Capítulo 29: Repercusiones
Planeta Nix, mucho tiempo antes de que el conflicto entre Marco y Rowen…
Perspectiva de Hekapoo y Rolumbus.
Un paisaje desolador… como era de esperarse de los resultados de una guerra sin cuartel, por lo que les parecía más extraño la urgencia de Moon con respecto al reporte de su hija. ¿Realmente había algo que buscar en un lugar destruido?
Ya había pasado bastante tiempo desde que el deshielo del planeta ocurrió, algo poco común viniendo de un planeta que en su mayor parte del tiempo el invierno gobernaba, y los vestigios de lo que fue un planeta lleno de usuarios mágicos poderosos podía verse con mejor claridad, tanto las ruinas como… pues… cadáveres.
Aun así, Hekapoo estaba muy interesada en saber qué fue lo que ocurrió, incluso si todo sonaba como a un delirio de la princesa. Las palabras de Moon fueron claras. ¨Encuentren a lo que fuera que ataco a mi hija¨. Por su parte, Rolumbus seguía con su vista estoica e autoritaria, y aunque no tuviera un rostro de verdad, su compañera intuía de que estaba fastidiado y que solo quería terminar el trabajo.
-Ya recorrimos todo el planeta, es obvio de que a guerra se salió de control y todos murieron, no hay nada que buscar aquí.- Hablo el hastiado justiciero de cristal.
-Vamos viejo, ¿no te interesa al menos averiguar qué fue lo que vio la princesa? Si me lo preguntas a mí, no creo que ella mienta. Además, ¿es idea mía o este lugar se ve mucho más lúgubre de lo que debería?- Respondió la pelirroja observando con cuidado a su alrededor.
Él observo de la misma manera, sin mostrar ninguna señal de sorpresa.
-Así es como se ve todo después de una guerra.-
-Si lo sé, pero hay algo que no me cuadra, todo se ve muy vacío… y que te digo de la vegetación marchita, no he visto nada parecido en ninguna guerra.-
Y ella tenía razón, hasta estas alturas debería al menos haber insectos alimentándose de los restos, pero ni siquiera eso podía observarse. Todo estaba endemoniadamente vacío.
Rolumbus solo bufo un poco, al igual que sus manos de serpiente.
-Míralo de esta forma, el conflicto se solucionó por su cuenta, es todo lo que debería…-
Pero entonces, la pelirroja lo interrumpió cuando diviso algo a unos 100 metros de distancia.
-¡Espera! ¿Qué es eso de allá?-
Sin previo aviso, Hekapoo abrió un portal con sus tijeras, avanzando casi de forma instantánea hacia la anomalía dejando al justiciero atrás.
-Genial, odio cuando me deja atras.- Murmuro de mala gana.
…
Apresurando el paso no tardó mucho en alcanzarla y en cuanto llegó al lugar, pudo darse cuenta de lo que la chica hablaba.
-Ahh, demonios…- Rolumbus se escuchaba inusualmente desanimado, algo no muy normal en él, pero al parecer su compañera no le prestó atención, ella estaba contenta de tener la razón.
-¿Ves? Te dije que habría algo.-
En una pequeña planicie, oculta de forma bastante minuciosa estaban los restos de lo que fue una enorme fogata. A su vez, también minúsculos detalles que daban a entender que había una cabaña o una edificación que no era natal de ese planeta. Para alguien con una vista tan prominente como la de Hekapoo no era muy difícil darse cuenta de lo ocurrido, caso contrario de su compañero de un ojo que solo se limitaba a dispararle a todo lo que se moviera y fuera sospechoso sin averiguar algo antes.
Revisando más a fondo lo que quedo de la hoguera, notaron que había huesos algo carbonizados, los cuales eran difíciles de descifrar y saber a qué cosas pertenecían exactamente. Por lo visto, eran demasiado grandes para tratarse del cadáver de algún mago, y tenían una forma un tanto inusual.
-Bueno esto definitivamente parece obra de carroñeros… no es nada del otro mundo…-
Hablo el cabeza de cristal, sin darle mucha importancia.
-Mmm, eso parece, pero me da la sensación de que quisieron ocultar algo aquí, aunque no me explico que es…- La joven con apariencia demoniaca solo se llevó la mano a la barbilla pensando, al mismo tiempo que caminaba alejándose del lugar.
-Bueno, da igual, sea lo que fuera ya no hay rastro de… ¡Auuch! ¡Au! ¡Auu!- Hekapoo rápidamente salto hacia atrás al sentir un dolor pulsante en su pie, atravesando por completo su zapatilla.
-Hekapoo… ¿Estas bien?- Pregunto el cabeza cristal preocupado.
-Si… si, descuida, fue solo un rasguño.- Ella se acercó de nuevo, con cuidado de no pisar algo puntiagudo de nuevo. Al ver con cuidado donde ella había puesto su pie, noto algo increíblemente extraño. Eran los restos de una cabeza enorme, al menos una más grande que la de ella misma, y esta parecía haber sido mutilada con un tajo muy violento.
-En el nombre del cosmos… ¿qué rayos es esto Rolumbus?- Exclamo la pelirroja sumamente sorprendida, a diferencia de su compañero manteniendo una inusual calma. Incluso, su único ojo mostraba una emoción que nunca pensó que vería en alguien tan enérgico como el justiciero de la Comisión Mágica.
Resignación.
Sin respuesta, ella observo más de cerca los restos del cráneo, pudo darse cuenta de que la mitad del mismo estaba completamente quemada, pero no lo suficiente para que consumiera la parte ósea. Así mismo, ella noto que no tenía cuencas, o en otras palabras, no tenía ojos.
También, parte del cráneo no se había quemado por completo y esta mostraba una piel áspera de un color amarillento enfermizo, y por si fuera poco, sobresalían unos enormes dientes de color negro, aparentemente, no habían perdido ni un poco de su filo (eso explicaría lo que la había lastimado). Todo en esa cabeza no se parecía a nada que ella hubiera visto antes, claramente, se trataba de la abominación de la que la princesa hablaba.
-Ok, esto parece el cráneo de alguna bestia… pero… si todos murieron en este planeta por la guerra, ¿porque luce como si quisieran ocultar esto? ¿Y dónde está el resto?-
Inmediatamente, el justiciero congelo en un cristal los restos y lo guardo en alguna parte de su capa, prácticamente arrebatándosela a su compañera. Hekapoo estaba bastante confundida, si de por si las cosas no eran tan claras antes, mucho menos ahora al descubrir ese cráneo alienígena. Sin embargo, el acertijo se volvió mucho más turbio por como Rolumbus reacciono a ello.
-Así que se trataba de eso... Yo me hare cargo de ahora en adelante.-
-¡¿Qué?! Vamos amigo, ¿vas a intentar quedarte con el crédito otra vez?-
-Esto no se trata del crédito, es como debe de hacerse y ya. Con todo lo que está pasando en Mewni y el regreso del Septariano, no hay que darle más problemas a Moon, ¿me entiendes? Ella no debe de enterarse de esto bajo ninguna circunstancia. Le diremos lo que vimos al principio, solo un planeta asolado por la guerra.
La pelirroja se quedó sería un momento, incluso hizo una mueca pensando que su compañero estuviera bromeando.
-No hablaras en serio… ¿verdad?-
Rolumbus se mantuvo firme.
-Muy en serio, si dices una sola palabra de los restos, me veré forzado a congelarte y sabes que yo no juego con eso. Esto es una orden de un superior Hekapoo…-
-Oh vamos Rolumbus, en la comisión somos todos iguales, a excepción de Glossaryck claro está. ¡No eres nadie para ordenarme! -
-Para esto en particular, si lo soy. Ahora… escucha, solo dame tiempo para averiguar qué fue lo que ocurrió aquí en realidad. Guarda este secreto en lo que lo consulto con Ovnitraxus. -
Ella se quedó pensativa, antes de acceder a medias y de muy mala gana.
-De acuerdo… tú ganas, pero más te vale explicarme todo.-
Pero Rolumbus no aseguro nada y prácticamente la ignoro.
-Solo… regresemos Poo, no hagas más preguntas. Tengo trabajo y aquí ya no hay nada más que hacer.-
La pelirroja se quedó pasmada un momento antes de apuntarle al justiciero con sus tijeras, furiosa.
-Vuélveme a llamar así y te juro que te arranco de la cabeza esa excusa que tienes por ojo, ¿entendido?-
El cabeza de cristal fingió demencia y solo le siguió el juego.
-Sí, sí, sí, lo que digas… larguémonos de aquí.-
Mostrando una mueca de enfado, Hekapoo abrió un portal y rápidamente salto en él, lo que forzó a Rolumbus a apresurarse entrando en el mismo antes de que se cerrara. Por otro lado, si alguien podría haber leído la mente la chica, se darían cuenta de que ella no tenía ninguna intención de guardar el secreto. Sin embargo, estaba de acuerdo en que Moon ya tenía suficiente pensando en cómo librar a Mewni de la amenaza de Toffee, quien era más difícil de matar que una maldita cucaracha.
Dicho esto, la única opción viable, seria hablarlo directamente con la princesa y su Guardián, de paso, enterarse de su versión de la historia… Bueno, en cuanto logre librarse de Rolumbus y que este no sospeche nada. Ya venía siendo hora de que ella les hiciera una pequeña visita a los pequeños tortolitos.
De regreso a la Tierra, ciudad de Echo Creek…
El edificio donde se originó una precaria batalla despedía una enorme columna de humo que podía verse a kilómetros de distancia. A pesar de que no duro mucho tiempo, la escaramuza que tuvieron Star y Marco contra los citanios término por llamar la atención de las autoridades de la ciudad, quienes ya estaban preparados para lidiar con un ataque terrorista… u otra de las ya acostumbradas peleas de cierta rubia interdimencional vivía en la ciudad, cosa que no era muy distinta una de otra. Ciertamente, la mayor parte del tiempo siempre era lo segundo, y le dejaban pasar sus travesuras únicamente porque la chica pagaba lo que hubiera destruido en oro para reparar el daño causado. Incluso, los trabajadores que fueron encontrados al revisar la zona no supieron decir que ocurrió exactamente. ¨Todo paso demasiado rápido, para cuando nos dimos cuenta, ya estábamos encerrados.¨ Esas fueron sus únicas palabras.
Pero esta vez fue diferente, aunque hubo testigos que afirmaban que algo extraño paso en ese lugar y que las explosiones parecían ser dignas de la Tercera Guerra Mundial, no pudieron encontrar a nadie qué testificara algo lo suficientemente creíble por lo que se le culpo a la tormenta eléctrica, que estaba presente cuando todo ocurrió. Otras personas de las cercanías aseguran que los hechos tuvieron que ver con los constantes temblores que hubo en los últimos días, aun cuando la infame princesa de otra dimensión aparentemente no haya tenido nada que ver.
Lo único que pudieron encontrar las autoridades fue a 4 adolescentes que se alejaban de las ruinas, uno de ellos ligeramente herido en una pierna y el resto tanto sucios como magullados. Al cuestionarles lo que ellos habían visto, estos se limitaron a decir que solo estaban jugando cerca del edificio y que el mismo comenzó a explotar sin ninguna razón. Por los rostros que ellos tenían, era casi un hecho de que habían vivido algo más que un simple accidente… pero por algún motivo que se les escapaba, no dijeron nada más ni tenían la manera de probar lo contrario. Lo que más llamo la atención fue que uno de los oficiales reconoció a una chica que estaba con ese grupo. Si bien nunca se probó nada en contra de la joven tampoco, tenía fama de cleptómana y de allanamiento de propiedad privada. Además, en cuanto las autoridades le dieron la espalda 5 segundos, la chica desapareció sin dejar rastro.
Ni siquiera sus amigos supieron a donde fue.
Aun así, las autoridades siguieron investigando lo ocurrido tratando de dar una explicación lógica a ese suceso.
Aunque claro, desde hace tiempo en esa ciudad lo lógico dejo de ser algo común…
Más tarde…
A las afueras del derrumbe casi a dos kilómetros de distancia, un destello azul apareció de repente, y de él, dos conocidos citanios surgieron del mismo y aterrizaron en una azotea desierta, mientras que ella cargaba a su compañero muy mal herido, observaba con enfado el desastre que quedo atrás.
Entonces ella miro con el mismo desenfado a su líder, pero este no podía contestarle, seguía estando inconsciente por la lucha anterior. Abi lo miro un poco más de cerca, notando las heridas que esta tenia se dio cuenta de que Rowen aun sangraba desde su boca y observo muchas laceraciones que teñían parte de su ropa negra en un tono carmesí.
Nunca imagino que lo vería así de herido… se suponía que con su poder ya nadie le podría hacer daño de nuevo. Así que… ¿Por qué? ¿Qué fue diferente esta ocasión?
Y sobre todo… ¿A qué se refería él con lo último que le dijo al humano?
Frustrada, la joven no pudo hacer nada más que apretar los puños y los dientes. No entendía como fue que ellos terminaron en esa situación… retirándose. Ni siquiera al ver de primera mano al enloquecido humano, conseguía verlo como una amenaza. Se suponía que no eran un peligro real… y aun así…
Ella volvió a ver a Rowen, mas con preocupación que enfado esta vez…
Solo había una sola razón, solo una… para ser necesario una retirada y definitivamente no era un humano, quien claramente no tenía ni idea de cómo controlar el poder que se le otorgo o que haya robado, o cualquier motivo ilógico que este tuviera.
Ella necesitaba muchas explicaciones, pero por ahora, debía centrarse en regresar a su nave y asegurar que su lider fuera tratado por sus heridas.
No había nada más importante para ella…
6:50 Pm, Perspectiva de Star.
Incluso con el daño que ella se hizo en aquella bizarra transformación, se las arregló para poder volver a casa sin que la detectaran otros vecinos o peor aún… los padres de Marco. Al llegar a su torre con lo último de fuerzas que le quedaba, ella recostó a Marco en su cama cuidadosamente para poder examinarlo.
Ella llevo sus manos a su boca al ver el tremendo daño que Marco había recibido, sin embargo parte del mismo ya estaba sanando por su cuenta, mas no lo suficiente para que dejara de sangrar. Aun así, el chico dormía muy plácidamente como si fuera cualquier noche normal.
No tenía idea de lo que había ocurrido en su ausencia durante la batalla y sintió algo de culpa por dejarse llevar por la pelea con la desquiciada de cabello verde, aunque técnicamente no había muchas opciones. Pero sentía alivio al ver que Marco no estaba en peligro, comparando con la última batalla con Toffee, donde realmente pensó que lo perdería y no lo vería nunca más.
Ahora, ya no había tiempo de estar desvariando, aun si no eran fatales, las heridas del chico podrían ser mucho peores de lo que aparentan. Sin tiempo que perder, y recordando los hechizos que su madre utilizo antes, puso manos a la obra. Tenía un hechizo en mente, particularmente complicado pero se creía lo suficientemente capaz para realizarlo, aun si solo lo había visto una sola vez.
Junto ambas manos en la mano derecha de Marco, y cerrando sus ojos, comenzó a recitar lo siguiente:
-¨Por el poder de mi magia y la de mis ancestros, regreso tu cuerpo a una condición más favorable¨-
Sus mejillas de corazón brillaron intensamente, al mismo tiempo que partículas blancas se separaban de Star y estas lentamente envolvían al chico casi por completo. Una vez estuvo completo, la princesa exclamo con fuerza.
¨-¡REDITUS!-¨
Entonces, Marco absorbió toda esa magia en él y lentamente sus heridas comenzaron a cerrarse por completo. Star lo miraba atentamente, y tras hacer una vez más un chequeo en el muchacho, pudo confirmar que estaba fuera de peligro, solo habría que esperar a que recuperara fuerzas, ya tendrán tiempo para hablar de lo que ocurrió en esa pelea.
Ella lo miro cariñosamente, mientras acomodaba el cabello del chico con su mano para ver mejor su rostro y acaricio su mejilla. Se dio cuenta de que aun había sangre en su cara, al igual que en su propia ropa y… también en su cama. Algo así sería difícil de explicar a sus padres si es que decidieran entrar de improviso…
La verdad, le restó importancia. Ahora ella solo estaba contenta de que Marco y sus amigos por fin estuvieran a salvo. Entonces Star abrió los ojos como platos completamente fuera de sí, mientras que un claro tic nervioso aparecía en su ojo izquierdo, aunque si alguien la viera de cerca, podría jurar que fue en ambos ojos los que reaccionaron igual.
-¡No puede ser! ¡Olvide que ellos siguen ahí!- Rápidamente, hizo un ademan con su mano para tomar su varita de su mueble y así invocar a Cloudy, pero no había nada ahí. Ella miro el vacío otro momento, tratando de procesar lo que estaba ocurriendo… Hasta que reacciono…
-¡Maldita sea! ¡Perdí mi varita otra vez! Aghhh, mi madre me matara por esto… tal vez solo quedo por… ah… ah…-
De manera súbita, un enorme cansancio y somnolencia se apodero de la princesa, tanto que ya ni siquiera se podía mantener de pie. El desgaste que sufrió en batalla fue extremo, sin contar con las heridas en sus alas y del resto de su cuerpo, estaba en su límite… y ella ya había cruzado ese límite curando a Marco.
Había olvidado también el pequeño detalle de que el hechizo ¨Reditus¨ drenaba más de la mitad de la energía del usuario y… considerando el estado actual de la rubia, es un milagro que no haya muerto por fatiga.
Como resultado ella sin poder dar un paso más, cayó de espaldas muy cerca del chico, sin aplastarlo y sus piernas quedaron colgando a las faldas de su cama. Ella no pudo más y se rindió a su cansancio, aunque aún estuviera preocupada, una parte de ella sabía que sus amigos estaban bien… aunque no entendía le daba esa sensación.
Al final, todo desvaneció a negro.
…
No había pasado ni un minuto, cuando una figura familiar se materializo parcialmente cerca de Marco. Solo alguien con poder mágico podría verlo, pero aun así su presencia es lo suficientemente fuerte como para que alguien piense que se trate de un fantasma. Pero no duro, solo se limitó a ver al humano unos segundos y también a la última heredera Butterfly, su mirada demostraba la indiferencia y orgullo de siempre, pero en sus ojos había una muy pequeña angustia difícil de percibir.
Lynx entonces murmuro entre dientes… ¨Chico… ¿Qué diantres fue lo que hiciste…?¨
Y entonces… desapareció volviendo a la mente del humano…
A bordo del ¨Quod Grobyc¨, nave de los citanios.
20 minutos antes de que Star y Marco llegaran a su hogar…
Mob caminaba de un lado a otro como si fuera un animal enjaulado, su cara mostraba una rara combinación de miedo y preocupación, pero por todas las razones equivocadas. Incluso sus anteojos que ocultaban su eléctrica identidad estaban empañados por la misma razón y su largo cabello parecía estar electrificado por los nervios.
De un lado a otro, maldecía en murmullos casi inaudibles y era seguro que estaba tartamudeando incluso en sus pensamientos. Los lacayos que estaban con el también tenían la misma preocupación, al recibir la señal de emergencia de que alguien había sido herido, una que casi siempre era encendida por causa de Mob y sus propios descuidos. Había tres luces en la cabina principal, cada una conectada al soporte vital de cada uno de los que estaban al mando, y la más importante de esas se encontraba en un rojo vivo parpadeando.
Eso era algo muy difícil de creer para los presentes, no tanto porque le preocupara lo que le ocurriera a su líder, se trataban de mercenarios curtidos después de todo, pero había un miedo en sus ojos que era imposible de describir. No paraban de imaginar qué clase de monstruo habría sido capaz de dejar mal herido a Rowen, quien tenía una reputación casi imbatible en todo lo largo y ancho de su dimensión. Su magia única terráquea y su fama de nunca fallar ningún trabajo, lo hacían alguien increíblemente peligroso.
Maldición, hasta la Alta Comisión Mágica y su mejor operativo Rholumbus se la pensaban dos veces antes de enfrentarlo, y preferían hacer de la vista gorda en sus operativos o ellos mismos lo contrataban para hacerse cargo de ¨ciertas¨ limpiezas.
Aun así, la angustia y el miedo estaban presentes, tanto que no todos los de la tripulación habían sido informados de este ¨inconveniente¨, solo lo supieron quienes estaban con Mob a la hora de la señal.
Si todos se enteraban, muy probablemente intentaran un motín y trataran de apoderarse del Grovyc en esta delicada situación. Aunque muchos de ellos conocían la fuerza de los 3 citanios, nunca falta el bullicioso que intentara incitar a los demás a pesar de tener todo en contra.
Entonces, sin previo aviso, una estela de luz azul apareció desde fuera de la nave y se precipito con fuerza en una de las compuertas, abriéndola violentamente. La estela siguió hasta llegar a la cabina de mando y cerró la puerta tras ella. En un parpadeo, aparecieron Abi y Rowen justo en medio del lugar. Ella lo cargaba del hombro y él a pesar de estar inconsciente, su cuerpo automáticamente hacia lo posible por mantenerse de pie.
-Mi… ¡Mierda!-
Exclamo asustado Mob, a pesar de haber visto ese truco más de un millón de veces.
Abi lo ignoro completamente y con mucha prisa, se acercó a la primera mesa que pudo mirar, retirando todo lo que tenía encima, en su mayoría, chatarra y artilugios. Con mucho cuidado ella recostó al herido en la mesa, mientras que le hizo señas al tartamudo ordenando que le diera todo lo médico que tuvieran a la mano. Desde estimulantes, vendas y antisépticos, Mob atrajo todo con su energía cinética y se la entregó a su compañera lo más rápido que pudo.
Sin tiempo que perder, usando el dispositivo de su brazo, ella escaneo por completo el cuerpo de Rowen para saber qué área tratar primero. Al terminar, ella no pudo evitar llevarse la mano a la boca de la sorpresa, aunque era más que nada para evitar terminar gritando.
El aparato mostró un holograma con la anatomía del líder, pero la parte de su pecho aparecía por completo en rojo. Según el escáner, la caja toráxica estaba hecha añicos, los órganos vitales como los pulmones y el corazón estaban desgarrados por completo, y su interior parecía como si un pequeño agujero negro lo hubiera carcomido desde adentro hacia afuera. Que aun siguiera vivo después de semejante daño era ilógico, y aunque ella no fuera un médico en condiciones, sabía lo suficiente para percatarse de que esas heridas no eran normales…
Aun así, ella usaría todo su conocimiento para poder curarlo.
Súbitamente, Rowen se levantó de la mesa, mirando a su alrededor como si fuera una momia. Sus ojos estaban secos y ligeramente ensangrentados, además de verse más pálido que de costumbre. A pesar de sus heridas, sus movimientos daban la impresión de alguien con resaca que se levanta más temprano de lo que debería.
Hizo un gran esfuerzo para ponerse de pie, pero al no poder hacerlo solo se sentó encima de la mesa, mientras que sus compañeros lo miraban perplejos.
-Um… ¿Rowen?- Hablo la peliverde un tanto sorprendida. -¿Estas… bien?-
Su líder no respondió, tenía la mirada perdida pero dejaba ver un semblante molesto.
-R… ¿Rowen?- Hablo Mob tratando de no tartamudear.
Seguía sin responder, mirando a la nada con el ceño fruncido.
Entonces Abi, sin esperar una respuesta, se acercó a su líder y con violencia le inyectó algo en el pecho, un regenerante de alta potencia. El apenas se movió, no parecía importarle en lo más mínimo. Ella intento recostarlo de nuevo, pero a pesar del débil porte que mostraba, no pudo hacerlo.
-Lo siento, pero no puedo dejar que sigas así con esas heridas. Por favor, déjame ayudarte.-
El siguió en silencio unos momentos, antes de responder de manera muy seria.
-No… descuida, yo voy… a estar bien.-
Abi y Mob se miraron mutuamente, preocupados. El daño que había recibido era masivo, sin importar lo fuerte que sea, no debería poder hablar en esas condiciones.
-Me cuesta creerte, pero si de verdad estas bien, ¿quieres explicarme qué demonios sucedió con el humano?- Exigió la chica, agresivamente.
El citanio solo hizo una breve mueca, mostrando lo que podría considerarse una sonrisa burlona.
-Heh, nada importante… solo… solo, cometí un error, uno solo…- Respondió, teniendo mucha dificultad para respirar y hablar al mismo tiempo.
Él se puso de pie, y de manera muy torpe consiguió mantener el equilibrio. Ella trato de ayudarlo, pero Rowen hizo una seña con su mano para detenerla. Y antes de que pudiera hacer algo más, comenzó a toser sangre violentamente, tanto que cayó de rodillas. Abi ignorando la seña, lo abrazo y lo ayudo a ponerse de pie.
-¡Oye! ¡Deja de hacerte el fuerte! ¡Déjame al menos curarte!- Exigió ella, una vez más.
El no respondió, nuevamente tenía la mirada perdida.
-Por favor, Rowen. Una vez que estés fuera de peligro, yo misma traeré la cabeza de ese humano. ¿Qué fue… lo que te hizo? ¡Lo hare pagar!- Abi sonaba muy seria al respecto, incluso se podían notar pequeñas lágrimas en los ojos.
Entonces, le devolvió el abrazo lo más amable que su cuerpo se lo permitió, recuperando un poco la compostura.
-No hace falta… Como dije antes, el humano ya no vale la pena…-
Al soltarla, camino torpemente hasta los controles de navegación, limpiándose la sangre de la boca. Una vez más tenía la mirada perdida, y a medida que avanzaba, sus compañeros no dejaban de verlo, se veían totalmente aterrorizados de la escena tan patética de su líder. Nunca antes lo habían visto así de dañado…
Mob de su parte, no sabía que pensar, ya que él había enfrentado al humano antes y no le pareció la gran cosa. Incluso si se lo hubieran permitido podría haberlo matado ahí mismo y traerlo como premio de caza.
O al menos, intentaba meterse esa idea en la cabeza. Pero al ver como termino Rowen, después de años estando bajo su servicio, ya había asimilado que nunca le podría derrotar y la oportunidad tomar el mando no era más que un sueño distante e imposible. Entonces…
¿Cómo fue que un niño humano podría haberle hecho esto? ¿Habría terminado el de la misma manera… o peor? Estas preguntas lo atormentarían por el resto de sus días. Simplemente era una locura o quizás una pesadilla, sea cual sea la razón, deseaba que terminara ya.
Abi…
Ella solo lo había visto así una vez… solo una vez, fue cuando eso destruyo su planeta natal y no pudieron hacer nada para impedirlo… Verlo de esa manera le hacía recordar memorias horribles y muy turbias, además de impotencia e ira al mismo tiempo.
…
Con mucho esfuerzo, Rowen llego a su asiento favorito y recogió los audífonos que ahí tenia, pero estaba demasiado débil como para ponérselos. Resignándose, él puso en marcha la nave y hablo lo suficientemente fuerte como para que los presentes lo escucharan. La mayoría de ellos, trataban de no mirar hacia donde estaba él, a tal punto que es difícil diferenciar si lo hacían por miedo o por desdén.
Mob aún seguía ensimismado con sus pensamientos de lo que hubiera pasado y sus diferentes posibilidades, el ya ni siquiera estaba prestando atención a su alrededor, ni lo pesado que el ambiente se estaba tornando.
-¡Prepárense! ¡Nos largamos de aquí!- Exclamo el citanio a todo pulmón, como si no le pasara nada.
La única que se acercó a él fue Abi, convencida totalmente que ese acto de fortaleza era solo una fachada.
-¿De verdad vamos a dejar las cosas así? No me gusta para nada, pero tú mandas. ¿A dónde nos dirigimos?- Pregunto ella, aprovechando la ocasión para acercarse. Las heridas de Rowen no eran normales y quería terminar con el tratamiento aunque él se opusiera. Pero justo ahora, ella estaba siendo invadida por un presentimiento horrible, y este aumentaba mientras más cerca estaba de su líder. Ella estaba muy familiarizada con esa sensación, pero era algo que solo se percataba de sus adversarios. Era la primera vez que ella sentía esa… desesperación.
-¨Nos vamos a casa…¨-
…
Esa respuesta alarmo a la citania a tal punto, que sus ojos no pudieron ocultar su asombro y guardo silencio absoluto. Algo no estaba bien con esa respuesta, y no fue tanto por lo que dijo, si no por cómo se escuchó. La voz era como habla normalmente una persona, pero distorsionada al igual que esta saldría de un radio bastante viejo.
Por unos instantes llego a pensar que se trataba de la turbulencia de la nave al salir de la atmosfera, si bien la misma es muy eficiente, era un modelo bastante viejo, conservado por mera nostalgia a una cultura que ya no existe.
Pero algo no estaba bien, definitivamente.
La nave paro su curso justo frente a la luna y se quedó ahí, sin motivo aparente.
-No te escuche bien, ¿podrías repetirlo por favor?- Cuestiono ella, tratando de calmarse por la anormal situación.
Y así, el tiempo parecía detenerse de repente. Ella ya no escuchaba el sonido de la nave, ni los murmullos de Mob, ni siquiera los propios sonidos de su corazón latiendo cada vez más rápido. Era como si nada más existiera, nada salvo Rowen y ella, y por supuesto el silencio del espacio mismo.
Justo en ese momento… y solo en ese momento, escucho unas palabras que jamás olvidaría. Ya sea por rencor o cariño, es algo que solo ella sabría.
…
-¨ ¿Sabes? Este planeta siempre me pareció una basura, pero tengo que admitir que su luna es la más hermosa que he visto. Metí la pata esta vez y odio tener que admitirlo.¨-
-¿Qué…?- Murmuro ella, aun estando atónita.
-¨Odio también hacerte esto a ti y me disculpo, pero por favor… Recuerda porque empezamos todo esto…¨- Su tono de voz comenzó a sonar mucho más amable, pero daba una sensación de que se estaba alejando... Lentamente…
Ahora mismo nada tenía sentido, ella sentía como su pecho se oprimía, doliéndole cada vez más. Ya había visto esto muchas veces antes en otras personas y nunca le había afectado en lo más mínimo, pero hoy era una excepción… estamos hablando de él en este caso.
-No… no puede ser…- Sus ojos comenzaron a ponerse llorosos.
-¨Si es así como tuvo que ser, por mi está bien. De verdad, vaya desvío, ¿no crees?¨-
-Por favor… ya basta…- Ahora llevo sus manos a la boca para evitar gritar, aunque a estas alturas sería imposible.
-¨No puedo encontrar más palabras para decir… así que gracias... por todo.¨-
-¨Nos vemos… Cuídate…¨-
-¨Abigail…¨-
Ella no podía creer lo que estaba escuchando, y justo cuando estuvo a punto romperse, sintió una cálida mano tocando su mejilla por unos instantes, aunque no hubiera nada ahí realmente, y Rowen… estaba quieto… demasiado quieto.
Temblando, ella se acercó y toco su cuello para sentir su pulso. Entonces comenzó sollozar, lo suficientemente bajo para que los demás no la escucharan. Pero no era suficiente, su angustia, tristeza y sobre todo, rabia, seguían creciendo, no sería capaz de contener sus emociones mucho tiempo más.
Por último, volvió a escanearlo una última vez y la computadora marcaba que su corazón se había detenido 5 minutos antes de que la nave despegara…
¿Cómo fue posible que no se haya percatado antes? ¿Qué fue… lo que escucho? Nunca lo sabría, la respuesta quedaría perdida para siempre.
Y entonces, ella tomo los audífonos de su líder y los abrazo con fuerza, rompiendo en llanto.
Los demás miembros que trataban de mantenerse al margen, no pudieron ignorar aquello y fueron con ella, solo para darse cuenta de lo que realmente ocurría. Mob por su parte estaba sentado en el suelo, y no hacia otra cosa más que sostener su cabeza con fuerza, como si se la quisiera arrancar.
La dura verdad los golpeo a todos por igual…
Rowen había muerto.
…
Casa de los Díaz, Habitación de Star.
A la mañana siguiente… casi mediodía.
Ya era un poco tarde para cuando el sol se coló en la habitación de Star, tocando suavemente su rostro de poca a poco. No era la primera vez que ella iniciaba el día de esa manera, al menos ya se había hecho costumbre dormir incluso después de los recientes hechos.
Desde el balcón, una conocida pelinegra observaba en silencio, tanto a Marco como a Star.
Estaba muy preocupada desde que ellos habían arriesgado sus vidas para rescatarlos, tanto a ella como a los demás, pero le pareció muy extraño que ellos no los fueran a buscar, o al menor reportaran su victoria. Incluso había llegado muy temprano solo para estar segura, pero al verlos dormidos tan plácidamente, imagino el mejor resultado posible.
Ellos ganaron… O al menos eso parecía…
Así que los dejo dormir, ya se pondrían al día una vez que despierten.
Pero… el pensamiento no la dejo tranquila mucho tiempo, cuando estaba aburrida, Janna tenía la tendencia a sobre analizar su entorno, una vieja manía que resultaba muy útil en cualquier situación… a excepción de esta claro está.
Ella había los había observado con bastante cautela. A todas luces, parece que les dieron una paliza, especialmente podía notarse en sus atuendos, pero, al ver más de cerca a Marco, pudo darse cuenta de que fue el quien recibió significativamente más castigo que Star. Podía notar las muchas rasgaduras y agujeros por toda su ropa, incluso, claros rastros de sangre seca y restos minúsculos de concreto.
Aunque parecía que la princesa intento sanarlo, aún tenía heridas frescas que se veían a simple vista, como si las hubieran hecho en ese mismo instante… Menos mal que sus padres tenían la manía de perderse durante días en sus propios asuntos, incluso si ya estaban acostumbrados a que su hijo tuviera aventuras caóticas con Star, tal y como estaba ahora sería demasiado difícil de explicar. Vamos, que no todos los días son secuestrados por mercenarios interdimensionales.
A decir verdad, estaba entre molesta, asustada y sobretodo, preocupada. Los citanios eran por mucho lo más peligroso que ella hubiera visto (una enorme diferencia comparándolos con lo ridículo que fue Ludo, quien extrañamente había dejado de aparecer) y temía que ellos regresaran por sus amigos, especialmente por Marco, quien era por lo que toda esta situación había empezado. Manteniendo el silencio, ella arrugo la nariz casi por instinto, mientras sentía una fuerte presión en el pecho y el estómago.
-¨Entonces… ¿así es como se siente esto? Que fastidio…-¨
Justo en esos momentos, los ojos de la princesa comenzaron a abrirse, más que nada por la molestia que le causaban los rayos del sol de mediodía.
-Ughh… 5 minutos más…- Bufo Star, mientras que con un ademan de sus manos hizo que las cortinas de su habitación se cerraran de golpe, mientras que ella volvía a acurrucarse como un gatito, ignorando por completo a Janna casi tirándola al suelo por la fuerza de su magia.
Eso fue raro, normalmente Star utilizaba su varita para hacer prácticamente cualquier cosa, pero ahora utilizaba únicamente sus manos. Parece que las lecciones de los capítulos prohibidos por fin estaban dando frutos, aunque a decir verdad, ella tenía la esperanza de ver algo más impresionante. Sin embargo, de verdad odiaba tener que hacerlo, pero ya había tenido suficiente esperando a que estos dos se dignaran a levantarse, ni siquiera ella misma dormía pasando del mediodía.
De verdad quería saber qué fue lo que ocurrió con los invasores.
Con todas las malas intenciones del mundo, Janna fue al baño de la princesa y lleno una cubeta con el agua más fría que pudo encontrar. Cuando salió del baño, mostro una sonrisa increíblemente maligna, tanto que incluso hubiera asustado al mismísimo Lynx de haber estado presente… (O al menos consiente, considerando la situación)
Para su sorpresa, Star ya estaba despierta, observándola detenidamente con sus ojos entrecerrados, casi juzgándola.
-Ni siquiera lo pienses Janna…- Murmuró la princesa, adivinando sin problemas las intenciones de su amiga.
-Oh vamos, sabes que esta broma es divertida…- Entonces la pelinegra fijó su mirada en el chico seguridad que aun dormía. -Puedo al menos…-
-No…- Respondió Star, cortante.
-Agh… aguafiestas, tú ganas. ¿Pero… como supiste lo que quería hacer? Ni siquiera Marco se da cuenta cuando me cuelo en su casa.-
Star de su parte rasco su cabeza, tratando de reacomodar su cabello, el cual estaba sumamente enredado y con mal aspecto. Uno no sabría si fue resultado de la batalla del día anterior o dejaron que Ponyhead volviera a organizar una fiesta.
-Sentí… una intención malévola… pero cuando me desperté me di cuenta que solo eras tú…-
-Bueno, no te equivocaste. A todo esto, quería ser la primera en saberlo… ¿qué fue lo que ocurrió ayer? ¿Ustedes ganaron verdad?- Janna hizo cierto hincapié en la segunda pregunta, realmente quería saber si debía dejar de preocuparse.
-Yo… no lo sé, no recuerdo mucho.- La princesa, miro de reojo a Marco, mientras se notaba que esa pregunta la incomodaba un poco. Entonces continuó, mientras que Janna buscaba un lugar cómodo para sentarse, al final prefirió solo estar en el suelo.
-No creo que ganáramos, creo que lo más cercano que podría describir fue un empate… Nos separamos, yo y la citania tuvimos un duelo, creo que ha sido la pelea más dura que haya tenido en mi vida...-
Star mantenía un semblante decepcionado, Janna intuyo que realmente no le fue muy bien en esa pelea.
-De Marco no sabría decirte mucho, solo luchamos juntos casi al final… pero después…-
Pauso un momento, ya que ella estaba un tanto avergonzada, no quería dejar al descubierto como fue que Rowen la noqueo tan fácilmente y mucho menos que tuvo que recurrir a un truco sucio para incapacitar a Abi.
-¡Una piedra cayo en mi cabeza!- Fue lo primero que la princesa pudo pensar y reía un poco de forma nerviosa, haciendo lo posible por no delatarse ella misma. -Ya sabes, ese edificio no estaba muy entero que digamos, jeje…je-
Entonces ella misma reacciono, recordando algo importante.
-¡Es cierto! El lugar se caía a pedazos, ¿Cómo fue que escaparon sin nuestra ayuda?-
Janna la observo un tanto extrañada.
-¿Huh? ¿Lo dices en serio? Pues… fue algo así como un tobogán de arena y concreto que salió de la nada, nos sacó a todos de ahí casi en el último segundo, antes de que todo se derrumbara encima. Yo convencí a los demás que fue cosa suya, pero ya que lo mencionas… eso no se parecía a nada que te haya visto hacer antes.-
Star se quedó un momento pensando.
-Sinceramente, estábamos muy metidos en esa pelea y Marco quedo muy herido al final, creo que el tal Rowen también… pero la verdad no pude pensar en otra cosa que no fuera ayudarlo…- Ella acariciaba los cabellos del chico, quien a pesar de todo aun parecía estar inconsciente.
-No te preocupes, te entiendo. Debió ser bastante duro…-
Respondió Janna tratando de animarla un poco, aun así su curiosidad pudo más que ella.
-Pero… si no fueron ustedes… ¿Quién nos puso a salvo entonces?-
Ambas se miraron por unos momentos, y el silencio de Star solo daba a entender que no sabía absolutamente nada, además de que se notaba en su cara que le fue difícil traer a Marco a un lugar seguro. Decidió que era mejor dejar las cosas como estaban.
-Bueeeeno, da igual, lo pasado se queda atrás. Deberíamos buscar algo para desayunar, a ver si la comida despierta a tu bello durmiente.-
Star sonrió un poco por la petición.
-Si… me vendría bien un bocado, estoy exhausta. Pero antes, dime algo… ¿todos están bien?-
-¿Jackie y los demás?-
La princesa asintió.
-Bueno… digamos que me vi obligada a separarme de ellos pronto, tuve unos ¨contratiempos¨ (policías, pero Star no necesita saber eso ¿verdad?) Jackie está bien, hable con ella antes de venir aquí, en cuanto se sienta mejor vendrá a visitarlos también. Raro 1 y Raro 2, pues… solo sé que salieron vivos, no estaban muy contentos por salir por sus propios pies, pero seguro que se les pasara.
-Umm, ok, si tú lo dices creo que está bien.- Respondió la rubia sin estar muy convencida, pero la preocupación se esfumo rápidamente. - ¿Qué comemos entonces?-
…
Mientras ambas chicas discutían cual sería un mejor desayuno, Marco yacía inconsciente, o al menos eso parecía porque podía escucharlo todo. No podía moverse, pero sentía prácticamente todo a su alrededor. Los nada naturales pasos sigilosos de Janna, hasta la respiración de Star mientras dormía a su lado.
Pero había algo más, algo bastante leve. Era como si fueran leves latidos, pero torpes y sin ritmo. Además, podía escuchar una respiración profunda a la distancia, sin embargo, no se escuchaba a algo familiar… O al menos eso quería creer.
Lentamente, los latidos y la respiración comenzaron a sonar más fuerte, cada vez tenían más nitidez. Llego el punto en que Marco comenzó a sentirlos como si fueran los suyos propios, pero no era natural. Era aterrador sentir un pulso y respiración que no fueran las de tu propio cuerpo, casi como un parasito. Entonces, el chico pensó en Lynx y en las palabras del citanio antes de que el perdiera por completo el conocimiento. Su maestro… ¿un enemigo? ¿Un traidor?
No tenía sentido, pero rápidamente el descarto la idea, ya que durante todo este tiempo Marco se había acostumbrado a la esencia del monstruo mentor y lo que estaba sintiendo ahora no tenía nada que ver.
Era algo… más salvaje, algo aterrador, eso no se parecía a nada que hubiera escuchado antes. Pero por más vueltas que le diera, solo había una sola cosa que se parecía a ese latido y respiración… era la abominación de Nyx…
…
Entonces… Marco abrió los ojos.
Mirando a su alrededor, reconoció de inmediato que era la habitación de Star, pero a pesar de no poderla ver, sabía que ella estaba en casa. Sintió otra presencia, un poco más sutil pero difícil de ubicar, no tuvo que pensar mucho, Janna es la única que entra en esa categoría.
También, sintió una tercera presencia, un tanto más lejos pero muy imponente. Esta última reflejaba mucho rencor, pero a la vez mucha tristeza. ¿Jackie tal vez? No lo sabía con certeza, nunca había sentido alguna de esas emociones de parte de la patinadora.
El chico entonces trato de levantarse, pero sintió un horrible y agudo dolor en cada centímetro de su cuerpo, cualquier otra persona hubiera gritado por esa sensación, pero su cuerpo estaba tan lastimado que apenas pudo tensarse. Prefirió no tentar más a la suerte, era claro que término herido ¨de nuevo¨ pero ni siquiera recuerda como fue en primer lugar.
Lo último que podía recordar era que Rowen… había lastimado a Star y amenazó con hacerle algo aún peor.
Eso seguro que lo hizo enfadar la primera vez, pero recordándolo ahora, tenía le sensación de que era una amenaza sin fundamento o a lo mucho una vacía. ¿Qué fue lo que ocurrió realmente? ¿Por qué percibía todo distinto?
Antes de que pudiera responderse a sí mismo, Star y Janna entraron en la habitación, llevando con ellas una considerable cantidad de comida, desde sándwiches, papas fritas y una que otra fruta. Entonces, sus ojos se encontraron con los de Star. Rápidamente pudo sentir como una emoción llenaba el cuerpo de su querida princesa, era un profundo alivio.
-¡Marco! ¡Estás bien!- Sin mucho más que decir, ella se abalanzó sobre el chico para abrazarlo fuertemente.
-Si… lo estoy…- El chico no la detuvo, a pesar de que dolió bastante dada su condición, no quería negarle ese momento de alegría.
Entonces, cerca de la rubia, se percató de una emoción similar a la que su compañera estaba desbordando. También era de alivio profundo, pero en una intensidad solo un poco menor, pero era genuinamente idéntica. La única diferencia, es que esta tenía una pequeña fracción de dolor. Enfocándose, pudo darse cuenta de que esa sensación venia de… ¿Janna?
Eso fue un tanto extraño, ya que en cuanto ella se dio cuenta de que la estaba mirando, toda sensación desapareció en un instante, dejando solo un indiferente vacío.
Los sentidos extrasensoriales del chico solo duraron unos segundos antes de volver a la normalidad, pero fue suficiente para dejarlo con más preguntas que respuestas, aunque para ser sincero, él no tenía la fuerza para seguir pensando en algo así. Si tenía suerte, tal vez solo lo olvidaría.
-Me alegra verte despierto… ¿Cómo te sientes?- Pregunto Star acercándose a él para revisarlo mejor.
-Destruido…- Respondió el chico con una media sonrisa.
-Sí, normalmente así te sientes después de una paliza.- Añadió Janna mientras mordía una manzana.
Marco no respondió de inmediato, aún tenía en su mente lo que había pasado antes.
-Supongo… pero no lo recuerdo.-
El chico entonces, recordó poco a poco lo que había ocurrido en la batalla anterior, no con tantos detalles como una memoria reciente, pero si para ponerse al corriente.
-Bien, como sea, el punto es que estas hecho papilla. Toma…-
La pelinegra lanzo con destreza un sándwich envuelto en plástico hacia Marco, el mismo aunque lo pudo atrapar, le costó bastante.
-Ahí tienes un especial Butterfly-Ordonia, te dará energía hasta en tu próxima vida… probablemente.-
Marco observo el sándwich con desconfianza, normalmente cuando Janna preparaba algo para comer era seguro de que no saldría de los sanitarios en una semana.
Star al ver la cara de preocupación, no pudo evitar sonreír.
-Descuida, me asegure de que no tuviera veneno o algo así.- Murmuro la rubia, tratando de calmar los nervios de Marco.
-Me preocupa más que tenga algo ilegal…- Respondió el chico, acomodándose mejor en la cama para poder comer.
-Vamos Díaz, ni siquiera yo soy tan cruel para jugarte una broma estando mal herido.- Añadió la ladrona en potencia, un poco molesta por la desconfianza.
Entonces, entre risas y comentarios sarcásticos, los tres adolecente comieron, bromearon y la pasaron bien unos minutos. Ya habiendo descansado un poco, Marco comenzó a recordar más sucesos del día anterior.
Sin decir ni una palabra, él se acercó a Star y la abrazo fuertemente, poco le faltaba para que dejara caer lágrimas.
-Pensé que te había perdido…-
Ella le devolvió el mismo abrazo.
-Yo creí… que por tus heridas…-
Ninguno de los dos se animó a seguir hablando, solo se acercaron un poco más y compartieron un leve pero profundo beso. Más que por cualquier sentido romántico, lo hicieron para hacerse saber el uno al otro de que estaban presentes, vivos… y que no tenían la intención de ir a ningún lado.
Por otra parte…
Janna estaba prácticamente a un lado de ambos, comiéndose un sándwich mostrando una expresión estoica y un tanto desinteresada. Vaya que son rápidos en cuanto a cambiar el ambiente estos dos, pero era un poco grosero hacer eso teniéndola ahí mismo, es casi como si ella hubiera dejado de existir para ellos. No es como si eso le molestara…
-Bien chicos, les voy a dar un poco de espacio… normalmente no me molesta mirar pero esto es demasiado personal para mi gusto, si les interesa, voy a estar en la sala viendo televisión.-
Dejando a los tortolitos de lado, Janna tomo unas cuantas provisiones de las que sobraban, estaba segura que sus dos amigos no se darían cuenta. Junto tanto como pudo en ambas manos, a tal punto que solo se podían ver sus piernas y su característico gorro. Era como una pequeña colina de comida chatarra.
Ella lentamente se acercó a la puerta principal y trato de abrirla con una mano, mientras que con la otra trataba de cargar el enorme botín. Entonces, antes de que pudiera alcanzar la manija, la puerta se abrió sola y dejo espacio suficiente como para que pudiera pasar sin problemas.
Eso… fue muy extraño…
Se supone que nadie llegaría a la casa de los Díaz en un buen rato… ¿Quién abrió la puerta entonces?
Haciendo memoria, Janna recordó que Jackie también iría de visita, así que asumió que se trataba de ella.
-Gracias amiga, me salvaste la vida.- Murmuro la pelinegra mientras dio un paso al frente, solo para ser detenida por una voz familiar.
-Quizás… deberías evaluar un poco mejor tus amistades.-
La voz dejo helada a Janna y por un mero acto reflejo, tiro toda la comida alrededor de ella. Al tener descubierta su línea de visión, pudo confirmar lo peor.
Ropajes negros, cabello verde y una cara increíblemente hostil. Frente a ella estaba Abigail.
¿Cómo? ¿Por qué? Es demasiado pronto para que busquen venganza, ¿es que estos matones no tenían nada mejor que hacer?
Janna mantuvo su vista fija en la citania, pero su cuerpo no dejaba de temblar. Tenía que hacer algo rápido, ya que ni Marco ni Star estaban en condiciones para pelar y en el mejor de los casos eran presas fáciles.
Ella ya no pudo pensar, el pánico no le permitió hacer mucho tampoco, todo lo que le quedaba a esta chica eran sus propios instintos.
Entonces ella abalanzo un potente golpe a la citania, directamente en su estómago.
Sin embargo, no sirvió de nada. En cuanto Janna la toco se sentía como un saco de boxeo relleno de cemento, si hubiera intentado golpearla más fuerte, es probable que más de un hueso terminara roto.
La citania solo soltó un pequeño suspiro mientras que la chica sostenía su mano adolorida, sin siquiera poder gritar.
-No vine a esto… pero como quieras…-
Fuertemente, Abi pateo a Janna en el pecho, lanzándola con la suficiente fuerza para que terminara en medio de la habitación. Esto asusto a ambos chicos, y al mirar entonces hacia la puerta terminaron por ponerse en guardia, especialmente Star, quien la había pasado horrible luchando contra la loca del cabello verde.
Star de su lado salto al frente de Janna para protegerla, acto seguido, Marco intento hacer lo mismo utilizando el ¨manto¨, pero sus heridas no le permitieron hacer absolutamente nada, haciéndolo caer al suelo de cara… aun así se reincorporo rápido, pero aun parecía muy débil. La tensión en el aire se podía sentir con cada paso que Abi daba hacia adelante, sin embargo, ella seguía mostrando tranquilidad. Tanto Star como Marco estaban atónitos, nunca antes algún enemigo había buscado venganza tan rápido y mucho menos después de una batalla tan difícil como la del día anterior.
-Antes de que piensen en pelear, necesito que me escuchen… por favor.-
Ambos se miraron mutuamente con extrañeza, no sabían que responder a esa petición en específico.
-He venido a hacer un trato…-
…
FIN DEL CAPITULO.
Un breve mensaje del escritor:
Sé que ha pasado mucho tiempo y que las historias de Star vs ya no tienen tanto impacto como antes, pero me gustaría saber si les gustaría que terminara con la historia de una vez por todas, ya que he estado trabajando en una historia original, pero sentí la necesidad de terminar las que ya había empezado, en especial esta.
Agradecería los review dándome su opinión de la misma y si les ha gustado la historia para variar.
Les agradezco muchísimo a quienes a pesar de lo que tardo en subir capitulo y los tiempos actuales, aun se tomen la molestia de leer lo que escribo, tanto a los viejos como nuevos lectores.
Muchas gracias por todo el aguante, y nos veremos pronto con un nuevo capítulo. (Con suerte, no será uno cada año xD)
