Disclaimer: Los personajes de Soul Eater no me pertenecen, son propiedad de Atsushi Okubo. Todos los derechos reservados a sus respectivos autores e intérpretes
Prohibida la copia, adaptación, traducción y manipulación de este escrito de manera parcial o total
Cómo cambiar a un bebé sin disecarlo
—Vamos, no es tan difícil Stein— Marie insistía a su esposo —Por favor ¿Qué te cuesta aprender?
—Es muy difícil Marie, no puedo hacerlo— Franken Stein tecleaba en su computadora, escribiendo el nuevo examen para la clase luna creciente
—Por favor, tienes que aprenderlo, no siempre voy a estar aquí— le seguía pidiendo de manera suave —¿Si?
—De acuerdo, déjame imprimir esto y enseguida te alcanzo— el mejor técnico de Shibusen se frotó la nariz con un poco de cansancio
Después de casarse con Marie las cosas habían mejorado considerablemente en lo que respectaba a su "locura" y con la llegada de su primer hijo a penas le daba tiempo para pensar siquiera en ella. Eso era bueno
No obstante también le traía ciertos problemas. Para empezar su rubia esposa se la pasaba todo el día con el niño, también había llanto que lo desesperaba a veces, papilla en el refrigerador y pañales sucios
En especial ese último era un problema que le desagradaba. Al bebé no le bastaba con llorar y ensuciar todo cuando comía, también debía hacer sorpresitas en su pañal cada dos o tres horas el muy ingrato. Stein siempre había sido alguien que encontraba una manera de solucionar todo. O casi todo
El problema se estaba volviendo grave, cambiar el pañal del bebé tenía que ser constante, muy constante. Después de varios intentos de que Marie le pidiera aprender a hacerlo de forma correcta, al final accedió
Cuando las hojas dejaron de salir de la impresora supo que debía ir con su amada esposa y el pequeño monstruo
Llegó al cuarto del bebé observando todo pintoresco. Más que el resto de su casa —¿Y bien?— le dijo a su esposa con las manos dentro de la bata
La rubia había dispuesto todos los materiales para la "misión imposible" en la camilla donde cambiaba al pequeño hijo Stein —Bueno, por ser un padre primerizo para cambiar pañales— inicio ella —Voy a ayudarte esta vez, después lo harás tu solo
—Bien— contestó él resignado —¿Qué es todo esto?— cuestionó refiriéndose a lo que veían sus ojos
—Estas cosas sirven para cambiar al niño. Esto por ejemplo son toallitas húmedas para limpiar sus pompitas— De cierta manera al científico le dio asco pensar en limpiar al resto de "sorpresita" pero se reservó los comentarios —Esto es talco para que cuando le pongas el pañal nuevo no se irrite—la alegre mujer le contaba que utilidad tenían cada instrumento en la misión —Y el pañal— finalizó —Ahora lo primero que debes de hacer es quitarle el pañal sucio
El bebé los miraba curioso jugueteando con sus manitas y balbuceando —Bien, ahora quita el pañal— le dijo Marie por segunda vez en vista de que Stein no movía ni un músculo
Stein se encogió de hombros sacando dos bisturí de su bata acercando sus manos al pequeño frente a él. La rubia se había dado la vuelta para sacar un frasco nuevo de talco. Al ver en que posición estaba su esposo juró que disecaria a su pequeño —¡¿Qué haces?!— Se alarmó jalando sus brazos —¡Es nuestro hijo!— le gritó
—Iba a quitarle el pañal sucio— se defendió alzando las manos —Tú me dijiste que lo hiciera
—Pero no con esos bisturí en las manos— a la mujer parecía regresarle el color —Deja eso lejos del bebé por Shinigami
Él guardó de nuevo los objetos en su bata sin querer darle más vueltas al asunto, aunque tenía una pregunta todavía —Entonces ¿Cómo lo quito?
—Debes despegar los velcros— Le dijo despegando un seguro de pegote descubriendo un costado del niño —Así
Stein se rascó la nuca quitando el segundo seguro del pañal —Entiendo— con cuidado fue quitando la prenda que envolvía a su pequeño retoño. Sus ojos casi se salen de sus cuencas a ver lo que tenia que limpiar
¡Que Shinigami lo ayudara con la peste!
Con mucho cuidado quitó completamente el desechable tirandolo al basurero inmediatamente. Todo seria mas fácil si el niño dejará de moverse, quería amarrarlo como hacía con sus animales disecados, pero era su hijo —No te atrevas— Y Marie parecía leer la mente
Ahora debía limpiar el resto de la sorpresa, se puso guantes de látex para evitar una desgracia. Agarro un aproximado de diez toallitas húmedas comenzando a limpiar
—Esto es asqueroso— Susurró girando levemente la cara
—No sé de que te quejas, es diez veces más asqueroso cuando disecas algo— le dijo Marie divertida. Cuando terminó de limpiar se quitó los guantes y arrojó todo a la basura —Ahora ponle un poco de talco y el nuevo pañal
Con cuidado le dió la vuelta al pequeño para espolvorear talco y de inmediato lo regresó a su posición inicial para hacer lo mismo, luego sacó un pañal del empaque. Lo examinó despegando los velcros aún con dudas —¿Cómo se pone?
—Debes envolver al bebé con esto y asegurarlo— sonrió ella con las manos tras su espalda. Él era un hombre inteligente, por supuesto lo entendería
—Mh— lo envolvió de forma horizontal, cubriendo su estómago y dejando al descubierto el trasero del niño —¿Así?
A Marie le escurrió una gota de sudor por la frente —No, debes pasarlo entre las piernas y envolver su estómago con los extremos
El monstro no dejaba de moverse para un lado y para otro, se reía con diversión ante la frustrada cara de su padre quien después de tres intentos fallidos por fin podía ponerlo adecuadamente
Stein se sentía extraño, nunca pensó que sería mas fácil pelear con una bruja que cambiar a un niño —Esto es muy difícil Marie, dijiste que me ayudarias
—Te estoy ayudando, la próxima vez estarás tu solo— eso tomó por sorpresa al científico —¿Terminaste?— la rubia cargó al bebé examinando —No lo has hecho mal para ser tu cuarto intento
—Deja de burlarte— le reprochó acomodándose las gafas, pero cuando vió al pequeño Stein sonreír dejó de estar molesto. Ambos arroparon al bebé para que durmiera observándolo con amor
Gracias por leer
