Entre risas y empujones los tres adolescentes entraron en el Palacio Silva intentando de forma infructuosa pasar desapercibidos, no era posible de todas formas que fueran ignorados por los sirvientes, una idea se había asentado en su mente y nada ni nadie los haría desistir, el Mayordomo, un hombre mayor gasto sus palabras para disuadirlos de aquella idea, los tres pensaban entrar a la cocina principal para realizar su objetivo, el chef principal se mostro inconforme y preocupado cuando los escucho, ofreció sus servicios para realizar el pastel de agradecimiento que ellos deseaban hacer.
- Debería avisarle al Amo Nozel. – Dijo finalmente el cocinero viendo que falló en sacarlos de la cocina, aquello irritó a Leopold.
- ¿Por qué? Noelle es tu Maestra también, si ella quiere usar la cocina no es algo que requiera el permiso del cabeza de familia. – Su mirada se volvió afilada mientras lo observaba con gesto presuntuoso.
- Leopold tiene razón. Noelle es tu señorita.
- Puedes retirarte. – Dijo con severidad la adolescente sintiéndose respaldada.
- ¿Qué estás haciendo?
- ¡Lo que dijiste! Batir con fuerza.
- Dije batir con delicadeza, esta salpicando por todas partes.
- Solo usa tu magia para limpiarlo.
- Esperen – Mimosa miro con preocupación mientras sus primos se miraban fijamente removiendo cada uno la mezcla en sus respectivos cuencos.
El hombre les hizo una pequeña reverencia mientras se marchaba pisando con fuerza, una vez estando solos Noelle busco un libro de receta especialista en postres que estaba en la librería que reposaba en una de las esquinas, hojeando llego a uno que le parecía sencillo como para que pudieran hacerlo, leyó la lista de ingredientes en voz alta para buscarlos en las repisas, luego de algunos minutos de ardua búsqueda completaron todo lo necesario, armándose de valor Noelle encabezo la preparación, de los tres ella era la única que tenia una noción mínima de lo que estarían haciendo gracias a Charmy, terminando por asumir el liderazgo.
- Señora Nebra. – El cocinero se acercó a la mujer con un gesto de preocupación – Salve mi cocina, se lo suplico.
- ¿Qué sucede? –Preguntó contrariada y molesta de que un sirviente le estuviera haciendo una petición tan extraña.
- La Señorita Noelle y los hijos de la familia Vermillion están dentro de mi cocina. – Explicó sin decir mucho más.
Irritada por la situación decidido ir a revisar que estaba sucediendo, camino rápidamente hasta la cocina del Palacio, sintió el maná de su hermana antes de percatarse del agua que inundaba el pasillo, su exasperación aumento cuando después de abrir la puerta más agua se derramo mojando la parte baja de su vestido, al levantar la vista se encontró con una escena bastante inusual, los tres adolescentes que permanecían congelados mirándola con culpabilidad estaban llenos de una mezcla de lo que parecía harina, huevo y ¿chocolate? Además de ellos las paredes, el suelo y la mesa de trabajo se encontraban desorganizadas, sucias.
- ¿Qué están haciendo? – Cuestionó casi en un gruñido sintiendo el olor extraño que flotaba en el ambiente-
- Lady Nebra. – Saludo Leopold con una sonrisa como si no sucediera nada a pesar de que tenía el rostro lleno de una mezcla roja idéntica a la que estaba en el tazón que sostenía – Estamos haciendo un pastel para celebrar el regreso del Hermano Fuegoleón.
- ¿Ustedes?
- Noelle aprendió cocina con los Toros Negros así que estamos intentando seguir la guía de este libro. – Levantó el recetario con una sonrisa amable, Mimosa parecía alegre con toda la situación.
- Pareciera que estuvieran intentando hacer una bomba o algo así. – Nebra se burló en voz alta con una sonrisa divertida, rápidamente borro la sonrisa de su rostro para volver a una de seriedad – El cocinero está preocupado por la seguridad de su cocina así que traten de no hacer volar nada.
- Gracias, Hermana Mayor Nebra. – Escuchó decir a Noelle cuando se retiraba para cambiarse la ropa húmeda, suponía que estaba agradeciéndole que no hiciera una escena o se burlara abiertamente del desastre absoluto que eran los tres.
En el Palacio de los Vermillion los sirvientes estaban activamente evitando la oficina del Jefe de la Casa donde los hijos mayores de la familia trabajaban, en el interior los hermanos organizaban el papeleo retrasado del escuadrón y la familia, debido a que aunque Mereoleona había asumido el cargo tanto del escuadrón como de la casa temporalmente mientras Fuegoleón estaba inconscientes se negó a realizar el trabajo de oficina, no realizo ni un solo informe o reporte de las actividades realizadas durante los entrenamientos o las peleas, así que ahora estaban discutiendo sobre eso mismo.
- ¡Ni siquiera te ocupaste de poner al día los informes!
- ¡Yo no quería el puesto! Tuve que tomarlo por qué fuiste demasiado débil, me vi obligada hacerlo.
- ¡Lamentó que fueras obligada a esto, Hermana! Pero al menos podrías haber hecho el trabajo completo.
Las adolescentes observaban con miedo la puerta de madera escuchando la discusión en el interior, pero Leopold parecía estar completamente acostumbrado a esto así que abrió de golpe entrando con un saludo entusiasta, los adultos callaron durante unos instantes al verlo.
- Leo. – Saludo el pelirrojo con su tono de voz usual, afable y modulado.
- Hermanos. Les hemos traído algo. – Anunció con felicidad, dando pequeños saltos dentro de la habitación le hizo señas a las chicas para que entraran.
- Con permiso. – Dijo Noelle entrando con una caja en sus manos.
- Leo parece muy entusiasmado. – Comentó Mimosa llevando en las suyas platos y cubiertos encima de estos – Todos lo estamos realmente.
- ¿Qué están planeando, pequeños idiota?
- No seas grosera, Hermana. – Advirtió Fuegoleón para que no aplacara el entusiasmo de los niños.
Noelle eligió ese momento para apoyar la caja sobre el escritorio y poder levantar la parte superior revelando una pequeña torta en su interior, redonda con una irregular crema de color rojo y amarillo que formaba un león, o intento dé, componiendo una decoración torpe, los dos mayores miraron el postre antes de concentrarse en los tres jóvenes que tenían un aire orgulloso.
- ¿Qué es eso?
- Es un presente. – Explicó Leo con rapidez – Para ustedes dos de parte de nosotros tres, por qué Hermano Fuegoleón nos ayudó mucho cuando hubo el ataque y...
- Nos dio valor para luchar, aunque estábamos asustados. – Intervino Noelle con timidez – Y Lady Mereoleona nos entrenó para que nos hiciéramos más fuerte.
- Aunque yo no estuve involucrada en esos momentos me siento feliz de que pudieran apoyarlos. Así que los tres les agradecemos todo lo que han hecho por nosotros. – Mimosa dejo los utensilios sobre el escritorio.
Los Vermillion estaban realmente sorprendidos, ambos demostraron ser lideres naturales, la habilidad de conocer la naturaleza humana y de poder motivar a los que estaban bajo su mando con las palabras correctas salía de espontanea, incluso si los dos tenían estilos diferentes los dos podían lograr con facilidad estimular a los jóvenes para mejorar.
- Niños. – Dijo Fuegoleón conmovido – Agradecemos su presente.
- Pequeños bastardos, me gusta que sean así. – Exclamó Mereoleona con demasiado ánimo sobre saltándolos – No crean que por esto deben dejar de esforzarse en su entrenamiento, pero por ahora no los llevare a un entrenamiento especial; por ahora. – Los tres adolescentes que no estaban enterados de esa idea sonrieron con nerviosismo – ¿Podemos comerlo?
- Hermana...
- Por supuesto. – Dijo Noelle sacando un pequeño cuchillo de la base de la torta, contando que eran cinco y su gusto por el dulce dividió el círculo en seis partes.
- Pero somos cinco, Noelle. Y esta sobrando una parte. – Dijo Leo apresurándose a agarrar su porción y señalando el sobrante.
- ¿Cómo podrían cortarlo de forma equitativa en cinco? – Cuestionó entregando su porción a los adultos y a Mimosa.
- Quiero esa porción. – Reclamo Leopold metiéndose un gran bocado en la boca.
- No olvides tus modales, Leo. – Regañó suavemente Mimosa pasándole una servilleta.
- Este es mío. – Declaró Mereoleona sirviéndose el restante en su plato – Si alguien tiene una queja dígalo ahora – Todos se apresuraron a negar con la cabeza.
- Hermana no seas avariciosa.
- Tú también lo quieres ¿verdad? Pues no te corresponde por qué te dejaste vencer por esos tipos. – Sé burló – Además soy la mayor.
Sin que mediara ningún otro argumento Mereoleona salió llevándose las dos porciones de torta con un aura alegre a su alrededor, Fuegoleón suspiró sin pensar demasiado en las razones que tenía para querer comer más que los demás.
- Ella está realmente contenta por su regalo chicos. – Comunicó con una sonrisa suave – Los tres se han esforzado mucho por mejorar sus habilidades y crecer como personas y caballeros mágicos, me siento orgulloso de sus logros. Felicitaciones.
- Gracias. – Corearon Leopold y Noelle al mismo tiempo para luego compartir una sonrisa.
Los tres chocaron sus manos orgullosos de haber completado su misión con éxito, a pesar de que no era espectacular o una maravilla la torta estaba lo suficientemente decente como para ser comestible, probablemente Charmy habría conseguido un resultado increíble, pero esto era su propio trabajo.
Mereoleona recorrió en pocos minutos el espacio que separaba los Palacios Vermillion y Silva hasta entrar en la oficina de Nozel sin tocar, aunque el hombre tenía una expresión molesta en el rostro ante la descortesía paso a simplemente una irritada al verla.
- Hey, te traje algo. – Dijo arrastrando una silla para sentarse frente a él dejando el plato en medio de los dos.
- ¿Esta envenenado? – Cuestionó con desconfianza.
- No creo que Noelle tenga esa clase pensamientos. – Respondió metiéndose un bocado en la boca – Los tres cachorros de nuestras casas hicieron esto para Fuego y para mí. Pensé que sería apropiado compartirlo contigo.
- ¿Noelle hizo esto?
- Con ayuda de Mimosa y Leopold, al parecer esos tres decidieron agradecernos por el apoyo y la motivación que le hemos dado, al menos eso dijeron. – Mereoleona lo observó con ojos crípticos y una sonrisa malvada – Pero ese es el deber de los mayores ¿O no?
- ¿Es así? – Aunque todavía con desconfianza tomó la cucharilla que le ofrecía la pelirroja y comió una parte.
- Ahora... Estás comiendo una torta que hizo tu adorable hermana menor. – Empezó en un tono burlón – He decidió que es tan adorable y se parece tanto a Lady Acier que pienso robarla. – La sonrisa llena de suficiencia de Mereoleona logro que un escalofrió recorriera su columna.
- ¿En qué estás pensando?
- Por supuesto, tendría que raptarla de los Toros Negros. – Continuó ignorando a Nozel – Después de todo ella es uno de ellos.
- Suficiente. Vete.
- Que grosero, solo me estoy burlando de ti. Estaría bien que le hablaras de Lady Acier, sé que Nebra debe guardar algunos recuerdos, pero dudo que Solid la pueda recordar y Noelle ni siquiera tuvo la oportunidad de conocerla. – Se recostó se la silla mientras subía sus pies sobre la mesa, aquel gesto irrito al hombre – Probablemente preferirías tener esta conversación con mi hermano, pero el tonto está demasiado metido en el papeleo.
- ¿En los documentos que has debido realizar tu como Capitán temporal? – Preguntó.
- No me gusta el papeleo. Para eso existe mi hermano, pensando en eso me enteré de que estás entrenando a Nebra como tú sucesora ¿Planeas morirte?
- No. Simplemente pensé en darle más responsabilidades.
- Parece correcto que pongas a trabajar a tus hermanos menores, Solid tiene mucho tiempo libre. Por mi parte mantendré un ojo sobre Noelle. – Expresó terminando de comerse el postre – Por Lady Acier.
- Haz lo que quieras.
