A pesar de sentir pena porque sus padres no aceptaban su relación, la pareja fue feliz por mucho tiempo. Sin embargo, la verdadera felicidad llegó cuando Lori estaba tranquila en una tienda, unos meses después. Al ver una sección de quesos, le dio un antojo enorme, por lo que se acercó para probar unas muestras gratis. Sin embargo, al llevarse uno a la boca, le pareció que prefería un poco de mango. Sin saber porqué, fue a donde se hallaban las frutas. Y a mitad del camino se le quitó el hambre y quiso ir al baño.
- Qué raro -pensó, justo cuando todo se le quitó y siguió con sus compras.
No le puso atención a ninguna de esos asuntos. No se sentía muy diferente a lo normal, excepto tal vez por un ligero mareo. No obstante, todo el peso de la realidad le cayó sobre el alma cuando sintió unas náuseas repentinas, y eso que no había comido casi nada. Sintió miedo, emoción, nervios, ilusión y hambre, todo al mismo tiempo. En lugar de regresar directamente a su casa, fue a una tienda a comprar el preciado aparatito para hacerse la prueba.
Veinte minutos después, Lori se encontraba en el baño de su casa, viendo como las dos rayitas le daban una de las mejores noticias en toda su vida. Escuchó cómo la puerta se abría y se cerraba, indicando que alguien llegaba a la casa. Esperando que fuera su amado, corrió en su busca. Pero era Luan, quien llegaba de su última reunión con sus compañeros de teatro.
- ¡Luan! ¡Luan, Luan, Luan, Luan!
- ¡Wow! ¡Hola, Lori! ¿Por qué tanta emoción?
Le enseñó su prueba. Hubo unos segundos de silencio, luego interrumpido por el grito de emoción de su hermana comediante.
- ¡Lori, esto es fantástico! No puedo esperar a ver la cara que pondrá Lincoln cuando se entere.
- Yo tampoco. ¡Hay que hacer algo grande para que sea incluso mejor!
Como mejor idea, planearon toda una cita romántica hecha en casa. Por suerte, una de las ventanas tenía una vista increíble al cielo nocturno. Y por si fuera poco, ese día Lincoln llegaba tarde, haciendo quién sabe qué cosas, dándoles el tiempo suficiente para preparar todo.
Para impresionarlo y verse bien, Lori se puso uno de sus vestidos más flagrantes; entre ella y Luan la peinaron y arreglaron para que se viera mucho mejor. Unos deliciosos cortes de carne se asaban en la parrilla, mientras una bebida no alcohólica, pero algo fuerte, aguardaba en un balde con hielos. Unas rosas en un florero complementaban la vista. Aguardando en su cuarto, Lori oyó como Lincoln por fin entró en la casa. Luan lo recibió.
- Hola, Luan. Vaya, ¿qué huele tan bien?
- Hola, Lincoln. Una pequeña cena con tu amada te espera.
- ¿Pequeña...?
Sin dejarlo decir nada más, Luan lo tomó de una mano para que se cambiara. Lo bueno era que los hombres no se tardaban nada en estar listos, y en poco más de veinte minutos, Lincoln estaba más que preparado.
Lori apareció, vistiendo un precioso vestido azul claro, mientras Lincoln usaba un esmoquin negro que le sentaba perfectamente, una corbata roja y zapatos lustrados.
Mientras hablaban de lo que fuera, los dos comieron los cortes cocinados a la perfección, justo en su punto. La bebida les refrescó la cena, y las rosas le daban un toque romántico a la escena. Luan aguardaba pacientemente a que el tema saliera a la superficie, por lo que se emocionó cuando parecía que terminaban.
- Espera, Lincoln, tengo que decirte algo muy importante.
El albino, quien se levantaba, se detuvo.
- ¿En serio? Qué curioso, yo también tengo que decirte algo.
- Oh. Bueno, creo que lo mío debería ir al final, ve tu primero.
- Está bien. Lori, todo este tiempo he sido de lo más feliz en mi vida, y no hay nada que me pueda detener ahora.
Lori esperaba, emocionada.
- Sin embargo, no hay nada que me llene más de orgullo, felicidad y que me guste más que esto.
Lincoln salió de la habitación y regresó con algo en sus manos. El albino le enseñó el videojuego que le habían regalado. Lori se sintió ofendida, dolida y devastada. Quiso llorar, pero el albino no había terminado.
- Esto es lo más valioso en mi vida. Me ha costado trabajo obtenerlo, y estuve a punto de perder muchas cosas por tratar de conseguirlo, pero por fin lo logré.
Luan se enojó sobremanera con el peliblanco, no pudiendo creer que cambiara a Lori por un juego.
- Y no creo que pueda encontrar algo más preciado para mí que esto. Nada. Representaría perfectamente todo el esfuerzo y amor que le tengo -Lori miró lejos, totalmente dolida- O bueno... Lo será sólo si tú le das ese valor, Lori.
Del interior de uno de los controles mal colocado en su sitio a propósito, Lincoln extrajo un artículo de su interior. Hincando una rodilla, le alcanzó el anillo a Lori.
Ésta se quedó sin habla, incrédula de lo que le estaba ofreciendo Lincoln. Un diamante puro brillaba con fuerza en la punta. Nada más verlo, uno se daba cuenta de que era carísimo.
- Lincoln...
- Lori... ¿Te casarías conmigo?
Lori se tapó la boca, muy emocionada de la proposición.
- Sí... Sí, sí, sí. ¡Sí, claro que sí, claro que me caso contigo!
Lo abrazó, haciendo aquel uno de los momentos más hermosos de sus vidas. Y todavía más porque...
- Ahora sí, Lori, ¿qué me querías decir?
Lori tomó su mano sin despegar los ojos de él, y la guió hacia su panza. Al llegar al centro, la movió en círculos. Entendiendo todo al instante, Lincoln ahogó un grito de sorpresa, y en su lugar soltó un grito de euforia.
- ¡Estoy embarazada!
- ¡Vamos a ser padres! ¡SÍ!
Uniéndose a la doble celebración, Luan los abrazó a ambos. Y desde ese momento, Lori no se quitó nunca ese anillo.
...
- Ahora los declaro marido y mujer. Puedes besar a la novia.
Lori y Lincoln se besaron. Lori lanzó el ramo de rosas, que fue atrapado por Luan, quien gritó emocionada al tener a Benny a su lado. Este se sonrojó, pensando que muy probablemente terminaría ocurriendo eso.
Sin embargo, una gran alegría para la pareja fue que asistieron sus hermanas. Sin importarles que los padres siguieran en desacuerdo, ellas fueron a la boda; un acontecimiento de tan alta importancia no ocurría todos los días. Lola quedó más que satisfecha al ver los espectaculares ropajes que usaban todos. Y Lisa se aseguraba de que el pronto bebé naciera con salud.
Siguiendo la tradición de bodas, hubo una fiesta que duró horas. La cena fue algo común, pero buena. Y los bailes no se hicieron esperar, de modo que muchas personas sacaron a bailar a otras.
Lincoln alcanzó a ver como Clyde hablaba animadamente con Sameer y Casey, y se sintió encantado. Ronnie y Nikki se unieron a la plática, y fue cuando oyó risas cuando Lincoln supo que todo estaría bien.
Lori, por su parte, habló largamente con sus hermanas, ya que llevaban dos años sin verse. Todas seguían haciendo lo mismo de siempre, aunque todas se veían mayores, incluso Lily, quien por ese entonces ya dejaba de usar pañales. Sin embargo, Lori sintió un poco de añoranza al tocar su collar.
- Ya no estoy triste -aseguró en su mente- Ya he encontrado a alguien que me hace feliz... y fue la mejor decisión, al menos para mí.
El dolor de ese collar había desaparecido, y en su lugar había alguien que la quería incluso más. No olvidaba al moreno, pero solo era nostalgia de los buenos tiempos y el buen rato pasado. Lori se sentía en paz.
Luan se sintió halagada al ser llamada para ser la dama de honor, ya que ni Lori ni Lincoln encontraban a nadie mejor para hacerlo. Después de el hermoso discurso que dio Luan, todos dieron un brindis y aplaudieron a la pareja. La comediante había hecho de todo para que ambos fueran felices, y la joven pareja estaba segura de que se volvería la tía preferida de su bebé.
Lori se acariciaba de vez en cuando la panza, ansiando poder traer a esa hermosa vida al mundo. Todos los invitados se divirtieron, y aunque varios se sentían ligeramente contrariados por la unión, aceptaron que no había nadie mejor, después de escuchada su historia.
Lincoln y Lori bailaron todo lo que pudieron, hasta el amanecer. Lori tendría que descansar por unos días, pero sintió que valía la pena.
Al final todos comenzaron a marcharse. Lori y Lincoln se despidieron de los invitados, quienes no cesaban de tomar fotos y de despedirse. Sus hermanas se iban a quedar en un hotel cercano, ya que la casa era demasiado pequeña para abarcarlas a todas, pero se iban a quedar unos días más, así que podrían hablar después. Después de lo que pareció una eternidad, pudieron irse. Luan se quedó con Benny, ansiosa de decirle que él también tenía suerte y que pronto serían padres, pues Luan estaba embarazada. Era algo que quería hacer sola, por lo que Lincoln y Lori se quedaron solos. Los dos apreciaban con todo su corazón a la comediante, quien estuvo ahí para ellos y los ayudó en tantas ocasiones. Formó parte de sus vidas.
Después de volver a casa y cambiarse, por fin se acostaron en su cama. Se acomodaron e intentaron dormir. Sin embargo, Lori tuvo una última ocurrencia antes de conciliar el sueño.
- Lincoln, lo he estado pensando y, ¿cómo quieres que se llame?
Lincoln lo pensó unos segundos.
- ¿Ya sabes qué va a ser?
- Hablé con los doctores, y ya me lo confirmaron. Va a ser niña.
Lincoln acarició el avanzado embarazo de su esposa, queriendo tanto como ella que naciera.
- Pronto estarás con nosotros, pequeña Lila.
Lori sonrió.
- Es el nombre perfecto, amor.
Siguieron abrazándose y besándose, hasta que el sueño les cayó con fuerza.
- Lori, no sé que haría sin ti. Realmente agradezco el día en que por fin pudimos estar juntos. No te cambiaría por nada del mundo. Te amo.
- Y yo te amo a ti, Lincoln. Nunca habría pensado que esto ocurriría, pero lo hemos hecho posible. El fruto de nuestro amor por fin estará con nosotros, y estoy feliz de que sea de nosotros dos.
- Esta es la mayor felicidad, hermana.
- Nuestro amor... Lo que nos unió al final.
Se besaron una última vez antes de que se durmieran en la cama. La noche los envolvió, presenciando la mejor noche de la pareja. Se abrazaron sin darse cuenta en medio de la noche, demostrando así su amor. Sonriendo.
Bueno, otra historia que acabo, la quinta para ser exactos. Espero que haya sido de su agrado. Han ocurrido muchas cosas en mi vida, no todas para bien, pero considero que la que más me ha dolido es que en varios aspectos puedo ser considerado un inútil. Sin embargo, es gracias a que he descubierto mi pasión por escribir que mi autoestima va en aumento, aunque sea un poco. Sus comentarios y críticas constructivas me han dado un muy fuerte punto de apoyo para mejorar, ya que, como cualquier otra persona en el mundo, no soy perfecto. Y es gracias a mis queridos lectores que ya me siento satisfecho con lo que hago y en lo que soy.
Y por si no había quedado claro con todo lo que he dicho, lo repito: los aprecio, a todos y cada uno de ustedes. GRACIAS. POR TODO.
¡Sigan leyendo!
