Tanto
Soy reservado, no lo tomes personal
Tanta cursilería me suele incomodar
Si me quedó sin palabras, no es intencional
¿Cómo expresar algo que yo no sé explicar?
Pero lo voy a intentar
-Tanto Jess & Joy ft. Luis Fonsi-
El verano ya estaba en su máximo apogeo, por lo que tomar descansos en lugares frescos era algo que debían hacer sí o sí, ese día sentado a la orilla del río, bajo la sombra de un frondoso árbol veía a lo lejos a la menuda mujer que lo acompañaba, recordaba con nostalgia como hace algunos meses atrás, justo antes de que comenzara la primavera (estación que inevitablemente le recordaba a ella), mientras caminaba sintió la presencia de alguien siguiéndolo, por lo que ya acostumbrado a esos incidentes, ya fuera por parte de asaltantes o desconfianza de las aldeas cercanas, decidió tenderle una trampa a su perseguidor, pero su sorpresa fue enorme cuando se topó con una mirada esmeralda.
Sakura lo miraba entre asustada y aliviada, de inmediato saltó colgándose de su cuello, él a duras penas pudo mantener el equilibrio y solo atinó a sostenerla, la veía mover sus labios mientras lágrimas de felicidad se derramaban por sus mejillas, pero el Uchiha no entendía ni una palabra de lo que ella decía, se encontraba absorto admirando la belleza de su rostro, sus ojazos verdes, su nariz pequeña, los mechones rosas que enmarcaban su rostro ovalado, hasta la que Ino siempre llamaba su "frente de marquesina" le parecía perfecta y como cereza del pastel, sus labios, Sakura tenía una boca más bien pequeña, sus labios no eran gruesos pero tampoco delgados, y los llevaba pintados de un rosa claro, llamándolo, invitándolo a besarlos... ¿siempre había sido así de hermosa?
-tengo la impresión de que no has escuchado una palabra de lo que acabo de contarte Sasuke Kun- dijo la peli rosa haciendo un mohín y parándose frente a él, de inmediato sintió la ausencia de su cuerpo pegado al suyo
-lo siento... solo estoy sorprendido ¿qué haces aquí? Y sobre todo ¿dónde está el resto de tu equipo?
-no hay nadie más, solo yo, te contaba que estoy en una especie de misión, acompañarte y aprender de plantas medicinales de otras regiones
-¿estás diciendo que viniste desde Konoha hasta aquí sola? -su voz había subido de tono, se escuchaba algo molesto
-pues sí... -respondió algo cohibida sin comprender cuál era el problema- ya sabes que no debes de preocuparte por mí, soy fuerte
-pero eres una mujer, y antes de que te enojes, sé que eres una ninja totalmente capaz pero el mundo es peligroso para las mujeres, especialmente para una como tú
-¿cómo yo? ¿Qué tengo yo de especial? -preguntó curiosa, en el fondo anhelaba que Sasuke la alagara, sintió su mirada recorrerla de pies a cabeza y un estremecimiento le recorrió el cuerpo
-olvídalo, supongo que de ahora en adelante somos compañeros así que yo me encargaré de eso
Una sonrisa surgió entre sus labios, en otros tiempos hubiera considerado la presencia de la mujer como un estorbo, aún le dolía recordar la época en la que ella misma se veía así, todo propiciado por personas como él que la rechazaron y la hicieron sentir menos, pero ahora... Sakura había surgido de su caparazón, demostró lo que valía durante la guerra, un sentimiento de orgullo se instaló en su pecho al recordar esos momentos en los que ella no se rindió, esos momentos en que se mantuvo firme junto a él y Naruto, ella realmente había salido de su capullo... en más de un sentido, pensó mientras la veía darse un chapuzón en el río.
Suspiró largamente recordando las noches en las que habían estado juntos, cómo ese cuerpo parecía estar hecho solo para él, aunque sonara engreído, ella era suya y quería que fuera así siempre, en esos momentos ella le susurraba las más dulces palabras de amor al oído, y él correspondía con pasión perdiendo la razón en el proceso, en las tardes de caminata ella lo tomaba de la mano y de vez en cuando le hacía un cariño o le robaba un beso que él correspondía, aunque fríamente, los únicos momentos donde se permitía ser más cariñoso era en la cama, hecho que siempre hacía sufrir a la peli rosa, que deseaba escuchar al menos un te quiero de sus labios, palabras que hasta ahora él le había negado, muchas veces la había encontrado llorando debido a su rudeza "tú siempre has sabido como soy, no soy bueno con las palabras, prefiero demostrar las cosas con hechos" era su excusa barata, pero en el fondo también deseaba poder decirle ese te amo que se atoraba en su garganta.
Atinó a reaccionar cuando sintió a la mujer sentarse en su regazo y asaltar sus labios, con su mano la abrazó con fuerza, disfrutando plenamente de la demostración de cariño que estaba recibiendo y respondiendo con ardor
-Sasuke Kun -dijo entre suspiros cuando él comenzó a deslizar sus labios por su cuello- para, ¿no ves estamos en medio del camino y a plena luz del día?
-pues yo no veo a nadie por aquí -dijo sin soltarla- pero estamos a un par de horas de un pueblo, donde podemos quedarnos en un hotel, llevamos semanas durmiendo a la intemperie
-yo no tengo queja -dijo sonriente
-bueno, ser tú colchón personal no es mi idea de pasar una noche cómoda, pero no te negaré que tiene sus ventajas
-aaah Sasuke kun, te amo ¿lo sabías?
Después de decir eso emprendió la marcha, el peli negro tardó solo unos segundos en darle alcance, a eso era exactamente a lo que se refería, desde el principio ella se había armado de valor para declararse, esta vez con la intención de ser tomada en serio, y el beso que él le dio como respuesta fue el inicio de toda esta travesía, debía reconocer que cuando era niño algunas veces se imaginaba como sería su esposa, aunque pocos, había visto momentos muy cursis entre sus padres, su madre era una mujer muy guapa, cariñosa, amable e inteligente, secretamente pensaba que si algún día debía casarse, su compañera debía ser igual a su madre, y cuando veía a Sakura andar grácilmente frente a él, cuando la veía sonreír, cuando la veía salvar vidas, pero sobre todo cuando la veía pelear a su lado, se convencía que no había en el mundo nadie mejor para ser la nueva matriarca de los Uchiha.
Darse cuenta de eso no había sido tan sorpresivo, a pesar de todo, a través de los años fue dándose cuenta de la importancia que ella tenía en su vida, en una ocasión le había dicho a Naruto que él era su mejor amigo, y eso lo llevó a preguntarse qué significaba la ninja de ojos verdes para él, al principio una compañera de equipo, alguien a quién debía proteger, después alguien en quien pensaba constantemente durante su exilio, si era sincero esa cara triste y las lágrimas que ella derramó lo perseguían por las noches, se preguntaba si realmente hubiera sido tan malo si emprendían el viaje juntos, la extrañaba, era cierto, ese par habían sabido darle alegría a sus días grises, pero al ver lo que lograron separados se convencía que las cosas siempre eran por algo, pero donde realmente se terminó de enamorar de ella, probablemente fue en la batalla, los Uchiha se caracterizaban por sus poderes y habilidades, así que reconocer eso en ella simplemente fue su perdición, ahí en medio del campo de batalla, desaliñada, sucia, cansada, le pareció verla por primera vez, en esta ocasión con ojos de amor.
El pueblo al que llegaron resultó ser uno bastante grande, y el hotel principal era de estilo tradicional, con aguas termales, en recepción solicitaron una habitación y después de dejar sus cosas cada uno se dirigió a darse un relajante baño, era cierto lo que había dicho en la tarde, dormir en el suelo no ayudaba a su pobre espalda, así que después de un relajante y largo baño ingresó a la habitación con su yukata puesta, hacía ya un buen rato que el sol se había ocultado, se asomó a la recámara pero no había rastro de Sakura, la encontró sentada observando la luna.
-¿no crees que la luna está hermosa hoy? -dijo sin voltear a mirarlo, su mirada fija en el firmamento- pedí sake ¿quieres beber conmigo?
Sasuke se sentó a su lado y tomó lo que ella le ofrecía, regularmente Sakura hablaba hasta por los codos, él como siempre la escuchaba callado y solo intervenía en la conversación de vez en cuando, así era su dinámica de pareja, pero también en ocasiones como esa disfrutaban del silencio mutuo, ella continuaba observando el cielo y él... él la miraba a ella, bañada por la luz de la luna parecía un ser etéreo, un hada sacada de un cuento, sin pensarlo demasiado acortó la distancia que los separaba, la tumbó en el suelo y atrapó sus labios en un beso desesperado, ella enredó sus dedos entre sus oscuros mechones disfrutando de la demostración de cariño, cuando se separaron ella tenía una sonrisa boba en el rostro mientras él la miraba con suma seriedad, la sonrisa de Sakura se esfumó temiendo que algo malo fuera a suceder.
-Sasuke kun... ¿está todo bien? -preguntó con temor, una sensación extraña se apoderó de todo su cuerpo
-Sakura yo... -su mirada era intensa, era ahora o nunca- te amo tanto...
Ella lo miró sorprendida, ni siquiera alcanzó a decir una respuesta porque nuevamente él reclamó sus labios, eso era todo, sabía que no era la declaración de amor más romántica, que él no se iba a convertir en el novio cariñoso o expresivo que ella deseaba de la noche a la mañana, pero al menos ahora Sakura tenía la certeza de que ese hombre del que siempre había estado enamorada le correspondía, ¡y de qué manera! Esa noche la pasaron demostrándose su amor, aunque él no volvió a repetir ese te amo, en el futuro, cuando se sintiera sola, cuando lo extrañara, cuando sintiera que no podía más con el mundo, esas palabras eran las que le daban fuerzas para seguir adelante y siempre cumplir esa promesa que le hizo la primera vez que lo vio partir "si te quedas a mi lado yo te haré feliz".
Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, la historia es de mi autoría, dedicada a Andrea Muñoz para el evento drableton.
Si les ha gustado la historia (la primera que escribo de este fandom y de esta pareja) estaría encantada de recibir sus comentarios.
