Nada de Katekyo Himan Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
Sky's Mayhem
Capítulo 25: Mist
Chrome siguió sonriendo, sin ser sorprendida de que Giotto tuviera problemas en mantener una cara seria y no hacer como un pez ante su petición. No es que en verdad estuvieran esperando la aprobación de nadie, su hermano ya estaba arreglando todo. Aun así, prefería que al menos no fuera a caerle de sorpresa a Primo Vongola o a toda su familia.
No es que fueran a poder hacer nada una vez que Sky los viera, lo cual no debería tardar. Esperaba. No tenía mucho sentido hacer un acto cuando la persona a la cual estaba dirigido no asistía. Era como hacer una fiesta sorpresa de cumpleaños y que el cumpleañero nunca llegara.
- ¿Supongo que no importa lo que diga? – Solo sonrió mas, dándole eso como respuesta a Giotto. – Papá no va a regresar hasta después de almuerzo, sino más tarde, señorita. - ¿Ah?
- ¿Por qué?, no ha salido de la edificación durante los últimos tres días. – Y ya estaban cansados de que Sky de broma les devolviera el saludo. No iban a decirle nada, al menos no ellos, si ese era el problema.
- Pues-
- ¡Hey Giotto! – Sin darse en cuenta de que estaba entorpeciendo su recolección de información o de que siquiera Giotto tenía compañía, G interrumpió a su jefe. – Tenemos un problema con los caballos otra vez, ¿alguna idea de cuando regresa papá de la granja?
- Estoy suponiendo que después de almuerzo… - Giotto miro entre ella y G, indeciso de algo. – Papá tiene un don con los animales, uno que supongo que todos ustedes saben, ¿no es así? – Sin esperar respuesta alguna, el rubio continuo su explicación: - La gente le pide ayuda con los animales desde que lo conozco, y siempre va. A veces suele quedarse más de la cuenta, y no sé si hoy ese será el caso. – Un suspiro cansado. - ¿Acaso es la yegua otra vez?, por favor dime que no. – Suplico el hombre rubio al de pelo rojo, como si acabaran de decirle que había llegado más papeleo a su oficina mientras él no estaba.
- Quisiera complacerte. – Se limitó a decir el hombre con cara de pocos amigos.
- No sé qué le pasa a ese animal, con papá actual normal… - El hombre se cortó, dejando el problema de lado. – En fin, le diré cuando regrese si tu no lo ves primero. Ah, y nuestros magos visitantes van a hacer una función hoy, avisa a los que puedas si tienes tiempo.
Bueno, al menos la gente estaría advertida y no debería de haber problemas. Mukuro no iba a estar feliz de saber que Sky había decido salir hoy de todos los días, pero no era una sorpresa que fuera por…
- Earth quiere mucho al jefe. – No sabía porque, pero eso no importaba. No muchos concordarían con ella, estaba segura de que había mas de un celoso de ese hecho. – Todas las creaciones de Earth llevan consigo parte de ese cariño, no lo llamaría un don. – Suponía que esa era la explicación lógica que los seres humanos podían darle a algo como eso, en especial sin tener idea de la realidad. – Diría que son muestras de afecto reciprocas, porque Earth sabe o intuye lo que el jefe hace con sus creaciones. – Por ello: - Estoy segura de que, si el jefe no los cuidara, Earth no permitiría este comportamiento. – Nadie prestaba o regalaba cosas a alguien que sabía que iba a dañarlas o no le importaba.
- Sigue siendo raro. - ¿Entonces ya alguien le había dicho? - ¿Acaso algo romántico allí o las relaciones entre ustedes son tan diferentes a las que conocemos los humanos? – Menos mal que Storm o su hermano no estaban aquí para oír esto. No es que fuera mejor con ella, la verdad.
- Es diferente, para empezar. – No era la mejor para explicar estas cosas. – Somos inmortales, y las relaciones son mayormente de trabajo. – Era un tema engorroso de tratar, especialmente con un humano. – No eres el primero en cuestionarlo, pero los grandes tienen una relación un tanto diferente, especialmente con Tsunayoshi al ser el más joven de ellos. – Extremadamente joven en comparación, dirían muchos. – Deberías hablar con Hayato, él es quien sabe más. – Y le explicaría mejor, esperaba.
Mukuro no iba a estar contento de saber que tendrían que posponer. No era el fin del mundo, pero igual no le iba a gustar. Qué casualidad, la verdad. Y con lo de la yegua… Tal vez sería mejor esperar a la noche o al día siguiente. Sky era un caso aparte con los animales, siempre había sido así y no creían que eso fuera a cambiar alguna vez.
Un ilusionista con peinado de piña y ojos de diferentes colores se llevó una mano a la frente, murmurando algo para sí, ante la noticia de que Sky no estaba en la edificación. Casi todas las preparaciones estaban hechas, pero con lo que su querida hermana acababa de decirle… Bueno, paciencia, se dijo así mismo Mukuro, pensando en las formas de alargar las cosas sin tener que quitar y poner todo otra vez otro día o más tarde.
Sky era capaz de quedarse mucho más de la cuenta cuando algo agradable para él estaba involucrado. ¿En dónde dejaba las veces en las que Cloud le permitió dormir sobre él?, Sky se había aferrado todo lo que pudo esas ocasiones, llegando casi a molestar a Cloud todas esas veces. Por algo era ocasiones muy contadas…
- Al menos tenemos permiso. – Dijo en voz alta, y su hermana le sonrió a sabiendas de lo que estaba haciendo.
Giotto no les había negado. Una sorpresa, no espero que fuera a permitirlo. Si hubiera sabido que no tendría problemas, hubiera ido de inmediato con él para evitarse complicaciones y molestias innecesarias. Y para asegurarse que Sky estuviera presente. ¿Cómo se supone que supiera que justo hoy iría a solo Dios sabe dónde a atender un problema de los animales de una granja?
Quizás no debería ser una sorpresa de que Sky terminara como alguna clase de brujo veterinario. Sky se metería en cualquier cosa si un animal estuviera en problemas o necesitara ayuda. Sky era muy, muy tonto, los seres terrenales no eran de fiar, no agradecían por más que un rato y ponerse en peligro por tales seres…
Ya no era solo animales, sino humanos. Sky no se había llevado una mala sorpresa no sabía cómo. Los humanos eran… problemáticos. No había mejor forma de describirlos, y menos de una forma sencilla de entender. Ahora, que hacer para pasar el-
- ¡Tío! - ¿Huh?, ¿Sky había vuelto?
Tomo mucho de si no decir algo despectivo, Chrome solo se rio un poco. Ambos no estaban de acuerdo con lo que veían, pero Sky siempre fue así. Aun así, con todo y todo…
- ¿Quién te dijo de Rebeca tío? – Asari al menos lo estaba tomando alegre. Uno de pocos, la verdad. No tenía ni idea de donde había salido, pero detalles. - ¿Y ese caballito? – La pregunta fue tardía, y gracias a ella fue que se fijó en que si, había un pequeño caballo detrás de la yegua, una hermosa yegua negra, y de Sky.
- ¡Es de Rebeca! – Sky tenía una de las sonrisas más amplias que pudiera dar, moviendo una mano para palmear la cabecita del animal. – Voy a llamarlo Mota, ¿no es lindo?
Si considerabas a un pequeño animal negro con pequeñas manchas blancas en la cara lindo…
- ¿Es de ella? – La madre del pequeño animal se acercó y se interpuso entre Asari y la cría, levantándose en sus patas traseras.
- Ya, ya, todo está bien Rebeca. – La yegua resoplo, haciendo sonar sus pesuñas. Madre sobreprotectora. – Alguien la separo de Mota, y no fue muy amble con Mota, así… - Sky se rasco nerviosamente detrás de la nuca, su sonrisa desapareciendo casi por completo. – Es mejor ponerlos a parte por un tiempo, Rebeca estará a agresiva y tiene todas las razones de estarlo. – La yegua volvió a resoplar, pero no se apartó de las manos metiéndose con su melena.
- Oh. – La sonrisa del espadachín se volvió muy filosa, recordándole por un momento a Takeshi.
Sky había conseguido gente similar a ellos, así fuera por pequeños momentos. O la mayoría. Demon no se parecía ni a él ni a su querida Chrome. La risa de segunda mano no valía, ni el cabello de fruta. No sabía que había visto Sky con ese humano, aunque no negaría que era divertido molestarlo y no era completamente mediocre con la bendición que se le había sido otorgada.
- Fui yo quien le dije. – Tanto él como su hermana giraron la cabeza de golpe, incrédulos ante la voz.
Sus ojos solo dieron con lo que sus oídos captaron. Rain tenía una sonrisa tan o más filosa que Asari, una canasta de manzana en sus manos. No lo habían visto por los caballos, y porque no había hecho ruido hasta ahora. Ninguno, ni él ni su hermana, admitirían los celos que tuvieron cuando Rain paso un brazo por los hombros de Sky sin problemas.
- Fui a ver, por curiosidad, y terminé dando con Mota. – Rain había matado a alguien, si esa sonrisa era un indicativo. – Así que busque a Tsunayoshi, porque estos dos primero me pasan por arriba a dejar que los ayude. - ¿Los llevas a su nuevo hogar y vamos a ver lo que los gemelos tienen planeado?, oí que es algo especial…
Sus celos y su molestia bajo por apreciación y la consideración que Rain les estaba dando. No había forma en la que Sky les negara ahora, no estando de buen humor.
