Your Fading Starlight
Bueno esta historia no es mía, es de"The Crafty Cracker" hace unas horas envié un mensaje para su autorización, todos los créditos sean para él/ella, es una hermosa historia de drama y romance espero les guste
Dirán que nueva historia y que aún no he acabado las otras, bueno ya estoy trabajando en eso ya que hace unos días estuve mal y como les dije antes perdón por no aparecer en casi 3 meses sin actualizar, estaré más pendiente en eso… decidí eliminar mi historia "nunca dejes de soñar" por el simple hecho que ya no tenía inspiración para terminarla, espero les guste
También no me maten XD tiene un poco de Ichiruki a mí no me gusta SOY ICHIHIME FOREVER pero pienso que cualquiera es libre de escoger.
Capítulo 12
Pergamino quemado
¿Qué es la muerte?
Cualquiera que sea su creencia tiene un concepto diferente de muerte si crees en Dios entonces crees en la vida después de la muerte crees que la muerte es simplemente una transición a una vida más hermosa, si es así no debes temer a la muerte de hecho, debería darle más la bienvenida si tiene miedo entonces hay una razón para esto.
Entonces se determina que irá al infierno.
-Entonces preferiré reinar en el infierno que servir en el cielo-
-Ella siempre ha estado en tu mente- pronunció sonriendo y buscando los ojos tormentosos del hombre real frente a él.
-¿Quién te ha dado el derecho de hablarme de esa manera, Emuri?- respondió con frialdad.
-Emuri, Emuri…-repitió -¿Por qué sigues llamándome Emuri?-
-Enemigo... Emuri- continuó -¿Crees que es lo mismo?, Suena igual pero no es lo mismo al igual que el amor que tienes por tu país ya que lo justificas por el amor que tienes para ella-
Hizo caso omiso de los trozos de papel que tenía delante.
-¿Sabes que fracasarás si ella sigue viviendo?- ella preguntó -¿Quieres que la mate?-
No tuvo tiempo de continuar unas manos fuertes se apretaron alrededor de su cuello deteniendo brevemente la sangre que le subía a la cara, el aire que le daba vida a su cuerpo.
-Tonto- dijo jadeando -Sabes que no puedo matarla ella no está aquí-
Su agarre se aflojó se ajustó el cuello, sintiendo que los restos del colgante que se hundía profundamente en su piel se desvanecían no le importaba el dolor le importaba el hombre que tenía delante.
-Y pensé que eras un hombre desprovisto de emociones-
Él la ignoró, una vez más como siempre, como muchas, muchas veces.
-¡MÍRAME!- ella gritó ella tiró de su cabello como una loca -No soy... ¿no es así... que se les prometió a?, ¿Quién te está prometido?-
Jadeando, continuó -¿Por qué siempre... la persigues constantemente?, ¿Por qué?, ¿Por qué?, ¡Maldito seas, tonto!-
-¿Crees que todavía me importa?- respondió él -¿Después de que te obtuve para mí?, ¿Después de que vendí mi alma al diablo?, ¿Después de que hice un pacto para sellar mi victoria?-
Ella se rio una risa fuerte y aguda que hizo que se le erizaran los pelos en la nuca ella estaba molesta, ella se había enojado desde hace muchos, muchos años desde que se enteró.
-Ese chico- susurró su risa disminuyó -Ese chico llamado Kurosaki Ichigo-
-¿Qué hay de él?- preguntó.
-¿Quieres matarlo?-
-Después de que logremos nuestras metas-
-Sí, ese chico... debe bajar con todo lo que es precioso para él, bajar con ella... ¡con ese traidor!- La risa una vez más se rio.
Caminó hacia él paso a paso, quitándose la ropa ella lo miró con lujuria descarada que lo enfermó.
Ella fue una vez tan hermosa una vez fue objeto de sus deseos de sus afectos ella era pura, dulce, amable y de voz suave desafortunadamente, sucedió algo que cambió la forma en que la miraba.
Ella sucedió.
-¿Por qué no le dices a tu amor que todavía estoy vivo?-dijo, alcanzando alrededor de su cuello -¿Por qué no lo haces?, Dile que todavía estoy aquí ella estará tan feliz-
-Ella no estará feliz cuando estés aquí- respondió su rostro tan frío como el hielo.
-Entonces si no haces algo- dijo presionando sus pechos desnudos contra su pecho vestido -me presentaré a ella, ¿No será divertido?-
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-Debe estar confundido- pensó Orihime mirando preocupada a su esposo.
Noches atrás cuando ella le había dado el consentimiento para "amar a Rukia" a pesar de su matrimonio, Ichigo había sido un indiferente ella lo recordó sonriendo un poco después de su última charla pero se hizo después de eso días después no había expresión evidente en su rostro ni siquiera su ceño fruncido habitual.
-Mi señor- dijo ella acercándose a él mientras él se sentaba al borde de la cama.
Era de noche y había sido agotador desde que se encontraron con una tormenta leve horas antes esta fue una noche sin estrellas ya Orihime le gustó al menos no había nada que pudiera distraerla para burlarse de ella.
Cenarían más tarde, el hombre que tenía delante parecía no estar en buenas condiciones para comer.
Él la miró y sus ojos eran inquietantes estaban en blanco como si estuviera ocultando cuidadosamente cualquier emoción o pensamiento que le atravesara el interior.
-Por favor, dime qué te molesta- continuó reuniendo todas sus fuerzas para tratar de acercarse a él para comprenderlo más.
-El contacto crea puentes como los puentes nos aseguran que no estamos solos en este mundo-
Ichigo miró a sus ojos inocentes sin saber qué decir.
-Kurosaki-sama- dijo Kensei acercándose al joven de cabello naranja mientras salía a la cubierta para dar un paseo de medianoche.
-¿Qué es?- Preguntó Ichigo su pequeña sonrisa de repente se desvaneció ante la seriedad del hombre.
-Shinji-san y yo hemos decidido interrogar a algunos de los piratas supervivientes durante el ataque-dijo Kensei.
-¿Por qué harías eso?- Preguntó Ichigo con incredulidad -Los piratas son asesinos y ladrones no esperas encontrar ningún motivo interior, ¿verdad?-
-Pero eso es exactamente lo que hemos encontrado-
Los ojos de Ichigo se agrandaron -¡¿Q-quién?! No puede ser...-
-Fue sorprendente que los piratas ni siquiera nos dieran una pelea real excepto tal vez el enorme y tonto que casi mata a Kuchiki Rukia y Lady Orihime- explicó Kensei -Era como si no estuvieran tratando de matarnos en absoluto, ¿Y era como si estuvieran buscando algo?-
-¿Buscando algo?-
-Eso es correcto... o más bien alguien-
Una ola de miedo se apoderó de Ichigo -No me digas...-
-Están detrás de tu esposa- confirmó Kensei -Los piratas nos han informado que hubo una gran recompensa por la captura de Orihime-sama, un anuncio repentino de 5.000.000 de piezas de oro a la banda de piratas que podrían capturarla, un anuncio misterioso que apareció en las Islas de Ladrones (Island of the Thieves, donde los piratas suelen vivir para averiguar el último botín) hace días-
-¿No sabes nada de esto?- Preguntó Ichigo con sospecha.
-Tch- dijo Kensei levantando una ceja -Sabía que preguntarías eso un hombre tan desconfiado-
-¿Esperas que confíe en alguien después de todo lo que he pasado?- Gritó Ichigo sujetando el cuello de Kensei con fuerza.
-No se preocupe, alteza- escupió Kensei -Todo el imperio inglés también tiene dudas de ti, ¿Un mestizo como el primero en la fila al trono?, Debes estar bromeando-
-Un mestizo que cambiará el mundo no te preocupes, Muguruma Kensei haré que te inclines con respeto- dijo Ichigo con los dientes apretados soltando a Kensei.
-Bien- dijo Kensei sonriendo de una manera retorcida -Entonces debes saber que no tenemos intenciones, ni ideas, sobre todo esto si quisiéramos capturar a su señoría, podríamos haberlo hecho podríamos haber arrojado este barco a un motín contra usted pero no lo hicimos-
Ichigo miró a los ojos de Kensei, tratando de discernir si estaba diciendo la verdad.
-Puede tomar la palabra del doctor Unohana si no nos cree- dijo Kensei, agitando la mano mientras se giraba para irse -Ella fue la que obligó a los piratas a confesar-
Ichigo tragó saliva preguntándose qué métodos le había hecho el hombre-médico al pirata.
-Está bien- gritó Ichigo -Te creo-
-Bien-dijo Kensei de nuevo esta vez tratando deliberadamente de molestar a Ichigo -Entonces tenga la seguridad de que lo ayudaremos a proteger a su esposa hasta que llegue a Inglaterra para reclamar ese derecho de nacimiento quién sabe, usted podría ser el más merecedor de esa corona-
-Yo…-dijo considerando si debía o no decir la verdad pero algo lo detuvo algo le impidió decirle a esa alma pura que estaba en peligro.
-Definitivamente la protegeré-
-No-dijo forzando una sonrisa -Nada está mal-
-¿Esto es por esa noche?- preguntó sin creer lo que acababa de decir.
Los ojos de Ichigo se agrandaron -¿Había oído ella?-
-Quise decir lo que dije sobre Kuchiki-san- continuó -Tengo la misma carga de culpa cuando yo... Ulquiorra-sama, bueno, cuando nos viste... besándonos-
Algo se agitó dentro de Ichigo pero lo ignoró dejando que la mujer de cabello castaño que tenía delante continuara.
-Entonces no tengo derecho a estar enojada-agregó Orihime sonriendo -Si eso es lo que te preocupa, por favor, tranquilízate no se pueden dictar los deseos del corazón y no quiero ser yo quien te robe la felicidad-
-Yo…-pensó Ichigo definitivamente no puedo dejar que esta mujer salga herida por ellos, por cualquiera.
No solo Rukia ...
-Nunca olvides que en el momento en que nos casamos, hicimos un voto- dijo poniendo una mano sobre la de él, la suavidad de su palma envolviendo su puño áspero y cerrado -Y con eso siempre estaré a tu lado hasta que la muerte nos separe, ¿no?-
-¿Por qué te tomas tan en serio el matrimonio por conveniencia?-Ichigo dijo cuando de repente la puerta se abrió de golpe.
-¡Ichi…!-
Fue Rukia.
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-Grimmjow-sama- susurró Nell sin aliento cuando una mata de cabello azul nubló su visión dejándola sentir el calor que explotaba con ella con cada fuerte y salvaje empuje.
-Grita mi nombre, puta- gruñó Grimmjow en sus pechos mordiendo su pezón derecho mientras golpeaba dentro de ella.
Nell podía sentir las lágrimas fluir por sus ojos plateados esta no era la noche de bodas que esperaba siempre había imaginado a Grimmjow como un hombre rudo pero no tan indiferente no esto… violento.
Sus labios ni siquiera tocaron los de ella durante todo el tiempo que estuvo atrapada debajo de él, ni siquiera la miró a los ojos, el solo escuchó sus jadeos, solo sonrió ante su rostro enrojecido simplemente tomó y tomó, nunca dio.
Al entrar en su habitación, Nell se encontró amordazada y con las manos atadas a la espalda cuando su nuevo esposo se quitó la ropa, él le arrancó la de ella, arañando sin piedad cada centímetro de carne que sus manos pudieran agarrar.
Le susurraba elogios lujuriosos y le ordenaba que gritara su nombre más, más, hasta que se quedara ronca.
La trataron como a un juguete.
Él amasaba sus pechos, mordisqueaba la piel de su cuello, jugaba con sus pezones endurecidos... bombeaba sus dedos largos con fuerza en su centro caliente, expectante y ella aceptaba incluso a través de gemidos de dolor sabía que necesitaba detener estas acciones sucias y que sonaba como una puta desesperada, pero no podía.
Ella lo amaba mucho.
Y ni siquiera sabía si quería esto o no.
Su lado moral suplicaba la salvación pero su lado lascivo no quería nada más que este placer atormentando su cuerpo a pesar de que la penetró sin piedad la primera vez, sin ningún tipo de restricción o preparación, desgarrándole las entrañas con un dolor insoportable, ella le dio la bienvenida y se resignó a su destino a pesar de que ya llegó una y otra vez al punto de la locura, dio la bienvenida a su destino porque amaba a este hombre loco.
Siempre lo he amado y siempre lo amaré.
-Grimmjow-sama- jadeó cuando él la penetró completamente estremeciéndose sobre ella cuando de repente se retiró sin darle el placer de entrar en ella.
Más lágrimas brotaron de sus ojos -¿Por qué?-dijo su voz apenas por encima de un susurro.
-No puedo dejarte embarazada todavía, ¿verdad?- Dijo con una sonrisa -Tengo otras cosas en las que usar mi semilla-
Los ojos de Nell se agrandaron, sorprendida al escuchar esto quería sentarse, pero no podía moverse su cuerpo dolorido y exhausto no le permitiría ir más lejos, moverse más.
-Tú-dijo pero fue detenida por su mirada zafiro.
-Deberías ser una esposa obediente y mirar- gruñó Grimmjow sonriendo -Mira como me traer el mundo a sus rodillas... y Kurosaki Ichigo a sus rodillas-
Nell se preguntó se preguntó por qué su amado esposo estaba tan obsesionado con este hombre llamado Kurosaki Ichigo se preguntó cuándo terminaría su locura, cuándo finalmente la miraría como una mujer y la trataría bien.
-Debido a este Kurosaki Ichigo- pensó sintiendo una profunda oleada de celos y odio dentro de ella.
Nunca estuvo en la naturaleza de Neliel tu Oderschvank sentir odio pero en este momento, lo sentía.
Ella nunca sería dueña de su marido hasta que este Kurosaki Ichigo fuera eliminado.
A ella no le importaba si se convertía en emperatriz en su mundo quería gobernar el corazón de Grimmjow eso era lo más importante para ella.
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Rukia se quedó quieta sus ojos contemplando la vista frente a ella.
Ichigo se sentó al lado de una cama con sábanas blancas inmaculadas con la cabeza inclinada tenía las manos entrelazadas en un puño cerrado y ella podía ver los nervios sobresaliendo de su piel clara sus ojos la miraban con sorpresa.
Pero lo que sorprendió a Rukia fue la dulzura que esos ojos parecían poseer.
Y llegó a la conclusión de que podría deberse a la mujer que estaba arrodillada frente a él.
Orihime estaba arrodillado en el piso de madera, una mano colocada suavemente sobre esos puños cerrados sus ojos estaban llenos de preocupación y amabilidad cuando Rukia irrumpió, la miró con leve sorpresa y luego sonrió.
Rukia no sabía si quería abrazar a la mujer o gritar un maldito asesinato.
-Malditos nobles ingleses- maldijo Rukia.
-¿Qué pasa, Kuchiki-san?- Preguntó Orihime levantándose y caminando hacia ella.
Rukia evitó su mirada y en cambio fijó sus ojos en Ichigo quien estaba esperando una respuesta.
-Exijo que me explique por qué pasarán tres semanas antes de que tenga una audiencia con el rey- dijo la mujer de cabello negro azabache con sus ojos de color púrpura oscuro escupiendo fuegos de ira e impaciencia.
Ichigo frunció el ceño confundido -No sé de ese asunto- respondió -¿Y por qué me preguntas?, ¿Te parezco un funcionario del gobierno?-
Rukia puso los ojos en blanco -¡Eres su príncipe, por el amor de Dios!, ¡Deberías saberlo, ya que tu padre fue quien insistió en que viniera en este viaje!-
-¿Mi padre?-
-¡Si!- medio gritó -Él fue quien buscó una audiencia con el rey para mí para que podamos hablar sobre la liberación de Japón-
-Conociendo al abuelo, dudo que alguna vez logres tus metas, Rukia-pensó Ichigo con tristeza pero no expresó este pensamiento Rukia siempre ha sido una persona apasionada cuando se trata de conseguir lo que quería ella siempre ha sido del tipo que está segura de sí misma y no tener ningún conflicto personal se interpone en sus decisiones.
Al menos, ese era el caso antes de que ella lo conociera.
-Lo siento- dijo Ichigo -Pero realmente no sé de qué estás hablando lo que mi padre discutió no me incluye a mí y nunca me ha dicho nada sobre la liberación de Japón y tus planes debes saber que me sorprendió que estuvieras venir a lo largo de este viaje en primer lugar-
Rukia se sonrojó levemente antes de mirar a Ichigo.
Ichigo se habría reído de la forma en que ella se estaba enojando infantilmente con él pero se abstuvo de hacerlo.
-Ishida-san dijoco- menzó Rukia -que alguien con un alto estatus social en Gran Bretaña puede ajustar la fecha a cualquier cita con el rey-
-Sí- dijo Ichigo -Debes contactar a un miembro directo de la familia real-
Rukia lo miró fijamente.
Ichigo se cruzó de brazos frente a él en defensa -¡No absolutamente no!- dijo sorprendido por la idea en la que estaba pensando.
-¡Eres su maldito nieto!-Dijo Rukia en voz alta -Al menos puedes conseguirme una audiencia con él en una semana, ¡No puedo permitirme quedarme en ese lugar durante un mes!-
-¡Entonces tienes que esperar pacientemente!- Ichigo replicó -Todavía no soy un príncipe oficial, sí soy un príncipe por nacimiento pero mi derecho de nacimiento y mis reclamos al trono quedaron en suspenso hasta que me case...-
Se detuvo considerando la presencia de Orihime en la habitación sí, ella ya lo sabía pero no tenía sentido insistir más en lo sucedido.
Rukia miró a Ichigo, notando la parada repentina que hizo en su oración -¿Por qué?-
-Entonces, ¿qué propones que haga, Ichigo?- Preguntó Rukia ignorando lo que había visto -¿Esperar tres semanas hasta que tu rey encuentre tiempo para hablar conmigo?-
-Sí-respondió Ichigo con pesar -Usted es su sujeto en el momento en que Inglaterra se apoderó de Japón debe esperar-
-¡¿Espere?!- Rukia se enfureció -¡¿Sujeto?!, ¿Quién dijo que los japoneses le pertenecían a alguien?, ¡Vienes irrumpiendo en nuestra tierra, apoderándote de nuestra libertad y nuestros derechos!, no tienes derecho a decirle a la gente libre lo que quieren hacer-
-Deja de ser tan idealista Rukia- dijo Ichigo frunciendo el ceño preocupado esta mujer obstinada siempre sería así cuando se trata de asuntos de su estado nunca dejaría que nada más se interpusiera en su camino -Tendrás tu libertad. Solo ten paciencia y la oportunidad te llegará-
Rukia se rio entre dientes con sarcasmo -¡Ahora estoy tomando lecciones de paciencia de un hombre que no conoce el significado de la paciencia!-
La oración estaba cargada y llena de significado que Ichigo estaba desconcertado no estaba seguro de si el aplazamiento de la cita fue lo que realmente causó la ira de Rukia parecía por lo que dijo que se estaba refiriendo a algo completamente diferente.
-¿Paciencia para esperarte?- Pensó Ichigo frunciendo el ceño -Pensé que fui yo quien te echó, Rukia que tuve la culpa y que no quisiste volver a verme nunca más, ¿Ahora quieres que espere?, ¿Después de todo lo que te hice y después de que me dejaste?-
-Estoy confundido- dijo con los dientes apretados su voz apenas se escuchó.
-¿Crees que pueda hacerlo, mi señor?- Orihime preguntó de repente.
-¿Qué?- Ichigo y Rukia dijeron al unísono.
-Bueno- comenzó Orihime sonrojándose levemente -Mi título y derecho de nacimiento no están en suspenso aunque Kurosaki-sama no es un príncipe oficial todavía mi título como duquesa se mantiene lo suficientemente alto como para solicitar una audiencia con el rey-
Rukia miró a Orihime críticamente -¿Seguramente no está diciendo que le pido ayuda?-
La expresión de Ichigo se volvió un poco exultante de que este problema haya formado una solución –Sí- dijo -Orihime tiene razón de hecho puede pedir audiencia con el rey, por ti-
-¿Qué bien tiene el título de duquesa?- Rukia preguntó con sospecha -Ella ni siquiera es descendiente directa de tu familia-
-Sí-estuvo de acuerdo Ichigo -Pero creo que no sabes que su familia fue una vez la familia real de Inglaterra-
-Por supuesto, sí-añadió Orihime -Pero está perfectamente bien su Majestad nos otorgó altos rangos y casi los mismos privilegios que la familia real-
-Para evitar más conflictos en el futuro, creo-dijo Ichigo de acuerdo.
-Ichigo…-pensó Rukia -¿en serio crees que voy a pedir ayuda a tu esposa?-
-Bueno, entonces- dijo Orihime alegremente -Al menos tengo algo que hacer al llegar-
Rukia no dijo nada y simplemente asintió -Tengo que despedirme- murmuró -Perdón por la intrusión-
Dejó a Ichigo y Orihime solos en su habitación, Ichigo se sintió un poco aliviado de que el problema con Rukia ya estuviera resuelto no quería antagonizar más a su abuelo a pesar de que deseaba desesperadamente ayudarla podría haberlo intentado, sí pero viendo que Orihime estaba más que dispuesta a usar su título para ayudar a Rukia, se alegró.
Orihime era el tipo de persona que ayuda a todos los necesitados, incluso si esa persona es la mujer de la que está enamorado su propio esposo.
Él suspiró -Tu amabilidad será tu perdición- pensó con ironía.
Pero él nunca quiso que ella cayera de ninguna manera y no sabía por qué.
Rukia caminó hacia la terraza, sintiendo que sus entrañas echaban humo por cosas en las que ni siquiera se atrevía a pensar sentía una mezcla de emociones negativas que no eran saludables, al menos no para alguien como ella.
Sintió tristeza, rabia, desesperanza, arrepentimiento… dolor y celos.
En primer lugar nunca había querido dejarlo ir pero viéndolo ahora, casado con otra mujer verlo con una actitud que nunca le había visto mostrar antes, una calidez y compasión por una persona con la que no sentía ningún tipo de apego, le dio a Rukia la sensación de que lo estaba perdiendo.
Quería vomitar.
-Rukia-dijo Yoruichi mirándola con una mirada inquisitiva.
-¿Si?- dijo la chica más baja recomponiéndose.
-¿Qué dijo Kurosaki?-
-Su esposa se ofreció a ayudarnos-respondió rotundamente Rukia.
La ceja izquierda de Yoruichi se levantó -¿Lo hizo?, ¿Por qué ella?-
-Aparentemente Ichigo aún no ha alcanzado el estatus de un príncipe real conoces el contrato- dijo Rukia apresuradamente -Ella es la que tiene el rango más alto, a partir de ahora-
Yoruichi rio divertido -¿Esa mujer ayudó?-
-Si-
-Siempre pensé que era demasiado amable para su propio bien- agregó Yoruichi -¿Temes que Kurosaki se esté enamorando de ella?-
Los pensamientos de Rukia se detuvieron abruptamente -¡¿Qué estaba diciendo esta mujer?! por supuesto que "Ichigo no se enamorará de alguien a quien acaba de conocer" alguien por quien no sentía ningún apego-
-Sé que todavía lo amas, Kuchiki Rukia- dijo Yoruichi sacudiendo la cabeza -No sirve de nada negarlo-
El violeta chocó con el ámbar mientras las dos mujeres se evaluaban entre sí.
-"Solo tienes que aprender lo que quieres y aprender a luchar por ello"-comentó Yoruichi en forma definitiva dejando a la chica en un silencio atónito.
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Ulquiorra Schiffer cerró los ojos con desdén y acercó el pergamino al fuego el olor a papel quemado y tinta llenó sus fosas nasales, enviando su mente a toda marcha.
-Otra carta quemada- pensó se reclinó en su silla de madera y miró por la ventana sintiendo el mar rodar bajo el suelo.
-Cuarta carta que he escrito para responder-
-No funciona-
Miró la larga carta que le había escrito pensando en formas de responder había recibido la carta días antes, una hora antes de que su barco partiera hacia Inglaterra aun así no había respondido, el remitente debe estar muy impaciente.
-La idea de los pájaros mensajeros me asombra-
Miró al halcón encaramado en su jaula sin emitir ningún sonido y solo mirando a su pálido amo.
Siempre se quedaba sin palabras cuando esta persona en particular le escribía era como si la demanda de una respuesta de alta calidad estuviera siempre en orden una onza de fracaso y duda, luego se fue.
Ulquiorra se masajeó el puente de la nariz.
Había otro pensamiento que le preocupaba.
No sabía por qué estaba decepcionado de que Ichigo simplemente no se rindiera con su matrimonio y se estableciera con la noble japonesa sabía que Ichigo era un hombre responsable, pero siempre ponía su corazón primero en cada decisión esa fue su perdición, su corazón pero esta vez, no lo escuchó en cambio, se centró en lo que había que hacer: obtener esa corona y permanecer casado con su hermosa esposa.
-¿La ama ahora?, ¿La desea?-
Ulquiorra nunca lo sabría.
Pero mientras observaba las interacciones que jugaban entre Ichigo y su esposa todos los días en este viaje, había algo en su amigo de pelo naranja cambió era como si siempre fuera amable con la mujer, siempre considerado con su seguridad era como si fuera una joya preciosa que nunca debería rascarse.
Y Ulquiorra sabía que Kuchiki Rukia también estaba empezando a notar esto.
La japonesa de cabello negro azabache fruncía el ceño demasiado profundamente cada vez que hablaba o miraba a Orihime, Ulquiorra se daría cuenta de que estaba atento a la pequeña mujer ya que podría intentar hacer algo divertido con Orihime.
Y nunca entendió por qué se sentía así.
Llamaron a la puerta.
El rostro de Ulquiorra se convirtió nuevamente en una sólida máscara de hielo antes de abrirse.
Fue Orihime.
-La cena ya está servida- dijo su voz tintineó como preciosos cubiertos en el silencio de la noche.
-¿No tienes sirvientes aquí para invitar a los invitados a comer?- Preguntó Ulquiorra, saliendo y cerrando la puerta detrás de él.
-Oh- dijo Orihime, sonriendo -¿Por qué pedirle a alguien que lo haga cuando usted puede actuar por su cuenta?-
Ulquiorra asintió en concesión ignorando la repentina fragancia de flores que emitía la atractiva mujer frente a él.
-Controlar-
-¿Por qué te quedas con él?- Ulquiorra preguntó de repente.
Orihime se dio la vuelta sorprendida ante esta pregunta, sus ojos grises buscando esas frías profundidades esmeralda esa pregunta era innecesaria y no sabía qué responder ella sabía que él se refirió a Ichigo.
-Yo…- comenzó -estoy casada con él, por eso-
-¿Es esa razón suficiente?-
-Sí-respondió ella seriamente -Estabas atado por los cielos en santo matrimonio no puedes romper eso-
-El rey de Inglaterra Enrique VIII se divorció de su esposa, Catalina-razonó Ulquiorra -Y desde entonces, el divorcio es algo muy común entre los nobles la Iglesia de Inglaterra habla bien de ello porque no hay necesidad de continuar en un matrimonio que no sea por amor-
-¿Y cómo sabría sobre el amor, señor?- Orihime preguntó amablemente -¿Alguna vez has amado?-
Él no respondió y simplemente la miró fijamente.
-Podría ser cierto que mi matrimonio no tiene amor pero tiene compasión- explicó Orihime mientras comenzaba a caminar delante de él -Y si bien es conveniente creo que no fallaré en hacer feliz a mi cónyuge, Kurosaki-sama puede hacer lo que quiera yo seré su esposa obediente me pusieron en contrato debido a esto y mantendré mi fin del trato-
-¿Y cuánto tiempo crees que puedes soportar ser como un profesional en todo esto?- Preguntó Ulquiorra -Puedo ver que no eres del tipo que es frío y calculador en cualquier situación-
-Tengo mis deberes- respondió en voz baja -Y ya es hora de que piense como un adulto y empiece a hacer lo que tengo que hacer-
-¿Que estas intentando hacer?-
Orihime se dio la vuelta y lo observó con ojos divertidos -Nunca te había escuchado hablar tanto así es reconfortante, especialmente que hayas hablado sobre el amor y el matrimonio-
Antes de que Ulquiorra pudiera responder, Orihime había entrado al comedor.
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-¿En qué estaría pensando, diciendo cosas así?-Pensó Orihime, sin saber qué pensar de la conversación que tuvo con Ulquiorra horas atrás.
Estaba de pie cerca de la barandilla del barco sin importarle que habían pasado horas desde que todo el mundo se había dormido y que todavía estaba completamente despierta el frío no la molestó, ella no tembló, ella no sintió nada era como si estuviera flotando hacia la nada al ver el vacío negro que el océano le daba, la hizo preguntarse cómo se sentía hundirse en las profundidades.
Se sentía como una criatura miserable no sabía si le permitió a Ichigo continuar con su amor por Kuchiki Rukia por culpa porque todavía no puede dejar de lado sus propios "sentimientos hacia Ulquiorra" dado, el amor de Ichigo era más largo, mucho, mucho más largo de lo que sería el de ella pero no le importaba no mancha el alcance del amor pero para aliviar su culpa dejando que su marido hiciera lo que quisiera no estaba segura.
Pero lo que sí sabía era que se preocupaba por Kurosaki Ichigo me importaba lo suficiente como para tomar esa imprudente decisión no podía simplemente mirar para otro lado cada vez que veía que alguien resultaba herido e inconscientemente, Ichigo y Rukia estaban sufriendo porque ella se interpuso en el camino.
Creo que eres ese tipo de humano que constantemente asimila todo lo que se te arroja, sin importarle cómo piensan las personas a tu alrededor sin pensar en cómo se sienten lastimados por cada decisión que toma, siempre y cuando crea que ha asumido parte de su carga no seas arrogante Inoue Orihime, no puedes ocuparte de todas las heridas de este mundo solo puedes aliviar. Solo puedes trabajar con otros.
Nunca puedes hacer nada solo.
-¿Cómo puedo ser tan inútil?- Preguntó sonriendo débilmente mientras sentía que un líquido le rodaba por las mejillas.
-Y Ulquiorra-sama… no puedo pedirle que me ame lo miraré desde lejos, creo-
-O puede que no apartes la mirada el tiempo suficiente- expresó otra parte de ella.
Los recuerdos de una noche de pasión y dolor atravesaron la mente de Orihime piernas entrelazadas, bocas ardientes todo era el paraíso en esa habitación con poca luz aunque era por lujuria, aunque estaba en contra, no podía negar los truenos y relámpagos que sintió cuando el cuerpo de su esposo le hizo el amor o tuvo sexo con ella.
Aunque ese hombre no era realmente su esposo.
Sintió que el calor se acumulaba entre sus muslos y más lágrimas la inundaron mientras la culpa atormentaba más su cuerpo.
Los brazos se envolvieron repentinamente alrededor de ella, ganándose un jadeo de sorpresa de ella comenzó a luchar cuando una voz baja dijo.
-Deja de moverte-
-Ulquiorra-sama…-
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Continuara….
