Hola amigos, soy Yuzuchi
Una vez más traigo otro relato de YuruYuri pero esta vez será la pareja más amada del lugar.
La idea se me vino cuando estaba alimentando a mi cacatúa, en eso estaba sonando la galería de música de mi móvil que se escuchaba desde la cocina, exactamente la canción "You are phoenix" de Make-up, de hecho es la canción tema de uno de sus personajes protagonistas llamado Ikki de Fenix.
En ese momento mi cacatúa repitió Fenix dos veces por lo que parece que le gustó la rola y fue en ese entonces cuando se me ocurrió esa historia, lo del Kyoaya fue porque saqué de la nevera un tarro de helado, un ron con pasas y otro de crema de mora… Y de los más simple se saca algo bueno.
Ya explicado aquello, es hora de darle a esta historia un buen pedestal pues el Kyoaya es uno de los ships más amados del fandom junto con el SakuHima y claro, Akari… Mi Akarin.
Un saludo para los pocos que quedamos con vida como los que mantienen con vida en estos lares, Nadaoriginal que es mi sensei, Gerendo01, Kyomori y demás que tratan de hacer posible para que Yuru Yuru a su primer lustro de creación y existencia no muera en el olvido como algunas series yuri.
Espero que lo disfruten
Yuzu y fuera
PD: Un día de estos haré un Akari x Akane hard pero con tintes románticos, pues escuché lo de Chris-chan y su madre y… Ugh, mejor de eso no hablo
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-¡Ya voy! ¡Ya voy!- Gritó Ayano mientras corría por el pasillo.
Eran las 2 de la tarde de un sábado y ella estaba sola en casa, así que quienquiera que estuviera llamando incesantemente a su timbre era obviamente… Oh no, no podía creerlo pero por otro lado quería ese momento se hiciera realidad.
Era aquella chica rubia bajita de ojos azules, una completa idiota y una maldita loca en toda la expresión de la palabra, chica que desde hace un buen tiempo le robó su alma y su corazón aparte de que en su mente no había imagen que rondaba acerca de ella, básicamente esa chica era el fruto de sus desvelos y suspiros.
Toshino Kyoko… Nombre en pila que se repetía constantemente entre sus palabras y pensamientos…
El pánico golpeó como un tsunami, casi derribando a la pelimorada que comenzó a divagarse mentalmente al ver esos ojos zafiro.
"Oh no, ¿Qué hago? ¿Qué digo? ¿Por qué está ella aquí? ¿Y SI LO SABE?"
-¡Ayano! – La particular voz de esa chica la sacó de sus adentros- ¡Sabía que estabas allí!- Sin olvidar esa sonrisa despreocupada- Tu timbre seguro es divertido, pero ¿puedo entrar?- Preguntó la rubia alegremente a través de la puerta.
Las manos de la aludida se movieron hacia la cerradura mucho antes de que su mente también se lo dijera, y se puso de pie, mirando incómodamente a Kyoko con ese lindo botón y corbata mucho antes de que su mente finalmente gritara "¡MIERDA HERMANA DEJALA ENTRAR!"
Tropezando fuera del camino, finalmente murmuró un saludo mientras la otaku atravesaba la puerta.
-Me alegro de verte Ayano, pero…- Se detuvo en menos de nada, casi congelándose a excepción de sus ojos azules los cuales brillaban con viva luz como estuviese contemplando algo que captara su atención, comenzó a dar unos pasos casi apartándola a un solo digito de distancia hasta dar con una jaula donde estaba una ave
-Eh…
- ¡Wow Ayano!- Exclamó la huésped con asombro en su mirada que por cierto mataba lentamente la mentalidad de la vicepresidenta que se sentía irse por un precipicio con tan solo ver ese rostro de ángel- ¡No sabía que tenías un periquito! ¡Es tan lindo! ¿Cómo se llama? ¿Habla?
En un intento de lucha Ayano se sacudió mentalmente y comenzó a actuar tal como era aunque era obvio que se derrumbaría como cualquier torre imposible de elevarse.
-¡TOSHINOU KYOUKO!- Dicho nombre en fila retumbó por todo el lugar- En primer lugar, ¿No podrías haberme dicho que venías primero? Me habría cambiado a…
"¡Ay Dios como me prende!... Como quisiera que me calentara con su cosmos en la Casa de Libra"
La voz autoritaria de Ayano se apagó mientras sus orbes amatistas quedaron quietas en pausa mientras contemplaba tanto la indumentaria como el aspecto de la joven doujinka, prayera sencilla con un logo estampado en la zona de su apenas desarrollado busto, pantaloneta o short de jean, medias largas hasta el muslo… Para ser una tipíca vestimenta en jóvenes como Kyoko le quedaba mucho mejor hasta diría que le daba un cierto aire de atractivo ante sus ojos.
Sí, definitivamente le quedaba lindo ese atuendo sobre todo el uso de las medias… Diría algo así como… ¿Muy muy sexy?
La pobre pelimorada se aclaró la garganta apartandose de sus traicioneras ideas y comenzó a responderle a su recién llegada.
-Su nombre es Ikki. A veces habla, pero generalmente solo las frases que le he enseñado- Respondió Ayano.
-¿Ikki? ¿Cómo el Fenix?
-¿Fenix?
-Como el de los Caballeros del Zodiaco, ya sabes, un tipo de cabello azul que derrota con su puño fantasma a todos sus oponentes y que es tan fuerte que puede llegar a pelear con un dios
-…- La pobre no comprendía los avanzados conocimientos de la rubia
-¡IKKI! ¡Es es tan lindo ~! ¿Puedo acariciarlo? ¿Por favor?- Hizo esa carita tierna con esos hermosos brillos en sus zafiros llenos de necesidad… Lo que daría por tenerlos a su lado…
¡No! Debía volver a la realidad… De acuerdo, Kyoko estaba de visita pero… ¿Cuál era la causa, razón, motivo y circunstancia por la que la rubia friki la visitaba? ¡Ah claro, como se le olvidaba ese detalle! Lo típico de siempre, Kyouko ya se había olvidado de la tarea de matemáticas, esa es la razón por la que vino en primer lugar.
Ayano suspiró ante la respuesta a su pequeña interrogante… Puede que sea brillante, pero Kyoko era tan tonta e idiota… Idiotamente linda y atractiva a veces.
-Claro. Iré a buscar la tarea de arriba
-¡Yupi!
La rubia otaku prácticamente dio una voltereta hacia la jaula donde estaba Ikki sentado en una barra de madera, acicalándose las plumas. La pelimorada subió las escaleras mientras la recién invitada arrullaba al indiferente pájaro.
-¡Hola Ikki! ¡Soy Kyoko!... ¡AVE FENIX!
El pájaro pareció notar eso, volviéndose para mirar a la friki, inclinando su cabeza.
-Kyoko… ¡AVE FENIX!- imitó
La aludida no evitó sonreír efusivamente
-¡Vaya Ikki, seguro que eres inteligente como tu dueña!
-¡Toshino Kyoko!- gorjeó el pájaro, saltando en su percha para enfrentarse a la rubia la cual arqueó una ceja ante lo dicho por la ave
-¿Eh? ¿Cómo sabes mi apellido?- Preguntó con curiosidad- ¿Ayano te enseñó eso?
-¡Toshino Kyoko tiene bonitos ojos!- gritó la pequeña criatura, moviendo la cabeza alegremente
Un leve tinte rosado estaba subiendo por las mejillas de la aludida.
-¡Toshino Kyoko es tan inteligente y amable!- continuó el pájaro casualmente, sin tener ni idea de lo que estaba diciendo… ¿Eso o quizás estaba reflejando lo que pasaba con su dueña cuando esa chica rubia era el tema principal?
-¿De verdad piensa eso?- Susurró la otaku al periquito
En respuesta, el pajaro sumergió su pico en un pequeño comedero y comenzó a masticar un bocado de semillas de girasol. Después de unos momentos de silencio, Kyoko pasó un dedo por los barrotes de la jaula y rascó suavemente la cabeza de Ikki.
Mientras eso pasaba, arriba en el segundo piso, Ayano finalmente había encontrado la tarea, asignada… ¡El día Lunes!... Por el amor de Madoka-sama, ¡La pereza de esa chica no conocía límites!
Mientras la pelimorada bajaba las escaleras, escuchó a Ikki parlotear, gracioso, por lo general el perico era muy callado cuando había visitantes.
¡La amo tanto Ikki!- suspiró el pájaro, obviamente imitando el tono que había escuchado cuando le enseñaron la oración.
-…- Ayano sentía como su pájaro le había encestado un poderoso puño sobre sus neuronas… ¿Entonces ese pajarraco estúpido había leído los pensamientos sobre la chica friki? Se suponía que aquello lo habló mentalmente… Genial, ella lo dijo en voz alta… Maldito loro.
En eso Ayano de manera inconsciente se elevó por el aire, comenzó a mover de arriba y abajo sus brazos como si imitara el aleteo de un ave mientras que una silueta de fuego de un enorme pájaro con largas colas estaba detrás de ella como si fuera una imagen o escena de fondo. La joven dirigió sus brazos a los costados en dirección hacia atrás como si planeara disparar un proyectil mientras una llamarada bañaba sus brazos.
Empuñó sus manos y accionó los brazos hacia adelante para posteriormente expulsar una llamarada en forma espiral como si fuera una especie de incendio que rodeaba tanto a la criatura como la otaku. Ayano se lanzó de frente en dirección hacia Kyoko mientras que su mano derecha estaba reuniendo una gran flama y al lanzarla se formó la enorme figura de un fénix en pleno vuelo en pleno incendio.
La figura de la ave fue hacia el loro el cual fue enviado a volar con jaula y todo mientras que la enorme llamarada lo arrastraba y lo calcinaba a cada segundo, con Kyoko la joven estaba sin habla cuando veía a una feroz Ayano cuyos ojos estaban brillando de furia mientras se lanzaba de frente con el puño derecho directo a su rostro.
(Leer con la voz de Marcos Patiño o Tomokazu Sugita en tono enojado lo siguiente)
-¡AQUÍ ESTÁ LA TAREA TOSHINO KYOKO! ¡PHOENIX GENMA KEN!
La joven mandó su poderoso puño hacia el rostro de la rubia otaku mientras que su cerebro recibió una descarga fija de energía y después fue mandada a volar hacia la pared la cual se hizo pedazos y con ella el cuerpo inerte de la joven que cayó sin vida.
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Mientras que en el plano real…
Una Ayano se bajó furiosa de las escaleras y se lanzó hacia Kyoko como si intentara encestarle un puñetazo pero en realidad le mandó un cuaderno sobre toda la cara mientras que el perico no dejaba de garlear al ver la peculiar escena entre esas dos.
-¡AQUÍ ESTÁ TU TAREA TOSHINO KYOKO!- Gritó la pelimorada con tono enfurecido mientras el cuaderno estaba a unos escasa distancia de la mirada de la rubia mientras que Ikki quedó en silencio notando el brillo amatista cuando su dueña estaba con cara de pocos amigos
Aunque estaba con el ceño totalmente fruncido muy pronto la vicepresidenta se dejó flaquear ante lo más simple de la menor presente ante sus ojos, su gesto comenzó a calmarse hasta quedar con su rostro teñido al instante de un rosa brillante, Kyoko viendo que estaba el cuaderno decidió tomarlo lentamente mientras que la mayor estaba tratando de mantener la compostura.
Ayano tomó un suspiro y habló en tono serio y mirada leve pero severa
-Ya te dí para tu tarea, así que por favor, vete a casa y hazlo. Lo necesito para mañana, porque algunas de nosotras tenemos que estudiar
-Está bien…- La rubia estaba en un leve shock por lo dicho por el perico hace unos momentos. Sin dar más palabra se dio vuelta y se dirigió hacia la puerta pero se detuvo de golpe, algo que hizo notar en Ayano
-¿Toshino Kyoko?
La mencionada se volteó… Nuevamente aquello hizo tambalear a Ayano pero… Era diferente
-Muchas gracias Ayano…- Sonrió no de una manera alocada ni siquiera pícara… Más bien fue como una especie de sonrisa sincera… Pero no solo eso, sus ojos azules brillaban intensamente como si estuvieran conmovidos y un rubor coloreaba de un tierno rosa sus mejillas, más que una sonrisa era una mirada que haría derretir a cualquiera- Te lo devolveré mañana… Lo prometo…
-…- La joven quedó en silencio sintiendo lo mismo cuando escuchó a Ikki solo que en vez de su cerebro… Fue un puño fantasma que se conectó a su corazón
Kyoko se volteó de nueva y sin decir se fue sin despedirse, la pelimorada le iría a reclamar pero no quiso decir nada… Más bien prefirió no hacerlo. Cuando la rubia finalmente se fue a la calle próxima para cruzarla, Ayano cerró la puerta y se desplomó en el piso sintiéndose abatida por esa hermosa mirada.
Pero no pasó mucho cuando se volteó bocabajo y echó una mirada asesina hacia el pobre Ikki el cual seguía ahí, tranquilo y manteniéndose arrullado en su jaula. Maldecía a ese pájaro, el animal había captado todo lo que ella había dicho, y en voz alta cuando se suponía que estaba en un breve monologo mental. La pelimorada se puso de pie y caminó de regreso hacia la jaula, recogiendo la caja de alpiste de abajo para volver a llenar su comedero.
Nuevamente cambió su gesto a una cara de tristeza
-Ikki, ¿Qué has hecho, pájaro tonto?- Preguntó mientras volvía a cerrar la caja y volviéndose para alejarse.
-¡Kyoko ama a Ayano!- dijo el pájaro.
-…- La aludida quedó en un repentino shock- ¿Q-qué? ¿Qué dijiste Ikki?- La respiración de la vicepresidenta se congeló, su perico nunca había dicho eso, estaba segura de que Ikki nunca había dicho eso.
-¡Kyoko quiere besar a Ayano!- chilló el pájaro con entusiasmo.
La cara de la mencionada se estaba calentando, definitivamente nunca había dicho eso.
-¿Dónde escuchaste eso?- Susurró.
-¡Toshino Kyoko! ¡Toshino Kyoko!- respondió el pájaro sin pensar- ¡AVE FENIX!
-Toshino Kyoko…- La pelimorada sonrió al tiempo que su corazón comenzó a latir con gran fuerza, más bien, una llama de esperanza se prendió dentro de su pecho
-¡Toshino Kyoko! ¡Toshino Kyoko! ¡Toshino Kyoko!- Repetía constantemente el perico mientras que Ayano estaba sonriendo ante aquello
De alguna manera, Ikki su perico le echó una mano en lo que no debía meterse… Y estaba feliz…
