AN: Una nueva historia que publico sin terminar las otras...¡Yupi! No, pero enserio, es una mala costumbre, sé que debería centrarme en terminar mis otras obras, pero en cuanto una idea se me viene a la cabeza debo escribirla de inmediato.

He avanzado unos cuatro capítulos hasta ahora en esta sé todavía si lo haré una serie o qué, pero por ahora me gusta por dónde va la cosa. Regulus siempre ha sido uno de los personajes más intrigantes de toda la saga y me hubiera encantado conocer más acerca de su pasado. También contará con la participación de nuestros queridos merodeadores y nuestra encantadora Lily, además del resto de personajes canónicos y no canónicos que me tomé la libertad de incluir.

El comienzo en un poco corto, pero el contenido de los otros capítulos varía bastante.

Como sea, espero que disfrutéis la lectura y dejéis un comentario^^


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Capítulo 1- Lázaro se levanta.

Regulus se despertó con el aliento atrapado en su garganta y el corazón latiendole a un millar por hora. La pesadilla que acababa de tener podría considerarse como la más vivida de la historia, si es que existía un registro para ello.

Tardó varios minutos en controlar su respiración, pasando sus manos por su rostro, notando lo pegajoso y mojado que estaba, una mezcla poco atractiva de sudor y lágrimas que escapaban desde las esquinas de sus ojos. No iba a ser capaz de dormir de nuevo, no por su cuenta al menos.

Se incorporó con rapidez, luchando contra las sábanas que se pegaban a sus piernas desnudas. Apartó el montón de mantas y casi cayó de bruces cuando sus pies se toparon con unos libros apilados al borde de la cama. Regulus frunció el ceño, no recordaba haberlos puesto allí.

Saltando por encima de la pila se acercó a la cómoda donde siempre guardaba un pequeño vial de sueño sin sueños. Parpadeó desconcertado cuando la mesa del mueble se topó con su pecho y no con el hueso de su cadera. Se encogió de hombros, quizás lo había agrandado sin querer y no se acordaba, eso debía ser. Revolvió entre sus pertenencias, medio frustrado cuando no consiguió encontrar ninguna poción. Estaba convencido de que los había guardado en el cofre de porcelana verde. Con un suspiró exhausto se pasó una mano por el pelo, haciendo una mueca cuando lo encontró todo enredado y sin forma. Agarró un peine del primer cajón, decidido a poner orden a ese desastre, pero cuando levantó la vista para mirarse al espejo soltó el chillido más vergonzoso de su vida.

Con los ojos abiertos de par en par, Regulus observó lo que vendría siendo una versión muy joven de él mirándolo con terror.

Retrocedió. La figura retrocedió con él.

No. eso no podía ser. Debía estar soñando, o peor…

Regulus sintió que su interior se enfriaba. Eso debía ser. No había sido un sueño, había sucedido.

Regulus estaba muerto y de alguna manera el más allá era la habitación de su cuarto en Grimmauld Place.

Si lo pensaba, no era tan descabellado. Tenía muy buenos recuerdos en esas cuatro paredes. Era uno de los pocos lugares en los que Regulus se había sentido a salvo.

Aun así, eso no explicaba su apariencia.

Se llevó su mano libre a la cara y pellizcó con fuerza. AY! Se frotó la mejilla con suavidad notando como la piel se enrojecía en la zona donde había ejercido presión.

Eso no tenía ningún sentido. Si en verdad estaba muerto y eso era el otro lado, ¿por qué seguiría sintiendo dolor? Una de las razones por las que Regulus había hecho todo lo que había hecho había sido precisamente por la promesa de un descanso eterno sin sufrimiento.

Miró su reflejo confundido y asustado. Nada de esto tenía sentido…

En ese preciso momento se escuchó un fuerte crack y Kreacher, su leal sirviente y amigo, apareció con expresión preocupada.

"Maestro Regulus, Kreacher ha escuchado una voz desconocida, ¿se encuentra el Maestro Regulus bien?"

Regulus lo miró atónito.

Bueno, eso era ya el colmo. Su más allá estaba siendo cada vez más extraño.

Regulus quería decir muchas cosas, como por ejemplo ¿Qué haces aquí? o ¿estás muerto tú también? En cambio, lo que dijo fue:

"estoy bien Kreacher, ¿Una voz desconocida dices? No he escuchado nada"

"fue una voz de niña" y luego con una mirada desdeñosa miró hacia la pared del fondo, que hacía límite con la habitación de su hermano "¿no tendrá el maestro Sirius una mujer con él?"

Regulus se sonrojo un poco al escuchar que su grito se había parecido al de una niña. No era realmente su culpa que su voz no hubiera comenzado a cambiar hasta su tercer año.

"Creo que te equivocas Kreacher, no hay nadie…" comenzó pero se interrumpió así mismo. Miró al elfo con ojos desorbitados "¡¿Sirius está aquí?! ¿Por qué?"

Kreacher seguía mirando la pared con disgusto "Quién sabe, maestro Regulus. Si yo fuera la ama…niño desobediente y maleducado. Kreacher le enseñaría una o dos cosas si pudiera…"

"¡No! no me refiero a eso, me refiero a aquí" le hizo un gesto a la habitación "quiero decir, ¿es así para todos? Había leído algo de reunirte con tus seres querido o algo así, pero Sirius y yo nunca…" se interrumpió sintiéndose de pronto nervioso, se aclaró la garganta y miró a su sirviente con preocupación "además, tendría que haber muerto para venir aquí ¿no? la última vez que escuche, él y su grupo seguían vivos. Hablando de eso, Kreacher, ¿Qué haces tú aquí? La última vez que te vi en la cueva estabas vivo"

Regulus se dio cuenta de que a medida que hablaba la mirada del elfo pasaba de desconcertada a preocupada, terminando en un claro pánico.

"¿S-se encuentra el maestro Regulus bien? ¿Necesita que Kreacher despierte a su señora madre?"

"¿madre?" Regulus repitió tontamente "¿está ella muerta también?"

Kreacher lo miró fijamente.

"No, maestro, la ama está viva, al igual que el maestro Sirius y al igual que Kreacher" dijo lentamente, como si hablara con un animal peligroso o peor, un niño asustado.

"pero entonces…"Regulus se quedó en silencio, sintiéndose perdido. Se recuperó lo suficiente como para pedir la fecha.

"1 de septiembre de 1972, maestro Regulus"

Regulus dio un salto "¿1 de septiembre? ¿¡1 DE SEPTIEMBRE!?"

Kreacher se alejó asustado, pero asintió con la cabeza, sus orejas siguieron el movimiento a la vez.

"el maestro Regulus debería descansar un poco más, no puede comenzar la escuela cansado" dijo el elfo mientras se acercaba a su cama, haciendo una mueca al ver el estado de las sabanas "¿ha tenido el maestro Regulus una pesadilla? ¿Quiere que kreacher le traiga un poco de leche caliente?"

Regulus dejó el peine que aun sujetaba, dándose cuenta que lo había estado apretando con tanta fuerza que se había dejado las marcas de la madera tallada en sus palmas.

"una pesadilla…no, no era una pesadilla, o tal vez sí…"murmuró.

Kreacher parecía aún más preocupado.

Se sentía mal por el elfo, pero ni él mismo sabía lo que estaba pasando. Hacía unas horas estaba en una cueva perdida de la mano de Merlín, en medio de su propia misión suicida, y ahora estaba en su habitación, con 11 años recién cumplidos y a punto de comenzar su escolarización.

O se había vuelto completamente loco, o acababa de retroceder siete años en el tiempo.

"Kreacher le traerá algo para relajarlo, ¿Por qué no se sienta mientras tanto? Kreacher volverá enseguida"

El elfo desapareció con un crack, dejando a Regulus solo con sus pensamientos.

Tomando el consejo de su sirviente se dejó caer sobre el colchón, observando ensimismado los patrones del dosel verde.

¿Estaba realmente vivo? ¿Realmente había viajado temporalmente al cuerpo de su yo más joven? Incluso si existía la remota posibilidad de que eso fuera cierto ¿cómo lo había lecho? ¿Y, Quién lo había hecho?, se negaba a pensar que se tratara de algún accidente mágico o alguna coincidencia milenaria, porque ni los tontos gozaban de tan buena fortuna.

Algo tenía que haber pasado, cualquier cosa, que hubiera podido ocasionar tal resultado. Regulus no era una experto en la materia tiempo-espacio, jamás había estado interesado en desafiar las leyes cósmicas de esa forma, de hecho, los giratiempos le parecían una peligrosa y burda creación, pero incluso él sabía que eso no debería ser posible, o al menos sabía que no había ninguna documentación sobre algún mago o bruja que haya conseguido proyectar su conciencia en otro plano temporal. Ese tipo de cosas no pasaban.

¿Era quizás esto alguna obra elaborada de su cerebro? O tal vez, su más allá consistía en revivir sus años escolares. Podría ser, se dijo tras unos momentos de pensarlo, después de todo, no había tenido muchas oportunidades de fabricar más recuerdos. Su tiempo en Hogwart podría considerarse como el más feliz de su corta vida.

Trató de concientizarse de que eso era lo que ocurría, pero una parte de su cerebro, la más perceptiva, todavía seguía escéptica.

Sin ninguna respuesta aceptable se quedó allí quieto, esperando que Kreacher regresara con algo que pudiera ayudarlo a calmar su mente.

No tuvo que esperar mucho. A los pocos minutos el elfo volvió con una taza de leche caliente con vainilla y miel. Regulus se acomodó en las mantas secas, obra de kreacher, y tomó la taza entre sus manos, aliviado de sentir el calor que desprendía.

"¿necesita el maestro Regulus algo más?" preguntó Kreacher mientras hacía movimientos suaves con las manos, colocando mágicamente los libros que estaban en el suelo de vuelta a la estantería y poniendo en orden cualquier objeto que no estuviese específicamente en su sitio.

"No Kreacher, gracias" respondió. Se llevó la taza a los labios y cerró los ojos con gusto. El sabor era tal y como lo recordaba.

"el maestro Regulus debería dormir un poco más, el desayuno no es hasta en tres horas" le dijo el elfo, echando las cortinas alrededor de su cama, bloqueando, no demasiado, la luz de la pequeña linterna mágica suspendida en un rincón de la habitación.

Regulus asintió bebiéndose el resto de la leche. No tenía sentido preocuparse por algo que en ese momento no podía resolver. Sería mejor dejar sus preguntas inconclusas. Una vez que tuviera tiempo y tranquilidad se dedicaría a la búsqueda de respuestas, hasta entonces…

Bostezó y le entregó la taza a Kreacher. Se acomodó de nuevo entre sus mantas y cerró los ojos, sintiéndose de repente demasiado cansado como para mantenerse despierto.

"duerma maestro Regulus, Kreacher lo despertará cuando llegue la hora, duerma ya"

Regulus hizo exactamente eso.