Capítulo 30: Miriadas de Verdad
Casa de los Días, después de la llegada de Abigail…
Todos quienes estaban presentes, observaban a la citania, atónitos… Bueno a excepción de Janna quien había caído completamente noqueada. Marco por su parte trataba de pensar en algún plan para poder librarse de la intrusa pero no podía imaginar algo claro. Él no había luchado contra ella y prácticamente, solo conocía sus habilidades por parte de Star. Ahora mismo, el ambiente era tan tenso que se podía tocar, tan palpable e intenso como un corazón latiendo.
Desesperado, el adolecente trato de reunir su magia para poder contraatacar cuando viera una oportunidad, pero parte de su instinto le decía que solo movimiento en falso bastaba para que todo acabara mal para ellos.
Star por su parte, estaba hecha una fiera, apretaba sus dientes de tal manera que podrían agrietarse en cualquier momento, y cada músculo de su cuerpo, por más lastimado que estuviera, se tensaba con muchísima fuerza. Sin embargo, ninguno de los dos se movió, se mantuvieron expectantes de su enemiga, por si ella hacia cualquier movimiento sospechoso pasaría a la ofensiva. Pero… ¿Qué podrían hacer ellos en su estado actual? Si al menos pudieran haber descansado unos días esto no sería tan difícil. Incluso Abigail, quien tuvo una feroz pelea contra Star, no parecía verse afectada en lo más mínimo.
Justo ahora, no podían distraerse, Janna estaba frente a ellos inconsciente y era prioridad ponerla a salvo, ella no era una peleadora y Star aún sentía culpa por todo lo que había ocurrido, tanto aquí mismo, como con lo que había ocurrido antes.
Cómo si se leyeran la mente, tanto Marco como Star tuvieron la misma intención, uno distraería a la citania mientras que el otro pondría a salvo a Janna, para inmediatamente regresar y ponerle fin a esta pelea interminable, aunque tuvieran todo en contra.
Aun así, justo cuando el chico daría el primer paso, Abi hablo de nuevo, como si hubiera anticipado los movimientos de los presentes.
-Levántate, Ordonia. Sé muy bien lo fácil que puedes actuar para zafarte de todo tipo de situaciones. Estoy segura que querrás escuchar lo que tengo que decir, ¿o será que no tienes curiosidad?-
Tras decir esas palabras, todos se mantuvieron en silencio. Hasta que después de unos segundos, la pelinegra se levantó despacio y sin hacer movimientos bruscos.
-Bien, tu ganas, espero que sea bueno...- Respondió de muy mala gana y sin perder de vista a la invasora.
Escuchar que Janna estuviera bien sirvió para que los otros dos se calmaran un poco, pero ni de chiste bajarían la guardia.
-¿Qué es lo que quieres? ¿No están satisfechos con todo lo que ha pasado?- Marco alzó primero la voz. -Nada de lo que digan me harán cambiar de opinión, no iré con ustedes bajo ninguna circunstancia.-
Entonces, al escuchar la voz del humano, los ojos de Abigail se encendieron de un brillante color azúl y prácticamente lo miro con todas las malas intenciones del mundo y transmitía una colosal sed de sangre.
La mirada fue suficiente para que el chico retrocediera, listo para enfrentarse a lo peor…
Pero así como la sed de sangre se hizo presente, también desapareció. Prácticamente sustituida por un profundo, pero inofensivo rencor.
-Bueno… hay varias cosas de las que es necesario hablar, pero tratare de ser breve y concisa, para que podamos llegar a un acuerdo.-
Los tres adolescentes ser observaron mutuamente, con un claro escepticismo.
-Primero que nada, toma esto niña, una reliquia como esta no debería ser abandonada así como así…-
Entonces Abigail metió la mano en el bolsillo de su abrigo y saco la de Star, lanzándola hacia ella. La princesa atrapó su pertenencia con algo de dificultad.
Star observó su varita, sin dejar de vigilar de reojo a la peliverde, mirando cada centímetro de ella intentado ver hasta el más mínimo detalle por si había algún rastro de alguna trampa. Pero no, no fue así, estaba perfectamente normal.
-No pienso agradecerte…- Respondió la princesa, mientras guardaba la varita celosamente.
-Me da igual, esto es solo un pequeño detalle de buena fe. De esta manera aseguro que es un cese al fuego a condición de escucharme.-
Al decir esto, Abi camino hacia una pared, apoyándose en ella mientras cruzaba los brazos. Observando a los adolescentes con desdén y desprecio, especialmente a Marco.
-Como lo había mencionado antes, nuestro objetivo era reclutar al humano aquí presente, para que se uniera a nosotros. Al ver que las primeras negociaciones no fueron lo que se esperaba, decidimos tomar medidas más agresivas. Dadas las… circunstancias… todos nos vimos forzados a retirarnos...-
Pero antes de que pudiera continuar, Marco la interrumpió.
-¿De qué estás hablando? ¿Negociaciones? Hasta donde yo sé tomar rehenes y ofrecerme ser un maldito proxeneta interdimensional no me da precisamente mucha confianza.-
Abi rodo los ojos y dejo salir un breve suspiro.
Janna ahogó una pequeña risa, ya que podía imaginarse a Marco haciendo de cualquier profesión, excepto esa que empieza con "p". Considerando lo terrible que es el chico para tratar con otras chicas que no fueran Star. En cualquier otra circunstancia, se habría reído a carcajadas.
Por su parte, la princesa no dejaba de mirar a la citania, casi sin parpadear, esperando cualquier movimiento sospechoso que le diera una excusa para patearle la cara. Si alguien más la hubiera visto, se daría cuenta de que su rubio cabello casi se erizaba como el de un gato.
-"Asi que fue eso… no me sorprende porque el humano rechazo la oferta en primer lugar"- Pensó Abi.
-Mira humano, desconozco cómo fueron las negociaciones, pero tienes que entender que somos mercenarios, nosotros hacemos "cualquier" trabajo si este se paga bien.- Respondió la citania mientras rodaba los ojos, detestaba tener que dar explicaciones de lo obvio, pero entendía la molestia del chico.
-Bueno, eso es algo común, la mayoría de los que tienen esa profesión no tienen ni una pisca de escrúpulos, es admirable hasta cierto punto.- Hablo Janna metiéndose en la conversación.
Marco la observó unos momentos, con una notable cara de disgusto pero no le sorprendió al fin y al cabo.
-Me da igual, sean lo que sean, yo no podría ser parte de un grupo como el suyo, ni hoy ni nunca.- El chico cruzo los brazos, seguro de si mismo, aferrándose sin ninguna duda a sus principios.
Hubo un silencio incómodo de unos segundos, el rostro de Abi ya no mostraba tanto rencor, ahora solo se podía ver decepción.
-Ya veo…- Dijo ella encogiéndose de hombros. -Sin embargo, dadas las circunstancias actuales, es imposible aceptar un no como respuesta, por eso voy a hacerte una oferta que serás incapaz de rechazar… Pero antes, necesito que respondas algo, y quiero que seas totalmente honesto…-
En ese momento, la voz de la joven dejo relucir una muy extraña honestidad, tanto que hasta Star le pareció raro, pero nunca dejo de estar alerta. Sin embargo, Marco permaneció estoico y la seriedad en su mirada no desapareció.
-Eso depende de la pregunta…-
Entonces la citania tomo una gran bocanada de aire, como si le costara lo que estaba a punto de decir.
-Es justo… Verás, necesito saber, ¿Qué fue exactamente lo que le hiciste a Rowen cuando luchaste con el? ¿Puedes explicármelo?-
La pregunta fue… una sorpresa como mínimo. Marco no sabía que esperar de lo que la invasora diría, sin embargo tanto Star como Janna se quedaron un tanto confundidas por lo mismo.
El chico estaba a punto de responderle que se fuera al diablo, pero algo había en los ojos de la citania que genuinamente pedían una explicación, así que sin saber muy bien porqué, él le respondió.
-La verdad, no tengo idea. Cuando luché contra él no sentí que le hiciera algo realmente, sin duda fue el oponente más duro con el que haya luchado, hubo un momento en el que Star me ayudó, pero aun así él pudo acorralarnos a ambos. No sé qué sucedió después de eso… La lluvia era muy fuerte y como puedes ver, resulte bastante herido…-
La citania no respondió, estaba la cabeza baja con la mirada perdida, murmuraba algo que solo ella podía entender. Era claro que esa no era la respuesta que quería.
Ahora fue Marco, quien al recordar lo ocurrido y lo mucho que sufrieron tanto el cómo sus amigos y sobre todo Star, no pudo evitar explotar.
-¡Y que importa lo que le haya hecho! ¡Si no nos hubieran atacado nada de esto estaría pasando!-
Abi permaneció en silencio, así que el chico continuo.
-Si el no está aquí es porque no puede… ¿cierto? ¡Lo que le haya ocurrido a ese maldito se lo merecía!-
-…..-
Haber dicho aquello fue uno de los peores errores que Marco podría haber cometido, porque ahora fue la citania quien explotó… Literalmente.
Sus ojos brillaron de inmediato de un azul incandescente, mientras que un poderoso aura salía expulsado y ella apretaba los dientes con un odio descomunal. Rápidamente, una onda de frio se expandió por la habitación, era tan intenso que prácticamente se sentía como si quemara. Janna se alejó lo más que pudo, casi hasta el balcón, ya que eso era demasiado para un humano normal como ella… Los únicos que se mantuvieron en su lugar a pesar de sus heridas fueron tanto Star como Marco.
Entonces, un muy fino haz de luz azulea paso a un lado de la cabeza de Marco, casi parecía un láser, pero fue tan rápido que ni siquiera Star pudo verlo. Por acto reflejo, el chico retrocedió un poco y trato de hacer lo que estuviera a su alcance para poder invocar su magia, pero tal y como la temperatura bajo y subió de repente, también regreso a la normalidad. Entonces hablo Abi, mucho más relajada de lo que aparentaba hace unos escasos segundos.
Star intento proteger a todos, pero por algún motivo que no entendía, su varita no le respondió. Apenas pudo bloquear parte de la magia, pero solo para ella, eso la dejo aún más exhausta, si es que eso era posible.
-Escucha niño, no tengo intención de hacerles daño, pero si vuelves a repetir eso… especialmente ahora, no respondo por sacarme de mis casillas. Tuve que matar algo para calmarme.-
Marco sintió pánico de inmediato, ¿Matar? ¿Qué fue lo que mató?
Pensando en lo peor posible, miro hacia atrás, esperando que no fuera lo que imaginaba. La única que estaba detrás de él era Janna.
Afortunadamente, ella estaba bien, no parece que le haya apuntado a ella. La pelinegra se asomaba tímidamente desde un atrás de un macetero. El chico dejo salir un suspiro, no podría perdonarse si a ella también le hacen daño de nuevo.
Aun así, tuvo la duda sobre qué fue exactamente lo que Abi mato. Y de pura casualidad, Marco miro a un lado, hacia abajo, unos centímetros de dónde estaba de pie, estaba una mosca perfectamente partida a la mitad, casi al milímetro.
Se alegró de que no fuera una persona, pero esa precisión era terrorífica, él ni siquiera se había dado cuenta de la presencia del insecto, considerando el alcance que tenían sus poderes actualmente.
-Escúchame… agradecería de verdad que no digas otra palabra al respecto. Y tienes razón… Rowen no puede estar aquí… porque… porque…-
La citania entonces, comenzó a sollozar levemente, como si la sola acción de pensar lo que estaba por decir le doliera de una forma inimaginable.
Para sorpresa de todos los presentes, lágrimas comenzaron a caer de la cara de Abi y con mucho esfuerzo pudo conjugar palabras.
-Él… él… murió.- Hubo una breve pausa, pero para todos los que estaban ahí se sintió como si fuera una eternidad.
-Las heridas que le causaste en batalla fueron la razón de su… deceso. No pude hacer nada por el, parece que fue demasiado tarde… incluso con mi velocidad. Era por eso, que me interesaba saber qué fue lo que le hiciste exactamente…-
Las mismas lagrimas no se mantuvieron mucho tiempo, prácticamente se evaporaron en un instante, como si ella nunca las hubiera derramado.
Marco no respondió, ni siquiera estaba prestando atención después de que Abi dijera lo anterior. Algo hizo click en la cabeza de del chico cuando entendió que literalmente, él había arrebatado una "vida", aunque se tratara de alguien tan nefasto como Rowen.
Sintió remordimiento, y no tanto por la víctima, si no por él mismo. Había roto su propia meta de nunca matar a nadie, aunque se tratara de una enseñanza de su antiguo maestro de karate, aun así la había tomado como algo personal, parte de su propia esencia.
Técnicamente hablando, él ya había matado a la abominación de Nyx, pero esa situación fue de vida o muerte, eran ellos o eso.
Ahora fue Star quien interrumpió a los presentes.
-No digas tonterías… Marco no es capaz de matar a nadie, no porque no pueda, sino por decisión propia.-
Janna salió de su escondite para apoyar a la princesa.
-Puedo confirmar eso, he vivido toda mi vida cerca de él y su corazón de pollo no le permite ni matar a un insecto. Es un poco aburrido de su parte, pero eso va con él.-
La citania observó a las chicas con extrañeza.
-Yo no tengo ningún motivo para mentir, y si Rowen murió fue por las heridas causadas en su pelea con este humano, lo hubiera querido o no, eso no quita que fue el quien le quito la vida.-
Ambas chicas se miraron mutuamente, la invasora tenía un punto. Abi alzó una ceja cuestionando un pequeño detalle al chico, del cual quería saber más desde que empezaron a investigarlos tiempo atrás.
-A propósito, veo que prácticamente solo estas rodeado de mujeres, aunque sean pocas. Recuerdo que tienes un compromiso formal con la princesa, pero a juzgar que casi siempre están presentes Ordonia y Lynn Thomas… ¿ellas son alguna clase de concubinas? Creía que en la Tierra y en Mewni las relaciones personales casi siempre son monógonas...-
A decir verdad, el comentario tomo desprevenidos a la mayoría, ya que Marco aún estaba debatiendo consigo mismo. Star si bien no entendía lo que la palabra monógona significaba, era claro que lo primero si supo de que hablaba, por lo que se sintió muy ofendida. Y no solo eso, su cara había cambiado de color a un nuevo tono de rojo. Solo ella sabría si fue por enojo o por vergüenza.
A Janna solo le dio gracia la situación, en especial la reacción de su amiga. Le hubiera encantado jugar con la misma solo para ver qué divertido desastre podría surgir de ese tema tan fuera de lugar, prácticamente pedía a gritos burlarse, pero hasta alguien como ella sabe que hay un momento y lugar para todo.
-¡C… CÓMO TE ATREVES! ¡ESTA MAS QUE CLARO QUE EL ES MI NOVIO!- Exclamó Star alzando la voz.
Entonces Janna intervino, de una manera inusualmente madura, considerando como es ella todo el tiempo.
-Creo que no entendieron muy bien la situación, ni siquiera porque presumen ser tan inteligentes. Tanto Jackie como yo misma, somos amistades de Marco y de Star desde hace mucho tiempo. Naturalmente es nuestro amigo, y por eso nos preocupa, estando presentes si tenemos la oportunidad.- Hablo Janna explicando muy bien la situación y despejando condiciones, sin embargo, lo último que diría salió ligeramente sobrando.
-Aunque… yo le había asegurado que sería su segunda esposa cuando la primera lo abandonara, ahora que recuerdo…-
Y… madurez o no, simplemente no pudo resistirse.
-¡Sí! ¡Exactamente! Lo que dijo Janna es la ver...-
Pero la princesa repasó mentalmente todas las palabras porque algo le pareció extraño.
-Espera… ¿¡Que tú dijiste qué!?- Exclamó notablemente sorprendida.
Janna, alzó un poco sus manos y encogió un poco los hombros dando a entender que no le tomara importancia.
-En todo caso, de mi parte solo intento ayudar y ser útil con lo que puedo, estoy segura que Jackie también. Así que no te hagas ideas extrañas… que no tenemos nada que explicarte a ti.-
La citania se llevó una mano al cuello, masajeando el mismo con señal de fastidio, pero sin dejar de prestar atención.
-Eso es contradictorio… pero bueno, como prefieras. Esto solo era una duda de campo, ya que el humano no es capaz de recordar que fue lo que hizo en su pelea, está información es un tanto… entretenida como mucho.-
Mientras tanto, Star estaba haciendo unos leves berrinches mientras que Janna entre risas trataba de calmar a su amiga, Abi solo las observaba con una cara de aburrimiento. Parece que olvidaron muy rápido la situación en la que estaban.
Aun así, quien estaba más ajeno a la conversación era Marco, quién aún seguía sin responder y tenía la vista en la nada. Uno podría pensar que estaría discutiendo con Lynx, como muchas veces antes lo había hecho. Sin embargo, en su mente estaba solamente el mismo, cuestionándose por qué se sentía mal, por lo que le paso a Rowen. Nada de eso tenía sentido. Ni siquiera podía pedirle consejos al monstruo mentor, ya que desde la lucha con la abominación de Nyx, está cada vez más silencioso. Pero el aún podía sentirlo dentro de su mente, observando todo sin perderse ningún detalle solo para reclamárselo al muchacho cuando tuviera la oportunidad. Pero… seguía sin decir ni opinar nada.
Después de estar ajeno a la conversación por un corto lapso de tiempo, uno en el que toda la tensión del principio se había esfumado, Marco volvió a darle seriedad al asunto.
-Ellas… son solo mis amigas, si no hay nadie más es porque no confío en muchas personas y menos con todo lo que ha ocurrido. Con Star es algo completamente diferente, el poder que se me concedió y lo que he hecho hasta ahora ha sido por protegerla. Me he hecho fuerte por ella.-
Star prácticamente olvido todo lo que estaba haciendo al escuchar esas palabras y se notó un brillante rojo en sus corazones de las mejillas. Janna agradeció que ella se calmara y dejara de agobiarla por un comentario que, a estas alturas, no tenía ningúna importancia.
Entonces, él mismo tomo la iniciativa.
-Trate de responder lo mejor que pude, incluso te dije algo que no era de tu incumbencia. Sé que ustedes… querían mis poderes, pero no entiendo para qué. Antes de continuar, ¿podrías decirme exactamente para que los querían?-
Abi estaba fastidiada de tratar con las otras chicas, pero ver la actitud del humano le respondió con una media sonrisa.
-¿Vas directamente al grano? Muy bien, me alegra que nos entendamos mejor.-
Entonces la citania miro hacia un lado, recordando algo desde lo más profundo de su mente, algo que le desagradaba por completo.
-Es una historia muy larga, pero dadas las circunstancias voy a resumirla lo más posible. Si quieres saber la verdad te la contaré toda… pero será paso por paso.-
Marco aceptó sin decir nada, simplemente se sentó en el suelo, sin moverse de su lugar mientras observaba a la citania con atención. Por su parte, Star y Janna hicieron lo mismo aunque un poco más relajadas, manteniendo su distancia con la invasora. Parecía que el ambiente ya se había calmado con tanta irreverencia, aun así, se quedaron detrás de Marco por puro instinto.
-Bueno, primero que nada, tienes que tener en cuenta nuestro planeta natal… este…-
Pero el chico la interrumpió de inmediato.
-Lo sé, Citan es el nombre de su planeta. Sé qué fue destruido por la guerra hace no mucho tiempo…- Hablo Marco seriamente.
Abi estaba realmente sorprendida, algo que no le ocurría muy a menudo, pero desde que se involucraron con "este" humano eso ha ido aumentando. Incluso se le notó en la cara, ya que abrió los ojos como si fueran platos.
-Okaaaaaay, que alguien como tú sepa de eso no es nada normal, da hasta un poco de miedo a decir verdad. ¿Quién te contó? ¿Fue Rowen?-
Marco respondió fríamente.
-¿Acaso importa? Ahórrate lo del planeta y pasemos directo a lo importante.-
Por un momento Star estaba a punto de mencionar que fue Lynx quien les dijo todo lo que sabía sobre los citanios, pero intuyó que Marco lo ocultaba por una razón, así que guardo silencio.
Abi continúo la conversación.
-Bueno, pregunto porque si bien tienes razón... en parte. Lo que sabes es una mentira.-
Hubo un breve silencio.
-Lo que destruyó a nuestro planeta no fue la guerra… fue algo más…-
Antes de que alguien pudiera preguntar algo, ella continúo.
-Citan fue destruido por algo que bautizamos tiempo después como… "Devorador Arcano". Esa cosa es una bestia espacial increíblemente poderosa, tanto que casi raya en lo ridículo. La misma viaja por diferentes dimensiones en busca de mundos llenos de magia para alimentarse. Tiene un hambre insaciable por la misma y puede destruir un mundo entero en cuestión de horas, dependiendo de su tamaño. Lo peor de todo es que no puedes usar magia contra eso, porque se hace más fuerte mientras más magia absorba. Cuando absorbe cierta cantidad de magia, todo a su alrededor se distorsiona y altera el ecosistema dónde se haya hospedado. Lo más común son lluvias torrenciales, pero pueden ser ventiscas si aterrizó en un lugar frío o tormentas de arena si es en un lugar desértico. Y eso no es lo peor, si alguien llega a sobrevivir a sus "peones", puede llegar a distorsionar la realidad misma para confundir a quienes se le opongan, lo más peligroso que puede hacer es mostrar los peores miedos de cualquiera que se acerque…-
Abi hizo una pequeña pausa, parece que recordar todo aquello le dolía, tanto física como mentalmente.
-Los peones de hecho, son como el monstruo con el que lucharon en Nyx… solo que centenares de ellos se abalanzan por un planeta entero, devorando a todo ser vivo dotado de magia…-
Al escuchar todo esto, en especial lo último, tanto Star como Marco sintieron un horrible escalofrío que les recorrió la espalda por completo. Todo lo que Abi estaba contando les resultaba espantosamente familiar, tanto que en sus rostros había desaparecido por completo cualquier seguridad que hubieran mostrado hasta ahora. Sudaban frío, y lo único que pasaba por sus mentes era si era real lo que estaban escuchando, ¿acaso la pesadilla los volvería a acosar… especialmente a Star?
A pesar de eso, Abi continúo con su explicación.
-El único que he visto enfrentar a esa cosa y sobrevivido… fue Rowen… cuando él tenía más o menos tu misma edad humano, en ese entonces...-
Los ojos de la citania mostraban una profunda nostalgia, aunque también podía apreciarse mucho dolor en su mirada.
-Él nos salvó… tanto a mi como a Mobius, nosotros somos los últimos que quedan de nuestra raza, no pudimos salvar a nadie más aunque lo hubiéramos intentado….-
Star prestaba atención a las palabras de la citania, y de inmediato noto algo que le parecía familiar, una pequeña fracción de un sentimiento que ella misma entendía muy bien, aunque fuera por solo un segundo.
-Tú lo querías… ¿verdad? Pude darme cuenta de eso mientras peleábamos…-
Preguntó la princesa, sin ningún tipo de vergüenza.
-Si… y mucho…- Respondió Abi de la misma manera.
-Así que entenderás porque no quería que hablarán de él, y menos insultarlo. Aunque después de lo que pasó no puedo pedir algo de respeto, lo agradecería bastante. Si van a insultar a alguien, que sea a mí, yo cargaré con esa culpa…-
Tratando de seguir la conversación, Star trató de sonar lo más amable posible, aunque se le revolviera el estómago intentándolo. Al final no lo logro.
-Te entiendo, pero te tomaré la palabra en cuanto a lo de insultar…-
Entonces Marco continúo, pero se veía cada vez más pálido.
-Star, no hace falta ningún insulto, dejemos que ella termine su historia.-
Rechazaba por completo la idea de saber más sobre lo que destruyó a los Citanios, pero algo dentro de el lo impulsaba. ¿Era realmente curiosidad? ¿O un morbo enfermizo? Todo lo que sabía era que eso "no era Lynx" y tampoco el mismo. ¿Entonces porque quería saber más?
-Muy bien, continuaré...- La citania carraspeó un poco antes de hablar.
-Después de escapar a duras penas con la que se volvería nuestra nave insignia, el Quod Grovic, tratamos de volver a nuestro planeta una vez que la bestia partió. Lo único que encontramos fue nuestro hogar hecho trizas y nadie, ni siquiera nuestras propias familias quienes eran tan fuertes como nosotros ahora, habían sobrevivido. Había cadáveres por todos lados, la vegetación murió por completo y el aire era prácticamente tóxico para cualquier ser vivo. No pudimos ni siquiera dar una ceremonia de descanso para quienes murieron, simplemente eran demasiados… así que volvimos a huir. En aquel entonces yo tendría unos 13 años aproximadamente, poniéndolo en su sistema métrico, Mobius 10 y Rowen 16.
Desde ese entonces, tratamos de ayudar a quienes hubieran sufrido el mismo destino que nosotros, pero nos repudiaban por ser de una raza que constantemente estaba en guerra. Sufrimos hambre y muchas veces estuvimos a punto de perder nuestra nave por piratas. Pero fuimos fuertes, Rowen nos hizo fuertes. Al final… se hartó de salvar a todos los que nos odiaban, y ese hastío creció en nosotros también.
Si el universo entero nos miraba como monstruos, entonces en eso nos convertiríamos. Nos volvimos mercenarios, y aceptamos cualquier trabajo por sucio que fuera.
Aunque tardamos años en volvernos reconocidos, finalmente llegamos a un punto en el que podíamos cobrar lo que fuera y aun así nos pagarían. Más gente se unió a nosotros y poco a poco nuestra fuerza fue solicitada por varias entidades, incluso la Comisión Mágica de Mewni.- Al decir esto, la citania hizo una muñeca de gracia hacia la princesa, como si se burlara de ella.
Star se quedó muy sorprendida al saber eso último, nunca esperó que la Comisión contratara semejantes mercenarios. Aunque tenía preguntas, ella siguió escuchando.
-Pero… aún después de vivir como reyes, Rowen no estaba conforme, él quería vengarse de lo que nos quitó nuestro hogar. Así que en los últimos años nos dedicamos a dos cosas, rastrear a la bestia… y restaurar nuestro planeta. Aunque lo segundo sería algo sencillo, siempre fue nuestro enfoque cazar al Devorador Arcano. Estudiamos todo tipo de mitos, leyendas, todo. Cualquier cosa que nos ayudara a encontrarlo y acabar con él. Pero en años no pudimos encontrar la gran cosa. Hasta que llegamos a Nyx… y pudimos estudiar lo que ustedes hicieron.
Aunque… fue Rowen quien se dio cuenta de que era lo que necesitábamos al final, supimos que esa bestia sigue el olor de la guerra, también se ve atraída a una poderosa pero extraña y primal magia. La magia "oscura" como la conocen actualmente, es de hecho su objetivo favorito… lo cual es irónico porque es lo único que le puede hacer daño, cómo dicen aquí en la tierra, combatir fuego con fuego. Fue lo que quedó claro después de analizar como mataron al peón superviviente de Nyx…
Sin embargo, tanto yo como Mobius, y ni se diga de Rowen, podíamos lidiar con docenas de esos al mismo tiempo, pero eventualmente se adaptarían a nosotros y nos matarían.
Es por eso que necesitábamos al humano, y quizás a la princesa también por poseer una fuerza mágica similar. Según nuestras investigaciones, no ha habido más usuarios de magia "oscura" desde la princesa renegada de Mewni, Eclipsa y su caballero monstruo, el cuál siempre lo llaman diferente en cada relato. Melquisedec, Globgor, Tragg, Xnil o Artion, incluso hubo más seudónimos, pero nunca se supo cuál fue el verdadero.
Aun así, dejando de lado los detalles, como ya se habrán dado cuenta, lo que enfrentamos no es algo que unos simples niños pudieran lidiar facilmente, por más poder que éstos tuvieran. Fue idea de Rowen ponerlos al límite para ver cómo reaccionaban al estrés, fue por eso que fuimos tan… duros con ustedes. Queríamos saber de qué eran capaces… y ver si podían ser útiles, pero no podíamos aceptar un no como respuesta, esa magia es lo único que tenemos para poder hacerle frente a algo tan siniestro.
Pero… con lo único que nunca esperamos… es que Rowen terminaría muriendo…-
Ahora, la citania era quien mostraba una terrible tristeza en su rostro mientras relataba todo. A pesar de que mantuvo su posición estoica mientras hablaba, las emociones parecían estarse desbordando.
-Denme… un momento…- Murmuro la citania en lo que se llevaba los puños a los ojos, tallándolos mientras mantenía la mano cerrada. Era claro que odiaba mostrarse débil frente a unos mocosos, pero incluso ella necesitaba más tiempo para superar la muerte de un ser querido.
Marco de su lado… pensaba en todo lo que escucho. La abominación que por sí sola casi acaba con su vida y con la de su amada, como esta misma termino por aterrar el corazón y la mente de Star. Solo para darse cuenta de que era un miserable esbirro de algo más ¨grande y poderoso¨, por lo que había mucho más de esas bestias, tal vez atacando ahora mismo algún otro desgraciado planeta.
Y no solo eso, su ¨estimado¨ maestro quien recientemente se había ganado su confianza, ahora solo aparecía cuando se le venía en gana y menospreciaba sus propios esfuerzos, resulta… que esta de algún modo relacionado con esa misma abominacion...
Entonces, esa última advertencia de Rowen… comienza a tener algo más de sentido…
Por último y claramente no menos importante, el único que podría haber respondido a todas sus preguntas, sin importar que fuera alguien detestable, ahora estaba muerto… por su culpa…
Era… demasiado, demasiado que asimilar ahora mismo, tanto que ya no sabía que pensar. Sin embargo, a pesar de tener todo eso en su cabeza, Marco sintió como Star comenzaba a ser invadida por el miedo.
Sin perder el tiempo, él se acercó y pudo ver como ella abrazaba sus rodillas mientras tenía la mirada perdida en el suelo. Pero antes de que el chico pudiera hacer algo, ella lo miro con una breve calma y le sonrió.
-No te preocupes por mí, no me afectara como la última vez…- Murmuro la princesa muy segura de sí misma, pero en su voz claramente había rastros de miedo.
-¿Segura?- Respondió Marco solo para poderlo confirmar.
-Mmm… si.- A pesar de que definitivamente pudo controlarlo mejor que aquella vez en el cine, Star seguía reflejando miedo en sus ojos.
Fue suficiente… para todos. Incluso Abigail parecía haber tenido suficiente de todo esto, si ella realmente no tenía intenciones de hacerles daño, entonces podían seguir hablando en otro momento. Bajo ninguna circunstancia vería a la citania como alguien de confianza solo por haberles dicho la verdad, a lo mucho se mantendrían neutrales hacia los de su calaña, solo una vez más. O al menos eso era lo que él pensaba…
-Abigail, no sé si hay más información que quieras compartir o cual serian tus intenciones aquí, pero por hoy hemos tenido suficiente, necesitamos procesar todo lo que nos dijiste. Si de verdad ya no vas a atacarnos, realmente agradeceríamos que nos dejaras descansar, al menos hasta que nuestras heridas sanen…-
La citania, quien solo le tomo unos segundos reincorporarse, inclino la cabeza y estuvo a punto de decir algo para burlarse de la debilidad del humano y la mewniana, pero hasta ella sabía reconocer cuando alguien tiene razón.
-Hablas con sabiduría, a pesar de ser un humano. Prácticamente ya te dije todo lo que pude lo más breve posible. Hay muchos más detalles, pero los dejare a tu criterio.-
Ella lanzo un pequeño y extraño aparato electrónico con una abertura USB, la cual parecía que la soldaron a la fuerza. Marco la atrapo sin problemas.
-Allí viene toda nuestra investigación, ya debería estar porteada para que una maquina terrestre pueda leerla sin problemas, no tengo tanto tacto como Mobius para crear tecnología, pero me defiendo. Aunque no hay mucha diferencia a lo que ya te había dicho.-
Entonces, la citania se acercó a Marco hasta que lo tuvo frente a frente, ella era solo una cabeza más alta que él, pero aun así se veía imponente. La acción fue suficiente como para que Star olvidara su miedo y se acercara también, solo por si las dudas.
-Escúchame, esto no es lo único que vine a hablar, falta una sola cosa… algo muy importante.- Hablo Abigail sonando desafiante.
-¿De qué se trata?- Respondió el chico hablando en el mismo tono.
La citania no respondió de inmediato, en lugar de eso, saco un pedazo de tela negra desde su abrigo y se acercó al brazo de Marco. Star estuvo a punto de impedir que ella se acercara más, el chico una seña con su mano diciéndole que se detuviera. Como no sintió hostilidad alguna dejo que ella se acercara.
Abi tomo el brazo de Marco, con mucho cuidado, sabiendo de sobra lo lastimado que estaba, y amarro el pedazo de tela en el brazo por encima del codo, como si fuera alguna especie de banda. El observo la acción y no entendía para qué era todo eso.
-¿Y esto?- Pregunto el muchacho confundido.
-Veras, Rowen solía decirnos a mí y a Mob que cualquiera que lograra eliminarlo podía tomar su lugar… nunca supe si lo decía de broma o era otra forma de impartir disciplina, pero lo último que me dijo fue que recordara sus palabras. Y bueno, tú te encargaste de él… quisieras o no, lo hiciste…-
Hubo un silencio incomodo, Star y sobre todo Marco estaban realmente confundidos. Janna quien hace unos momentos estaba con el cerebro apagado cuando dejo de escuchar la historia, el nuevo tema inmediatamente la regreso a la vida y estaba expectante de lo que se estaba a punto de decir. Claramente esto le convendría de un modo u otro.
El chico entendió de inmediato a donde iba la conversación.
-No… no hablaras en serio, ¿verdad?- Ahora Marco se escuchaba nervioso.
-Créeme, esto no me gusta más a mí que a ti…- La citania, suspiro un poco, como si le costara (y le doliera) lo que estaba por decir. -Ahora… tu eres el nuevo jefe del Grovic y de todo lo que quede en el… incluyéndome…-
…..
Por varios segundos hubo un silencio sepulcral en el que nadie dijo ni una sola palabra, lo que estaba pasando en esos instantes era tan irreal y difícil de creer, aunque la verdad, no era la gran cosa comparada con lo que ya habían pasado anteriormente. Aun así, seguía siendo un shock, este desenlace ninguno de los presentes hubiera pensado que pasaría.
-Y pensar que hace solo unos días temíamos por nuestros pellejos, ¿ahora nos obedecerás? Ahh, las vueltas que da la vida.- Intervino Janna, sonando muy emocionada por lo que acababa de escuchar y de paso, rompió el silencio.
-Conoce tu lugar Ordonia, al único que le estoy haciendo la oferta es al moco… ehh… Marco.-
Acto seguido, Marco respondió firmemente de la manera que se esperaba.
-Lo siento, pero me niego a ser jefe de unos delincuentes como ustedes.-
Pero casi tan rápido como se movería Abigail, Janna arrastro a Marco hacia el balcón de la habitación para hablarle en privado. Star de su lado seguía con una mueca en su cara, que fácilmente se podría traducir a un…¨ ¿Qué carajos acaba de pasar?¨
Janna de inmediato cambio su personalidad a la de un extorsionador profesional, lo cual no era nada nuevo para Marco contando el tiempo que lleva conociéndola.
-Escucha Marco, no estamos hablando de delincuentes, estos son MERCENARIOS, es totalmente diferente. Imagínate lo que podríamos logras teniendo a estos sujetos bajo nuestro mando. Ya vimos lo que son capaces de hacer… ¡las posibilidades son casi infinitas!-
Marco se libró rápidamente del yugo de Janna, regresando hacia donde estaba Abigail y Star.
-Sigue sin interesarme, pero tengo curiosidad. ¿Por qué ofrecérmelo a mí? Podrías quedarte tú con el puesto sin problema.-
La citania desvió la vista, evitando el contacto visual.
-No es tan simple…- Respondió ella, cabizbaja.
-Cuéntame porque entonces.- Afirmo Marco.
Hubo un pequeño silencio, hasta que Abigail continúo.
-La verdad es… que después de que toda la tripulación se enteró de la muerte… de Rowen, todo el mundo deserto, incluso Mobius, nadie quería tomar el rol de alguien como lo fue él. Y ahora no estoy segura si debo culparte a ti o… a Rowen por su manera de hacer las cosas, pero… yo lo perdí todo el día de ayer y no me queda nada más porque luchar…-
Al decir estas palabras, ella observo a Marco, esta vez sin ninguna clase de desprecio, todo lo que esos ojos reflejaban era pura decepción.
-Todo lo que tengo ahora, fueron las últimas palabras de Rowen y si eso me ayuda a cumplir con su sueño… nuestro sueño, hare cualquier cosa, incluso obedecer al humano que lo mató. Así que quieras o no, el cargo ya es tuyo, será decisión tuya lo que hagamos con la compañía mercenaria y estaré a tus órdenes de ahora en adelante.-
Ahora Abi cambio a un tono y expresión completamente hostil, pero al menos ese odio no iba dirigido a Marco o alguien más en la habitación.
-Lo único que pido a cambio… ¡ES QUE ME AYUDES A DESTRUIR AL DEVORADOR ARCANO!-
Marco se quedó pensativo, como si no supiera que decidir ahora, sentía una extraña necesidad de ayudar pero detestaba la idea de tomar el manto de alguien como Rowen. Entonces, la citania continúo.
-No me interesa cuanto tiempo tarde, ni si decides atacar ahora mismo, solo quiero saber si puedo contar contigo… y tú podrás contar conmigo, ese es el único trato que puedo ofrecerte…-
El chico seguía pensativo, pero la sinceridad de Abigail parecía ser genuina… aun así…
Entonces, él sintió la mano de Star en su hombro y a pesar de todo lo que la citania le hizo sufrir, Star asintió con la cabeza haciéndole saber que estaba dispuesta a ayudar ella también, aunque su rostro aun mostraba un claro disgusto por la invasora, no la perdonaría simplemente por su triste historia, ella tendría que ganarse ese respeto. Pensó detenidamente, Janna tenía razón el algo, tener a alguien como ella como aliada podría ser beneficioso para el futuro, considerando todo lo que les ha pasado, parece que siempre hay alguien peor como siguiente enemigo y alguien con el poder de Abigail podría ser un gran respiro. Para nada confiaba en ella, eso era claro, pero si era cierto que ella ya lo había perdido todo… ¿qué sentido tenía que los traicionara más adelante?
Ahora… lo que ella pide a cambio, era por mucho más difícil de asimilar. El monstruo que ella describió parece sacado de una pesadilla. Aunque pensándolo bien… ahora que podía recordar…
Ya había visto algo similar… en una singular pesadilla hace mucho tiempo. Star también lo hizo… ¿verdad?
No lo recordaba con exactitud, pero esa sensación de terror que lo hizo temblar, ya la había sentido en el planeta Nyx. Quizás por eso Star quería ayudar, para poder conquistar ese miedo y poder volver a la tranquilidad que tenían antes… antes de que todo se complicara.
Ahora esa paz se sentía lejana, como si hubieran pasado años de eso, pero la verdad es que había pasado a lo mucho mes y medio desde el incidente en el cementerio.
Pero no había vuelta atrás, lo quisieran o no ya estaban involucrados por el simple hecho de estar en el peor lugar y momento. Si querían volver a tener paz como antes… debían enfrentar a esa cosa, tarde o temprano.
El chico suspiro, derrotado. ¿Cómo fue que las cosas terminaron así?
-Bien, tú ganas, pero sigue sin gustarme la idea. Aunque aún así voy a estudiar la información que me diste, no puedo prometerte nada, pero te ayudaremos cuando estemos listos… ni antes ni después.- Afirmo Marco, con una clara cara de duda. Tenía el presentimiento de que algo malo ocurriría, pero si Star quien es quien más odia a la citania… acepto la propuesta, no la dejaría sola.
-Puedo trabajar con eso, y justo como están ahora no son rivales ni de broma a lo que les espera más adelante. Esperare a que ganen más fuerza si con eso podemos ganar. Sinceramente esperaba tener que congelarlos a todos y llevármelos a la nave, pero…-
Entonces su rostro se suavizo y por un solo instante, sonrió de manera honesta. Cabe recalcar que si no fuera por su estilo tan extravagante en su imagen, ella se vería realmente hermosa en ese momento.
-Gracias de verdad… Marco, y también tú, Star.-
Esa fue la primera vez que ella se refería a ambos por su nombre y con respeto.
Sin más que decir, la citania metió las manos en su abrigo y les dio la espalda a todos en la habitación.
-Supongo que eso sería todo, necesito hacer una última cosa antes de ponerme a tu servicio jefe. Llevare los restos de Rowen a nuestro planeta y le daré una despedida en condiciones. Aprovechen ese tiempo para descansar y recuperarse. Si necesitan de mis servicios, usa el botón en la parte de arriba del dispositivo que te entregué. Tardare exactamente 9 minutos en llegar, no importa en qué dimensión estén, solo espero que me llamen para algo importante.-
Justo antes de que ella desapareciera en su fulgor azul, Marco la detuvo hablándole.
-Solo déjame decirte una última cosa, no me disculpare por lo que le hice a Rowen… pero realmente nunca fue mi intención asesinarlo…-
Aun dándole la espalda, Marco solo pudo intuir un intento de sonrisa.
-Tu honestidad es apreciada, pero a estas alturas ya no importa… Nos vemos pronto.-
Y como si de humo se tratara, la citania desapareció…
.-.-.-.-.-.
Entonces, cuando por fin pudieron relajarse tanto Star como Marco cayeron de rodillas al suelo, toda esa tención que tuvieron desde el principio los mantenía de pie, pero ahora que Abi se había ido ya no sentían la adrenalina del peligro, por lo que en esencia se habían quedado inconscientes estando despiertos.
Realmente necesitaban descansar más.
Janna se dio cuenta de esto, y al ver a sus amigos tan exhaustos lo mínimo que podía hacer ella era ayudar. Pero… ¿No había sido todo una prueba? ¿Realmente habían corrido peligro después de lo que dijo Abigail?
No tenía sentido pensar en eso ahora, real o no, ellos arriesgaron sus vidas para salvarla a ella y a los demás. Tenía que retribuirles de alguna forma.
Primero tomo a Star de un brazo y la ayudo a levantarse, la princesa apenas podía mantener los ojos abiertos. Con cuidado, ella la ayudo a recostarse en su cama y la rubia casi de inmediato cerro los ojos para dormir ahí mismo. Entonces la pelinegra regreso a donde estaba el chico e hizo lo mismo con él.
Estando a medio camino, ella observo de reojo al muchacho… y se puso a pensar.
¨Solo mírate Marco, hasta hace poco te ponías nervioso de solo hablarle a Jackie, pero ahora…¨
¨Has logrado tantas cosas, todas increíbles… todo en tan poco tiempo… me pregunto qué lograras mañana…¨
¨Casi hasta estoy impresionada… Cualquiera que no te conociera diría que ahora eres especial, pero realmente, tú ya lo eras desde mucho antes…¨
El pensamiento fue fugaz, pero fue suficiente para hacer que se le acelerara el corazón, si Marco estuviera consciente, se habría percatado fácilmente de ello.
Asustada y en un breve ataque de pánico, ella lanzo al chico a la cama de Star junto con ella, con la suficiente suavidad para no despertarlos. De verdad no quería que algo así volviera a pasar por su cabeza, agradecía que nadie pudiera verla en ese momento.
-Cálmate, mantén la cabeza fría, mantén la cabeza fría, distráete con algo, lo que sea… Oh… ¿y esto?-
Ella observo su mano, e inconscientemente ella tomo el dispositivo usb-alien que la citania le había entregado a Marco, aquel donde venía toda la información que los mercenarios habían recolectado.
-Viejos hábitos nunca mueren, bueno supongo que a nadie le importara que yo vea un poco de esto primero…-
Con una sonrisa malvada ella fue a buscar la vieja laptop de Marco y aprender algo más interesante. Cabe destacar que olvido completamente el pequeño desliz de sus emociones hace escasos minutos, ella espera que con suerte, no se repita otra vez.
.-.-.-.-.-.-.
Fuera de la casa de los Diaz, minutos después de que Abigail se retirara…
Un portal se abrió al otro lado de la calle, mientras que dos figuras aparecían de él…
-¡Aaaaay! ¡No puedo creer que por fin hayamos salido de Mewni!- Grito una mujer muy joven, que en la que se distinguían sus ropajes de cuero curtido. -¡Estoy deseosa de saber que podemos encontrar en la Tierra! ¿Deberíamos buscar burritos? Star dijo que son deliciosos.-
Detrás de ella, una figura bastante alta, también con ropajes de cuero, pero decorada algunas piezas de armadura de metal. Era un joven fornido y en la espalda cargaba una enorme espada tipo Claymore.
-Recuerda que no estamos aquí por jerga, desde que te ascendieron eres más indisciplinada que de costumbre…- Murmuro el joven con una voz muy disciplinada y recta.
- ¡Porque no sabía que tendría más trabajo! De haberlo sabido hubiera rechazado el cargo…- Lloriqueo la joven, haciendo pucheros.
El hombre solo rodo los ojos de fastidio, pero parecía estar acostumbrado a ello.
-A todo esto, ¿en dónde vivirá la princesa? Dijo que se hospedaba en la casa de su guardián, supongo que sería para mantener un perfil bajo en una dimensión ajena.-
La mujer ni siquiera tuvo que mirar alrededor, solo jalo a su compañero para que observara lo mismo que ella.
-Oye no lo sé, tal vez en esa enorme torre mewniana que claramente no fue hecha para una casa humana nos puedan dar indicaciones, ¿no te parece?- Respondió la joven burlándose.
-Oh… eso no es nada sutil… Al menos no tuvimos que buscar por toda la ciudad, vamos Steena, estoy deseoso de ver que tan fuertes se han vuelto la princesa y su guardián.-
-Sí, si… lo que tú digas Darío, tan aguafiestas como siempre…-
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
A bordo del Quod Grovic, en algún lugar del espacio…
Abi operaba con normalidad la enorme nave, pero tenía algo de problemas para manejarla ella misma, si no fuera por su velocidad, le sería muy difícil ocuparse de todas las tareas que alguna vez tenían otro responsable. Aun así, terminadas todas las que se necesitaban para un óptimo rendimiento, el piloto automático podía funcionar con normalidad.
Sin embargo, había algo con lo que Abi nunca espero tener que lidiar, ni siquiera con sus años de experiencia como mercenaria… y eso era la soledad…
El silencio que abrumaba la cabina de mando era tal, que si prestabas atención podías escuchar hasta el más mínimo engranaje y la energía corriendo a través de la nave. Ella comenzaba a extrañar los murmullos, la peleas entre los reclutados, incluso como a Mob le encantaba armar y desarmar chatarra para crear algo completamente nuevo. Pero lo que más extrañaba, era a su líder...
Siempre se mantenía sereno y bastaban unas palabras suyas para poder establecer el orden, aunque todos le temían y respetaban a su manera, a ella todo el tiempo la trataba como su igual, diciéndole lo mucho que él estaba orgulloso de ella.
Estando sentada en la silla que alguna vez le perteneció a Rowen, ella miro hacia atrás, donde había dejado una capsula de contención, donde descansaban sus restos. Encima, estaba el reproductor de discos donde escuchaba su música preferida. Ella recordaba perfectamente que ese artilugio estaba junto con las demás pertenencias del terrakinetico… ¿Qué hacían fuera de su lugar?
Abigail, a pesar de que lo que estaba mirando no tenía lógica, la nostalgia la invadió y abrazo el aparato con fuerza sin dañarlo.
-Debo de haberme vuelto loca por darle el mando a un niño, ¿siquiera sabrá como pilotar al menos?-
Aun así, no se arrepiente de ello, si Rowen estaba en lo correcto con él, podrían llegar a cambiar la historia para siempre.
-Me pregunto… si estará bien que me quede con esto… aunque sea un capricho infantil…-
Entonces ella se colocó los audífonos y sin saber que disco era el que estaba en el reproductor, ella empezó a escuchar una canción que reconocía muy bien, inmediatamente reconociendo la instrumental.
¨The Last in Line¨.
-Rowen, eres un idiota…- Murmuro la citania, mientras sonreía y dejaba caer lágrimas una última vez por su amado líder… no… compañero, solo por este último capricho. Ella se sentó a un lado del ataúd improvisado y comenzó a cantar, igual ya no había nadie que pudiera molestarla…
We are the ship without a storm, the cold without the warm…
The ligth inside the darkness that it needs… yeah…
We are the laugh without a tear, the hope without the fear…
We are coming… home…
-.-.-.-.-.-
-FIN DEL CAPITULO-
Bien, supongo que para haber hecho un 80 por ciento del capítulo en celular no me fue tan mal, ya que mi vieja pc murió y me compre una laptop de repuesto, al menos para seguir escribiendo.
Por lo que puedo avisar de que el siguiente capítulo voy a terminar de entrelazar el último detalle que me falta del pasado para poder entrar en los últimos dos arcos finales para terminar la historia. Aunque también voy a experimentar con algo un poco más suave, nuestros protagonistas ya han sufrido demasiado, por lo que les voy a dar un respiro.
En serio espero no tardarme meses en terminar el siguiente capítulo, al menos semanas esta vez xD
De nuevo, muchas gracias por todo el aguante y espero que puedan escuchar esa última canción al final del capítulo, me inspire mucho en ella para terminarlo.
Para los viejos como nuevos lectores, espero también lo hayan disfrutado y agradecería un review diciéndome que les pareció la historia o alguna sugerencia para mejorar.
Como siempre,nos veremos en las siguiente ocasión.
