Capítulo 18: Desde otros Ojos

Al fin, después de tantos años de preparación, fallas y sacrificios, sonreía al ver su más ambicioso plan hecho realidad. Observando a su alrededor, podía ver el famoso e impenetrable castillo de Mewni reducido a poco más que ruinas en llamas. Todo aquel que se interpuso en el camino del Septariano, fue aniquilado.

Ni siquiera los mismos reyes de Mewni, quienes desde hace años tenían la fama de ser implacables, pudieron hacerle frente a la poderosa magia que ahora controlaba. Ahora, ambos habían visto el final de sus historias bajo sus pies. Parece que no necesitaba del plan destructivo después de todo.

La magia ¨ancestral¨ que ahora controlaba fue todo un reto dominar y le costó demasiado trabajo, pero al final pudo utilizarla para su propio beneficio sin consecuencias. Con los Mewnianos fuera del camino, reclamaría la dimensión entera para sí mismo y les devolvería su legítimo control a los monstruos que durante tanto tiempo, han vivido en la miseria. Con su liderazgo, crearía el imperio más grande y poderoso conocido en todo el multiverso.

Una vez que tuvo todo planteado, se disponía a conseguir más seguidores para sus objetivos… hasta que frente a él se abrió un portal dimensional.

Del mismo salieron la molesta e impertinente princesa de Mewni y su patético humano Guardián.

El mismo sonrió con confianza, ya que la magia que tenía fue suficiente para hacer pedazos a los reyes, entonces ese par de mocosos no serían rival, sin importar lo mucho que hayan mejorado ni la magia ¨ancestral¨ que el chico había heredado del Traidor.

-Oh niños, llegan tarde… hace poco que la fiesta termino, pero me hubiera encantado que fueran parte de ella.- Exclamo Toffee con una clara intención de provocarlos.

Sin embargo, Star solo lo miraba con odio, pero de manera tranquila. En cambio, Marco lo observaba con una cara inexpresiva, la cual ni siquiera había parpadeado desde que llego, y al igual que la princesa, lo miraba fijamente.

-¿Por qué las caras largas? Hace tiempo les había dicho que esto no era nada personal, meramente negocios.- Volvió a preguntar el lagarto al ver que ellos no respondían, le pareció muy extraño que ninguno de los dos dijera algo, considerando su reciente historia con ellos, esperaría al menos palabras antisonantes de su parte. Pero volvió a sonreír al ver que la princesa había reaccionado. -¿No piensan hacer nada al respecto después de lo que les hice a los reyes?-

El comentario hizo enfurecer a la chica, la cual ya había desplegado sus alas plateadas y desenfundo su varita para atacar. Por unos momentos, ella comenzó a flotar en el aire concentrando toda su magia en ella. Después se envolvió de una magia verde brillante, inestable pero poderosa. Poco a poco comenzó una extraña metamorfosis.

Al menos 4 brazos extras crecieron en su torso y sus alas crecieron a tal grado, que ahora eran gruesas y fuertes como las de una polilla. Además, cambiaron a un color negro opaco, y el resto de su cuerpo, se envolvió en un aura mágica del mismo color que sus ojos, un verde brillante y enfermizo.

Pero lo más impresionante fueron sus ojos, estos ahora brillaban como linternas, pero en lugar de ser una luz estable, eran como furiosas llamas verdes que emanaban de sus ojos.

Toffee se impresiono un poco, ya que había escuchado que las herederas de la varita podían alcanzar esa clase de transformación solo cuando ya habían madurado lo suficiente y esos colores… no coincidían con los textos antiguos que leyó en el pasado, pero daba igual, Moon también intento utilizar esa transformación y no sirvió de nada.

Ahora, estaba un poco más preocupado por el mocoso de la Tierra, ya que era tan peligroso como la misma princesa, sólo porque ahora también utilizaba magia ¨ancestral¨.

Pero justo cuando iba a centrar su atención en él para evaluar si era una amenaza, el chico desapareció de su vista. No supo a donde fue ni como lo hizo.

Entonces, de repente, la princesa disparó un potente rayo mágico, parecido al que usaron contra el en la tumba de Celena. Él lo esquivo sin problemas saltando hacia un lado, pero justo cuando estaba a punto de caer, el chico de la Tierra apareció frente a él de la nada y lo sujeto por la garganta. Aun después de todo el ajetreo, el semblante del muchacho seguía inexpresivo, se podía sentir que había algo raro con él. Lo sujeto con tanta fuerza que lo levanto un poco del suelo, pero Toffee se defendió golpeándolo con su cola y abrió un poco despacio entre ellos. Marco fue arrojado unos dos metros, pero ágilmente recupero la compostura en el aire y aterrizo de pie, ahora… solamente lo observaba.

Para defenderse un poco mejor, el mismo reunió poder mágico de los alrededores y tomo una forma parecida al ¨Manto¨ de Marco. Sin embargo, aún no había reunido suficiente magia cuando la princesa lo ataco nuevamente, pero esta vez de cerca.

Viéndose forzado a retroceder un poco, el lagarto creo una onda de choque tan fuerte como para alejar a la princesa de forma efectiva. Pero ese pulso no afecto en lo más mínimo al chico, este seguía parado donde estaba, solamente observándolo…

Pocos segundos después, varias partículas aparecieron alrededor del muchacho más rápido que nunca, y estas fueron absorbidas rápidamente en su cuerpo.

-¿Así que usaras esa magia también? Es una lástima que ahora pueda manejarla mejor que tu… ¡No habrá segundas oportunidades esta vez!- Exclamo Toffee mientras reunía la magia ¨primigenia¨ en sus manos listo para atacar.

Pero se detuvo unos momentos al ver que algo extraño sucedía con el humano.

Este en lugar de tomar su forma acostumbrada, ahora estaba cambiando a algo más. Su cabello se había tornado completamente blanco, solo que ahora parecía tener una apariencia enfermiza. La piel se tornó gris opaco y daba la impresión que ahora su cuerpo entero había crecido un poco.

Pero… los más extraño de todo fue que las pupilas de sus ojos no tomaron el color purpura tradicional, si no que ahora las orbes enteras de sus ojos eran completamente negras, algo que rara vez se había visto en él. Desde sus piernas aún se materializaban pequeños relámpagos purpuras que rebotaban en el suelo, como si aun después de tomar esa forma, todavía absorbiera energía mágica del mismo suelo.

Toffee observo a ambos niños con una media sonrisa, alternando su vista a cada uno de ellos.

-Impresionante… pero aun así es inútil, ahora…- Pero el lagarto interrumpió sus palabras al ver como Marco se desvanecía como humo frente a sus ojos, y medio segundo después apareció frente a él golpeándolo directamente en la cara. Toffee retrocedió unos metros por la fuerza del impacto, pero nunca despego sus pies de la tierra.

-¡¿Cómo diablos…?!- Apenas pudo recuperarse, cuando sintió que la princesa reunía aún más poder mágico. Alzo el vuelo un poco, y desde el aire, desde su varita disparó varios proyectiles de un extraño fuego verde aglomerándose directamente hacia el lagarto.

En su defensa, se envolvió en un escudo mágico de color purpura, pero a medida que lo impactaban los proyectiles, podían escucharse explotar como atronadoras de artillería. Una vez que ella termino de disparar, Toffee hizo explotar su burbuja protectora en una potente onda de choque, que nuevamente obligo a retorcer a la princesa. Estos fenómenos estaban empezando a hartarlo.

-¿Es todo lo que tienes, princesa?- Exclamo Toffee claramente exasperado, mientras que sus ojos brillaban con un color purpura intenso. -¡No me van a sorprender otra vez!-

Pero el lagarto hablo antes de tiempo.

No se había percatado que el chico desapareció otra vez, solo que ahora cuando lo localizó estaba varios metros por encima de él. Entonces de sus manos creo dos estacas cristalinas casi del mismo tamaño que su cuerpo y las lanzo hacia el lagarto.

Sonriendo de manera confiada, se volvió a cubrir con su escudo esperando rechazar también el ataque del mocoso ¨oscuro¨, pero estas estacas lo atravesaron con todo y escudo como si estuviera hecho de papel.

Con un grito ahogado de dolor, Toffee vio como fue empalado de su espalada y pecho hasta el suelo estando aun de pie, mientras que la segunda estaca atravesó limpiamente su pierna para quedarse clavada en el suelo.

El lagarto sonrió nuevamente a pesar de ser herido de gravedad, ¿es que estos niños no entienden aún el significado de ser inmortal?

Entonces intentó retirar la estaca de su pierna, pero esta lo repelió como si estuviera electrificada. Lo mismo ocurrió cuando trato de retirar la que tenía clavada en su pecho, utilizando toda la fuerza de su magia ¨ancestral¨, pero fue inútil. Podía sentir como esas estacas absorbían su fuerza lentamente, dejándolo inmóvil.

Frenético, el lagarto intento utilizar cualquier medio que pudiera para escapar, pero era demasiado difícil estando prácticamente paralizado. Pocos segundos después, pudo ver como el chico aterrizo al lado de la princesa cuando esta había descendido también, pero ahora él era casi irreconocible, ya que no tenía más la apariencia de un ser humano, sino de algo siniestro, incluso más que un demonio mismo…

-¿Qué le hizo el Traidor a ese niño…?- Se preguntó Toffee mostrándose casi preocupado por esa situación, hasta que escucho a la princesa recitar un conocido hechizo.

Poco a poco, una energía dorada comenzó a centrarse en la varita, mientras que al mismo tiempo, llamas verdes comenzaron a rodear esa misma magia.

La princesa, preparo su varita con ambas manos frente a ella…

-¨Praedo…¨-

Al escuchar esas palabras, Toffee lucho contra su propio cuerpo, desesperado por arrancarse al menos un dedo y poder sobrevivir, pero ni siquiera sus manos respondían. Sea lo que fueran esas estacas, no solo paralizaron su magia, sino también su cuerpo entero. Quiso seguir luchando pero la princesa había terminado de recitar su hechizo más poderoso…

-¨ ¡Solaeretic!¨

Entonces con la fuerza de un enorme cañón, la princesa disparo directamente hacia Toffee con la total intención de eliminarlo de una buena vez por todas. El poderoso hechizo golpeo directamente al Septariano, y pudo ver frente a sus ojos como su cuerpo entero se desintegraba poco a poco.

No podía creer que lo habían derrotado nuevamente, era simplemente increíble. Después de haber analizado todas las variables, todas las desventajas y debilidades de todos sus enemigos, ¿Cómo fue que llego a esto nuevamente?

Derroto a Moon y su idiota Johansen con suma facilidad, sin mencionar a todo su ejército, pero aun así… Estos niños lo habían dejado en ridículo de una forma tan sencilla y rápida… ¿Cómo era posible?

Apenas pudo pensar en eso antes de que su cuerpo se esfumara por completo y se quedara en el olvido, sin embargo, justo cuando su última molécula estaba por desaparecer, todo se oscureció a su alrededor…

Bosques al Norte de Mewni.

Pueblo Nómada de Mu, 12:14 am, hora de la Tierra

Toffee se despertó violentamente, mientras que exhalaba unas cuantas bocanadas de aire, recordándole que seguía vivo, y que lo que vivió no fue más que una pesadilla. El tanteo su cuerpo un poco, y sintió que estaba algo húmedo como si hubiera sudado, algo físicamente imposible para un reptil.

Observando a su alrededor se dio cuenta que aún seguía en una modesta litera que amablemente los monstruos de Mu le habían ofrecido, pero como parece que llovió hace poco, explicaría por qué estaba un poco húmedo. Esas casas desmontables eran de lo más humilde posible, por no decir menos.

Había pasado mucho tiempo desde su último encuentro con Star y Marco, los cuales deben de seguir creyendo que lo habían eliminado. Según su hipótesis, estaba más que seguro de que Moon lo buscaría y encontraría leves pero contundentes vestigios de que él estuvo en la tumba de Celena, como por ejemplo su sangre.

Cabe la posibilidad de que ahora lo esté buscando por todo Mewni, casi seguro de que ella quería eliminarlo con sus propias manos. Pero el pueblo de Mu estaba mucho más lejos, en lo profundo de los bosques al norte y ayudaba bastante que fueran un pueblo nómada, casi como si fuera un escondite móvil. También era conveniente que ese pueblo fuera un hogar predilecto de los fugitivos y desterrados, ya que siempre y cuando apoyes a la comunidad, ellos no preguntaran cuál fue tu pasado o los crímenes que hayas cometido.

Sostuvo su cabeza unos momentos y observo su brazo derecho donde antaño, Moon le había cortado el dedo. Este brazo ya no parecía estar pudriéndose por la corrupción mágica como antes, pero aun podían verse venas de color purpura, indicando que la esa magia aun fluía en el, incluso después de regenerarse.

Se seguía expandiendo… aun con su regeneración…

Pero ahora lo hacía en una medida mucho menor, antes cubrió la mitad de su cuerpo en menos de 2 días. Ahora que se estaba acostumbrando poco a poco, ya habían pasado poco más de 20 días y aun podía mantenerse cuerdo sin descontrolarse como lo había hecho en la cripta de Celena.

No entendía como es que esa magia lo obligaba a sacar lo peor de él, se suponía que no debió haber luchado con ellos, pero basto un golpe de la princesa para que su sangre hirviera y tratara de asesinarlos.

Por lo que retraso demasiado el despertar

Tomando una camisa andrajosa y unos pantalones con tirantes de campesino salió de su tienda para tomar algo de aire fresco, con lo que acababa de soñar, puede que no le apeteciera dormir en un par de días.

Al salir, pudo oler la fría brisa de la noche y el lodo bajo sus pies, mientras que al mismo tiempo observaba al cielo nocturno, directamente a las lunas de Mewni. Dos de ellas se habían oscurecido por completo, pero la más grande aún faltaba una tercera parte… si no lo hubieran interrumpido esos niños, todo ya habría iniciado.

Sin embargo, al ver la Luna en ese estado, no sabría decir con exactitud cuándo se cubriría por completo, podrían durar días, meses, años incluso considerando lo inestable que es esa magia. Por su mente paso la idea de que Moon descubriría sus planes en algún momento, pero descarto la idea de inmediato.

Primero, ella estaría demasiado ocupada tratando de encontrarlo y llevar a cabo su ilógica venganza personal, por lo que la reina es tan ignorante como su propia hija.

Segundo, Glossaryck es uno de los únicos que saben exactamente qué es lo que planea, pero al ser alguien tan excéntrico y egocentrista, dudaba mucho que el dijera algo si no se lo preguntaban primero.

Pero a pesar de tener la ventaja en esos aspectos, él debía de buscar algo que pudiera acelerar el proceso, ya que eventualmente no tendrá más lugares donde podría seguir usando como refugios y la magia que poseía ahora era demasiado inestable como para intentar dominarla.

Pensando en esa magia, recordó al humano también… aquel que acompaña al Traidor.

Solo tenerlos en la mente lo hizo enfurecer, hasta que sus propias pupilas amarillas se tornaron purpuras. El golpeó su cara con una mano para evitar que la ira lo controlara, por ahora, no sabía otro método para controlarse.

Tratando de despejar sus pensamientos, se preguntó si el mismo Traidor sabía algo sobre su plan. Era más que obvio que conoce a la reina de la oscuridad mejor que nadie, pero si este solo se centró en educar a un discípulo, es posible que no tenga idea al respecto, ¿o tal vez si…? Era muy difícil saberlo si no podía tratar con el directamente. Pero hay algo de lo que si estaba completamente seguro, él no se quedara de brazos cruzados cuando ella aparezca…

Interrumpiéndolo de sus pensamientos, un aldeano monstruo que hacia la guardia de turno le hablo directamente, con una antorcha en la mano.

-¿Qué haces despierto a estas horas Eeffot? ¿Problemas para dormir?- Murmuro el monstruo un poco preocupado, quien parecía ser un enorme minotauro siendo el doble de alto que Toffee, solo que su cabeza era la de un bisonte y solo usaba pantalones.

-Algo así… simples pesadillas.- Respondió el lagarto sin prestarle mucha atención.

-Se de lo que hablas, pero te necesitamos descansado y en forma para la cacería de mañana, toma estas hierbas, te ayudaran a despejar tu cabeza.- El minotauro le arrojo una pequeña bolsa de cuero, la cual Toffee atrapo sin esfuerzo con una mano. -Come algunas he intenta recostarte, ayudan bastante, créeme.-

El lagarto olfateo un poco el contenido de la bolsita, y al terminar, devolvió su vista al minotauro con una cara divertida y alzando una ceja.

-¿Seguro que esto es lo que tú dices que es?- Pregunto Toffee devolviéndole la pequeña bolsa.

El minotauro olio también la bolsa y se dio cuenta de su error.

-Uh, discúlpame, estas son las medicinas que el viejo Cornelius me dio para… ehh… ¿recreación? Como sea, toma estas otras, estoy seguro que son las que ayudan a dormir.- El minotauro volvió a lanzarle una bolsa nueva, esperando no equivocarse otra vez.

-Bien, estas son las correctas… gracias Togru.- El lagarto simplemente tanteo el peso de las mismas para identificarlas.

-Me alegra ayudar, hasta mañana Eeffot.-

Entonces el minotauro se retiró, para seguir con las rondas de su turno. Mientras que Toffee regreso a su pequeña tienda de campaña.

Recostándose otra vez, el vacío el contenido de la bolsa en su boca y en lugar de masticarla la trago de lleno, él tenía algo de conocimiento herbolario de la zona, por lo que a diferencia de los simples nómadas que lo rodeaban, sabía que esas hierbas tenían un mejor efecto si uno las ingería directamente en lugar de masticarlas.

Una vez en su catre solo se quedó viendo al techo en lo que las hierbas hacían su trabajo.

Antes de que cerrara sus ojos, solo pudo murmurar lo último que tenía en su mente.

-¿Cómo es que el humano puede resistir tanto sin que le ocurra lo mismo que a mí? Necesito respuestas… del Traidor…-

Entonces, Toffee quedo completamente dormido, producto de esas extrañas hiervas medicinales.

Bosque de la Muerte Segura, no muy lejos de la Capital de Mewni.

Casa de Sapotoro, 12:21 am, hora de la Tierra.

La misma noche en la que Star y Marco fueron enviados al planeta Nix.

Ybgeny buscaba entre sus pertenencias algo que pudiera utilizar como vendaje, lo que sea, cualquier trapo viejo podía servir. Hacía ya bastante tiempo que encontró a cierto individuo moribundo, con las piernas y brazos hechos añicos arrastrándose como podía por el Bosque de la Muerte Segura, quien desde entonces, ha cuidado de él. A pesar de que tenía que centrarse en encontrar trabajo como mercenario o lo que pudiera para poder alimentar a sus renacuajos, se las arregló para sustentarlos a todos, considerando que el nuevo huésped era mucho más cascarrabias de lo que solía ser en el pasado.

Después de un rato, pudo encontrar unas viejas ropas andrajosas que podían ser utilizados como vendajes. Para un Mewniano de la nobleza, se sentiría ofendido si utilizaran esa clase primeros auxilios tan bajos, pero como hablamos de monstruos, ellos están más que acostumbrados a reutilizar lo que tienen de forma efectiva.

Era bastante tarde, tenía sueño… pero este individuo no ha dejado de quejarse sobre las muy humildes condiciones en las que vivía y sobre lo mucho que le dan comezón los harapos que habían usado en él.

Ya con los harapos en mano, se dirigió al pequeño cuarto donde alojaba a su invitado, casi como si se tratara de uno de sus propios hijos adoptivos.

Una vez que entro en la pequeña habitación, tuvo que hacer un esfuerzo enorme para poder entrar sin romper nada, ya que su corpulento cuerpo no le daba mucho espacio para moverse.

-Mira, ahora te traje algo más suave, ¿podrías por favor calmarte? Despertaras a la pobrecita Katrina y a sus hermanos…- Murmuró Sapotoro con su característico acento ruso.

-¡Por supuesto que no! ¡¿Cómo puedo calmarme después de la humillación que sufrí?! ¿Sabes por lo que he tenido que pasar? ¡Es inaudito!- Exclamó una pequeña ave humanoide con una larga barba y todas sus extremidades cubiertas por vendas improvisadas e inmovilizadas con barro, mientras estaba recostado en una especie de catre o cama improvisada.

Ludo se veía sumamente malhumorado y los últimos días mucho más, ya que sus alas y patas tardan demasiado en sanar. Ybgeny solo rodo sus ojos resignado y tomo las alas rotas del pequeñajo frente a él, asegurándose de vendarlo una vez más de forma correcta.

-Lo sé Ludo, me lo has contado unas 20 veces, quisiste matar a la princesa y al chico karate pero ellos te dieron tu merecido, como de costumbre…- Respondió Sapotoro sin prestarle mucha atención, mientras casi terminaba de vendarlo.

-No quería matarlos realmente, solo… lastimarlos mucho. ¡Pero eso no es el punto! ¡El humano se volvió loco y rompió mis huesos sin ningún motivo!- Exclamo nuevamente Ludo con ojos de víctima, mientras que Sapotoro lo miraba con incredulidad.

-Algo decirme que tu versión no es la verdadera…- Murmuro el enorme monstruo mientras bostezaba un poco.- Ahhhh…. Además, dudo mucho que el niño karate te haya hecho algo así, él es un buen chico.-

-¿Qué sabes tú? ¡No estuviste ahí! ¡El tipo cambio de repente a algo muy raro y se volvió frenético! ¡Y…!- El ave no termino de hablar cuando el enorme sapo lo interrumpió.

-Ya lo contaste antes, te dieron una paliza y te quitaron la varita… luego te encontré los bosques y henos aquí casi un mes después. Si ya terminaste, debo irme a dormir, tengo mucho que hacer mañana.- Hablando de forma cansada, Ybgeny cruzo los brazos esperando una respuesta.

-¡Aghhh! ¡Bien! Te ordeno que me traigas un poco de agua y lo dejamos así.- El ave se expresó de forma indignada mientras rompía al contacto visual con Sapotoro.

-Ludo… lo hablamos antes, tú ya no eres mi amo. Te deje estar en mi casa porque tú me ayudaste cuando no tenía a donde ir y me diste el regalo de ser padre. Pero aun así no voy a tolerar estas faltas de respeto, ¿podrías pedir las cosas por favor al menos?- Respondió Ybgeny con un tono serio y tajante, dándole a entender su lugar a Ludo. Aun lo respetaba, pero seguía siendo un idiota.

El ave solo suspiro un poco, en su actual condición no podía hacer mucho por sí mismo. -Por favor, ¿podrías traerme un poco de agua?- Hablo el pequeño plumífero de muy mala gana.

Sapotoro solo asintió, nuevamente le costó trabajo salir del pequeño cuarto improvisado, y volvió unos minutos después con una pequeña botella plástica con una pajilla en la abertura, facilitando así que el pequeño villano pudiera beber sin usar sus manos. El había conservado algunas cosas de la Tierra después de sus múltiples incursiones en el pasado, a pesar de que los humanos no pueden utilizar magia, son buenos inventando cosas útiles.

Ludo pudo beber un sorbo de agua sosteniendo el recipiente con sus piernas, mientras que el enorme sapo humanoide estaba por irse. Sin embargo, el ave llamo su atención antes de que se retirara.

-Espera Sapotoro, las cosas han estado muy tranquilas últimamente, ¿Qué sucedió en la guerra? ¿Alguien la ganó?-

Ybgeny solo dirigió su vista al ave con un poco de inseguridad.

-Realmente no lo sé, un ganador no hubo porque ambos se retiraron por alguna extraña razón. Lo que si se es que hay rumores de que algo sucedió en el norte que le dio fin a todo, o eso es lo que dicen.-

-Ya veo…- Respondió bajando la vista al mismo tiempo que el enorme monstruo recordó otro detalle que lo hizo sonreír.

-Oh… por cierto, también hubo un evento de los Mewnianos una vez que se terminó la guerra, parece que la princesa eligió su futuro prometido, y nada menos que el mismo chico karate.-

Ludo seguía bebiendo agua al escuchar esa noticia y de inmediato la escupió con la precisión de un francotirador a la cara de Ybgeny, menos mal que era anfibio, sino estaría bastante molesto.

-¿Y eso cómo… paso? ¿No son… algo jóvenes para eso?- Respondió el ave de forma entre cortada, y cada que pausaba su voz escupía un poco de agua restante de su garganta.

-Ni idea, solo sé que el chico enfrento a los mejores guerreros de Mewni, a un demonio y… creo que al mismo rey Johansen.-

-¿Huh? Si realmente hizo algo así entonces será más difícil vengarme de lo que pensé…- Murmuro Ludo en voz baja, a tal punto que solo se escuchó a sí mismo.

-¿Dijiste algo Ludo?- Pregunto el sapo humanoide arqueando una ceja, puede que no lo parezca, pero los de su especie tienen un oído muy agudo.

-Que gracias por el agua Sapotoro, y buenas noches…- Respondió el ave de forma seca.

-Buenas noches igual amigo, por cierto, mañana que no estaré vas a cuidar de mis renacuajos por mí en lo que regreso.- Sin más que decir, Ybgeni salio como pudo de la pequeña habitación, cerrando la puerta detrás de él.

-Como tú digas…- Alcanzo a murmurar el ave sin prestar mucha atención.

Pocos segundos después entendió exactamente lo que Sapotoro se refería y lo que tendría que soportar en su ausencia.

-¿¡ESPERA!? ¿¡QUE!?-

De vuelta a la perspectiva de Toffee…

Bosques al Norte de Mewni.

Pueblo Nómada de Mu, 7:20 am, hora de la Tierra

Desde temprano, el lagarto no había dormido mucho, pero no le afectaba demasiado y con una puntualidad impecable, se unió al pequeño grupo de cazadores que estaban listos para partir.

Entre ellos, estaba el minotauro Togru, quien era el encargado de llevar los objetos pesados y traer el botín de vuelta a la aldea. También estaba el mencionado anteriormente Cornelius, quien era una especie de conejo humanoide sumamente anciano y con barba, pero que por algún extraño motivo, aun podía moverse como si fuera joven y tenía la suficiente destreza para empuñar un hacha. La vestimenta que tenía podía haberse considerado elegante, hace unos 50 años.

Cerca de ellos, había otros 3 monstruos esperando la señal de salida, Laerze, Milo y Hayax.

El primero aparentaba ser el más joven de todos, y por el semblante que mostraba, también era el más arrogante y hablador del grupo. Tenía la apariencia de un zorro antropomórfico con un pelaje café claro, casi parecía brillante, además de que estaba armado con un arco y flecha de la más humilde calidad, por no decir menos. Vestía una camisa andrajosa de color verde pardo y unos pantalones cortos hasta las rodillas de la misma calaña, además de que caminaba descalzo.

A su lado, Milo era todo lo contrario a Laerze, era un tipo serio y prácticamente no hablaba. Puede que tenga mucho que ver el hecho de que él es un escorpión humanoide, uno con intimidantes ojos azules oscuro que nunca parpadeaban escondiéndolos de la vista ajena tras una cabellera azul, además, el no necesitaba armas, poseía 4 brazos, los de la parte superior eran un par de pinzas tan afiladas como espadas y también tenía una cola ponzoñosa para defenderse. Nadie sabía si ese era su verdadero nombre, solo sabían que respondida al mismo, a su manera, claro está. Para evitar tener problemas para mover sus extremidades, solo usaba pantalones al igual que Togru.

La última de ellos era Hayax.

Ella era una renegada del Pueblo del Agua, supuestamente perseguida por asesinato, lo cual era de esperarse por la inigualable habilidad que tenía al usar su lanza en forma de tridente. Además, su apariencia antropomórfica de mujer-pez era sumamente singular, y dependiendo de la perspectiva, ella era bastante hermosa.

AL tener más facciones y características humanas que las de un monstruo, en su cabeza tenía varias aletas pequeñas, que por la forma en que estaban acomodadas, le daban una apariencia como si tubiera cabello corto. Su piel tenía un color rojizo en la parte externa y blanco en las demás zonas de su cuerpo, también poseía una extraña túnica blanca que cubría la mayor parte del mismo, por lo que también se distinguían bastante las enormes aletas que adornaban sus brazos y piernas. Lo que más llamaba la atención de ella, eran sus profundos ojos amarillos, unos que podrían ver incluso a través de las paredes. Por alguna extraña razón, no le afectaba demasiado estar en tierra considerando su origen.

Una vez que todos estaban reunidos, el bisonte minotauro saludo a Toffee de forma alegre.

-Buen día Eeffot, ¿listo para salir a cazar?- Pregunto Togru palmeando la espalda del lagarto.

-Si… vámonos.- Respondió él un poco desinteresado, preparando en su mano un largo cuchillo curvo, uno muy parecido al que usaba en el pasado cuando enfrentó a Moon en su juventud.

Profundidades de los Bosques del Norte.

Una hora después.

Habían recorrido un largo trecho, hasta que el grupo de monstruos llego a una zona pantanosa parecida a donde Sapotoro vivía. Todos estaban en fila y en línea recta al caminar por esos lugares. Aun con su experiencia y conocimiento, Toffee no sabía exactamente en donde estaban, por lo que les recordó a todos que debían ir con cuidado.

Mientras avanzaban, Laerze comenzaba a fastidiarse y no se hizo esperar su opinión.

-Por todos los cielos, tenemos cientos de años caminando y no encontramos nada… opino que busquemos cualquier cosa que se mueva y digamos que fue todo lo que encontramos.- Murmuro fastidiado el zorro, mientras tensaba su arco por el aburrimiento.

-Cierra la boca niño, no estas actuando como un verdadero cazador, la paciencia es algo clave.- Hayax golpeo levente la espalda del joven con la parte trasera de su lanza.

-Lo siento primor, pero esperar no es precisamente mi fuerte…- Nuevamente el zorro se llevó un golpe de parte de la mujer-pez, pero esta vez directo en su cabeza, ella no toleraba mucho a los patanes.

Mientras caminaba sin prestarles atención a los jóvenes, algo despertó los instintos de Toffee, sabía que andaba muy cerca… y era enorme.

El lagarto hizo una señal a sus seguidores para que se detuvieran en el acto, por lo que algunos prepararon sus armas de inmediato, ese lugar era igual o incluso peor que el Bosque de la Muerte Segura.

Poco a poco en el ambiente se sentía una tención enorme, pero no podían ver de dónde se originaba.

-Parece que tu instinto te fallo esta vez niño…- Murmuró en voz baja el anciano Cornelius, mientras se aferraba su hacha y rápidamente comió una hierbas que tenía en su bolsillo.

Entonces, el suelo pantanoso comenzó a levantarse lentamente mientras los monstruos veían perplejos lo que ocurría. El primero en darse cuenta de que era lo que se levantó debajo de ellos fue Laerze y grito para advertir a sus compañeros.

-¡ALEJENSE TODOS! ¡ES UNA SALAMANDRA!-

Rápidamente, todos los monstruos saltaron del enorme animal, pero este de un coletazo lanzo por los aires a Togru y a Cornelius, separándolos del grupo.

Ahora solo quedaron Toffee y los jóvenes frente al agresivo animal.

-Genial, ¿y ahora que hacemos?- Hablo la mujer-pez exasperada.

Toffee observo al animal por unos segundos, mientras que su ojos se tornaron purpuras por un breve periodo de tiempo, el suficiente como para que nadie se diera cuenta de algo así.

Durante ese lapso, pudo analizar todas las capacidades físicas del animal, desde sus fortalezas como sus debilidades. Entonces el enorme animal intento embestir ferozmente a los monstruos y estos pudieron esquivarlo a duras penas por el inestable terreno en el que se movían.

-¡Vamos Eeffot! Tu eres el genio aquí, ¡así que piensa en algo rápido!- Exclamo Laerze disparando unas cuantas flechas al animal, pero este tenía una piel demasiado dura como para que le hiciera daño.

También, Milo trato de detener al animal usando sus tenazas, pero al igual que el zorro, no pudo hacer mucho daño.

Mientras ellos distraían a la salamandra, Toffee pudo analizar correctamente sin que lo interrumpieran, por lo que pudo ver las debilidades de esa bestia.

Al menos dos de esas eran importantes, una zona blanda en las patas traseras y la parte baja de su mandíbula, justo por encima de su cuello.

-¡Escuchen! ¡Milo! ¡Ataca las patas traseras con todo lo que tengas! ¡Laerze! ¡Apunta a los ojos para darnos tiempo! Yo y Hayax acabaremos con el…-

Una vez que emitió las órdenes, Milo corrió ágilmente entre las patas del animal y comenzó a atacar las zonas blandas de las patas, evitando ser aplastado por la salamandra. Esta poco a poco se movía con más lentitud tratando de aplastar a Toffee y a Hayax.

En cuanto a Laerze, el disparo una flecha al aire con bastante pereza, sin siquiera apuntarle a la bestia.

-¡Maldita sea zorro! ¡No tenemos tiempo para tus juegos!- Exclamo la mujer-pez claramente molesta por el comportamiento del joven arquero.

-Esperen…- Murmuro el zorro sin dejar de ver al cielo.

Estaba tan concentrado en el cielo que no se dio cuenta de que la salamandra comenzó a ir en su dirección, pero Toffee se interpuso en su camino, solo para que la bestia lo lanzara hacia los arboles con un golpe de sus patas frontales.

-¡Eeffot!- Exclamo Hayax al ver como golpeaban al lagarto.

El lagarto aterrizo en un árbol de la cercanía y miro a la bestia con desprecio. Sin poder controlarse, alzo su brazo derecho apuntando a la salamandra y la paro en seco con una magia invisible.

La bestia se movió desesperadamente, como si la estuvieran ahorcando, por lo que de forma accidental, alcanzo a golpear a Milo con su cola, aplastándolo contra unos troncos podridos que se hicieron añicos por el impacto.

-Esperen…- Volvió a murmurar el arquero, como si estuviera esperando algo. -¡Ahora! ¡Superen esto idiotas de Mewni!-

Al decir esas palabras, la primera flecha comenzó a caer muy cerca de la salamandra, y cuanto estuvo al alcance, Laerze disparo una segunda flecha que impacto con la primera con tal fuerza, que ambos proyectiles se desviaron a los ojos de la bestia, hiriendo ambos al mismo tiempo, considerando el minúsculo tamaño de sus ojos y la separación entre ellos, eso fue toda una proeza digna de admiración.

La bestia se agito y gruño por la agonía, pero sin tiempo que perder, Hayax avanzo directamente al enorme animal, y con un salto, pudo clavar su lanza en la parte baja de la cabeza.

Toffee liberó su magia del animal, pero ahora se había excedido con lo que podía controlar, su brazo derecho comenzó a arder, sin embargo, al ver que ellos habían cumplido con las ordenes, ahora tenía que terminar el trabajo.

Aprovechando que la bestia estaba herida y ciega, el lagarto se lanzó desde el árbol, desenfundado y apuntando con su cuchilla directamente en la parte central de la cabeza de la salamandra.

Estrepitosamente, el impulso ayudo a encajar la cuchilla de manera profunda, a tal punto que la misma llego hasta el cerebro del animal, matándolo al instante.

El mismo comenzó a tambalearse y cayó hacia un lado, ahora sin ningún soplo de vida, por lo que casi aplasta a la mayoría de los monstruos. Estos tuvieron que lanzarse hacia un lado, pero Toffee no pudo saltar a tiempo y fue lanzado lejos por el mismo impulso.

-¡Laerze! ¡Ve a ver si Milo está bien! ¡Yo revisare a Eeffot!- Entonces, Hayax fue hacia la dirección donde el lagarto fue arrojado.

-Pfft, el tipo es más duro que una armadura, seguro estará bien.- El zorro solo reviso si la bestia estaba genuinamente muerta, y recupero ambas flechas que había utilizado antes, por la situación en la que estaban, no podían permitirse perder ninguna clase de recurso, y mucho menos armas.

Cuando la mujer-pez llego hasta el lagarto, este estaba sentado en las aguas pantanosas, mientras que su brazo derecho temblaba y se agitaba por alguna extraña razón. Justo antes de que ella pudiera preguntar algo, desde su perspectiva Eeffot se levantó rápidamente y su brazo se controló justo después de que un pequeño rastro purpura saliera del mismo. No entendía muy bien que era lo que sucedía, nunca antes había visto algo así.

El lagarto masajeo su brazo sin mucho esfuerzo, un poco empapado por las aguas bajas de ese pantano.

Entonces, la mujer-pez se acercó a él con duda en su rostro.

-¿Estas bien Eeffot? ¿Te… hirieron?-

Como respuesta, el lagarto solo la observó fijamente por un par de segundos, como si sospechara de algo.

-No… estoy bien, solo fueron unos rasguños. Regresemos con los demás…-

Sin más que decir, Toffee pasó de largo a la chica, mientras que aun masajeaba su brazo derecho.

Ella por su parte, solo lo observaba un poco extrañada por su comportamiento, usualmente él es más amable Entonces, solo lo siguió en silencio.

Cuando ambos llegaron con los demás, Togru y Cornelius ya habían regresado, también Milo, a pesar de que fue el que se llevó la peor parte. Laerze solo estaba sentado encima del cuerpo de la salamandra, mirando de forma distraída los alrededores. El lagarto se acercó al cadáver y retiro su cuchilla, limpiándola con su ropa. Luego dirigió su vista al chico y hablo un poco.

-Oye niño, buen disparo…- Murmuro Toffee llamando la atención del zorro y felicitándolo por su increíble hazaña con el arco.

El solo sonrió un poco, y movió su mano restándole importancia.

-Eso no es nada, deberían ver como logro disparar tres flechas al mismo tiempo, es cuestión de habilidad.- Al decir esas palabras bajo del cadáver de la bestia y comenzó a ayudar a los demás con las cuerdas para arrastrar el enorme cuerpo.

Entonces Hayax se acercó al joven arquero y antes de que el pudiera decir algo, ella lo golpeo en su cabeza tan fuerte que casi lo derriba.

-¡Aghh! ¿Y eso porque?- Pregunto el zorro masajeando su cabeza.

-¡La próxima vez has tu trabajo bien! -Exclamo Hayax sosteniendo la camisa del zorro por el cuello con ambas manos. -Si sigues jugando alguien de nosotros puede salir herido.-

Sin importarle la reprimenda, Laerze solo le guiño el ojo a la chica de forma picara.

Ella simplemente lo soltó y se dirigió a su respectiva cuerda, era imposible hablar con ese mocoso cuando se ponía así.

-Bien, ¿todos listos? ¡Vámonos!- Togru tomo la parte baja de la enorme salamandra y la cargo desde ahí, el resto ayudaban al coloso solo nivelando el peso para que no perdiera el equilibrio. Tenían que apresurarse para volver a la aldea, ya que tanto Milo como Cornelius tenías heridas serias por el breve combate contra la salamandra gigante.

Sin embargo, el único que realmente fue afectado por el mismo fue Toffee, ya que a pesar de que lucía calmado, la corrupción de su magia había regresado… más fuerte que antes.

Bosques al Norte de Mewni.

Pueblo Nómada de Mu, 10:07 am, hora de la Tierra

Fue una cacería difícil, el animal era la caza más grande que habían tenido, ya que casi era del tamaño de un autobús, por lo que les proveería de suficiente alimento a todo el pueblo por un mes.

Todos los del grupo estaban sumamente agotados, ya que traer a una presa tan pesada requirió un esfuerzo enorme del grupo entero, no solamente de Togru.

Una vez que llegaron al pueblo, varios carniceros comenzaron su trabajo de cortar, salar y secar la carne pudiéndola conservar por mucho tiempo, aunque usaron un enorme pedazo para hacer un banquete general para todo el pueblo ese día, dando la impresión de ser una celebración tribal.

Por su parte, Toffee agradeció su comida, pero la rechazo, el al ser técnicamente un reptil también, no podría comer algo así; en otras palabras seria casi canibalismo.

Despidiéndose de la mayoría, él se encerró en su tienda, solo con unas cuantas frutas que acostumbraba comer. Pero una vez que estuvo solo, sintió como un punzante dolor en su brazo comenzó a carcomerlo.

No era tan fuerte como lo fue al principio, pero seguía siendo algo difícil de soportar.

Entonces, mientras intentaba apaciguar el dolor, una voz conocida se escuchó entrando a su tienda.

-¿Eeffot? ¿Estás ahí? Sal y celebra con nosotros, después de todo es tu quinta captura.- Murmuro un anciano oso humanoide que era el líder de ese pueblo. Este tenía todo su pelo casi plateado, uno que en su juventud debió de ser de un negro brillante.

-No es un buen momento señor Boyd…- Respondió Toffee sonando sumamente calmado a pesar del dolor que sentía. En esos momentos acababa de vendar su brazo con un trapo viejo.

-Que tonterías dices muchacho, hemos sobrevivido a la hambruna gracias a ti. Necesito que vengas conmigo, hablemos un momento, a menos de que estés demasiado herido por la última cacería…- Murmuro el anciano mostrando una genuina cara de preocupación, resaltando el vendaje en el brazo derecho de Toffee.

-Descuide, no es nada… pero si insiste lo acompañare.- El lagarto aun masajeaba su brazo, al menos de esa forma podía mantenerse un poco más bajo control.

Entonces, Toffee siguió al anciano líder en dirección a su tienda principal.

A medida que recorrían el pueblo nómada, el lagarto pudo observar el fruto de sus acciones en ese lugar. Todos los monstruos que habitaban ahí, desde ancianos, jóvenes y niños, parecían realmente felices por el hecho de que pudieran tener alimento de verdad, a comparación de como vivían antes.

Cuando él llego a esa aldea, lo hizo solo con la intención de obtener ropa y algunas direcciones, pero al ver tan deplorable estado en el que vivían, pensaba marcharse.

Sin embargo, a pesar de la escasez alimenticia que tenían, pudieron juntar lo suficiente para compartirlo con él. Sintiéndose en deuda solo por eso, dijo que tenía experiencia en conseguir comida por medio de la caza. Con ayuda de Togru y Cornelius, pudo conseguir una enorme águila de Mewni, algo que nunca antes habían podido cazar.

Pero sintiendo que aún faltaba ayuda para conseguir presas más grandes, el busco talento en el mismo pueblo, ya que los ancianos cazadores tenían experiencia pero no la misma movilidad que en su juventud.

De ese modo se topó con el talentoso arquero Laerze y al escorpión luchador Milo. Con ellos dos todo fue mucho más sencillo en el resto de las cacerías.

Un día después, llego Hayax del Pueblo del Agua, buscando un refugio de sus perseguidores, a los cuales Toffee y compañía despacharon fácilmente.

Fue así como el inusual equipo de caza se formó y han estado juntos desde entonces.

Mientras caminaba, podía observar tanto a sus jóvenes compañeros, como a los veteranos comiendo y bebiendo, divirtiéndose después de una exitosa cacería.

-Son buenos chicos, cuando todo esté bajo mis pies, me asegurare que también ellos reciban algo como recompensa, al igual que este pueblo…- Murmuro para sí mismo el lagarto, haciendo una nota mental. -Siempre y cuando sigan siendo útiles.-

No tardaron mucho en llegar a la tienda principal, ya que el pueblo era demasiado pequeño.

Una vez que entraron, la tienda no era muy diferente a la que le habían otorgado, mismos muebles humildes y prácticamente portátiles, lo único que se diferenciaba era que el espacio era más amplio.

Entonces, ambos monstruos se sentaron en una especie de sillas frente a una mesa sencilla de madera.

-¿Necesita algo de mi señor Boyd?- Pregunto el lagarto, tratando que la conversación fuera lo más rápida posible, necesitaba descansar si quería recuperar la estabilidad en su magia.

-En realidad, solo quería respuestas específicas… pero pensé que sería más cómodo para ti hablarlo en privado.-

Alertado por el comentario, no sabía exactamente a qué se refería, por lo que fingió ignorancia y dejo hablar al anciano oso.

-No sé si entiendo… ¿Podría explicarse?- Murmuro Toffee mostrando a propósito una cara confundida.

-Te seré franco amigo, yo soy muy viejo, pero por lo que sucedió hace unas horas, puedo decir con certeza de que tú lo eres más. Por cierto, ¿tienes alguna relación con la reina Moon de Mewni?- El anciano oso dijo esas palabras sin mucha contemplación.

Ahora Toffee mostró un semblante ligeramente amenazador.

-¿Por qué pregunta eso señor Boyd?-

Hubo un pequeño pero incomodo silencio entre ellos.

-Porque precisamente ella estuvo aquí hace unas horas buscando a alguien que encajaba exactamente con tu apariencia, un distinguido lagarto… ¿o debería decir Septariano?- Hablo el jefe del pueblo alzando una ceja, cuestionándolo.

Usualmente, el sabría que decir y defenderse de semejantes acusaciones sin problemas, pero su mente aun no procesaba del todo como es que Moon había dado tan rápido con su escondite. El miraba hacia abajo pensando. ¿Acaso ella podía sentir la magia ¨ancestral¨, aunque esta se expandiera al mínimo de su capacidad? Sin darse cuenta, esa misma magia estaba acumulándose en su brazo de forma peligrosamente progresiva.

Al ver que Eeffot no respondía, si es que ese era su verdadero nombre, el continuo hablando.

-Tranquilo, no diríamos nada sobre ti ni aunque los amenazaran de muerte, nunca nos han agradado los Mewnianos, además, tus conocimientos ayudaron a superar la hambruna de mi pueblo, por lo que estamos en deuda contigo. Pero pensamos que debiste haber hecho algo muy grave como para que la reina en persona te busque. No nos imaginamos que fue, pero ella parecía muy molesta, y no solo por el hecho de estar en este lugar.-

Toffe observo al anciano con seriedad, cuidando con mucho celo las siguientes, pero importantes palabras que estaba por decir.

-Es cierto, entre ella y yo podría decirse que tenemos historia, pero eso no es importante, necesito saber exactamente qué fue lo que le dijeron…-

Entonces el ambiente se volvió tan denso que podía sentirse a flor de piel.

Algo asustado por la reacción del lagarto, el anciano líder fue completamente honesto con él, sin medir en ningún momento las consecuencias de sus palabras.

-En realidad, fue idea mía decirle que estuviste aquí hace unos días pero después desapareciste. Imagine que algo así sería suficiente para distraerla… a nosotros nos da igual tu pasado, has hecho mucho bien a mi gente desde que llegaste y por eso no te traicionaríamos de esa forma.-

Pero todo lo que Toffee escucho fue el estuviste aquí, no pudo oír otra cosa. Da igual si dijeron que el había desaparecido, con el simple hecho de que confirmaron su presencia en ese lugar, habían arruinado todo, literalmente todo. Puede que ella sea lo suficientemente estúpida como para creerle a unos simples monstruos nómadas, pero ella eventualmente volvería a buscarlo, ya que habían confirmado lo que tanto trabajo le costó ocultar, que él seguía vivo. Se podía notar en su cara lo furioso que estaba.

Su sangre hervía, se sentía traicionado y sobre todo, decepcionado, después de lo que había hecho por esa gente cometieron el error más estúpido posible.

Sin embargo, no se percató de que algo nuevamente andaba mal con su brazo… toda esa ira comenzó a descontrolar su magia a niveles que nunca antes había sentido.

El anciano Boyd, miraba preocupado como esto comenzaba a afectar al lagarto frente a él.

-¿Eeffot? ¿Qué te sucede? ¿Fue… algo que dije? Algo…- Pudo ver entonces, horrorizado, como el brazo del lagarto se retorcía de forma ilógica y una pequeñas partículas purpuras comenzaron a surgir a través de los vendajes.

-Algo le pasa a tu brazo…- El pobre oso a pesar de estar asustado se acercó a Toffee, tratando genuinamente de ayudarlo.

Pero eso solamente hizo que todo empeorara.

-¡Idiota! ¡Aléjate de mí!- Exclamo Toffee haciendo todo lo que estaba a su alcance para evitar perder el control, mientras que sus ojos se tornaban de un color purpura brillante.

Aun así, a pesar de sus esfuerzos, fue inútil…

De su brazo salieron varios zarcillos de color purpura que se movían como gusanos, los cuales hicieron pedazos sus vendajes y parte de su ropa, incluso la cuchilla que guardaba con mucho recelo, salió disparada hacia uno de los muebles, quedándose atascada.

Una vez que los zarcillos detectaron a la forma de vida más cercana, en este caso, el líder del pueblo, se abalanzaron sobre el de forma vertiginosa atravesándolo cruelmente como si fueran filosas espadas.

El anciano trato de liberarse, mientras que Toffee hacia lo que podía para controlar a esas… cosas, pero no sirvió de nada, casi parecían tener mente propia.

Entonces, los zarcillos comenzaron a succionar la fuerza vital del anciano rápidamente, tanto que el dejo de moverse en cuestión de segundos. Todo lo que pudo decir el agonizante líder del pueblo fueron unas breves palabras.

-Yo… ¿Yo… que te hice?-

Y esas fueron sus últimas palabras, antes de convertirse en lo que sería una carcasa seca y sin vida, cayendo al suelo.

Sin tener nada más que absorber, los zarcillos se replegaron de vuelta al brazo de Toffee, mientras que poco a poco, este recuperaba la misma apariencia tenía cuando enfrento a Star y Marco en la cripta de Celena.

Un brazo corrompido por completo de magia ¨oscura¨…

Ahora, al ver lo que había hecho se sintió un poco culpable, pero ya no sentía ninguna clase de dolor y sentía que tenía el control nuevamente. Sin embargo, algunas preguntas pasaron por su mente.

¿Pero a que costo? ¿Este era el precio a pagar para conservar la estabilidad de su magia? ¿Acaso el humano había hecho lo mismo?

No tenía sentido darle más vueltas a ese asunto, ahora debía escapar ya que los aldeanos no se tomarían nada bien la muerte de su líder, y no serían lo suficientemente estúpidos como para creerse que fue un accidente.

Aprovechando el ruido de la música tribal afuera, el tomo una vieja capa color vino para cubrir su brazo, una que probablemente era pertenencia del fallecido anciano. Sin tiempo que perder, se escabullo por la parte trasera de la tienda en dirección al bosque, sin que nadie se diera cuenta.

Ahora, no se sentía demasiado mal por la muerte del anciano, incluso podría decirse que no le importaba. Pero lo que si le dolía un poco era la idea de perder aliados tan prometedores como los jóvenes con los que cazaba. Ellos seguramente terminarían por odiarlo debido a ese ¨accidente¨ con su magia.

Lo último que necesitaba eran más enemigos…

Casa de los Díaz.

Habitación de Star, 3:45 am -Varias horas después de que escaparan del planeta Nix.-

Aproximadamente 4 horas antes de los sucesos con Toffee.

25 días después del incidente Bon Bon

Como lo habían hecho tantas veces antes, un portal se abrió a la mitad de la habitación de Star, de la cual salieron un par de adolecentes cubiertos de nieve.

Ambos cayeron al suelo, completamente exhaustos por la horrible batalla que acaban de librar.

Star se levantó rápidamente para quitarse la nieve de encima con desesperación, ya no vería la nieve de la misma manera nunca más sin sentir pánico.

Pero eso no importaba, Marco se había vuelto a exceder combatiendo y necesitaba asegurarse de que estuviera bien. Aunque… ahora mismo él lucia mejor que en otras ocasiones, al menos no parecía tener nada roto. Incluso pudo levantarse por su cuenta.

Ella, un poco desconfiada todavía se acercó al chico para mirarlo más de cerca y asegurarse de que estuviera bien.

-¿Marco? ¿Estas herido?- Pregunto ella, examinando con sus manos parte del pecho y los hombros del chico.

-Tranquila… solo estoy… un poco apaleado… ¡Aghh!- No termino de hablar cuando Star toco la parte baja de su torso del lado izquierdo, recordándole el golpe certero que recibió de la abominación. -Creo que esa cosa pudo herirme después de todo… ¿Podrías ayudarme?-

Al decir esas palabras, Marco se quitó la sudadera roja, pero debajo de la misma su camiseta negra de gimnasio estaba toda ensangrentada.

Subiendo un poco su camiseta también, Star pudo ver las enormes y punzantes cortes que Marco parecía no sentir. A pesar de que estaba claramente sonrojada por estar tan cerca de su piel, debía concentrarse en ayudarlo a sanar.

-¡Oh no! Lo arreglare, pero puede que duela un poco, así que Marco, quédate quieto…- Murmuro la princesa al usar su varita disparando un pequeño rayo de color rosa en la herida del chico, quien cerro sus ojos y apretó los dientes al sentir como cauterizaban sus heridas.

Cerró un total de 3 cortes profundos, 2 en su torso y otra en la parte baja de su brazo izquierdo. Pero, esas heridas eran realmente graves, el debió haber perdido mucha sangre… ¿entonces porque se veía tan bien?

-Gracias Star…- El chico mostro su gratitud con una sonrisa, pero su cara mostraba que aún estaba muy débil, se veía pálido y tenía una ojeras muy marcadas. Unos segundos después, utilizando su magia, Star limpio todo rastro de sangre que tenían sus ropajes.

Ella noto esas señales de su cara de inmediato, por lo que se acercó a él y lo abrazo fuertemente.

-Marco… ¿Estás seguro que estas bien? Puedes confiar en mí, no tienes por qué hacerte el fuerte conmigo, no después de lo que enfrentamos...-

Él se quedó en silencio unos segundos y después devolvió el abrazo de forma gentil.

-No te preocupes, si llego a sentirme mal, no pienso recurrir a nadie más que no seas tú.-

Entonces ambos, aun abrazados se sentaron en la cama de Star, tratando de encontrar una explicación lógica a lo que habían visto.

-¿Qué crees que haya sido esa cosa?- Pregunto Marco mirando al vacío.

-No lo sé, pero espero no volver a ver algo así en toda mi vida… era espeluznante… ¿Crees que mi madre sabia sobre eso?- Star parecía un poco molesta al pensar si su madre sabia sobre esa cosa.

-Si así fuera no nos habría enviado a nosotros, estoy seguro.- Al menos, Marco podía pensar un poco más de forma racional, ya que conociendo a la reina, lo último que habría hecho es ponerlos en peligro a propósito.

-Creo que tienes razón.- Star entonces tomo la cara del chico para verlo directamente a los ojos. -Yo… lamento como me comporte… necesitabas ayuda y no pude hacer mucho, de verdad lo siento.-

-Vamos, al final me salvaste el trasero, si no fuera por tu ayuda esa cosa me habría liquidado.- El chico murmuro tratando de sonar gracioso, ahora lo que más necesitaba Star era sonreír.

Ella rio un poco, sabía que era un chiste, pero no le agradaba en lo absoluto lo cerca que ambos estuvieron de morir por algo tan espantoso como lo que encontraron en ese planeta nevado.

Ambos se quedaron en silencio, simplemente disfrutando de la compañía y calidez que compartían, nada mejor para olvidarse de un mundo de hielo.

-Supongo que debo irme a dormir, deberíamos contarle a tu madre mañana lo que ocurrió, no creo que se lo tome para nada bien.- Entonces soltó a Star de manera suave y se levantó, solo para que ella lo abrazara desde su espalda, impidiéndole moverse.

-No… quédate conmigo.- Respondió ella, mientras hundía su rostro en la espalda de Marco.

-Star…- Marco comenzó a recordar las reglas que le habían impuesto sus padres, y definitivamente dormir con ella era algo que realmente les iba a molestar.

-Por favor… solo esta vez. La cosa con la que luchamos… rugía igual que en mis pesadillas.- Star se escuchaba con la voz quebrada, como si le costara mucho hablar sobre ese tema.

-¿En serio? Eso explica porque te afecto tanto… ¿Y era la misma cosa?- Pregunto Marco con curiosidad.

-No lo creo, se escuchaba y se sentía igual que en mis sueños, pero… solo que esta vez no había ninguna estrella roja.- Murmuro Star sin encontrarle mucho sentido a lo que habían vivido.

-Entiendo… menos mal que acabamos con esa cosa...- Respondió el chico con confianza y una sonrisa en su rostro, tratando de que ella se sintiera mejor.

-Pero… ¿qué pasa si no es el único? ¿Qué pasa si hay más ahí afuera?- Exclamo la princesa con un claro temor en sus ojos y la voz aún más quebrada que antes.

Entonces, él se dio la vuelta rápidamente, y abrazo una vez más a Star, con mucho cariño.

-Da igual si es el único o no, mientras estés conmigo, mataré a cualquier cosa que intente hacerte daño… te lo prometo.- Marco se expresó tan seguro de sí mismo como nunca antes lo había hecho.

Pero a Star le extraño mucho esa respuesta, ya que no fue el tono en el que lo dijo, si no lo fácil que salió la palabra ¨matar¨ de su boca como si se tratara de algo normal, especialmente porque él, en opinión de Star, es un chico muy tierno, y algo así no coincidía para nada con él.

-Por favor Marco… no digas esas cosas…- Star lo tomo de los hombros y prácticamente lo obligo a acostarse junto a ella. -No suena a algo que tú dirías…-

Marco se quedó serio por unos segundos, no sentía que hubiera dicho algo malo, pero si ella se lo pedía… entonces evitaría usar esa palabra.

-Bien, de acuerdo pero… ¿segura que esto es una buena idea?- Pregunto Marco aun sin estar muy convencido de estar con ella en su cama, además de que si hubiera alguna luz, se notaría lo horriblemente sonrojado que estaba el adolecente.

-Bueno… Malo… da igual, solo…quédate y no me dejes sola…- Murmuro la princesa, envolviendo al chico en sus brazos con ternura.

-Nunca…- Fue todo lo que Marco respondió al envolverla también en sus brazos, mientras que aprovechando lo cerca que estaban, intercambiaron un par de leves besos entre ellos. Sin embargo, la lucha contra la abominación los había dejado completamente exhaustos, por lo que se durmieron al instante, aun abrazados fuertemente.

Pero a pesar de todo lo que ocurrió, Marco pudo escuchar brevemente la voz de Lynx en su cabeza, diciéndole una advertencia.

-Lo que hiciste hoy no tiene precedentes humano, pero no creas que estarás libre de consecuencias…-

Ignorando cualquier cosa que lo podría distraer, el solo se limitó a disfrutar es pequeño momento que tenía con Star, agradeciendo de que ambos… aún pudieran respirar…

FIN DEL CAPITULO

No fue tan largo como el anterior, pero espero que lo hayan disfrutado,

Aproveche que tenía tiempo libre estos últimos 3 días para poder terminar con el capítulo y tener listo el concepto del siguiente.

También, si les gusta la forma en la que escribo y también como manejo la historia, le recomiendo que le den un vistazo a mi segunda historia ¨Fuego Carmesí¨, puede que no estén muy familiarizados con el tema principal, pero estoy seguro de que les gustara. Además de que estoy trabajando en el segundo capítulo de la misma.

Otro detalle, la mayoría de los personajes que he mostrado… (al menos los que tienen nombre distintivo y son de Mewni) tendrán un papel importante a lo largo de la historia, unos más que otros, pero todo se formara para un gran desenlace que estoy planeando. Por lo que por el momento, me centrare un poco más en el desarrollo de la magia de Marco y un poco con la de Toffee, ya que están más relacionadas de lo que parece.

Sin embargo, no voy a dejar de lado la acción y el romance que hasta ahora ha caracterizado mi historia.

Nuevamente, agradezco mucho el seguimiento hasta ahora, ya que mientras escribía el capítulo y lo editaba, me di cuenta de que mi historia acaba de llegar a las 15000 visitas, algo más de lo que yo me esperaba.

La historia ha crecido bastante desde que inicie, y hasta ahora ha sido una experiencia única escribir para su deleite. Sin embargo, aún falta mucho que mostrar en esta historia, y espero que todos ustedes que leen esto, este ahí para verlo. Me siento muy orgulloso de ver que algo que he escrito le haya gustado a tanta gente.

Como es costumbre, quiero agradecer a los invaluables SugarQueen97 y Byakko Yugure por ser de los primeros en seguir mi historia y creer en ella, sus opiniones son más que bienvenidas, al igual que las de cualquier persona que tenga deseos de expresar su opinión.

Sin dejar a nadie atrás, también incluyendo a los nuevos seguidores y marca de favoritos, agradezco a:

Alexby14, Carlos9505, DARK MAGICIAN,DarkMindVoid, Alen06,Gabrielshokida, shadowpirata, Alison Doolin, Aliteru, Sherry uwu,Paulina RQ,Valdrox 312,ErickSmoke91,LibyLive, Reguluz , Rogue Soul 98, ZeroTK, blacking,socram1 , Ashuragod, luchan99 , Izzi2866,ElRomanceroNica93 , GEMITHA0208, TheNotOriginalWritter ,alexdaugtheofposaidon , Cerezo de la Luna Haruna, Damaris Torres , c.d.e.g 98, isabellasc 2305, flowerforever355, Beta36, DairaB, 09, DavidCofficialWriter, Ghost Prime XIII, Hiyori-Yudai, Homura Li, Huachi-Sama, Ivonne365, Julivs, LenientSmg, LitaChat96, Lucky Ted, Midway23, Majestic Yokai Fauntleroy, MarcyBask, Meepy Writer, Mefistoteles, Noobsterblock, Rizel Iwaki, Sinon1308, Tsukiyomi Sora, Xenon666,abrilmillet, andrew579, , etherias dragneel, harunalin8767, ianavila12, Jmdrg, jocuda, kronos93lrt, poriqui158, rociobeluibarra, sakurassakurita, chars 1000, 606 Grace, Leonardo Leto, LitaChat96, LizzGaby, MarcyBask, NeoRenek, Rven910, thaisguiso, entre otros.

Muchas gracias por todo el aguante, su apoyo y paciencia.

Atte. Torikami Riuzak