Your Fading Starlight
Bueno esta historia no es mía, es deThe Crafty Cracker, hace unas horas envié un mensaje para su autorización, todos los créditos sean para él/ella, es una hermosa historia de drama y romance espero les guste
Dirán que nueva historia y que aún no he acabado las otras, bueno ya estoy trabajando en eso ya que hace unos días estuve mal y como les dije antes perdón por no aparecer en casi 3 meses sin actualizar, estaré más pendiente en eso… decidí eliminar mi historia "nunca dejes de soñar" por el simple hecho que ya no tenía inspiración para terminarla, espero les guste
Capítulo 7
Fuerza indomable
-Buenas noches- dijo Ichigo, mirando a la pareja que estaba parada en medio del pasillo desierto.
La mujer de cabello castaño se quedó sin aliento, lo miró con ojos grises y abiertos, ojos que expresaban miedo y sorpresa el hombre de cabello ébano lucía tan pasivo como siempre, sus ojos cerrados y su mirada oculta se retraían.
Ichigo se acercó a los dos y se volvió hacia Ulquiorra.
-Mi padre está en la biblioteca no lo encontrarás en el estudio a esta hora- dijo Ichigo su voz en calma.
-Gracias- dijo Ulquiorra su voz monótona, más fría que la del hombre de cabello naranja -Me iré ahora fue un placer hablar con usted, Lady Kurosaki-
Con eso hizo una reverencia, dejando a los dos en silencio.
Orihime inclinó la cabeza y juntó las manos contra su pecho su corazón todavía latía con fuerza por el beso que compartió con Ulquiorra pero en este momento estaba mezclado con miedo.
Había olvidado que estaba casada.
-¿Casada?, pensé que ya había dejado claro que esta relación es estrictamente comercial u otro lado echaba humo-
Pero aún…
-Tú-dijo poniendo sus inescrutables ojos marrones en los de ella.
-Yo… lo siento- murmuró Orihime sin atreverse a mirarlo a la cara.
-Dije que te daría total libertad a cambio de no verme- dijo Ichigo mientras los ojos de Orihime se disparaban hacia arriba finalmente para encontrarse con los suyos -Mantendré mi promesa-
-¿Q-qué quieres decir?-
-No me importa si tienes tantas aventuras como quieras- aclaró, dándose la vuelta -Siempre que lo hagas en lugares donde nadie pueda verte-
Orihime se quedó inmóvil este hombre le estaba dando el reinado completo de su vida solo para evitar un mayor contacto con él.
-¿Odia tanto mi presencia?-
Ella negó mentalmente con la cabeza esta no fue una escena de amor de cuento de hadas, esta era la verdad tenía que mantenerse alejada de él lejos de los peligros que pudiera representar y apegándose al acuerdo que los tenía en esta situación en primer lugar.
-No me importa si tienes mi propio mejor amigo- agregó, alejándose -pero si vas a hacerlo, hazlo en la oscuridad no quiero ser deshonrado si vas a "traicionarme" hazlo en silencio, porque no permitiré que nadie ensucie el nombre de mi familia nos deshonraría mucho que la gente se enterara de que mi propia esposa está engañando a su esposo-
Silencio.
Dolor.
Orihime sintió lágrimas deslizarse por sus mejillas ella nunca esperó esto, la verdad le dio una bofetada en la cara era como si estuviera jugando con ella, dejándola pensar que era libre pero encerrándola mentalmente.
-¿Por qué estás haciendo esto?- preguntó temblando de la cabeza a los pies.
Ichigo la miró con ojos aburridos sobre su rostro lleno de lágrimas.
-Te compré, ¿recuerdas?-él dijo -Pensé haberte recordado eso pero como te dije, eres libre de hacer lo que quieras, solo mantente alejada de mí y trata tus asuntos "personales" en privado protegiendo mi dignidad y la tuya, si lo piensas profundamente-
Orihime no dijo nada y simplemente miró fijamente a la figura que se alejaba vestida de negro inmaculado pasos elegantes y decididos la alejaron de su vista cuando sintió que sus rodillas se doblaban bajo su propio peso.
-Un beso-
-Un toque breve-
-Mi comienzo-
-Mi fin-
Se tocó los labios, recordando la sensación de los fríos labios de Ulquiorra sobre los suyos curiosamente, el frío fue bienvenido fue dulce y entrañable hubo una cierta muestra de curiosidad en sus acciones que se desvían de la fachada usualmente estoica que mostraba.
Los pensamientos del intercambio rápidamente borraron la mayoría de sus preocupaciones pero permaneció una tristeza persistente.
Este es el sacrificio que había hecho Inoue Orihime.
Ella había sacrificado su preciosa y pacífica vida...
A cambio de volver al privilegio...
A cambio de volver a ese título no deseado...
A cambio de joyas y ropa...
A cambio de la protección de su amiga...
A cambio de la seguridad de otras personas...
Ella había sacrificado una vida de amor, esperanza y belleza.
Si no la hubieran vendido, podría haber amado libremente.
Si no la hubieran vendido, podría haber elegido libremente.
Este fue un verdadero arrepentimiento.
Lo que más le dolía era que el momento en que se casara fuera el momento en que se enamorara Ulquiorra Schiffer, ese hombre silencioso al que no conocía tan bien.
Ella no necesita saber nada más ella solo sabía con certeza que él era el indicado.
Y sin embargo, allí estaba ella en un estremecedor estupor, confundida y desolada estaba casada con un hombre al que apenas conocía, un hombre que apenas dejaría que nadie pasara el muro que había creado a su alrededor, un hombre que tenía muchos secretos que ocultar, un hombre que tenía una identidad alternativa tan aterradora que podría dañarla en cualquier momento.
-¿Tienes miedo?-
Orihime parpadeó un par de veces antes de que se diera cuenta.
-No me rendiré-
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-Pensé que ya lo había dejado claro-
-Tengo…-
-Te dije que te mantuvieras alejada de él-
-Fue un accidente-
Mentiras trató de razonar pero no servirá de mucho esta vez ella se había traído esto a sí misma.
-¿Qué estás haciendo aquí, entonces?-
-Me siento responsable de mis acciones-
-¿Oh?-
-Estoy aquí para disculparme-
-¿Disculparse?, ¿Crees que es suficiente?-
Silencio, el sonido de la cerradura de una puerta haciendo clic.
Silencio, un sonido de una risa baja y una respiración inestable.
-¿Qué tengo que hacer?, No me permitiste disculparme hace horas-
-Te dijo que lo evitaras, ¿Por qué no lo seguiste?-
Pasaron tres segundos.
-¿Sin respuesta?-
-Soy su esposa-
Más silencio, un sonido de un jadeo reprimido.
-No es suficiente-
Jadeó cuando la golpearon contra la fría pared, su áspero aliento estaba sobre su rostro, el calor ardía en sus mejillas y cabello.
Los ojos de las entrañas más oscuras de la noche y el ámbar más feroz atravesaron su rostro fruncido.
Tocó sus labios con dedos temblorosos.
-¿Sabes lo mucho que me atormentaba ver estos labios tocar a otro hombre?-
Ella palideció, su corazón latía rápidamente debería haber esperado esto pero nunca había esperado encontrarlo así, ya así.
Bajó la cabeza y abrió la boca, sacando la lengua de su caverna dejando que perezosamente le recorriera los labios.
-Siento que todavía puedo saborearlo-
-No hagas esto...-
Una ceja finamente arqueada se elevó.
-Pensé que estabas aquí para disculparte-
-Sí, lo estaba y ya lo hice así que déjame salir-
-No es suficiente, no es suficiente, ¡NO ES SUFICIENTE!-
El bramido sacudió sus sentidos sonó en su mente y atravesó su alma, dejándola conmocionada -Está viniendo-
La golpeó contra la pared por segunda vez, sujetándola por los hombros con tanta fuerza que sintió como si estuvieran a punto de romperse.
-Le degollaré mejor aún, separaré lentamente su cabeza de su cuerpo...-
-No por favor-
-¿Por qué lo estás protegiendo?-
-Yo…-
-Me perteneces- susurró contra su rostro -Si alguna vez veo a otro hombre tocándote, lo mataré frente a ti, mataré por ti, devoraré por ti-
-Para ti-
Se le heló la sangre cuando su locura se deslizó dentro de ella, ojos verdes mirándola, sin las chispas de vida en ellos imágenes vívidas de su cuerpo destrozado por una espada, sostenida por un demonio con ojos del cielo de medianoche.
-No…-
-Entonces dime que eres mía, incluso si él te dice que te alejes, no debes alejarte debes permanecer como mi pequeño fiel...-
-¿Juguete?- preguntó, bajando la cabeza para que sus ojos estuvieran ocultos por su cabello -¿Eres dueño de mí?, ¿Me compraste?, ya lo sé deja de repetirlo-
Silencio aturdido.
Luego una risa.
-Eres más asombroso que ella- refunfuñó levantando su barbilla.
Se estremeció cuando sus miradas chocaron ella trató de romper el contacto, pero su agarre se apretó.
Su mano libre vagó hasta su cabello.
-Cabello más lujoso-
Luego al lado de sus ojos.
-Ojos más luminosos e inocentes-
Luego a sus labios.
-Labios más rojos y seductores-
Luego a su mejilla.
-Piel más suave-
Abajo, abajo su mano fue...
A su pecho.
Agarró su pecho izquierdo con fuerza, provocando un fuerte grito ahogado.
-Mucho más abundantes... activos-
-¡Para esto!-
Su grito lo hizo reír más.
-Y te atreves a hacerle las cosas más tiernas a un monstruo, ¿Cómo es eso?, ¿Cómo es que te atreves a mirarme con esos ojos tuyos que hablan simpatía?-
Inhalar ella inhaló con fuerza.
-Simpatizo con tu falta de... compañía y moderación-
Su mano dejó de acariciarle la barbilla y el pecho.
Él le dio la espalda a la de ella, lo que la sorprendió.
-Tu disculpa... puedes pagarlo con tu cuerpo-dijo en silencio.
-¿Por qué la repentina falta de crueldad?-
-No harías eso- dijo, levantando la cabeza en un esfuerzo por calmarse.
-¿Qué dijiste?-
-No harías eso porque no obtendrás ningún mérito por acostarte conmigo- respondió, abrazándose con fuerza con sus propios brazos, tratando de buscar consuelo con su propio cuerpo y sus propias palabras.
Siguió una risa bulliciosa, que la hizo saltar de sorpresa.
Se dio la vuelta y capturó sus labios con los suyos.
Ella luchó, tratando de poner algo de distancia entre ellos pero sus esfuerzos fueron inútiles.
Recordó unos labios fríos y suaves ahora, estaba experimentando un beso caliente y doloroso.
-¿Mérito por acostarte contigo?- Dijo, rompiendo el beso por una mínima distancia -¿Estás bromeando querida?, Me encantaría follarte ahora mismo-
Los ojos grises se agrandaron rezó para que, por algún milagro, pudiera ser salvada guardado por ese hombre frío no le gustaba, la esperanza de que él volvería a allanar y tratar de poner fin a su propia cordura.
-No vendrá, lo sabes-
-¿Qué?-murmuró alarmada.
-Me he asegurado de estar lo suficientemente enojado como para que él no interrumpa, ¿Sabes lo furioso que estoy ahora?- preguntó, presionándola contra la pared dejando que sus pies colgaran en el aire mientras la agarraba con fuerza por los hombros.
-Quiero cortarte por las putadas que has hecho- le susurró al oído -Pero quiero cortarte por dentro romper esos pliegues virginales y hacerte mía, mía, mía, mía-
Una lágrima se deslizó de su ojo.
-Tu disculpa será tu cuerpo-
Ella jadeó con los ojos muy abiertos cuando él se inclinó hacia ella afuera soplaba el viento y un rayo de luz iluminó los oscuros confines de la habitación, exudaba un carisma muy oscuro a su alrededor que le faltaba cuando estaba cuerdo su espeso cabello naranja brillaba contra el breve espectáculo de luz a pesar de su creciente terror, no pudo evitar notar que él era devastadoramente guapo.
Su pecho se estaba volviendo más doloroso y su interior se estaba enrollando su centro se estaba calentando más ya que su cuerpo traidor respondió a la primera persona que lo corrompió.
Él le acarició el cuello y ella se estremeció.
-¿Ves?, Tu cuerpo reconoce a su único maestro verdadero-
Una sonrisa siniestra adornaba sus rasgos mientras le arrancaba el vestido, sin dejar nada puesto el sonido de la tela rasgándose coincidía con el ritmo creciente de la lluvia y los truenos ocasionales.
El frío la invadió mientras su cuerpo desnudo yacía expuesto ante sus ojos lujuriosos.
-¿Tienes miedo?- preguntó buscando con los ojos su rostro sonrojado.
Ella no respondió, trató de cubrirse el cuerpo pero se detuvo cuando de repente él apartó las manos y presionó su cuerpo contra el suyo.
-Deberías temer por él- dijo lentamente -Disfruta de lo que te haré-
De repente se arrodilló y separó bruscamente sus piernas su nariz tocó su feminidad mientras agarraba firmemente sus manos para evitar que huyera.
-Qué aroma tan dulce, princesa-gruñó -Y tú ya estás mojada por mí-
-¡No!-llegó su grito.
-Tú- lamer.
-Eres-lamer.
-Mía-Lamer.
Sintió sus rodillas doblarse cuando su lengua caliente barrió su clítoris ya hinchado, empujando con más fuerza contra su elegante agujero subió y bajó la línea, tratando de burlarse de ella los fuertes movimientos la llevaron a sacudir su cuerpo contra su lengua que giraba bruscamente, tratando de ganar un contacto más cercano.
-Te gusta- dijo riendo.
Ella negó con la cabeza avergonzada -No…-
Soltó su mano y de repente empujó un dedo muy largo dentro de ella dejó escapar un grito silencioso, luchando por mantenerse de pie se apoyó contra la pared y jadeó, tratando de recomponerse pero su largo dedo se movía dentro de ella.
-Duele-dijo haciendo una mueca.
-Intenta relajarte, princesa- arrulló -Una vez que te mojes, será más divertido-
Chapotear, Chapotear, Chapotear.
Podía escuchar los repugnantes chapoteos provenientes de su sexo palpitante y húmedo su dedo penetró en ella a un ritmo rápido mientras lamía los jugos que salían, tratando de absorber todo lo que podía.
-Mírame- Él puntuó cada palabra con los empujes de su mano, haciéndola jadear ruidosamente se obligó a mirar hacia abajo a esos ojos sombríos.
Ella se estremeció.
Estaban vivos y malvados la miraron con una expresión cruel mientras él lamía y jugaba con ella.
Cerró los ojos y volvió la cabeza avergonzada, su cuerpo se movía por sí solo ella no pudo detenerse, ella solo podía reaccionar pecaminosamente a lo que él le estaba haciendo.
-Por favor, comparece por favor, sal de tu caparazón y sálvame-
-No puedo escapar de esto-
-Maldita sea-respiró lamiendo más y más, ahora usando su boca completamente para besar los tiernos labios de su región inferior -No puedo aguantar más-
Se puso de pie y se quitó la ropa, dejándolo sin nada puesto sus ojos se abrieron de nuevo cuando sintió lo que estaba a punto de hacer.
Él la agarró por los muslos y los levantó sin esfuerzo.
-Tan fuerte-
Él puso sus manos alrededor de su cintura para alinear su entrada goteante directamente a través de su miembro palpitante.
-No... Por favor- susurró las lágrimas y los sollozos la ahogaban.
-Eres mía-dijo con voz ronca.
Inmersión.
Un grito.
Un grito desgarró el cielo nocturno mientras la lluvia golpeaba afuera.
Con cada trueno, dio el paso, igualando el ritmo siniestro.
Apretó los dientes al sentir que su virilidad le desgarraba las entrañas estaba duro y palpitaba dentro de ella podía sentir y oler la sangre cayendo.
-Sangre-susurró como si leyera sus pensamientos -Hueles muy bien-
La empujó contra la pared y comenzó a aplastarse contra ella, masajeando sus pechos en el proceso.
-Tan jodidamente caliente- respiraciones irregulares acompañaron a la lluvia.
Los sonidos de sus sexos encontrándose la sensación de toda su longitud enterrándose dentro de ella hasta la empuñadura al principio fue muy doloroso pero sintió que se volvía loca por la necesidad del delicioso y delirante placer que él le estaba dando.
-¿Te gusta?- dijo cada palabra acentuada por un empujón dentro de ella, haciéndola gritar su nombre.
-Ahh...- todo lo que pudo decir.
-¿Cómo se siente ser jodido tan duro?- preguntó agarrando sus caderas y aplastándola aún más.
-Dime que me quieres aunque sea mentira- agregó, inclinándose y capturando un pezón en su boca.
Ella no pudo soportarlo más con un grito, se corrió, convulsionando en sus brazos mientras se desplomaba hacia su pecho.
Pero todavía estaba duro dentro de ella.
La levantó y la llevó a una mesa cercana, dejando allí su esposa ya exhausta.
-No más-dijo suplicando.
-No estoy satisfecho todavía no- dijo comenzando a empujar dentro y fuera de ella una vez más.
Él miró su rostro enrojecido sus labios abiertos mientras jadeaba y dejaba escapar pequeños gritos vio cómo ella arrastraba las uñas por la madera finamente tallada el miró mientras ella agitaba su cabeza y sus ojos grises se volvieron más oscuros por la pasión.
-¿Cómo podría estar obsesionado con esta mujer?-
El sudor goteaba desde su cabello húmedo hasta la cara el sudor brillaba en su generoso pecho, acentuando esos atrevidos y rosados pezones su piel de marfil brillaba, y él era la causa de todo.
Su sonrisa se hizo más amplia a medida que bombeaba más hacia ella.
Observó su sexo rojo, hinchado y dolorido por él mientras sus fluidos corrían por su duro miembro el olor de ella y de él hizo que se volviera loco de deseo.
-Dime que me quieres aunque sea una mentira- dijo de nuevo.
Ella lo miró aturdida pero no dijo nada no quería mentirse a sí misma pero tampoco quería decir cosas de las que más tarde se arrepintiera.
-¿Cuánta soledad soportó este hombre para que se volviera loco?-Pensó, en medio de su propia locura.
Tenía que demostrarle, de alguna manera, que se preocupaba, aunque no se amaban. Aunque todo esto era solo por lujuria. A pesar de que ella era solo su juguete.
Continuó entrando en ella con una fuerza que no es la de un humano no podía detenerse y ella se preguntó si alguna vez lo haría ya que solo se volvía más y más duro dentro de ella sus entrañas ardían en la rápida y resbaladiza fricción entre el unísono de sus cuerpos.
Él gruñó cuando entró dentro de ella.
Un líquido caliente salió de él cuando sintió que las lágrimas caían de sus ojos.
Él se retiró y sonrió, una sonrisa que la hizo temblar de miedo e incertidumbre, la agarró por las piernas y las separó, mirándola desde abajo con tranquilidad.
-Estás llorando por mí, princesa-dijo dándole una larga, lenta lamida a su mujer hinchada y ensangrentada.
-Sabe aún mejor-murmuró terminando su trabajo lamiendo hasta dejarla limpia.
Sintió que su región inferior ya maltratada comenzaba a calentarse nuevamente sacudió la cabeza con vergüenza ante esta reacción pero tenía que hacerlo, tenía que dejar su punto, tenía que despertarlo.
Vio que sus ojos se agrandaron cuando se sentó de repente.
-¿Qué estás haciendo?-él dijo.
Ella no dijo nada y se inclinó, su rostro a una distancia considerable del de él, tomó su rostro entre sus manos y dijo:
-Vuelve, Ichigo-
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-Vuelve, Ichigo-
-¿Quién es ese?-
-¿Quién es esa voz?-
-He oído hablar de eso antes-
-¿Pero dónde... quién?-
-Vuelve, Ichigo-
-De nuevo…-
-Debo volver-
-Por alguna razón, tengo que despertar-
-Lucha, Lucha-
-Para proteger esa voz-
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Horas antes...
-¿Qué haces aquí todavía, Hime-chan?- una voz vino detrás de ella.
Orihime saltó un poco y se tranquilizó cuando vio a Kurosaki Isshin caminar hacia ella una sonrisa estaba en su rostro y esto alivió un poco a Orihime sus ojos eran como los de un hombre que examina a su hija favorita.
-Estaba admirando el cielo nocturno-mintió mirando al cielo oscuro.
-Admirando las nubes de tormenta- dijo evidentemente, la mentira no le funcionó.
No dijo nada para defenderse, se limitó a mirar las violentas nubes ajena a la amenaza de lluvia, relámpagos y truenos que pudiera presentar.
-Las nubes nos advierten que algo violento se avecina en nuestro camino- susurró.
Isshin asintió a su lado y le dio una mirada seria -Sé que no estás contento aquí con nosotros- dijo.
Ella lo miró sorprendida agitó las manos frenéticamente -¡No, no!- dijo ella riendo -¡Eso no es todo!-
-No eres muy buena mintiendo, querida-
La risa de Orihime vaciló mientras miraba con culpabilidad el piso alfombrado.
-Sé que mi hijo no es el mejor esposo pero por favor haga todo lo posible por entenderlo- dijo Isshin.
-¿Cómo puedo hacer eso?-dijo abatida no sabía qué hacer, especialmente ahora que había traicionado a su marido ya ella misma -No sé qué haré...-
-Me recuerdas a Masaki- dijo Isshin de la nada.
-¿La princesa?-ella preguntó.
-Sí-respondió el hombre mayor -Sé que tienes los mismos rasgos lo siento y creo que Urahara hizo un buen trabajo sé que puedes ayudar a cambiar a Ichigo-
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Los ojos de las entrañas del infierno se abrieron los iris ámbar se iluminaron.
Un agarre mortal la detuvo cuando su mano derecha agarró su muñeca la circulación se cortó, ya que podía sentir los dedos entumecidos pero ella ignoró el dolor.
-¿Ichigo?-dijo con los dientes apretados -¿Por qué preguntas por ese bastardo?, Ni siquiera te quiere-
-Lo sé- afirmó con firmeza, mirándolo a los ojos, esta vez con más coraje.
-Pero tengo que intentarlo-
Sus ojos se abrieron más.
La agarró por la cabeza y la besó con fuerza su lengua destrozó el interior de su boca, haciéndola jadear de dolor y placer.
-Pruébate a ti mismo a través de mí-dijo con voz ronca -Así es como te quiero-
-Kurosaki-sama-dijo a través de sus besos.
-¡Maldito seas!-gritó, estrellándola contra la madera.
Ella jadeó cuando sintió que su espalda comenzaba a magullar por los constantes golpes que él hacía.
-B-basta-dijo con una mueca de dolor -No eres así-
-¡¿Cómo diablos sabes cómo soy realmente?!- dijo con una risa -Soy un demonio, princesa no hay nada más que saber-
-Sé quién eres-contradijo -Pero Kurosaki-sama...-
-¡Suficiente!-
Otro beso doloroso.
-Basta-dijo ganándose su sorpresa.
-Está empezando a aparecer-
-Quédate durmiendo rey no he terminado con ella-llegó la voz del demonio.
La voz normal se hizo cargo –Cállate y fuera-
-¡No!, ¡Dije que no!-
-¡SAL!-
De repente se cayó al suelo, convulsionando y temblando ella se levantó y se arrodilló a su lado, agarrándolo por los hombros, tratando de detener sus movimientos.
Con toda la fuerza que pudo reunir lo levantó en sus brazos y lo abrazó tan fuerte como pudo como si absorbiera algo de su dolor.
Continuó temblando hasta que cesó por completo.
Ichigo abrió los ojos para sentir un cuerpo suave contra el suyo, brazos delgados alrededor de su torso una mano se acercó a la parte posterior de su cuello, acariciando suavemente y reconfortando.
-Como el toque de mi madre...-
El cabello castaño se reflejó en el trueno y supo quién era ella se había quedado "dormido" durante demasiado tiempo.
Inhaló bruscamente y olió sangre.
Sus ojos se agrandaron cuando se dio cuenta de lo que le había hecho.
-Déjame ir-dijo.
-No-respondió ella.
-¿Por qué estás haciendo esto?-Dijo con voz dolorida.
Dijo lo más inesperado -Porque soy tu esposa-
-Te dije que te mantuvieras alejado, mira lo que pasó ahora-
-Me propuse esto, este es mi castigo-murmuró -Pero al menos permíteme actuar como esposa-
-Pensé que amabas a Ulquiorra, ¿por qué me entregaste tu cuerpo?-
Ella lo soltó de repente y él sintió que extrañaba su presencia.
Ella lo miró con ojos grises llenos de resolución -Lo amo- dijo -Pero estoy casado contigo, así que cumpliré con mis deberes y dejaré de vivir en una mentira-
-Tú…- comenzó, pero fue detenido por su mirada.
-Así que por favor, deja de esconderme cosas-
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Continura…
