Capítulo I: Obito Uchiha.

Declaimer: Los personajes de Naruto NO son míos, pertenecen a Kshimoto, yo sólo los uso para crear esta historia, sin fines de lucro, con el único objetivo de hacer pasar un buen momento al lector.

En la vida, existen momentos que marcan a una persona, etapas que son difíciles de superar y te transforman por completo. En la vida de Obito Uchiha, hay dos momentos que lo cambiaron, y lo han convertido en el hombre que es ahora.

Konoha es la ciudad donde nació y ha pasado toda su vida, una ciudad grande, de edificios de todos tamaños y frondosos árboles verdes. Al pensar en Konoha, lo primero que viene a la mente de sus habitantes es la época de paz en que están viviendo, su ciudad es uno de los pueblos más influyentes, las fuerzas armadas son tan capacitadas que es difícil que la delincuencia florezca. Todo eso es gracias a su presidente actual, Hashirama Senju, el mejor amigo de Madara Uchiha. Este último es el abuelo de Obito Uchiha.

Desde el momento de su nacimiento, Obito Uchiha ya estaba destinado a sufrir, la muerte de su madre a los días del parto era un mal presagio. Su padre se encontraba devastado con la noticia, pero se esforzaba por seguir con una sonrisa, él deseaba con todo su corazón seguir adelante por el pequeño bebé que casi nunca soltaba. A tres semanas del nacimiento de su primogénito, su padre, Madara Uchiha, le pidió que asistiera a una junta de negocios en el extranjero, Obito se quedaría al cuidado de Fugaku Uchiha y Mikoto Uchiha. Lamentablemente, el padre de Obito no logró llegar a esa reunión, un auto manejado por otra persona alcoholizada lo impactó, impidiéndole llegar a su destino. Él murió en el momento del accidente. Obito era demasiado pequeño como para recordar a sus padres, es por eso que su muerte no le dolió, eso sucedería al crecer y ver como todos sus amigos siempre llegaban a la escuela con sus padres.

Al no contar con alguien que cuidara de él, la familia Uchiha decidió reunirse en casa de Madara para acordar quién se haría cargo del niño. Fugaku, al ser el menor de los tres hijos de Madara y no tener hijos aún, la idea de que a Obito formara parte de su familia le agradaba. Kagami también quería cuidar del hijo de su hermano menor, él y su esposa aún no tenían hijos, así que creía que no habría algún problema. Para sorpresa de ambos hermanos, fue Madara quien se proclamó como el nuevo tutor de Obito.

Durante su crecimiento, Obito observó muchas cosas en casa de su abuelo. Descubrió que sus padres habían muerto, y que su único recuerdo eran las fotografías que colgaban en las paredes de la mansión. Encontró la pasión por la lectura, devorando por largas noches la gran colección de Madara en su biblioteca. Se cautivó cuando el senador Hashirama Senju daba discursos en la televisión, y también cuando su abuelo se lo presentó en una cena, Hashirama sería después el presidente de la ciudad. Para alegría de Madara y Obito.

—¡Yo quiero ser como el abuelo Madara y el tío Hashirama!— Obito daba vueltas alrededor de su abuelo, que permanecía sentado en el escritorio que se encontraba en su biblioteca. Madara trabajaba, pero eso no impedía que siguiera cuidado de su nieto, le hacía sonreír verlo tan entusiasmado.

—¿De verdad?— Madara dejó de lado los documentos que tenía en sus manos para mirar a Obito, los ojos oscuros de su nieto brillaban con una gran intensidad. Desde que Obito llegó a su casa, no había espacio para el silencio dentro de su mansión.

—¡Sí!— el niño dió vueltas en círculos nuevamente, se detuvo solamente cuando sintió que todo a su alrededor se movía más rápido que él —Y también tendré muchos hijos— frotó su frente, estaba mareado, y hacer eso era una forma de decirle a su cabeza que todo estaba bien.

De la garganta de Madara brotó una gran y sonora carcajada, su nieto sólo tenía siete años. No podía imaginar de donde había obtenido la idea de tener hijos. Se preguntaba si tal vez decía esas cosas por haber escuchado la conversación de Fugaku y Kagami, ambos muy felices por sus hijos, Itachi y Shisui, respectivamente.

—Para eso aún falta mucho, mocoso— Madara se inclinó un poco en su asiento, lo suficiente para llegar hasta donde se encontraba Obito, con su dedo índice empujó su frente. El pequeño se quejó de inmediato por el golpe.

—Lo lograré, ya verá abuelo Madara— se defendió el niño, con un adorable mohín a vista de su abuelo. Obito siempre fue muy inquieto, pero hasta ahora no tenía pensamientos tan alocados sobre su futuro.

—¿Y por qué estás tan emocionado con esa idea?— indagó el mayor con un poco de seriedad, comprendió que su pequeño nieto hablaba en serio. No jugaba con la idea de ser padre.

—Porque yo no tengo papás, entonces el cielo me debe dar el regalo de ser padre— confesó sonriendo, él no tenía una familia como sus primos Shisui e Itachi, pero al ser un adulto podría conseguir su propia familia, con lindos niños para poder jugar.

—¿Quién te ha dicho eso?— inquirió Madara, ligeramente sorprendido por la seguridad con que Obito hablaba.

—Lo escuché— Obito no dijo algo más, no quería delatar a la cocinera que siempre lo cuidaba. Ella fue quien lo consoló con esas palabras cuando preguntó porque no tenía padres.

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A los diez años, Obito Uchiha miró algo para nada agradable, esa noche los gritos de una mujer lo despertaron, de inmediato bajó de su habitación para verificar que todo estuviera en orden. Se preocupó al pensar que podía tratarse de la ancianita que siempre lo cuidaba y le preparaba comida, debido a eso se armó de valor para ir a buscarla. Los gritos venían de la oficina de su abuelo Madara, y eran más fuertes conforme se acercaba. Comprendió que la persona que se encontraba en peligro, podía tener que ver con su abuelo, que siempre se quedaba a trabar por las noches. La puerta de la oficina estaba entreabierta, así que Obito simplemente la empujó un poco para ver lo que sucedía. Motivado principalmente por la preocupación que sentía por su abuelo.

Madara Uchiha si estaba en esa habitación, y no precisamente solo. Una mujer lo acompañaba, una mujer que no tenía ropa, al igual que su abuelo. La joven de cabello oscuro gritaba el nombre de su abuelo una y otra vez, Obito miraba como le hacía daño, pero ella parecía disfrutarlo. Se retiró de inmediato, corriendo y con el corazón amenazando con salir de su cuerpo. Tiempo después entendería que su abuelo y esa mujer estaban teniendo sexo.

En la secundaria conoció al chico que se convirtió en su mejor amigo. Kakashi Hatake. Él lo comprendía perfectamente, Kakashi tampoco tenía padres, para ellos dos fue difícil al principio crear una amistad. Pero el tiempo les sirvió para dejar un poco de lado su rivalidad, ambos eran inseparables, siempre se les miraba juntos. Al siguiente año, Maito Gai se uniría a ellos. Su actitud siempre positiva era extraña para Kakashi, pero muy cómica para Obito. Algunas noches, Obito le pedía a Kakashi o Gai la oportunidad de quedarse a dormir con ellos, no le gustaba estar en casa cuando su abuelo llevaba alguna chica ilusa, que creía que por estar una noche con Madara significaba algo para él.

A Rin Nohara la conocería hasta estar en preparatoria, desde la primera vez que la miró, no pudo evitar apartar su vista de ella. Si alguna vez conociera a un ángel, seguramente se vería idéntico a Rin. Ella era la mujer más hermosa y amable que conocía, la chica que siempre estaba a su lado para apoyarlo cuando lo necesitaba. Lástima que ella sólo podía ver con ojos de amor a su mejor amigo, Kakashi.

Kakashi no lo admitía, pero también se sentía atraído por Rin. A pesar de sus sentimientos, el peliplata prefería dejarle el camino libre a su mejor amigo. Es por eso que comenzaría a salir con otra chica. Rin entendió que Kakashi no la amaba como ella a él, su atracción por Obito iniciaría cuando el Uchiha estuviera a su lado para consolarla. Rin le agradecía al cielo que aunque no le diera la oportunidad de estar con Kakashi, le daba el privilegio de estar con Obito.

La relación de ambos se haría formal cuando entraron a la universidad, todos tomando caminos diferentes. Kakashi quería ser profesor y escribir en sus tiempos libres, Gai pensaba ser fisioterapeuta, a Rin le gustaba la idea de ser médico y a Obito lo único que le interesaba era estudiar política y economía. En ocasiones se volvían a encontrar, todos para disfrutar y recordar su época de preparatoria, con el tiempo, su comunicación ya no sería tan grande. Cada uno tenía sus propios problemas y dificultades.

Obito y Rin se unieron en matrimonio antes de terminar sus estudios universitarios, cuando ambos tenían veintiuno. Podían ser jóvenes, pero tenían toda la ilusión de hacerlo funcionar.

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El primer momento que marcó para siempre a Obito fue la infidelidad de Rin, lo que lo destrozó es descubrir que el amante de su esposa era su mejor amigo. Tenían solamente seis meses de casados, y ambos vivían en la mansión de Madara Uchiha, esperando el momento de que Obito consiguiera un nuevo hogar con sus ahorros. La vida de recién casados iba de maravilla, Rin llegaba cansada de sus prácticas en el hospital, por eso Obito siempre intentaba estar para ella, para cuidarla y consentirla unas horas antes de dormir.

Obito no lo notaba, o tal vez se negaba a considerarlo una opción. No fue hasta que Madara le dió aquella sugerencia, que comenzó a percatarse de algunas cosas. Rin llegaba más tarde a casa, evitaba en todo momento algún encuentro con Obito, sus calificaciones bajaban, sus ojos ya no resplandecían al verse con su esposo. Ella formaba una gran distancia entre ambos. Madara le dijo que Rin lo estaba engañando.

Decidió investigar por su propia cuenta si esas suposiciones eran reales, Obito comenzó a seguir a su esposa. Era cierto que ella salía temprano del hospital y no regresaba a casa, antes de eso, Rin visitaba a alguien desconocido en una pequeña casa al oeste de la ciudad. Un mes completo pasó para que Obito se atreviera a invadir la propiedad. Le daba miedo la forma en que podría encontrar a su esposa. Conocía gracias a sus amigos la manera adecuada de allanar una casa sin ser descubierto, pensó que sería lo único que necesitaba para encontrar a Rin en una situación que le impida negar lo que sucedía.

Ni Rin o su acompañante lo escucharon entrar, Obito seguía el camino que trazaron los gemidos de su esposa. Sabía lo que sucedía, pero una parte de él seguía defendiendo a Rin. Abrió la puerta de la recámara de golpe, el cabello plateado y la singular cicatriz en el rostro le confirmó lo que jamás habría imaginado. Su mejor amigo era el amante de su esposa. Rin dejó de balancear su cuerpo, de inmediato se cubrió con una manta para no permitir ver su desnudez, inconscientemente quería ocultar esa escena de la vista de su esposo.

—Obito— su voz salió tan despacio que no estaba segura de que él la hubiera escuchado. La mirada perdida de Obito no le ayudaba en nada. Sus ojos siempre fueron la ventana que le permitía ver a través de su alma, pero ahora eran un total misterio.

—Kakashi... ¿Por qué?, ¿Por qué tú?

—Lo siento Obito, pero Rin dijo que ya no estaba contigo— se limitó a decir a su amigo. A pesar de que ella había sido la mujer de su prácticamente hermano, Kakashi no logró resistirse cuando Rin lo encontró por casualidad, y le dijo que Obito y ella ya no estaban juntos.

—¿Eso te dijo ella?— los ojos oscuros de Obito se dirigieron a Rin, mirándola tan fijamente que por un momento ella pensó que la odiaba. Si tan sólo las miradas matarán...

—Obito— Rin volvió a decir su nombre, su esposo se sintió tan vulnerable que la mejor opción le pareció huir. Aunque primero necesitaba aclarar la situación, no permitiría que ellos fueran felices a costa de él.

—Rin te mintió, ella es mi esposa— quiso decir era, pero no le daría el privilegio a Kakashi de creer que Rin era libre. Su mejor amigo merecía sufrir por el resto de su vida al ver que traicionó la confianza del primer chico que le ofreció su amistad.

—Rin— Kakashi dijo su nombre, pero ella ya había desaparecido de la habitación. La castaña seguía a su esposo, no le importó salir casi desnuda al frío de la noche.

—Espera Obito, por favor— alcanzó a tomar su mano, pero él la apartó de golpe. Sentía asco de que su mujer lo tocara —No es lo que parece.

—¡Cállate!— Rin cerró los ojos por instinto al ver que Obito levantaba su mano, el Uchiha se detuvo a unos centímetros de su rostro. No podía darle una bofetada, él no era un mal hombre, y sobre todo, aún la amaba.

—Por favor...

—No quiero verte de nuevo— le advirtió, apartandola de su camino con más fuerza de la necesaria. No giró a verla por más que ella gritaba su nombre.

Tal vez todo habría sido diferente si Obito no aceptara ver a Rin nuevamente, si no la hubiera escuchado y perdonado. Probablemente sólo era parte de una venganza silenciosa, si Rin lo hizo sufrir, él le pagaría con la misma moneda. Obito Uchiha era una persona vengativa, y lamentablemente Rin lo aprendió de mala manera.

Los siguientes meses, Obito comenzó a explorar algo más sobre el sexo, con diferentes chicas, pero la mayoría parecidas a Rin. Su esposa se daba cuenta de lo que sucedía, las camisetas de Obito llevaban labial rojo, su olor se mezclaba con el perfume de una mujer, también estaban los paquetes de condones que no usaba con ella. Ella no se sentía con el derecho de reclamarle, fue la primera en fallar y entendía que Obito estuviera dolido.

Todo mejoró un poco cuando Rin tomó una decisión importante, ella quería regresar a la mansión Uchiha, salvar su matrimonio. Rin ahora quería ser madre.

—Quiero cumplir tu sueño, Obito— Rin tomó las manos de su esposo, entrelazó sus dedos con los suyos para evitar que él escapara de su contacto. Lo extrañaba, necesitaba del Obito cálido que siempre la hacía sentirse segura. Después del engaño, cuando volvieron a estar juntos, todo había cambiado. Obito sólo buscaba su placer personal, no le importaba si ella terminaba o no —Quiero ser la madre de tu hijo.

El calor que invadió a su corazón le hizo sonreír, un hijo es lo que más anhelaba. Sin poder articular alguna palabra, optó por asentir varias veces. Tal vez podría ser la solución a sus problemas.

Unos meses después, al ver que sus esfuerzos no estaban dando resultados, Rin decidió acudir con un especialista. La noticia que les dió, fue el segundo momento que cambió a Obito Uchiha.

Rin era estéril, ella no podría ser madre.

Seguramente era un castigo por traicionar a su esposo, esos eran los pensamientos con los que Rin se atormentaba cada noche.

Esos dos momentos de su vida cambiaron a Obito Uchiha, lo han convertido en el hombre distante que es ahora.

Al terminar su carrera, Obito ocupó el puesto de su abuelo Madara en la empresa de la familia, eso terminó por separar al matrimonio.

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No es fácil aceptar el hecho de que no puedes ser padre, en realidad, Obito no terminaba de aceptarlo. Rin no quería adoptar, tampoco que él donara esperma. Su esposa pasaba por una depresión de la que él no sabía cómo enfrentar, o probablemente no quería hacerlo. Una parte cruel de su corazón quería que ella sufriera lo que él sufría.

El Uchiha buscaba alguna mujer que cumpliera con los requisitos para tener un hijo saludable, pero ninguna candidata llenaba sus expectativas. El destino lo llevó directamente a Hinata Hyūga, una tarde en que su abuelo lo citó a tomar un café, cita a la que Madara tendría que faltar de último momento. Al verla por primera vez, Obito tuvo la sensación de conocer nuevamente a un ángel. Ella era delicada, jóven, de tez blanca y larga cabellera azabache. Su uniforme resaltaba sus curvas, su cintura angosta y sus caderas anchas, sus generosos senos se notaban aún a gran distancia. Ella era perfecta, tenía todo lo que le gustaba en una mujer. Los dos mechones que enmarcaban su rostro le daban ese aire de inocencia que lo llamaba a corromperla. Sus grandes ojos parecían ser capaces de ver en su interior y descubrir sus secretos, esas grandes lunas lo atraían. Para su gran fortuna, Hinata fue la encargada de atenderlo.

—Buenas tardes, mi nombre es Hinata— la sonrisa llena de ternura logró remover un poco a su corazón, la chica desprendía un olor embriagador que lo hipnotizaba —Seré su mesera está tarde.

—Es un placer conocerte— la ojiperla parpadeó dos veces, algo confundida al ver la mano extendida del Uchiha delante de ella. Los clientes no solían hacer eso, únicamente se limitaban a pedirle algo y exigirle con la mirada que fuera rápida —Hinata.

Sus piernas temblaban al escuchar su nombre saliendo de esos apetitosos labios, lo deletreó de una manera que erizó los vellos de sus brazos y también detrás de la cabeza. Aceptó estrechar su mano, un sonrojo rápidamente se apoderó de sus mejillas.

—¿De-desea algo?— murmuró la chica nerviosa, observando la misma mano con que saludó a es atractivo hombre.

Obito sonrió, claro que deseaba algo, pero no tenía nada que ver con una tarde tomando café y leyendo un libro. La quería a ella, a ella gritando bajo su cuerpo.

—Sí, un capuchino— respondió el Uchiha, antes lo único que quería era irse pronto, ahora desea a quedarse solamente para poder verla más tiempo.

Ella le atraía, y haría todo lo posible para tenerla. Obito Uchiha había encontrado a su próxima sumisa, y no descansaría hasta conseguir tener la atención de esa joven.

Con ayuda de su primo Shisui, (que era un gran investigador), Obito descubrió más sobre Hinata. Su nombre completo era Hinata Hyūga, tenía dieciocho años, estudiaba arquitectura en una universidad de gran prestigio gracias a una beca, vivía con su tío, su primo y su hermana menor. Esta última necesitaba de tratamientos costosos para combatir su enfermedad, la leucemia.

Obito Uchiha ya sabía cómo llegar a Hinata Hyūga.

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Notas:

Me fué algo difícil explicar los sentimientos de Obito, creo que no me quedó como quería, pero espero y a ustedes si les guste. Rin no es mala, ella sólo cayó en la tentación que representa su primer amor.

Yolanda garza: Sí, empezó así 7u7r

Kazumi123: Me alegra que lo pienses :D Es que los Uchiha son mi debilidad, y Hinata me agrada, de ella se mira muy poco en el manga unu ¡Gracias por tu apoyo!

Gab: Espero y te siga gustando, ¡Saludos!

Flemy Speeddraw: Ojalá te siga agradando la historia, ¡Saludos!

Y para el invitado que me dejó en el review la palabra hot, quiero agradecerle también por tomarse el tiempo de leer y comentar :) la historia si será de mucho lemon, creo yo xd

Los invito a leer otras de mis historias en lo que esperan por esta :D

Si fueran tan amables de dejarme un review la verdad que me animaría mucho, y sería un gran apoyo si agregan la historia a sus favoritos :D también en su lista de alerta para no perderse de las actualizaciones ;)

Nos leemos en la próxima actualización n.n