AN: Lamento la tardanza! Gracias a todos por vuestros maravillosos comentarios. Comenzaré a contestar comentarios desde el próximo capítulo, así que cualquier duda o opinión que tengais no dudeis en escribirlas, me encanta saber lo que pensais de la historia


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Capítulo 5- Abre la lata de gusanos

Regulus Arcturus Black;

Tu tardanza no es excusable ni aceptable, pero haré una excepción única pues tu prima ha respondido por ti. Asegúrate de agradecerle.

Tu selección fue esperada, tu padre y yo esperamos un comportamiento adecuado de ahora en adelante. No hagas nada que pueda traer vergüenza a nuestro nombre.

Con respecto a tus clases, Narcissa me ha dicho que estas mostrando una disposición aplicada, espero que sigas así el resto del curso. Asegúrate de formar una buena relación con slughorn, sus amistades y contactos pueden ser de pureza cuestionable, pero su habilidad para hacer conexiones entre individuos es innegable, te será de gran utilidad en el futuro.

Me complace que estés formando amistad con magos de buena cuna. Los Gamp son una respetable familia, no tan honorables como nosotros, pero mucho más aceptables que otros traidores a los cuales ni quiero mencionar.

Como siempre, tu cuestionable hermano mayor se ha negado a enviar correspondencia, si bien tu prima ya me informa de sus movimientos, espero que tu también te dirijas a mi si ves cualquier comportamiento irresponsable de su parte.

Atte. Walburga Ofelia Black

Regulus dobló cuidadosamente la carta y la guardó en un pequeño cofre de plata, regalo de su tia Lucretia por motivo de su noveno cumpleaños. Su tía lo había encantado de tal forma que solo él pudiera abrirlo, y le había dicho a Regulus, en un tono divertido y jovial a espaldas de su madre, que guardara allí todo aquello que quisiera atesorar en privado.

Las cartas de su madre, pensó melancólicamente, habían sido y seguían siendo una de estas cosas.

Incluso con esa pequeña acción podía sentir el peso fantasmal de la culpa arrastrándose sobre él como una sombra, una sensación que siempre iba acompañada por la imagen de su hermano mayor en sus veinte años, observándolo desde la distancia con esa expresión de conocimiento altivo que siempre le recordaba un poco a su abuelo, esa mirada que lo hacía querer encogerse y desaparecer.

¿Qué diría ese Sirius de él si lo viera? Seguramente tendría una buena risa de su situación. Su hermano siempre lograba encontrarle el humor a las desgracias de la vida, incluso si estas eran de vida o muerte.

Bueno, se dijo, cerrando la tapa del cofre y guardándolo en su baúl, Sirius podría reírse cuanto quisiera, no podía cambiar sus sentimientos así como así. Si Regulus quería seguir siendo un tonto sentimental, esa era su maldita prerrogativa.


En los días venideros, su relación con Hyacinthus no había hecho nada más que mejorar. Regulus se preguntó para sí mismo por qué no se habían unido en esa primera vez, y se encontró deseando haber tenido una persona como él en ese entonces. Quizás si hubiera tenido un amigo fuera de las tradiciones puritanas no habría terminado de la forma que lo hizo.

O quizás sí, Regulus no quería pensar muy alto de sí mismo.

"es un hechizo estúpido"

"no lo es"

"dices eso porque lo hiciste en tu primer intento. Es un hechizo inútil"

Regulus observó los intentos infructuosos de su amigo y una pequeña pizca de culpa resurgió de su interior. Lo cierto era que él tampoco había logrado hacerlo hasta su décimo intento la primera vez que habían estudiado ese hechizo, y su opinión sobre el mismo no había estado muy lejos de la opinión de su amigo.

"es...útil, para algunas cosas"

Hyacinthus levantó una ceja en su dirección "¿y podrías decir para qué, en nombre de Merlín, podría esto serme útil?" dijo con un cuidadoso desprecio mientras abarcaba con su mano el ramillete de flores que Regulus había conjurado.

"para darle a alguien flores, por ejemplo" respondió calmadamente.

El rubio bufó por lo bajo "para eso están las floristerías y el dinero, para comprar flores y no tener que estar aprendiendo a sacarlas de la varita"

"piénsalo de esta forma, si estas en un cementerio y necesitas dejarle flores a alguien, voila, flores listas con toque de varita"

Hyacinthus dejó escapar una carcajada y rápidamente lo encubrió con una tos seca, mirando hacia arriba para comprobar que la mirada de Mcgonagall no estuviera sobre ellos. Al ver que estaban a salvo se volvió hacia él con una sonrisa divertida.

"Por supuesto, ¿cómo no pensé en los muertos?" dijo con sarcasmo mientras sus ojos siguieron brillando con diversión.

Una risa y unos aplausos los interrumpieron y se giraron para ver a un grupo de chicas reunidas alrededor del pupitre de una muy orgullosa Integra Selwyn. Todas tenían bonitas tiaras hechas de flores blancas sobre sus cabezas y se miraban unas a otras con entusiasmo, aunque ninguna era tan vistosa como la de la nombrada, una extravagancia de rosas rojas que parecía más una corona real que un ornamento.

Mcgonagall hizo un magnífico esfuerzo para no poner los ojos en blanco y Regulus y Hyacinthus miraron a las niñas con expresiones incrédulas.

"bueno, ya ves, también está eso" comentó ligeramente.

Hyacinthus estrechó los ojos "prefiero a los muertos"


Por supuesto sus tranquilas semanas en algún momento tenían que verse interrumpidas. Cuando ocurrió, Regulus ni siquiera parpadeó.

Sucedió así:

Su hermano y su variopinto grupo de amigos gastaron una broma a un Slytherin de tercero que había empujado a una tal Lennox (una nacida de muggle, por supuesto) por un tramo de escaleras, haciendo que la niña cayera de bruces y revelara su ropa interior a casi toda la casa de las serpientes .

Los gryffindor habían tomado eso como una declaración de guerra, y su hermano y su grupo, específicamente, se habían tomado en serio la misión de retribuirles con una muy molesta bomba de chicle.

Regulus, por supuesto, no había tenido nada que ver con ninguno de estos incidentes, y aun así, de alguna manera, había quedado mezclado en todo el asunto.

"esto es culpa de ese hermano tuyo, Black" fue lo primero que le dijo el slytherin de tercero después de volver de la enfermería, donde habían tenido que quitarle trozos de pelo que habían sido imposibles de salvar.

Regulus, leyendo comodante en uno de los sillones, levantó la vista y parpadeó ante la espantosa apariencia del niño. Su hermano era verdaderamente vengativo.

"¿es permanente?" preguntó cortésmente.

La tez del muchacho se puso de un rojo oscuro, temblando de ira y vergüenza.

"No" gruñó. Sus amigos observaban el intercambio a sus espaldas con morbosa curiosidad, sin parecer en lo menos preocupados por el estado de su compañero "pero tu hermano se aseguró de hacerlo duradero ¡estaré así por una semana!"

Honestamente, Regulus no sabía porque le estaba diciendo eso. No era como si hubiera sido él el que hubiera puesto chicle en su cabeza. Suspiró internamente y dejó su libro a un lado.

"lamento oír eso" dijo, porque ¿qué más iba a decir? Seguramente Hyacinthus sabría la contestación perfecta para esas circunstancias, pero el niño se encontraba en el dormitorio en esos momentos absorto en su lectura y seguramente no bajaría hasta que recordara que los alimentos eran necesarios para el cuerpo humano.

Su falta de sentimiento tuvo que haberse notado pues su respuesta fue tomada como una provocación en vez de una rama de olivo, que era lo que pretendía.

"tú y tu hermano sois tal para cual, no tenéis ningún respeto ni lealtad ¿crees que no te he visto rodeándote con esa sangre sucia de gryffindor?"

Casi instantáneamente hubo un mutismo general en la sala común.

Snape, que acababa de llegar con un par de libros en los brazos, se quedó petrificado en la entrada, fundiéndose discretamente con la decoración. Regulus no iba a culparlo por ello, el también hubiera hecho lo mismo de no ser porque tenía todos los malditos ojos de la sala sobre él.

Aplacando el instinto de sacar su varita y maldecir al molesto niño, se contentó con enviarle una mirada de desprecio.

"creo que tenemos ideas muy distintas de lo que respeto y lealtad significan. Por mi parte, no he hecho nada más que traer beneficios a esta casa, ¿y qué has hecho tu, Wilkes, que no sea traernos vergüenza y terminar con un horrendo corte de pelo?"

Hubo unas risas de fondo y Regulus pudo ver a un grupo de séptimo año asentir con aprobación.

Humillado, el niño hizo lo primero y lo peor que se le podría haber ocurrido y sacó su varita, apuntándolo con intenciones para nada benignas.

Sus años como mortifago lo hicieron reaccionar con bastante rapidez. En un solo movimiento lo desarmó y con otro conjuro una cuerda que se enredó en sus piernas tirándolo al suelo.

Esta vez, las carcajadas no fueron silenciosas. Wilkes lo miró furioso desde su posición mientras trataba de desatarse sin su varita que había caído a metros de él. Sus amigos parecían estar debatiéndose entre ayudarlo y reírse a su costa.

"¿qué está pasando aquí?" interrumpió una voz desde el umbral de entrada.

Reagan Taurus entró seguido de un cazador del equipo de quidditch. Miró la escena ante él y sus ojos viajaron rápidamente de Regulus al niño tumbado.

"Wilkes, otra vez tu" dijo secamente con el ceño fruncido "ya van dos veces en un mismo día, ¿debo pensar que esto se va a convertir en un hábito?"

"¡Fue Black esta vez! ¡Me atacó primero!" se defendió el niño.

El prefecto levantó una ceja ante eso y miró a Regulus "¿es eso cierto?"

regulus no sintió la necesidad de mentir.

"no reacciono bien cuando me apuntan con una varita" dijo.

Taurus lo miró con contemplación, luego sacó su propia varita y con un rápido hechizo rompió la cuerda que aprisionaba a Wilkes. Este se puso en pie, intentando recuperar las piezas rotas de su dignidad, fallando enormemente en el proceso.

"la próxima vez, querrás pensar en una reacción menos violenta, y tu, Wilkes, mantente alejado de los problemas, ya nos has costado suficiente. Y para el resto" se giró hacia la multitud que se había congregado y los miró con una expresión severa que le recordó un poco a la de la señora Pince "cualquier discusión interna se soluciona dentro de estas paredes, si no sois capaces de resolver el problema por vosotros civilizadamente, entonces venís a mí. Si veo este tipo de situación por los pasillos, ambas partes involucradas serán duramente castigadas, ¿queda claro?"

Hubo un murmullo de respuesta. Con una última mirada el prefecto hizo su camino hacia los dormitorios. Una vez que se hubo ido las conversaciones se reanudaron, aunque todavía hubo algunos que lo miraron de reojo con grosera curiosidad.

Wilkes le envió una mirada furibunda y salió de la sala, seguido de cerca por su grupo de amigos, si es que se les podía llamar eso.

Hyacinthus, en sospechosa sincronía, se dejó caer a su lado.

"¿alguna novedad?"

Regulus lo miró de reojo. "no niegues que viste todo"

El niño tuvo la decencia de parecer un poco castigado, pero se recompuso con rapidez y lo miró con una media sonrisa "Admito que sentí un poco de curiosidad sobre tu reacción ante sus acusaciones, debo decir que estoy un poco sorprendido. Eres una caja de sorpresas, ¿no Black?"

Regulus ni siquiera se sintió molestó porque su amigo tomara el asunto como la pieza muy importante del rompecabezas que era su existencia.

"¿eso es así?" comentó y luego tentativamente añadió "¿y si se hubiera dado el caso de que su varita hubiera sido más rápida que la mía?"

"¿Wilkes, rápido?" dijo, torciendo la boca burlonamente en la última palabra "Improbable. Pero de haber sido ese el caso, no solo el pelo sobre su cabeza le hubiera faltado"

Regulus sintió la risa burbujear en su interior y sus hombros temblaron levemente.

Oh, realmente apreciaba la compañía de Gamp.


Lamentablemente, su pequeño enfrentamiento en la sala común, en vez de pasar desapercibido, se hizo conocido por toda la escuela. Según Hyacinthus, unos slytherin de primero (aun no muy acostumbrados a las normas) habían hablado del suceso fuera de la seguridad de sus paredes verdes y habían sido escuchados por unos ravenclaw de primero, que se lo habían dicho a los hufflepuff que a su vez se lo habían dicho a los gryffindor. En otras palabras, todos en el castillo sabían que se había enfrentado a Wilkes y que Sirius había sido la causa.

Una pelea entre dos serpientes parecía ser un evento novedoso y a la vez digno de servir de cotilleo, por no mencionar una pelea que involucraba a uno de los Black, bueno, digamos que los más chismosos estaban teniendo un día de campo. Regulus en este punto había escuchado toda clase de cosas, cada cual más exagerada.

"Wilkes insultó a Sirius Black delante de su hermano y éste lo arrojó contra una pared y lo sujeto con cadenas" decía una niña de segundo a su grupo de amigas mientras lo veían pasar junto a hyacinthus por uno de los pasillos a la salida de DCLAO.

"¡yo he oído que fue porque Wilkes había insultado a una nacida de muggle!"

"Al parecer el prefecto tuvo que intervenir porque si no Black lo habría matado…"

"Por Merlín" se quejó Hyacinthus mientras salían de las miradas indiscretas "¿algún día se callaran? No tendrán nada más que hacer que estar escupiendo tonterías"

Regulus se encogió de hombros. Los rumores eran molestos, pero teniendo en cuenta las preocupaciones normales que lo atormentaban no eran un problema grave, al menos él no lo veía así.

Todavía no sabía qué pensar sobre las cicatrices en sus brazos ni su extraña situación de viaje en el tiempo/sueño/ otro lado, pero al menos las inconfundibles marcas de las manos de los inferi solo se habían extendido hasta sus brazos, apenas llegando hasta los codos, sin avanzar más allá. Regulus estaba seguro que su cuerpo de dieciocho años estaba cubierto de esas marcas, y la sola idea de que estas aparecieran eventualmente lo llevaba a un estado de pánico inmediato. Cada vez que veía su reflejo en el espejo tenía que hacer una doble toma para asegurarse de que había un niño y no un adolescente medio ahogado frente a él. Honestamente, morir no podía hacerle ningún favor a la salud mental de nadie.

Así que, si, los rumores estaban al final de su lista de prioridades.

Pero al parecer, otras personas no opinaban lo mismo.

"¡bebe Black, ahí estás!" una voz exclamó desde la distancia y Regulus se encogió.

James Potter se dirigió hacia ellos con un paso despreocupado y jovial, despeinando su cabello de una manera a la cual Regulus no le vio mucho sentido pues ya era un desastre natural de por sí.

"¿sí?" preguntó, mirando más allá del niño, asegurándose de que nadie estuviera viendo ese intercambio.

"¿puedo hablar contigo un minuto, en privado?" dijo, mirando con una sonrisa de disculpas a Hyacinthus, que se encogió de hombros.

"no tardes mucho, Black" dijo este comenzando a caminar en dirección hacia el comedor.

Potter esperó a que hyacinthus doblara la esquina para llevarlo a una de las tantas aulas desocupadas del castillo. Allí, procedió a interrogarlo.

"¿es cierto lo que dicen? ¿Te enfrentarse a Wilkes por Sirius?" preguntó en un tono apremiante, con un brillo casi conmovido en la mirada.

Regulus de pronto se sintió muy incómodo.

"No sé lo que has escuchado, pero esos rumores no son ciertos" dijo, cruzándose de brazos y retrocediendo unos pasos para poner un poco de distancia entre él y el niño.

La sonrisa de James disminuyó un poco y hubo un relámpago de decepción en sus ojos.

"oh…" el niño se pasó una mano por el cuello "entonces eso de que peleaste con Wilkes es mentira…"

"pelee con Wilkes" corrigió Regulus "pero solo porque él quiso atacarme primero"

No sabía por qué le estaba explicando todo eso a James Potter de todas las personas, pero la pequeña posibilidad de que luego James hablase con su hermano y este pudiera malinterpretar la situación le preocupaba. La espontaneidad de su hermano era legendaria.

La cara de Potter volvió a iluminarse. "entonces, si que peleaste con Wilkes. ¿Fue por la broma? ¿Quiso atacarte por qué eres el hermano de Sirius? Ese maldito cobarde, deberíamos haberlo dejado calvo…"

"¿qué? ¡No! Bueno, sí, pero no, eso no..."Regulus tropezó con sus palabras y respiró hondamente tratando de calmarse "mira, Potter, esto no tiene que ver contigo así que te agradecería que no insistieras en el tema"

James, como un niño petulante, se cruzó de brazos "No"

Regulus lo miró anonadado.

"¿cómo dices?

"dije que no. Si ese cerebro de guisantes te va a dar problemas por nuestra culpa entonces si que tiene que ver conmigo." y luego, con una sonrisa tímida añadió "Además, también se dice por ahí que defendiste a Evans enfrente de toda tu casa, Sirius dijo que probablemente eso era otra mentira, pero yo no estaba tan seguro..."

Merlín, ¿qué demonios estaban diciendo de él? Lo único que le faltaba era que se fuera diciendo por ahí que era simpatizante de nacidos de muggles. Su madre lo despellejaría vivo.

"Te he dicho que no fue así" lo cortó tajantemente, necesitaba ponerle un punto final a ese ridículo rumor antes de que se convirtiera en algo más grave.

James, sin retroceder ni un poco, lo miró con confusión.

"¿Wilkes no llamó ya-sabes-qué a Evans?"

"si, lo hizo, pero-"

"¿y no habló mal de Sirius también?"

"si, pero-"

"¿y no lo atacaste por eso?"

"solo estaba-"

Potter le golpeó el hombro amigablemente.

"¡sabía que el hermano de Sirius no podía ser malo! Ese sombrero seleccionador debería haberte puesto con nosotros bebe Black, nos la habríamos pasado en grande. Bueno, mira, solo quería hablar contigo para comprobar si los rumores eran ciertos. Sirius se alegrara de oírlo, ha estado de un humor de perros desde que escuchó que te habías enfrentado a Wilkes por él"

Regulus en medio de esa confusión de palabras captó eso último y reaccionó.

"¿está enfadado conmigo?" preguntó en contra de su instinto.

"bueno, ya sabes como es, creo que solo está preocupado, pero no sabe como demostrarlo, tampoco quiere admitirlo. Un hueso duro de roer, ese hermano tuyo"

Regulus apretó los puños y bajó la mirada "dudo mucho que eso sea cierto"

"¿El que? ¿Lo del hueso? No sé como será en vuestra casa pero déjame decirte qué-"

"¡eso no! me refiero a-" lo cortó y luego se detuvo así mismo con vergüenza.

¿Qué demonios estaba haciendo hablando con Potter de esos temas? Tenía que alejarse de allí antes de decir algo de lo que pudiera arrepentirse.

"olvídalo, se ha hecho tarde, será mejor que vuelta con Hyacinthus" dijo con rapidez mientras se preparaba para darse la vuelta.

"¿crees que tu hermano no se preocupa por ti?"

Malditos gryffindor y sus lenguas sin pelos.

Regulus cambió su peso de un pie a otro y trató de no verse tan incómodo como se sentía.

"¿no nos has visto?" respondió evasivamente tragándose el sabor amargo que aquello provocaba. Ya era bastante malo saber que había fastidiado su relación con Sirius como para más inri tener que admitirlo frente al sujeto que había logrado reemplazarlo en el futuro.

"bueno, sí, pero eso es porque está enfadado, cree que elegiste a tu madre y a los idiotas de tu familia por encima de él, pero el año pasado no se callaba sobre ti, una vez que arregleis el malentendido ya verás como se le pasara esa actitud"

Regulus enmudeció.

¿Qué?

Potter siguió hablando a pesar de su confusión interna.

"sí, ya ves, yo al principio no le creí mucho, pero Remus seguía diciendo no sé qué de prejuicios y Sirius era 'reggie esto' 'reggie aquello' así que me dije 'oh bueno, está bien entonces', y luego el verano pasó y todas sus cartas eran deprimentes y cuando le pregunté empezó a decir que todos en su familia eran unos, ejem, no voy a repetir lo que dijo, y que tu lo habías traicionado, o algo así. No me dijo mucho más y cada vez que le he preguntado se ha puesto de un humor de perros" James terminó su perorata cruzándose de brazos y con un mohín infantil.

Regulus no pudo decir nada. Las palabras parecían haberse ido a algún rincón fuera de su alcance. Sus oídos le pitaron y sintió que estaba experimentando una experiencia extra corporal. Un sudor frío se apoderó de su cuerpo y sintió una ligera opresión en el pecho que creció a hasta convertirse en un dolor físico.

James, viéndolo aún más pálido que de costumbre, se asustó.

"Oh, mierda, bebé Black, ¿estás bien? parece que vas a vomitar" dijo preocupado mientras miraba frenéticamente por la sala buscando algo "¿quieres sentarte un rato, o algo? ¿Debo llamar a Sirius?"

Eso último hizo el truco.

Regulus saltó en su piel y lo agarró del brazo con firmeza mientras negaba con fuerza. Se encorvó sobre sí mismo tratando de controlar su respiración y se odio al sentirse temblar como si fuera un maldito niño asustado. ¿Qué demonios le pasaba? ¿De verdad iba a reaccionar así solo por eso? ¿Solo por un recuerdo? Era estúpido, tan estúpido.

"vale, vale, nada de Sirius, solo, bajemos al suelo, ¿vale? Estás temblando demasiado, sentémonos un rato. Bebe black, te juro que como te esté dando un yuyu por mi culpa tu hermano me matara, y me refiero a muerto muerto, y prefiero no morir, oye, ¿estás escuchando?"

Regulus estaba escuchando, pero por Merlín que no podía hablar. Potter los llevó al suelo y Regulus literalmente se desplomó sobre el niño.

"¡Regulus! ¡hey! ¡Mierda! ¿Dónde está Remus con su chocolate cuando se lo necesita? Oye bebe Black, respira, ¿vale? Mírame a mí, respira como yo, dentro y fuera, dentro y fuera…"

Regulus, en contra de su orgullo, hizo exactamente eso. Se aferró a la túnica del gryffindor y durante varios minutos lo único que hizo fue respirar.

Una vez que se calmó, y sus pensamientos estaban en camino de volverse más racionales, solo hubo una sola cosa que pudo rescatar.

"¿siri no me odia?" preguntó con voz débil y quiso encogerse ante el sonido.

James Potter, todavía medio histérico, lo miró con grandes ojos avellanas y negó lentamente.

Regulus negaría por años venideros las lágrimas que habían seguido a esa acción.