Capítulo 11: Retador
Pueblo de la Capital, dos días antes del combate de compromiso.
El anuncio del compromiso se esparció por toda la capital, pero por algún motivo, no se supo de eso en los demás reinos de Mewni, al menos no durante ese día.
Mucha de la gente de esa dimensión les parecía algo extraño que hubiera un combate de compromiso tan relativamente pronto, la princesa debería tener unos 14 años apenas, incluso para una cultura arcaica como la de su pueblo, era algo descabellado, sin mencionar que acaban de superar una guerra.
Pero el pensamiento lógico pasó a segundo término cuando surgió otra duda, ¿Quién fue el que se propuso?
La duda llevo a varias suposiciones, tal vez un héroe de guerra, alguien que haya destacado lo suficiente como para poder llamar la atención de los mismos reyes. También se pensó en algún príncipe de alguna otra dimensión, incluso, hubo gente que clamaba que el príncipe del inframundo y de la dimensión demoniaca, Tom Lucitor, fue el elegido, ya que se supo que es alguien cercano a la princesa.
Hubo también otros rumores, sobre un famoso joven oscuro que derroto a un centenar de monstruos como si de un general se tratara, pero estos no fueron tomados en serio.
Sea quien sea, había un par de cosas que la gente de Mewni si tenía en claro.
Tenía que ser alguien foráneo, ya sea de otro planeta u otra dimensión, incluso alguien completamente desconocido si los reyes daban su consentimiento.
También, usualmente los miembros de la realeza no necesitan hacer esa clase de pruebas, ya que su título los respalda, aunque, podía haber excepciones. Como cuando el príncipe River Johansen organizo el evento con su compromiso con Moon Butterfly hace 15 años, aunque no fuera realmente necesario.
Cuando llego el día del evento, la gente no podía salir de su asombro cuando se revelo el nombre y la precedencia del pretendiente… Marco Díaz de la Tierra.
Había muchas razones por lo que la gente estaba atónita. Para empezar, era un don nadie, no se conocía su nombre en ningún lugar. Además, venia de la Tierra en sí, uno de los lugares más seguros entre el Multiverso, ni siquiera podían utilizar magia o se destacaban por tener guerreros formidables, ¿cómo pensaba enfrentar a los mejores guerreros de Mewni entonces?
Cuando se informó que el chico tenía la misma edad que la princesa causo aún más revuelo, dando a entender que no solo era un niño, sino también alguien muy insensato.
Sin embargo, poca gente prefirió confiar en el juicio de los reyes en dejar que el evento siguiera su curso, después de todo, ellos los habían salvado de una desastrosa guerra.
Aunque quienes salvaron a Mewni no fueron realmente ellos…
Arena de Mewni, 1:30 pm hora de la Tierra.
(Nota: Para este punto, imaginen el escenario donde Ruberiot realizo su concierto ahora transformado en una arena de combate estilo medieval, solo que un poco más ampliada y extensa.)
Marco salió, a paso seguro, por la enorme puerta de la arena, podía escucharse a la gente resonando alrededor, era muy posible que hubiera más personas de las que imaginaba.
La oscuridad que había en la sala de preparación dejó sus ojos desacostumbrados a la luz, a tal punto que cuando se adentró más en la arena, sus ojos fueron cegados momentáneamente.
Él había participado a lo largo de su vida en numerosos torneos de Karate en su infancia y parte de su adolescencia, sin embargo, esto no se parecía en lo absoluto a nada que haya vivido antes. Pero no fue así, por el sonido parecían ser más espectadores, pero en realidad, apenas llenaban una tercera parte de la arena.
El chico no le tomo importancia.
Ahora debía luchar, no solo para ganarse la confianza de los padres de Star, si no por alguien quien, de forma tan rápida como una estrella fugaz, se volvió el centro de su mundo…
En cuanto sus ojos se acostumbraron a la iluminación, el chico pudo observar a los reyes y a Star en lo alto de un palco bastante distinguido. La arena y los cuarteles parecían haber sido utilizados de antaño para justas medievales, en los cuales Marco solo pudo imaginar a los guerricornios como monturas.
Una vez, que avanzo lo suficiente, la reina comenzó a hablar, su notoria voz se escuchó por toda la arena.
-Ciudadanos de Mewni, tengo el placer de anunciarles la lucha de compromiso por la mano de mi hija… el pretendiente es… ¡Marco Díaz de la Tierra!- La reina por algún motivo, intento mostrarse emocionada, pero el tono en el que hablo decía exactamente lo contrario.
Para este punto, el rey River solo observaba al chico con atención, en silencio.
En ese momento, un carruaje repleto de armas, se acercó al chico. Había un sinfín de tipos, desde espadas y lanzas, hasta hachas y mazos.
-Escoge tu arma sabiamente…- La voz de Moon se escuchó de forma estoica como era costumbre.
Marco observo el contenido del carruaje, había una gran selección para elegir, y un arma en particular llamo su atención. Una espada tipo Katana de mango rojo sobresalía de las demás armas, perecía tener algo de óxido en el filo pero brillaba como si fuera nueva. Al parecer su funda se había perdido con el paso del tiempo.
La espada en particular llamo mucho la atención de Marco, casi sentía como si la hubiera usado anteriormente. Pero aun así el chico aparto la mirada de las armas y se cruzó de brazos, antes de hablar en voz alta.
-¡Me niego a usar un arma!- Grito el chico para hacerse notar.
-¿Estás seguro? ¿La selección no es lo suficientemente buena para ti?- La reina parecía que trataba de molestar al chico, aunque Marco ni siquiera noto esa intención.
-No es eso… es solo que no usar ninguna…- Marco llevo una de sus manos a su cabeza, rascándola en señal de vergüenza.
-Es una pena, la mayoría de los guerreros que enfrentaras usan algún tipo de arma, así que te aconsejo al menos empuñes una espada…- La reina siguió intentando provocar al chico, pero su expresión mostraba más preocupación por el que cualquier otra cosa. -Desarmado tienes demasiada desventaja, podrías salir herido o algo peor… tomaran tu vida si les das la oportunidad…-
Ella había asumido erróneamente que el chico al menos podía utilizar algún tipo de arma, al menos después de pasar tanto tiempo bajo la influencia de su hija… y ella no parecía para nada alegre por el comentario, incluso estuvo a punto de levantarse y oponerse al combate. Sin embargo, la reina le dirigió una mirada, como si inconscientemente dijera ¨no te preocupes¨. Eso fue suficiente para mantener calmada a Star, por ahora…
-¿Es en serio?- Pregunto el chico de forma seria y calmada, mientras entrecerraba sus ojos con desconfianza.
La reina solo asintió. Entonces el chico se relajó un poco antes de hablar.
-Descuide Moon, me las he arreglado hasta ahora con mis propias manos… creo que puedo manejar esto también.- Marco mostro una media sonrisa, lleno de confianza.
Star observo al muchacho con melancolía, como si estuviera orgullosa de él, pero aun así se mostraba muy nerviosa debido a la herida en el pecho de Marco, tenía miedo de que no hubiera sanado por completo y le afectara a la mitad del combate.
Hubo un breve silencio en la arena, antes de que la gente comenzara a abuchearlo.
No hubo mucha gente que se quejara, pero el chico dio una muy mala impresión. Negarse a empuñar un arma y decir que puede seguir desarmado les pareció una falta de respeto. Pero llamar a la reina por su nombre fue la gota que derramo el vaso. ¿Quién se creía este niño y porque era tan pretencioso?
Marco ignoro a la multitud, por ahora su opinión no contaba, así que se concentró en la lucha que estaba por comenzar.
Entonces la reina anuncio al primer combatiente, un lancero llamado Bors. El utilizaba una armadura de cuero ligera.
Este entro a la arena por la puerta contraria, el Mewhumano hizo unas cuantas maniobras con su lanza para impresionar a los espectadores… pero paro en seco al ver que quien estaba frente a él, era un niño desarmado…
El soldado observo a los reyes con confusión.
-¿Él es mi oponente?- Pregunto el soldado, esperando que fuera una broma de mal gusto, pero los reyes solo se limitaron a asentir. -Como deseen sus majestades, pero no me hago responsable si el chico sale herido.-
Bors miro al chico de reojo, se percató que usaba ropas extrañas, como una especie de túnica roja amarrada en la cintura y una vieja armadura Mewniana incompleta, solo tenía una hombrera y un brazal. A él le pareció una falta de disciplina no usar el equipo completo.
Pero… al observar los ojos del chico, noto que estos no desviaban la vista, ni mostraban el menor indicio de duda, daba la impresión que era alguien con mucha experiencia en combate, casi como si observara a los mismos capitanes de Mewni.
A pesar de esa breve sensación, Bors decidió acabar con el combate rápido, convenciéndose de que lo que había sentido no era más que casualidad.
De esa forma se abalanzó sobre el chico, dando un ataque directo.
Marco por su parte ya había enfrentado lanceros anteriormente, aunque haya sido un combate breve, sabía cómo tratar con uno, y por algún motivo, los movimientos del soldado le parecían lentos…
Una vez que el soldado ataco, Marco esquivo los ataques con un esfuerzo menor, sorprendiéndose de que esperaba que fueran más… impredecibles.
Bors casi se queda boquiabierto por la agilidad del chico, por más que intentaba, no pudo asestar ni un solo golpe.
En un súbito movimiento, Marco tomo la lanza del soldado y se la arrebato. Bors ni siquiera pudo evitarlo, la fuerza del chico lo tomo por sorpresa también.
En ese momento, Marco arrojo la lanza lejos del alcance del soldado, se acercó a Bors mientras este aun analizaba que estaba ocurriendo.
Después, lanzo un fuerte rodillazo al estómago del soldado, sacándolo de equilibrio, con una patada baja, dejo una de sus piernas sin apoyo del suelo, y por último, giro para impactar la cabeza del lancero con su codo, derribándolo y dejándolo inconsciente.
Todo lo que pudo ver o sentir el soldado en esos momentos, fue la oscuridad absoluta.
El chico observo sus manos con asombro al ver que el soldado ya no volvió a levantarse.
-¿Yo… gane?- Murmuro Marco mientras cerraba sus puños.
Por unos momentos, hubo un silencio abrumador en la arena, todos los espectadores no podían creer lo que estaban viendo. El humano sabia luchar, y no solo eso, si alguien llevara el tiempo de la lucha, pudieran haber medido poco más de un minuto.
Un par de guardias reales entraron a la arena, mientras que se acercaban al contendiente inconsciente, lo tomaron de ambos brazos y lo retiraron del lugar.
Star también se sorprendió, pensó que por las heridas anteriores de Marco, tendría dificultades para luchar, pero al ver que pudo ganar, se sintió aliviada.
Entonces la reina anuncio al siguiente contendiente, un gigante de casi 2 metros y medio de altura llamado Wallace. El portaba un hacha tan grande como él y vestía una pesada armadura.
Ahora Marco se sintió intimidado por la presencia del gigante, pero al analizar al sujeto se dio cuenta de que era sumamente fuerte, lo suficiente para partir una montaña a la mitad si se lo proponía.
Sin embargo, al ver sus movimientos, se dio cuenta de que podía ganarle… al menos con velocidad.
Sin avisar, el gigante comenzó a atacar a diestra y siniestra, ni siquiera se molestó en observar si alguno de sus ataques daba en el blanco. Marco no tuvo problemas para esquivar, pero esos ataques eran brutales, solo bastaba uno para partirlo a la mitad.
Marco al ver lo errático de sus ataques, pensó que podía sacarles ventaja.
Él se acercaba a Wallace a propósito para que intentara atacarlo, solo para esquivarlo de manera inmediata. Le tomo un poco de tiempo que su plan surtiera efecto, pero cada vez, el gigante se volvía más lento y cansado, entonces fue cuando Marco decidió tomar la ofensiva.
Así, el chico se acercó rápidamente y rodeo al gigante, comenzó atacar la parte trasera de sus rodillas, ya parecían ser la zona menos protegida por la armadura. Como respuesta, Wallace blandió el hacha haciéndola girar a su alrededor, pero no surtió mucho efecto ya que Marco se mantuvo fuera de su alcance. Incluso parecía que debajo del casco, el gigante comenzaba a jadear.
Nuevamente, Marco ataco la parte posterior de las rodillas del gigante, pero ahora asesto una potente patada en la pierna izquierda, forzándolo a arrodillarse. Esto provoco que soltara su arma y la misma se clavó desde el filo hacia el suelo.
Wallace intento volver a recuperar su aliento, quitándose el casco con furia, diciendo las únicas palabras que pudo articular en ese momento.
-¡No podrás vencerme solo con eso!- Grito el gigante intentando golpear a Marco con sus propias manos en forma de mazo, arremetiendo contra el suelo con violencia.
El chico lo esquivo con mucho esfuerzo, parecía que el gigante tomaba su segundo impulso, mucho mas agresivo de lo que era antes. Incluso le dio una vaga impresión a los legendarios Berserkers vikingos, mientras más luchaban, más fuertes y mortíferos se volvían.
El gigante tenía razón, si lo dejaba recuperarse, no tendría ninguna oportunidad. Entonces el chico observo el hacha clavada en el suelo, y vio que tenía un mango de madera con un pesado pomo metálico en la punta, probablemente para equilibrar el arma.
Entonces tuvo una idea, aprovecharía que el ya no tenía el casco en su lugar.
Tan rápido como le fue posible moverse, Marco salto esquivando otro ataque de Wallace y asesto una patada giratoria justo en medio de los ojos, esto desoriento bastante al gigante, mientras que a pasos lentos y agigantados, él se acercó al hacha clavada en el suelo.
Sin tiempo que perder, el chico salto una vez más, tomando la cabeza del gigante. Usando su propio peso y toda la fuerza que pudo reunir en sus brazos, estrello la cabeza directo en el pomo de acero. Se pudo escuchar el sonido del hueso chocando contra el metal a lo largo de la arena.
Wallace, parecía aturdido, incluso intento levantarse otra vez, pero ese último golpe termino por derribarlo por completo.
Esta vez toda la gente que estaba en la arena celebraron al chico, a su vez, parecía haber llegado más espectadores, consecuencia de los rumores de su primera victoria.
Marco aun mantuvo su guardia en alto, pensando que el gigante volvería a levantarse. Pero no lo hizo, lo cual hizo que se relajara un poco, nuevamente sorprendido por lo que acababa de hacer. Parece que los combates que tuvo desde que Lynx entro en su vida, lo habían hecho mucho más fuerte de lo que pensaba, incluso sin usar el ¨Manto¨.
El rey River felicito también al muchacho desde el palco de forma enérgica.
-¡Bien hecho Marco! ¡Sigue así!- Grito el rey desde su asiento, solo para que momentos después fuera reprendido por una mirada de la reina, devolviéndole su semblante estoico. Moon hacia eso de vez en cuando para poder calmarlo.
Nuevamente, un par de guardias entraron para llevarse al derrotado guerrero, pero era demasiado pesado, entonces llamaron a otros guardias para intentar moverlo.
En esos momentos la reina observaba con atención los resultados de la lucha. Ciertamente había subestimado al chico, ya sabía que él podía luchar, pero no a tal punto de derrotar a sus mejores guerreros.
Entonces ella se acercó a su hija, y ella por la cara que mostraba, no podía estar más orgullosa de Marco.
-¿Desde cuándo el muchacho puede pelear así?- Pregunto la reina con curiosidad, pero pronto se molestó un poco al ver que Star prácticamente la estaba ignorando.
-Hija, responde. ¿Cómo es que Marco sabe luchar de esa forma?- Hablo Moon en un tomo más alto, lo suficiente como para que Star volviera en sí.
-¿Huh…?- Respondió Star mirando confundida a su madre, hasta que su memoria a corto plazo le hizo recordar lo que le habían preguntado.
-Bueno… Marco siempre ha sido un buen luchador… desde el primer día que estuve en la Tierra, el me defendió del ataque de Ludo y de un sinfín de cosas más, el… él ha hecho mucho por mi…- En ese momento, los corazones de las mejillas de Star cambiaron a un color rosa brillante.
-Después de que Ludo robara el libro de hechizos, él dijo que siempre estaría conmigo… sin importar que tantas veces yo pierda el control… o contra quien luchemos… lo recuperaríamos…- Ella hizo una pequeña pausa para observar al chico y saludarlo, el inmediatamente noto el gesto, y respondió de la misma forma, saludándola donde estaba parado.
-Y así fue…-
Moon observo con atención a su hija, parecía tenerle mucho cariño al muchacho, y a diferencia de su novio anterior, no parecía ser algo pasajero o un simple capricho. Genuinamente parecía estar enamorada a pesar de su corta edad.
Aunque noto algo raro con lo que ella conto.
-Espera un momento… ¿Ludo te ataco desde el primer día en la Tierra? - Pregunto Moon algo molesta, mientras pensaba en que otras cosas le había ocultado su hija durante su estancia en una supuesta dimensión segura. -¿Por qué no me lo dijiste?-
El comentario saco de balance a Star, poniéndola nerviosa.
-Ehh… No se suponía que tú supieras eso mamá…-Respondió ella al darse cuenta de que había hablado de más.
Moon llevo una de sus manos a su rostro en señal de exasperación, pero decidió dejar el pasado como algo irrelevante… por ahora.
-Bien… pero, ¿vas a contarme que ocurrió con Toffee? ¿O te lo guardaras como secreto también?- Pregunto la reina de forma directa.
Ahora, en lugar de ponerse nerviosa, parecía que un miedo surgía desde lo más profundo de su corazón. No sabía porque se sentía así, se supone que Toffee fue destruido, ¿Por qué temía entonces? Ella suspiro un poco antes de hablar y trago saliva, como si reuniera valor para hablar.
-Todo comenzó cuando Darío nos habló de su descubrimiento…-
En ese momento, Star le conto a Moon sobre donde encontraron a Toffee, y como de manera extraña Lynx, el monstruo de Eclipsa, sabía dónde buscar exactamente.
Perspectiva de los espectadores.
Tardaron un poco en retirar al gigante, entonces una nueva pelea comenzó, parecía ser un distinguido guardia real que utilizaba espada y escudo para luchar.
Mientras, Star le hablaba a su madre lo acontecido en la tumba de Celena, dos conocidos compañero de Star y Marco observaron la lucha desde las gradas sin vestir sus uniformes y armaduras, bastante impresionados por el rendimiento del chico.
-Marco lucha muy bien, a pesar de estar desarmado.- Murmuro Steena mientras comía unas palomitas hechas con maíz de Mewni, usando un pequeño tazón de barro como contenedor.
-No había visto nada parecido en mucho tiempo…- Respondió Darío mientras que observaba al chico con atención, hasta ahora, no había visto realmente como luchaba Marco, al menos no de cerca.
Entonces tan rápido como comenzó, Marco había ganado su tercera contienda, prácticamente le arrebato el escudo a su contrincante y este último término usándolo como si fuera una bufanda.
En ese momento, Marco pudo distinguir a Darío y Steena en las gradas, saludándolos con la palma de su mano. A lo cual, el capitán respondió con simple ademán, pero Steena casi salta de su asiento mientras le gritaba al chico de forma enérgica.
-¡Marco! ¡Patéales el trasero a todos! ¡Suerte!- Steena grito a todo pulmón, mientras que Darío intento no mostrarse avergonzado por el comportamiento de su compañera.
El chico sonrió de una forma nerviosa al ver el escándalo que su amiga producía, podría decirse que le recordaba un poco a Janna por alguna extraña razón.
-Tranquilízate Steena, no conviertas esto en un vulgar circo.- Murmuro el capitán, un poco apenado por las miradas desaprobatorias del público cercano.
- Tranquilízate Darío, toma, come un poco y relájate.- Al decir esto, la soldado tomo un poco de las palomitas con su mano y las llevo directamente a la boca de Darío, esperando que las probara.
-No tengo hambre… gracias.- Respondió el capitán de forma seria, antes de sentir algo abrumador.
Por unos instantes, la mirada de Steena se tornó tan intimidante como la de la misma reina cuando esta enojada, dejando al capitán preguntándose cómo es que algo así era posible, generar una presencia aterradora de la nada era ilógico…
-Bien… como gustes…- Murmuro Darío mientras que de forma nerviosa acepto la comida de la mano de Steena.
-¿Ves? No es tan difícil, ¡relájate!- Steena respondió sonriendo, casi como si hubiera ganado una batalla importante.
Al notar el delicioso sabor de la comida, se sintió un poco más relajado. Puede que ella, a pesar de su falta de educación, sea una buena influencia después de todo.
Ciertamente, en estos últimos días que Marco descansaba de sus heridas, Darío y Steena lo visitaban casi a diario junto con Star, preocupándose por el bienestar del muchacho. Se volvieron muy buenos amigos en poco tiempo.
El siguiente oponente, por no ponerlo de otra forma, había claudicado el encuentro, argumentando que era una deshonra enfrentar a alguien desarmado.
Aunque uno podría pensar que se sintió ¨intimidado¨ y que la verdadera deshonra seria perder contra alguien así., sin embargo varios de ellos también claudicaron.
Cuando toco el siguiente combate de Marco, Moon y Star casi habían terminado de hablar.
-¿Entonces lucharon contra Toffee directamente?- Pregunto Moon, queriendo saber más detalles al respecto.
-Si… pero había algo muy extraño y diferente en él, dijo que no tenía tiempo para nosotros y… cuando lo atacamos, podía utilizar una rara magia invisible… -Star recordó con amargura como fue casi estrangulada por el monstruo, sin que este le pudiera tocar un solo cabello, por suerte Marco intervino a tiempo, aunque pudo ser un resultado mucho peor.
-Además, cuando se quitó la capucha y hablo de que uso a Ludo uno de sus brazos parecía estar pudriéndose, fue algo muy asqueroso. También sus ojos cambiaron… creo recordar algo que Marco dijo en ese momento, Toffee podía usar la misma magia que el…- Finalizo la rubia después de volver a centrar su atención a Marco.
Ese último comentario preocupo a la reina de sobremanera, Toffee en si ya era alguien peligroso, pero imaginarlo utilizando el mismo tipo de magia que el chico era algo preocupante, le parecía difícil de creer que ambos lo habían destruido.
Analizando la respuesta, Moon noto que el chico ya había llegado al contrincante número 17, en los combates anteriores al menos unos 5 habían claudicado. El siguiente fue un extraño mercenario silencioso llamado Ghali, este último usaba una túnica de color aguamarina y detalles de color café. El arma que utilizo fue un distinguido machete tipo Kukri. Sin lugar a dudas, el mercenario parecía ser mucho más hábil que el resto de los contendientes anteriores, apenas se había acercado a Marco y ya asesto un ligero corte en su frente esquivándolo a duras penas, aun así lo hizo sangrar un poco.
Entonces comenzó su nueva lucha.
Star se mostraba preocupada por la leve herida, pero le gano más un impulso de apoyar al chico lo mejor que pudiera, después de todo, estaba haciendo todo esto por ella.
Después de unos segundos, la reina formulo la última pregunta, destacando así lo más peligroso del monstruo inmortal.
-Después del enfrentamiento… ¿Aun quedo algo del cuerpo de Toffee?- Pregunto la reina, mostrando un semblante mucho más serio que de costumbre, haciendo que la misma pregunta fuera lo más seria posible.
Star pensó un poco antes de responder, volviendo a centrar su atención a su madre, intentando recordar hasta el más mínimo detalle.
-No quedo ni polvo de él… si algo siguiera intacto entonces estaría en el espacio ahora...- Respondió Star, mientras observaba a suelo, pero se sostuvo la barbilla de inmediato, recordando algo importante.
-Ahora que lo pienso, una espada cayó del cielo después de disparar el hechizo, creo que con eso hirió a Marco… -Su rostro se tornó sombrío en ese momento, no le gustaba para nada recordar lo que le paso al chico. -Aunque no me queda muy claro de dónde la saco… habría que preguntarle a Marco, él estuvo frente a frente con Toffee antes de que fuera destruido.-
Moon no necesitaba escuchar otra cosa, sabía que cualquier cosa que Toffee haya dejado atrás podía ser utilizado como un medio de resurrección, no volvería a cometer el mismo error que en el pasado.
Entonces, Moon creo un doble de sí misma en el asiento, mientras que la original volvía a aparecer detrás de los asientos reales, ahora con un atuendo distinto, parecía tener ahora una capa con capucha de color azul.
Después de colocarse la capucha, hablo con su hija.
-Volveré en unos minutos Star, quiero que por favor te quedes aquí y no hagas nada tonto, si Marco hace trampa, mi doble lo sabrá.- Moon menciono esto en voz baja, ya que River parecía estar demasiado emocionado por el combate para prestarles atención.
-No te preocupes mama, Marco siempre cumple sus promesas…- Respondió Star observando al chico, parecía un poco sofocada con solo observar las luchas de su compañero, sentía unas ganas enormes de saltar del palco a la arena, para poder luchar junto a él, a pesar de lo que se pudiera pensar de ese acto.
-Por el bien de ambos… eso espero.- Murmuro la reina de forma seria, mientras que invocaba un hechizo de invisibilidad y se fue volando de ahí.
En ese momento, River aparento no prestar atención, pero solo al darse cuenta que la reina ya no estaba, el saco un teléfono dimensional portátil, muy parecido al de Star solo que este era de color celeste.
Hablo por unos segundos con alguien, y después se escuchó un grito de ira momentos antes de colgar, el guardo celosamente el dispositivo, asegurándose de que nadie lo haya visto.
Por su parte, Marco aun luchaba con el mercenario, tenía una asombrosa habilidad para el combate, pudiendo rasgar parte de su ropa y un poco de su piel, el chico no veía una abertura en su defensa.
En un ataque rápido, Ghali intento encajar su machete en el cuello de Marco, por suerte, pudo moverse hacia su derecha y el arma se incrustó en su hombrera, a tal punto, que el mercenario ya no pudo moverla.
Marco aprovecho la mínima distracción, dándole un fuerte cabezazo al mercenario, desorientándolo.
Ahora de forma tan rápida como pudo, Marco tomo su cabeza y con un rodillazo lo derribo. Sin tiempo que perder, el chico pateo la cara del guerrero derribado para asegurarse de que quedara inconsciente.
Entonces, Marco retiro el cuchillo en su hombro, la armadura había hecho su trabajo, pero aun así le provoco una profunda herida.
Una vez más, el público le aplaudió al chico y genero mucho furor su victoria, sin embargo, a Marco le dio la impresión de que los Mewnumanos disfrutaban ver que ganara sus combates de la forma más violenta posible, algo que no le agrado en absoluto.
Él se encorvo un poco sosteniendo sus rodillas, mientras recuperaba el aliento.
Como si de un sexto sentido se tratara, sintió de que Star lo observaba con mucha preocupación, a lo cual, alzo su pulgar al aire, dándole a entender que estaba bien.
Solo que este último combate le dejo factura.
Aun así, ella no estaba preocupada por eso, no le gusto nada ver como Marco había terminado la pelea.
Múltiples cortes se podían observar en las ropas del chico, incluso en algunas de ellas estaba sangrando. Agradeció estar usando esa vieja armadura, lo salvo de varios ataques que pudieron ser letales. Aun así, no se inmuto en lo absoluto, preparándose así para el siguiente combate.
Lo impulsaba poder ganarse el respeto de la familia de Star y también una de las frases que Lynx le dijo antes de ausentarse…
¨Sigue hacia adelante, sin importar que tan dañado puedas salir.¨
Tumba de Celena, en las Montañas Dentadas, 2:09 pm, hora de la Tierra.
Poco tiempo pasó antes de que Moon pudiera llegar a la cripta de su antecesora, la velocidad de su vuelo era muy impresionante. Al llegar pudo notar lo destruido que estaba el lugar después de la lucha de su hija y Marco contra Toffee. Toda la cripta se veía en ruinas, no solo por el tiempo que estaba abandonada, sino por la violenta lucha que se dio lugar ahí.
-Lo lamento, Celena…- Murmuro Moon en señal de respeto a su más antigua familiar.
La reina observo todo el panorama, escombros caídos, paredes rotas, pilares destruidos pero no podía ver ninguna espada por ningún lado, lo cual comenzó a preocuparla.
También noto rastros de sangre en el suelo, pero había un lugar particular que llamo su atención. Casi a la mitad de la gran cripta, junto al ataúd de Celena, había un agujero que se abrió paso por el suelo, daba la impresión de que fue un cuchillo enterrado desde una gran altura… no, un cuchillo no… un estoque por lo grueso del filo.
Moon lo sabía… si algo conocía de su más acérrimo enemigo es que no sería liquidado tan fácil por su inexperta hija…
Ella analizo el entorno para encontrar más pistas sobre el paradero del monstruo inmortal, entonces algo brillante llamo su atención.
Al acercarse noto el filo de un par de tijeras dimensionales con un mango rojo adornándolas, incrustadas en unos escombros no muy lejos de donde ella estaba.
Después de retirarla del suelo, Moon cambio el color de sus ojos a uno azul brillante, casi como el color de su propia hija, descubriendo así el nombre del propietario.
Enorme fue su sorpresa cuando leyó el nombre inscrito en las tijeras…
-¿Hekapoo?- Murmuro Moon extrañada por su hallazgo, podría haber esperado encontrar cualquier otra cosa, pero eso era lo último que pudo imaginar.
No entendía como algo así pudo llegar a ese lugar… a menos, de que Star estuviera involucrada.
Ahora, una sensación familiar y extraña le daba la razón, por algún motivo, cuando algo estaba fuera de lugar, su hija hacia acto de presencia.
Después de observar un par de veces el lugar, no pudo encontrar algún otro indicio, pero había algo de lo que estaba por completo segura, Toffee seguía vivo… y se podía esperar cualquier cosa de él ahora.
Ya se había ausentado demasiado tiempo, debía regresar pronto, antes de que alguien se diera cuenta de que ella no estaba. A pesar de lo bien que el chico lo estaba haciendo antes de irse, Moon pensó que hasta estas alturas ya se había rendido, aunque… prácticamente, Marco había ganado su respeto solo por haber protegido a su hija todo este tiempo.
Entonces, ella desplego sus alas y se elevó por los cielos, dirigiéndose a toda velocidad hacia al reino.
Arena de la capital, 3:08 pm, hora de la Tierra
31 rivales derrotados, 9 claudicaron.
Con mucho esfuerzo y aun con algunas heridas abiertas, Marco llego al rival 41.
Ahora, el rey River anuncio al siguiente contendiente, un ballestero llamado Fletcher. Fue el primero de su tipo que Marco había enfrentado hasta ahora, por un momento, pensó que tendría ventaja.
Marco presto atención a su oponente, y en cuanto escucho un ¨click¨ desde la ballesta, el cambio de posición haciéndose a un lado esquivando la flecha y se abalanzo sobre el arquero… solo para ser derribado por la culata del arma.
-¿Creíste que sería sencillo humano?- Fue lo único que Fletcher dijo antes de apuntar a la cara del chico aun aturdido, mientras que recargaba velozmente su arma.
Al sentir el peligro acercarse, Marco rodo hacia un lado evitando por milisegundos la flecha y se levantó de forma acrobática. La pelea le dio un mal sabor de boca, ya que le recordó su combate anterior con Ludo hace ya bastante tiempo.
Entonces, Marco se limitó a esquivar las flechas, debido a que el soldado podía recargar su arma con una velocidad habilidosa. Tarde o temprano debían de acabarse las flechas…
Pasaron unos cuantos minutos, cuando al fin el arquero se quedó sin flechas para utilizar, intento recoger alguna del suelo pero Marco se lo impidió, pateando su mano. Por unos instantes, el arquero y Marco intercambiaron golpes y culatazos, pero fue el chico quien termino por superar al soldado, usando una patada baja lo derribó, y estuvo a punto de pisar la cara del soldado para terminar el combate…
Sin embargo, la voz del soldado lo detuvo en seco… con el pie aun el aire, listo para descender en cualquier momento.
-Es suficiente… me rindo.- Murmuro el soldado.
Marco no respondió, solo lo observo en silencio, mientras retrocedía unos pasos dándole espacio al soldado para levantarse.
-Ya no tengo flechas, así que no tengo motivos para luchar, tu ganas niño.- Dijo el soldado mientras caminaba hacia la puerta de los contrincantes.- Debes aprender cuando parar…-
Las palabras del soldado quedaron resonando en la mente del chico, hasta ahora no había utilizado el poder heredado, pero… ¿realmente se estaba dejando llevar tanto por las peleas?
No… debía probar que era digno, solo por eso había aceptado esa clase de reto, y porque no quería que alejaran a Star de su lado…
Nada más importa ahora.
Por su parte Star, cada vez se sentía más desesperada, no podía soportar ver a Marco enfrentarse a cada guerrero uno por uno, viendo como algunos de ellos pudieron hacerle daño. Solo tener pensamientos así le hacían cambiar el color de sus ojos, pero al mismo tiempo se controlaba para evitar involucrarse. Aunque eso es lo que realmente quería, una vez más paso por su mente saltar ahora mismo con el chico para enfrentar juntos lo que quedara del desafío, pero le prometió a su madre que se mantendría al margen, si no fuera por el doble mágico de Moon, y su padre estuvieran vigilándola.
5:13 pm, hora de la Tierra
78 rivales derrotados, 18 claudicaron
Marco siguió luchando con valor y tenacidad, durante todos los combates, los cuales, fueron… variados.
Pasaron desde soldados, guardias, mercenarios de todos los generos e incluso, gente como Ponyhead del Reino de las Nubes. Esto último fue una verdadera sorpresa para Marco, nunca hubiera esperado que ese pueblo también participaría en algo como esto, pero fueron rivales… bastante complicados. Los láseres de sus cuernos eran más peligrosos de lo que parecían, a tal punto que eran incinerantes, sin embargo, se las arregló para ganar en esos combates. También, Marco había tenido la suerte de que algunos de los contrincantes claudicaran antes de iniciar su lucha, no fueron muchos, pero argumentaban que era una deshonra luchar contra alguien desarmado.
Marco no le tomo mucha importancia, había llegado demasiado lejos como para darse la vuelta ahora.
Cuando el rey River anuncio al siguiente combatiente, Marco no pudo salir de su asombro.
Darío fue el rival número 97.
El capitán se levantó desde las gradas en las que se sentaba, desenvainando su característico mandoble, parecía que nunca salía de casa sin él.
Steena se quedó observando a Darío, dejando caer las las palomitas que se estaba comiendo.
-¿De verdad tienes ese rango?- Pregunto ella asombrada.
Darío solo le dedico una media sonrisa, antes de saltar desde las gradas hasta la arena, mientras que observaba a Marco de frente.
-Bien, has llegado muy lejos Marco, me impresionas.- Hablo el capitán, con mucho respeto hacia el chico.
-Lo se… pero me parecía raro que alguien de tu rango no fuera anunciado todavía… ¿De verdad quieres pelear conmigo?- Respondió Marco sin saber si debería alegrarse o preocuparse por luchar contra alguien conocido.
-Con completa honestidad… si…- Respondió el capitán mientras apretaba su mandoble con ambas manos, solo para guardarlo momentos después. -Pero no bajo estas condiciones, se lo que intentas hacer por la princesa, no interferiré, pero me debes un duelo Marco…-
Después, Darío giro para irse de vuelta a las gradas.
-Quienes siguen después de mi no tienen tanta piedad, prepárate para lo peor Marco y no bajes la guardia…- Murmuro el capitán en un tono de voz que solo el chico pudo escuchar.
Marco solo asintió en silencio, apreciando el gesto del capitán.
Darío volvió a su lugar del mismo modo en que llego, sentándose junto a Steena.
-Veamos si Marco está listo para lo que sigue, oye Steena aun tienes… palomitas…- Pregunto el capitán a la soldado a su lado, pero se sintió incomodo por la forma en que ella lo observaba.
-¿Qué te sucede?- Pregunto Darío confundido.
Ella por su parte, se quedó observándolo unos momentos con una sonrisa, divirtiéndose por su reacción.
-Eso que hiciste, fue muy dulce de tu parte…- Respondió Steena sonriendo de una manera juguetona.
-¿De qué hablas? Sé que lo conozco de hace poco, pero considero a Marco mi amigo, no lucharía contra el en un evento como este ni aunque me lo ordenaran.- Darío se mostró con un semblante orgulloso después de decir esas palabra.
-¿Oh en serio? ¿No será porque le tuviste miedo al igual que los que claudicaron?- Murmuro Steena de forma burlona.
-En absoluto, se lo que intentas hacer Steena, te conozco…- El capitán siguió observando la arena desinteresado, esperando que el siguiente en combatir sea anunciado.
Y era cierto, desde que la guerra acabo, Steena no se separaba del capitán, a tal punto de que él ya se había acostumbrado a su extraña personalidad, ¿o era al revés? A este punto no se sabe la diferencia.
-¿De verdad? Quién lo diría, ya estas madurando.- Ella fingió una cara de sorpresa.
Ese comentario si termino por alterar a Darío.
-¡TU ERES LA UNICA INMADURA AQUÍ!- Exclamo un poco más de lo que debería.
-Ahh no, me equivoque, ¡sigues igual!- Respondió ella sonriendo, como si esta fuera la centésima vez que ganaba una batalla.
El capitán solo sostuvo su frente, no por fastidio, sino como señal de derrota. Él podía manejar a cualquier tipo de enemigo pero… ella, era algo aparte.
En ese momento, el rey anuncio al contendiente 98, adorado por la audiencia, el general Wolt Cimmerian.
-Bueno, era de esperarse un general… estoy por llegar a los 100.- Murmuro Marco para sí mismo, sin embargo, empezó a entender la verdadera razón por la cual Darío claudico. Él estaba ya en el límite de su fuerza, evitar la pelea con él le ayudaría a conservar energías para los últimos 3 rivales, pero no estaba seguro si duraría tanto después de todo… al menos no sin la magia heredada… si tan solo pudiera….
El sacudió su cabeza en negación, prometió que no usaría sus poderes, debía honrar esa petición.
El contrincante tardo un poco en aparecer, prácticamente estaba seguro de que nadie llegaría hasta estas instancias, por lo que el general ni siquiera se había preparado para el combate.
Star se mostró preocupada una vez más, ya había visto en acción al general en el pasado, a diferencia de los últimos contrincantes, y para mala suerte de Marco, Wolt era un especialista cuerpo a cuerpo.
Una vez listo, parecía que la gente se había olvidado por completo de Marco, ya que en cuanto Wolt apareció las personas entraron en júbilo con una ovación para el famoso general.
Este después de agradecer el apoyo, el hizo un par de reverencias hacia el público. No se podría saber en este punto si lo hacía por egocentrismo o confianza.
Ya estando frente a Marco, el general le sonrió al chico, mostrando un semblante de orgullo pero siendo amable aun.
-Vaya niño, has hecho un trabajo impresionante, no esperaba que llegaras tan lejos.- Hablo Wolt haciendo unos leves estiramientos con sus brazos, acomodando sus guanteletes. No tenía un uniforme militar puesto, en su lugar, usaba ropa informal, compuesta por solo una camisa azul hielo y unos pantalones comunes de color gris, lo único que parecía militar fueron sus botas.
-Gracias… pero esto aún no acaba…- Murmuro Marco, mostrándose serio, a pesar de lo amable que era el sujeto frente a él, le daba mala espina.
-Es ahí donde te equivocas chico… por lo que veo te has esforzado mucho para llegar hasta aquí, esas heridas hablan por sí solas, pero yo soy el final de la línea…- Hablo el general, mientras cambiaba su semblante amable por uno duro como el metal.
Al notar esto, Marco se percató de que Wolt no se parecía en nada a lo que ya había enfrentado hasta ahora, casi como un presentimiento
Entonces el general hizo un gesto con su mano, invitando al chico a atacarlo.
Marco dudo un poco, intentando pensar en algún motivo por lo cual lo estaba tratando de provocar, tal vez era pura confianza… o tal vez algo que no haya visto aun.
Sea como sea, Star estaba observando, y también sus padres, por ningún motivo tenía pensado retroceder.
Entonces el chico se abalanzo sobre el general lo más rápido que pudo, intentando un golpe directo al rostro. Sin embargo, Wolt intercepto el golpe con facilidad girando, a tal punto de que desvió la dirección del ataque hacia el rostro de Marco, golpeándose con su propio puño. Marco quedo unos segundos desorientado, tiempo suficiente para que el general se acercara a él y le propinara una poderosa patada en el estómago. Marco salió disparado dos metros hacia atrás, cayendo de rodillas y se sostuvo su estómago con dolor, jadeando.
El chico intento levantarse, pero el mismo dolor no lo dejo moverse.
Wolt se acercó al chico arrodillándose un poco para que lo pudiera escuchar.
-No es nada personal niño, pero esto ya está fuera de tu alcance. Tienes talento, no hubieras llegado tan lejos si no fuera por eso, pero te aconsejo rendirte ahora…-
Solo por un segundo, Marco tomo en consideración la oferta del general. Recordó que la reina le había dicho antes, no necesitaba ganar realmente. Llego tan lejos usando su propia fuerza y sin la ayuda de Lynx o su poder heredado. Star y su familia podían estar orgullosos de él.
Pero algo no estaba bien con esa idea… por algún motivo, casi no podía soportarla, debía seguir hasta el final.
Entonces, una nueva fuerza de voluntad lo impuso a levantarse, ignorando el dolor del ataque anterior.
-Así que aun tienes fuerza… pero es inútil niño, ¿estás seguro de esto?- Pregunto el general, mostrándose ligeramente preocupado.
-Hasta que ya no pueda moverme…- Respondió Marco, sonando más desafiante que nunca, mientras avanzaba rápidamente hacia Wolt.
-Bien… si eso deseas.- Murmuro el general esperando el ataque del chico.
Cuando Marco ataco, el general desviaba y redirigía sus ataques sin ninguna clase de esfuerzo. Marco siguió tratando, pero cada vez que lo hacía terminaba derribado en el suelo.
Marco comenzó a molestarse y a sentirse impotente con la situación, claramente Wolt era mejor que él.
Sin embargo, intento clamarse un poco. Recordó entonces parte de las enseñanzas de Lynx cuando estaba inconsciente, pero solo pudo recordar hechizos, algo no muy bueno para esta situación. Aunque una frase que le dijo el monstruo antes parecía ser útil.
¨Si un enemigo te supera, busca otro ángulo, siempre hay un cabo suelto sin importar que tan fuerte sea¨
Entonces Marco tuvo una idea, si el oponente puede desviar y contraatacar ataques fijos, ¿qué tal si en lugar de atacar directamente, lo hace de forma inconsciente, sin ritmo o forma, casi al azar?
Sonaba como una pésima idea, pero no tenía nada que perder, así que lo intento igualmente.
Marco ataco una vez más a su contrincante, el cual esperaba por completo un golpe directo una vez más, solo que el chico en el último segundo cambio la dirección de su golpe, prácticamente hacia la nada. A Wolt le pareció un movimiento extraño, pero no esperaba que el chico atacara usando su cabeza con fuerza, haciendo que uno de sus labios sangrara y retrocediera.
La multitud enmudeció.
Wolt nunca había sido golpeado desde que tomo el rango de general, él estaba por completo sorprendido.
-Oye chico, cambiar la dirección del ataque en el último segundo es de cobardes… ¿lo sabias?- Hablo el general reacomodando su quijada, había sido un golpe fuerte, pero el no dejo de sonreír.
-No de donde yo vengo…- Respondió Marco, alegrándose porque su plan había funcionado.
Entonces ambos volvieron a intercambiar golpes.
Ahora la lucha fue un poco más pareja, pero poco a poco, Wolt comenzó a acostumbrarse a los golpes aleatorios del chico, dándole incluso más problemas que antes.
Marco se sintió frustrado, apenas había tenido una idea para igualarse con el general, pero ya lo estaban poniendo contra las cuerdas una vez más.
A medida que la frustración del chico aumentaba, a lo largo y ancho de la arena se pudieron observar pequeñas partícula purpuras. Estas aparecieron de forma aleatoria, sin embargo, Marco estaba demasiado concentrado en su lucha para notarlas, al mismo tiempo, sus ojos comenzaron a adoptar una ligera tonalidad purpura, sin perder su color original aun, casi parecía un simple reflejo.
La doble de Moon se reclino sobre su asiento hacia adelante para analizar la situación y River se mostró un poco confundido, pero Star las reconoció de inmediato, Marco podía cambiar en cualquier momento.
-No… no ahora.- La chica se recargo en la orilla del palco, mientras gritaba a todo pulmón, y por lo rápido que se movió, su extraño peinado en forma de corazón se deshizo a su clásico peinado suelto. -¡No pierdas el control Marco!-
El reconoció la voz de Star de inmediato, así que retrocedió un poco para tener algo de espacio y poder observar lo que ocurría tranquilamente.
Ella tenía razón, sin que se diera cuenta, las ya conocidas partículas comenzaron a aparecer por toda la arena en mayor cantidad, confundiendo a los espectadores.
Pero Marco no podía permitir que algo así comenzara aparecer, no cuando se suponía que ya podía controlar ese poder, al menos en su mayoría.
El chico alzo sus manos hacia arriba, mientras que dispersaba todas las partículas del lugar, dejando la arena limpia y sin ninguna magia residual.
En ese momento Marco escucho un leve pero familiar murmullo dentro de su mente.
-No bajes la guardia humano…-
Al escuchar la frase, Marco sintió que el peligro se acercaba hacia él.
Wolt llego de forma repentina al chico, sin darle suficiente tiempo para reaccionar, aprovechando que el estaba distraído.
-¿Te olvidaste de mí niño?- Al decir esto, el general asesto una poderosa patada en el costado del chico.
Entonces se escuchó un crujido y sintió que algo se había roto, probablemente una costilla.
Star, Steena y Darío desde sus respectivos lugares, se asustaron al ver la expresión de Marco, estaba pasando por mucho dolor en ese momento.
Sin embargo, con un instinto salido de la nada, Marco sostuvo la pierna del general mientras que Wolt intento liberarse, pero el chico no cedió.
Con toda la fuerza que pudo reunir en su brazo, él lo golpeo con su codo directamente en la rodilla haciéndola añicos y después de soltarlo, el general retrocedió con dificultad, tanteando el daño que recibió.
Nunca antes había sido herido de esa forma, ni siquiera en sus duelos con su propio rival Janus llegaron a tanto daño, prácticamente, su rodilla estaba rota.
Wolt trato de calmarse del shock e intento mantenerse en pie, pero antes de que pudiera pensar o siquiera decir algo, Marco aprovecho que estaba distraído y se lanzó directamente hacia él.
-Ojo por ojo…- Al decir estas palabras, Marco pateo con toda su fuerza la cabeza del general haciendo que cayera al suelo con violencia.
Marco apenas pudo mantenerse en pie, aún se sostenía adolorido su costado derecho. A su alrededor la gente de Mewni estaba atónita, unos de sus generales, en especial uno tan querido, yacía en el suelo derrotado.
Incluso el rey River parecía estar demasiado sorprendido para anunciar al ganador.
Nadie se movió por unos cuantos segundos.
Entonces los espectadores entraron en júbilo, celebrando la victoria del chico, era la primera vez en la historia de Mewni que alguien foráneo derrotaba a un general de alto rango.
Marco alzo su brazo izquierdo en señal de victoria, pero el dolor de su costilla termino por ponerlo de rodillas. Al mismo tiempo, ya habían llegado un par de guardias para retirar al general inconsciente.
Star no pudo soportarlo más, ella se lanzó desde el palco, reduciendo su caída con su conocida nube rosada, y corrió directamente hacia Marco, derribándolo de un abrazo.
-Sabes… no es que no me guste, pero… ¿no deberías haberte quedado con tus padres…?- Murmuro Marco devolviendo el abrazo.
-Shhh.- Respondió Star.
Ella solo estaba revisando la costilla de Marco, hasta que toco un punto sensible.
-¡Aghh!- Exclamo el chico al sentir un dolor punzante.
Uno de los dedos de Star se posó en la costilla rota, brillando de color rosado de una forma discreta, para que solo Marco se diera cuenta.
-¿Qué…haces?- Pregunto el chico confundido, mientras notaba como su dolor se desvanecía poco a poco, no por completo, pero si era una gran diferencia.
-Listo, no deberías tener problemas ahora…- Al decir esto ella se levantó para estar de pie frente al chico, con ambas manos a la espalda.
Marco también se puso de pie, y si bien aún tenía cansancio, la herida de hace un momento parecía haberse curado por completo.
-Genial, me siento mejor… gracias Star.- Al decir esto, Marco le sonrió a la chica como muestra de gratitud.
-En realidad no la sane… yo solo hice que el dolor desapareciera, si te esfuerzas demasiado no habrá servido de nada.- Murmuro Star, mientras que los corazones de sus mejillas brillaban con una tonalidad roja.
-Tendré más cuidado…- Respondió el chico preparándose para la penúltima lucha, pero al observar a la chica a los ojos, se dio cuenta de que ella aún estaba preocupada por él, así que hablo con un tono de voz más suave. -Te lo prometo…-
Entonces ambos se observaron en silencio, Marco dándose cuenta que valía la pena tanto esfuerzo hasta ahora, y Star al ver como algo que parecía imposible en un principio, podía ver como se materializaba frente a sus ojos. Ni en sus más acérrimos sueños, esperaría que Marco enfrentara tal sacrificio por ella, y que estuviera a punto de completarlo mucho menos.
Ver a Marco herido tantas veces desde que el obtuvo el poder de Lynx, era algo que detestaba, incluso parecía, que entre más fuerte se volvía, mas tenía que sufrir y lo que había vivido el día de hoy era prueba de ello.
Ella sabe sus motivos… sabe que lo hace por ella.
Aliviar el dolor del muchacho era lo único que ella podía hacer ahora, o al menos que tuviera permitido, así ambos estarían mejor. Pero para ella no era suficiente, sintió un impulso de hacer una cosa más…
Ella se acercó al chico, tomando una de sus mejillas con su mano para acercar su rostro al suyo.
Entonces beso a Marco en los labios de una forma fugaz, no duro más de 2 segundos, pero ambos los sintieron como si el tiempo congelara todo lo demás.
Separándose del chico, Star volvió a invocar a su nube rosada para subir al palco con su padre y el sustituto temporal de su madre.
River observo a su hija con ternura.
-¿No se suponía que no eran pareja?- Murmuro River con una media sonrisa disimulada por su frondosa barba.
-Las cosas cambian… para bien papa.- Respondió Star, con los corazones de sus mejillas encendidas como antorchas.
-Ya veo… me alegro por ti hija, sabía que tarde o temprano el chico reaccionaria.- El rey pauso un momento, mientras sonreía animosamente. -Pero si fuera tu seguiría observando, las cosas están por ponerse mucho mejor.-
River parecía divertirse por algo no muy claro.
Star puso una mueca confundida en su rostro, imagino que él se refería al último general…
Entonces ella supo repentinamente de quien se trataba.
-Ay no… Janus…- Murmuro ella al recordar algunas historias, en su mayoría bastante inquietantes… que su padre le contaba de niña sobre su mejor general.
Por parte de Marco, el gesto de Star lo lleno de confianza y energía, toda la fatiga que había sentido hasta ahora por los combates se había desvanecido casi por arte de magia, una magia extraña que a Marco comenzó a gustarle cada vez más.
Enfermería de la Arena, 5:29 pm hora de la Tierra
79 rivales derrotados, 19 claudicaron
Janus observaba en silencio al resto de sus compatriotas que fueron derrotados por el humano. La situación en si carecía de cualquier lógica, si se la hubieran contado esta mañana, tomaría por loco al idiota que se atreviera a mencionar semejante burla, por completo fuera de la realidad. Sin embargo, al observar a todos y cada uno de ellos… se convenció de que era algo por completo real. Termino de convencerse al ver a su antiguo rival, inconsciente al igual que todos los demás, con una muy probable rodilla rota.
Puede que Wolt sea un pretencioso engreído, pero era un pretencioso engreído que estaba al mismo nivel que él, eso era lo único que le respetaba y se sorprendía aún más por el resultado.
El general de cabello oscuro se acercó a su rival, mientras murmuraba unas cuantas palabras, a pesar de que Wolt no podía escucharlo.
-Esto es un verdadero ultraje, del cual solo puedo imaginar dos explicaciones lógicas. Te confiaste demasiado y te dieron tu merecido… o el humano es mucho más peligroso de lo que aparenta…- Hablo el general, con un tono de voz serio y educado.
Un curandero le informo al general de que estaban por anunciarlo, y el agradeció con cortesía.
-Creo que debo averiguarlo por mi cuenta…- Al decir estas palabras, Janus se dirigió a la arena, mientras que el rey River anunciaba su nombre.
De vuelta a la arena…
River anuncio con una voz imponente al rival número 99, el siniestro general Janus Blackwind.
A diferencia del anterior, este género un profundo silencio alrededor de la arena. No hubo aplausos u ovaciones… solo silencio absoluto.
La gente sabía que el general Janus, era alguien muy pulcro y educado, sin embargo este mismo odiaba el escándalo y cualquier otro signo de desorden, tenía fama de castigar severamente a cualquiera que se le ocurriera interrumpir la calma que generaba.
Así, retirando su capa azul y doblándola de forma perfecta, el general tomo su lugar frente al chico. De la misma forma que el general anterior, solo usaba ropa informal a excepción de los guanteletes.
El hizo una reverencia frente al chico, una que Marco no pudo distinguir si se trataba de respeto o simple sarcasmo. Este sujeto tampoco le daba buena espina.
-Felicitaciones Sir Marco, por llegar hasta casi el final del evento, puedo ver… que el resultado le dejo un poco endeble…- Murmuro el general con una media sonrisa en su cara.
-Pero ciento decirlo muchacho, yo soy el final de la línea…-
Marco ladeo su cabeza un poco confundido.
-Es un poco gracioso que digas eso, el anterior dijo exactamente lo mismo antes de empezar.- Respondió Marco, pensando en que el fuerte de los generales no era precisamente su originalidad.
Entonces, el semblante de Janus cambio a uno indignado, casi asqueado por lo que acababa de escuchar.
-Ese imbécil de Wolt se robó mi frase…- Maldijo el general pelinegro carraspeando un poco para recuperar la compostura. -No tiene importancia, el resultado será al mismo.
-¿Eso crees?- Respondió Marco desafiante.
-Así es… porque yo…- En ese momento soltó su capa finamente doblada, mientras se desplazó casi de forma instantánea hacia Marco, golpeándolo en el estómago y derribándolo a casi 2 metros de distancia.
-Siempre voy en serio.-
Todo esto ocurrió antes de que la capa de Janus tocara el suelo.
Marco apenas aterrizo adolorido, sosteniéndose el torso con fuerza. Ese golpe lo sacudió bastante, lo suficiente como para que volviera a sentir sus heridas.
-¿Cómo diablos ese tipo se acercó tan rápido? ¿Acaso fue magia?- Se preguntó Marco a sí mismo, totalmente sorprendido por lo veloz que es el general.
No parecía algo obtenido por entrenamiento, sino por algo más extraño.
Sin embargo, tan veloz como una ráfaga de viento, Marco fue envuelto por Janus en un torbellino de golpes unas 5 veces, de las cuales el chico apenas pudo defenderse de 2.
-Genial… Si el otro me superaba en técnica, él lo está habiendo en todo lo demás…-Murmuro Marco para si mismo.
Al mismo tiempo, el chico se defendía como pudo de las veloces ráfagas del general.
Mientras tanto en el palco real…
En esos instantes, Moon llego de su investigación en las Montañas Dentadas, y de manera sigilosa volvió con su familia, sin que nadie lo notara.
Una vez más, su título de inconmovible se vio comprometido, al ver al chico luchando con su mejor general, sorprendiéndose del avance que el muchacho tuvo en relativamente poco tiempo.
-Si ese es Janus… ¿Wolt fue…?- Murmuro la reina, antes de que fuera interrumpida.
-Derrotado cariño… ¡Marco es un guerrero innato!- River se mostró orgulloso por lo lejos que llego el chico, pero Star se mantuvo al margen, ya que ella lo observaba preocupada, no parecía irle nada bien contra Janus-
Moon se mostró seria, hasta que respondió.
-Es suficiente, detendré el evento ahora mismo, no puedo creer que Marco haya hecho todo esto por su cuenta sin la magia oscura.- La reina se mostró imbatible por esa decisión.
Al escuchar esto, Star dejo de observar al chico y se dirigió a su madre.
-Eso sería injusto mama, Marco ha cumplido al pie de la letra tus reglas. Puedes verlo con tu doble, observo todo desde que te fuiste…- Murmuro Star de una forma inusualmente seria, algo por completo raro, si se toma en cuenta su personalidad impulsiva.
No muy convencida por la palabras de su hija, ella se acercó a su doble. Tocando el hombro desde atrás, la réplica se transformó en un montón de partículas azules, las cuales Moon absorbió con la palma de su mano.
Cuando termino, una lluvia de imágenes atravesó al mente de Moon, observando todas y cada una de las peleas de Marco. Incluso como Marco estuvo a punto de sumirse en sus poderes por la desesperación, pero la voz de Star lo ayudo a controlarse, pero dando como resultado una dolorosa herida.
Terminando de observar las imágenes se dio cuenta de lo que el chico tuvo que pasar hasta ahora, todo hubiera sido más fácil si él se dejara llevar por sus poderes, pero mostro más fuerza de voluntad y compromiso que casi cualquier otra persona en Mewni, salvo por una excepción… su esposo.
Como dijo Star, el cumplía sus promesas.
-Bien… tu ganas hija, pero hablaremos después sobre tus muestras de afecto… ¿no te había dicho que no te entrometieras?- La reina observo de forma seria. -Tienes que controlar tus impulsos Star…-
Por un momento Star, se mostró confundida por lo que su madre dijo, sin embargo, un súbito escalofrió recorrió su espalda, al mismo tiempo que los corazones de sus mejillas casi se incendian de la vergüenza.
-Oh… viste eso… también…- Star intento ocultarse bajo su alborotada cabellera por unos momentos, pero toda esa vergüenza fue drenada por la preocupación de ver a Marco sufrir, no parecía mejorar en su pelea.
De vuelta a la arena, perspectiva de Marco.
Definitivamente estaba en problemas, el general era demasiado rápido como para saber dónde estaba y por donde atacaría, lo que reducía mucho las opciones del chico.
Así mismo cada vez que el intentaba atacar, terminaba por solo rozar el viento que lo rodeaba.
Entonces, Janus acelero su ritmo, atacando sin piedad al chico, casi como un remolino.
Nuevamente una lluvia de ataques se abalanzó sobre el chico, dándole solo oportunidad de defenderse. Si no pensaba en algo podría terminar derrotado.
Aunque no tenía nada que perder, la idea de que fuera derrotado… frente a Star, era algo que le parecía inaudito por alguna razón.
Por unos momentos, deseo que Lynx apareciera de nuevo en su mente, tal vez burlándose o quejándose de lo mal que peleaba el chico, pero siempre ayudando con el mejor consejo para la situación. Casi hasta extrañaba escuchar a su segunda conciencia. Pero eso no ayudaba ahora, si el monstruo hablaba en serio sobre irse era muy probable que ya lo haya hecho, sin despedidas o cursilerías, algo muy propio de Lynx conociéndolo.
Entonces fue que Marco volvió a recordar una de las frases de Lynx cuando habían entrenado anteriormente.
¨Si estas en desventaja, usa hasta lo más mínimo que te muestre el enemigo a tu favor…¨
Ahora, el no sintió que la frase fuera precisamente útil, no podía ver de dónde lo atacaban, lo único que podía percibir era un patrón…
Entonces la mente del chico se ilumino.
-¡Eso es! ¡Un patrón de ataque!- Pensó Marco, al notar lo único que podía darle ventaja.
Marco se concentró en los ataques, en un principio, le parecieron caóticos y sin ritmo, pero a medida de que les prestaba más atención, parecía que seguían un orden…
El chico se aferraba a su defensa, tratando de notar un patrón en los múltiples ataques del general.
Marco conto los golpes que recibía, uno… dos… tres… ¡Seis! Seis ataques coordinados.
Analizando un poco más a fondo se dio cuenta de que esos ataques seguían un patrón predeterminado al derecho y al revés, pero se repetía constantemente.
Pensando un poco sobre lo que había analizado, el cuarto golpe consecutivo era más fuerte, pero más lento.
Una parte de Marco sobre analizo lo que había descubierto, el general Janus podía tener indicios de un leve síndrome obsesivo compulsivo o una versión de menor grado de la de Asperger, debido a la tendencia al orden y a repetir patrones… algo de lo que podía sacar ventaja.
Quien diría que sus conocimientos de psicología le servirían para una situación tan extrema como esta.
Janus seguía atacando sin cesar al chico, a tal grado que apenas podía respirar.
Marco conto nuevamente los ataques, uno… dos… tres…
-¡Ahora!- Grito Marco al adivinar el golpe en su espalda, atrapando con éxito pie del general.
-Pero que diantres…- Murmuro el general a darse cuenta de que lo frenaron casi de inmediato.
Pero había algo que no calculo ni figuraba en su plan.
La velocidad en la que Janus se movía era casi extrema, al tomarlo de su pie de forma repentina, toda esa energía cinética termino por dislocar el brazo derecho de Marco y lastimar el pie del general.
A pesar del dolor, Marco pudo sostenerlo y estrellarlo al suelo.
El chico termino por caer también, mientras que Janus se sostenía su pie por completo impactado y sorprendido, al igual que el general que lucho antes que él, nunca antes había sido herido de ninguna forma.
Marco por su parte, noto que su brazo estaba paralizado, no daba señales de responder, entonces lo giro con fuerza para reacomodar el hueso, esperando hacerlo correctamente.
-¡Gnngh!- Fue el único sonido que pudo emitir, fue bastante doloroso hacer algo así por primera vez, solo lo había visto en películas y uno que otro documental médico. Ahora estaban iguales, podía derrotar al general ahora y poder enfrentar al último rival…
Es ahora o nunca.
Mientras tanto, Janus intento levantarse, pero el dolor de su pie no se lo permitió.
-Debo decir… que estoy impresionado…- Murmuro Janus poniéndose de pie a duras penas. -Ni siquiera Wolt podía frenar mis ataques…-
Antes de que el general pudiera decir otra cosa, se percató de que el chico de dirigió directamente hacia él, con toda la intención de seguir peleando.
Tanto Marco como Janus volvieron a intercambiar golpes, solo que esta vez el general fue cada vez más lento, él dependía mucho de su velocidad y con el estado actual de su pie, ya se encontraba en desventaja.
Marco se dio cuenta de esto, y preparo su último ataque.
Intercambiaron golpes una vez más, pero Marco asesto una fuerte patada en la pierna lastimada de Janus, haciendo que perdiera el equilibrio y se arrodillara. Después, utilizo como impulso la rodilla del general, para impulsarse hacia arriba con una patada, desorientándolo
Una vez en el aire, Marco junto ambas manos para formar un mazo improvisado, a al caer, golpeo la cabeza de Janus para estrellarla violentamente contra el suelo, finalmente… el segundo y último general había caído.
Marco jadeaba por el esfuerzo mirando al general que había derrotado, nunca antes se había esforzado tanto, ni siquiera cuando lucho contra Ludo o Toffee.
Justo antes de caer inconsciente, el general observo al chico desde el suelo, intercambiando miradas. Pudo ver como de forma disimulada, sus ojos cambiaron a un color purpura por un breve periodo de tiempo y… justo en la espalda, un enorme monstruo se materializo por unos instantes dedicándole una enorme sonrisa… antes de desaparecer en las sombras.
-El… chico en verdad… es peligroso…- Fue lo último que dijo Janus antes de caer inconsciente.
Justo en ese momento todos los espectadores aplaudieron y aclamaron el nombre del Marco.
Una vez más, un par de guardias se llevaron al general inconsciente, mientras que el chico estiro ambos brazos en señal de victoria.
Ahora Marco espero a que anunciaran al último contrincante, le costó mucho esfuerzo, pero de verdad creía que podía terminar como numero uno.
Star y Moon observaban al chico con orgullo, a pesar de tener en todo en contra, estaba a punto de terminar con el evento, probando que era digno de una vez por todas.
Por algún motivo, River se comportaba bastante ansioso, como si esperara por algo.
-Se está tardando demasiado… si no aparece pronto, tendré que seguir…- Murmuro River para sí mismo, antes de que algo en la arena llamara su atención, interrumpiéndolo. -Oh… ya esta aquí.-
Detrás de Marco, en el centro de la arena, una pequeña llama se originó y de una manera súbita, enormes columnas de fuego se alzaron con furia. Marco quedo levemente segado por el brillo del fuego. Una risa sobrenatural surgió de las flamas, mientras que una leve pero reconocida figura podía observarse desde ahí.
-¡Tenemos un retador!- Exclamo el rey River emocionado.
Todas los espectadores enmudecieron, ya habían visto ese tipo de entrada antes… solo podía significar la presencia de alguien en específico.
Star se encogió de hombros, un poco molesta por reconocer la familiar figura.
Marco también reconoció la figura por completo extrañado.
-Tienen que estar bromeando… ¿Que hace Tom aquí?-
FIN DEL CAPITULO.
Como prometí, aquí está el primer capítulo de Abril, espero que hayan disfrutado de él y la pequeña sorpresa que deje al final del capítulo.
Sin embargo, por el momento voy a pausar el proyecto de los dibujos para concentrarme de lleno a la historia, y más por el final del capítulo que deje, creo que preferirían que continúe escribiendo.
Una vez más, me gustaría saber lo que piensan de la historia hasta ahora por los reviews y sobre todo sus opiniones, estoy abierto a cualquier sugerencia o critica.
Todo esto para mejorar la calidad de la historia y que sea mejor para todos los lectores.
Como es costumbre mía, agradezco el seguimiento y la marca de favoritos a
Byakko Yugure, SugarQueen97, GEMITHA0208, , Beta36, DairaB, 09, DavidCofficialWriter, Ghost Prime XIII, Hiyori-Yudai, Homura Li, Huachi-Sama, Ivonne365, Julivs, LenientSmg, LitaChat96, Lucky Ted, Midway23, Majestic Yokai Fauntleroy, MarcyBask, Meepy Writer, Mefistoteles, Noobsterblock, , Paulina RQ, Rizel Iwaki, Sinon1308, Tsukiyomi Sora, Xenon666,abrilmillet, andrew579, , etherias dragneel, harunalin8767, ianavila12, Jmdrg, jocuda, kronos93lrt, poriqui158, rociobeluibarra, sakurassakurita, chars 1000, 606 Grace, Leonardo Leto, LitaChat96, LizzGaby, MarcyBask, NeoRenek, Rven910, thaisguiso, entre otros.
Muchas gracias por su apoyo y paciencia.
Atte. Torikami Riuzak
