¿Adivinen quién despertó otra vez en la cama de Hinata esta mañana?
Yo.
¿Y adivinen quién se dormirá en la cama de Hinata esta noche?
Eso es. Yo.
Ambas de esas cosas son geniales, pero no tan geniales como este momento. Justo aquí. Ambos nos encontramos sentados en el sofá, con ella entre mis piernas y su cabeza apoyada contra mi pecho. Estamos viendo una película en la que en realidad lo actores se mantienen vestidos durante toda la cinta. Pero en verdad no es importante qué película es, ya que Hinata se encuentra acurrucada conmigo. Esto es primera vez, y es increíble, adoro la forma en que me hace apreciar las cosas más simples y mundanas. Ambos miramos hacia la puerta cuando escuchamos la llave siendo insertada en la cerradura.
La puerta se abre y Itachi entra. Inmediatamente me enderezo, ya que se supone que esta noche debe estar en Dallas. Tiene un show mañana, y estoy muy seguro de haberle reservado un hotel para la noche correcta. Hinata también se endereza y lo mira. Él le sonríe, pero es forzado. Estira la mano hasta su bolsillo trasero y saca un pedazo de papel. Lo levanta.
—Esto llegó hoy —dice. Hinata aprieta mi mano y ahí es cuando me doy cuenta que lo que sostiene son los resultados del examen. He conocido a Itachi lo suficiente como para saber que por su reacción, no está feliz con los resultados. Sólo que no sé si eso es algo bueno o malo para Hinata. —Sólo dime —susurra. Itachi baja la mirada hasta sus pies y luego hacia mí. La mirada en sus ojos es lo suficiente para que ella sepa que no se encuentra ni un poco más cerca de saber quién es su verdadero padre de lo que estaba hace unos meses. Respira profundo, y luego se levanta. Murmura un "gracias" hacia Itachi y comienza a dirigirse hacia su habitación, pero la toma por el brazo y la jala hacia él. Envuelve los brazos a su alrededor y le da un abrazo, pero al más puro estilo de Hinata, no permite que el abrazo dure más de dos segundos. Comienza a llorar, y sé que no quiere que nadie la vea. Baja la cabeza y sale corriendo hacia su cuarto. Itachi lanza el papel sobre el mesón y se pasa las manos por el cabello.
—Esto apesta, hermano —dice—. Sentía como que en serio quería que fuese verdad, y en vez de eso, sólo le añade más a toda la mierda con la que ha tenido que lidiar toda su vida. Suspiro y lanzo la cabeza contra el sofá.
—¿Estás seguro de los resultados? ¿no hay forma de que se hayan equivocado? Itachi sacude la cabeza.
—No es su hija. Y en parte, estoy feliz por ella porque, ¿quién lo querría como padre? Pero sé que a ella le gustaba la idea de finalmente tener algo de cierre con respecto a eso. Me levanto y aprieto la parte posterior de mi cuello.
—No creo que cierre era lo único que esperaba. —Señalo su habitación—. Voy a echarle un vistazo —digo—. Gracias por venir hasta acá a decirle.
Itachi asiente, y me dirijo a su cuarto. Hinata se encuentra acurrucada en el lado más lejano de la cama, de frente hacia la pared. No soy bueno consolando, así que no estoy seguro qué debo decir para hacerla sentir un poco mejor. En vez de eso, simplemente me subo a la cama y me acuesto detrás de ella. Envuelvo un brazo por encima y tomo su mano. Nos mantenemos así acostados durante varios minutos, y la dejo soltar todas sus lágrimas. Cuando ya no suena como que está llorando, dejo un beso sobre su cabeza.
—Hubiese sido un padre terrible, Hinata.
Asiente. —Lo sé. Es sólo que… —Inhala con fuerza—. Me gusta estar aquí. Siento como si todos ustedes me aceptan por quién soy, y eso nunca ha sucedido antes. Y ya que Itachi sabe que no soy su hermana, ¿qué pasará ahora?, ¿simplemente me voy?
La aprieto aún más fuerte, odiando que siquiera piensa que eso es una opción. —Por encima de mi cadáver y el de Brody. No hay forma que permita que te vayas a ningún otro lugar.
Se ríe y seca sus ojos. —No tienen que ser amables conmigo por lástima.
La ruedo sobre su espalda y sacudo la cabeza en confusión. — ¿Lástima? Esto no es lástima, Hinata. Es decir, sí, me siento mal por ti. Sí, puede que haya sido genial que fueses su hermana. Pero eso no cambia nada. Lo único que esos exámenes hubiesen cambiado era que tú hubieses cambiado de no saber quién era tu padre a tener uno de los peores padres del mundo. —La beso en la frente—. No me importa de quién seas hermana, te amo de la misma manera.
Sus ojos se abren de par en par, y puedo sentir su cuerpo tensándose en mis brazos. Esta vez no dije que me estaba enamorando. Simplemente le dije que la amaba. Activamente. Y sí, esas tres palabras puede que la hagan enloquecer aún más que cualquier otras tres palabras en el diccionario español, pero no puedo retractarme. No me retractaré. La amo, la he amado durante meses ya, y estoy cansado de sentirme tan asustado de lo que sería su reacción al decirle.
Comienza a sacudir la cabeza. —Naruto…
—Lo sé —intervengo—. Ya lo dije. Supéralo. Te amo, Hinata.
Su expresión se encuentra vacía en ese momento. Lo está absorbiendo. Está esperando a ver cómo la hacen sentir esas palabras, porque no estoy seguro de que las haya escuchado antes. Su mandíbula se tensa, y coloca sus manos contra mi pecho.
—Eres un mentiroso —suelta, intentando rodarse debajo de mí. Aquí vamos de nuevo. La jalo de nuevo contra el colchón mientras intenta retorcerse para salir. —Eres agotadora, ¿sabías? —Le doy la vuelta de nuevo y comienza a asentir, frenéticamente.
—Así es, Naruto. Soy agotadora. Soy cruel. Siempre veo el vaso medio vacío, y si piensas que al decirme que me amas vas a hacerme ser más agradable o menos agotadora, estás equivocado. No me puedes cambiar. Todos quieren cambiarme, pero soy quién soy, y si crees que el que te diga que también te amo, hará que cague unicornios y arcoíris, estás equivocado. Odio los unicornios y los arcoíris.
Dejo caer mi cara contra su cuello y comienzo a reírme. —Oh, por Dios, no puedo creer que seas mía. —La beso en la mejilla, luego en la frente, luego en la nariz, después en su barbilla y en su otra mejilla. Vuelvo a mirar sus ojos llenos de confusión—. No quiero cambiarte, Hinata. No estoy enamorado con lo que podrías ser, o de lo que solías ser, o lo que el mundo dice que eres. Estoy enamorado de ti. En este momento. Justo así.
Aún está en guardia y a la defensiva, así que la abrazo y envuelvo mis brazos con fuerza a su alrededor. —Detente —susurro en su oído—. Deja de decirte a ti misma que nadie puede amarte, porque me está enojando. No me importa que aún no estés lista para admitir lo que en verdad sientes por mí, pero no te atrevas a ignorar lo que yo siento por ti. Porque te amo. —La beso al costado de su rostro, y lo digo de nuevo. Se siente increíble poder decirlo finalmente—. Te amo, Hinata.
Se aparta justo lo suficiente para poder verle la cara. Sus ojos están llenos de lágrimas.
—Hinata, te amo. —Lo digo de nuevo, esta vez mirándola directo a los ojos. Puedo sentir su lucha interna. Parte de ella quiere disfrutar de este momento, pero la otra parte está intentando mantener arriba esa última pared que aún se encuentra entre nosotros—. Te amo —susurro de nuevo. Una de las lágrimas escapa de sus ojos, y temo que vaya a quebrarse y a apartarme como siempre lo hace. Presiono mis labios contra los suyos, e inhalo profundamente. Toco su mejilla y aparto la lágrima con mi pulgar. —Eres la persona más genuina que conozco, Hinata. Así que, aunque pienses o no que mereces ese amor, no me importa, porque no puedo evitarlo. Me enamoré de ti, y no lo lamento. Otra lágrima se derrama. Una sonrisa se forma en sus labios. Una risotada escapa de su boca, y su pecho comienza a sacudirse porque se está riendo, llorando y besándome. Le devuelvo los besos, estrellándome a través de la última pared que se encontraba entre nosotros. Envuelve sus manos en mi cabello y me rueda sobre mi espalda, aún con sus labios pegados a los míos. Abro los ojos y se aleja de mi boca, aún sonriendo. Comienza a sacudir la cabeza lentamente en incredulidad.
—No puedo creer que esté enamorada de un idiota tan estúpido.
No estoy seguro si esta oración podría significarle algo a cualquier otro hombre en el mundo.
—Te amo, Naruto.
Ni siquiera pude decirle que también la amo, porque escuchar esas palabras salir de su boca me ha dejado completamente mudo. Pero no creo que le importe, ya que sus labios se lanzan a los míos con tal rapidez y fuerza que de todas maneras no hubiese podido hablar. Estoy enamorado de Hinata. Hinata está enamorada de mí. Finalmente, todo está bien en el mundo. Continuamos besándonos mientras removemos la ropa uno del otro. Esta vez, ninguno está en control. Me hace el amor al mismo tiempo que le hago el amor a ella, y nadie está a cargo. Nadie toma las decisiones. Ahora somos completamente iguales. Siente lo mismo que yo siento, y cuando terminamos, susurra—: Te amo, Naruto. Y digo—: Te amo, Hinata Y nadie lo discute.
Se acuesta pacíficamente en mis brazos y no intenta botarme de su cama. Sólo pensar en tener que regresar a mi cuarto y dormir sólo es ridículo, no estoy seguro si alguna vez querré dormir solo de nuevo.
Acaricio su brazo con mis dedos. —Tengo una idea —susurro contra su cabello. Sacude la cabeza. —No haré anal. Me río y me aparto. —¿Qué? No. No es eso. Bueno, todavía no. —La alejo de mí y me siento, jalándola para que se siente también. Tomo sus manos en las mías, y la miro con seriedad directamente a los ojos—. Creo que deberíamos mudarnos juntos. Sus ojos se abren en sorpresa y me mira como si me hubiese vuelto loco. Quizá es verdad. —Ya vivimos juntos, tonto. Y apenas pagamos renta. Estaríamos arruinados si nos vamos a un lugar solos. Sacudo la cabeza, descartando su preocupación. —No me refiero a un apartamento nuevo. Múdate a mi habitación conmigo. Igual estamos juntos todas las noches. Aún está sacudiendo la cabeza. —¿Por qué querría hacer eso? —Porque sí —digo, apartando su cabello detrás de su oreja—. Es romántico. —No, Naruto, es bobo. —
Me acuesto de nuevo en la cama, frustrado. Ella se deja caer a mi lado y me mira—. ¿Por qué querría mover todas mis cosas a tu pequeñísimo closet? Eso es muy estúpido. Tengo demasiada ropa. —Está bien —digo—. Puedes dejar tu ropa en tu propio closet, pero muda todo lo demás a mi habitación. Deja caer la frente contra mi pecho. —No tengo nada más. Tengo una cama. Eso es todo. Coloco un dedo bajo su barbilla y levanto su mirada hasta la mía. — Exactamente. Mueve tu cama a mi cuarto. Ambos tenemos camas matrimoniales. Poniéndolas juntas sería como tener una tamaño King, y tendremos más espacio para tener sexo, y cuando terminemos, puedes rodar hasta tu lado de la cama y yo puedo verte dormir. Considera en silencio mi propuesta durante varios segundos, y luego sonríe. —Esto es tan tonto.
Me siento y la jalo de la cama. —Y romántico. Vamos, vístete. Te ayudaré. Nos volvemos a poner la ropa y comenzamos a levantar las sábanas y almohadas de su cama. Levantamos el colchón y comenzamos a transportarlo por la puerta, hacia la sala de estar, luego hasta mi cuarto. Sasuke e Itachi se encuentran sentados en el sofá, mirándonos.
—¿Qué demonios están haciendo? —pregunta Itachi. Presiono mi cadera contra el colchón para poder hablar en señas. — Hinata y yo nos vamos a mudar juntos. Se lanzan una mirada mutuamente, y luego vuelven hacia mí. — Pero… ustedes ya viven juntos —dice Itachi.
Los descarto con mi mano, y terminamos de colocar el colchón de Hinata junto al mío. Una vez que su cama está hecha de nuevo, se deja caer en su lado y yo en el mío. Luego rodamos hasta que nos encontramos mirándonos frente a frente. Descansa la cabeza sobre su brazo y suspira.
—Hemos vivido juntos durante dos minutos, y ya estoy cansada de tu cara.
Me río. —Creo que deberías mudarte a otro lado. Antes nos llevábamos mucho mejor. —Me muestra su dedo medio, así que tomo su mano y entrelazo nuestros dedos—. Tengo que hacerte una pregunta.
Se deja caer sobre su espalda. —Que Dios me ayude, Naruto, si me pides que me case contigo te cortaré los huevos.
—No me quiero casar contigo —digo—, aún. Pero… —Gateo hasta su lado de nuestro hogar y me acuesto junto a ella—. ¿Tendrías una cita conmigo?
Retira la mirada de mí para dirigirla hacia el techo. —Oh, por Dios — murmura—. ¿Nunca hemos tenido una cita?
—No una de verdad.
Palmea su frente. —Que zorra soy. ¿Ya me mudé contigo y ni siquiera hemos tenido una cita? —No eres una zorra —le digo con falsa seguridad—. Ni siquiera hemos tenido sexo… oh, espera. —Hago una mueca—. Sí, eres una zorra. Una gran zorra cachonda que quiere que intente sexo anal con ella esta noche.
Se ríe y me golpea el pecho. La empujo de vuelta. Me empuja aún con más fuerza. La empujo hasta que se encuentra al borde de su cama. Levanta las piernas para patearme. La pateo de regreso, empujándola de la cama hasta que se encuentra tirada en el piso. Luego de varios segundos en silencio, me arrimo hasta el borde del colchón y bajo la mirada hasta ella. Aún se encuentra acostada sobre su espalda en la misma posición en la que cayó. —Podrías ser una buena competidora contra Brody —le digo. Ella levanta una mano para golpearme, pero la tomo y la llevo hasta mis labios. Beso el dorso y sostengo su mano mientras nos miramos. Se encuentra en un muy inusual humor en este momento, lo cual me lleva a creer que quizá… sólo quizá...
—Tengo otra pregunta, Hinata. Levanta una ceja y lentamente sacude la cabeza. —No voy a decirte el nombre de esa porno. Suelto su mano y ruedo sobre mi espalda.
—Joder.
Quizá no.
Fin
~~~~~~~~~~~~~
Y esta es la segunda adaptación, seguro ya es repetida para algunos, pero me moría por volverla a leer y así que dije "porque no".
El libro original es Maybe Not
Libro de Colleen Hoover, me gustó y espero que a ustedes también.
Y para la tercera adaptación traeré una nueva una que no sea repetida (eso espero)
