Nada de Katekyo Himan Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
Sky's Mayhem
Capítulo 28: Arcoiris
- ¿No vas con ellos papá? – Giotto no logro contenerse de preguntar, una vez que todos finalmente se habían ido.
Había sido un espectáculo de luces, formas perdiéndose en llamas antes de salir disparados arriba y desaparecer. A distintos tiempos, esperando a alguien.
- No. – Sudo frio ante tal siseo.
Muy bien, eso explicaba porque papá no había salido a despedir a nadie, a pesar de que era demasiado obvio que lo estaban esperando. Los dejaban solos un momento y había un problema.
- ¿Paso algo? – Al menos las nubes y el sol habían vuelto, como si nada hubiera ocurrido. Pero sabía mejor, sabían mejor.
Volverían. Si eran listos volverían. O comenzarían a dar problemas para provocar una respuesta de su padre. Eso era lo que haría él en su lugar. Más bien tenía que agradecer que no había habido… problemas. Tomando en cuenta como eran algunos de los amigos de su padre, era una sorpresa de que nada hubiera estallado o caído en pedazos.
Seguía creyendo que todo había sido muy pacifico tomando en cuenta que habían perdido el viaje, su padre aún seguía aquí y no planeaba volver a donde pertenecía.
- Nada de importancia. – No, no se creía eso ni por un minuto.
- Vinieron solo por ti, ¿y van a irse sin más? – Lo dijo deliberadamente lento, sin darle mucha importancia, sonando irónico en todo caso.
Desafortunadamente, su padre no fue afectado por tal cosa. En todo caso, fue ignorado. Si había ocurrido algo, obviamente. ¿Cómo lo hacía hablar?, su padre era bueno en hacer cantar a la gente. Siempre había sido así desde que conocía a su padre, y francamente cuando Tsunayoshi no quería hablar, no hablaría.
- Me sorprende que Hayato se fuera, ¿sabes? – Si papá no quería hablar, entonces le daría su opinión. Esperaba que sirviera de algo. – Nunca había conocido a alguien tan atento a otro, es peor que un mayordomo mezclado con una niñera… - No lo había preguntado, pero estaba casi seguro de que Hayato había llevado a la cama a su padre al menos una vez mientras estaba aquí.
Lo malo de esa "intuición" que su padre le había "heredado" era que, a veces, le daba información que prefería no saber, no hacía falta, era obvia, o que no era crucial en el momento. Ah, y claro, no podía controlarla y era como un sexto sentido muy refinado. Daba dolor de cabeza, pero era más lo que ayudaba que lo que no lo hacía.
No sabía exactamente como un ser como su padre se beneficiaba de una habilidad así, de un sexto sentido tan agudo, pero ni idea de cómo eran las cosas allá arriba. Por todo lo que sabía, esa "intuición" servía otros propósitos. De hecho…
- ¿Que se supones que haces? – No era la primera vez que lo preguntaba, pero papá nunca le dio una respuesta concisa. – Aparte de evitar que se maten entre sí, claro. – Y evitaba que destruyeran cosas, como lo hacía con los chicos. Si no fuera por papá, la mansión hubiera sido volada al menos unas 5 veces hasta ahora…
- No he hecho nada en dos siglos. – Quedo estático ante tal comentario, como si solo hablaran del clima. – Más o menos. – Agrego su padre, luego de un momento de consideración, sin subir la vista de un libro que estaba bastante seguro de que no estaba leyendo y era solo de adorno.
Por suerte o mala suerte, Giotto no necesito indagar:
- Fui puesto como Sky sin realmente saber cuál era mi misión, lo único que se me dijo era que ellos eran míos y debía asegurarme que cumplieran sus funciones. – Un libro fue cerrado, y dejado a un lado. – Ellos nunca vieron propósito en mi presencia. Aparte de evitar que se maten, como has dicho, no pasa nada. Se peleen o no igual cumplen sus funciones, así que, ¿qué hago allá arriba Gio-chan?
Había mucho que Giotto quisiera decir a eso, pero incluso si Tsunayoshi hubiera esperado porque organizara sus ideas y se le pasara el shock de toda esa información, no sabría que le hubiera dicho.
- Es más divertido estar aquí. – Esto fue sincero, totalmente sincero. – No pienso volver, no me necesitan de todos modos. – Un leve bufido. – No sé ni a que vinieron, honestamente.
Habían venido por él, por el que faltaba de la familia. Por supuesto que iban a venir, por supuesto que…
- Eres familia. – Fuera como fuera: - Eres familia, volverán por ti las veces que hagan falta. – Eso era lo que hacia la familia. Incluso si Tsunayoshi no quisiera volver y no fuera necesario que lo hiciera, vendría a visitarlo, a asegurarse de que estuviera bien. – Hayato estuvo todo el tiempo pendiente de ti-
- De momento-
- Takeshi te obedeció, no hizo nada que no quisieras y espanto a todos quienes siquiera te miraran mal-
- Quería mi-
- El tipo que no tenía quietud se detuvo por ti-
- No porque quisiera-
- Los gemelos hicieron actos de actos solo para ti-
- Si crees que eran solo para mi estas-
- Lambo electrocuto a todo aquel que medio hablo mal de ti-
- Electrocuta a todo lo que lo molesta, no es-
- Y Kyoya se dejó usar de almohada para ti, es-
- ¡Nada de eso fue por mi Giotto! – Finalmente estallo Tsunayoshi, ojos de color naranja dando con los suyos.
- ¿Por quién más harían esas cosas entonces papá? – Pregunto cuidadosamente, sin bajar el ritmo, sin en verdad tener miedo de nada. – Apenas se hablan entre sí, ¿no es así? – No se llevaban bien entre sí.
Y aun así habían colaborado entre sí con peleas al mínimo. ¿No se suponía que debían de trabajar juntos?, la tormenta y la lluvia generalmente iban de la mano, por no hablar de trueno y rayo… Si no se llevaban bien, si ni siquiera se hablaban, ¿cómo funcionaba eso?
El único que podría decirle estaba en frente de él y no estaba muy feliz que digamos. Creía que podía ver el problema.
- No volverán a ignorarte, papá. – Al menos no intencionalmente. Estaba seguro de que harían tiempo así fuera para saludarlo todos los días. No lo iban a soltar. Estaba seguro. – No volverán a decir que no les haces falta. – Podría haber sido hace tanto que cualquiera diría que no debería de acordarse, pero si papá era solo un niño en ese entonces, por supuesto que se acordaría.
Las primeras impresiones usualmente quedaban, se quisiera o no.
- ¿Por qué no lo intentas? – Temía saber cuáles serían las consecuencias si Tsunayoshi se quedaba en la tierra por demasiado tiempo. Así dijera que no hacía falta o que no hacía nada, era el cielo mismo. No pertenecía abajo, en el suelo, sino en las alturas. – Siempre puedes volver. – De hecho: - Tienes que visitar. – Solo no dijo a quién.
Hasta ahora las consecuencias solo se veían en los animales. ¿Habría algo más que había cambiado y no sabía?
- ¿Realmente quieres que me vaya? – Por un par de segundos Giotto tuvo la difícil tarea de separar al padre que siempre había conocido con el niño, apenas entrando en la adolescencia, que Sky era.
- No. – En un par de días reiría como tonto ante el hecho de que Tsunayoshi había huido de casa, buscando atención, como un adolescente que no quería vivir más con sus padres. Y aun no era un adolescente como tal, si es que podía compararse a tales nociones humanas. No creía que los demás elementos fueran a dejarlo solo a partir de ahora. – Tienes que visitar, nadie quiere que te vayas. – Una cosa era querer, otra cosa era el deber. – Pero papá, no perteneces aquí abajo, sino allá arriba. – Señalo con la cabeza a donde estaba el sol y las nubes, sin perderse la mirada traicionada de su padre. – Quieres lo mejor para, ¿te sorprende que quiera lo mismo para ti?
Pues sí, vaya. Suponía que no era una sorpresa. Alguien tan antiguo no debía de haber recibido este tipo de consideración.
- Sun me comento que sentía la forma humana muy limitante, muy pequeña. – Era una media verdad. – Tu, que eres el mismo cielo, que abarcas tanto, ¿no te molesta estar anclado a tierra y tener una forma tan pequeña? – Aparte de eso: - Papá, esto no es ningún adiós, sigue siendo tu casa, puedes venir cuando gustes. – Y: - Perteneces allá arriba, tienes una familia que te espera, y, lo creas o no, sé qué haces más que evitar que los otros se peleen. – Así nunca lo allá dicho o lo creyera.
Él era Primo, el guardián del cielo de Vongola. Como tal, sabía que era quien mantenía unidos a sus guardianes, para empezar. ¿Tsunayoshi?, estaba bastante seguro que era cielo por esa cualidad y no por otra cosa. ¿De qué servía tener elementos tan fuertes y responsables cuando eran solitarios e incompatibles entre sí?
- Wow… - Murmuro para si Giotto, preguntándose como algo tan grande podía haber estado cómodo bajo una forma humana.
Las llamas naranjas se expandieron a un mas y lo siguiente que sabía es que estaba envuelta en ellas y luego esas llamas estaban muy arriba, desapareciendo del sitio.
Los demás iban a matarlo, porque no pudieron despedirse de Tsunayoshi. Pestañeo estúpidamente ante su anillo, y luego no podia evitar reir. Un ultimo regalo, ¿eh papá?
O tal vez no, porque justo afuera, en el gran cielo azul, se estaba formando un arcoíris justo afuera de su ventana. No había visto uno en toda su vida, no que recordara, así que esto era toda una sorpresa. No fue muy sorprendido de que las aves salieran disparadas en bandadas al poco tiempo, perdiéndose en el horizonte, ni de las quejas que empezaron a surgir al poco tiempo por otras cosas que en verdad no eran importantes para Giotto en ese momento.
No fue el único arcoíris que se formó, ni la única sorpresa que Tsunayoshi dejo atrás. Aunque, honestamente, estas sorpresas no las planeo ni las realizo Tsunayoshi.
Después de todo, los arcoíris necesitaban 7 elementos para formarse.
