Capitulo 1: Llegada a la ciudad de las bestias

Estaban comenzando a mostrarse los primeros rayos naranjas del sol de la tarde, y si había algo que tuviera que decir, era que el clima era algo frio para ser mediados de verano, aunque claro, los golpes de calor eran algo un tanto inusuales en el estado de Oregón, así que tampoco debía extrañarse tanto, el frio era normal, y, por lo tanto, alguien cubierto casi por completo con una capucha oscura no debería ser nada raro de ver ¿verdad?

Fuera como fuera, ahora mismo la prioridad era llegar al cajero más cercano sin ser visto por nadie, logrando de milagro encontrar uno del banco en el que se había hecho una cuenta en una estación subterránea del metro, de allí, tenía que hacer las cosas rápido, y si lo pensaba, no debía ser tan difícil, literalmente era solo sacar la tarjeta, teclear la clave, sacar todos sus ahorros y salir corriendo de allí.

Pero dicho plan fue perfectamente digno de mandar a la basura una vez escuché pasos a lo lejos, por lo cual, sin pensarlo mucho, rápidamente me escondí en un ducto de ventilación que curiosamente estaba allí, justo a tiempo para evitar ser visto por tres pandilleros armados hasta los dientes.

Los cuales, una vez llegaron al cajero, lo único que hicieron fue hacer vandalismo con un cartel que estaba allí de propaganda igualitaria Fay que decía ¨vamos a tomarnos de las manos¨, en el que había una mano humana sujetando la de un troll en señal de igualdad. A lo cual, ellos solo usaron algo de pintura para escribir encima del cartel algo que me hizo estremecerme por completo.

¨ Los monstruos Deben morir ¨

Esas palabras, solo con verlas basto para que el terror me inundara por completo, de allí que una vez el trio de maleantes se fueron orgullosos de su trabajo, todo lo que tuve ganas de hacer fue salir huyendo de allí cuanto antes, a fin de cuentas, ya tenía los ahorros de mi tiempo trabajando en ese centro de llamadas (en el cual ya presente mi carta de renuncia) y ahora todo lo que tenía que hacer era tomar un autobús.

Y mientras corría para alcanzarlo fue que me tome la libertad de escuchar las noticias de la tarde a través de los televisores que estaban encendidos en los locales, esa era una buena habilidad que acabe adquiriendo una vez me di cuenta de que estaba solo en el mundo , y que resultaba ser muy útil cuando salía a caminar por la ciudad, solo con una caminata por la cuadra y podía enterarme de tantas cosas que hablaban todas las personas a mi alrededor, aunque la mayoría puro chisme, debes en cuando llegaba a enterarme de cosas de interés.

Como ahora que escuchaba el reportaje acerca de que ya he pasado diez años desde la aplicación de la zona especial para Fays, y la antipatía hacia la existencia de dicho lugar por parte de las personas seguía igual de que siempre, al punto de que había una protesta anti-fay en progreso justo frente al congreso ahora mismo, algo que solo me hizo rodar los ojos mientras trataba de no perder el autobús.

El cual, si estuve a punto de perder, de no ser porque en el ultimo segundo di un salto para llegar al capo del vehículo de transporte público, logrando subirme justo a tiempo y sin problemas una vez el autobús arranco.

Donde, ya luego de que me centrara en el hecho de que me hallaba salido de la ciudad, fue que finalmente decidí quitarme la capucha de la cabeza para soltar un largo suspiro que llevaba aguantando desde hace mucho, y ya creyendo que estaba fuera de peligro , fue que nuevamente me di la oportunidad de inspeccionarme detenidamente.

Es decir, yo… estaba solo y… tenía miedo.

Para empezar, ni siquiera sabía quien era, todo lo que sabía de toda mi vida, es que hace unos meses unos guardabosques me desmayado en el bosque, y de allí fui llevado casi de inmediato al hospital, luego, gracias a las pocas pertenencias que tenía a la mano, entendí de forma muy deprimente que todo lo que sabe sabía de mí mismo era que mi nombre es Krel (el apellido estaba extrañamente tachado en negro en la tarjeta de identidad), que era latino y que tenía 16 años, todo lo demás estaba, de igual modo, dañado de un modo que parecía que acababa de sobrevivir a un incendio o algo así, todo lo que tenía era mi tarjeta de identidad y una extraña regla del tipo transportador que brillaba ¿era costosa o de colección acaso? Porque números no tenía.

De allí, espere semanas en un hogar de acogida a que alguna familia me buscase o que los policías encontraran algo sobre mi hogar o de donde es que soy yo, de donde vengo, pero, no hallaron nada, al parecer, estaba solo, totalmente solo.

Siendo así que, no queriendo causarle más problemas al gobierno, me fugué de la casa de acogida sin pensarlo dos veces, y una vez estuve por mi cuenta, rápidamente hice uso del sentido común y conseguí trabajo en una central de llamadas, principalmente a la falta de requisitos, pero, además, también fue debido a que aparentemente, podía dominar más de un idioma con facilidad, y, de hecho, muchas cosas se me daba fácil entenderlas una vez las practicaba, como las ciencias y las matemáticas.

Una vez conseguí trabajo, casi de inmediato encontré hogar en un piso más o menos decente en el sector pobre de la ciudad, no era mucho… ¿a quién engaño? Era un asco, pero era lo que podía pagar.

Siendo así que hubo un tiempo en que me plantee seriamente aplicar para una porque en algún instituto de renombre, tal vez me aceptarían al ver mi nivel intelectual (aún con la ausencia de estudios previos por alguna razón) pero, ese plan, junto a otros muchos futuros planes que podría haber llegado a tener respecto a su vida, se fueron al diablo el día que paso… eso.

De repente, un día solo me había despertado, y la sorpresa vino cuando, para empezar, en vez de tener dos brazos, tenía cuatro. Y una vez me vi en el espejo, fue que me di la libertad de gritar de tal modo que incluso podría asegurar que todo el edificio lo había escuchado, pero ¿acaso me podría culpar?

Mi hermosa piel oscura y bronceada se había ido, ahora era de un extraño tipo de azul eléctrico, del mismo modo mi largo, sedoso y esponjoso cabello fue reemplazado por un anormal cabello del mismo tono de azul que desafiaba todas las leyes de la gravedad, sin mencionar que mis ojos marrones color chocolate fueron vil mente cambiados por unos ojos negros con pupila azul, y los brazos, esa era la cereza del pastel ¡los brazos!

Solo no sabía cómo o porque había pasado, pero de algún modo, había dejado de ser humano, me había convertido en lo peor del mundo actual según la sociedad, una criatura no humana, un Fay.

Aun así, en realidad, yo no tenía nada contra ellos, no conocía por qué había tanto odio por parte de los humanos hacia ellos, los Fays, es decir, al principio solo sabía que se había decidido llamar a todas las criaturas mágicas con la denominación general de Fays en honor a una de las mayores partidarias por la lucha de igualdad de derechos de los Fays, la legendaria hechicera ama de las sombras, la dama pálida, Morgana Le Fay.

Pero, así eran las cosas ahora, por lo cual antes de hacer cualquier cosa decidí ponerme a investigar todo sobre los Fays, ya que para mí, al menos desde mi punto de vista, ahora estaba en el peor lado en este momento, si lo comparaba, era como si fue una bruja en plena cacería de brujas, un prófugo en una estación de policía, un judío en la segunda guerra mundial, bueno, la idea era esa (Y si, cuando no tenia nada que leer, me ponía a estudiar historia para matar el tiempo, de allí las referencias)

Y ahora… estaba encima de un autobús buscando escapar cuanto antes de cualquiera que lo quisiera matar solo por tener esa forma.

Krel: Bien, siguiendo esta ruta, dentro de poco estaré en Cannon Beach, de allí solo es cosa de pedir rentado un bote, navegar unas horas o días, tal vez, no lo sé… -susurre antes de negar rápidamente- ¡y listo , al fin estaré a salvo! -dije mientras me colocaba unos audífonos y comenzaba a escuchar música de su lista de reproducción.

Ese era un gusto que de hecho amaba, la música, solo no sabia porque, pero, desde bailar una pieza, a cantar a todo pulmón, o simplemente escuchar música con sus audífonos, era algo que simple y sencillamente amaba hacer, la música lo liberaba, si tuviese que expresarlo en palabras, bien podía decir que cuando la música entraba en su cabeza, casi de inmediato era teletransportado a lo que muchos llamarían, su lugar feliz, ¨la zona¨.

Hasta que un anuncio de publicidad apareció de repente en la pantalla de su celular, el cual bien pensaba ignorar para seguir escuchando su música en paz, cuando vio que se trataba de un anuncio de Fay City, siendo por ello que, sin pensarlo dos veces , decidió verlo.

Para luego, en cosa de segundos, apareciese un video en el que se hallaba un hombre vestido de forma casual ante la cámara, el famoso alcalde troll y fundador de Fay City en su forma humana la cual aparentaba a un hombre de mediana edad, cuando , de hecho, tenía muchos siglos más de edad, Blinky Galadrigal.

Blinky: ¨Desde que establecimos la ley del territorio de los Fays, hemos logrado desarrollar Fay City, una ciudad donde Fays de todo el mundo y de todas las razas pueden convivir y verdaderamente vivir como ellos mismos¨ -escucho decir a la imagen del video antes de levantar la mirada y esbozar una gran sonrisa debido a que justo frente a él estaba el ultimo lugar para todo ser que se haga llamar un Fay.

En una isla alejada de la costa, se hallaba la ciudad santuario para los Fays, el hogar y refugio para cualquiera que no era humano, Fay City estaba ante sus ojos en todo su esplendor.

Una gran ciudad que parecía bastante avanzada respecto al ámbito tecnológico, al menos a su parecer era bastante decente, grandes rascacielos, una montaña que era lo más grande en ese lugar, todo bañado por la luz que se mezclaba entre tonos semi opacos y oscuros debido a que se estaba haciendo de noche, en resumen… era hermoso a mis ojos, ya que era un lugar en el tenía puesta todas mis esperanzas.

Un refugio, y, con suerte… un hogar.

Krel: ¡Allí esta! -dije antes de poner mi atención nuevamente en el video al notar a otro hombre parado justo al lado del alcalde Blinky.

El cual se trataba de un elfo de cabello gris platinado que parecía ser alguien joven y de buen vestir, incluso para los elfos, y claro que sabía quien era, no había ser vivo que no supiese su nombre, él era Walter Sylvasta, el líder del conglomerado Sylvasta, una farmacéutica que era conocida por ser la única empresa Fay multimillonaria en todo el mundo aceptada tanto por humanos como Fays, aunque a mi parecer, era muy probable que hubiese más de un trapo sucio oculto bajo la mesa en eso, por así decirlo.

Walter: ¨Actualmente estamos cooperando en el proyecto de desarrollo de la zona especial para Fays, todo sea para ayudar a nuestros hermanos con un mejor mañana¨ -dijo para luego dar un apretón de manos al alcalde, acabando así el video con el logotipo del conglomerado Sylvasta, un árbol extendiendo sus hojas, aparentemente en honor a la relación que tienen los elfos con la naturaleza, o algo así había entendido cuando me lo explicaron en una ocasión.

Pero, aún si hubiera querido, no pude pensar mucho en ello, ni mucho menos relajarme durante el resto del viaje, cuando, sin previo aviso, una flecha voló por entre mi cabello y partió mis cascos justo por la mitad, y eso fue un milagro, porque un solo milímetro más abajo y esa flecha hubiera… no, mejor no pensar en ello.

Krel: ¡¿Qué es lo que…?! -exclame alterado para luego recibir la respuesta de forma inmediata al ver lo que parecía ser todo un grupo de pandilleros o algo similar atrás suyo, estando entre ellos los mismos que vio en la estación del metro- ¡maldición, al final si me encontraron! – y peor, lo habían estado siguiendo, como si fuera… una presa.

Siendo lo peor de todo, que sabía que era justo así como me veían.

Pero ni crean que se las iba a dejar tan fácil, de allí que, luego de esquivar otra flecha que apuntaba directo a mi cabeza y caer del autobús de forma tosca en el proceso, sencillamente opte por la decisión más lógica en ese momento y corrí hacia el bosque a un lado de la carretera antes de que uno de los motociclistas lo golpease con su fierro, de nuevo, apuntando a la cabeza.

Krel: Ellos… definitivamente están tirando a matar… tengo que huir… ¡tengo que huir! -susurre con frustración mientras me hacia paso entre los arbustos y ramas sin dejar jamás de correr debido a que tenia al tipo de la ballesta demasiado cerca de mí, acompañado de sus dos buenos amigos, el señor fierro y el señor manopla de hierro (claramente esos no era sus nombres, ¡pero que iba a saber yo!)

Y justo cuando creía que finalmente los estaba perdiendo, de la nada fui golpeado por el buen amigo de esos tres, el señor bate de beisbol, haciendo que terminase tirado en el piso en posición fetal mientras era rodeado por todos mis perseguidores, todos con expresiones de odio a mi persona, y yo… no entendía nada ¿Qué les hice? ¿Por qué me querían matar?

Cazador: Maldito asqueroso Fay -exclamo el que me había golpeado con el bate, con una clara mueca de disgusto a mi persona al igual que el resto de sus compañeros.

Ballestera: Podemos ver fácilmente a través de ti, además, tu piel luminiscente es muy fácil de detectar, literalmente pareces estar hecho para ser cazado, tal cual un conejo blanco en plena pradera o un pato en pleno cielo azul, todo un animal tonto - exclamo con malicia una chica que tenia la boca cover by su abrigo, pero claramente se notaba que sonreía.

Motociclista: Déjenlo, es mío -exclamo un hombre con un casco de motociclista y ropa de pandillero, el cual parece ser el líder- esta es tu lección imbécil, esto es lo que le pasa a todos los Fays que se aventuran más allá de Fay Ciudad ¡morderás el polvo si te quedas por aquí!

Cazador- Los monstruos como tu solo se multiplican sin cesar ¡es asqueroso y repugnante! ¡UNA MALDITA MONSTRUOSIDAD! -dijo nuevamente él hombre del bate listo para golpearme nuevamente con el, a lo cual yo todo lo que hice fue tan solo tratar de esconder mi cara entre mis manos, ya que, algo que tenia claro de mí, era que no servía para pelear .

Motociclista: Solo muere de una vez -dijo dando la orden para que todos me saltaran encima de una vez, being en ese momento que di mi vida por terminada, al punto de que aguantaba llorar de la impotencia al sentir toda la situación tan injusta… ¡¿Qué había hecho que mereciera que me mataran ?!

Sea como sea… no les daré el gusto de verme llorar.

Pero, antes de que cualquier otra cosa pasara, alguien había hablado, una mujer joven había aparecido, walking a paso lento hacia el grupo de cazadores, se trataba de una mujer de ascendencia japonesa, con cabello largo hasta los hombros, vestía completamente de morado , todo a excepción de sus impecables botas negras, pero, lo más extraño de ella, era su sonrisa, una sonrisa que, si le pusiera un nombre, sería la típica sonrisa de persona de comercial, totalmente falsa.

?: ¡Perdón! -dijo llamando la atención de todos mis atacantes- ¿Podrían dejar de hacer eso? -pregunto sin borrar la sonrisa de su rostro- ese niño es uno de mis preciados clientes, así que les agradecería que sean gentiles -menciono en lo que todos, yo incluido, los vimos completamente extrañados

Solo para que, a los dos segundos, la chica de la ballesta, sin pensarlo dos veces, decidió disparar una flecha a la misteriosa mujer japonesa, que, sin esfuerzo alguno, salto para esquivarla, todo con la misma sonrisa en su rostro, la cual se borro cuando poco a poco… estaba cambiando de forma.

?: De repente disparando una flecha así a una señorita como yo… -exclamo en lo que su piel pasaba a ser de color violeta y sus ojos se volvieron de un intenso color verde- ¿no les parece que es un poco grosero? -pregunto convertida en lo que parecía ser un troll femenino, totalmente armada con algún tipo de espadas.

Cosa que altero a los maleantes, pero las sorpresas no acabaron allí, ya que una vez dieron un paso hacia atrás, dos sombras enormes se erigieron por encima de ellos, eran dos hombres de gran tamaño. Uno era un tipo enorme y musculoso que no usaba nada más que un par de pantalones, pero además de eso, lo más llamativo en su persona era, además de su cabello albino, las orejas y sus ojos ámbar, el hecho de que una de sus dos manos era un reemplazo mecánico y no la de verdad; mientras que el otro era otro sujeto enorme que vestía de manera más apropiada, se notaba a simple vista que era una persona amable, era difícil de explicar, pero desprendía amabilidad con solo verle.

Pero cual no fue mi sorpresa al ver que ellos se estaban transformando también.

?: Eliminemos a estos sacos de carne de una buena vez -dijo el tipo semi desnudo antes de transformarse en un enorme troll que, por alguna razón, ahora tenia un aro en la nariz.

?: Con cuidado, no matar, solo herir -exclamo el otro grandullón a la vez que se convertía en un troll que parecía ser mitad piedra y mitad pasto, o algo de ese tipo.

?: Habla por ti -exclamo el de azul frunciendo el ceño antes de que la de morado les llamase la atención.

?: Por mucho que me gustaría cortar en pedazos a todos estos tipos, seria un dolor de cabeza si los matamos, así que traten de contenerse -dijo en lo que ambos asintieron.

Y de allí, lo siguiente que vi, para decirlo en el mejor de los casos, fue una masacre, para no decir genocidio.

Los mismos matones que estaban a punto de matarlo, estaban siendo masacrados por los dos troles como si fuera un simple paseo por el parque, siendo que la primera mitad del grupo acabo siendo mandado a volar al ser embestidos por el troll azul que de algún modo se había hecho bola y comenzó a girar, mientras que la otra mitad termino bajo los puños del grande de verde pelaje.

Antes de darme cuenta, todos han sido vencidos y estaban tirados en el suelo, la mayoría inconscientes, no muertos.

Krel: Pero… ¿Qué rayos…? -susurré estando aún algo sorprendido por lo que había visto, antes de sentir que alguien me observaba fijamente, y al ver quien era, me encontré con la troll de piel violeta sentada de cuclillas, quien tenía una gran sonrisa en su rostro.

?: El camino a Fay City usualmente está plagado de cazadores de Fays, lo cual me desagrada como no tienes idea, ya que supuestamente los caminos a la ciudad están protegidos por la ley, pero como vez, es igual a nada -dijo con una mueca antes de esbozar una sonrisa- pero no tienes de que preocuparte, yo te llevaré allí, y de una pieza -menciono guiñándome un ojo, a lo cual yo solo la vi perplejo unos momentos en lo que encontraba mi voz.

Krel: Tu… ¿Quién eres tú? -pregunte a la vez que ella se puso de pie con gracia antes de llevarse una mano al pecho.

Nomura: Solo soy la que extiende su mano a los Fays en problemas ¡una voluntaria amorosa, Nomura! -dijo llena de ego antes de señalar a sus dos acompañantes- el del brazo metálico es Draal el mortal, y el otro es AAAARRRGGHH, o solo Arrghh para abreviar, usualmente no trabajamos juntos, pero hoy coincidimos de casualidad -dijo encogida de hombros a la vez que yo vi por encima del hombro al par de mastodontes que seguían en lo suyo, dándole una paliza a esas persona como si fuesen niños jugando… debo decir que el solo pensamiento me hizo estremecerme la verdad.

Krel: Una… ¿voluntaria amorosa? -pregunte lleno de incredulidad antes de fruncir el ceño- eso suena un poco sombrío en realidad.

Nomura: Je, creo que me tienes, maldición -dijo chasqueando los dedos de un modo burlón, no siendo algo que me causara nada de gracia.

Krel: Ya déjate de juegos ¿Cuánto es?

Nomura: Me sorprende que pienses algo así de mí, es decir, dije que era una voluntaria, sin embargo ...

Krel: No me vengas con eso, conozco a los de tu tipo, eres del tipo que ¨ayudo ahora y cobro después¨ ¿verdad? -dije haciendo que la tal Nomura solo se cruzara de brazos y rodara los ojos.

Nomura: No eres muy encantador ¿verdad? Aunque, tienes razón…

Krel: Si tuviese algun encanto, no me encontraría en esta situación ¿no crees? -pregunte con sarcasmo, solo para que se riera del mismo, haciéndome enfadar aún más.

Nomura: Y nuevamente tienes razón, se nota que eres un cerebrito ¿no es así? -pregunto en lo que sacaba una calculadora y un cigarrillo de quien sabe dónde para luego comenzar a hacer cálculos- vamos a ver… incluyendo los bonos amortizados de salvamento durante el año fiscal de regalo al ser el primer servicio, un pequeño cobre extra con acciones y bonos de ausencia de sangre y huesos rotos, llevamos nueve y lo dividimos entre producto interno bruto… tienes suerte de que los arreglos varios son deducibles… -dijo para luego simplemente arrojar todo lejos de ella- ¿sabes qué? Supongo que simplemente tomare todo el dinero que tengas.

Krel: ¡¿Y para eso tanta formula ?! Y segundo ¡¿Hablas en serio ?! -pregunté a la vez que sentí un escalofrío al escuchar como Draal había puesto su pie encima de uno de los hombres que intentaba escapar arrastrándose.

Nomura: Estamos hablando del precio de tu vida ¡así que no deberías de ser tan tacaño! ¿Verdad? -dijo en lo que extendía la mano en señal de que le pagaran, a lo cual yo solo resople molesto mientras buscaba en los bolsillos de la capucha que llevaba puesta.

Krel: Tampoco es que tenga tanto… y no lo digas tan felizmente -dije dándole un gran fajo de billetes de mala gana, obviamente no era todo lo que tenía, pero si una gran parte, por lo que dárselo a ella me dolió bastante en realidad.

Nomura: Negocios son negocios, pequeño -exclamo con una sonrisa.

Y así, luego de una despedida en la que Nomura dejo a Draal y Arrghh a cargo de ¨limpiar el lugar¨, cosa que prefería no saber de qué hablaban, finalmente pude sentirme, aunque fuera un poco más tranquilo, en el momento en que ella me hizo embarcar en su propia lancha, el ¨Peer Gynt¨, un nombre curioso si lo pensaba, hasta me parece haber escuchado antes ese nombre, y, por otro lado, debería decir que el diseño de el barco era bastante interesante si lo pensaba bien, era como si hubiera salido de un museo de arte o algo por el estilo.

Aunque por ahora, cosas como el nombre del bote o su diseño eran lo que menos me importaban, todo lo que podía hacer era centrar mi vista a nada más que a la ciudad que se mostraba ante mis ojos, Fay City estaba finalmente a la vuelta de la esquina.

Krel: Así que, dime… ¿lo que dicen todos de ese lugar es verdad? -pregunte a Nomura, quien estaba concentrada contando su dinero recién ganado (robado) por onceava vez- ¿es esa ciudad realmente solo para Fays?

Nomura: Si, es justo eso, Fay City, la ciudad de las bestias… -dijo en lo que se guardaba el dinero entre sus prendas.

Krel: Ya veo… y oye, eso de cambiar de una forma humana a tu forma de troll ¿es normal o…? -pregunte solo para que ella me viese como si me hubiera crecido una segunda cabeza.

Nomura: Hace siglos solo existíamos unos pocos a los que se les conocía por hacer eso, solían llamarnos, cambiantes, pero… ahora, no existe Fay a quien no le lancen un hechizo de camuflaje humano justo en el momento en que nace, así que … Es algo normal entre Fays… -dijo para luego verme con interés- dime ¿eres acaso un caso atípico? Ya que, para empezar, te puedo asegurar que en todo el tiempo que llevo viva, nunca había visto a un ser igual a ti -menciono en lo que yo, sin poder sostenerle la mirada, solo la aparte rápidamente.

Krel: Sí… se puede decir que si… -susurre en lo que los recuerdos venían a mí, el como cambie de humano a… lo que sea que fuera ahora, el solo hecho de pensarlo, me revolvía las entrañas, no sabia que pasaba , no lo entendía el cómo o por qué… y lo odiaba.

Aunque luego fui sacado de mis pensamientos cuando una lata me fue arrojada, logrando atraparla por puro reflejo.

Krel: … ¿Miruvor? -pregunte extrañado al leer el nombre en la lata.

Nomura: No es ni la mitad de bueno que el original, después de todo, los elfos son demasiado orgullosos y narcisistas como para permitir que la receta original se filtre, pero al menos la versión comercial no está del todo mal -dijo encogida de hombros- se supone que el Miruvor original renueva fuerzas y vitalidad de inmediato, mientras que esto de aquí… -dijo levantando una lata para ella- no es nada más que un leve estimulante, hasta las bebidas de Ents son mejores, pero son más caras… como sea, bébelo, comete la lata, haz lo que quieras -exclamo con desinterés.

Mientras que, por mi parte, solo no sabía como tomar ese gesto ¿una cortesía comercial? ¿un gesto de buena fe? No, la verdad dudo que sea eso último, además, siendo sincero conmigo mismo, desde que me transforme en…esto, por alguna razón, no me he visto en la necesidad de comer ni de beber, y, de hecho, desde antes de eso no era mucho de comer o beber en exceso, ni siquiera de forma moderada, de allí que algunos compañeros de trabajo me molestaban con el hecho de que la razón de que era tan enano y escuálido era por no alimentarme bien.

Y tampoco ayudaba que fuese un cocinero simplemente terrible, y eso era diciéndolo de buen modo.

Krel: Yo… gracias… -dije antes de darle un sorbo a la bebida, no estaba tan mal en realidad- espera… ¿comer la lata?

Nomura: Si te extrañas solo por eso, te esperan muchas sorpresas más en la ciudad -dijo antes de solo recostarse en un asiento y cerrar los ojos- sea como sea, no te preocupes, you dormir bien a partir de ahora.

Y tras esa breve interacción agradecida todo lo que se presento fue un extrañamente cómodo silencio, que sinceramentecía debido a que en realidad yo no era mucho de socializar, siendo así todo lo que resto del viaje hasta que, ya entrada la noche, fue que la lancha había arribado en un puerto de la ciudad.

Al fin había llegado a la ciudad de los Fays.

Nomura: Bien, aquí estamos, una vez bajes del bote, estás por tu cuenta, ya que, tal vez no lo creas, pero no me considero alguien con buena reputación en la ciudad -dijo haciéndome rodar los ojos con fastidio.

Krel: Me pregunto porque será -dije con ironía, la cual a ella le pareció indiferente.

Nomura: Como sea, ve con cuidado, hoy es un día muy especial para Fay City, así que las calles estarán muy concurridas, y por cierto… ¨que la luz del día este bajo tu mando¨ -dijo antes de dar un salto y perderse en algún callejón.

Krel:… ¿gracias? -susurre extrañado ¿era esa alguna clase de despedida por aquí?

De todas maneras, una vez me di cuenta de que ya podía irme por mi cuenta a donde quisiera, fue que decidí explorar la ciudad, encontrándome con que, en vez de hallar calles concurridas, todas las calles por las que anduve estaban extrañamente vacías, al punto de no haber ni una sola alma a la vista.

Parecía más un pueblo fantasma que una ciudad santuario, por decir lo menos.

Y entre toda esa calma, fue que llegué a lo que parecía ser la plaza central de la ciudad, la cual, estaba tan deshabitada como el resto de la ciudad, y para ese punto, decir que estaba asustado, era quedarme corto.

Krel: ¿Qué es esto? Es… demasiado tranquilo… -susurré en lo que observaba el entorno a mi alrededor, hasta que algo que vi en lo alto de un edificio me llamo la atención, al punto de que hasta me tuve que frotar los ojos con ambas pares de manos para asegurarme de no estar viendo cosas.

Ya que allí, en lo alto de uno de los edificios, a la luz de la luna, se hallaba algo… o alguien, no sabía quién o que era, todo lo que veía, o al menos le pareció ver, por unos instantes, fue a alguien parado allí, usando una brillante armadura plateada, levantando una gran espada y apuntando a la luna, a lo cual yo solo me pude preguntar… ¿acaso la bebida que me dio Nomura tenía alguna droga o algo?

Pero, a pesar de todo, solo no pude pensar mucho en ello cuando de repente se escucho un rugido, haciendo que aparte la mirada para así ver el cómo, de entre las sombras, varios pares de ojos brillantes hicieron acto de presencia.

Y justo después de ello, lo siguiente que le siguió fue el como varias figuras encapuchadas salían de las sombras, unas pequeñas, otras grandes, pero una cosa era segura, todos igual de intimidantes, y el hecho de que salieran a montones no ayudaba en nada, para cuando me di cuenta, estaba totalmente rodeado, la plaza estaba a rebosar de todos esos seres.

Estaba totalmente anonadado, pero, antes de que pudiese soltar un grito de pánico, varios fuegos artificiales que rápidamente llenaron el cielo me hicieron detener mi pánico de golpe, a la vez que, para mi sorpresa, toda la plaza, sino que toda la ciudad , se había iluminado de golpe, a la vez que los encapuchados se revelaron a si mismo como toda la clase de criatura mágica habida y por haber, literalmente había de todo, la diversidad era bastante amplia.

Solo no entendía lo que estaba pasando, de repente han puesto puestos de ventas para comidas y manualidades, payasos, acróbatas, escupe fuegos, bailarines, artistas callejeros, todo se veía como, es decir, tenia la pinta de ser un… un…

Krel: ¡Es un festival! -dije sin poder evitar la emoción que sintió, ya que se trataba de mi primer festival, no sabía si ya había ido a uno antes de perder la memoria, pero a sus ojos, ese era el primero, y era hermoso.

Pero antes de que pudiese unirse a las festividades por curiosidad más que todo (y que escucho música en más de un lugar) fue que una gran pantalla, de al menos unos 10 metros de alto, se encendió para mostrar una imagen a toda la ciudad , la del alcalde, esta vez en su forma de troll.

Hada: ¡Es el alcalde!

Duende: ¡El alcalde Blinky!

Ninfa: ¡Vamos alcalde! -fueron algunas de las declaraciones que escuche antes de que el troll de varios ojos y brazos decidiera finalmente dar unas palabras a su ciudad.

Blinky: Mis ciudadanos, han pasado diez años desde que se creó Fay City, todavía temo decir que la brecha entre los Fays y los humanos aún no ha sido cerrada -dijo negando levemente antes de volver a su gran sonrisa- de todos modos, esta ciudad sigue siendo el refugio seguro para los Fays de todo el mundo, estos últimos diez años, y los siguientes diez años, no… por el bien del futuro que yace más allá…

Y mientras el daba su discurso, yo pude ver el impacto que sus palabras tenían en los habitantes de la ciudad, había desde sonrisas de satisfacción a lagrimas de gratitud, se notaba que el alcalde era alguien muy respetado y querido por aquí, pero ¿era eso extraño? Él había fundado la ciudad después de todo, se había encarado ante el mundo humano por su gente, y al final, bien se podía decir que había ganado al ver lo que había hecho hasta ahora, Fay City.

Blinky: ¡Por el bien de un mejor mañana, celebremos el aniversario!

Solo esas palabras bastaron para que toda la ciudad comenzara a festejar tras un largo momento de aplausos y vitoreo, a la vez que, por mi parte, al ver que ya no había nada de que preocuparme, en un movimiento me quite la capucha que ocultaba mi cabeza, debido a que, ya no tenia nada que esconder.

Krel: ¡De verdad todos son Fays! ¡Ya no hay necesidad de esconderse! ¡Ya no tengo porque correr! -dije para luego unirme a las festividades.

Donde prácticamente hice de todo, disfruté del concierto en vivo, vi bailar a lo que creo que eran un tipo de trolls enanos de color verde con pelo de pasto, vi estatuas de animales gigantes moviéndose libremente por la ciudad como si fueran carrozas alegóricas, baile con hadas y nereidas, probé de cuanto había en los puestos, todo era tan nuevo y emocionante.

Nunca me había divertido tanto, todo era tan maravilloso.

Pero, solo no pude ver nada más cuando me fije en algo que me llamo la atención, y hasta me extraño, lo cual era que en medio del escenario donde los músicos estaban tocando, uno de ellos, no era un Fay, al menos a lo que estaba viendo ya que todos estaban en su forma de Fay, esa persona de allí… era humana, un chico joven tocando la guitarra.

Krel: Pero… no lo entiendo, creí que no se permitían humanos en Fay City… -me dije extrañado solo para escuchar el como alguien responde mi pregunta.

?: Y es así, si bien parecen humanos, en realidad son hadas y hechiceros, ese de allí es Hisirdoux Casperan, pero todos lo llaman Douxie, una estrella musical aquí en la ciudad, además de ser el segundo al mando de la policía -dijo una voz joven atrás de mí, a lo cual decidí voltearme para encarar al extraño.

Y decir que estaba sorprendido, era decir poco, ante mí, se hallaba un troll que era al menos unos centímetros más alto que yo, vestía una gruesa armadura oscura con líneas de un brillante rojo sangre, su piel era de un azul tenue, cabello largo, oscuro y descuidado, grandes cuernos y orejas puntiagudas. A pesar de todo eso, bien podía decir que era más pequeño que los trolls que he visto hasta ahora.

Pero, a pesar de todo, lo que más me llamo la atención de él, era solo una cosa… ¿Por qué estaba llorando?

Y así terminaría el primer capitulo de este nuevo proyecto, acepto comentarios y criticas constructivas.

En fin ¿Qué les pareció?

Este oficialmente seria mi primer proyecto en esta nueva plataforma, espero que a quienes les agrade esto, les guste.

Bueno, pronto estaré publicando el capitulo dos, hasta entonces.