Las cosas volvían a ser como antes, y por suerte, todos ya eran felices.
Unas cuantas semanas después, Nikki terminó su terapia, demostrando que estaba completamente reformada. Lo primero que hizo fue pedir perdón por todo lo que había causado. Consiguió una casita en la cual vivir, y recibía con frecuencia las visitas de Ronnie. Lincoln y sus amigos ya eran libres de las clases, y todos estaban emocionados por la perspectiva de las vacaciones de invierno.
Lincoln y Lori no se ocultaron nada nunca más. Tuvieron citas, se tomaban de la mano, se besaban, y demostraron su amor sin guardarse nada. Sin embargo, el mayor reto fue enfrentarse a los demás...
- ¡¿QQQQQUUUUUEEEEÉ?!
Una video llamada cambió a su familia para siempre.
- ¡¿Qué es eso de que están saliendo tú y tu hermano?!
- Mamá, ya te explicamos todo lo que nos pasó. Hemos sufrido mucho dolor y pérdidas, pero a pesar de ello, decidimos estar juntos y...
- Lori, lamentamos todo lo que haya pasado, pero su relación es completamente inadecuada...
- Nada de lo que nos digan nos va a separar, y mucho menos llegados a este punto -intervino Lincoln, quien también escuchaba.
Ninguno de sus padres se estaba tomando la noticia demasiado bien.
- Mamá, papá -insistió Lori- Si les hablamos ahora es porque creemos que merecen saber por nuestra boca esta decisión. Nada más va a cambiar...
- Sí, algo va a cambiar -dijo el señor Loud- No cuenten con nuestro apoyo.
Sus demás hermanas se veían en el fondo, y aunque la mayoría se veían sorprendidas, también se veían contentas. Sólo Lola y Lisa se veían desconcertadas, una por la imagen que darían, y la otra por los riesgos que conllevaba esa relación.
Completamente enfadados, los padres cortaron la video llamada, y esa fue la última escena que vieron.
Lori se puso a llorar, ya que esperaba recibir apoyo de alguno de sus progenitores, y dado que era la mayor hija de la familia, necesitaba un pedestal para darle soporte. Pero al no tener ninguno...
Sintió unas manos en sus hombros.
- Lori, sé que quieres que nos apoyen, pero para la sociedad no es algo fácil de aceptar. Dales tiempo, tal vez lo entiendan luego -la tranquilizó Lincoln.
- Y no importa lo que ocurra -añadió Luan- Nosotros vamos a estar ahí para ti. No nos olvides.
Lori sonrió un poco, y abrazó a sus dos hermanos que ahora eran más su familia que en ningún momento anterior.
- Oigan, ya ha pasado mucho tiempo, pero espero que no se hayan olvidado de un tema importante. ¿Lo recuerdan, verdad? -preguntó Luan, viendo suspicazmente a ambos.
Lincoln se sintió desconcertado al no recordar nada, aunque sentía que lo tenía en la punta de la lengua. Sin embargo, como Lori bien había prometido, se acordó.
- Claro, mañana es tu obra, y por supuesto que estaremos ahí, Luan.
La comediante sonrió.
- Gracias por acordarte, Lori. Espero verlos allá. ¡Cielos, qué nervios tengo!
Y como dijera en alguna ocasión, daría su mejor esfuerzo en esa obra. Aunque era un papel secundario, en la obra Luan representaba a la mejor amiga de la personaje principal, así que tuvo protagonismo suficiente. Benny era un secuaz del villano principal, y fue por el enamoramiento de ese par que las cosas pudieron resolverse al final en esa obra. La actuación y amor entre ambos cautivó a todos. Aunque cómica, la obra era también dramática, y el romance se jugó tan bien, que incluso hubo chicos que se consideraban hombres que aplaudieron e incluso lloraron al final de la obra.
La directora agradeció a todos los alumnos participantes, diciendo que aunque el guión había sido de su invención, sus alumnos lo habían hecho mucho mejor de lo que ella jamás había soñado. Todos agradecieron y la obra acabó.
Mientras todos eran felicitados por sus padres, Lincoln y Lori visitaron a Luan.
- ¡Luan, lo hiciste muy bien!
- Gracias, Lincoln.
- Ay, hermanita, estoy tan orgullosa de ti.
- Gracias, Lori. Los amo.
- Y nosotros a ti.
Hablaron un poco de la obra, comentando sus partes favoritas. Luego llegó Benny, atrayendo la atención de la castaña.
- Lori, nuestro grupo va a hacer una fiesta para celebrar. Y de ahí pasaré a la casa de Benny. ¿Puedo ir? -preguntó Luan.
Lori meditó unos instantes.
- Está bien, Luan, si vas con Benny, no hay problema. Pero -susurró para que nadie escuchara- si terminan haciéndolo, que sea consentido, ¿de acuerdo? No creas que no vi la ropa que traes debajo, ya que yo te ayudé a vestirte.
Luan se sonrojó al ser descubierta, pues su provocante ropa estaba por debajo de la que usaba para el público. Pero luego habló con una malicia divertida.
- Está bien... Aunque no seré yo quien tenga que consentir hacerlo...
Se acercó a la mano extendida de Benny, el muy inocente sin saber la larga noche que tendría por delante, ni de descubrir en carne propia el gran trasero y buenas caderas que Luan usaría en él por horas, dominándolo.
De ese modo se quedaron Lincoln y Lori solos ya de vuelta en casa. En cuanto regresaron, cenaron y vieron una película juntos, pero al ver que aún era temprano, Lincoln quiso romper todas las barreras que habían entre él y Lori...
- Lori, en serio no puedo creer que por fin estemos juntos. Nada me ha hecho más feliz que estar a tu lado.
La abrazó. La miró desde abajo, todo el deseo mostrado en sus ojos.
- Nunca nos vamos a separar, Lincoln. Siempre estaré enamorada de ti. Te amo.
- Y yo a ti, Lori.
Se besaron intensamente, tratando de dominar al otro. Se tomaban del rostro, del cabello, de los hombros, de lo que sea para acercar más al amor de sus vidas. En su intento de dominarla, Lincoln terminó encima de ella, y una de sus manos terminó encima de sus pechos.
- ...Lo siento -susurró, avergonzado.
Lori, tan roja como él, apretó su mano incluso más.
- No... Tú sigue.
Lincoln dudó, sólo para terminar besándola otra vez, moviendo con lascivia sus manos. Los pechos de Lori tenían un tamaño impresionante, y mientras gemía en señal de que le gustaba, Lori sintió un bulto entre sus piernas.
Acarició la entrepierna de él, mientras con su otra mano se levantaba la camisa.
- Espera, Lori... Vamos a la cama.
Corriendo, se lanzaron a la cama para seguir con sus deseos. Lori terminó de sacarse la camisa, al mismo tiempo que Lincoln se bajaba los pantalones. Minutos después se encontraban desnudos, ruborizados pero emocionados. Después de jugar un rato más, no pudieron contenerse.
- Lori... La voy a meter...
- Hazlo, Lincky... Esta noche... y por el resto de nuestras vidas... seré tuya y solo tuya. Así que... hazme lo que quieras...
Excitados, Lincoln y Lori perdieron su virginidad. Al principio fue lento, pero luego el albino penetraba salvajemente y sin piedad la intimidad de su hermana, quien solo gemía de placer. Cambiaron posiciones, esta vez con Lori encima. Movió rápidamente sus caderas, que gracias a los genes de su madre, eran asombrosamente anchas. Y el miembro de Lincoln no era nada desdeñable para su edad, heredado de su padre.
- Lori... Estoy a punto de...
La rubia lo frenó con un beso y apretó su interior, a la vez que aumentaba la velocidad de su montada. Entendiendo sus intenciones, Lincoln revolvió su lengua con la suya y apretó el trasero de Lori con fuerza.
Tuvieron un orgasmo al mismo tiempo, Lincoln llenando el interior de Lori. Sólo necesitó unos segundos de descanso.
- Vaya, Link... ¿Listo para otra ronda? Qué bien... Porque esta noche no dormirás nada... -susurro Lori seductoramente.
Por horas, ambos cambiaron posiciones, y disfrutaron esa noche en la que solo existían ellos dos. No había forma de separarlos; no se podían ignorar años de amor y deseo, de modo que no se detuvieron por largo rato. Quedaron satisfechos después de hacerlo casi diez veces, quedando en la cama, abrazados y besándose.
- Te amo, Lori. Gracias por estar siempre para mí.
- Y yo a ti, Lincoln. Siempre estaremos juntos... hasta el final.
Se durmieron uno al lado del otro, sus corazones y almas unidas para siempre.
