Capítulo III: Entrega.

Declaimer: Los personajes de Naruto NO son míos, pertenecen a Kshimoto, yo sólo los uso para crear esta historia, sin fines de lucro, con el único objetivo de hacer pasar un buen momento al lector.

Parte I.

—Hinata.

Sus pensamientos no eran del todo claros, sólo divagaciones. No podía dejar de pensar en el trato que había pactado con Obito Uchiha. Recordar su nombre estremeció todo su ser, Obito no era tan lindo de rostro como su primo Neji, sin embargo, tenía una postura que infundía respeto. Y para qué negarlo, también le intimida. Aún con eso, Obito le seguía pareciendo atractivo, su mandíbula era fuerte, sus ojos eran tan oscuros que en ocasiones la luz no parecía brillar en ellos. Sus ojos tenían tal poder de penetración que ella apenas y conseguía sostenerle la mirada por unos segundos. Era más alto que todos los hombres que conocía, y la gran altura es algo que siempre le había gustado en un chico.

—Hinata.

A su mente llegó nuevamente Naruto. Si bien ellos no tenían una relación, no podía evitar sentir que lo traicionaba al pensar en otro hombre. Tal vez se debía a que le fallaba a esos grandes sentimientos que profesaba por su hiperactivo amigo. Si antes no podía imaginar salir con Naruto, ahora tendría que resignarse. Ella no estaba dispuesta a salir con dos hombres a la vez. Aunque técnicamente, con Obito Uchiha no estaría saliendo.

—Hinata— la voz fuerte de su primo la regresó al presente. Su pequeña familia la observaba fijamente, esperando el saber porque los había reunido a todos en el comedor.

—L-lo siento.

—¿Qué sucede hija?— su tío se dirigió a ella de una forma amable, con una sonrisa en los labios que le dió miedo defraudar. Si llegaba un día con la noticia de un embarazo...

—Tengo una buena noticia— se armó de valor repitiéndose a sí misma que todo estaba bien, necesitaba continuar con su discurso, su familia estaría muy feliz al saber sobre el nuevo tratamiento para Hanabi, no podía negarles ese hecho.

—¿Si?— la animó a continuar Hanabi, conocía perfectamente a su hermana. Algo le sucedía, pero no estaba completamente segura de que fuera algo bueno. Su sonrisa era opaca.

—Conseguí que una fundación costee los gastos del tratamiento de Hanabi— los tres pares de ojos perla la observaron con gran sorpresa —Es gracias a mi nuevo jefe.

—¿Nuevo jefe?— Neji frunció el ceño, cosa que no pasó desapercibida por su padre. A decir verdad, él estaba por hacer esa misma pregunta.

—Orochimaru-san conoce a un hombre muy importante, es el presidente de la compañía Uchiha— se sentía demasiado nerviosa, era la primera vez que le mentía a su familia. No le gustaba la sensación que eso le provocaba, pero una vez más se recordó que todo era por Hanabi —Obito-san buscaba una asistente, y Orochimaru-san me recomendó a mí debido a mi situación.

—¿Y cuándo planeabas decirnos que tenías un nuevo trabajo?— de nuevo Neji, siendo más rápido que su padre, tomó la palabra.

—Cuando fuera algo seguro— o mejor dicho, cuando ella se sintiera segura de hacerlo. Primero necesitaba planear una buena mentira, algo que sea creíble y que no genere demasiadas preguntas que deba responder.

—¿Y ya lo es?— preguntó en esta ocasión Hizashi. Neji permaneció en silencio, entendiendo que su padre quería ser quien realizaba las preguntas.

Hinata cerró los ojos y asintió repetidamente. La única que no la miraba con desconfianza era Hanabi —Lo es, comienzo a trabajar hoy.

—No entiendo porque tu nuevo jefe tiene que ver con mi tratamiento, Onee-sama— le dijo Hanabi confundida, ella no conocía demasiado a la persona de la que estaban hablando, aunque parecía que su tío y su primo sí.

—Mi nuevo jefe sabe de la situación que tienes porque Orochimaru-san se lo dijo. Y Obito-san le pidió a su esposa que te inscriba en su fundación. La señora Uchiha ayuda a niños con leucemia y otros tipos de cáncer— le explicó amablemente a su hermana, la niña asintió feliz, eso quería decir que su familia ya no estaría gastando demasiado en ella. Hinata siempre tenía una solución a todo, por eso es que la admiraba tanto.

—¿Cuándo debemos llevar a Hanabi?— quiso saber su tío, ya que era muy seguro que tendría que preparar algunos documentos de su sobrina.

—Pasado mañana, probablemente— Hinata todavía no llegaba a un acuerdo con Obito sobre el día exacto, pero él había mencionado que no pasaría de esa semana.

—¿Y por qué estás tan nerviosa?— Hinata bajó la mirada gracias a la última pregunta de su hermana menor. Sabía que no lo hacía con la intención de perjudicarla, pero sin duda no se sentía cómoda al responder a eso. Y no quería que Neji o su tío se dieran cuenta de que mentía.

—Tengo miedo de que mi tío Hizashi y Neji-niisan no acepten mi nuevo trabajo— y no estaba mintiendo, decirles el verdadero trato que tenía con Obito, sería algo que su tío y su primo jamás aceptarían.

—¿Y por qué no deberíamos?— le preguntó su tío con la misma sonrisa amable de siempre.

—Porque son más horas de trabajo— sabía que esa no era la verdadera razón, y mentirle a su familia le hacía sentir un vacío en el estómago —Pero me pagarán más que en mi antiguo trabajo— se apresuró a decir.

—Está bien Hinata, no hay problema— Hizashi se acercó a ella para tocar sus hombros y darle mayor confianza —Siempre y cuando no descuides tus estudios.

—No lo haré, lo prometo— era una promesa que no estaba segura de cumplir, si les decía que estaba embarazada, significaría que probablemente se retrasaría en sus estudios.

—No estés nerviosa Hinata, creo que tu nuevo empleo es bueno— Neji también le dedicó una pequeña sonrisa, gesto que aumentó la culpabilidad de Hinata —Sólo encárgate de ser muy respetuosa y no defraudar a tu jefe, gracias a él Hanabi tendrá un tratamiento adecuado.

—Hai— respondió, casi en un hilo de voz.

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Una gota de sudor rodó por su frente, respiraba con dificultad. No era un buen día para él, podía sentirlo desde el preciso momento en el que se despertó en la madrugada. Ser rechazado por su amiga Sakura era ya una costumbre, pero el día anterior había sido diferente. Sakura lo rechazó de manera definitiva.

Cualquier chica sería feliz con Naruto-kun a su lado.

Una sonrisa se formó en sus labios de manera inconsciente. Hinata sí que lo había animado con sus palabras, y más con la atención que le había brindado. Hinata siempre era así, estaba para él cuando lo necesitaba y sin esperar algo a cambio.

—Naruto, se hace tarde— su madre abrió la puerta de su habitación, como era costumbre por la mañanas cuando no bajaba rápido a desayunar.

—Ya voy— con mucho esfuerzo se levantó de la cama, siendo seguido por la mirada de su madre.

—¿Sucede algo malo?, Naruto.

—¿Por qué la pregunta?— Kushina lo miraba tan fijamente que Naruto debió que mirar a hacia otra parte. Su madre lo conocía mejor que nadie, a ella no le podía ocultar nada

—Estás un poco decaído, lo noté cuando regresaste ayer de la escuela— Kushina no sonreía como siempre, ella estaba muy preocupada por el bienestar de su único hijo.

Yo lo sería, Naruto-kun.

Él negó y volvió a sonreír —Descuida, Okasan. Ya estoy mejor.

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Hinata permanecía viendo por la ventana de un Aud* A4 de color gris oscuro, bien podría decirse que estaba sola, aunque fuera sólo unos minutos. El chófer de Obito no hacía ningún ruido, no parecía que estuviera ahí realmente, y su nuevo jefe había pedido que se detuvieran para comprar un café mientras recargaban de combustible al automóvil. La razón por la que iba en el mismo auto del Uchiha era sencilla, él se ofreció a llevarla a su escuela, necesitaba saber la ubicación exacta porque planeaba también recogerla al terminar las clases. Su mente seguía trabajando a gran velocidad, creando miles de escenarios, pensando los motivos por los cuales Obito quería recogerla al finalizar su horario en la universidad. Lo miró salir de la tienda de autoservicio para avanzar al auto, con ese gran porte que desprendía una seguridad increíble, un aura de virilidad lo rodeaba, algo que ella con su poca experiencia con hombres, la atraía por completo. ¿Sería que quería robar su virginidad después de clases?, El miedo y nerviosismo comenzó apoderarse de ella, apretó sus manos y se removió en el asiento. Obito abrió la puerta de la parte trasera y entró, acomodándose a su lado.

—¿De verdad no querías algo?— la pregunta de Obito la tomó desprevenida, hizo que todas sus ideas sobre él y ella se desvanecieran de su mente.

—Estoy bien, gracias— le agradaba que él parecía verdaderamente interesado en que ella se sintiera cómoda, lo que le hacía pensar que no sería tan malo tener que tratar con Obito todos los días.

—Por nada— él sonrió y después regresó su vista a su celular, en su rostro se apreció una mueca de desagrado, por lo que imaginó que miró algo que no le gustó. Quiso ver en su pantalla para descubrir que era lo que lo tenía así, pero no quiso ser impertinente.

El automóvil volvió a su recorrido, integrándose rápidamente en la carretera que llevaba directo a la universidad donde Hinata estudiaba. Obito observaba de reojo a la chica a su lado, sabía bien cuando encontraba a una mujer adecuada para el tipo de experiencias que le gustaban disfrutar. Y Hinata resultaba tan perfecta, cuadraba en su tipo ideal de mujer. Solamente le faltaba ser un poco más grande para no sentirse como si se aprovechara de su inocencia. Aunque, probablemente si lo hacía.

El café que llevaba en las manos fue depositado en el portavasos, estaba esperando el momento justo para poner a prueba a su nueva amante. En el semáforo, cuando se detuvieron, la mano derecha de Obito se posicionó sobre su rodilla. Hinata dió un pequeño salto, sin embargo, no se apartó.

—Desde hoy, habrá algunas reglas— habló Obito con esa voz tan gruesa que comenzaba a fascinarle, le recordaba a cuando a sus amigos o incluso su primo les cambió la voz debido a su crecimiento. Obito era un hombre que fácilmente podía atraer a cualquiera, y Hinata no podía resistirse a sus encantos.

Su voz era tan profunda y cautivadora, pero a la vez demandante. Con sólo escucharlo Hinata sentía que debía obedecerle en todo, era algo curioso, porque una parte de ella se resistía a caer en la tentación que le provocaba.

—¿Cómo cuáles?— inquirió ella sin apartar sus ojos de la mano de Obito, se sonrojó por sus propios pensamientos, por desear que él no se parte de ella, a pesar de que había otra persona con ellos. Una persona a la que Hinata conocía.

—En el trabajo deberás usar faldas, también vestidos. Es parte del uniforme— asintió una vez, viendo como la mano de Obito seguía sobre ella. Incluso había comenzado a moverse para acariciarla en círculos —Mis otras secretarias ya habían escogido sus uniformes y los colores que usan. Tendrás que hablar con ellas para llegar a un acuerdo. Probablemente deberás vestir como ellas.

—Está bien, no me molesta— sabía que debería vestir con uniforme, puesto que su nuevo trabajo era en una oficina, y no pretendía llegar a imponer un nuevo atuendo cuando seguramente los empleados ya tenían todo solucionado.

—Abre las piernas— sus ojos perla temblaban al mismo tiempo que sus mejillas se llenaban de un intenso rubor. Instintivamente, se giró en dirección al chófer, pero él parecía ajeno a su conversación.

—Obito-san— susurró nerviosa, una parte de ella se resitúa, la otra le pedía a gritos que obedeciera.

—Esa no es la manera correcta de llamarme, Hinata— la Hyūga sentía que su corazón saldría en cualquier momento de su pecho, él quería tocarla ahí, no le importaba si otra persona los escuchaba o veía.

—O-obito-sama, por fa-favor— le suplicó, no quería dejarse llevar por lo que él provocaba en su interior. No cuando había testigos.

—No me gusta tener que repetirme— los ojos oscuros de Obito le hicieron ceder, también ese silencioso deseo de querer experimentar con él.

A pesar de su lucha interna, terminó por seguir su orden. Sus piernas se separaron ligeramente, lo suficiente para que Obito colara su mano en el interior de sus vaqueros y posteriormente en su ropa interior. Un suspiro que sonaba más a gemido escapó de su boca. Se estaba volviendo loca al sentir como la tocaba.

Esas nuevas sensaciones le encantaban y a pesar de que no lo amaba estaba disfrutando de sus caricias, sus dedos hacían temblar cada espacio de su cuerpo, podía sentir como su zona íntima palpitaba. La mano de Obito siguió abriéndose el paso dentro de sus bragas, explorando con lentitud, casi con cariño.

Hinata sentía como su entrepierna estaba húmeda, llena de sus propios fluidos. Obito al darse cuenta de lo mojada que estaba, le sonrió de una manera triunfante, él posó su mano entera en su sexo. Haciendo movimientos circulares con su palma pegada a Hinata, Obito continuó tocando y profundizando en ella, su mano se resbalaba fácilmente abriendo sus labios y haciéndola gemir de placer. La Hyūga se retorcía en el asiento, movía sus caderas al compás de su mano para acercarla más a ella. Algo dentro de ella estalló, pronto comenzaba a descubrir un deseo nuevo y prohibido. Quería más, quería tenerlo dentro, que sus dedos descubrieran su interior.

Las manos femeninas fueron a parar a su pecho, lo frotaba sobre la blusa en un intento por intensificar su placer. Obito la observaba sorprendido y con una gran sonrisa en los labios, le gustaba lo que ella hacía.

Antes de que Hinata siguiera perdiéndose entre su experiencia al tocarla, las manos de Obito se detuvieron.

—Ya llegamos, ma cherie— Obito miró por unos segundos a su amigo, Sasori no les prestaba atención, llevaba unos audífonos y ahora que estaban estacionados frente a la universidad, parecía muy concentrado en la pantalla de su celular.

Hinata despertó de su ensoñación al escucharlo, incluso dejó pasar su apodo en francés al comprobar por la ventana que habían llegado. Se avergonzó por haber perdido el control de esa forma, su sonrojo la acompañaba mientras cerraba su pantalón y se colgaba la mochila al hombro.

—Gra-gracias por traerme— murmuró tan bajo que a Obito le costó escucharla.

—De nada— él le abrió la puerta que estaba de su lado, Hinata esperaba a que el Uchiha saliera del auto para salir detrás de él. Pero Obito no se movió —No quiero esperar para tenerte arriba de mí, hazme un favor dándome un adelanto— jugó con ella al hablar en doble sentido, la ojperla se sonrojó de inmediato por su broma.

—¿Qué dice?— ella le miró con sorpresa, ¿Obito quería seguir con su actividad de hace un momento?

—Pasa delante de mí— fue la respuesta del Uchiha, que al ver el estado de la joven, comprendió que había sido suficiente por ahora.

El color rojo de sus mejillas aumentó, causando una gran ternura en Obito. Él no quería presionarla más por el momento, pero tampoco quería bajar del auto, sabía que Sasuke estudiaba ahí y no correría el riesgo de ser visto por su primo. Hinata pasó saliva antes de pasar a Obito para poder salir del auto, el pelinegro le dió una ligera palmada cuando se situó frente a él.

—Quiero que estés lista para mí en unas horas— para ayudarla a bajar, Obito le ofreció su mano, depositando un suave beso cuando ella por fin tocó el suelo con sus pies.

Hinata se quedó un momento más en la acera, viendo como el auto se alejaba. Miró hacia abajo con discreción, buscando algún indicio que delatara su estado de excitación. Afortunadamente sólo sus bragas estaban húmedas.

—Hey Hinata— Sakura e Ino se acercaron rápidamente a ella para iniciar un interrogatorio. Naruto, que venía llegando junto a Sasuke, decidió esperar un poco para escuchar lo que las chicas decían.

—Bu-buen día— saludó ella nerviosa, casi podía asegurar que conocía las intenciones de sus amigas.

—¿Desde cuándo vienen a dejarte a la escuela?— Ino le dió ligeros golpes a sus costillas con su codo. Sus dos amigas abrazaban su cuello mientras intentaba hacerla hablar con sus gestos juguetones.

—¿Quién era el galán que venía contigo?— le preguntó Ino sin dejar pasar la oportunidad, no había logrado ver a la persona que llevó a su amiga, tampoco demasiados detalles de su auto, así que debería esperar a que ella hablara.

—¿Ya tienes novio?, Hinata-chan— continuó Sakura después de Ino, que Hinata estuviera con alguien que no fuera Naruto es un evento que pensó que jamás verían sus ojos.

—Y-yo— el color rojo volvió a intensificarse en su rostro.

—¡Ah!, Hinata-chan tiene novio— celebró Ino entusiasmada, que su adorada amiga conociera a alguien y olvidara por fin ese enamoramiento por Naruto le agradaba en gran manera.

—Obito— Naruto giró en dirección a su mejor amigo cuando lo escuchó susurrar.

—¿Quién es Obito?— indagó curioso, aunque sin dejar de prestar atención a la conversación de las chicas. Por algún motivo desconocido, le molestaba las insinuaciones de que Hinata tenía novio.

—Es mi primo, es quien vino a dejar a la Hyūga— el Uchiha entrecerró los ojos, viendo con cierta pena a la chica de ojos perla. Ella en realidad no sabía en el problema que se metía al salir con Obito. Seguramente la dejaría en un mes, rompiendo su corazón como le sucedía a sus otras amantes. Todas cometían el error de creer que Obito dejaría a su esposa por ellas. Volvió a sentir pena por la Hyūga, la creía más inteligente.

—Debes estar confundido— trató de convencerlo Naruto, queriendo creerlo en el proceso. Debía ser una broma pésima del universo, justo cuando comenzaba a sentirse tan confundido, resultaba que Hinata podía estar saliendo con alguien más.

—Conozco muy bien su auto— y es que su primo quería tanto ese auto que no lo había cambiado por más de un año, comenzaba a dudar que algún día lo hiciera.

—No es nadie, no tengo novio— respondió Hinata, llamando la atención de ambos amigos —Sólo era Neji-niisan y uno de sus amigos, ellos se ofrecieron a llevarme.

—¿Lo ves?— Naruto volvió a dirigirse a su mejor amigo luego de escuchar la declaración de Hinata —Ella no tiene novio, era sólo Neji.

—Yo no estaría tan seguro— fue lo último que dijo Sasuke antes de seguir su camino.

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Perdón por la tardanza :c espero les guste el capítulo. Estaba teniendo problemas para entrar a mi cuenta de fanfiction. Si esto vuelve a suceder, también pueden buscar esta historia en wattpad. Tengo el mismo nombre de mi perfil, me encuentro como Inari_nun

Lilas: ¡Gracias!

Hime: Espero te guste;)

Djenaba: ¡Gracias!, Es verdad, quienes los rodean también influyen, por el momento es secreto pero eso puede cambiar en cualquier momento. Porque algunos ya tienen sospechas, como es el caso de Sasuke. Lamento haberte hecho esperar tanto :(

Geo Tlalli: Me alegro mucho :3 lo siento por la espera :( Obito se volverá loco por ella, te los aseguro ;)

Mangelot Farid: Ah que cosas xd lamento haber tardado :( espero te guste este capítulo :D

luned anko89: ¡Gracias !, Si son pocos todavía :c y lamento mucho hacerlos esperar, pero hoy también voy a publicar un capítulo más :3

JackieBar: Lo siento :( me tarde mucho por tener problemas con la cuenta ;-; por eso publico dos capítulos hoy, el siguiente con lemon ;)

Los invito a leer otras de mis historias en lo que esperan por esta :D

Si fueran tan amables de dejarme un review la verdad que me animaría mucho, y sería un gran apoyo si agregan la historia a sus favoritos :D también en su lista de alerta para no perderse de las actualizaciones ;)

Nos leemos en la próxima actualización n.n