Capítulo 8: Al Límite

Bosque occidental de Mewni, 2:59 pm, hora de la Tierra.

Liderados por Darío, el pequeño grupo regreso al campamento, al parecer, lo habían reubicado para poder tratar a los heridos de la batalla anterior.

Como Steena aún estaba herida, Star ayudo a tratarla del brazo, sin magia obviamente, sino usando unos vendajes de emergencia que Darío tenía en su guerricornio. Ella se había vuelto buena en ese asunto de los primeros auxilios, gracias a las enseñanzas de Marco. Incluso el capitán ofreció su montura para llevarla, sin embargo ella se negó, pero Star la convenció de aceptar.

En su pensamiento, ella parecía un poco reluctante al respecto, usualmente se las arreglaba sola ante cualquier situación… ahora se encontraba herida y no podía evitar sentirse como una carga. No solamente la había salvado un raro humano con un poder ilógico y contrario a su dimensión, si no que había sido enviado por la mismísima princesa de Mewni y un capitán de alto rango. Le parecía extraño, realmente extraño, que ellos la trataran de una manera tan amable y bondadosa, a pesar de que fallo horriblemente su misión y se vio forzada a esperar refuerzos, los cuales creyó que nunca llegarían…

Steena sacudió un poco su cabeza en negación, nada de eso podía ser algo malo, gracias a ellos no estaba muerta, o algo peor… Así que decidió disfrutar lo que quedaba de camino.

Al notar que solo Darío estaba frente a ella, serio y sereno como era su personalidad, giro su cabeza para observar a la princesa y a su guardián, sorprendiéndose un poco por lo que veía. Ambos bromeaban y reían al caminar.

Si no fuera por lo que acaba de presenciar hace unos minutos, pensaría que ellos dos no eran más que dos simples niños, amigos como cualquiera en Mewni. Aunque, no tenía tanto derecho de juzgar a alguien por su apariencia, después de todo, apenas tenía 16 años.

Sin embargo, por unos breves segundos noto que ellos dos se veían fijamente, y rompían el contacto visual unos momentos, solo para volver poco después mientras sonreían.

-Vaya… esos dos se traen algo…- Murmuro ella, mientras se reía un poco por lo enternecedora escena.

-Recluta… Es de mala educación observar fijamente a otras personas, en especial a la realeza.- Hablo en voz alta el capitán y con un tono serio, sin siquiera girar su cabeza hacia atrás.

-Vamos Darío, no te pongas santurrón conmigo, esos dos se ven adorables… además mi nombre es Steena.- Respondió ella mientras seguía con la cabeza hacia atrás, ignorando por completo al capitán.

-No puedes llamarme solo por mi nombre, ¿tengo que recordarte que soy tu oficial al mando?- Darío sonó desafiante pero no perdio la amabilidad, como consecuencia de la actitud de Steena y a su propia disciplina militar.

-Pffft, no hasta que lleguemos al campamento, señor.- Al terminar la frase, ella se estiro de una forma despreocupada.

-Como gustes…- Darío se resignó a continuar con la conversación, aun así, ella tenía razón, no podía ponerla bajo su mando a menos que ella lo pidiera o su superior se lo encargara, aunque es probable que este último ya esté muerto o haya escapado.

Tanto Darío como Steena, se adelantaron un poco mientras que dejaron a Star y Marco a unos metros atrás.

A pesar de bromear y divertirse, Star recordó con mucha angustia lo que le había dicho Darío hace unos momentos. Varias aldeas y poblados de su reino fueron destruidos, sin mencionar las vidas que se perdieron por esta… guerra, la cual ni siquiera sabía porque había comenzado. Era algo fuera de lo común que los monstruos salgan de sus dominios en las afueras de Mewni, y si lo hacen, solo buscan saquear comida u otra clase de sustento, pero siempre en grupos pequeños y poco organizados, como lo hacía Ludo de antaño… ahora fue algo a gran escala, algo que nunca se había visto desde que su madre le contaba sobre las guerras que participo de joven. Sin embargo, los monstruos lucían completamente distintos esta vez…

En especial esos ojos verde brillante que tenían…

No ganaba nada por tratar de adivinar lo que ocurrió, sin embargo, ella tenía mucho más curiosidad de saber que había hecho Marco, le parecía algo sorprendente la explosión que había causado. Pensó por un momento, ¿no le había ya contado algo por el estilo? Después de tanto ajetreo y lucha no recordaba que era, así que decidió preguntarle directamente, igual le ayudaba a recordar lo que él le había contado antes.

Así que aprovechando que les habían dado su espacio, ella se acercó al chico, sin ninguna clase pena o vergüenza.

Antes de preguntar, ella observo al chico de pies a cabeza, tratando de ver si notaba algún cambio externo.

Marco inmediatamente se dio cuenta de que ella lo estaba analizando.

-¿Sucede algo Star? ¿Acaso tengo algo en el rostro?- Pregunto el chico, un poco nervioso.

-Solo tienes algo de tierra en la cara, pero no veo eso, intento averiguar cómo hiciste esa explosión…- Respondió ella aun revisando a Marco.

-Bueno, en realidad fue idea de… ¿Espera… qué?- Respondió el chico un poco exaltado.

De forma rápida, el chico llevo sus mangas a su cara tratando de limpiar los restos de tierra. Mientras hacía esto, su manga dañada se desdoblo un poco, revelando una enorme cortada que dividía su marca, incluso sangraba un poco. La marca ahora había crecido más, y tenía lo que parecía ser un círculo celta por debajo de la estrella con un corazón dentro; ahora era mucho más detallado.

Star se sorprendió de la marca, pero aun así le preocupo más la herida del chico.

-¿Cómo te paso esto Marco?- Pregunto ella mientras que preocupada tomo el brazo del chico y observaba la herida para saber si era grave.

Marco observo su brazo, sin embargo no parecía llamarle mucho la atención la herida, si no que se centró en la enorme marca, que ahora ya abarcaba todo su antebrazo y parte de su muñeca.

-¿Es en serio? ¿Cómo se supone que le explicare esto a mis padres?- Exclamo Marco algo molesto.

-Eso es lo de menos Marco, ¡podría infectarse!- Respondió la chica un poco exaltada, mientras que de forma premeditada, arranco un pequeño pedazo de su vestido verde azulado y lo envolvió en el brazo herido de Marco.

-Lo siento Marco, ya usamos todos los vendajes en Steena…- Ella prestaba mucha atención en cubrir correctamente la herida.

Él estaba un poco sorprendido por la reacción de Star, incluso le pareció un poco extraña, pero aun así sonrió agradecido por el gesto.

-Star… eso no era necesario, apenas si siento la herida, pero… ¿tu preocupándote por infecciones? ¿Quién eres tú y que hiciste con mi Star Butterfly?- Pregunto Marco en forma de broma.

Sin embargo, analizo un poco más de la cuenta esa última frase, lo cual hizo que se sonrojara levemente, después de tantas veces que escucho decir a Lynx ¨su Butterfly¨ parece que se le había pegado la frase, aunque el ahora una vez más, estaba inusualmente callado. Creyó por un momento que el comentario la molestaría, pero ella no presto mucha atención a lo que dijo, incluso parecía divertirse y alegrarse por el comentario…

Vaya que a él le gustaba verla alegre.

-¡Claro que soy yo! Es solo que he tenido buenas… influencias.- Respondió ella tímidamente.

-¿Crees que he sido buena influencia para ti?- Pregunto el chico con una media sonrisa.

-La mejor que he tenido…- Ella le devolvió una cálida sonrisa y fijaba su vista en Marco.

En esos momentos, parecía que el tiempo se había detenido, mientras que ambos se observaban fijamente.

La sensación que los invadió fue casi indescriptible, como si una flama hubiera sido enterrada en hielo y ahora trataba desesperadamente salir de su prisión helada.

Antes de que pudieran decir algo, la voz de Steena los despertó del trance, mientras que se sorprendían de lo fuerte que podía gritar la joven soldado.

-¡Hey ustedes dos! ¡Aún puede haber monstruos sueltos! ¡No se queden atrás!- Grito Steena mientras movía sus brazos para llamar la atención.

Star y Marco aún estaban un poco embelesados por la sensación que vivieron hace apenas unos segundos. Sin embargo el primero en hablar fue Marco.

-Y…ya vamos.- Respondió Marco quien poco a poco recobraba los sentidos y Steena apenas lo pudo escuchar.

-Bien el campamento está a unos metros, los esperamos allá…- La soldado se apresuró a regresar, escucho que prepararían comida y definitivamente no iba a perdérselo.

-Regresemos ya Star, necesito conseguir ropa nueva…- Murmuro el chico bastante calmado.

-Ni que lo digas, estas hecho un desastre.- Respondió Star con una ligera sonrisa.

-¿Una carrera al campamento?- Menciono ella animando a ambos exitosamente.

-Absolutamente, ¡morderás el polvo Star!- El chico respondió animosamente, cuando comenzaba a correr.

-¡Ni en tus sueños Díaz!- Menciono ella mientras que también se lanzaba a la carrera.

Aun después de estas acostumbradas bromas y juegos entre ellos, un pensamiento cruzo por la mente de ambos, literalmente, al mismo tiempo.

-¿Habrá sentido lo mismo?- Pensaron Star y Marco al unísono.

Campamento militar de Darío, Mewni, 3:11 pm, hora de la Tierra.

Cuando llegaron al campamento, este apenas había sido levantado minutos antes para poder tratar a los heridos y poder enterrar a los caídos de forma digna. A pesar de que fueron pocos, estos impactaron en la moral de la pequeña legión de Darío.

Todo esto cambio cuando vieron llegar a Star, muchos la reconocieron inmediatamente y otros más jóvenes tuvieron que explicarles quien era ella, ya que nunca la habían visto tan de cerca.

Al principio armaron un escándalo alegre al verla, pero después de ver la mirada reprobatoria de Darío, estos rápidamente se pusieron en fila, liberando un espacio enorme para que pudieran pasar, casi como si preparan una alfombra roja en su honor.

Cuando el pequeño grupo se acercó lo suficiente, los soldados hicieron una reverencia y entonaron una ovación.

-¡LARGA VIDA A LA PRINCESA Y A LOS REYES DE MEWNI!- Vociferaron con una estruendosa voz.

Star solo imito la reverencia un poco mientras que saludaba a los soldados, se notaba un poco incomoda por la situación mientras avanzaban.

-Wow Star, a veces olvido que eres una princesa de verdad.- Marco se impresiono bastante por la bienvenida que los soldados armaron, a pesar de que solo era un campamento improvisado, parece que los habitantes de Mewni no perdían los modales ni su elegancia.

-No es para tanto Marco, los soldados siempre se alegran de contar con apoyo de la magia cuando hay guerra… créeme, ellos no estaban tan contentos cuando incendie el reino la primera vez que me dieron mi varita…- Respondió ella recordando con un poco de nostalgia la destructiva escena. -Para serte sincera, me gusta más la vida en la Tierra.-

-Espera… ¿incendiaste el reino?- Pregunto el chico después de poner atención a lo que ella dijo.

-No… yo no hice eso... escuchas cosas Marco…- Star hablo con nerviosismo en su tono de voz, mientras que giraba los ojos hacia un costado para evitar tener que dar explicaciones.

Antes de que Marco pudiera protestar, Darío se dirigió hacia él y al resto del grupo.

-He aquí mi tienda personal, por favor, siéntanse bienvenidos.- Mientras que con una leve reverencia, los invito a entrar a todos, incluso a Steena.

El lugar era bastante acogedor a pesar de ser pequeño, había un mapa de Mewni en una mesa central, mientras que en el costado derecho de la tienda, había al menos 3 armaduras y mandobles de distintos tamaños listos para usarse. En el costado contrario había un enorme catre, lo suficientemente amplio como para alguien de la altura del capitán.

-Mis disculpas princesa, mis aposentos no son lo suficientemente elegantes.- Menciono el capitán en un tono respetuoso.

-Descuida... no hay necesidad de algo así.- Respondió Star restándole importancia a los modales.

-Como usted guste…- Murmuro Darío mientras se acercaba a Marco.

-Bien, Marco es tu nombre ¿verdad? ¿Dijiste que necesitabas nueva ropa y equipo?- Pregunto Darío con un semblante autoritario, era de esperarse de alguien de ese rango.

-Si… pero solo ropa.- Respondió el chico, un poco intimidado por el tono de voz del capitán.

-No seas insensato muchacho, si vas a participar en esta guerra, incluso como guardián personal de la princesa Butterfly, necesitas protección, el estado actual de tus ropas confirma lo que digo.- Darío señalo con su mano la ropa de Marco como prueba mientras hablaba.

Marco observo brevemente su vestimenta, mientras que dejaba salir un leve suspiro, aunque le parecía una locura y falta de sentido común involucrarse en una guerra, recordó casi de inmediato el motivo por el que llego ahí en primer lugar… lo hacía por ella.

-De acuerdo, ¿tienes algo que pueda usar?- Afirmo Marco con un ánimo renovado.

-En realidad… ahora que te veo de cerca eres mucho más pequeño de lo que anticipe, dudo que algo de lo que tenga cualquier soldado en el campamento te sirva… aunque…-

El capitán se acercó a un baúl cerca de su catre, mientras que al abrirlo retiro algunas ropas medievales y unas pequeñas piezas de armadura.

-Eso es lo que yo utilizaba cuando era escudero hace unos cuantos años, puedes revisar libremente si algo te sirve.- Murmuro Darío acercando el baúl al chico.

-Gracias Darío.- Respondió Marco agradeciendo el equipo nuevo.

Cuando Marco reviso el contenido, casi todo lo que había ya estaba maltratado por su extenuante uso en el pasado, sin embargo hubo objetos que llamaron su intención. Lo primero fue una camiseta manga larga de color blanco amarillento, con pequeños cordones en lugar de botones, parecía vieja pero era sumamente suave y cómoda, se sentía sobre todo resistente. Después una hombrera fabricada con una combinación de una placa metal externa y cuero reforzado en la parte interna, parecía ser para el brazo izquierdo, intento encontrar el par también del lado derecho, pero solo encontró esa pieza. Finalmente encontró un brazal de cuero ligero, el cual tenía la certeza de que era de su medida. Marco pensó en usarla también en su brazo izquierdo, pero al observar el vendaje improvisado de Star, prefirió utilizarlo en el brazo derecho.

Después Marco se quitó su habitual capucha roja, y reviso su camiseta interior blanca, solo para darse cuenta de que también estaba dañada.

-Genial…- Murmuro entre dientes.

También retiro su camiseta, pero esta tenía unas pequeñas manchas de sangre, consecuencia del mazo con picos que apenas esquivo anteriormente, pero al menos esa herida era mucho más superficial, así que ignoro la pequeña herida en su espalda y desecho la maltrecha prenda.

Cuando termino de ponerse todo el equipo, pensó si sería buena idea deshacerse de su capucha también, pero prefirió conservarla. La capucha podría ser un poco estorbosa con la hombrera, así que solo la amarro a su cintura por si llegaba a necesitarla otra vez. Además, como su pantalón y sus zapatos deportivos aún estaban intactos, decidió conservarlos.

Todo este cambio lo realizo lo más rápido que pudo, le daba un poco de vergüenza ser observado por dos chicas, en especial por Star.

-¿Y qué tal…?- Pregunto Marco mientras acomodaba la pieza de armadura en su hombro izquierdo.

-¡Te ves muy bien Marco! Me gustaría usar algo parecido…- Star parecía llamarle la atención usar algo de armadura, aunque no fuera lo que acostumbraba utilizar.

-Lo lamento princesa… estamos escasos de equipo para dama.- Comento Darío disculpándose.

-Tranquila, puedes usar mi armadura si quieres…-

Respondió Steena acercándose a ella, mientras que comenzó a desvestirse, mostrando más de lo que debería, ignorando por completo que aún estaban presentes Marco y Darío.

El primero en reaccionar fue el capitán, usualmente él no estaba acostumbrado a tratar con esta clase de situaciones, así que se entendería la reacción que tuvo.

-¡POR TODOS LOS CIELOS STEENA! ¡NO SEAS VULGAR! ¡TEN UN POCO MAS DE RECATO!- Darío grito en voz alta, mientras que su cara estaba completamente roja de vergüenza.

-¿Qué?- Respondió ella mientras se detenía y se reía un poco. -¿No se supone que ya éramos amigos?-

-¿Eso es razón suficiente para desvestirte en frente de nosotros?- Pregunto Marco, inusualmente calmado.

-Bien, bien, ya veo que se toman muy a pecho una pequeña broma…- Murmuro la recluta mientras que volvía a acomodar su armadura de cuero.

Star se sorprendió un poco, no solo por el hecho de que su nueva amiga tenia indicios de ser exhibicionista, sino porque Marco no parecía importarle lo que ella acababa de hacer, en su lugar mantuvo sus ojos cerrados, en señal de respeto, o al menos esa impresión daba.

-Como sea, si pueden conseguirme algunas piezas de cuero, puedo fabricar una armadura nueva para la princesa, ¿qué dicen?- Pregunto Steena al notar que nadie decía nada.

-Pide lo que necesites a mis hombres… yo necesito caminar un rato…- Murmuro Darío mientras salía de la tienda intentando recuperar la compostura, no podía permitir que sus hombres lo vieran perdiendo el control de esa forma.

-Te sigo Darío, necesito buscar algo para comer… vuelvo enseguida Star.-

Entonces ambos salieron de la tienda, aunque en realidad fue para darles un poco de privacidad a las chicas.

Después del pequeño incidente, los hombres de Darío trajeron los materiales que Steena había pedido, sin embargo, casi todos los soldados de Mewni utilizan rígidas y pesadas armaduras de metal, por lo tanto era raro que utilizaran lo que ella había pedido. Aun así, a pesar de le falta de materiales, la recluta pudo fabricar una armadura idéntica a la suya, solo que esta quedo a la medida perfecta de Star.

-Wow esto es muy cómodo.- Murmuro Star mientras se probaba la vestimenta, a diferencia de la que Steena usaba, esta solo tenía la parte del corset para el torso, y no se extendía hasta sus piernas.

-No solo es cómodo y ligero, te protegerá muy bien de espadas y flechas, pero aun así, debes evitar que te ataquen, es solo cuero, no esperes que detenga una lanza.- Menciono Steena advirtiendo a Star.

-Descuida, mi padre me enseño muy bien el arte de la guerra, así que no te preocupes.- Respondió Star llena de confianza.

En ese momento, antes de entrar Darío llamo desde fuera de la tienda.

-¿Terminaron? ¿Puedo pasar?- Hablo el capitán con un tono sumamente respetuoso.

-Adelante.- Respondió Star, intentando imitar la voz que su madre utilizaba.-

Darío entro a la tienda y se dirigió directamente a Star. Al parecer, el capitán solo venía a informar a la princesa, así que Steena se recostó en el catre.

-Acabábamos de preparar todo para ir al castillo de sus padres princesa, solo hace falta que la poción sanadora haga efecto en los heridos, así que partiremos a primera hora de la mañana.-

-Gracias por tu ayuda Darío.- Murmuro Star con una sonrisa en su rostro.

-Es un honor y un privilegio ayudarla princesa Butterfly.- Respondió el capitán con sumo respeto.

-Por cierto, ¿dónde está Marco?- Pregunto ella al notar que el chico no estaba con el capitán.

-Ah… su guardián, él se acercó a nuestras provisiones y se llevó un poco de cecina, después subió a la rama de un árbol y desde entonces no ha bajado de ahí, debo decir que el no parece muy sociable princesa…- Respondió Darío un poco extrañado, ya que la primera impresión que le dio el chico fue una totalmente distinta.

-Mmm, de acuerdo eso es algo raro… hablare con el después.- A Star también parecía extrañarle el comportamiento de Marco.

-Como guste princesa, solo me queda informar que usted puede usar libremente mis aposentos, yo puedo dormir sin problemas en cualquier otra tienda, además recomiendo que descanse todo lo que pueda, mañana será una batalla difícil.- Termino de hablar el capitán, mientras que dio media vuelta para retirarse.

Momentos antes, desde la perspectiva de Marco después de salir.

Después de tomar un poco de carne seca y calmar el hambre que sentía, Marco recordó la sensación que tuvo cuando desato el hechizo de Lynx, pudo esperar cualquier cosa de él, pero nunca algo tan destructivo.

Imagino que hubiera pasado si Star estuviera ahí… observándolo, aterrada al igual que los soldados que se suponía debía ayudar.

Necesitaba pensar claro al respecto y sin interrupciones, así que subió a un árbol cercano, lejos de cualquier curioso.

-Lynx… necesito hablar contigo.- Pensó Marco llamando al monstruo dentro de su cabeza.

-¿Que ocurre humano?- Pregunto Lynx un poco irritado, daba la impresión de que no quería hablar por algún motivo.

-¿Por qué me mostraste un hechizo tan peligroso? Yo solo quería deshacerme de los monstruos, no matarlos…- Marco fue bastante directo con ese tema.

-Ahhh… aquí vamos otra vez, ¿no se suponía que ya te lo había explicado? No entre en detalles porque pensé que eras más listo, pero veo que me equivoque…-Murmuro Lynx con fastidio en su voz.

Por su parte, Marco frunció el ceño un poco ofendido, pero dejo a Lynx continuar.

-Lo explicare una vez más, con lujo de detalles, pero por favor, no vuelvas a preguntarme lo que ya sabes, es bastante molesto repetirlo. La magia que utilizas está fuertemente ligada a tus emociones, y esta reacciona como una misma emoción, por ejemplo, si deseas matar a alguien, tenlo por seguro que lo harás, hasta con el hechizo más débil. En cambio si utilizas uno sumamente destructivo, como el ¨Tenebris Sentinam¨, solo dañaras a quienes quieras fuera de tu camino si así lo deseas. Dicho en palabras de la Tierra, ¨querer es poder¨.-

Prestando atención a lo que él dijo, tenía sentido, los monstruos que enfrento parecía que aun respiraban, además, la intención de Marco nunca fue de matar, solo que dejaran de pelear, que mejor manera que dejarlos noqueados.

-Si lo pones de ese modo… creo que tiene sentido.- Respondió Marco un poco aliviado por la explicación del monstruo. Sin embargo, el ya entendió el significado, pero el monstruo siguió hablando.

-Además, no tendrías por qué utilizar el ¨Potestatem Pallium¨ o cualquier otro hechizo si tus habilidades de pelea no fueran tan mediocres.- Menciono Lynx en su habitual tono sarcástico.

Ahora sí que Marco se sintió ofendido, el karate es algo de lo que estaba orgulloso y que simplemente lo llamaran mediocre lo molesto bastante, bastante tenía que en su dojo prefirieran a Jeremy por encima de él.

-¡No voy a tolerar que insultes mi disciplina marcial!- Exclamo el chico, olvidando por completo que tenía que hacerlo mentalmente.

-Prueba lo contrario entonces… pelea contra mí y has que me trague mis palabras… ¿o tienes miedo de enfrentar a tu mentor?- Lynx se escuchó desafiante y seguro de sí mismo, casi esperando que el chico se retractara.

Eso definitivamente no lo vio venir, no esperaba que Lynx lo retara directamente, aunque una parte de su mente le parecía ilógico enfrentarse a algo que solo reside en su mente. Sin embargo, no se acobardo.

-De acuerdo Lynx, acepto el reto.- Respondió Marco sin ninguna clase de temor.

-Bien, entra en tu mente, veamos si tienes la fuerza para defender tus propios ideales…- Hablo Lynx casi susurrando mientras que su voz se desvanecía.

-¨Volo ut cor meun¨- Recito el chico esas palabras mientras que cerraba los ojos.

Mente de Marco, hora desconocida.

Esta vez al entrar a su mente, Marco no llego a marearse, estaba demasiado decidido a enfrentar a Lynx con todo lo que tenía y demostrar que se equivocaba.

Sin embargo, al observar a su alrededor pudo notar que ese espacio de su mente ya no era cristalino, sino que ahora parecía haber cambiado por completo a un gris opaco y alrededor de eso, parecía ser como el vacío del espacio exterior..

Al fondo, Lynx se materializo rápidamente mientras que sonreía.

-Bien… ¿Empezamos?- Pregunto el monstruo desafiando a Marco.

-Espera… ¿Qué hiciste en este lugar? Luce muy distinto de la última vez que estuve aquí…- Marco parecía sorprendido por lo cambiado que estaba el fondo de su mente.

-Yo no he hecho nada, todo esto es solo el avance de tu propia fuerza… y de lo que podrás hacer en el futuro… - Menciono Lynx mientras miraba fijamente a Marco.

-Ahora… tenemos algo pendiente.-

Al decir estas palabras, Lynx acomodo su brazo derecho hacia su espalda y con el izquierdo formo una guardia extraña mientras cerraba su puño, como si sostuviera un pesado escudo. La marca del símbolo de Eclipsa se notaba bastante de esa forma.

Marco entendió el ademan, Lynx estaba insinuando que podía vencerlo solo con una mano.

-Me estas subestimando Lynx…- Murmuro Marco bastante molesto.

-Te das demasiado crédito humano… te estoy estimando perfectamente, tal como estas ahora y con esa inútil disciplina, no eres más peligroso que una termita de Mewni, además, he visto como luchas… parece como si el que te enseño a pelear así no supiera que hacer con su propia vida…- Si Marco no se estuviera dejando llevar por la ira, se habría dado cuenta de que solo lo estaban provocando.

De forma impulsiva, Marco ataco a Lynx, primero intento con una patada directa a la cara, la cual Lynx desvió sin problemas con su brazo suelto, mientras que aprovechando el impulso giro para golpearlo nuevamente, el monstruo hizo el mismo giro hacia el lado contrario y con su codo libre, golpeo a Marco en la cara con tanta fuerza que lo estrello contra la pared de su propia mente.

Marco volvió a levantarse, adolorido y sorprendido al mismo tiempo.

-¿Cómo supiste lo que iba a hacer? ¡Pensé que habías bajado la guardia!- Murmuro el chico aun molesto.

-Eso es lo que nos separa, nunca bajo la guardia, ni por más mínima que se la amenaza...- Ahora Lynx acomodo su brazo izquierdo en la espalda también.

-Tal vez así tengas más oportunidad…- Mientras que Lynx sonreía notablemente.

Esta vez Marco pudo ver a través de sus intenciones, una vez más trataba de provocarlo, solo que ahora ya no caería en el mismo truco, en lugar de dejarse llevar, aprovecharía la oportunidad.

Calmo su mente, respiro un poco y ataco nuevamente.

Ahora una lluvia de golpes y patadas se dirigió hacia el monstruo, sin embargo, este estaba esquivando todo demasiado rápido para alguien de su tamaño, casi parecía algo ilógico. Súbitamente, en medio de un ataque del chico, el monstruo bajo su cabeza y con un cabezazo, lo golpeo desde arriba en su punto ciego, derribando definitivamente a Marco, dejándolo en el suelo.

En un arranque de ira, intento activar el ¨Pallium¨, pero al ver que no ocurría nada, se dio cuenta de algo…

Lynx realmente era la fuente y el balance de esa fuerza que lo había ayudado en momentos difíciles, y era inútil intentar usarla en contra de él.

Ya había sido suficiente, tenía que admitir que Lynx lo había superado, y que el monstruo no se equivocó. Realmente odiaba que él no se equivocara.

-Bien Lynx… tú ganas.- Murmuro Marco de mala gana.

-¿Tan rápido? Bueno… igual estaba aburrido y esto fue ligeramente entretenido…- Respondió el monstruo de forma sarcástica.

-No me presiones….- Marco parecía molesto, pero ya no se dejó llevar por eso.

-¿Y bien, aprendiste algo hoy? ¿O tengo que darte una tunda otra vez para que lo recuerdes bien?- Lynx esperaba respuesta del chico, mientras cruzaba los brazos.

-Que tú siempre tienes la razón y que debo escucharte…- Marco se escuchó como un adolescente que acababan de reprender.

-Claro que no humano, debes de aceptar cuando estas equivocado y aprender de tus errores, ahora mismo te demostré que hay algo mejor y más fuerte que puedes utilizar para poder proteger a tu Butterfly.-

Marco no esperaba esa respuesta de Lynx, así que presto atención a lo que él decía.

-A pesar de que los enemigos en el futuro te superen, te mantendrás firme al igual que lo hice yo en el pasado, y lo que voy a enseñarte, te puedo asegurar, será muy útil...- Por unos momentos, Lynx dirigió su mirada hacia arriba, como si observara al cielo, aunque no hubiera ninguno dentro de la mente del chico.

-Entiendo, ¿qué es lo que vas a enseñarme?- Pregunto Marco con curiosidad, después de todo, parece que la intención original del monstruo era la de ayudarlo aunque no lo aparente.

-Te enseñare a luchar usando tu propio instinto, como yo lo hice en nuestro pequeño duelo...- Lynx mostraba un semblante orgulloso por la forma en la que se explicó.

-¿Así que podre hacer lo mismo que tú? Suena interesante...- Realmente era interesante, el monstruo parecía adivinar donde golpearía sin que el mismo siquiera lo pensara.

-Claro que podrás, pero requiere mucha practica y entrenamiento, ¿te sientes preparado?- Pregunto Lynx nuevamente, sonando desafiante.

-Estoy listo…- Murmuro Marco aceptando el nuevo reto.

Campamento de Darío, 9:03 pm hora de la Tierra.

Star miraba a Marco mientras este se encontraba quieto en la rama del árbol, ya era de noche y cuando lo busco lo encontró ahí, parecía estar en alguna clase de trance, ya que ella le había lanzado piedras pero el chico no respondía. Si no fuera porque podía notar que seguía respirando, ella estaría asustada.

Entonces se le ocurrió algo.

Ella comenzó a trepar por el árbol y cuando alcanzo al chico, intento moverlo un poco para ver si reaccionaba.

-¿Marco?- Susurro ella pensando que el chico dormía.

-¿Marco? Este no es un buen lugar para dormir, no eres un pájaro…- Pero el chico seguía sin responder lo cual desespero a Star.

-¡REACCIONA MARCO!- Ella grito, pero el no reacciono… en su lugar el cuerpo del chico se ladeo un poco para caer directamente al suelo.

-¡Ay no! ¡Marco!- La chica se asustó y de un salto bajo para ver si Marco estaba bien.

Fue un golpe duro, lo suficiente como para que lo trajera de vuelta al mundo real, mientras que observaba a su alrededor maldiciendo.

-¡Por favor Lynx! Eso fue trampa… ¿Ehh… que?- Marco se dio cuenta de que ya no estaba en su mente si no fuera, pero al notar que ya había oscurecido, comenzó a preguntarse qué tanto tiempo estuvo ahí dentro.

Antes de que pudiera darse cuenta de cualquier otra cosa, Star le cayó encima mientras lo sacudía de los hombros.

-¿Estas bien Marco? ¡Lo siento! No fue mi intención tirarte del árbol…- Menciono Star preocupada.

-¿Qué? Ahh… eso explica el dolor de cabeza.- Murmuro el chico mientras tocaba su frente.

-No te preocupes Star, estoy bien, ahora… creo que necesito dormir un poco… - Murmuro el chico cuando se levantó. -Estuve mucho tiempo fuera… ¿o dentro?-

Marco camino unos momentos, pero se dio cuenta de un pequeño y minúsculo detalle… no sabía a donde ir o cual era su lugar.

-¿Dónde se supone que puedo dormir?- Pregunto el chico confundido.

-Pues… veras Marco, Darío ya había repartido los lugares entre los soldados, y tú estabas en el árbol así que pensaron que ahí estarías bien…- Respondió Star.

-Oh genial...- Menciono Marco exasperado.

-¡Tranquilo! A mí me dieron la tienda más grande así que hay mucho espacio, puedes quedarte conmigo si quieres.- Menciono ella sin avergonzarse.

-Ehh…- Marco perdió un poco la compostura por el ofrecimiento, pero intento recuperarse.

-Si… te lo agradezco Star.-

-Bien, ven conmigo.- Respondió ella mientras aceleraba el paso y el la seguía intentando igualarla.

Tienda de campaña principal, 9:17 pm hora de la Tierra

Al entrar en la tienda, Marco noto que muchas de las cosas que tenía Darío antes se las habían llevado y todo estaba en penumbra. Star tenía razón, el lugar era bastante amplio ahora. Sin embargo, solo había una cama, así que se resignó a dormir en el suelo. Ambos retiraron sus respectivas armaduras para poder dormir más cómodos.

Marco de verdad se sentía cansado, así que tomo una frazada del enorme catre, mientras que se envolvía en ella y caía al suelo.

-Buenas noches Star- Al decir esto el chico cerro sus ojos.

Star ya se había acostado en el enorme catre pero aun observaba a Marco.

-No seas ridículo Marco, ¡pareces un gusano!- Murmuro ella riéndose un poco.

-Pero estas loco si crees que voy a dejar que duermas en el suelo…- Ella dio unas pequeñas palmadas a un costado, invitando al chico a subir a la cama. -Ven conmigo…-

Marco abrió sus ojos de par en par al escuchar eso… ahora sí que estaba nervioso. Titubeo un poco mientras que se levantaba, y pudo notar que ella aun lo observaba a pesar de la oscuridad.

-¿E… estas segura…? Es un poco inadecuado…- Pregunto Marco vacilando mucho en su tono de voz, su entrenamiento anterior con Lynx lo preparaba para enfrentarse a toda clase de situaciones, a excepción de esta.

-Vamos Marco, no es algo tan grave como parece, así me aseguro de no tener pesadillas otras vez.- Murmuro ella mientras sonreía, a pesar de estar a oscuras, aun se podía notar ese característico rasgo.

-Además… no es la primera vez que dormimos juntos…- Menciono esto mientras tomo una frazada para cobijarse.

-Ok… es un buen punto…- Murmuro Marco mientras que tímidamente subía a la cama junto con ella.

Star se movió un poco para hacer espacio, aunque no hacía falta, el catre era tan grande como su cama que tenía ella en casa de los Díaz. Ambos solamente estaban acostados, sin mirarse o dirigirse la palabra.

Así se quedaron un buen rato, tal vez unos minutos, tal vez unas horas, no sabían exactamente ya que ambos pensaban en muchas cosas en ese momento y el tiempo puede volar muy rápido.

Curiosamente, ambos recordaban sus momentos anteriores juntos, y lo divertido que era convivir entre ellos. Pero Marco intentaba encontrar de que hablar para romper el hielo, realmente tenía mucho que contarle a Star, si es que ella seguía despierta.

Para sorpresa de Marco, fue Star quien hablo primero.

-¿No puedes dormir Marco?- Pregunto ella mientras se levantaba un poco.

-No… creo que ambos tenemos insomnio…- Él tenía aun los ojos cerrados pero aun así se percató de que ella lo estaba mirando.

-Pues… ya que ambos estamos aquí… quiero preguntarte algo… ¿cómo hiciste esa explosión de antes?- Pregunto ella con curiosidad.

Marco imagino que preguntaría otra cosa, pero ya que habían iniciado la conversación prefirió seguir la corriente.

-En realidad, es un hechizo de Lynx, solo que yo no… pude controlarlo del todo.- Menciono Marco al reflexionar sobre ese detalle, mientras luchaban en su mente hace unas horas.

-¿Quién?- Pregunto ella confundida, mientras que Marco miro a Star con un poco de incredulidad, ¿de verdad lo había olvidado tan rápido?

-Tiene que ser una broma de mal gusto…- Murmuro Lynx decepcionado al escuchar el comentario y parecía verse ligeramente afectado por el comentario.

-¿De verdad se olvidan de mi tan fácil?-

Marco decidió ignorar al monstruo y explicarle a Star de manera rápida para que recordara.

-Recuerda, ahora el monstruo guardián de Eclipsa esta en mi cabeza, y gracias a el pude salvarte de Ludo antes, al igual como cuando ayude a los soldados hoy.- Marco intento se lo mas claro y breve posible.

-Oh ya lo recordé, lo siento Marco, lo siento Lynx.- Murmuro Star mientras palmeaba la cabeza del chico, como si se disculpara también con el monstruo.

-Solo nos presentaron una vez, y no soy muy buena recordando a monstruos nuevos.-

-Descuida, no creo que se moleste por eso.- Respondió Marco con una media sonrisa.

Quedaron en silencio otra vez por un tiempo, hasta que Star volvió a preguntar.

-Oye Marco… sé que lo venciste, pero tengo curiosidad… ¿qué ocurrió con Ludo? ¿El escapo o algo así? No pude verlo cuando salimos de su guarida…-

Marco se quedó callado unos momentos.

Eso era una fibra sensible, algo de lo que realmente no quería hablar. ¿Qué tal si al contarle lo que hizo con Ludo, ella ya no lo vería de la misma forma? ¿Qué tal si lo comenzaba a ver como un monstruo, al igual que lo soldados a los que intento ayudar antes? Ahora eso ya no importaba, ella había preguntado y para bien o para mal, merecía saber la verdad, no quería mentirle. Marco hablo con cuidado, utilizando correctamente sus palabras, esforzándose por no decir algo que la pudiera molestar.

-Yo… cuando desarme a Ludo y le quite las varitas, él estaba indefenso… amenazo de que volvería… pero… yo estaba furioso por lo que te hizo, no podía dejarlo irse… así que yo… yo…- Marco comenzó a vacilar.

-¿Lo… asesinaste?- Star se adelantó, mientras que parecía bastante sorprendida y se podía notar la preocupación en sus ojos.

-¡NO! ¡Claro que no! Yo…-El pauso un segundo mientras suspiraba un poco para poder hablar.

-De una forma muy sádica a decir verdad, rompí sus brazos y piernas… quería asegurarme de que no volviera a hacerte daño… nunca…- Murmuro Marco lo más honesto que pudo.

Star guardo silencio unos momentos, mientras analizaba lo que Marco había dicho. Finalmente suspiro de alivio.

-Vaya… por un momento pensé que si lo habías liquidado. No te preocupes por eso Marco, ¿no recuerdas cuando hice estallar el castillo de Ludo para salvarte? Si él te hubiera hecho daño a ti, yo probablemente habría perdido el control y lo lastimaría de verdad...- Menciono ella con su tono habitual tono alegre mientras que se tornó ligeramente melancólico.

-Pero aun así me alegra de que le hayas mostrado piedad…- Al mencionar esto mostro una media sonrisa, mientras que recostada, observaba el techo de la tienda.

-Yo pensé que me creerías un monstruo por lo que hice…- Marco parecía estar un poco desanimado, pero el hecho de que Star reaccionara de esa forma era reconfortante.

-Oh Marco…- Murmuro Star mientras que levantaba un poco para observar al chico más de cerca.

-Eres totalmente lo opuesto a un monstruo, eres justo, honesto y la persona más noble que conozco… desde que llegue a la Tierra siempre has cuidado de mí sin esperar nada a cambio…-

Star pauso un momento antes de continuar, como si eligiera con sumo cuidado las sensibles palabras que estaba a punto de decir, y que definitivamente, cambiarían el rumbo de su historia y la de todos los que ella aprecia y les tiene afecto… especialmente… a Marco.

Sin embargo, él se mantenía en silencio…

Antes de que pudiera decir algo, y en medio de una penumbra que apenas tenía luz visible, la mano de Star se encontró con algo que se sintió sumamente familiar.

Era la mano de Marco…

Al contacto, y casi de manera instintiva, sus manos se entrelazaron lentamente… mientras que esa leve muestra de afecto servía como puente para una nueva sensación que recorrió por completo el cuerpo y alma de los dos.

Era una sensación cálida y calmada, sin embargo, poderosa y constante.

Marco había sentido algo parecido cuando tuvo sus momentos románticos con Jackie varios días atrás, pero esa sensación le parecía por completo distinta, ya que con ella, era más algo emocionante e impulsivo pero con menor intensidad, como cuando sueñas con algo que es imposible y te emociona mucho la idea de conseguirlo, pero cuando lo alcanzas, te das cuenta de lo que le daba fuerza a esa sensación, era la misma idea de que era imposible de alcanzar.

Esto no quiere decir que no sintiera afecto por Jackie o que fuera solo una ilusión esa clase de sentimiento, eso era algo de lo que estaba por completo seguro… solo que no sabía en qué palabras ponerlo para que tuviera más sentido… después de todo, ¿quién sabe lo que es el amor realmente?

Pero esta sensación con Star, tomados de la mano en medio de la oscuridad… era algo completamente nuevo.

Se sentía como cuando tienes tanta confianza y cariño a una persona, que fácilmente le confiarías tu propia vida, mientras que puedes sentir al mismo tiempo, como la otra persona tiene exactamente la misma sensación por ti.

Algo por completo mutuo y desinteresado…

Algo tan difícil de encontrar que casi desemboca entre la línea de la vida y la muerte…

Una confianza que solo nace en el fragor de la batalla…

Todo esto paso por la mente de Marco en tan solo unos cuantos segundos…

Antes de que otro pensamiento cruzara por su cabeza, sintió que Star se movió un poco hacia él, mientras que lentamente, parecía que todo alrededor se estaba iluminando, casi parecía algo mágico.

Cuando ella se acercó lo suficiente, pudo murmurar unas suaves palabras muy cerca de su rostro, mientras se observaban fijamente.

-Marco… yo…- Dijo ella mientras que su voz se escuchaba un poco quebrada.

Sin embargo, antes de dejarla continuar, Marco noto que todo ahora estaba inusualmente iluminado. Por un momento pensó que había peligro, así que odio a su propio sentido común por obligarlo a levantarse.

Moviendo suavemente a Star hacia un lado, se levantó y observo a su alrededor.

-Espera Star…- Menciono Marco de forma seria.

-¿Qué sucede?- Pregunto ella un poco confundida.

Marco observo a su alrededor buscando alguna clase de amenaza, incluso, gracias a las enseñanzas recientes de Lynx, pudo utilizar solo los sentidos potenciados del ¨Pallium¨, mientras que lo único que cambio en el fueron sus ojos.

Después de una exhaustiva revisión, se sintió como un tonto… no había nada, simplemente había amanecido.

-Falsa alarma Star… es solo el sol.- Murmuro Marco un poco desanimado mientras volvía a recostarse a lado de ella.

En ese momento, sus miradas volvieron a cruzarse por unos segundos, y comenzaron a reírse animosamente, mientras estaban recostados en la cama.

-No sabía que el sol fuera tan peligroso para ti Marco.- Dijo Star bromeando mientras que continuaba riéndose.

-Tal vez lo sea Star… debí traer mi bloqueador solar...- Marco también continuo con la broma riendo de la misma forma.

Cuando las risas cesaron, un pequeño pero incómodo silencio los invadió, Star solo observaba sus rodillas unos momentos con un semblante un poco decepcionado… Pero lo que sucedió después nunca imagino que pasaría…

Marco pasó su brazo por encima de sus hombros mientras que de una forma cariñosa la abrazaba hacia su pecho, mientras que el sostenía suavemente su frente con mano y apoyaba su cabeza con la de ella. Al mismo tiempo que el hablo con el tono de voz más suave que pudo entonar.

-Se lo que quisiste decir Star, he intentado hacerlo también desde hace varios días…- Marco pauso un momento, solo para asegurarse de que nada lo interrumpiera.

-Yo también siento lo mismo…-

Ella quedo boquiabierta unos segundos, solo para que inmediatamente después devolviera el abrazo al chico tan fuerte como pudo, y unas lágrimas de alegría se asomaban de su rostro. Mientras que el chico continúo.

-Se también que quieres decir muchas cosas al igual que yo, pero tus padres nos necesitan… y cuando terminemos aquí, ya habrá mucho tiempo para hablar en casa... ¿de acuerdo?- Acto seguido, el beso dulcemente la frente de la chica mientras que la abrazaba con ambos brazos.

-Si…- Murmuro Star alegremente, devolviendo una vez más el abrazo.

En esta clase de situaciones, la verdad, las palabras sobran, pero aun así… el destino tenía otros planes para ellos dos.

Cuando se separaron, ambos volvieron a utilizar sus respectivas armaduras mientras que acomodaban las frazadas, después de todo el lugar era prestado.

-Hay que avisar a Darío de que ya estamos listos para partir…- Afirmo Marco al terminar de acomodar su hombrera izquierda.

-Bien… pero, ¿no crees que nos afecte el que no hayamos dormido nada?- Pregunto Star un poco cansada, mientras que bostezaba un poco.

-Puede que si… puede que no… ¿qué es lo peor que podría pasar?- Respondió Marco mientras que también bostezaba.

-¿No debería decir yo eso?- Afirmo Star mientras se reía.

Ahora sus roles se invirtieron un poco, lo cual les causo un poco de gracia antes de salir de la tienda.

Campos abiertos de Mewni, 6:24 am, hora de la Tierra.

El grupo de Darío ahora conformaba más de 20 soldados, excluyendo a Marco, Star y Steena.

Mientras avanzaban a paso seguro rumbo al castillo de la capital, varios de los soldados notaron la lamentable condición de la princesa y su guardián. Sus ojos tenían ojeras enormes y cualquier clase de fuerza o energía en ellos parecía inexistente. Ambos tenían el mismo aspecto que cuando Star se desveló tratando de recuperar el brazo de Marco.

A medida que avanzaban, Star observo el enorme castillo a la distancia, mientras este ahora parecía estar cubierto de un enorme campo de fuerza azul, cortesía tal vez de su madre o de Glossaryck.

Ahora que lo pensaba, tal vez fue por eso que el genio los abandono, el fácilmente pudo abrirse paso hasta el castillo para poder ayudar a sus padres. Ella quiso mantener ese pensamiento, aunque no dormir en toda la noche no ayudaba mucho.

Incluso paso por su mente que la plática de anoche con Marco fue solo un sueño, pero no… no fue así, fue por completo real, y solo pensar en eso le dibujo una sonrisa en su rostro.

Sin embargo, difícilmente podía concentrarse sin tropezar cada 4 pasos y sin duda, apenas se daba cuenta de lo que ocurría a su alrededor, notando este comportamiento, el capitán ofreció su montura para que pudiera avanzar sin esfuerzo.

Descartando el agotamiento por la falta de sueño, ella se sentía bastante bien y con muchos ánimos, teniendo como prioridad llegar lo más pronto posible.

Ella volteo a su izquierda de la montura para ver si Marco también tenía problemas con eso.

Efectivamente, él estaba igual o incluso peor que ella. El chico caminaba con mucha dificultad, mientras colgaba sus brazos por delante de el con mucho cansancio.

-¿Cuánto falta para llegar?- Pregunto Star un poco preocupada directamente hacia Darío, quien caminaba justo en frente de ella.

-Sin no nos encontramos con un contratiempo y seguimos con este paso, llegaremos en al menos 2 horas princesa.- Respondió Darío, mientras hablaba con su peculiar tono serio.

Star se exaspero un poco por la respuesta, pero tuvo una idea para que el tiempo pasara más rápido.

-Marco…- Susurro ella. -Marco, ¿me oyes?-

El chico caminaba justo al lado de ella, pero por el mismo cansancio, el respondió centrando su atención al lado contrario de donde Star le había hablado.

-¿Qué…?- Contesto Marco apenas percatándose de lo que ocurría.

-Ven… sube al guerricornio conmigo, tengo una idea.- Murmuro Star, ayudando al chico a subir.

Marco no respondió, solo se dejó llevar por el impulso al subir a la montura. Sin embargo estaba tan distraído que se acomodó de espaldas con Star, mientras que apoyaba su peso con ella.

-Bien Marco, esa era la idea, hay que turnarnos para al menos dormir un poco antes de llegar a…-

Pero Star se vio interrumpida por un movimiento del chico, este había recargado un poco más de peso en ella y su nuca se acomodó en el hombro de la chica, mientras que Marco caía profundamente dormido.

-De acuerdo… tu primero Marco… yo te cuido…- Murmuro Star mientras que ella también acomodo su peso con él para evitar que ambos cayeran de la montura.

Sin embargo, a Star le parecía sumamente cómodo estar en esa posición con él, así que poco a poco el sueño se fue apoderando de ella también…

-Debo… ser firme…- Repitió ella para sí misma mientras dejo salir un bostezo antes de caer completamente dormida. Curiosamente, entre la posición que ambos estaban, balanceaban su peso de forma perfecta en la montura.

Mientras esto ocurría, Steena se acercó hacia donde ellos estaban y dejo salir unas risitas mientras los observaba a ambos.

-Debí traer algo para dibujar, definitivamente me hubiera gustado hacer un retrato de esos dos.- Hablo la soldado en un tono de voz ligeramente alto. Darío no tardó mucho en darse cuenta que ella estaba cerca.

-Steena… necesitan dormir, déjalos en paz.- Murmuro el capitán mientras conservaba su vista al frente.

-No planeaba hacer nada, más que una inocente observación, ¿por qué necesitan dormir? ¿No fue suficiente lo de anoche o estuvieron ocupados?- Por el tono de voz que ella utilizo era más que obvio que sugería algo más allá de lo formal.

-No es de nuestra incumbencia… recluta.- Murmuro el capitán, mientras que se preguntaba cómo es que alguien como ella le habían permitido unirse a la armada de Mewni.

-Hay que dejarlos descansar lo más que se pueda, los necesitamos en su mejor condición posible.-

-¿Por qué? ¿Si es posible saber?- Pregunto Steena.

-Sin ellos no saldremos con vida…- Respondió Darío murmurando, observando el suelo al caminar. Mientras que Steena lo observaba un poco preocupada.

Colinas de Mewni, a 600 metros aproximadamente de la capital, 8:08 am, hora de la Tierra.

Marco sintió que había peligro, despertando de manera súbita observo a su alrededor, solo para darse cuenta de que todos habían parado a descansar, trato de encontrar a Star y se percató que ella estaba apoyada en su espalda durmiendo, el intento no moverse mucho para no despertarla, ambos aun montaban el guerricornio de Darío. Sin embargo, todos los soldados parecían temerosos, incluso podría decirse… desesperados. Unos caminaban de un lado a otro, mientras que otros discutían, algunos parecían que simplemente tomaban sus cosas para irse…

-Esto es un suicidio… ¡nos largamos de aquí!- Menciono uno de los soldados, mientras que el mismo era seguido por otros 5, curiosamente, eran los mismos que se aterraron por el anterior hechizo de Marco.

-Son libres de hacer lo que quieran…- Respondió Darío, sonando sumamente calmado.

-Pero si cumplimos nuestro cometido, serán juzgados por desertar si ponen un pie en la capital.-

-Si fueran a sobrevivir tanto… lo creería.- Respondió el soldado mientras le daba la espalda al capitán, y se retiraba, seguido por unos cuantos soldados más.

-Como gusten…-Murmuro mientras les daba la espalda también y regresaba con el resto de los hombres.

A medida que avanzaba, se percató de que el chico ya había despertado, mientras que se dirigía a él.

-Disculpa, guardián Marco, ¿los despertó el ajetreo?- Pregunto el capitán respetuosamente

Marco se sintió un poco incómodo, no estaba acostumbrado a que si dirigieran a él con tanto respeto.

-Solo desperté yo… y lo hice porque sentí que había peligro, pero imagino que fue una falsa alarma, ¿no?- Pregunto el chico un poco preocupado.

-Todo lo contrario…- Respondió el capitán mientras hacia un ademan para que el chico lo siguiera. -Ven conmigo, y despierta a la princesa, necesitan ver algo…-

Marco siguió la instrucción, mientras que intento mover a Star.

-Psst, Star.- El chico trato de llamar su atención.

-Vamos, hay que…- Marco se vio interrumpido por ronquido de ella, mientras que el rodo los ojos un poco y mostraba una media sonrisa.

-De acuerdo… sigue descansando.-

En un movimiento rápido, Marco bajo de la montura y Star cayo junto con el aun dormida. El chico la atrapo en su espalda suavemente, mientras que se aseguraba que no se despertara. Ella parecía tener el sueño pesado.

Ya con ella en su espalda, él se dirigió hacia donde estaba el capitán, subiendo la colina.

Al llegar ahí pudo darse cuenta de lo que ocurría…

Marco pudo apreciar el enorme castillo de Mewni, rodeado de un campo de fuerza mágico de color azul que solo lo envolvía hasta las orillas de sus canales… pero lo preocupante no fue eso.

Al observar más, se percató de que había cientos de monstruos rodeando el castillo, mientras que estos intentando abrirse paso, utilizaban enormes catapultas que lanzaban piedras en llamas, incluso algunos monstruos se lanzaban al enorme canal de agua tratando de avanzar.

-No será fácil llegar al castillo…- Murmuro Darío un poco preocupado.

-Esto es una locura…- Murmuro Marco al contemplar lo peligroso de la situación, mientras que se percató de que Star despertaba.

-Mngh… ¿qué sucede? ¿Es hora de desayunar Marco?- Pregunto ella bajando de su espalda, olvidando por completo la situación.

-Sí y de hecho, hasta tenemos monstruos de postre.- Respondió Marco imitando un poco el tono sarcástico de Lynx.

-Yo no como monstruos Mar…co…- Star se interrumpió a sí misma, mientras que observo el lamentable panorama que había, sorprendiéndose y asustándose al mismo tiempo, instintivamente saco su varita, como si se preparara para usarla.

En su rostro, se pudieron apreciar unas leves lágrimas, al ver como atacaban el castillo de su familia, no pudo evitar recordar la pesadilla que había tenido recientemente, una vez más, no era exactamente lo mismo, pero se parecía bastante. La tristeza pronto se volvió enojo y casi de inmediato en ira. Sus ojos se tornaron verdes mientras que su varita resplandecía del mismo color. Al alcanzar un punto de quiebre, ella se lanzó al ataque.

-¡LOS DESTRUIRE A TODOS!- Grito Star mientras que bajaba a toda velocidad deslizándose por la estrecha colina.

-¡Star! ¡Espera! Necesitamos…- Pero fue muy tarde, ella ya se había alejado demasiado.

Al mismo tiempo, Marco sintió el impulso de lanzarse junto con ella, pero hablo con Darío primero.

-¡Capitán! Apreciaremos su ayuda, pero si lo desean, pueden quedarse aquí, ¡Star y yo nos encargamos!-

Marco se lanzó por la colina corriendo a toda velocidad para alcanzar a Star.

Al notar que el chico se fue, Darío volvió a donde estaban sus hombres mientras que hablo en voz alta.

-¡Todos! ¡Al ataque!- Grito el capitán mientras que algunos de sus hombres ya estaban listos para el combate, y otros la orden los tomo desprevenidos, mientras que torpemente volvían a utilizar sus armas y armaduras. Poco a poco, los escasos hombres del capitán también corrieron por la colina. Cuando todos los soldados se fueron, Darío se quedó quieto unos segundos, hasta que hablo en voz alta dirigiéndose a un árbol cercano.

-Tú también Steena…-

Un leve gruñido se escuchó desde el árbol, mientras que la recluta bajaba de un salto.

-¿Estas consiente de que vamos a morir verdad?- Pregunto ella desanimada.

-Puedes retirarte al igual que tus antiguos camaradas…- Respondió el capitán, mientras preparaba su mandoble.

-¿Y qué me tachen de cobarde? ¡Jamás!- Exclamo la chica ligeramente ofendida cruzada de brazos.

-Te estabas escondiendo en un árbol… ¿eso no es cobardía?- El capitán mostraba una mueca de confusión.

-¡Es completamente distinto!- La recluta intento sonar lo más convincente posible.

Darío sostuvo su frente mientras avanzaba también por la colina. -Como gustes… solo vámonos y no te quejes.-

-De acuerdo… santurrón.- Murmuro de mala gana mientras seguía de cerca al capitán.

Más adelante, Marco acelero el paso para poder alcanzar a Star, quien ya tenía parte del camino recorrido

Cuando el chico llego a ella, Star se mostró un poco agresiva, mientras que Marco la detuvo y sostuvo sus hombros.

-¡No intentes detenerme Marco! ¡Voy hacer pedazos a quienes amenacen mi hogar!- Exclamo Star, mientras que sus ojos brillaban de verde con más fuerza.

-Lo se… por eso voy a ayudarte… ¿quién más va a cuidar tu espalda si no soy yo?- Marco se mostró tranquilo y confiado, mientras que observaba a Star, una media sonrisa se dibujó en su rostro.

-No voy a dejarte sola…-

Ella solo necesitaba escuchar eso para recuperar la cordura, sus ojos volvieron a su color azul natural, mientras que la varita en lugar de brillar con un color verde, ahora lo hizo de color rosa.

-Marco…- Murmuro ella. -Bien… ¡vamos!-

Y así ambos se dirigieron directamente al ejército de monstruos.

Capital de Mewni, 8:22 am, hora de la Tierra.

Star y Marco avanzaron sin temor ni vacilación y todos los monstruos cercanos se percataron de su presencia, mientras que se dirigieron hacia ellos dos con total intención de asesinar.

EL chico recordó las palabras de Lynx, sobre nunca bajar la guardia, ni por la más mínima amenaza, y ahora se estaban enfrentando a una armada completa. El peligro era muy real, nada como lo que habían enfrentado antes, así que Marco decidió ir con todo lo que tenía. Pero Star se le adelanto.

-¡Meteoro de Diamante!-

Una enorme bola de fuego brillante se disparó de su varita, mientras que abrió limpiamente un camino entre los monstruos y exploto al llegar al escudo del castillo. Fácilmente debió de acabar con al menos 100 de ellos. Varios monstruos armados la rodearon después, pero ella giro como un tifón para librarse de ellos.

-¡Tornado de Estrellas!-

De forma eficaz, varias estrellas miniatura explotaron en los monstruos y eran despedidos por los aires, mientras que ella avanzaba con rapidez hacia el castillo.

-Wow…- Murmuro Marco al ver como Star se desenvolvía al luchar, normalmente usaba hechizos más simples para derrotar a los monstruos, pero ahora en medio de la guerra, parecía tener muchos más poderosos bajo su manga.

Él no podía quedarse atrás.

Ahora sin la necesidad de decir las palabras mágicas, Marco tomo la forma del ¨Manto¨ mientras que dos monstruos armados con lanzas lo atacaron de sorpresa, pero él pudo verlos llegar.

El chico esquivo ambos ataques, sostuvo las lanzas con sus manos y giro sobre su propio eje para lanzar a los monstruos sobre otros que intentaron atacarlo.

Poco a poco, Star y Marco avanzaron hacia el castillo sin muchos problemas, pero ellos pronto comenzaron a cansarse y su energía se terminaba, parecía que los monstruos no se acababan.

El pequeño sueño que tuvieron hace unos minutos no fue suficiente, sin embargo, la más afectada fue Star. A medida que la pelea continuaba, sus hechizos perdían fuerza, de vez en cuando bostezaba y sus movimientos se hacían más lentos.

Marco parecía no verse afectado por la falta de sueño, ya que prácticamente tomaba la fuerza y la magia de lo que estaba a su alrededor, sin embargo, recordó el problema que tuvo con los monstruos antes. Tenía que terminar esto rápido.

Para su sorpresa, Dario, Steena y el resto de los soldados llegaron a ayudar.

Todos ellos llegaron justo a tiempo, para poder distraer un poco a los monstruos en lo que él pensaba en algo. Los soldados tenían una habilidad asombrosa para pelear, casi cada uno de ellos valía por 20 hombres, incluso Steena luchaba ferozmente, aunque daba la impresión de ser un poco holgazán.

Aun así, Marco sintió un presentimiento horrible…

-¡Rápido humano! ¡Tú Butterfly corre peligro!- Lynx vocifero tan fuerte como pudo, indicándole al chico donde estaba ella.

El miro hacia donde sus sentidos respondieron, y pudo darse cuenta de que al menos 30 monstruos acorralaron a Star. Ella parecía sumamente cansada.

Marco se apresuró para poder llegar a tiempo y evitar que le hicieran daño. Derroto a tantos monstruos de un solo golpe, lanzándolos lejos. El chico no pudo evitar sentir culpa por la situación, si no fuera porque ambos se desvelaron demasiado la noche anterior, esto no estaría pasando.

Star se dio cuenta de que la rodeaban, así que pensó en un hechizo perfecto para la situación.

-Puedo… contra todos ustedes…- Murmuro ella intentando no perder la conciencia.

-¡Golpe Turbo… Nuclear de Mariposas!- Ese hechizo nunca le fallaba… a excepción de esta vez.

Cuando intento crear la explosión, esta se descontrolo derribándola y disparó el misil mágico al cielo, explotando poco tiempo después, casi parecía una bengala de colores.

-Demonios…- Star murmuro mientras intento reincorporarse.

Pero un monstruo se acercó a ella, antes de que se diera cuenta.

Este cargaba un enorme mazo de metal, y cuando intento atacar a Star, ella difícilmente reacciono para cubrirse con su varita. La varita apenas absorbió el impacto, pero aun así la golpearon en la cabeza lo suficientemente fuerte para que la derribaran y su vista se volvió por completo borrosa. Al igual que en la pelea con Ludo, su cabeza comenzó a sangrar.

Al mismo tiempo, Marco salto una enorme altura para poder llegar más rápido, pero no fue suficiente.

-¡No! ¡Star! ¡NOOOOOOO!- Marco grito al ver como la golpearon.

Por unos segundos, una ira incontrolable recorrió el cuerpo de Marco, a medida que esto ocurría, el cambio bastante al estar en el aire, parecían salirle filosos colmillos y sus ojos se tornaron por completo negros, al mismo tiempo que su cabello ahora se tornó de un color blanco pálido, mientras que pequeños relámpagos de color purpura recorrían su cuerpo. Daba la impresión de que tomaba la apariencia física de Lynx.

Sin embargo, la apariencia se desvaneció tan rápido como había llegado y cuando el aterrizo lo hizo creando una onda de choque enorme, dispersando a todos los monstruos lejos de Star.

-¡Aléjense de ella!- Marco abrió suficiente espacio para poder revisarla correctamente.

-¡Star! ¡Star! ¡Responde! ¿Te hirieron?- Pregunto el chico preocupado, mientras sostenía a Star en sus brazos.

Ella apenas se recuperó de la contusión de hace unos momentos y pudo ver a Marco claramente.

-E… Estoy bien Marco, solo me duele un poco la cabeza, p…pero no creo que salgamos de esta ilesos.- Murmuro Star riéndose un poco de forma nerviosa, parecía desvariar ligeramente.

Star tenía razón, los monstruos volvieron a levantarse y ellos los veían de forma amenazante con sus ojos verde brillante.

Marco no tenía opción, debía pedir ayuda a Lynx.

-Lynx…- Murmuro el chico mientras que el monstruo en su cabeza lo interrumpía.

-Lo se humano, tengo una idea, pero la necesitas a ella… recuerda que la magia funciona por medio de las emociones, y si la animas lo suficiente, podrán hacer un hechizo lo suficientemente poderoso para poder derrotarlos a todos de una vez.- Lynx sonaba inusualmente serio, tal vez porque ahora estaban en peligro de verdad.

-¿No es nada destructivo verdad?- Pregunto Marco al recordar lo que había sucedido en su ultimo hechizo.

-Ahora no hay tiempo para desconfiar, hazlo si quieren salir vivos de aquí… y si esto funciona, me ayudara saber qué fue lo que causo todo esto…- Respondió el monstruo de su cabeza continuando con su tono serio.

-Bien… así que debo animarla…- Murmuro el chico para sí mismo.

Él observo a Star directamente, parecía que había perdido por completo las ganas de luchar. Entonces Marco pensó en algo… unas palabras que no solo recuperaría el espíritu de Star, sino que también el de él.

-Star… no vamos a rendirnos ahora…- Murmuro marco, mientras que se ponía de pie y ayudaba a la chica a hacer lo mismo.

-¿Huh?- Respondió ella un poco confundida por la repentina actitud de Marco.

-Ellos verán… que lucharemos eternamente…- Marco se acercó a ella.

-Ven conmigo… mantendremos la lucha juntos…- El tomo su mano, sosteniéndola fuertemente.

-Con nuestra fuerza… haremos que el mañana sea un día mejor…- Finalmente, uso su brazo libre para abrazarla, mientras aun sostenía su mano firmemente en su pecho y el exclamo en voz alta.

-¡NOSOTROS NUNCA NOS RENDIREMOS!-

Una enorme alegría lleno el corazón de Star en ese momento, no solo por las palabras que había dicho Marco, sino porque había sido el quien lo hizo… quien le dio fuerza, quien la hacía feliz, quien acababa de demostrar que realmente la amaba.

Entonces, de sus manos entrelazadas, surgió una pequeña luz brillante que lentamente se hacía más grande hasta formar una esfera entre sus manos, ambos se observaron fijamente y casi de manera instintiva, los dos expandieron la esfera alzando sus manos hasta que comenzó a abarcar todo el campo de batalla, lentamente Star y Marco flotaron un poco mientras que el hechizo se expandía.

Cuando esta luz toco a los monstruos, llamas blancas comenzaron a surgir de sus cuerpos, pero en lugar de hacerles daño, parecía sacarlos de ese trance en el cual parecían estar, mientras que sus ojos verdes se desvanecían y volvían a la normalidad. Todos ellos volvieron a su estado normal, los que estaban más cerca del epicentro, cayeron en un apacible sueño, mientras los que estaban alejados, simplemente despertaron del trance en el que estaban, y al darse cuenta de lo que hacían, huyeron despavoridos.

La esfera se volvió tan gran grande como el castillo mismo, mientras que tomaba la forma de un domo al igual que el ¨Tenebris Sentinam¨ de Marco, solo que este no destruía, en su lugar parecía ser un hechizo sanador.

Darío observo el domo de energía desde donde estaba parado, y al igual que Steena, ambos quedaron asombrados por la belleza del hechizo el cual parecía sanar sus heridas, mientras que el resto de los hombres cantaba victoria alegremente.

Castillo de Mewni, 8:41 am, hora de la Tierra.

Moon, la reina de Mewni, acompañada de Glossaryck observaba perpleja lo que ocurría fuera de su castillo. Pensando que solo tenía que resistir un tiempo hasta que los monstruos se retiraran, nunca espero que un hechizo de esa magnitud se mostrara frente a ella.

-¿Qué clase de hechizo es ese Glossaryck?- Murmuro la reina asombrada. -Nunca antes había visto algo igual…-

-Yo solo lo he visto una vez alteza, en este caso 2, el hechizo es básicamente luz purificadora que borra todo mal, lo llaman ¨Omega Luminaire¨- Respondió el genio sin prestar mucha atención.

-¿Quiénes realizaron el hechizo primero?- Pregunto la reina, esperando una respuesta concreta.

-Eclipsa… y su insolente monstruo guardián.- Respondió Glossariyk mientras se acercaba a la terraza de la torre y desvanecía lentamente el escudo azul.

-Ahora quienes lo hicieron fueron Star y su amigo de la Tierra.-

-Gracias por tu ayuda Glossaryck, iré por los chicos ahora para asegurarme de que no tengan ninguna herida.- Al decir esto, la reina desplego sus alas y unos cuanto brazos extra para poder salir por la terraza.

-Su alteza… es mi deber recordarle la situación en la que ellos…- Continuo el genio azul hasta que la reina lo interrumpió.

-Lo se… no es necesario que lo repitas, ahora mi prioridad es asegurarme de que estén bien… el resto podemos dejarlo para otro momento.- Y sin más que decir, Moon desplego sus alas, volando hacia donde estaban Star y Marco.

-¿Por qué esa niña nunca me escucha?- Murmuro para sí misma la reina, mientras bajaba a toda velocidad.

De vuelta al campo de batalla, en ese mismo instante.

El domo de energia poco a poco se fue desvaneciendo, mientras que Star y Marco descendían lentamente hasta el suelo. Ambos se acercaron con pasos débiles para poder abrazarse, pero estaban tan cansados que fallaron y cayeron al suelo, uno al lado del otro.

-Eso fue increíble…- Murmuro Star, mientras respiraba con un poco de dificultad

-Me alegra de que todo terminara bien…- Respondió el chico con los ojos cerrados, respirando también con dificultad.

-Marco… lo que dijiste… ¿era cierto?- Pregunto ella, tratando de convencerse de que no era un sueño.

-Cada palabra…- Al decir esto último, el ¨Manto¨ del chico se desvaneció y cayó dormido casi de inmediato.

-Eso de verdad… me hace feliz…- Al igual que Marco, al decir esas palabras cayo dormida igual, ignorando por completo la herida de su cabeza.

Ambos estaban al límite de su fuerza, de verdad merecían descansar.

Unos minutos después, el grupo de Darío y Steena se acercó hacia ellos, evitando pisar o despertar a los monstruos caídos a su alrededor. Realmente lo habían logrado, derrotaron a un ejército completo sin siquiera matar a nadie.

Steena se acercó un poco a los chicos, intentando tomar su pulso y asegurarse de que estuvieran bien, pero Darío la detuvo.

-Déjalos en paz, ambos aun respiran, solo están durmiendo…- Respondió el capitán mientras se sentaba cerca de los chicos, solo para ponerse en guardia casi de inmediato al escuchar un fuerte aleteo.

Algo con alas enormes aterrizo cerca de los chicos, pero se percató de que era la reina en persona, y se arrodillo en el acto, al igual que el resto de sus hombres. Steena en su lugar saludo alegremente a la reina con su mano, solo para que Darío la tomara de la cabeza y la obligara a arrodillarse.

-Mi señora, nombre es Darío, capitán de la 9na cruzada de Mewni, cuidamos a la princesa y a su guardián mientras estaban inconscientes.- Hablo el capitán tan respetuoso como le fue posible

-Gracias por cuidarlos Darío, pero ahora deseo que mi hija y su amigo estén bajo mi cuidado, los espero en mi castillo para que descanses y reciban nuevas órdenes.- Murmuro la reina en un tono estoico.

-A sus órdenes- Respondió el capitán mientras volvía a levantarse.

Moon solo le mostro una sonrisa, antes de alzar el vuelo hacia su castillo.

Cuando ella se fue, un puente parecía salir del rio que rodeaba el castillo y el pueblo de la capital, mostrándoles el acceso a los soldados.

Mente de Marco, hora desconocida.

Lynx estaba sentado en el medio de la mente del chico mientras que lo rodeaban unas esferas de fuego azul, aunque el al estar inconsciente no podría darse cuenta de lo que sucedía. Sin embargo, él se sentía sumamente orgulloso del chico, ya que había dominado sus más fuertes hechizos literalmente al primer intento, pero luego el semblante orgulloso del monstruo cambio a uno preocupado y ligeramente fastidiado.

-La transfusión está casi completa… solo espero que el chico la sobreviva, sería un completo desperdicio que muriera por eso…-

Murmuro Lynx, mientras que las esferas de fuego se apagaron, solo dejando visibles la sonrisa del monstruo y sus cuatro ojos brillantes en medio de la oscuridad.

FIN DEL CAPITULO

Vaya… que puedo decir ahora, mis manos duelen un poco de tanto escribir.

Sin embargo, me asegure que fuera lo más disfrutable posible, y más aún después de los capítulos recientes de la serie original. Sinceramente se veían venir esos capítulos que a muchos los lastimo un poco. Dejando eso de lado, aún no he visto Starcrushed, elnombre del capítulo lo dice todo, así que esperare un poco antes de verlo. De vuelta a mi historia, sinceramente siento que estoy haciendo un buen trabajo con ella, y creo prudente decir, que hasta ahora, no llega ni a la tercera parte de lo que tengo planeado escribir, así que esperen mucho más de mi parte. Me gustaría leer sus opiniones al respecto para ver si hay algo que estoy haciendo mal o que opinan de la historia hasta ahora. Así mismo, debo decirles el capítulo que sigue, probablemente, será el más crudo que haya escrito, así que estén al pendientes. También he pensado en hacer más extensos los capítulos a medida que avanza la historia, tal vez también debería desempolvar mis viejos lápices de dibujo e intentar mostrarles por medio del eso, como lucen los personajes en mi mente a la hora de que escribo. Háganme saber lo que piensan en los comentarios.

Como es costumbre, agradezco el seguimiento a:

Byakko Yugure, GEMITHA0208, Xenon666, SugarQueen97, Moly RQ, Aquiles Vaesa, Beta 36, Homura Li, Huachi- sama, Ivonne365, Julivs, Lucky Ted, MIDWAY23, Meepy Writer, Noobsterblock, Sinon1308, abrilmillet, , etherias dragneel, harunalin8767, ianavila12, jmdrg, jocuda, kronos93lrt, rociobeluibarra, sakurasakurita, poriqui158 y chars1000.

Adoro que haya más gente siguiendo mi historia, me impulsan a hacerla lo mejor posible, así que siempre incluiré sus nombres al final. Sin más que decir, hasta luego.

Atte -Torikami Riuzak.