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Advertencias: La historia está clasificada como M, por lo que se tratarán temas maduros, las situaciones del fic serán más explícitas que del anime original.
Emparejamiento: Sesshomaruxoc (personaje original) más otras parejas que para cuidar el desarrollo de la trama no especificare en este momento.
Año 2020, tiempo presente.
Borré de nuevo lo que había estado intentando escribir en la hoja y empecé nuevamente mi escritura. —¿Entonces, mi letra en las sílabas wa y na es incorrecta? —pregunté a la mujer de ojos rasgados y severos que me miraba del otro lado de la mesa.
—No solo es incorrecto, si no que pareciese que estás escribiendo otras sílabas en vez de esas —con eso dicho, agarró mi lápiz y procedió a enseñarme nuevamente como se hace el trazado que corresponde para escribirlas correctamente.
Di un resoplido. Llevaba dos horas aquí, estaba cansada.
—Es suficiente por hoy Mihrimah-san, para el jueves quiero que hagas la tarea que te envíe a tu correo, además volveremos a retomar lo que no pudiste hacer hoy hasta que lo hagas bien —me acompañó hasta la puerta de su casa.
Me despedí de ella y comencé mi caminata hacia la estación de subte para poder volver a mi casa.
Hacia 8 meses que había llegado a la ciudad de Tokio. Mi padre vio la oportunidad de asentarse aquí con su empresa por lo que yo y mi familia tuvimos que dejar todo atrás, familia, amigos, recuerdos y… problemas, a pesar de la tristeza que había sentido en marzo de este año sabía que había sido necesario, la situación económica argentina cada mes estaba peor y aun al dia de hoy parece que tal hecho no se solucionara en al menos un largo tiempo.
Siempre tuve facilidad para aprender idiomas, Además de el idioma español que es mi natal se inglés y turco con fluidez, este último cortesía de mi madre que es turca y me enseñó desde mi infancia. A pesar de que en si la pronunciación del idioma japonés no me cuesta, y en el tiempo que llevo aquí aprendí bastante, su escritura y gramática son un dolor de cabeza para mi, afortunadamente tengo una profesora con bastante paciencia.
Ya bajando del subte y de camino a mi casa aprovecho para ponerme a hacer un repaso mental de las tareas pendientes de Álgebra Lineal y mecánica celeste que tengo que presentar esta semana en mi universidad. Actualmente me encuentro estudiando la carrera de astronomía, siempre fue un sueño para mí todo lo que implica el espacio exterior y aquí en la universidad de Tokio tengo la oportunidad de volverme en una profesional excelente.
—Ya llegué —anuncié en voz alta cuando entré a mi casa. Sentí los pasos de mi madre bajando las escaleras hacia donde yo estaba.
—¿Cómo te fue hoy? —me miró con sus ojos grises expectantes rodeados de pestañas oscuras abundantes y cejas pobladas curiosas que agradezco haber heredado pensé para mi misma.
Procedí a contarle los sucesos de mi día mientras me preparaba la merienda. El frío del día de hoy ameritaba el tomar una taza de leche de chocolate caliente con pan tostado.
—¿Te parece si hoy bailas conmigo un poco? — me ofreció con una media sonrisa. —De paso tambien me ayudas a crear una coreografia para mis alumnas —guiñó un ojo.
Mi mamá, es profesora de danzas árabes y ballet, y desde muy pequeña ella me había enseñado a bailar, a pesar de ya no presentarme a bailar en espectáculos como antes, mi práctica y todo lo que se aun lo conservo y disfruto practicarlo durante la semana.
—Esta bien — acepté su invitación. —Y Cuando terminemos de practicar cocinaré pizza casera mientras esperamos que papá vuelva del trabajo —añadí en tono alegre ante mi idea.
Sin nada mas importante que hacer y habiendo terminado nuestra merienda nos dirigimos a la sala de práctica que se encontraba en el segundo piso de la casa.
El ruido de la alarma que marca que son las 6:00 AM me despierta. Procedo a levantarme de la cama y pongo música de forma aleatoria en mi celular. Escojo a Lana del rey, una artista que me fascina, aunque lamentable aun no tengo a ningún novio con el cual poder identificarlo con sus canciones.
—Algún día yo también tendré a alguien que me guste de esa forma —murmuré y mientras suena "Brooklyn Baby" de fondo comienzo a prepararme para ir a mi clase de física moderna.
Recojo mi largo y ligeramente ondulado cabello oscuro en una media cola, tambien me maquillo ligeramente la piel blanca lechosa del rostro. De abrigo decido ponerme un tapado y bufanda abrigada. Es invierno en Japón y si me preguntas mucho más fuerte del que había por lo menos en Buenos Aires, mi provincia natal.
Luego de desayunar y terminar de preparar mis cosas salí de mi casa. Afuera de ella esta mi amiga Kotori.
Había conocido a la chica en la universidad y cuando descubrimos que nosotras dos vivimos relativamente cerca la una de la otra decidimos desde ese entonces ir juntas para tomar el tren. Se podría decir que es la única amiga que tengo aquí. Desde que había llegado a Japón, la barrera del idioma y su cultura me había dificultado mucho la tarea de relacionarme con los demás para hacer amigos.
La mañana y parte de la tarde paso relativamente rápido y yo ya estaba de vuelta en mi casa. Luego de hacer mis tareas pendientes me preparé para ir a mi clase de karate shotokan.
Empezé a hacer Karate hace 7 años atrás y al día de hoy ya soy cinturón negro, es algo que podría considerar como lo que mas amo realizar y fue lo que mas me dolió dejar. El karate me hacía sentir fuerte y segura. En Argentina deje a mi dojo, mi sensei y a mis compañeros. Habían sido como un segundo hogar para mi por lo que mi sentido de pertenencia hacia ese lugar era y sigue siendo muy fuerte.
Por ese motivo recién hacia dos meses que había retomado de nuevo mi disciplina aquí, en un dojo de Tokio. Haberlo hecho antes hubiese resultado muy doloroso para mi.
Con suerte y con el tiempo a mi favor encontraría aquí mi segundo hogar también.
Luego de tomar un baño caliente, procedí a dejar preparado mis libros de estudio para el día siguiente.
Estaba dispuesta a recostarme en mi cama a ver algo en youtube cuando mi padre me llama.
—Mariam — llamó. —Hoy te toca a vos recoger los desechos del perro fondo de la casa, no creas que te vas a ir a dormir sin antes haberlo hecho— me dijo con voz severa. Yo sabía que no podía ignorar a mi padre cuando da órdenes tajantes, es mejor no poner a prueba la paciencia de Lorenzo Borgobello.
La verdad es que siempre que podía, evitaba ir hacia el patio trasero de la casa y por ende no limpiaba casi nunca el excremento del perro, teniendo que hacerlo mi papá o mi mama. No hacía eso por capricho o por maña. El lugar es grande y bonito, sí, sin embargo, allí hay un árbol de tamaño notablemente grande que tiene características bastantes peculiares... Nunca había visto uno igual, y me conforme con la posibilidad de que quizás pertenece a una especie oriunda de Japón.
Pero claro, eso no quitaba el hecho de que cada vez que me acercara a él me sintiera rara. Empezaría con una fuete sensación de hormigueo en la piel y luego mi respiración se volvería dificultosa sin ningúna razón. Eso me hacía sentir profundamente vulnerable, razón por la cual finalmente había decidido evitarlo lo más que pudiese.
Una vez terminada la tarea de recoger los desechos de mi mascota me di la vuelta y me encamine rapidamente hacia el interior de mi casa. Atemorizada aún por el ambiente del patio
De repente, algo que vi por el rabillo de mis ojos captó mi atención.
¡Era el árbol! Sobre unas de sus gruesas raíces había una especie de ¿cristal? Este es muy brillante. Su color es de un rosado puro, como si hubiese salido de una piedra preciosa muy cara.
Sin ni siquiera pensarlo me acerqué para tomarlo entre mis manos.
—Pero ¿cómo? —susurré con total confusión.
Este trozo de cristal me hizo sentir tan bien. En el momento que lo tuve entre mis manos sentí como una especie de paz me invadió de inmediato, fue una sensación inexplicable de plenitud, como si ese pequeño cristal fuera una extensión de mi persona y al tocarlo es como si me estuviera tocando a mi misma.
—Entra a la casa Mariam, ya está lista la cena.
Parpadeé confundida. El llamado de mi papá me saco del trance en el que sin darme cuenta había estado inmersa
Sin pensarlo más, guardé el cristal en mi bolsillo y me metí adentro de la casa.
Hice una promesa mental, de que mañana trataría de averiguar que es lo que se supone que es esa piedra. Armada de valor, volvería luego para inspeccionar el árbol, quizás allí había más fragmentos como el que encontré, con suerte podría descubrir de dónde había venido.
—No entiendo, entonces si tu nombre es Mihrimah ¿Porqué tu papá te dice Maria Mariam? ¿Es porque así se pronuncia correctamente tu nombre? —Kotori preguntó algo confundida.
—Esa vendría siendo como una especie de traducción de mi nombre al español. Mi padre me dice así de cariño. Mihrimah es un nombre turco y lo escogió mi madre, perteneció a una sultana poderosa del imperio otomano- hice una pausa- Sin embargo la forma correcta de decirlo es mig-ri-ma, pero puedes decirme Mariam si quieres, no me molesta—respondí sincera—y de seguro se te hara más fácil pronunciarlo de esa manera- le dije con un expresión divertida.
—Entonces sultana Mariam- Bromeó arrastrando las palabras en un intento de parecer refinada —¿Dónde quiere almorzar el dia de hoy?
—Creo que podría conformarme con el McDonalds Koto-chan pero deberás pagarme la comida.
—¿Cómo? —Ella tragó saliva.
—No pensara en hacerle pagar a tu señora ¿O no? —respondí pícaramente, siguiendo su broma. Kotori era algo tacaña cuando se trataba de su dinero.
—Esta bien, tu ganas por esta vez— dió una suspiro derrotada —Ahora bien, caminemos más rápido que muero de hambre —sonrió mientras me hacía acelerar los pasos para llegar al mcdonald que estaba en la esquina de la calle.
A pesar de estar bien con Kotori comiendo mi hamburguesa y charlando de cosas banales, la sensación de inquietud e intriga respecto al cristal y el árbol no abandonaron mis pensamientos. Bien llegara a mi casa me pondría en trabajo de averiguar que pasaba alrededor del tema, y quizás al final, no sería nada por lo cual haberse preocupado en primer lugar.
—¡Ey!:Mariam ¿me escuchas? —Kotori me llamó sacándome abruptamente mis pensamientos.
—Perdón, yo… justo estaba pensando en algo más, nada importante en realidad —dije restandole importancia al asunto —¿Que me decias?- pregunté avergonzada.
—Te decía que en la mesa de la derecha al fondo, un grupo de chicos te están mirando demasiado —cuchicheó tratando de que su voz solo la escuchará yo.
Mire disimuladamente hacia donde me indicó y pude darme cuenta de que efectivamente tenía razón.
—Eso es porque eres tan bonita —dijo con voz soñadora —y debo decir que ellos no están nada mal, el amigo del medio hasta parece modelo.
—Oh, gracias por el cumplido Kotori aunque creo que a ti también te miran. Tú también eres muy hermosa —le dije genuinamente.
—No y no, de eso nada, osea... por supuesto que sí soy hermosa —ella hizo un gesto de colocar un mechón de cabello detrás de una de sus orejas— Pero tu eres la estrellita ahora, no te hagas la humilde, sabes que desde que llegaste aqui todo el mundo gira a mirarte, no solo porque seas extranjera, si no que aparte también sos preciosa —dijo con una sonrisa en la cara.
—Yo… —me sonrojé —muchas gracias, no sabes lo que significan tus halagos, haces que me sienta como una especie de diosa espiritual —reí.
—Quien sabe Mariam, quizás en alguna otra vida lo fuiste —dijo, fingiendo seriedad.
—Bueno ya —cortó el tema— se que no tienes novio aquí, y que aún no hay nadie pero... ¿dejaste algún novio en Argentina?—preguntó mirándome con interés.
—Yo… realmente no, me gustaron algunos chicos pero ellos no tuvieron interés en mí o si no ya tenían pareja, por lo que los ignoraba. Tuve algunos pretendientes pero a mi no me gustaban, así que todo quedaba en nada — suspiré resignada— creo que ver tantas películas y libros han elevado demasiado mis expectativas —sacudí levemente en desaprobación. Yo era un caso perdido en temas del amor.
Kotori blanqueó los ojos. —Algún día de estos un chico guapo te gustará tanto que te hará perder esa bonita cabeza —hizo un pausa dramática— y también... podría hacer que se te bajen las bragas —dijo tratando de sonar seria, pero luego largo una carcajada.
Yo también reí con ella, divertida con sus payasadas.
Me aclare la garganta. — Bueno, querida Kotori, no tendría problemas con que sea así pero… —
—Pero...¿Que? —arqueó una ceja
—Preferiría Hombres, no chicos jóvenes, son como niños aún —dije de manera obstinada.
—Creo que escuchar tanto Lana del rey a influenciado gravemente tu cerebro —concluyó.
La conversación se mantuvo un rato más en el lugar hasta que empezó a anochecer. caminamos juntas hasta mi casa y nos despedimos cuando estábamos llegamos. Kotori vive a tan solo dos cuadras de mi casa así que continuo su camino.
Mientras tanto ya en el living, no podía dejar de pensar, que esta noche volvería a mi patio trasero, a ese árbol, y con cristal en mano encontraría la respuesta a lo que me estaba pasando.
Ante de ir me di un buen baño caliente, de paso estrené un nuevo perfume que había comprado y me abrigué para salir al patio.
Periodo Sengoku, Japón, año 1502.
—Inuyasha, ¿cuanto falta para llegar? — preguntó Kagome. Le dolían las piernas de llevar caminado tanto.
Se subiría a su bicicleta, pero también le duele el trasero después de andar tanto.
—No lo se Kagome, hemos estado siguiendo a ese engreído de Sesshomaru por más de 3 días y él ni siquiera se digna a decirnos hacia donde estamos yendo —contestó Inuyasha blanqueando los ojos, mientras mandaba miradas de muerte a su hermano.
Hace aproximadamente una semana atras en unos de nuestros encuentros con las extensiones de Naraku, Kagura nos reveló que Naraku estaba buscando a una miko para poder matarla. Supuestamente ella debería estar en algún lugar de Japón, pero que aún no habia descubierto ni el mínimo indicio de donde podría encontrarse. La urgencia con encontrarla radica en que ella tiene el poder de hacer desaparecer la joya y acabar con Naraku si ella así lo desea.
Sesshomaru quien había estado presente en ese entrenamiento nos dijo que conocía a una profeta que vivía en una montaña algo alejada. Decían que esta podía ver algunos hechos futuros y desde ese entonces Sesshomaru incluyendo a la pequeña Rin y Jacken viajan junto nuestro grupo, bueno, en realidad nosotros los seguíamos a él. Nuestro objetivo era también poder hablar con ella y que nos revele algo acerca de esta misteriosa miko y dónde encontrarla antes de que Naraku lo haga.
Y yo que habia pensado que Kikyo era la más poderosa de las miko, ja,ja.
—Miko, llegamos, esta es la entrada —Dijo finalmente Sesshomaru después de días.
Adelante se podía distinguir una pequeña casa algo oculta por los árboles propios de la montaña.
—Hmp —refunfuñó inuyasha. —Hasta que al fin te dignas a decirnos algo, bastardo arrogante.
—No te dirijas de ese modo al amo Sesshomaru, híbrido estupido —se quejó el pequeño Kappa.
—Jaken —llamó Sesshomaru— Silencio —ordenó.
—Si Sesshomaru-sama — dijo jacken avergonzado mientras le hacía una reverencia.
—Pff, no se porque lo adora tanto, yo pude cortarle el brazo de una sola vez con mi espada, el realmente no es la gran cosa solo es un…
—Finalmente llegaron, bienvenidos —interrumpió la voz de una niña que salía del hogar de la adivina— Mi nombre es Ruka y mi señora, Hiroko-sama los espera adentro.
—Supongo que sabría de nuestra llegada, es una adivina al fin y al cabo —susurró Sango a Miroku.
Cuando ingresaron al lugar encontraron a una mujer, quizás cerca de sus cuarenta sentada al borde de una mesa, tenía apariencia tétrica y los miraba de manera penetrante a todos. No dijo ni una palabra y les hizo seña con sus manos a todos para que se sentaran alrededor.
Inuyasha quiso apresurarse a decirle algo a la mujer adivina pero Ruka lo interrumpió
—Mi señora procederá a decir lo necesario, lo que necesitan saber, y no se aceptan preguntas, ni comentarios al respecto, ella con su sabiduría los iluminará para que puedan continuar su búsqueda y sepan qué esperar— dijo firmemente.
De repente sucedió que a la adivina sus ojos se le blanquearon de una manera escalofriante y luego al fin empezó su discurso, cuyo contenido realmente, nadie esperaba.
-Hace 300 años habitó en estas tierras una poderosa sacerdotisa, Ella era magnífica de pies a cabeza y fue fuerte como ninguna otra, los Yōkai simples le temían, otros Yōkai y Daiyōkai poderosos la evitaban, las mujeres le envidiaban y cualquier aldea aceptaba gustosamente una estadía de ella una temporada porque así sabían que estarían protegidos frente cualquier amenaza. Su nombre fue Midoriko, la gran sacerdotisa. Parte de su alma se fue en la destrucción de la joya por lo que ella, fue lo suficiente como para poder volver y ya se encuentra de nuevo como otra mujer en esta vida. Ustedes deben encontrarla antes de que la maldad lo haga primero, usted, Sesshomaru-sama, señor de occidente, sabrá encontrarla, sentirás el reiki familiar de Midoriko. Usted que estuvo presente en este mundo cuando Midoriko existía podrá identificarla y cómo el demonio mas fuerte e hijo del gran perro deberá protegerla de la maldad y desde ahora deberás permanecer cerca de tu medio hermano. Que así sea, el tiempo ha hablado y solo de esa manera lograran que haya un futuro- finalizó con voz fuerte la mujer. Su mirada ahora nuevamente oscura dió paso ante la mirada lechosa anterior.
De repente, se sintió como muchos dentro de la habitación liberaron el aire de sus pulmones que estuvieron conteniendo. Todos estaban en silencio ante la inesperada revelación.
Quedaban aún muchas muchísimas dudas las cuales solo podrían ser resueltas con el tiempo.Al menos ahora ya tenían una idea aunque mínima, de quién era la miko que buscaba Naraku.
—Aunque todos parecen ser muy agradables, debo acompañarlos hacia la salida — dijo rompiendo la tensión Ruka— Gracias por su visita. Mi señora y yo les deseamos suerte en su misión —Concluyó con una gran sonrisa que nadie dudaría que fuera falsa, mientras les hacía un ademán al silencioso grupo para que salgan de la casa de la profeta.
—Inuyasha por favor, ya deja de quejarte —bufó cansada.
—Kagome ya te dije que no me importa un carajo lo que esa bruja nos haya dicho, seguro mintió —frunció el ceño con frustración. —No puedo confiar en alguien que me pide que viaje junto al idiota pomposo y su grupo de raritos— bramó como si fuese algo de lo mas obvio.
Kagome arqueo una ceja —¿A qué te refieres con eso Inuyasha? — preguntó, hastiada hasta este punto.
—Es que solos miralos por favor. Sesshomaru es un perdedor sin brazo, su sirviente es un sapo feo que solo sirve para besar el suelo donde camina. Tiene un dragon que tiene dos cabezas ¡dos! —repitió tratando de hacer notar su puntolo cual es pertubante si lo con Kirara, y Rin...—hizo una breve pausa y se rascó la cabeza— No sé, pero algo malo debe tener si dedicio quedarse con todos ellos.
—Debería asesinarte por semejante insulto — interrumpió Sesshomaru. Dándole una mirada de muerte asegurada
—Inuyasha ¡Sientate! —ordenó—La señora no es una bruja. Es una profeta respetable y sería idiota de tu parte ignorar lo que dijo aparte… —hizo una pausa y siguió hablando— no puedes tratar a Sesshomaru y a sus acompañantes de esa manera, debes aprender a convivir o al menos hacer el esfuerzo de no insultarlos.
Inuyasha se levantó del suelo visiblemente frustrado y dispuesto a seguir discutiendo pero Kagome lo miró y le entrecerró los ojos con fuerza, con la clara intención de que ella golpeara su cabeza contra el suelo las veces que fueran necesarias para que entienda.
Kagome suspiró, sabía que a inuyasha le hería enormemente su orgullo que su hermano mayor ahora viaje con ellos. Seshomaru es un demonio de sangre pura y era por lejos, superior a él en fuerza y experiencia y eso seguro le hacía sentir inseguro. Ella relajó su mirada y le dió una mirada comprensiva a Inuyasha. —Se que no te gusta para nada esta situación y que en el camino seguro habrán más diferencias entre ustedes dos pero…- lo miro directo a sus ojos dorados —Es la manera más rápida y segura de acabar con esto de una vez por todas —terminó
Inuyasha no contestó, solo la miraba, pensando un poco en lo que ella acababa de decirle.
—Hazlo por mi ¿Sí? —suplicó dándole una mirada de cachorro.
—Esta bien Kagome pero ni pienses que le dejaré la derrota de Naraku en manos de él, seré yo quien lo mate al final, ¡el pobre idiota no sabrá que lo golpeó al final! —aulló alegremente mientras cruzaba sus brazos alrededor de la parte trasera su cuello y miraba hacia el cielo, satisfecho ante el pensamiento.
—Sesshomaru-sama —llamó la menor del grupo.
—Dime, Rin —contestó el estoico demonio.
—¿Nosotros somos unos raritos? —preguntó algo confundida la pequeña.
Inuyasha empezó a reír locamente mientras golpeaba el suelo donde había estaso tirado con alegría, hasta que Sesshomaru colocó una mano sobre Tokijin y lanzó una mirada asesina en dirección a él.
Inuyasha se puso serio de repente y no dudó en devolverle una expresión burlona.
Mientras tanto en el fondo, Miroku, Sango y Shippo empezaron a apostar, algo que Kagome les enseñó cómo funcionaba. A ellos realmente no les importaba la nueva adicción que tuvieron a su grupo siempre que fuese conveniente y decidieron que lo mejor era aprovechar, por lo que no dudaron en tomar la oportunidad para reírse un rato.
—Pero mi querida Sango, si mis manos no están cerca de ti, acabaré muriendo por la profunda tristeza que habrá en mi corazón —dijo el monje del grupo, haciendo una expresión dramática en su rostro.
—Pues lo lamento monje pervertido, pero si hasta el fin de semana esos dos vuelven a pelear de nuevo tendrás que olvidarte de poner un dedo encima de mí —le dio una mirada pícara, mientras se le sonrojaron las mejillas.
—Apuesto todas mis raciones de Papas fritas a que Sesshomaru cortara en pedacitos al chucho y a fin de mes estaremos enterrando su cuerpo apestoso —Shippo río con maldad.
—¡Oye mocoso!... te oí, ni creas que te salvarás de esta —Inuyasha empezó a perseguirlo.
Kagome miraba la escena con resignación. —Este será un largo viaje —susurró.
El grupo empezó su viaje. Primero irían de vuelta hacía la aldea de Kaede porque Kagome estaría nesecitando traer más suministros de su época. Luego empezarían a buscar algún indicio que pudiera guiarlos hacia la reencarnación de Midoriko, aunque sin saber muy bien por dónde empezar algo que por supuesto ellos jamás lo admitirían en voz alta.
N/A
¡Hola a todos! me alegra ver que llegaste hasta el final de este primer episodio. Lo cierto es que este es mi primer fanfic por lo que también es mi primera vez escribiendo por lo que si ves un error en la gramatica no dudes en decirmelo por favor.
Mi decisión de empezar a escribir esto fue en gran parte al fuerte crush que tengo con Sesshomaru desde que era una niña y la tristeza que me daba ver que casi no habia nada de historias de Sesahomaru con un personaje original.
Como veran el primer episodio dejo ver hacia donde se estaria dirigiendo la historia, aunque de verdad, sirvió mas que nada para oresentar un poco a la protagonista.
Como sea, pronto publicare el episidio 2. claeo una vez qu termine su revisión, quizas para este domingo ya esté listo.
Besos a todos y nos vemos en el siguiente episodio.
