Capítulo 17: Abominación.

Casa de los Díaz, 6:03 am.

24 días después del incidente Bon Bon.

A la mañana siguiente después del duelo con Star, Marco se sentía renovado y lleno de ánimo, usualmente él llegaba a sentirse así solo cuando cumplía años o lograba superar alguna clase difícil, pero ahora por algún motivo se sentía muy bien. El aburrimiento y el hastío de los anteriores días se habían desvanecido por completo. Él no estaba muy seguro si fue por la forma en que lucho con Star la noche anterior, o porque había asimilado a ese instinto del que Lynx hablaba, uno que le estaba empezando a darle problemas.

Sea como sea, aprovecharía que estaba de ánimos. El hecho de que fuera sábado lo alegraba aún más. Así tenía tiempo para ponerse al corriente con sus estudios, y ayudar a Star también si lo necesitaba.

Bajo como un rayo por las escaleras, casi saltando por encima del barandal, sorprendiendo a sus padres. Ellos ya estaban preparados para ir a trabajar, a tal punto que Angie comenzaba a preparar el desayuno.

Ambos adultos se sobresaltaron un poco por la actitud enérgica de Marco, regularmente era mucho más calmado.

Los padres se miraron mutuamente, con un ligero semblante de confusión, pero fue Rafael quien se animó a hablar primero.

-Hoy te levantaste con el pie derecho, ¿verdad mijo?- Arqueo una ceja mientras mostraba una media sonrisa.

-Algo así papa, ¿durmieron bien anoche?- Pregunto el chico con un tono despreocupado y pero con una ligera sonrisa, señal de que estaba de muy buen humor.

Sus padres solo asintieron con la cabeza, mientras que Angie servía el desayuno. También había preparado un poco para Star, pero como ella tiene la costumbre de despertarse dos minutos antes de la hora en la que pasaba el autobús y de algún modo devoraba la comida a tiempo, era costumbre dejar una porción para ella en el microondas.

Comieron en silencio mientras que de vez en cuando dejaban salir un leve tema casual, como ¨Hoy hace un buen clima¨ ¨La comida esta deliciosa¨. Cosas por el estilo. No es que se llevaran mal, simplemente no había mucho de qué hablar, considerando que sus propias actividades los separaban por una gran cantidad de horas. Aun así, de vez en cuando había tiempo para pasarlo entre ellos, como las vacaciones de verano o la vez que Gustav los había invitado a cenar fuera, a pesar de la farsa que el mismo se montaba.

Una vez que terminaron de desayunar, Rafael se levantó de su lugar y Angie tomo una silla para los dos, ambos adultos se sentaron frente a Marco con un semblante inusualmente serio para la actitud alegre que los caracterizaba.

-Marco… tenemos que hablar.- Murmuro su mama sin perder la seriedad de su rostro. Por su parte Rafael estaba callado.

Marco se paralizo un poco con esas palabras, pero permaneció tranquilo, era imposible que sus padres se enteraran de su ¨condición¨, como Janna comenzó a llamarla. Tampoco creyó que ellos supieran sobre lo que ocurrió en Mewni, así que solo les seguiría el juego.

-¿A qué se refieren?- Pregunto Marco mostrando duda en su rostro a propósito.

-Hemos notado que estas muy extraño últimamente, en especial desde que volvieron de Mewni… y recibimos una carta de parte de tu escuela cuando estábamos trabajando.- Respondió su papa sacando un papel del bolsillo.

No tuvo que pensar mucho para saber de qué se trataba, eso debía ser por lo que le hizo a Lars. No fue algo intencional, pero esperaba que la dirección de su escuela hiciera algo al respecto.

-Si es por lo de Lars, ya me disculpe por eso…- Marco sonaba calmado, y por la reacción que sus padres mostraron, perece que acertó de lleno. -No fue mi intensión hacerle daño… pero deben saber que él lastimo a Jackie y a Janna, no podía quedarme de brazos cruzados.-

Ambos adultos volvieron a observarse mutuamente, su padre mostro una leve sonrisa de orgullo, su hijo mostró que aún tiene el honor de su madre patria, aunque su madre repudiaba cualquier tipo de violencia, incluso si esta estaba bien justificada. Se veía el disgusto en su rostro maternal.

-Pero… ¿era necesario romperle la mano al chico?- Pregunto su madre con un gesto comprensivo.

-Por eso dije que lo sentía… me excedí un poco…- Respondió Marco bajando la mirada.

-Bueno… es entendible, vi la foto del muchacho y me sorprende que ese chico superdesarrollado no te haya hecho daño, pero si dices que las cosas fueron así, supongo que lo dejaremos pasar esta vez. ¡Pero solo esta vez mijo! No puedes andar por la vida simplemente rompiendo huesos porque puedes, eso está mal.- Rafael parecía estar en conflicto consigo mismo, una parte de él estaba orgulloso de ver que su hijo era lo suficientemente fuerte como para manejarse solo, algo que le encantaría contarle al abuelo de Marco, que en paz descanse. Por otro lado, estaba preocupado de que esa misma fortaleza lo llevara por el mal camino, volviéndolo alguien renegado.

-Tu padre tiene razón… no hay necesidad de llegar a tales extremos si puedes solucionar todo con palabras, es lo que te hemos enseñado hijo.- Angie se mostró comprensiva, pero a su vez firme con su idea.

Antes de que pudiera responder, una leve carcajada se desde lo más profundo de la mente de Marco.

-Ilusos humanos, si tan solo supieran lo que has tenido que enfrentar… - Murmuro Lynx de forma burlona, antes de desaparecer en el abismo.

Marco se esforzó por no mostrarse enojado por el comentario. El respetaba mucho a Lynx, pero no toleraría que les hablara así a sus padres.

Para evitar levantar sospechas, el chico solo asintió con su cabeza.

-Hay otro detalle, ¿qué fue lo que ocurrió en el patio de atrás?- Hablo Rafael señalando de espaldas con su pulgar hacia afuera, ahora que era de día, el desastre de la noche anterior era más que obvio.

El chico rasco un poco su cabeza, y dijo sonriendo.

-Ehh… eso lo hicimos yo y Star.- Respondió el nuevamente, mostrándose un poco apenado a propósito.

-¿Cómo hicieron algo así? Parece que hubieran explotado bombas o algo por el estilo. -Angie se mostró un poco seria, queriendo saber el motivo de que su patio terminara en tan deplorable estado.

-Bueno… yo estaba un poco desanimado, entonces Star quiso ayudarme de una forma inusual…- Los padres de Marco abrieron sus ojos de sorpresa, prestando más atención a las palabras de su hijo. Inmediatamente él se dio cuenta de que estaba hablando de más y tenía que cambiar toda la versión de golpe, pero que fuera lo suficientemente creíble.

-…Y ella me pidió que le enseñara karate.- Marco termino la historia, intentando sonar lo más convincente posible.

Sus padres solo levantaron una ceja, algo confundidos por la respuesta.

-Eso no explica el desastre… o los agujeros en el suelo.- Ambos respondieron al unísono.

-Bueno… es que mientras le enseñaba, una cosa llevo a otra, y ella termino por usar su magia en todos lados. Lo hubiéramos arreglado en ese momento si no fuera porque ella estaba cansada al igual que yo.- Respondió Marco pensando que era la mejor respuesta posible, pero sus padres lo entendieron de una forma distinta.

Los adultos abrieron sus ojos de golpe y Angie solo murmuro un leve… -Ohh… vaya…-

Marco ignoraba por completo como ellos se tomaron el comentario, ya que ellos se vieron mutuamente con unos semblantes inusualmente serios.

-De acuerdo… precisamente eso nos lleva a lo último…- Murmuro Rafael con un semblante un poco incómodo.

¨Oh dios… sabía que esto pasaría…¨ Pensó el chico para sí mismo esperando la pregunta como si de una bomba atómica se tratara.

-¿Tu y Star tienen ¨algo¨ ahora? ¿Verdad hijo?- Pregunto su madre imitando el mismo semblante que su marido.

El silencio que siguió después no se sintió abrumador como el habría esperado, ni siquiera como algo malo. Había algo en esa pregunta que lo tranquilizo bastante. Pero aun así no dejaba de pensar en lo que podría causar hablar de eso con sus padres ahora. Simplemente era demasiado pronto, pero… no tenía muchas opciones realmente.

Evaluando la situación, pensó que al menos podía asegurarse de solo decir lo necesario, omitiendo obviamente lo que había ocurrido en Mewni y también las cosas en el pasado. Sus padres no se tomarían nada bien las repetidas veces que él estuvo a punto de morir.

El chico tomo una enorme bocanada de aire por medio de un suspiro, casi como si no le fuera ser suficiente solamente decir un par de palabras.

-Si… ella y yo… estamos intentando ser algo más que amigos…- Fue lo mejor que pudo pasar por la mente de Marco sin que sonara forzado, e incluso espero unos cuantos segundos para ver la reacción de sus padres.

Esperaba obviamente un regaño o una reprimenda, cualquier cosa se imaginó que podría pasar por la mente de sus padres en ese momento. Pero lo que paso después, fue lo último que se le pudo ocurrir.

Rafael suspiro un poco, mientras que de mala gana sacaba la cartera de su pantalón, tomando un billete de 20 dólares y se lo entregaba a su esposa, quien lo recibió con una sonrisa.

Marco confundido, apenas pudo articular unas cuantas palabras.

-¿Pero que...?-

No termino su frase hasta que su padre comenzó a hablar.

-Pudiste ser un poco más firme mijo, me acabas de costar 20 billetes.- Hablo Rafael, sonando derrotado.

-Vamos cariño, sabes que Marco no resiste la presión paternal.- Angie aún estaba sonriendo.

-Pues discúlpame por tener un poco más de esperanza en nuestro hijo.- Respondió Rafael con los brazos cruzados, casi haciendo un puchero de niño pequeño.

El chico parecía un poco molesto, hasta llego a tener un tic en su ojo derecho.

-¿Me quieren explicar que sucede aquí?- Marco quería respuestas, no era posible que hasta sus propios padres hayan apostado con algo así.

-Veras hijo, yo aposte que nos dirías que sucede en realidad por tu propia cuenta. Tu madre lo hizo pensando que te quebrarías cuando te preguntáramos por eso…- Murmuro Rafael sosteniendo su barbilla.

-Nuestro hijo es de corazón noble, cariño, no nos mentiría a propósito y si lo llegara a ser, sería muy obvio.- Angie se acercó a su marido y lo abrazo por la espalda cariñosamente. - Además, él se parece mucho a ti cuando se ponen nerviosos. ¿Recuerdas cuando fuiste a la escuela de Marco y dijiste esa terrible mentira?-

-Ya te lo dije, no es que estuviera nervioso… es que no se me ocurrió otra cosa.- El padre de Marco rasco su cabeza con nerviosismo.

Marco tuvo un poco de curiosidad, la suficiente como para que olvidara temporalmente su disgusto, ya que cuando volvieron a la escuela, había gente que un creían que estaban en cuarentena, por ejemplo Ferguson y Alfonzo. Entonces Rafael continúo hablando.

-Ahora que lo pienso, decir que Star había traído de vuelta accidentalmente la peste bubónica y que por algún motivo solo los afectó a ustedes dos… admito que no fue mí mejor idea mijo…- Al decir esto se levantó de la mesa y se dirigió al lavabo para limpiar su plato.

-Bueno… eso explica mucho…- Murmuro Marco en voz baja, aunque le parecía algo difícil de creer, pero el hecho de que haya incluido a Star en esa historia sonaba muchísimo más creíble que cualquier otra explicación. Ella tiene la fama de ser propensa al desastre, por lo que no importo mucho que su padre fuera un pésimo mentiroso.

-Ups, se nos hace tarde cariño, perderemos al menos 6 compradores si no nos vamos ahora.- Rafael tomo una pequeña bolsa de canguro de uno de los muebles y la amarro a su cintura. Después, de ahí saco las llaves de su auto y espero a su esposa fuera.

-Un segundo amor, esto es importante.- Grito Angie, mientras que cambiaba su semblante a uno más serio, tomando de los hombros a Marco. Serio no sería la palabra correcta para describir su rostro, más bien era un comprensivo pero firme.

-Bien Marco, estaremos fuera este fin de semana, y saber que tu relación con Star ya es… pues más afectiva, complica un poco la situación. Antes no había tanto problema, porque ustedes dos prácticamente se trataban como hermanos, pero ahora…- La madre de Marco pauso un poco su voz, tratando de encontrar las palabras adecuadas para expresarse.

-No sé si entiendo a qué te refieres…- Marco estaba genuinamente confundido, ya que sus nuevos conocimientos de magia y combate no solo habían atrofiado sus pensamientos académicos, sino que también un poco su sentido común. Puede que solo necesite las palabras correctas para reaccionar.

-Ya sabes hijo, un chico… una chica… se gustan y están sooolos…- Angie utilizo un énfasis muy marcado en esa última palabra, para que su hijo entendiera lo más pronto posible a que se refería. Marco podía ser un poco inocente a veces y esa clase de pláticas no esperaba darlas hasta al menos en 2 años. Era claro que le incomodaba un poco el tema.

Como si de magia se tratara, una serie de complicados engranajes trabajaron correctamente dentro de la cabeza de Marco ayudándolo a entender de qué hablaba su madre. Incluso se podría jurar que fue el mismo Lynx quien ayudo al chico a recobrar el sentido común. Pero ese monstruo sociópata y engreído no tenía por qué involucrarse.

De hecho, ahora mismo, se sentó en silencio en la mente del muchacho, solo para divertirse por la reacción que estaba por desatarse, para él, es un deleite ver como el chico se humilla a si mismo con su propia ignorancia cada vez que puede.

Entonces, la sangre del chico se disparó a su rostro al entender lo que su madre estaba diciendo, dejándolo con un extraño pero curioso sonrojo en su cara.

-¡WOAH! ¡WOAH! ¡MAMA POR FAVOR! ¡¿EN SERIO?! ¡NI…! ¡Ni SIQUIERA ESTAMOS CASADOS! ¿COMO PUEDES PENSAR QUE YO HARIA ALGO ASI?- Marco sacudió las manos en todas direcciones en negación, casi gritando. Claramente afectado por ese comentario, sabía que sus padres tarde o temprano se enterarían de su relación con Star, no son tan despistados como aparentan, pero lo que su madre estaba sugiriendo fue algo extremo. Solo tienen 14 años… y aunque estén comprometidos oficialmente en Mewni, fue completamente una exageración.

-En realidad, ese no es el problema hijo. Es Star quien me preocupa, ella es… muy ¨energética¨ y sus muestras de afecto son muy notorias. Usando tus palabras, ¨una cosa puede llevar a otra…¨ y eso es algo muy común con los jóvenes.- Murmuro Angie ligeramente consternada.

-¡Pero no precisamente a algo así!- Marco tapo su rostro con una mano, una señal clara de que intentaba calmarse. -Escúchame mama, sé que es algo repentino, pero lo que ahora somos Star y yo es algo más tranquilo. Como dije antes solo estamos averiguando si puede funcionar… y te puedo asegurar que ella no es así.-

Un claxon sonó un par de veces desde fuera de su casa. Era Rafael advirtiendo de que estaban a punto de retrasarse.

-Bien… confió en tu juicio hijo, pero hablaremos de esto cuando volvamos de nuestra venta, no me molesta que tengas algo con Star, pero necesitaremos poner algunas reglas…- Un tercer bocinazo se escuchó, y Angie abrazo a su hijo con fuerza. -Te quiero hijo, despídete de Star por nosotros.-

Marco no dijo nada, solo devolvió el abrazo con cariño. Después, su madre se apresuró a salir de la casa, lo último que el chico escucho fue el sonido del auto alejándose.

Con una cara ligeramente fastidiada, recordó parte de lo que su madre le había dicho, pensando de pie, completamente quieto en mitad de la sala. Querer a Star de esa forma era completamente lo opuesto a algo malo, sin embargo, no podía dejar de sentir la incómoda sensación de que todo el mundo quería que eso pasara o sabían que eso pasaría, incluso más que él mismo.

Jackie, en cierto modo, Ludo, Toffee, Moon y ahora sus propios padres. Todos a su propia forma y estilo tenían eso en común.

Pero aun así, él no se arrepentía de nada.

Tuvo sus dudas al principio, pero con las palabras de Lynx y la forma en que le dieron un fin a la guerra en Mewni, lo impulsaron a acercarse más a ella. Sin embargo, nunca espero que fuera Star quien tuviera el valor y las agallas de dar el primer paso. Puede que haya sido la felicidad que la invadió, al ver que el mismo aún vivía después de las horribles heridas que Toffee le había provocado. O quizás fuera por un sentimiento que ella se estuviera guardando por tanto tiempo. El motivo daba igual, ahora con todo lo que ha sucedido, no podía estar más contento con su compañía.

De pronto, el leve sonido de una puerta abriéndose en el segundo piso lo despertó de sus propios pensamientos.

Hablando de la reina de Roma…

Star bajo por las escaleras frotando un poco sus ojos y bostezando de forma leve, mientras casi de forma inconsciente, llego a sentarse en la mesa de la cocina.

Ella volvió a frotar sus ojos y dirigió su vista a Marco entrecerrándolos, poro mostrando una pequeña sonrisa.

-Hey Marco, buenos días…- Murmuro la chica finalizando con otro bostezo.

-Buenos días Star, ¿quieres que te sirva el desayuno?- Pregunto Marco acercándose al microondas.

Star solo se limitó a asentir, en lo que apoyaba su frente contra la mesa, cubriendo su propia cabeza por lo largo de su cabello.

-Estas despierta inusualmente temprano, ¿vas a hacer algo hoy?- Pregunto el chico mientras calentaba el desayuno y se dirigió al refrigerador para servirse un poco de jugo.

-Obviamente… ir a la escuela igual que tú, bobo…- Respondió ella malhumorada sin dejar de apoyar su cabeza en la mesa. Levantarse tempano no era su fuerte y casi siempre que lo hacía mostraba un poco de mal genio. Pero a Marco le pareció un poco adorable verla así.

-Ehhh… ¿Star?- Hablo Marco con algo de duda en su rostro, mientras le servía su desayuno a Star junto un vaso con jugo de frutas.

-¿Sí?- Star estaba a punto de comer un bocado de su comida.

-Hoy es sábado…- El chico arqueo una ceja, esperando que ella lo entendiera…

-¿Y eso qué tiene?-

No, no lo entendió…

Marco dejo salir una leve carcajada antes de continuar hablando.

-Hoy no hay escuela, hasta el lunes volvemos a clases.-

Star entrecerró sus ojos, como si dudara de las palabras del chico, pero después articuló unas cuantas palabras, sin dejar de ver a Marco de una forma curiosa.

-Entonces… ¿puedo volver a dormir?- Pregunto ella tomando un pequeño sorbo a su jugo, sujetando el vaso con ambas manos.

-Básicamente… si, si puedes.- Respondió el chico con una media sonrisa.

Acto seguido, Star devoro toda la comida de su plato y bebió todo el jugo de un sorbo para ayudar a pasar todo ese alimento hacia su estómago. Ella se levantó de la mesa y después acercándose a Marco, lo abrazo de forma repentina. El abrazo solo duro un par de segundos, y él ni siquiera le dio tiempo para responder, pero también ella le dio un cálido beso en la mejilla.

Ella avanzo un poco hacia la sala, directamente al sofá.

-Gracias por la comida Marco… y buenos… días…- Entonces Star se lanzó directamente al sillón y cayo dormida de forma inmediata.

Marco sonrió al ver la escena, él le había tomado mucho cariño a esa peculiar forma de comportarse que Star tenía, simplemente era algo de ella que adoraba ver. Lentamente, se acercó para acariciar un poco su cabeza, podían distinguirse algunos cabellos despeinados, probablemente porque ella debió moverse mucho al dormir la noche anterior.

Entonces el chico se alejó un poco, tomando algo de espacio para sentarse en el suelo. Después, acomodo su cuerpo como si fuera la posición del loto, casi parecía que practicaba yoga. La única diferencia es que apoyo sus manos en sus rodillas y después cerro lo ojos.

-Bien… no hay mucho que hacer si Star se quedó dormida… mejor aprovechare el tiempo para practicar.-

Terminando la oración, Marco concentro nuevamente la magia vital alrededor de él, solo que esta vez no se enfocó en la fuerza, sino más bien con sus sentidos extrasensoriales, tenía tiempo que no los utilizaba.

Casa de los Díaz, Sala principal, 9:56 am.

Pasaron unas cuantas horas, mientras que Marco se esforzaba para agudizar sus sentidos hasta el límite, quería saber que tanto podría utilizarlo ahora que tenía un mejor control con su magia.

Se tardó un poco, pero pudo alcanzar un rango mucho más amplio que la última vez. Una vez más pudo escuchar hasta el más mínimo movimiento a casi 60 metros de distancia, poco más del triple desde la primera vez que probó su magia con ayuda de Janna.

Con esa distancia, ahora no solo podía escuchar hasta el aleteo de una mosca y seguir su ritmo, si no que podía enfocarse en cierta área específica y guiándose con el sonido, podía saber por dónde estaba cualquier ser vivo que más grande que un gato.

En mitad de su concentración, pudo percibir la caminata de alguien sumamente familiar. Los pasos que daba eran suaves pero firmes, sin embargo, seguían un ritmo centrado. Eran como los pasos de alguien acostumbrado a balancear su peso, por la forma de caminar, daba la impresión de que naturalmente lo hacía desde hace mucho tiempo.

Pero luego pudo escuchar que esa misma persona subió a algo pequeño con cuatro ruedas para tomar un poco de velocidad… en dirección a su propia casa.

Repentinamente, Marco desactivo sus sentidos abriendo los ojos. No necesitaba magia para saber quién estaba por llegar…

Jackie…

Bien, eso sí que fue inesperado… Puede que Janna haya hablado con ella y le dijera que debía disculparse. Tal vez pudo decirle con un poco más de tacto la situación en la que estaban ahora Star y él mismo. Pero al tratarse de Janna era casi como pedir un milagro.

Pronto Marco golpeo su frente con su mano para reaccionar, ¿cómo podía pensar en algo tan egoísta?

Ella reacciono así antes porque no le habían tenido suficiente confianza, trataron de ocultarle todo, como si no fuera realmente su amiga. Sin mencionar que se dejó llevar por como él se sentía por su situación con Star, sin siquiera pensar en lo que ella pudo sentir después de contar toda la historia.

En realidad, fue su propia culpa que ella reaccionara así… puede que incluso ella lo odiara después de lo que dijo. Pero… una parte de él realmente quería hablar con ella, de alguna forma, explicarle el porqué de todo lo que sucedió.

Si tenía la intención de ir a su casa, es porque quería hablar. Puede que sea solo con Star, pero si es con él o ambos, aprovecharía para ser lo más honesto posible. Usualmente se sentiría sumamente nervioso por esa situación, pero desde que asimilo el ¨instinto¨ que Lynx le mostró la noche anterior, sentía su mente en… paz.

No sabía cómo describirlo, pero era casi como si le hubieran quitado un gran peso de encima.

Antes de lo que esperaba, escuchó el timbre de la puerta. De un salto, él se puso de pie y dirigió su camino hacia la puerta.

Una vez que la abrió, pudo ver a Jackie de pie en la puerta, utilizando su ya clásico conjunto de ropa que casi todos los días utilizaba en la escuela, unos shorts y una camisa ligera.

Frente a él, ella lo observaba con los ojos un poco tristes, pero aun así intento mostrar una sonrisa, aunque no tan grande como la que solía tener... ahora mismo, ella se veía melancólica.

-Buenos días Marco… ¿puedo pasar?- Pregunto Jackie centrando su atención en el chico.

-Si… con gusto.- Respondió Marco, tratando de sonar lo más calmado posible, evitando sonar afectado por lo que acababa de ver. Cuando ella entro, no pudo evitar sentir que la tensión en el aire estaba aumentando, casi hasta podía percibirse a flor de piel. Aun así, Jackie parecía estar mucho más calmada que el mismo.

La patinadora observo a su alrededor unos momentos, notando el inusual silencio que había en la casa de los Díaz, ni siquiera podían escucharse los ladridos de los cachorros laser, los cuales probablemente sigan dormidos en el cuarto de Star. Ella estaba demasiado centrada en su observación que apenas se dio cuenta de que Marco le hablo.

-¿Quieres… un poco de agua?- Pregunto el chico ligeramente nervioso, mientras que ambos caminaban en dirección hacia la sala de la casa.

La voz de Marco la despertó del ligero trance y se apresuró a hablar.

-Umm… si, gracias.- Respondió ella cuando llegaron a la sala.- Por cierto. ¿Dónde esta Star?-

Marco solo señalo con uno de sus brazos al sofá principal, donde Star seguía durmiendo. Jackie se acercó y pudo ver a la princesa prácticamente abarcando todo el mueble, mientras que roncaba y un poco de saliva salía de su boca. El por su parte, ya había ido a la cocina y le ofreció una botella de agua.

Jackie observo dormir a Star unos momentos y después, se rio un poco cubriendo su boca con la mano al verla de esa forma.

-Vaya… sí que tiene el sueño pesado.- Murmuro la patinadora al destapar la botella y beber un poco.

-Si normalmente ella es así, a veces tengo problemas para despertarla antes de ir a la escuela. Pero ahora solo está cansada después de lo que hicimos anoche…- Marco dijo esas palabras con calma, sin ninguna contemplación.

Jackie por su parte reacciono de tal forma que casi se atraganta con el agua e hizo un esfuerzo sobrehumano para no escupirla. El rostro que ella mostraba en ese momento no era de enojo o de algún otro sentimiento, si no más bien de confusión pura y desconcertante.

Ella tosió un poco para despejar su garganta y poder hablar otra vez.

-¿Estas bien Jackie?- Marco se acercó a ella palmeándole la espalda para que se recuperara más rápido. -Ahora veo porque Star lo quería mantener en secreto, pero no es tan grave… ¿o sí?- Una vez más, Marco no pensó lo que estaba diciendo, simplemente fue honesto, pero incluso la verdad en si se puede confundir.

-Bueno…- Jackie volvió a toser un poco. -Depende de la perspectiva… ¿qué hicieron exactamente ustedes dos?-

Ella parecía sorprendida aun, se podía ver en sus ojos, pero algo en ella intuía que lo que describía Marco en realidad no era lo que aparentaba. Y no se equivocó.

Marco por su parte, al entender el énfasis de la palabra ¨exactamente¨, se sonrojo y sonó bastante exasperado.

-¿Tu también pensaste en ¨eso¨? ¡Por dios! ¿Es que no pueden pensar en otra cosa? Hace unas horas mi madre también sugirió mismo, que yo… y Star… bueno tú sabes… ¡Pero no! ¡Te juro que no es así!- Marco cuido de no subir la voz demasiado, Star seguía dormida muy cerca de ellos.

-Pues… usaste unas palabras muy sugestivas si me lo preguntas, creo que deberías pensar más en lo que dices antes de decirlo, si no quieres que los que te escuchen terminen entendiendo mal.- Jackie se escuchó melancólica al decir esas palabra, pero a pesar de eso, trato de ayudar lo mejor que podía. Sin embargo, el recuerdo de como ella había explotado antes llego a su cabeza nuevamente, haciéndola sentir terriblemente mal y fuera de lugar.

-Sé que deben de estar… molestos conmigo, después de cómo me comporte ayer, así que entenderé si no quieres contarme que ocurrió realmente. Además hable ayer con Janna y me dijo que estaba exagerando, por eso yo… solo vine a disculparme, con ambos, pero no esperaba que Star siguiera dormida.- Ahora, Jackie miraba hacia un costado, prácticamente hacia el vacío evitando el contacto visual con Marco.

-Es todo lo que tenía que decir… disculpa si te incomode con la pregunta, adiós Marco…-

Entonces ella tomó dirección hacia la puerta para salir. O eso intento antes de que Marco sostuviera su mano para frenarla. Ella rápidamente centro su vista en él, extrañada por sus acciones.

-Espera Jackie escúchame, no estamos molestos contigo, solo… no esperaba que reaccionaras de esa forma. Tienes razón en algo, he dicho y hecho algunas cosas sin pensar, no me he dado cuenta de cómo afecta esto a todos a mí alrededor, especialmente a ti…-

Unos segundos después, el la abrazo de forma cálida, mientras que ella aun extrañada, devolvió el gesto levemente.

-Además… soy yo quien debe pedir disculpas. Si bien es cierto que Star fue un poco irresponsable, yo acepte ir con ella porque quería protegerla. Nosotros no teníamos la intención de involucrarnos en una guerra, pero si no lo hubiéramos hecho quien sabe cómo abrían acabado todo. Ella también estuvo en peligro de morir al igual que yo, pero salí herido porque fui descuidado y actué por impulso, llevándome la peor parte, por así decirlo. Por eso es que yo te pido disculpas, porque yo me arriesgue para que ella no lo hiciera. Para que ella pudiera estar a salvo. Porque… no soportaría ver que algo le ocurriera.-

Luego, Marco se alejó un poco de ella, pero ahora sostuvo ambas manos de la patinadora.

-Por eso quiero que entiendas mis motivos, el porqué de todo lo que hice. Si eso te lastimo, por favor, perdóname.- Entonces el soltó las manos de Jackie y el guardo las suyas en los bolsillos de su pijama.

-Pero… quiero dejar algo claro, no voy a alejarme de ella. Después de todo lo que hemos pasado, creo que habrá cosas peores en el futuro… y voy a estar a su lado para cuidarla. Pero no quiero perder la amistad con nadie tampoco, así que te prometo que de ahora en adelante, tu serás la primera en saberlo… bueno… eso si es que Janna de algún modo se entera primero.-

El comentario hizo reír a Jackie un poco, devolviéndole el buen humor que la caracterizaba. Aunque ella se tomó el comentario sobre Janna como broma, Marco hablaba totalmente enserio al respecto.

-Entonces… ¿qué dices? ¿Amigos?- Marco alzo la mano de forma amistosa.

-Amigos…- Respondió Jackie tomando su mano y correspondiendo al apretón.

Unos segundos después, Star seguía dormida cerca de ellos, pero sonrió como si hubiera sentido y escuchado la plática, alegrándose de que todos siguieran siendo amigos.

Jackie se sentía mucho mejor, las palabras de Marco fueron honestas y le ayudaron a comprender mejor por lo que ellos habían pasado. Aun así… no podía evitar la extraña sensación de que aun había algo que estaba mal. Sin embargo, Marco volvió a hablar, interrumpiendo sus pensamientos.

-Volviendo a lo que preguntaste… creo que está bien contarte al respecto… voy a ser honesto, Star y yo tuvimos un duelo… o algo parecido...- Murmuro el chico rascando un poco su cabeza.

-¿Duelo? ¿Cómo… si lucharan entre ustedes?- Pregunto la patinadora sorprendida, eso era más extraño de lo que había esperado antes.

-Si… nosotros causamos el desastre afuera.- Dijo Marco apuntando al patio de atrás.

Jackie se acercó con curiosidad para ver desde el portón y pudo ver los enormes agujeros en el suelo, sin mencionar que algunos de ellos parecían cráteres de un volcán.

-Wow, pero… ¿realmente luchaste con ella?- Pregunto Jackie aun sintiendo curiosidad.

-De hecho sí, pero técnicamente ella y yo no luchamos, intentamos atraparnos el uno al otro, solo que había hechizos de por medio que causaron eso. Puedo mostrarte un poco lo que puedo hacer con mi magia… si quieres.- El chico pregunto de forma nerviosa. No iba a realizar algún hechizo, bastaba con mostrar la forma del ¨Manto¨.

Jackie titubeo un poco con la oferta, aun no asimilaba la idea de que un monstruo desconocido viva en la cabeza de Marco. ¿Qué tal si esa cosa intenta apoderarse de su cuerpo?

-¿Es seguro? -Pregunto ella con un poco de desconfianza.

-¡Totalmente! Ya lo domino muy bien.- Respondió Marco con mucha confianza.

Entonces Marco cerró sus ojos y comenzó a concentrar la fuerza vital que había a los alrededores. Igual como le había sucedido antes, fue un poco más difícil de reunir, ya que no era magia realmente como cuando asumía esa forma en Mewni, desde ahí, prácticamente todo ser vivo era mágico de algún modo por lo que lo hacía todo mucho más fácil.

Aun así, pudo reunir sin problemas la fuerza suficiente como para tomar su característica forma ¨oscura¨.

Tan rápido como comenzó, brillantes partículas de color purpura aparecieron alrededor de la casa. Jackie por su parte vio fascinada como las partículas aparecían de la nada. Marco resoplo y todas las partículas se abalanzaron rápidamente en el cuerpo del chico. El súbito movimiento la asusto un poco, ya que se agacho para evitar ser impactada por las partículas, pero estas simplemente atravesaron su cuerpo, ignorándola por completo.

Una vez más, cuando tomo la energía, esta se dispersó por todo el cuerpo de Marco, en forma de pequeños relámpagos de color púrpura, dándole su habitual apariencia, con la piel grisácea, los ojos purpuras y el cabello blanco. También libero una pequeña ráfaga de viento que casi hace caer algunos muebles. Al sentir eso, Jackie cubrió su rostro, mientras que Star rasco un poco su mejilla, solo para volver a roncar como si nada pasara.

-¿Y…? ¿Qué tal?- Pregunto Marco, tratando de nivelar la fuerza en la menor medida posible, no quería destruir algún mueble o jarrón de su casa por error.

Ella observo, sorprendida, lo mucho que Marco había cambiado en tan pocos segundos. Aunque si lo observaba bien, parecía más bien solo un cambio externo y superficial, ya que cuando lo observaba a los ojos, podía percibir al mismo Marco de siempre, a pesar de que estos mismos brillaban con un color exótico.

Pero… mientras más lo observaba, seguía notando que algo estaba mal. Y más porque detrás de Marco una enorme sombra comenzó a materializarse, sin que él se diera cuenta. Poco a poco, la sombra creció poco más de 2 metros de altura, y al despejar la oscuridad que la cubría, un enorme monstruo de piel rojiza con una especie de rayas de tigre color purpura apareció en la espalda de Marco. Este no era como los otros monstruos que había visto a Star y Marco enfrentar antes, de hecho, este tenía un semblante muchísimo más intimidante por sí solo. El monstruo tenía una larga cabellera blanca casi de mismo color que el cabello de Marco en esa extraña forma. ¿O era el mismo quien imitaba al monstruo?

Ella comenzó a asustarse, porque el monstruo abrió 4 enormes ojos de su cabeza, y comenzó a observarla de pies a cabeza, sonriendo de una forma sarcástica. La impresión hizo que ella cayera de espaldas al suelo.

Jackie no sabía porque estaba viendo eso, pero comenzó a calmarse a recordar que Marco dijo tener todo bajo control. Sin embargo, el monstruo sonrió más, y comenzó a negar con su cabeza, divirtiéndose, casi como si hubiera adivinado su pensamiento.

Acto seguido, la imagen del monstruo desapareció justo cuando Marco desactivo el ¨Manto¨, dispersando las partículas purpuras por toda la casa. El noto que Jackie se puso pálida y como no le respondió por varios segundos, creyó que la había asustado.

Cuando se acercó a ella, y la sostuvo por los hombros.

-¿Jackie? ¿Estás bien? ¿Qué te ocurre?- Marco sonó bastante preocupado, era precisamente este inconveniente el que quería evitar.

-Vi… al monstruo detrás de ti… tenía el pelo blanco como tú ahora, una piel rojiza y era muy alto…- Murmuro la patinadora, recuperándose poco a poco da la palidez.

-¿En serio? Eso es raro, casi no habla conmigo últimamente…- Pero Marco analizo mentalmente lo que ella había dicho. -Pero eso no importa, ¿de verdad estas bien?-

-¨Eso no tiene sentido, se supone que solo a los que yo invito a mi mente pueden ver a Lynx… ¿Entonces cómo es que Jackie lo describió perfectamente?¨- Pensó Marco para sí mismo antes de que la patinadora contestara.

-Tranquilo Marco, estoy bien de verdad. Es solo que me sorprendió ver algo así, es todo. Además, si tú dices que es bueno, entonces no hay porque preocuparse.- Lentamente, Jackie recuperaba el color de su piel.

-¿Segura?- Él no estaba convencido del todo.

-Sí, segura.- Ella sonó calmada, después de todo, ese era su mayor rasgo. -Por cierto, debo irme ya, voy tarde a unas admisiones para entrar a los ¨X Games¨. Si tengo suerte, podría incluso ir a competir en la cede de este año en Minnesota.-

-¡Eso es genial! Estoy seguro de que calificaras, ¡eres muy buena con la patineta!- Exclamo Marco emocionado, la noticia le hizo olvidar porque estaba preocupado.

-Nah, da igual si entro o no, lo hago solo para divertirme. Bueno, me voy… y Marco…- Ella se acercó a él dándole un abrazo ligero mientras que murmuraba en voz baja. -Gracias por hablar conmigo… y confiar en mí.-

Marco devolvió el abrazo con el mismo afecto.

-No hay problema Jackie.-

Entonces se separaron, y ella salió de la casa cerrando la puerta. Tomo su patineta, lista para montarla y partir, pero quedándose quieta en el mismo lugar, solo apretó su mano en el corazón. La imagen del monstruo se quedó en su memoria. En sí, el monstruo no daba miedo, pero el hecho de que fuera sumamente intimidante y que podía prácticamente podía escucharla, le dio una muy mala espina.

-Solo espero que sepas lo que haces… Marco.- Murmuro ella, montando la patineta y partiendo de la casa alejándose.

Marco observo desde la ventana como perdía de vista a la patinadora. Entonces regreso al sofá donde Star estaba dormida, nuevamente, acariciando el suave cabello de la princesa.

Después de lo que ocurrió, se dio cuenta de que parte de los sentimientos que antes tuvo por Jackie aún seguían ahí, incluso pudo sentir que los de ella tampoco habían cambiado. Sin embargo, estando cerca de Star, le hizo recordar todo lo bueno, lo malo y sin mencionar lo divertido que han vivido ellos dos juntos durante tan poco tiempo. Aun quería saber que tan fuerte se podía volver el sentimiento que ahora tiene por Star. Pero por ahora, debía dejarla dormir y una vez que despierte, le dirá que todo está en orden con Jackie.

Marco sintió un poco de sed, así que se levantó del sofá y se dirigió a la cocina a buscar algo para beber. Cuando llego, abrió el refrigerador para buscar algo de agua o incluso jugo. Entonces, escucho detrás de él como una silla se movió y parecía que alguien se había sentado ahí.

Imagino que se trataba de Star, por lo que hablo de forma suave, mientras aún seguía con su cabeza metida en el refrigerador.

-Buenos días, ¿dormiste cómodamente?- Pregunto Marco sin prestar mucha atención, pudiendo encontrar una lata de jugo.

-No muy bien dulzura, he dormido en peores lugares, pero gracias por preguntar.-

Marco se estremeció al escuchar la voz, a tal punto que se sobresaltó y golpeo su cabeza en el congelador.

Esa voz definitivamente no era la de Star… sonaba más bien a… otra persona.

Saliendo del refrigerador con una ligera contusión, Marco pudo observar a Janna vistiendo una pijama amarilla, mientras comía un poco de cereal azucarado en la mesa.

-¡¿Janna?! ¿Cómo entraste aquí?- El chico parecía exasperado, verla a ella aparecer de esa forma le causaría problemas en el corazón en el futuro. Pero por la forma que su mente se sorprendió, diría que Lynx también iba por el mismo camino, solo que esta vez no dijo nada.

-Tengo las llaves de tu casa… duuh.- Respondió ella teniendo más interés en terminar su cereal que prestarle atención a Marco.

-¡Pero cambiamos las cerraduras hace un mes!- Marco no bajo mucho su voz, ya que hablo más fuerte de lo normal.

-¿De veras? Bueno, yo entre por la ventana de tu cuarto, siempre la dejas abierta. Por cierto, lo hiciste bien con tu conversación con Jackie, pensé que lo arruinarías, pero te comportaste como un caballero, te felicito.- Contesto ella ¨casi¨ alabando al chico.

-Espera… ¿Cuánto tiempo llevas aquí?- Marco se sentía perturbado, el ya conocía ese comportamiento de ella, pero ahora lo estaba llevando a otro nivel.

-Desde la 2 am, de hecho… dormí contigo, ¿no lo recuerdas cariño?- Al decir esas palabras, Janna mostro una sonrisa juguetona.

-¿Q…? ¿Qué…?- Marco no pudo evitar sentir un escalofrió que le recorrió cada vertebra de la espalda y la cara de preocupación que mostro fue poco más que legendaria.

Entonces Janna comenzó a reírse, a tal punto que casi derrama su cereal. Cuando se calmó tuvo que limpiar sus lágrimas con un dedo.

-Tranquilo chico ¨oscuro¨, ¡debiste ver tu cara! Si dormí contigo, pero técnicamente fue debajo de tu cama, así que no te preocupes.-

-¿Por qué…?- Fue la única pregunta existencial que Marco podía plantearse por el comportamiento de Janna.

-Es sencillo, yo sé que eres demasiado sensible como para que un peluquero cualquiera toque tu cabeza, así que lo cortas tú mismo. Así que cada vez que te cortas el cabello yo recojo un poco sigilosamente para hacer rituales en casa, así que si algo sale mal, tú pagas lo platos rotos.- Entonces ella termino su cereal, y dejo salir un ruidoso eructo, después lanzo el plato y la cuchara directamente al lavaplatos. Una suerte que ambos eran de plástico.

-No puede ser…- El no podía creer lo que escuchaba, ¿desde cuándo Janna hacia eso? Le daba miedo preguntar…

-Solo que esta vez no encontré nada, ¿ya no haces tú corte catorcenal? ¿O te estas volviendo por fin un verdadero rebelde dejándolo crecer?- Janna pregunto con curiosidad, mientras apoyaba su barbilla con una de sus manos.

Instintivamente, el chico llevo una de sus manos directamente a su cabeza, tanteando su cabello. Era cierto, desde que conoció a Lynx, Marco no había tocado su cabello hasta ahora. De hecho, el flequillo de su frente ya alcanzaba su nariz y desde por detrás de su cabeza, el cabello ya abarco la mitad de la nuca.

Entonces antes de que Marco pudiera decir algo, una somnolienta Star se acercó a ellos, frotándose los ojos.

-Ahhh… ¿por qué haces tanto ruido Marco?- Hablo ella un poco malhumorada, mientras se acercaba a ellos lentamente.

-Por nada Star, solo molesto a Marco como de costumbre.- Respondió la ladrona (y detective quizás) en potencia.

-¿Janna? ¿Cuándo llegaste?- Star se acercó a ella para darle un abrazo, mientras que ella alegremente devolvía el afecto.

-Hace poco, había olvidado algo ayer, pero no resulta que no está aquí, así que debí perderlo en otro lado. Como sea, termine de hacer lo que vine a hacer, nos vemos luego chicos.- Janna entonces tomo una pequeña mochila que tenía a su lado, y un par de pantuflas también. Ella también se retiró, no sin antes gritarle algo a Marco.

-¡Oye Marco! ¡Trátala bien tigre!- Al decir esto, ella desde la puerta principal guiño su ojo de forma picarona, dando a entender muy bien a que se refería, incluso alguien como Marco lo entendería.

Genial. Simplemente genial. No podía faltar también Janna con las insinuaciones indecorosas. ¿Qué sigue? ¿Ferguson y Alfonso trayéndole ¨protección¨?

Marco observo a su alrededor solo para estar seguro de que esa suposición no se volviera realidad, eso sería demasiado ridículo.

Por su parte Star, ladeo su cabeza y como aun esta somnolienta, no entendió nada.

-¿Por qué Janna te llamo tigre? Hasta donde yo sé… eres humano.-

-En realidad, no tengo idea. A veces tampoco entiendo de qué habla.- Murmuro Marco evitando el contacto visual con Star.

-De acuerdo…- Entonces ella se acercó hacia Marco, y usando un poco la punta de sus pies para elevarse, le dio un pequeño y rápido, pero dulce beso en los labios, prácticamente forzándolo a prestarle atención. -¿Qué haremos hoy Marco?-

-Lo que tú quieras…- Respondió Marco un poco embelesado por la muestra de afecto.

-¿Esta bien si vemos películas? ¡Me gustaría ver alguna de acción como las de Mackie Hand de las que tanto hablas!- Star parecía un poco más despierta y emocionada.

-Bien, buscare algunas.- Dijo Marco, gustándole la idea.

-¡Yo traeré nuestra manta!- Entonces ella se apresuró en llegar a su cuarto.

Y fue así, como ellos pasaron todo el día viendo películas, incluso a hasta Marco olvido brevemente que Jackie y Janna habían estado en su casa.

Pero casi al final del día, pudo contarle solamente que Jackie ya estaba en paz con ellos. Lo único que Star lamentaba era que no había estado despierta para hablar con ella también, pero se alegraba de que todo se hubiera arreglado entre ellos.

Lo que si omitió Marco, fue esa leve violación a la privacidad que Janna había disimulado y lo más importante, Jackie había visto a Lynx.

Eso sí que fue definitivamente extraño, y Marco se planteó la duda sobre quienes más habían visto a Lynx ¨en su espalda¨ también. Así que se propuso hablar con él una vez que fueran a dormir.

Pero eventualmente se olvidó de preguntarle al monstruo sobre eso, simplemente disfrutaba mucho su tiempo con Star como para que alguna neurona de su cabeza pudiera recordar algo así.

Lo que si recordarían, ambos… para toda su existencia… serían los sucesos que ocurrieron después de que Moon contactara con ellos una vez más, unos días más tarde.

Casa de los Díaz, 8:40 pm.

29 días después del incidente Bon Bon.

Han pasado 5 días desde que arreglaron sus diferencias con Jackie, y la relación entre ellos había mejorado muchísimo, pudiendo salir de vez en cuando evitando problemas. Pasar el tiempo con sus amigos de la escuela era algo muy divertido, pero… tanto Star como Marco no podían esperar a que llegara la noche, para que pudieran pasar tiempo juntos.

Incluso llegaron a tener ligeros mal entendidos con los padres de Marco, pero al saber que ellos solo hacían lo que normalmente hacen en realidad, los dejaron ser.

Eso sí, fueron firmes respecto a la relación que ellos tenían, la cual para Star le parecía liberador poder mostrarle su cariño a Marco abiertamente, aunque fuera algo limitado.

Pusieron varias reglas, cómo un número limitado de muestras de afecto diarias y que Star no podía estar en el cuarto de Marco después de las 11 de la noche. Aunque todas estas reglas solo aplicaban cuando los padres de Marco estaban en casa. Fuera de eso, prácticamente eran libres de hacer lo que quisieran.

Pero no había ninguna necesidad de ser desafiante. A pesar de que eran oficialmente pareja, tanto en Mewni como en la Tierra, ellos dos no dejaron de tratarse como lo hacen normalmente. A la perspectiva de alguien ajeno que los conoce y ha convivido con ellos, no podría distinguir si eran mejores amigos o novios, ya que la forma que se expresan y conviven en uno con el otro actualmente, solo es un reflejo del enorme cariño que ambos se tienen y comparten.

Aunque… de vez en cuando Star solía robarle un beso a Marco, y viceversa.

Hoy, es el famoso jueves de Amistad, el cual ellos un siguen celebrando sin cambiarle el nombre al día, puede que sea una forma de respetar una de las cosas que los unía.

Después de un día normal de escuela, en la cual ambos habían mejorado considerablemente sus calificaciones, y de despedirse correctamente de sus amigos, ellos tenían la costumbre de ir directamente a comer a algún lado. Marco dejo de asistir por un tiempo a sus clases de karate, ya que con lo que Lynx le enseño y tener a Star como compañera de práctica, se había vuelto lo suficientemente bueno luchando, como para retar el solo a cualquier otro dojo. Sin embargo, no tenía ningún interés en probar sus habilidades con otras personas, ya que era prácticamente injusto.

También, Marco pensaba en lo que ocurrió con Jackie, cuando ella pudo ver a Lynx. Era algo extraño pensar en eso, ya que Lynx estaba más callado que nunca, pero daba señales de que aún seguía en su mente. Pero cada vez que tenía pensado preguntarle al monstruo sobre eso, ocurría algo que lo distrajera, ya sea Star o sus propios padres. Sin embargo, poco a poco le fue quitando importancia, porque Jackie seguía igual que siempre y no parecía afectada por haber visto al monstruo. Pero en cuanto tuviera la oportunidad, encararía a Lynx por ese detalle.

Por otro lado, Star tenía nuevas aficiones también.

No solo tenía una mejor práctica con sus hechizos, manteniendo el nivel de desastre al mínimo. Si no que tenía curiosidad de aprender algo nuevo que le ayudara a entender y emplear mejor sus estrategias en batalla.

Por lo que Marco solo pudo pensar en ajedrez. A pesar de que antaño, Star le pareciera un juego sumamente aburrido, ella encontró la forma de hacerlo interesante y se volvió muy buena. Por ejemplo, su pieza favorita era el caballo, ya que le gustaba imaginarse a sí misma montada en un guerricornio, cargando hacia la batalla.

Una vez que caía la noche, había dos cosas que ellos dos adoraban hacer. Ver películas juntos y sus duelos de práctica. La paz en la Tierra nunca se había sentido tan bien.

Como el día de ayer ya habían visto un maratón de películas animadas, ahora era tiempo de que volvieran a practicar su combate. Solo que desde la primera vez que practicaron, ninguno volvió a usar magia durante el duelo, ya bastante malo fue destruir la mitad del patio.

Ahora sus duelos los hacían como un humano normal, usando lo mejor de sus propias habilidades sin necesidad de invocar algún hechizo.

Cada uno estaba en su cuarto, preparando sus nuevas ropas de gimnasia, la cuales eran mucho más cómodas que las ropas deportivas que usaban antes. Marco compro todo eso con su propio dinero, ya que recientemente se dio cuenta de que su imagen como ¨princesa Marco¨ había sido comercializada y hace un par de días recibió sus primeras regalías. Actualmente, no le gustaba que fuera reconocido por algo así, pero si le pagaban por ello, podía dejarlo pasar.

Una vez que estuvieron listos, ambos bajaron al patio, el cual ahora ya estaba completamente arreglado y un hechizo de Star cubrió parte del suelo como medida de seguridad, solo para estar seguros.

Estando frente a frente, se sonrieron al uno al otro, una clara señal de que disfrutarían lo que estaba por ocurrir, como lo habían hecho antes.

Marco usaba la misma camiseta negra de gimnasio que utilizo la primera vez que lucharon, y unos pantalones azules de artes marciales. Para que fuera más cómodo, estaba descalzo.

Star por su parte, usaba una camiseta de licra ajustada de color azul cielo, casi blanco, también unos pants blancos hasta las rodillas. Nuevamente, sujeto su largo cabello de manera improvisada y al igual que el chico frente a ella, estaba descalza.

-¿Lista Star? ¿Me harías el honor?- Pregunto Marco sonando desafiante, pero inclinándose un poco, reverenciándose.

-Adelante, ¡te daré el honor de patearte el trasero!- Respondió Star, claramente confiada, imitando el gesto de Marco.

Ellos tenían la costumbre de siempre iniciar de esa forma, como si fueran nobles a punto de bailar.

Entonces fue Star quien avanzo primero, con un salto largo apunto una patada alta hacia la cara de Marco. Él se agacho para esquivarlo fácilmente, mientras giro sobre su propio eje, asestando una patada baja en el pie de Star, derribándola. Pero ella recupero la compostura rápidamente, apoyándose con una de sus manos para girar como un rehilete, asestando una fuerte patada en Marco. Sin embargo, el chico bloqueo el golpe con su antebrazo y la hizo girar otra vez con el mismo impulso. Cuando termino de girar, el chico tomo uno de sus brazos y lo torció suavemente en su espalda, no tan fuerte como para lastimarla pero si lo suficiente para inmovilizarla.

-¿Lista para rendirte?- Murmuro Marco suavemente en el oído de Star estando detrás de ella, pensando que ya tenía la victoria en sus manos.

-¡No esta vez Marco!- Respondió Star, sonando desafiante.

Entonces, ella golpeo la cara de Marco con su cabeza, desorientándolo. De un salto, ella impacto el pecho de Marco con ambas rodillas, dejando caer todo su peso en él para derribarlo. Cayó al suelo y Star termino sentada en su pecho, mientras que con una de sus piernas inmovilizo el brazo izquierdo del chico y con su brazo derecho freno la mano que él todavía tenía libre. Ella dejo salir una pequeña risa.

-¿Me recuerdas quien estaba listo para rendirse?- Murmuró Star sonriendo, sosteniendo su barbilla con su mano libre, mostrándose confiada.

Pero Marco sonrió al igual que ella.

-Ni idea, ¡pero no seré yo!- Exclamo el chico, liberándose de ambos agarres que lo aprisionaban. Por lo que tomo a Star de los hombros y apoyándose con una pierna, lanzo a la princesa como si el mismo fuera una catapulta improvisada.

Ella giro en el aire con gracia y aterrizo sin problemas. El lanzamiento de Marco fue suave, por lo que no le costó mucho trabajo reincorporarse.

Marco se impulsó a si mismo hacia adelante al más puro estilo de los artistas marciales de las películas, y preparo su guardia para continuar con la lucha, sonriendo. Así estuvieron al menos 30 minutos, a veces luchando, a veces intentando atraparse el uno al otro nuevamente, pero casi siempre hacerlo durante ese tiempo los dejaba sumamente sudados y exhaustos. Cuando estuvieron a punto de decidir al ganador, esta vez seria quien pudiera derribar al otro una última vez, por lo que fue una lucha de agarres y lanzamientos.

Pero el chico escucho algo que lo distrajo, por lo que intento parar a Star advirtiéndole.

-Shhh, Star, ¿Escuchaste eso también?- Marco se giró sobre sí mismo para observar su casa, si no se equivocaba, el sonido venía desde la habitación de Star en su torre. A pesar de que su intención era parar, cometió un grave error en darle la espalda a ella en pleno combate.

-¡Nunca le des la espalda a tu rival!- Grito ella mientras que se lanzó haciendo una patada voladora con ambas piernas juntas.

-Espera creo q… ¡Guhghgh!-

Fue muy tarde. La patada estilo luchador mexicano impacto directamente en la espalda de Marco, lanzándolo un par de metros de distancia. El cayo de cara contra el suelo, no sería sorpresa que literalmente haya mordido el polvo.

Star por otro lado, alzo sus manos en señal de victoria. -¡Bien! ¡4 a 2 no está nada mal!-

Marco se levantó rápidamente, limpiando la tierra de su rostro y escupiendo un poco de polvo. -Como tú digas Star, pero escuche algo raro desde tu habitación, deberíamos investigarlo y saber que es.-

Ella parpadeo un poco, prestando atención al sonido también.

-Pfft, es solo mi espejo comunicador, deberías dejar de preocuparte.- Entonces Star entrecerró sus ojos pensando un poco en lo que acababa de decir. - ¡Hay no! ¡Puede ser mi mamá!-

De forma rápida, Star desplegó sus alas imbuidas con magia para poder volar lo suficientemente alto hasta su balcón.

-Por eso decía que debíamos investigar…- Murmuró Marco para sí mismo, mientras que concentraba su magia en sus piernas para poder saltar también hacia el balcón.

Habitación de Star

Casa de los Díaz, 9:19 pm.

La primera en llegar fue Star, ayudada por sus alas, las cuales ahora recuperaban su tamaño original y liberaba su magia de las mismas. Solamente había volado a su cuarto, por lo que no hay necesidad de seguirlas forzando. Detrás de ella, Marco aterrizo firmemente apoyando una de sus manos en el piso del balcón para amortiguar la fuerza de su salto.

Frente a ellos, el espejo seguía sonando. Parecía que tenía un par de minutos así, por lo que ambos intuyeron de que si insistían tanto, era algo importante, y más pudiéndose tratar de los padres de Star.

Cuando Star llego al espejo, contesto de inmediato.

Moon apareció en el comunicador, mostrándose un poco estresada. Ahora mismo usaba un vestido parecido al que uso en su retrato de las reinas de Mewni. Incluso, usaba el cabello suelto como solía hacerlo de antaño. Pero lo que se notaba bastante fueron unas enormes ojeras, dando la impresión de no haber dormido en días.

Parece que Star tenía más en común con su madre de lo que ella pensaba.

-Vaya, al fin contestas Star… estaba a punto de darme por vencida, pero me da gusto hablar contigo hija.- Murmuro Moon haciendo una ligera mueca de disgusto, pero mostrando una genuina sonrisa al ver a su hija.

-Lo siento mama, estaba ocupada… ¿todo está bien?- Pregunto Star ligeramente preocupada.

-Si… y no…- Respondió Moon desviando su mirada un poco. -Han surgido ciertas… cosas. Necesito que ambos vuelvan a Mewni de inmediato. Su ayuda será necesaria.-

Ambos chicos se observaron mutuamente, apenas habían transcurrido unos cuantos días y tenían que volver a Mewni.

-No es que no me agrade volver a casa, ¿pero porque motivo nos llamas ahora?- Pregunto Star arqueando una ceja.

-Es complicado, pero necesito que vuelvan inmediatamente, es de suma importancia.- Moon seguía desviando la vista.

-Bieeen, de acuerdo.- Murmuro Star un poco desinteresada, ella realmente preferiría quedarse un poco más en la Tierra, ya todo lo que había ocurrido antes en Mewni la habían dejado exhausta. -¿Tu qué opinas Marco?-

-No lo sé… podría ponerme en aprietos con mis padres o con la escuela otra vez.- Marco llevó una de sus manos a la barbilla pensando.

-Tranquilo muchacho, yo hablare con tus padres e inventare algo. En cuanto a tu escuela, si siguen teniendo al mismo director solo le enviare otro cofre con oro… imagino que con eso te dejaran tranquilo. Voy a dejarlo claro, los necesito a ambos aquí…- La seriedad que distinguía a la reina salía a flote con esas últimas palabras.

-Bueno… si usted lo dice, cuente conmigo.- Al decir esto, Marco cruzo los brazos y asintió con la cabeza.

-Ok, ¿deberíamos llevar algo?- Pregunto Star, pensando si deberían llevar equipaje, tenía una ligera sospecha del porque su madre los llamaba

-No hace falta, todo lo que necesitaran ya lo tenemos aquí.- Murmuro la reina, antes de darle la espalda al espejo.- Los veo pronto chicos.-

Entonces la llamada se cortó abruptamente. Moon parecía tener mucha prisa.

-Bueno, ¿quién diría que nos iban a necesitar, eh Marco?- Murmuro Star con una sonrisa confiada.

-Sí, es algo raro. Pero tu mamá parecía preocupada…- El chico miro hacia arriba recordando la cara de la reina - ¿Crees que estén en peligro de nuevo?-

-Nah, no lo creo, y si lo hay, no creo que sea peor a lo que ya hemos enfrentado.- Al decir esas palabras, Star se tocó a si misma con su varita e inmediatamente cambio su ropa a uno de sus vestidos cortos con mallas azules. -Estoy lista, ¿vas a ir con esos trapos Marco?- Pregunto ella riéndose un poco.

-Dame un minuto, mi magia no sirve para cambiarse de ropa.-

Entonces Marco se dirigió a su cuarto a paso veloz. Una vez ahí, sustituyo su ropa de artes marciales por su clásico conjunto de pantalones negros, zapatillas deportivas color café y su inseparable sudadera roja. Aunque conservo la camiseta de gimnasio negra debajo de esta última.

Antes de irse de su cuarto, el freno en seco y observo a su alrededor con cuidado, analizando cada detalle.

Entonces cerró sus ojos suspirando y murmurando para sí mismo. -Espero no ausentarme mucho otra vez, no quiero preocupar a nadie…-

Cuando regreso al cuarto de Star, ella ya había abierto un portal y mientras esperaba a Marco, ella tenía las manos detrás de su espalda y se balanceaba de un lado a otro, tarareando una melodía. En cuanto escucho al chico giro de inmediato y le sonrió de frente.

-¿Listo para irnos a Mewni, Marco?- A pesar de que sonreía, podía notarse en el tono de su voz que la idea de volver a casa no le satisfacía mucho.

-Bien… adelante.- Murmuro Marco en voz baja. Mientras que ambos chicos entraron al portal de un salto.

Era obvio que estaba preocupado, sus recientes experiencias en Mewni no fueron precisamente placenteras. Sin embargo, una parte dentro de él le emocionaba mucho volver a esa dimensión, pero eso no era Lynx, el seguía en silencio después del primer duelo con Star.

Castillo de Mewni, salón principal.

9:50 pm, hora de la Tierra.

Una vez que ambos chicos llegaron al castillo, aparecieron en medio de una enorme sala con unas escaleras que daban la entrada a los sitios más altos del castillo. A su alrededor, había bastantes sirvientes, mucamas y otros miembros de la servidumbre Mewniana. Al principio, los observaban con sorpresa, pero al reconocer a la princesa Butterfly, siguieron con sus ocupaciones sin prestarle mucha atención.

Star observo a su alrededor confundida.

-¿Huh? ¿Por qué terminamos aquí? Se supone que apunte al cuarto de mi madre…- Pregunto la princesa mientras miraba las tijeras, tratando de averiguar que había hecho mal.

-No importa Star, siempre es saludable caminar un poco.- Respondió Marco señalando la escalera y encaminándose a ella.

-Aghh bien, pero creo que estas tijeras ya están rotas o algo parecido.- Ella se resignó siguiendo a Marco y guardo sus tijeras junto con su varita.

A medida que subían, cada miembro de la servidumbre saludaba con mucha cordialidad y respeto a la princesa. Sin embargo, pudieron notar que también reaccionaban a la presencia de Marco, y dependiendo de la edad de quien lo viera, sus expresiones eran distintas. Por ejemplo, los más viejos miraban a Marco con indiferencia, miedo… y algunos hasta con desprecio. En cuanto a los más jóvenes, se emocionaban con solo estar en su presencia, muchos de ellos parecían tener la intención de hablar con él, ya que mostraban mucha admiración, pero al ver a la princesa a su lado, optaron por seguir la disciplina de sus trabajos.

Marco no necesito pensar mucho sobre eso para saber que ocurría. Todos ellos debieron haber visto su combate, por eso las reacciones tan opuestas. Los más viejos parecían muy conservadores y veían al chico como un peligro potencial al igual que Moon en un principio, a pesar de que era claro que él ya tenía un mejor dominio con su magia. Por otro lado, los más jóvenes parecían muy impresionados con su actuación de ese día, y era algo prácticamente obvio. Cuando un chico que apenas roza los 15 años derrota a los mejores guerreros de una nación, a un demonio y al mismo rey en persona, su fama en esa dimensión se dispararía por los cielos.

Pero el chico comenzó a notar otra cosa que empezó a incomodarlo.

Mientras seguían su camino, Marco pudo sentir que entre más avanzaba, mas miradas se clavaban en su espalda. Ya no eran tanto los hombres mayores u otros jóvenes criados del castillo, sino más bien el personal femenino del lugar. Por mera regla de etiqueta, la mayoría de ellas tenía la misma edad que él hasta un máximo de 18 años, respectivamente.

Cuando se topaban con algunas, muchas de ellas dejaban de hacer lo que hacían para prestarle atención. Otras murmuraban palabras solo audibles entre ellas. Las más jóvenes solo se quedaban paralizadas al verlo o mostrándose avergonzadas, retrocedían para esconderse en algún lugar.

Pero algo de lo que estaba seguro es que hablaban de él. De vez en cuando escuchaba su nombre murmurado mientras seguían avanzando, y a pesar de que no alcanzaba a oír todo lo que decían, parte de su antigua inseguridad salió a flote nuevamente, imaginando que decían algo malo sobre él, cuando en realidad, hablaban maravillas de su persona y sus acciones en el pasado.

Star por otro lado, simplemente avanzaba sin ninguna muestra de celos, de hecho, ella tomaba las acciones de las demás chicas como una muestra de respeto a Marco, aunque él lo tomara de la manera incorrecta.

Cuando estaban por llegar a la torre de la reina, ambos chicos se encontraron con dos caras muy familiares.

Al girar por un pasillo, se toparon con Darío y Steena. Ninguno de los dos seguían usando las armaduras que en algún momento llegaron a utilizar, en su lugar, tenían pulcros uniformes militares de color blanco marfil y detalles en negro.

Sin embargo, ellos no pudieron hablar porque Steena los reconoció de inmediato, esbozando una enorme sonrisa, casi gritando.

-¡No puede ser! ¡Son Marco y Star!- Al literalmente gritar estas palabras, ella corrió en dirección hacia ellos, pero más precisamente, hacia Marco, ya que él era quien estaba más cerca. -¡Me alegro tanto de verlos! ¡Los extrañe mucho!-

El chico no pudo reaccionar a tiempo, cuando la soldado quitada de toda la pena del mundo lo abrazo tan fuerte como le fue posible. Ella era una cabeza más alta que Marco, por lo que apretó la cara del pobre chico peligrosamente cerca de cierta ¨zona¨ femenina, sin importarle mucho que eso pueda dar lugar a malos entendidos. Como cualquier adolecente normal, él se sonrojo como un tomate, mientras que intentaba inútilmente mostrarse indiferente al contacto y empujar un poco a Steena para que pudiera liberarse del vergonzoso agarre, y ya que estaba de paso, respirar un poco para enfriar su cabeza. Pero no funciono, la soldado era mucho más fuerte de lo que aparentaba. Dejando de lado cualquier tipo de morbosidad a pesar de todo, Steena es bastante linda y atractiva.

Por su parte Star, miro con desapruebo el abrazo, mientras que sus ojos se tornaban de color verde brillante.

-Steena… no otra vez…- Murmuro Star de forma amenazante, pero fue abrazada también por el brazo de la soldado. Atrayéndola al mismo ¨lugar¨ donde Marco había sido atrapado, ella hizo que la princesa perdiera todo el enojo que tenía hace unos momentos por alguna extraña razón, así los sostuvo a ambos por varios segundos.

Si no fuera porque Darío llego rápidamente y los separo, ellos habrían muerto de asfixia de la forma más ridícula posible.

-¡MALDICION STEENA! ¡¿CUANTAS VECES TE LO HE DICHO?! ¡TIENES QUE DEJAR DE HACER ESO!- Exclamo el iracundo capitán, el cual nunca podría acostumbrarse a las irreverencias de Steena.

-Emm, ¿solo 2 veces? Tampoco es que este abrazando a todo el mundo...- Respondió la sondado haciendo una mueca de fastidio, y le mostraba la lengua de una forma un poco infantil.

Mientras, Star y Marco trataban de recuperar el aliento, el cual este ultimo intentó esconder su cara con su propio flequillo, aprovechando lo largo que era actualmente.

-Dejando de lado lo que hizo Steena, me alegra mucho verlos de nuevo, princesa.- Murmuro el capitán, conservando cada gramo de los modales militares que lo caracterizaban.

-Igualmente Darío, pero puedes llamarme solo Star, ahora somos amigos. Por cierto, ¿dónde se encuentra mi madre? Nos pidió que viniéramos...- Pregunto la princesa con un tono preocupado.

-Ahh, ella se encuentra en el salón de estrategias, ahora mismo está con otros miembros de la Alta Comisión Mágica, o al menos eso fue lo que su majestad dijo.-

Star se sorprendió al escuchar eso, si los había llamado a ellos también, entonces debe de haber sucedido algo grave.

-Bien gracias, pero tenemos algo de prisa capitán, mi madre nos espera.- Murmuro Star tratando de sonar calmada.

-De acuerdo, yo también tengo algo de prisa, acaban de promover a Steena a Centinela… bajo mi cargo. Debo de buscarle una nueva montura e integrarla correctamente a mi escuadrón.- Darío mostraba un rostro lúgubre, mientras que la nueva Centinela, una enorme sonrisa.

-¡Asombroso! ¡Felicidades Stenna! Recuérdame mas tarde celebrarlo con un banquete.- Dijo Star sonriendo de igual forma a Steena.

-Dalo por hecho princesa, por cierto, disculpa por… lo de hace un momento.- Steena tocaba las puntas de sus dedos, ligeramente avergonzada.

-No pasa nada, ¡vámonos Marco! ¡Nos vemos luego!-

Una vez que el chico había recuperado el color de su piel, Darío paso por un lado de Marco, mientras que murmuraba unas palabras de forma seria que solo él pudo escuchar.

-Me alegra verte amigo, pero recuerda que me debes un duelo…- El capitán se detuvo un poco para esperar la respuesta de Marco.

El chico todavía estaba un poco atontado por la acción de Steena, pero le basto con ver la cara del capitán para saber lo que decía y poderle responder.

-Una vez que termine lo que la reina pidió, con mucho gusto.-

Entonces se separaron, cada uno en dirección hacia sus propios asuntos.

Ahora que se daba cuenta, alcanzo a escuchar que promovieron a Steena, si mal no había escuchado ha Centinela. Eso sonaba muy extraño, ya que ella no parecía ser de las personas que les gusta quedarse quietas.

Mientras avanzaba junto a Star hacia el salón de estrategias se le ocurrió resolver esa pequeña duda.

-Hey Star, aquí en Mewni, ¿qué significa ser centinela?- Pregunto Marco con curiosidad.

-¿Qué? ¿Centinela? Pues son nuestra caballería de elite, usualmente, acompañan a un capitán o a un general. ¿Por qué preguntas?- Respondió Star un poco sorprendida por la pregunta, no porque fuera algo muy importante, sino que era algo casi obvio.

-Entiendo, en la Tierra eso significa ser algo así como un mirador o un vigía, uno que normalmente se queda en una torre vigilando... todo el tiempo…- Marco llevo una de sus manos a su barbilla, tratando de recordar claramente el significado de la palabra.

-Que aburrido suena eso…-

-Sí, lo se…-

Entonces ambos chicos se rieron en mitad de un silencioso pasillo, quebrando por completo la seriedad del ambiente.

Salón de Estrategias, Castillo de Mewni.

10:10 pm, hora de la Tierra.

Una vez que llegaron al salón, alguien muy poco amistoso les abrió la puerta antes de que entraran.

Fue el General Janus quien se mostró frente a la puerta, completamente recuperado de las heridas que había sufrido en el combate de compromiso.

Janus se limitó a sonreír un poco hacia Star, pero al ver que estaba acompañada de Marco, término por borrar por completo la sonrisa. Ellos dos se vieron frente a frente por unos segundos.

-Tú…- El General entrecerró sus ojos mientras seguía observando al chico, casi como si quisiera aniquilarlo con la vista. Pronto, solo desvió su vista a la nada. -La princesa Butterfly y el Campeón de Mewni… la reina espera por ustedes…-

Entonces, Janus paso de largo a ambos chicos saliendo del lugar, sin prestarles más atención, paro sin despedirse formalmente tal cual y sus reglas de etiqueta le indicaban.

-Mis disculpas Lady Butterfly, Sir Marco. Tengo otros asuntos de urgencia que debo atender, socializaremos en otro momento.- Y sin más que decir, el general desapareció como si fuera una ráfaga de viento.

Marco se asustó al ver algo así, a pesar de que ya lo enfrento antes y se las había ingeniado para derrotarlo.

-Tranquilo Marco, a él siempre le ha gustado ser misterioso.- Star sonaba comprensiva, ya que había visto a Janus desaparecer un millón de veces.

Una vez que entraron al salón, esta era amplio, lo suficiente como para albergar a 10 personas con muchísimas armas alrededor, mientras que en el centro había un mapa enorme sobre una mesa del mismo tamaño, que mostraba todas las regiones de Mewni, en las cuales tenían algunas cruces marcadas, probablemente la reina estaba buscando algo… o a alguien.

Moon giro su cabeza hacia atrás al sentir otras presencias a parte del General. Ella sonrió bastante al ver a su hija.

-Me alegra mucho verte hija, disculpa por pedir que vinieras después de lo que ocurrió, pero es importante.-

-Descuida mamá, ayudare en lo que pueda… pero, ¿dónde está la Comisión? Dijiste que estarían aquí…- Pregunto Star al notar que su madre estaba completamente sola.

-Es complicado, pero creo que está bien contarte hija… pero es necesario que lo mantengas en secreto. Prácticamente ninguno de ellos pudo venir, salvo una de ellos que está en camino…-

Entonces, antes de que pudiera continuar, un portal se abrió en medio de la habitación, justo al lado del mapa.

De él portal apareció una extraña chica…

Tenía una piel tan pálida como la nieve, espinas en sus codos, un largo cabello rojo recogido con una banda negra, sin mencionar sus colmillos, un par de cuernos en su cabeza y una pequeña flama flotando en su tiara. Además, su vestido naranja era demasiado vistoso y brillante como ningún otro.

-Siento la tardanza su alteza, unos piratas espaciales quisieron pasarse de listos en mi dimensión, pero ahora… dudo mucho que vuelvan a aparecer en alguna parte, al menos respirando.- Murmuro la extraña mientras guardaba sus tijeras en su vestido.

-Llegar a tiempo no es tu fuerte, ¿verdad Hekapoo?- Pregunto la reina arqueando su ceja.

Entonces, la chica de la flama solo rodo sus ojos con exasperación y asi observo a ambos chicos a su lado, haciendo una irónica mueca de sorpresa.

-¿Y estos niños que hacen aquí? ¿No me digas que ellos irán por ti? Dijiste que traerías a alguien competente...- Murmuro Hekapoo cruzando sus brazos.

-Lo son, estás hablando de mi propia hija y del más reciente campeón de Mewni.-

Ella se acercó un poco a los chicos observándolos de cerca.

Por parte de Star, en algún momento ya había convivido con esa chica en el pasado, en eventos sociales de su familia y una que otra celebración formal, pero a pesar de ser sumamente arrogante, era alguien agradable.

En cuanto a Marco, nunca antes había visto a esa chica, sin embargo le parecía intrigante.

Entonces ella se sorprendió al reconocer al chico.

-Por tu hija puedo entenderlo, pero… ¿en serio este mocoso pudo ganarle a un demonio y al rey River? ¡Se veía más alto e imponente en la reproducción mágica!- Exclamo la chica de la flama riéndose.

A pesar de que lo habían insultado, él se mantuvo firme, evitando caer en provocaciones.

-Pero sigue siendo el campeón de Mewni, así que está más que calificado. Además de que acompañara a mi hija en su primera misión diplomática.- Dijo Moon claramente orgullosa de sus palabras.

¿Diplomática? Pensó Star para sí misma. Tienen que estar bromeando, no sabía que significaba la palabra, pero viniendo de su madre suena a algo muy aburrido. Ahora mismo se estaba arrepintiendo de haber vuelto a Mewni.

Moon al notar la cara de su hija, se acercó a ella agachándose y hablándole de cerca, explicándole la situación.

-Se lo que piensas hija, pero no es así en realidad. Voy a enviarte al planeta Nix, el cual es uno sumamente alejado y frio. Ahí viven unos hechiceros del hielo que encontraron una nueva forma de magia. Según los últimos reportes, encontraron una especie de flama congelada que le otorga a su portador un enorme poder mágico. Pero fue tanto el revuelo que causo, que ahora el planeta entero está en conflicto, todos los hechiceros luchan por quedarse con ese artilugio, pero hace poco ya no supimos nada del planeta. En pocas palabras, tu misión será ir y pedirles que paren con la lucha u organizar una tregua, si no lo hacen, tienes permitido usar la fuerza para apaciguarlos. El artilugio puedes ignorarlo, no necesitamos esa clase magia en Mewni.-

Star parpadeo un par de veces, solo para sonreír de forma desafiante.

-Eso suena a algo que yo puedo hacer…- Respondió la princesa con un tono confiado.

-¡Esa es mi hija! Bien, en estas mochilas hay ropa invernal para que puedan cubrirse del frio, y un mapa hacia la ciudad principal de ese planeta. El mismo es muy pequeño, por lo que no creo que tengas muchos problemas.- Murmuro la reina, tratando de alentar a su hija.

-Y si ese chiquillo puede volver a hacer lo mismo que hizo contra el demonio, será pan comido. Tiene bastante potencial… para ser un humano.- Añadió Hekapoo sonando un poco sarcástica y burlona. -De acuerdo princesa, necesito que me prestes tus tijeras un momento, el planeta es algo lejano y necesitaras que las mejore.-

Star miro un poco confundida a la chica pálida… ¿realmente el lugar era tan lejano que debían mejorar las tijeras?

-Bien… aquí tienes.-

Al entregarle las tijeras, la chica las sostuvo con ambas manos, mientras que las mismas se cubrían de fuego junto con las tijeras. Estas brillaron un poco por varios segundos y el nombre que estaba grabado antes se borró por completo, en su lugar se formó la palabra Star sin cambiar la figura original de las tijeras.

-Listo, no deberían causarte problemas. Por cierto, esas tijeras eran MÍAS y hace poco estuve a punto de ir a la Tierra para recuperarlas, pero después de ver el combate de compromiso, me divertí tanto que decidí regalárselas. Considérenlo un regalo de bodas adelantado…- Al decir esas palabras, Hekapoo le guiño el ojo de una forma demasiado picara.

El comentario hizo que ambos chicos se sonrojaran bastante, y se apresuraran a ponerse la ropa de invierno.

Moon solo se limitó a cubrirse la cara por la vergüenza ajena. Esa chica podía ser un dolor de cabeza, por esa peculiar forma de ser y más cuando capturaba ilusos para hacerlos envejecer en su dimensión.

Una vez que Star y Marco estuvieron listos, abrieron el portal hacia el planeta Nix. Ellos ahora vestían unas finas ropas de invierno, de un color café oscuro para Marco y color amarillo pálido para Star.

Antes de que entraran al portal, Moon abrazo a su hija para desearle suerte.

-Ten cuidado, Star…- Murmuro la reina un poco preocupada.

-No te preocupes, estaré bien. Además, Marco viene conmigo…- Star sonrió con alegría, y los corazones de sus mejillas ligeramente encendidos

Cuando la soltó, Marco la siguió de cerca, pero la reina sostuvo un momento la mano del chico y murmuro unas leves palabras.

-A la primera señal de peligro, trae de vuelta a mi hija… por favor.- Murmuro Moon mostrando unos ojos suplicantes que nadie antes había visto.

-Yo me encargo…- Al decir esas palabras Marco se acercó a Star y mientras que ambos se tomaban de la mano, se prepararon para entrar al portal.

-¡Vamos!- Star exclamo con alegría.

Entonces ambos chicos entraron en el portal, el cual podía expedir un aire frio a pesar de ser un planeta tan lejano. Pocos segundos después el mismo se cerró.

La chica de la flama observo con una mirada desaprobatoria a la reina.

-Si ellos son tan buenos y hábiles como presumes, ¿por qué les ocultaste que Toffee aún sigue vivo?- Pregunto la chica de la flama, cruzando sus brazos.

-Porque estoy segura que lo buscarían, y no voy a poner a mi hija en peligro ni a Marco… no otra vez.- Al decir eso, Moon volvió al mapa para seguir con su búsqueda. -Yo misma encontrare a ese escurridizo bastardo… y le haré pagar por todo lo que ha hecho. Es mi responsabilidad…-

Hekapoo giro sus ojos por la exasperación, al ver a Moon tan obsesionada con la venganza.

Planeta Nix.

Zona desconocida, hora desconocida.

Tardaron un poco en llegar, pero cuando lo hicieron, el portal se abrió en mitad de la nada, en medio de una ventisca. El frio era excesivo, a tal punto que la punta del cabello de Star se congelo de inmediato.

-¡Qué demonios es este lugar! ¡No puedo ver nada!- Star trato de sacar el mapa de su bolsillo en la gruesa chaqueta que le regalo su madre, pero un fuerte ráfaga de viento termino por arrebatarlo. -¡Maldición!-

Pero algo capto la atención de Marco, por medio de sus sentidos. Se quedó quieto y en silencio mientras la nieve lo golpeaba en todo el cuerpo, totalmente absorto de lo que Star estaba haciendo.

El sentía una repugnancia hacia algo que estaba más allá de la nieve, pero más que nada, todo a su alrededor se sentía completamente vacío… no sabría cómo describir eso exactamente.

No era una sensación de peligro, era como si fuera una advertencia, pero una que se sentía por todos lados, a lo largo y ancho del blanco e inhóspito paisaje.

Algo no estaba bien, algo definitivamente no estaba bien con ese lugar.

Era una sensación muy lúgubre y aterradora. Sin embargo, el oculto esa sensación para que Star no se preocupara por él.

Porque había algo que lo estaba perturbando bastante, y era que no sentía nada que no fuera la misma sensación de advertencia. Todo lo demás… nada. Ni un ser vivo, ni una planta, apenas podía sentir su propia fuerza vital y la de Star, pero todo lo demás se sentía horriblemente vacío…

Por parte de Star, ella ya había visto un poco de nieve en las montañas de Mewni, pero nunca nada parecido a lo que estaban presenciando.

-¡Tenemos que buscar un refugio Marco, me estoy congelando!-

Pero el chico no contesto, estaba absorto en sus pensamientos intentando buscar alguna explicación lógica a esa sensación.

-¡¿Marco?! ¿Estás bien?- Ella se acercó para abrazarlo y asegurarse de que no se hubiera congelado ahí mismo.

Marco por su parte, el contacto de Star lo despertó de sus propios pensamientos, hasta que pudo contestar.

-Descuida, estoy bien… ¡Busquemos un refugio!-

Entonces ambos chicos comenzaron a caminar por la nieve, sin rumbo fijo, todo lo que podían ver era lo blanco que podía llegara a ser la nieve. Pero Star perdió la paciencia.

Rápidamente, ella creo un refugio improvisado hecho con cristales con su varita, algo parecido a un iglú, solo que este era un poco pequeño.

Ambos entraron para protegerse del frio y Star creo también una pequeña fogata.

Una vez adentro, ambos chicos se acercaron a la fogata para calentarse un poco, pero el frio era aún excesivo, incluso después de lo que ella había creado.

Entonces Marco tuvo una idea.

-¿Oye S,S,S,Star?- Pregunto Marco, claramente afectado por lo frio del ambiente.

-¿S,s,s,s, si?- Respondió Star temblando.

-S,s,s,se una forma para entrar en calor, ¿quieres intentar?- El chico intento esbozar una sonrisa, pero el frio hacia que sus dientes temblaran como castañuelas.

La cara de Star se ilumino, como si adivinara exactamente a que se refería, por lo que ella se lanzó encima de él, con un enorme abrazo de oso. Ella había visto en películas que se podía mantener el calor abrazando a alguien. Aunque, la idea original de Marco era un poco de calentamiento deportivo.

Marco se sorprendió un poco, pero acepto el gesto con gusto, abrazándola y manteniéndola cerca de él.

-No era lo que t,t,t,tenia en mente, pero me agrada.- Murmuro Marco mientras observaba fijamente los azules ojos de Star. Podría jurar que cada vez que los veía estos se volvían más brillantes… y hermosos.

No… tenía que parar con eso, definitivamente no era el momento, estaban en medio de una misión para Moon y tenían que cumplirla, pero simplemente se dejó llevar al igual que Star.

Ellos dos se acercaron de forma suave, y lentamente, compartieron un cálido beso, lo suficiente como para que el frio desapareciera poco a poco. Sin embargo, el contacto era tan embriagador en esas circunstancias, que terminaron por darles sueño. Prácticamente era lo peor que se les podía ocurrir en medio de una ventisca. Antes de que se percataran, ambos chicos terminaron dormidos, quizás por el frio que hacía o quizás porque el contacto entre ellos era demasiado cálido como para que pensaran en otra cosa.

2 horas después…

De repente el suelo comenzó a temblar como si estuviera vivo, mientras que se escuchó un distorsionante rugido desde afuera. Ambos adolecentes se despertaron de inmediato, pero Star se estremeció porque el sonido era sumamente familiar… y le traía unos muy amargos recuerdos. La tierra seguía temblando casi como si explotara, era un auténtico terremoto y este era más poderoso a medida que el rugido sonaba más fuerte

Cuando el rugido se dispersó, el terremoto ceso y también lo hizo la ventisca, lo suficiente como para que pudieran salir.

-¡¿Qué fue eso?!- Star se escuchaba muy asustada.

-Voy a revisar, espera aquí…- Murmuro Marco señalándole a Star que se quedara en donde estaba

La vista ahora estaba despejada un poco, pero algo andaba terriblemente mal. Ahora el aire tenía un aroma metálico y casi podrido. El no entendía que era lo que despedía ese olor, por lo que al ver al horizonte, pudo notar que había enormes columnas de humo, probablemente de alguna población.

Entonces después de muchísimo tiempo, Lynx volvió a hacer acto de presencia, el cual tenía la misma sensación que Marco tuvo antes, por lo que se escuchaba sumamente molesto.

-¿En dónde diantres te metiste ahora humano?-Linx pauso un poco, mientras que sus sentidos se acostumbraban a la sensación de peligro. - Espera… que raro, a tu alrededor... ya no hay nada…- Murmuro Lynx de forma preocupada al aumentar sus propios sentidos, ya que estos eran casi el doble de agudos a diferencia de los que Marco tiene. Por lo que pudo ver, el panorama era sumamente extraño.

-Es lo mismo que sentí cuando llegamos, ¿qué quiere decir eso? - Pregunto el chico, un poco asustado.

-Ya te lo había explicado antes, nuestra magia se basa en la energía de cualquier ser vivo a nuestro alrededor, por lo que es prácticamente ilimitada. Pero aquí es todo lo contrario, o no hay nadie vivo o todos se fueron, por lo que no puedes acumular magia si no hay nada de quien sacarla. Ahora mismo debes de tener una sensación parecida a la sed… ¿Verdad?-

-Tienes razón…- Marco sentía mucha curiosidad sobre lo que estaba ocurriendo, sin embargo, no podía evitar sentir miedo por la situación. -Deberíamos investigar, después de todo, por eso nos enviaron.-

-Espera chico, tranquilo. Acabo de despertar y ni siquiera sé dónde estamos. ¿Por qué estamos aquí?-Pregunto el monstruo con un tono calmado.

-¿No se supone que tu escuchas todo?- Marco hablo sonando un poco molesto, evadiendo la pregunta de Lynx.

-Estaba dormido… ¿de acuerdo? Tus actividades diarias son horriblemente aburridas, por eso preferí descansar por unos días. Pero cuando sentí esa sensación extraña… desperté de inmediato. Repito la pregunta, y sabes que odio repetir las cosas, ¿dónde diablos estamos y porque?-El monstruo se escuchaba exasperado, esperando una respuesta clara.

-En realidad, Moon nos envió a Star y a mí por alguna clase de misión diplomática. Si recuerdo bien, este planeta se llama Nix.- Murmuro Marco, sintiendo que debido preguntar más información sobre ese lugar antes de solo lanzarse así como así.

-¿Nix? ¿El hogar de los magos del frio? Vaya, estamos algo lejos de casa…- Murmuro Lynx de forma sarcástica. -Escucha, terminen sus asuntos aquí y lárguense en cuanto puedan, este lugar me da un mal presentimiento.-

-De acuerdo, iré por Star.- Al decir esas palabras, Marco volvió a entrar al refugio improvisado.

Una vez que volvió, ella estaba sentada en el suelo abrazando sus rodillas, mientras que con un pedazo de madera podrida, movía los débiles brasas de la fogata que hace poco les había brindado calor. Ella se levantó rápidamente al ver que Marco había regresado.

-¿Qué sucede? ¿Todavía está la ventisca?- Pregunto ella con preocupación en su rostro.

-Casi, ya se calmó lo suficiente como para que pudiéramos irnos, además no ocurrió nada, no hay ni un alma aquí afuera. Vamos…-

Marco tomo la mano de Star de forma dulce y comprensiva, el chico sabia porque ella estaba asustada y se iba a asegurar de que no habría peligro. Entonces cuando salieron del refugio, aun se sentía una leve ventisca, pero era lo suficientemente ligera como para que les permitiera ver el horizonte. A lo lejos, pudieron divisar una gran columna de humo. Eso era un alivio para ellos, era la primera señal de civilización después de que no fueran capaces de ver nada antes.

-¿Ves eso de allá? Deberíamos ir hacia ese lugar, tal vez podamos encontrar respuestas sobre lo que ocurrió aquí.- El chico seguía un poco inseguro por esa decisión.

-Buena idea, te sigo Marco…- Al decir esas palabra, Star empuño su varita, mientras que su mano temblaba un poco. Era obvio que comenzó a sentir miedo, pero pudo disimularlo gracias al frio.

Una hora después de caminar en dirección al humo.

Les tomo un largo tiempo llegar, ya que la señal de humo era mucho más grande de lo que aparentaba y a medida que avanzaban, notaron de que era el único lugar que desprendía humo, pero una vez que ellos llegaron, se encontraron con algo horrible. Star cubrió su boca por la sorpresa, mientras que Marco solo se limitó a observar todo con los ojos abiertos como platos. Se podía sentir incluso, que Lynx se sorprendió también.

Lo que fue en su momento un poblado, ahora estaba reducido a escombros y toda persona que había en ese lugar estaba muerta. Sus cuerpos cubiertos de nieve, tenían la apariencia de haber sido carcomidos de adentro hacia afuera hasta la muerte. Se podía distinguir claramente la expresión de agonía en sus rostros.

Los Nixianos eran conocidos por ser poderosos magos y nigromantes del frio. Sin embargo, sea lo que sea que acabo con ellos, tenía que ser algo tan poderoso que superara con creces el poder de la reina de Mewni, ya que los Nixianos eran algo que la reina preferiblemente evitaría luchar en contra.

Marco se acercó un poco al lugar donde había menos nieve e inspecciono el suelo, limpiando un poco de nieve del mismo para observar la tierra. Esta estaba completamente seca y árida, demasiado incluso para las condiciones extremas del lugar.

Star estaba atónita y aterrada, todo lo que observaba ya lo había vivido antes en sus sueños. Pero ahora lo veía en carne propia. Los cuerpos, el olor a muerte y la destrucción, todo era igual. Lo único diferente es que es era otro planeta.

¨-¿Por qué? ¿Por qué estoy viendo esto de nuevo?¨- Murmuro Star para sí misma, tratando de convencerse de que era otra simple visión. Pero esta vez era totalmente real… y si pudo pasar aquí, puede llegar a pasar en Mewni en algún momento…

Marco al ver el comportamiento temeroso de su compañera, intento consolarla abrazándola un poco…

-Calma Star, yo estoy contigo, todo estará bien… encontraremos a quien haya causado esto y…- Pero algo se movió detrás de ellos, levantándose lentamente desde la nieve. Marco rápidamente activo el ¨Manto¨ y tomo una posición defensiva.

Por su parte Star reacciono de su estado, y se giró pensando que era un sobreviviente, por lo que se acercó para ayudarlo. El sujeto parecía levantarse lentamente, como si estuviera malherido, pero… al detectar a ambos chicos, esa cosa se torció de forma inhumana y se irguió de inmediato, dejando caer poco a poco la nieve que lo cubría y revelando la horrible criatura que era en realidad.

Sin embargo, un segundo después los sentidos de Marco explotaron al igual que los de Lynx. No estaba exagerando, esa cosa era 100 veces más peligrosa que la sensación de peligro que tuvo contra el mismo Toffee, por lo que el chico sintió una enorme repulsión hacia la criatura, a tal punto de que estuvo a punto de vomitar.

-¡¿Qué es esa cosa?!- Exclamo ella mientras desenvainaba su varita. Star al notar también el peligro dio un paso atrás, apuntando su varita hacia el extraño ser.

La cosa aún estaba cubierta con un poco de nieve, pero se podía distinguir que tenía una forma humanoide enorme. Era muy alta, poco más de 2 metros de altura y sus piernas parecían troncos hundidos en la nieve. Pero sus brazos, eran proporcionalmente lo más largo que tenía, además, en lugar de dedos, eran unas garras afiladas.

Pero lo peor de todo es que esa cosa no tenía rostro, su cabeza parecía humanoide también, solo que no tenía nada, ni siquiera ojos y era completamente plana de un color amarillo enfermizo, al igual que el resto de su piel, si es que lo que lo cubría a esa cosa se le podría considerar piel. El resto de su cuerpo humanoide era algo imposible de describir, era algo casi alienígena.

Star estaba lista para hacer pedazos a la amenaza con su magia. Hasta que la cosa lentamente desgarraba su propia piel, de donde se podría intuir que era su boca. Al hacer eso comenzó a sangrar una especia de sustancia viscosa de color purpura desde ahí, y mostraba unos afilados dientes de color negro, los cuales parecían tener la forma como los de un tiburón. Estos estaban cubiertos de esa misma sustancia viscosa, y le daban una apariencia sacada de una abominable pesadilla.

Sin previo aviso, esa cosa rugió tan fuerte que hizo retroceder a la princesa, mientras que Marco cubría sus oídos para que no fueran dañados, al mismo tiempo que la fuerza del rugido lo lanzo a unos metros de distancia.

Marco observo a esa cosa, le parecía difícil de creer que algo así existiera de verdad, pero al estar tan centrado en lo que pensaba, no escucho del todo lo que Lynx decía.

-¡Marco! ¡Reacciona! ¡Esa abominación va a liquidarlos a ambos si no hacen algo ahora! ¡¿Me escuchas idiota?! ¡Tú Butterfly morirá si esa cosa se le acerca!-

El chico apenas pudo reaccionar a las últimas palabras del monstruo, por lo que se levantó y corrió tan rápido hacia ella como la nieve se lo permitió.

Su rugido era exactamente igual al de las pesadillas de Star, por lo que la desoriento bastante y termino por arrodillarse en el suelo, dejando caer su varita.

-Esto no puede ser verdad, no puede… no puede… no puede…- Se repetía varias veces la chica al escuchar el poderoso rugido de esa bestia.

Entonces, como si sintiera su debilidad momentánea, esa cosa comenzó a caminar hacia ella, mientras que en una de sus manos, las garras que tenía se extendieron al doble.

Cuando estuvo lo suficientemente cerca, alzo una de sus garras hacia el aire, listas para destrozarla.

Pero en el último segundo, Marco apareció de un salto y pateo a la bestia directamente en los dientes, haciéndola retroceder. A pesar de que sentía repulsión, su sangre hervía por el hecho de que intentara dañar a Star.

Entonces se quitó la gruesa chaqueta invernal y comenzó a luchar con la criatura.

Marco intento saltar una vez más para derribar a la criatura, pero esta se hizo a un lado de forma ilógica en el último segundo y con un cabezazo hizo que Marco se desplomara en el suelo. Entonces la bestia cerro uno de sus puños he intento aplastar al chico, pero él se puso de rodillas y con ambas manos freno el impacto.

El apenas pudo contener el golpe, esa cosa no parecía tener mucho musculo, pero era endemoniadamente fuerte. Poco a poco, Marco perdía la energia del ¨Manto¨, ya que no había absolutamente nada con que podría reponerse. Por su mente paso la idea de tomar prestada la magia de Star, pero podría debilitarla y terminaría siendo algo contraproducente.

Entonces, Marco uso lo último de sus fuerzas para quitarse de encima al monstruo, lanzándolo lejos. Sin embargo, la magia de reserva que tenia se desvaneció, mostrando las partículas que se desprendieron de su cuerpo, dejándolo completamente vulnerable.

-No puede ser… ¿tan rápido?- Marco observo sus manos bastante asustado, no podía creer lo rápido que su magia lo había abandonado, y no tenía forma de recuperarla. Ahora solo tenia su propia fuerza para defenderse.

Casi como si esa cosa oliera su debilidad, se retorció de tal forma que no parecía tener huesos y avanzo de una forma macabra hasta Marco. El chico no pudo reaccionar lo suficientemente rápido para defenderse por completo, y la bestia lo golpeo con una de sus garras retraídas. Marco fue lanzado un par de metros, pero si no fuera por la nieve, el habría ido a para mucho más lejos. Afortunadamente, pudo amortiguar el golpe, pero no esperaba que las garras lo alcanzaran. Basándose solo en el dolor que sentía, el recibió una cortada profunda en su brazo izquierdo, y otras dos en el torso.

Entonces se escuchó la voz preocupada de Lynx.

-No puedes vencer a esa cosa sin magia, es demasiado fuerte. Vas a necesitar que tu Butterfly te ayude, pero si no… morirás muchacho.-

-Ella… parece que no está en condiciones de luchar. ¿No puedes hacer algo tú?- Pregunto el chico con mucha esperanza en Lynx, todas las ocasiones en las que necesitaba ayuda, el monstruo se las ingeniaba para ayudarlo, por lo que esta podría ser su ultima oportunidad.

-Lo siento humano, estoy en las mismas condiciones que tú, la magia que utilizas es exactamente igual a la mía… así que ahora mismo estamos en un predicamento, ¿no crees? De verdad lo lamento Marco…-

Ahora estaba sorprendido, era la primera vez que escuchaba al monstruo disculparse por algo, aunque lo haya hecho de forma sarcástica, aun así contaba como tal.

Marco se levantó rápidamente, él había entrenado lo suficiente como para hacerle frente a amenazas como esta, pero sin poder usar el ¨Manto¨ se sentía inútil frente a esa cosa. Necesitaba la ayuda de Star… ahora más que nunca.

Por su parte ella seguía de rodillas a pocos metros de él, sus ojos perdieron todo brillo y se habían nublado hasta un punto que parecían grises. Ella estaba absorta de lo que ocurría, y seguía murmurando lo mismo. Ver que todo lo que había soñado antes estaba frente a ella, le había afectado demasiado, dejándola en un estado casi catatónico.

Ella seguía repitiendo… ¨Esto no es real… esto no es real…¨ Una y otra vez.

Entonces, Marco grito para intentar despertar a su compañera.

-¡STAR DESPIERTA! ¡Necesito tu ayuda! ¡No puedo con esta cosa yo solo!- Al ver que ella no reaccionaba, grito una vez más. -¡Por favor! ¡Te necesito! ¡St…! ¡Aughhhh!-

La cosa había avanzado varios metros de una forma silenciosa y casi ilógica, ya que ni Marco ni Lynx lo escucharon llegar. Esta misma lo había atacado con sus piernas en forma de un tronco con raíces, y con esos extraños pies, aprisiono a Marco contra el suelo, mientras que lo aplastaba sin piedad.

-¡Agggghhhhhhh!- Grito el chico mientras sentía el peso de la abominación sobre él.

Star entonces escucho el grito de Marco, trayéndola de vuelta al mundo real. Inmediatamente sus ojos cambiaron a un verde intenso, y su varita levito rápidamente hacia su mano.

Escuchar a Marco… era lo único que necesitaba para volver a la acción.

Entonces gritando con furia, Star disparo rayos lacerantes directamente sobre la bestia, forzándola a retroceder y a liberar a Marco.

Ella seguía atacando a la bestia, pero esta poco a poco se estaba acostumbrando a la magia lacerante que le lanzaba.

Por su parte, Marco se levantó a duras penas, y observo como Star enfrentaba a esa cosa. Paro al ver que los hechizos comenzaban ser poco efectivos, el necesitaba pensar en algo rápido, sino ella podría salir herida.

Entonces, por su cabeza pensó que esa cosa, en cierto sentido, estaba viva. Tal vez podría…

Pero Lynx inmediatamente lo reprocho por esa idea.

-Ni siquiera lo pienses humano, no sabes que es esa cosa ni de donde salió, si tomas su magia y energía, podría dañarte, o peor aún, podrías convertirte en una de esas cosas también…- Pero Marco no lo escucho, avanzo su carrera hacia la abominación, aprovechando que Star lo había distraído.

-Mocoso insensato…- Fue lo último que Lynx alcanzó a murmurar.

De forma desesperada, Marco alcanzo a la bestia y lo rodeo, subiendo por su espalda, coloco su mano izquierda en la cabeza de la misma.

-¡Maldita sea Marco! ¿¡Que estás haciendo!?- Star tuvo que frenar sus disparos para evitar darle al chico.

Entonces Marco grito el único hechizo que lo podía ayudar en esas circunstancias.

-¨! RAPIUNT ¡¨- Al decir esas palabras, la cosa emitió un chillido de dolor tan agudo que podía reventarle los tímpanos a cualquier persona normal. Al mismo tiempo, un extraño humo purpura salió de la cabeza de la abominación y fue absorbido por el brazo de Marco.

Ahora fue Marco quien grito de dolor, perdiendo toda la concentración que tenía. La cosa aprovecho ese descuido y de un golpe se quitó al chico de encima.

Furica, uno de los brazos de la abominación comenzó a retorcerse, retrayendo todos sus músculos, venas y tendones hacia su hombro. Lo que parecían ser aparentemente huesos, comenzaron a fundirse entre sí, mientras que tomaban la forma de una enorme lanza. Star veía con horror la leve metamorfosis de la criatura. Entonces, la bestia avanzo de forma amenazante hacia Marco.

En cuanto a Marco, él se estaba retorciendo de dolor en el suelo. Esa extraña energía parecía haber transformado su propia sangre en acido, quemándolo profundamente desde dentro. Pero dejando el dolor de lado, se sintió mucho más fuerte que nunca, ni siquiera el ¨Manto¨ se comparaba a la fuerza que sentía en esos momentos, pero también sentía su conciencia al límite, pudiéndose desmayar en cualquier momento. Por lo que, sin tiempo que perder, hizo su mejor esfuerzo para levantarse y encarar a la abominación.

-¡Star! ¡Paralízalo o lo que sea!- Entonces Marco jadeo un poco. -¡No voy a aguantar mucho!

La princesa estaba confundida, ¿qué era lo que planeaba hacer?

-¡NO HAY TIEMPO! ¡HAZLO YA!- Marco grito estando al filo de su propia conciencia.

Entonces Star obedeció, no recordaba ningún hechizo para paralizar, sin embargo, llego a su mente el hechizo que utilizo contra Tom para congelarlo. Al apuntar con su varita, un rayo color azul cielo se disparó hacia la criatura, congelándolo en el acto.

Pero era demasiado fuerte, esa cosa libero su brazo en forma de lanza ¨casi espada¨, y gran parte de su cabeza, mientras que luchaba por liberar el resto de su cuerpo.

Marco se preparó para el último asalto.

-¡ES AHORA O NUNCA!- Grito Marco mientras que los orbes sus ojos cambiaron a un color completamente negro.

A una velocidad increíble, Marco corrió hacia la bestia y tomo su brazo–arma desde la base, y comenzó a tirar de ella. Poco a poco, la carne y el hueso de la criatura comenzaron de desprenderse por la fuerza sobrehumana que el chico le había arrebatado, haciendo gritar de agonía a la criatura. Cuando por fin pudo arrancarlo por completo, la sangre que broto de su herida era de un color purpura opaco, y era casi tan viscosa como si fuera saliva.

Entonces, el utilizo la cuchilla del brazo cercenado para atravesar el cuello de la bestia, haciéndola sangrar más. Pero esta se seguía moviendo a pesar de sus heridas, tratando de liberarse del hielo y de la lanza en su garganta.

Marco retiro el arma del cuello de la criatura, y al ver que esta seguía moviéndose, él se desesperó.

-¡MUÉRETE YA!- Grito el chico mientras de un salto, uso el arma improvisada en sus manos, ya no como una lanza, sino más como una espada y corto la cabeza de la bestia. Esta salió disparada hacia un lado rebotando un par de veces en el suelo, hasta que solo se quedó a los pies del chico.

Lo que quedo del cuerpo de la abominación, seguía sangrando esa sustancia viscosa hasta que… por fin… dejo de moverse.

Star observaba horrorizada lo que acaba de ocurrir, y no tanto por lo de la bestia en sí, sino porque nunca antes había visto a Marco comportarse de una manera tan violenta, queriendo genuinamente matar y destruir a lo que los amenazaba. Aunque si lo pensaba bien, esa cosa no les hubiera dado otra opción.

Entonces, sin previo aviso, el chico se desplomo de espaldas en el suelo, y una estela de humo purpura se desprendió de su cuerpo, perdiéndose en el viento. Ella se asustó un poco al verlo caer así, por lo que desplego sus alas y voló rápidamente hacia él. Se sentía muy mal por haberse quedado varada de una forma tan estúpida, solo por eso, Marco volvió a llevarse la peor parte. Ella se acercó al chico y lo tomo por los hombros, levantándolo con cuidado.

-¡Marco! ¡Escúchame! ¿Estás bien?- Star sonaba sumamente preocupada.

Esta vez el chico mostró signos de conciencia, hasta le pudo sonreír a Star un poco.

-Estoy bien… eso creo, me duele todo, pero creo que esta vez no me rompí nada.- Marco bromeo un poco con la situación.

Star mostro unas cuantas lágrimas al observarlo. Tenían una mezcla de emociones, alegría por ver que estaba bien y tristeza porque no fue capaz de luchar a su lado.

-Lo siento mucho Marco… te deje solo otra vez… no pude…- Star comenzó a sollozar abrazando fuertemente a Marco.

-Descuida… es mi deber protegerte, pero no creo que pueda matar a otra de esas cosas si es que aparece, vámonos de aquí… rápido… tengo frio…- Marco apenas podía mantenerse consciente, no solo después de soportar esa magia corrosiva dentro de su cuerpo, sino que también solo estaba usando su sudadera roja, la cual no era lo suficientemente gruesa para cubrirlo del frío extremo de ese planeta.

Star asintió, y saco las tijeras de su bolsillo de la chaqueta invernal que utilizaba. Rápidamente abrió un portal directo a su casa en la Tierra, ya que si volvían a Mewni así podrían tener alguna reprimenda de su madre, así que prefirieron evitar eso por ahora.

Planeta Nix, varias horas después de que Star y Marco huyeron de vuelta a la Tierra.

La ausencia de vida en el planeta comenzó a afectar su clima drásticamente, a tal punto que ya no tenía ese clima frio que lo caracterizaba, esto termino por derretir toda la nieve del planeta. Al ser un planeta pequeño, no tenía muchas zonas habitables, pero todas fueron aniquiladas por ¨algo¨.

Todo lo que alguna vez fue un ser vivo, ya sea animal, vegetal o mágico, habría perecido convirtiéndose en poco menos que una versión de sí mismo momificada.

Cuando el deshielo termino, un sinfín de cadáveres se podían apreciar por todos lados, pero eso no era lo único. Junto a lo que fueron en algún momento, poderosos magos y hechiceros del hielo, había también cientos de abominaciones muertas, exactamente iguales a la que habían enfrentado Star y Marco hace unas horas. No se podría analizar correctamente que fue lo que termino por quitarle la vida a ese tipo de criaturas tan viles, pueden que hayan perecido junto a los magos, como si fueran parte de la vida local. Pero ese no era el caso, ya que en algún momento esas criaturas debieron de ser documentadas y por ende… reconocidas. No… estas cosas parecían ser invasoras… de algún otro lugar desconocido.

A medida que el tiempo pasaba en el planeta, apareció un enorme cráter vacío, el cual era del tamaño de un pueblo mediano. Sin embargo, si alguien se le habría ocurrido investigar, se habría dado cuenta que eso fue causado por alguna clase de meteorito, también notaria algo extraño desde ahí, parecía como si lo que fuera que había caído en la superficie, se volviera la lanzar hacia el cielo, como si fuera una nave espacial. Pero lo que cayó allí no fue una nave espacial exactamente, tampoco un meteorito. Era difícil adivinar que fue ¨eso¨ que causo tanta destrucción…

Lo único que estaba claro, es que si alguien se habría molestado en estar en la mitad del cráter, y si de pura casualidad hubiera centrado su vista hacia el cielo desde ahí mismo, donde estuviera parado, notaria una distinguida estrella roja… haciéndose cada vez más pequeña, como si se alejara de ese moribundo planeta.

….

La pesadilla aún está muy lejos de acabarse…

FIN DEL CAPITULO.

Uff, esto sí que fue largo, incluso es el casi el doble de lo que escribo normalmente.

Esta vez, les pido una enorme disculpa por tardar tanto, pero como pudieron notar, este probablemente sea el capítulo más largo y ambicioso que he hecho hasta ahora, así como se dieron cuenta del porque llame esta capitulo ¨Abominación¨, pero este es un capitulo clave con que influirá bastante en el desarrollo de la historia. Por otro lado, estuve algo mal de tiempo y de salud un fin de semana a principios del mes, por lo que me atrase bastante con el capítulo.

Pero la razón principal por la que me tarde fue porque ya estoy planeando otra historia totalmente distinta. Esta se trata de uno de mis personajes favoritos, pero al ver que literalmente solo tiene una, UNA HISTORIA en todo fanfiction, me siento casi obligado a escribir una por mi cuenta. Esta última historia ajena a mi ni siquiera es buena y dejan al personaje como un segundón cualquiera. Simplemente me lo tome casi como algo personal para hacerle justicia al personaje, por lo que también trabajare en esa historia, pero esta será todavía mi prioridad.

Si tienen curiosidad por saber sobre la historia, por ahora lo mantendré en misterio hasta que la publique. También añadiré el origen del mismo personaje para que sea más fácil que lo reconozcan y le dé un argumento más sólido, ya que por lo que he visto, el personaje es prácticamente desconocido. Eso sí, esperen mucha acción y ligeros toques de romance como lo he hecho hasta ahora con esta historia.

Por cierto, aún no he visto el especial de Star por falta de tiempo, pero en cuanto lo haga daré mis propias opiniones en el siguiente capítulo.

Nuevamente, agradezco infinitamente el apoyo y el seguimiento a SugarQueen97 tanto a Byakko Yugure.

Adoro leer siempre sus reseñas y significaría mucho para mí también ver su opinión con mi nueva historia una vez que esté lista. Por ahora, la única pista que les daré al respecto, es que se llamara ¨Fuego Carmesí¨

Sin dejar a nadie atrás, también incluyendo a los nuevos seguidores y marca de favoritos, agradezco a:

Paulina RQ,Valdrox 312,ErickSmoke91,LibyLive, Reguluz , Rogue Soul 98, ZeroTK, blacking,socram1 , Ashuragod, luchan99 , Izzi2866,ElRomanceroNica93 , GEMITHA0208, TheNotOriginalWritter ,alexdaugtheofposaidon , Cerezo de la Luna Haruna, Damaris Torres , c.d.e.g 98, isabellasc 2305, flowerforever355, Beta36, DairaB, 09, DavidCofficialWriter, Ghost Prime XIII, Hiyori-Yudai, Homura Li, Huachi-Sama, Ivonne365, Julivs, LenientSmg, LitaChat96, Lucky Ted, Midway23, Majestic Yokai Fauntleroy, MarcyBask, Meepy Writer, Mefistoteles, Noobsterblock, Rizel Iwaki, Sinon1308, Tsukiyomi Sora, Xenon666,abrilmillet, andrew579, , etherias dragneel, harunalin8767, ianavila12, Jmdrg, jocuda, kronos93lrt, poriqui158, rociobeluibarra, sakurassakurita, chars 1000, 606 Grace, Leonardo Leto, LitaChat96, LizzGaby, MarcyBask, NeoRenek, Rven910, thaisguiso, entre otros.

Muchas gracias por su apoyo y paciencia.

Atte. Torikami Riuzak