuera de la ventana.

En lugar mirar a la ventana, solo arqueo una ceja y espero pacientemente. Quería ver su verdadera forma, una que aparentemente nadie había visto antes, si el asombro de Storm al ver que no había habido una negación hasta el momento era un claro indicativo.

- Le pides a un ser incorpóreo revelar su verdadera forma… - Un leve bufido. – Gio, pides mucho.

Pero papá no le negó. No negó. En todo caso…

- Wow. – No había palabras, de verdad que no había palabras.

Llamas, solo llamas. Más que ver, era sentir. Sentir una agradable calidez, sentirse querido, amado, apreciado, llamado. Sentirse como si flotara, un leve ardor agradable en su piel, ser cautivado mucho más que cuando papá los hechizo aquel día.

Cielo era cautivante, como miel a una abeja. No quería estar en otro lugar, no quería ir a ningún lugar, solo quería estar cerca, complacer todo lo que-

- Aquel que acepta a todos, que abarca todo… - Era una voz diferente, rompiendo el encanto, llamas desapareciendo lentamente, llevándose las maravillosas sensaciones con ellas. – Ese soy yo, y ese eres tú. – Hubo algo raro allí, pero Giotto no sabría decir que. – Solo Earth puede soportarme, así que solo me muestro ante ella, espero que lo entiendas… - Era una disculpa, mayormente por el tono. – Aun ahora no se controlarme, lo lamento.

Tardo en entender a que se refería con lo último. Tardo en entender que papá se refería a que no podía controlar los efectos de sus llamas, que se disculpaba por ello. Estaba apenado, y ante las miradas de casi adoración que tenía encima.

- ¿Representa tu edad? – Tomo un buen rato poder escaparse de los efectos, de las ganas de rogar porque volviera a mostrarse como en verdad era. - ¿En comparación humana? – Porque aún le costaba digerir que estos seres, estas personas, tenían siglos de existencia.

El único que en verdad no estaba sorprendido de ver a un chico apenas entrando en la adolescencia era Storm. Un chico que, por todas las apariencias, solo era una versión mucho más joven de la persona que conocía, con rasgos de niño, de baja estatura y con una inocencia más marcada. En cierto modo, era más similar esta forma a su verdadera forma que la que había conocido por años. Incluso si, bajo esta apariencia, no se viera más que tímido y frágil en comparación con el hombre fuerte y seguro que había llegado a conocer.

- Soy el más joven de todos. – Se limitó a decir papá con una mueca. - ¿Creía que sería más fácil de entender así?, Hayato siempre fue muy técnico… - Le dio mala cara al hombre que se había arrodillado ante él desde el momento en que se mostró como en verdad era.

- Lo lamento mucho jefe. – Oír tal cosa solo gano que Tsunayoshi rodara los ojos, no es que Storm pudiera verlo.

- Dios… - Este fue Asari, ganándole: - Hay unas cuantas cosas mal con esto… - Unas cuentas.

Aves decidieron aparecer en ese momento, invadiendo el lugar. A papá mas bien. No era la primera que ocurría, pero no a tal magnitud.

- ¿Supongo que de verdad son tus pequeños? – Bromeo, sudando frio y preguntándose si ahora sería peor.

- Earth me los da. – Era claro que los consideraba como suyos, los amaba como tal. – Vuelan por mí y para mí. – Eso no lo detuvo de agregar: - Nunca están muy ocupados para visitar. – Una mirada soñadora, anhelante, estaba unida a estas palabras.

Si, pensó Giotto con una mueca, ese era el problema. A papá nunca le gusto estar solo, amaba la compañía. Aunque, ahora que veía a su padre de esta forma, entendía que lo juguetón y la inocencia que se podía vislumbrar aquí y allá no era simplemente rasgos de su personalidad. Era un chico, debía de tener… ¿qué?, ¿12?, ¿13?, ¿14?

- Sé que estas molesto con él, ¿pero no deberías darle una oportunidad? – Giotto ignoro los dos pares de ojos que se clavaron en él, por distintas razones. – Lo extrañas, ¿no es tu familia? – Solo como un último empujón: - Vendría siendo como mi tío, ¿no?

Luego podía sentarse y seguir contemplando como diantres llegaron a esto, pero por ahora podía contentarse con intentar ayudar a su padre a-

- No diría tío… - Ojos mucho más amplios de lo que recordaba dieron con él, algo divertidos y algo nerviosos, sin notar como dejo a Storm tieso como una piedra ante tal anuncio. – Creo que vendría siendo tu abuelo, no tu tío.

- ¿Abuelo? – Eso, eso… Dios. – Si cuido tanto de ti, ¿por qué estás tan enojado con él?, ¿no deberías querer abrazarlo al menos? – Porque si Storm fue al menos la mitad de lo que fue Tsunayoshi como padre, entonces un abrazo era más de lo que debería de recibir en lugar de todo este… enredo.

- Nadie es tan afectuoso, me temo. – Giotto hizo una mueca interna ante esta respuesta y en como Storm bajo la mirada. – Tampoco fue exactamente el más… bienvenido, si entiendes lo que quiero decir. – Si bien todo esto fue dicho con una sonrisa, como si no hubiera anda de malo y en donde usualmente esta impresión era la que ganaría…

Giotto había recibido muchas explicaciones, muchas historias, de parte de Storm, y sabía que Tsunayoshi acababa de mentirle, acababa de minimizar uno de los problemas que tenían.

El ser que tenía en frente, que consideraba su padre, había sido puesto en un sitio muy alto rodeado de personas que ya tenían mucho tiempo allí, las cuales no querían un jefe y a quienes no se les dijo la verdad. Giotto no necesitaba ver a su padre a los ojos para saber qué había pasado más que lo que Storm le había contado y que eran cosas que probablemente Tsunayoshi nunca olvidaría.

Era, si era honesto, una proeza que esto no había pasado mucho antes. Papá era una persona muy cariñosa, afectuosa, que le encantaba la compañía. No podía entender, no podía meter en su cabeza como diantres estas personas hicieron con alguien que le gustaba abrazarlo a él por lo menos una vez al día, que le gustaba sentarse con él y hablar de cualquier cosa, tonta o no, y quien obviamente no estaba a gusto en ese entorno.

- Le caeremos a palos si se pone con tonterías. – Llego una tercera voz, Asari, sonriendo muy grande y sonando un tanto bromista. No era ninguna broma. – Aparte de la paliza, será un verdadero idiota si te niega algo así, tío. – Eso era cierto, muy cierto.

Sky volvería a irse, más bien había durado mucho como era, si volvían a como solía ser. Algo tenía que ceder, algo tenía que cambiar, y si ni siquiera podían consentir las muestras de afecto de alguien que los quería…

- Me asegurare de que Takeshi te enseñe todo lo que debes saber de sus llamas y sus armas. – Fue la promesa ardiente que, desgraciadamente, Asari no quería.

Aun así, Asari y él mantuvieron la boca cerrada, sin sorprendidos del siseo que siguió:

- Nadie va a acercarse a nadie sin mi aprobación. – Tal cosa terminaría con una mala sorpresa para quien no hiciera caso.

A pesar de esto, solo hubo una sonrisa divertida por parte de Storm, quien finalmente correspondió el abrazo de un chico que se había aferrado a él de una forma un tanto agresiva. Tsunayoshi debía de creer que Hayato lo apartaría. No podía estar más equivocado.