Capítulo II: Hinata Hyūga.
Declaimer: Los personajes de Naruto NO son míos, pertenecen a Kshimoto, yo sólo los uso para crear esta historia, sin fines de lucro, con el único objetivo de hacer pasar un buen momento al lector.
Era una agradable mañana en la ciudad, los ciudadanos iban y venían, caminando a sus trabajos o a sus escuelas. El ambiente era cálido, la brisa soplaba moviendo sus cabellos de noche, desprendiendo de el un dulce aroma a vainilla. Las flores de cerezos llenaban las banquetas, dándole ese aspecto de caminar entre nubes. La vista sin duda sería lo más lindo que podría mirar esos en días.
La vida no había sido precisamente favorecida con la pobre Hinata Hyūga, una joven amable y linda, una de las tantas habitantes de Konoha. Su mala suerte comenzó con la muerte de sus padres a una temprana edad, dejándola sola con su pequeña hermana recién nacida, su tío fue quien la rescató de ir a parar a un orfanato. Los días tristes se volvieron normales gracias a Neji también, que siempre estaba para acompañarla en todo. Incluso en sus peores travesuras, de las cuales Hanabi era participe. La felicidad en su adolescencia se miró opacada por la repentina enfermedad de Hanabi. Su hermana menor fue diagnosticada con leucemia a la edad de once años, cuando Hinata tenía dieciséis y Neji dieciocho. La familia Hyūga no se consideraba en tan buena posición económica, y es por ese motivo que Neji decidió trabajar mientras continuaba sus estudios. Hinata siguió su ejemplo, consiguiendo un trabajo de medio tiempo en la biblioteca de su preparatoria. Dos años después se uniría a la lista de estudiantes que ocupaban su tiempo libre en algún empleo, en el caso de ella, sería el de una mesera en una de las cafeterías principales de Konoha. Los tratamientos y medicamentos de Hanabi eran cada vez más costosos, por eso a Hinata le urgía conseguir algo mejor, algo que le diera más dinero.
A los dieciocho años, además de haber conseguido una fuente de dinero extra, Hinata también aplicó el examen para la Universidad de Arquitectura de Konoha, la más prestigiosa de la ciudad. Fue admitida con honores, y también se le otorgó la beca que cubría los gastos de sus estudios. Se sentía aliviada de no tener que preocuparse por pagar la escuela, solamente se enfocaría en Hanabi.
La ojiperla continuó su camino por las calles transitadas que daban directo a la estación del metro, la distancia en realidad no era muy lejana, a un buen ritmo podría llegar en siete minutos. Lo difícil sería poder subir, todos sabían que a esa hora de la mañana todos se dirigían hacia alguna parte, y justo como ella, tomaban el transporte público. Hinata iba a buen tiempo, veinte minutos antes de la hora de inicio de clases. El metro se tardaba sólo diez minutos, así que probablemente llegaría un poco antes.
Antes de que lograra pensar en algo más, su cuerpo chocó contra el de otra persona, provocando una caída para ambos. Ella se sintió realmente mal al ver que el maletín de la otra persona se abría dejando caer varios documentos. De inmediato se incorporó un poco y comenzó a recoger, con las mejillas rojas cual tomate y el corazón sonando en sus oídos.
—Lo siento, lo siento mucho— se disculpó sin dejar de recoger los papeles. El hombre que fácilmente era mayor a ella también devolvía todo a su maletín oscuro —Estaba distraída, no quise... Lo lamento, yo...
—Descuida, yo también iba distraído— el hombre de ojos ónix se puso de pie cuando su maletín regresó a tener orden, él le extendió la mano para ayudarla también —No es solamente tu culpa.
—Disculpe— Hinata se inclinó levemente en una reverencia, él sonrió para intentar tranquilizarla. Quería demostrarle que no estaba molesto.
—Está bien, no hay problema— le dijo él nuevamente, era consciente de que el accidente no fue culpa de la chica.
La joven asintió y emprendió nuevamente su camino, antes de darle la oportunidad de decirle algo más. Shisui la observó irse, prácticamente corriendo a la entrada al subterráneo. No terminaba de entender que es lo que Obito quería de esa chica, pero su instinto le decía que seguramente no era nada bueno. La familia sabía de las relaciones clandestinas de su primo desde el incidente con Rin, y a él ya le habían llegado rumores de cómo es que solía tratar a las mujeres con quién engañaba a su esposa. De cierta manera le dolía un poco ver su situación, Obito siempre había sido un ejemplo a seguir para Itachi y él. Ahora su cambio tan drástico lo volvió una persona completamente diferente.
Una vez que Hinata llegó a la estación, subió con rapidez al metro que ya estaba por cerrar sus puertas. Una chica con uniforme de secundaria fue lo suficientemente amable como para detenerle la puerta. Hinata le agradeció y de inmediato se sentó en uno de los asientos vacíos. En realidad que tenía algo de suerte esa mañana, no había demasiadas personas en el metro.
En la universidad, sus amigas ya la esperaban en la entrada de la escuela. Sakura Haruno e Ino Yamanaka. Ambas la habían acogido desde los primeros días de clases, todo gracias a Naruto, a quien ya conocía por haber vivido una temporada cerca de su casa. Con Ino, Hinata ya tenía una relación más larga, pero a Sakura la conocía de menos tiempo. Un poco retirados de ellas, se encontraba Sasuke Uchiha conversando con el amor imposible de la joven Hyūga, Naruto Uzumaki. El rubio que robaba sus suspiros y ocupaba sus pensamientos no le correspondía, él vivía enamorado de su amiga, Sakura.
—Llegas justo a tiempo Hinata-chan— ese fue el saludo de su amiga Ino, quién la recibió con una gran sonrisa y una bolsa de papel en las manos —Te traje unos dulces del lugar que visité este fin de semana.
Ino siempre solía ser muy generosa con ella, le daba obsequios siempre que tenía oportunidad y le ayudaba a pagar los almuerzos si llegaba a necesitarlo. Hinata al principio se sentía incomoda, creía que Ino le tenía lastima, empero, con el pasar de los meses en su amistad, descubrió que ella era realmente sincera. Ino la quería, y solamente buscaba a poyarla.
—Buen día Ino-chan, gracias por tu regalo— Hinata tomó la bolsa y no la soltó, le agradaba que Ino fuera tan linda y les diera detalles a Sakura y a ella. Claro, todo cuando sus amigas no discutían por ver quién atraía la mirada de Sasuke Uchiha. Sakura estaba enamorada de su compañero, y en ocasiones éste sólo tenía ojos para su mejor amiga, Ino. Aunque Ino ya salía con su primo, aprovechaba su relación con Sasuke para molestar un poco a Sak —Buen día a ti también, Sakura-chan.
—Buenos días Hinata-chan, ¿Cómo te fue en tu fin de semana?— la chica miró de reojo como es que Naruto se despedía de Sasuke para comenzar a acercarse a ellas. Le pidió internamente al cielo que Naruto no fuera hacer una de sus típicas escenas donde le pedía una cita. No quería arruinarle una mañana de lunes a su amiga con eso, aunque realmente no fuera su culpa. Sakura se sentía mal por Hinata, Naruto era un despistado por no fijarse en ella.
—Bien, mi jefe me dió el domingo libre— fue el único comentario que logró hacer. Hinata también había notado que Naruto caminaba hacia ellas.
—¿No viste algún hombre guapo?— Ino le miró con una sonrisa traviesa, que contagió rápidamente a Sakura. A ambas les gustaba cuando lograban que Hinata les hablara sobre chicos, ella era tan tímida que era un verdadero reto que les contara sobre su vida amorosa.
—Cierto Hinata-chan— la Hyūga entrecerró los ojos, era difícil cuando las dos se volvían cómplices para hacerla hablar —En tu trabajo siempre va gente importante.
—Y atractiva— complementó Ino rápidamente.
—Probablemente, algún día tu príncipe azul llegará cabalgando a rescatarte de la espantosa vida laboral— exclamó Sakura haciendo un pequeño drama que hizo reír a sus amigas.
—Y vendrá en un gran caballo— continuó Ino. Las tres ser vieron un momento antes de comenzar a reír fuertemente, llamando un poco la atención de sus compañeros que también iban llegando a la escuela.
—Pero, ya en serio, ¿Alguien interesante?— preguntó Sakura.
Hinata jugó con sus dedos índices un momento antes de responder. Le daba demasiada vergüenza, no entendía porque Sakura e Ino le hacían esas preguntas tan bochornosas.
—Sí— terminó aceptando, y es que era imposible negar que el hombre que atendió en la cafetería no le resultaba interesante. Si tan sólo tuviera un poco más de la confianza que demostraban sus amigas, Hinata se habría atrevido a preguntar por su nombre.
—¿Y?— la animaron a seguir sus amigas.
—Me pa-pareció atractivo— confesó con un tono de voz realmente bajo. La verdad es que el hombre que hizo temblar sus piernas con sus miradas y lindas sonrisas era bien parecido, físicamente daba la impresión de pasar buen tiempo en el gimnasio. Aunque Hinata sabía bien que sería poco probable verlo nuevamente. Ahora que lo pensaba mejor, ese hombre le recordó de cierta manera a Sasuke.
—¿Te dijo su nombre?— Ino le animó a continuar, era lindo ver que Hinata se interesaba en alguien que no fuera Naruto o el chico de su última relación.
La Hyūga negó un poco desanimada, esa era una razón más para creer que fue sólo un simple encuentro.
—¿Cómo era?— Sakura continuó con el pequeño interrogatorio, no dejarían ir tan fácilmente a Hinata ahora que les decía abiertamente que le gustó un chico. Con algo de suerte podrían descubrir de quien se trata y ayudarle a organizar otro encuentro casual.
—Bueno, él es...
—¡Sakura-chan!— la pelirosa se tensó ante la mención de su nombre, Naruto ya había llegado. Le agradaba Naruto, pero no de la manera que él quería. Y no conseguía encontrar una manera de que su amigo lo entendiera.
—Naruto— susurró.
—¿Me dejarían un momento a solas con Sakura-chan?— Naruto miró a Hinata e Ino en espera de una respuesta, sin notar que su mejor amiga perdía esa sonrisa que tenía hace unos segundos.
Hinata e Ino asintieron, retirándose en silencio a pesar de que Sakura les suplicaba con la mirada que no lo hicieran. Ino tomó la mano de Hinata antes de que ella siguiera de largo, ambas se quedaron a cierta distancia para escuchar lo que Naruto quería decirle a Sakura. La Haruno maldijo en voz baja, no quería lastimar a Hinata si ella miraba una de las tantas muestras de cariño de Naruto.
—¿Qué sucede Naruto?, Las clases están por comenzar— Sakura pretendía que su amigo evite hablar, o que en su defecto, entienda que no quería tener una conversación con él justo en ese momento.
—Sakura-chan, quería invitarte a salir— la chica tenía una expresión de pena reflejada en el rostro, Naruto se apresuró a hablar nuevamente, esperando evitar un rechazo de su parte —Terminando las clases, ¿Te gustaría?
—Lo siento Naruto, no puedo— se disculpó ella, haciendo un gran esfuerzo por no ser desconsiderada con su amigo, le agradaba, lo que menos quería era lastimarlo.
—Tal vez mañana— le propuso Naruto con esperanza, el rubio nunca se rendía, y ese día era un mal momento para seguir en práctica las enseñanzas de sus padres. Existían ocasiones en que debías saber cuándo detenerte.
—No creo que...
—O un día que tengas tiempo libre— insistió él, provocando que Sakura comenzara a perder la poca paciencia que poseía.
—No, Naruto— ella suspiró pesadamente, no quería ser cruel con Naruto porque era su amigo. Pero no le gustaba, y aunque lo hiciera, siempre se detendría por los sentimientos de Hinata —No estás entendiendo.
—Pero Sakura-chan...
—No quiero salir contigo, ese es el problema— soltó al fin, estaba cansada de tener que rechazar constantemente a Naruto y que él no entendiera que solamente lo veía como a un amigo. Ese era también el motivo por el cual Sasuke no correspondía a sus sentimientos, precisamente por Naruto.
—¿Por qué?— quiso saber él, no lograba comprender la razón por la que Sakura no lograba verlo de la misma manera que hacía con Sasuke.
—No me gustas Naruto, y no quiero lastimarte— ella apartó la mirada, Naruto parecía demasiado triste y no sabía cómo manejar con esa situación —Yo quiero a otra persona.
—Sasuke no te quiere, no le interesas.
Ella apretó ambas manos, ofendida por su repentino ataque —Pues tú tampoco me interesas, jamás lo harás. Ya deberías saberlo.
Hinata sintió tristeza por el pobre de Naruto, que se había quedado solo después de que Sakura se fue. Aunque también entendía que había lastimado a Sakura con sus palabras. Ambos fueron crueles con el otro, así que por ahora elegiría ir a consolar a su amiga, Naruto ya se dirigía hacia Sasuke, así que podría esperar.
.
.
.
—Naruto-kun— el rubio apartó la vista del inmenso espacio libre de la escuela para ver a la persona que lo llamaba. Después de la pequeña escena, justo en el descanso, Naruto decidió salir a sentarse bajo la sombra de un árbol para estar solo.
—Oh Hinata, eres tú— ella se movió un poco incómoda en su lugar. No sabía si hacía bien en ir con Naruto. Sakura también necesitaba apoyo después de que su amigo le dijera la cruel realidad. Sasuke no la amaba —¿Quieres sentarte conmigo?
Ella asintió, y lentamente se sentó a su lado. Con al menos quince centímetros de distancia para no sentirse tan nerviosa —Te traje esto, lo compré en la cafetería.
Naruto recibió el ramen instantáneo con alegría, Hinata siempre sabía cómo animarlo. Nada mejor que un ramen caliente para aliviar a su alma.
—Gracias, Hinata— Naruto sonrió un poco, su platillo favorito siempre lo comería con alegría.
—Naruto-kun, lamento que Sakura-chan no haya aceptado tu invitación— le dijo Hinata con pena, aunque probablemente le dolería ver a Naruto con una de sus amigas, lo único que ella deseaba es que ambos fueran felices, aunque eso signifique que ella no lo sea.
—No, está bien. Es normal— dijo el chico mientras enredaba los fideos en el tenedor que su mejor amiga le llevó.
—¿Normal?— ella lo miró absorber algunos fideos por su boca, habló hasta que estos desaparecieron de su vista.
—Sí, las chicas siempre prefieren a Sasuke— Naruto removió un poco su ramen, con el tiempo, se había acostumbrado a eso. Aunque no significaba que dejara de doler —Ya no importa, no habrá alguien que se interese en mí. Ya debería darme cuenta.
—T-te equivocas— Hinata le dió una ligera palmada en el rostro, Naruto pareció despertar de su mal momento —Pronto llegará alguien. Cualquier chica sería feliz con Naruto-kun a su lado.
—Hinata— susurró sorprendido, sus mejillas se llenaron de un intenso rubor.
—Yo lo sería, Naruto-kun.
.
.
.
Exhaló el aire con olor a café que la rodeaba, ya comenzaba a sentir algo de cansancio, y eso que apenas iniciaba su turno. Secó las gotas de sudor que acariciaban su frente y luego se irguió en su lugar. Había un intervalo de quince minutos en donde todos los meseros debían de limpiar las mesas para recibir a los clientes de la tarde-noche, y como en ese momento todavía no llegaban los demás, a Hinata y dos de sus compañeras les tocó hacer todo el trabajo. Al finalizar de acomodar las servilletas y demás utensilios, Hinata observó con cierto orgullo toda la cafetería. Estaba impecable, lista para recibir a los nuevos clientes en cinco minutos, cuando las puertas volvieran a abrirse. A paso lento se dirigió a la cocina para ayudar en lo que se necesitara.
—Buenas tardes— saludó contenta a los cocineros. Choza Akimichi le respondió con entusiasmo mientras le extendía un vaso con agua fría. Justo lo que Hinata necesitaba.
—¡Hinata!— le gritó Karin Uzumaki, una de sus compañeras del trabajo. La chica de hermosa cabellera roja entró a la cocina llamándola. Se miraba con prisa
—¿Qué sucede?— la ojiperla limpió sus labios después de beber el agua que el Akimichi le había ofrecido amablemente.
—Es Orochimaru-san, te busca y necesita que vayas con él— le informó Karin, que trataba de respirar más despacio luego de haber corrido en busca de su amiga.
—¿Es algo malo?— preguntó con preocupación. Orochimaru era el dueño de la cafetería, y solamente las llamaba cuando habían hecho algo que requería una reprensión. Como haber llegado tarde o faltar sin avisar. Le provocó temor pensar en que podían despedirla.
—Dice que un cliente te está buscando, una persona muy importante— Karin había visto de espaldas a ese misterioso cliente, y por el costoso traje que vestía, imaginaba que si debía ser alguien considerable. Si de dinero estaban hablando.
—¿Por qué?— la joven apretó sus manos frente a su pecho, no recordaba haber ofendido a ningún cliente, excepto al hombre castaño que le pidió su número telefónico hace una semana, pero ese día incluso Orochimaru la defendió.
—No lo sé, pero Orochimaru-san teme que le hayas ofendido en algo— el nerviosismo aumentó en la pobre chica en cuestión de segundos con las palabras de Karin, seguro que era ese hombre buscando venganza por no haberle querido dar su número.
—Oh no— Hinata bajó la mirada hasta el suelo, el miedo se instaló rápidamente en ella, de pronto sentía el estómago vacío.
—No te preocupes, seguro que tiene una solución— la intentó animar Karin, Hinata no dijo algo más, sólo caminó para llegar a la oficina de Orochimaru.
Antes de llegar a su destino, le sorprendió ver que Orochimaru estaba afuera de su oficina, esperando en el pasillo. Dos hombres de complexión robusta se encontraban a cada lado del marco de la puerta.
—Hinata, entra a mi oficina— le ordenó con ese característico tono de voz que poseía, es como si una serpiente le estuviera hablando al oído.
—Orochimaru-san, ¿Usted no...?
—Parece que tienes un asunto pendiente— le respondió él, sin dejarla terminar la pregunta. No entendía en que se había metido su empleada para que la vinieran a buscar personalmente.
Uno de los hombres de impecable esmoquin le abrió la puerta, Hinata entró en la habitación, aunque su parte racional le decía que no. Reconoció de inmediato la cabellera oscura y despeinada, él le daba la espalda.
—Usted— fue lo primero que dijo, ni siquiera sabía su nombre como para llamarlo.
—Nos volvemos a ver, Hinata— ese hombre sonreía, provocando que sus piernas tiemblen igual que la primera vez. No entendía que le sucedía cuando estaba frente a él, sus nervios aumentaban y se volvía más torpe con cada mirada de sus ojos oscuros.
—No entiendo lo que está pasando, pero si lo he ofendido, lo lamento— se apresuró a decir Hinata, que no recordaba haberle hecho algo malo. En realidad, ese hombre inclusive pareció un poco amable con ella.
Él habló cuando ella terminó de disculparse, no le dió oportunidad para hacer una reverencia —No estoy aquí para pedirte una disculpa, en realidad, quiero proponerte algo.
—¿Proponerme algo?— repitió confundida, no entendía que podía querer de ella.
Obito asintió —Mi nombre es Obito Uchiha— se presentó con ella, extendiendo su mano como aquella vez que lo atendió en la cafetería. Hinata aceptó estrechar su mano, sintiendo como un leve cosquilleo se instalaba en su vientre al tocarlo.
Uchiha. Ya entendía porque ese hombre le recordaba a Sasuke, ellos dos eran familia.
—E-es un placer— murmuró ella, ahora que lo veía de nuevo, confirmaba que de verdad era una persona de buen atractivo.
Una sonrisa se formó en los labios del Uchiha, una sonrisa que no avisaba nada bueno.
—Sé que tienes una hermana, y que ella está enferma— sus ojos perla se abrieron un poco más, ¿Por qué ese desconocido sabía de Hanabi? —Yo puedo ayudarte con su tratamiento.
—¿Cómo?— se atrevió a preguntar.
—Mi esposa Rin tiene una fundación para niños que padecen de leucemia, yo soy una de las tantas personas que realizan donaciones— Obito comenzó a caminar por la oficina, observando la decoración pero sin perder detalle de la hermosa chica que lo acompañaba —Con el tiempo, ser un beneficiado de la fundación se ha vuelto difícil. Algunas personas mentían, por eso ahora son más estrictos respecto al ingreso de nuevos niños. Yo puedo hacer que le den un pase directo a tu hermana. Ustedes no necesitarán hacer ningún papeleo— ella se ilusionó, y no consiguió ocultarlo de Obito.
—¿Y qué debo hacer?— quiso saber, ella no tenía nada que darle, y no creía que Obito necesite dinero.
—Eso es muy sencillo— Obito se acercó por detrás de ella para tomar sus hombros, se acercó lo suficiente para susurrar cerca de su oído —Quiero un hijo.
Hinata se apartó de golpe, asustada por la forma en que le habló —U-usted está casado— le recordó ella, si había entendido bien lo que él quería, le parecía indecente su propuesta.
—Sí, pero mi esposa es estéril— además de que no le apetecía estar con ella, Rin era simplemente su compañera ante la vista de otros, pero los dos conocían la verdad de su situación. Ninguno amaba al otro.
Ella abrió la boca para decir algo, pero no sabía exactamente qué. Quería decir "lo siento por el estado de su esposa", pero también quería huir por aquel sentimiento extraño que le provocaba ese hombre. Se avergonzó al comprender que no le desagradaba pensar en recibir un beso de él.
—¿Y quiere que yo sea la madre?— sabía un poco sobre el alquiler de vientres, un día la idea de postularse como madre sustituta le había agradado al descubrir la cantidad que pagaban las personas que querían ser padres. Neji al enterase le regañó, también le prohibió usar el internet por algunas semanas. Lo que su primo no entendía es que ella estaba desesperada por conseguir dinero para los tratamientos de su hermana.
—Exacto, quiero que tú seas la madre de mi heredero— para Obito, ella era una mujer muy linda, y según Shisui, también se trataba de una persona muy inteligente. Reunía las cualidades con las que imaginaba a sus hijos, niños inteligentes y saludables.
—¿Me donará esperma?— le preguntó un poco temerosa. Un embarazo es lo que menos quería en ese momento, ella recién comenzaba sus estudios, un bebé la retrasaría. Pero si Hanabi recibiría un buen tratamiento, estaba dispuesta a sacrificarse.
—No, prefiero el método tradicional— su sonrisa ya no le parecía tan linda, era una sonrisa que ocultaba deseos oscuros. Tan oscuros como sus cautivadores ojos.
—Sólo tengo dieciocho años— le dijo ella, no sabía realmente si podría ser candidata para ayudarles a ser padres, y aunque lo fuera, sentía que lo que en verdad buscaba Obito era tener sexo con ella.
—Lo sé— lo había consultado con Itachi anteriormente, inclusive logró convencerlo de que revise a Hinata para saber que ella no correría peligro con el embarazo. Tampoco sería un desconsiderado con esa joven, si ella no era apta, tendría que buscar otra opción, aunque eso no significaba que no iba a querer tener a la chica de lindos ojos entre sus brazos.
—¿Me quitará al bebé?— si en todo caso, su respuesta fuera si, y ella quedará embarazada. No le atraía la idea de no poder ver a su hijo. Ser madre era un regalo, y ella tenía la ilusión de serlo algún día, el día que tuviera su propia familia.
—¿Quieres ser parte de su cuidado?— la chía asintió, aún sin poder verlo —Entonces podrías verlo— no esperaba que ella quisiera ver al futuro bebé, pero tampoco le impediría ese derecho, no le molestaba que su hijo conociera a su verdadera madre.
—¿Y puedo seguir con mi trabajo?— aunque aceptara, Hinata necesitaba un empleo para poder justificar el dinero que él le pagaría por el alquiler de su vientre. Su familia siempre seguía sus pasos, principalmente su primo Neji.
—¿Para qué?, Ya no necesitarás pagar el tratamiento de tu hermana— no la comprendía, pero quería hacerlo. Si ambos iban a compartir la custodia de un niño, lo mejor sería conocerla bien.
—Pero necesitaré el dinero, para ayudar con los gastos de mi familia— le dijo. Respiró profundamente y se abrazó a sí misma. Tenía miedo, no creía que fuera una decisión correcta para ella, sin embargo, para Hanabi si lo era.
—No, te quiero a mi disposición. Te daré dinero si es lo que quieres— no pretendía ofenderla, pero entendía que aunque pagara el tratamiento de su hermana, Hinata todavía necesitaba dinero para ayudar con otros gastos de su familia. Aunque no podía dejarla trabajar en la cafetería, menos si lograba quedar embarazada.
—N-no podría, usted quiere pagarme por te-tener se-sexo. Me sentiría como una...
—Entiendo— la interrumpió, no quería que ella se llamara a si misma de esa forma tan despreciable. Comprendía que la hacía sentir como una cualquiera —Entonces puedo darte un trabajo en mi oficina. Tendrás un mejor salario y menos horas de trabajo.
—No estoy segura— admitió bajando la mirada, le interesaba la propuesta, pero nuevamente tendría problemas con Neji si aceptaba.
—Te daré tres días para pensar tu respuesta, vendré de nuevo en ese lapso de tiempo— Obito tocó su hombro derecho, Hinata le miró con esos profundos ojos perla, ella temblaba ligeramente.
Obito se fue dejándola sola, Orochimaru tuvo que entrar y ofrecerle un té al verla tan pálida. Según lo que le dijo el Uchiha, Hinata no hizo algo malo, incluso le ofreció una suma de dinero por haberle prestado a su empleada. Orochimaru le pidió personalmente a uno de sus trabajadores que acompañara a Hinata a su casa, Obito no le daba muy buen presentimiento.
Hinata, por el contrario, se sentía algo confundida. No quería ser madre todavía, era demasiado jóven. Su tío Hizashi se defraudaría de ella, Neji estaría decepcionado al ver que no había seguido sus consejos respecto a los chicos. Pero Hanabi estaría bien, ella saldría adelante gracias al tratamiento que le darían en la fundación. Es lo único bueno de esa propuesta. Hinata siguió acariciando el rostro de su hermana, mientras ella descansaba en su regazo. Su amor por Hanabi rebasaba los límites, por ella sería capaz de permitirle a Obito usar su cuerpo para darle un hijo. Hinata haría todo para que Hanabi pudiera ser una niña que no necesitaba visitar al doctor constantemente. Con su sacrificio, su hermana sería una niña feliz.
—Acepto— la respuesta que Obito quería escuchar llegó a sus oídos al volver a buscarla.
Ya no había marcha atrás, Hinata sería su amante. La madre de su hijo. Su nueva sumisa.
.
.
.
Notas de la autora:
• Este capítulo también fue modificado ligeramente, aunque creo que no demasiado en realidad.
Hinatalphard: ¡Muchas gracias! :3 Es verdad, me parecía más fácil dejar a Rin como la primera en ser infiel, (porque no creía capaz a Obito de engañarla). Hinata no sufrirá mucho en el amor, creo. Ahorita a ella le gusta Naruto, pero eso irá cambiando con el tiempo, y los sentimientos de Obito hacia ella también. En la cama, pues veremos que juegos perversos tiene pensados Obito para Hinata xd
Djenaba: Me alegro por eso, de la pareja creo que en realidad no hay demasiado. Espero que éste capítulo sea de tu agrado, y que no se te complique leerlo debido a estar en un idioma diferente al que hablas :D
Los invito a leer otras de mis historias en lo que esperan por esta :D
Si fueran tan amables de dejarme un review la verdad que me animaría mucho, y sería un gran apoyo si agregan la historia a sus favoritos :D también en su lista de alerta para no perderse de las actualizaciones ;)
Nos leemos en la próxima actualización n.n
