5 Años Después

Azkaban, 27 de mayo 2003

-tengo buenas noticias para usted, señor Malfoy. –dijo Adrien Rousseau, su abogado.

-¿Qué quiere decir? ¿Me han concedido un nuevo juicio y seré libre? -pregunto Draco con sorna.

El abogado ignoro su tono sardónico y sonrió con indulgencia. Sabía que la experiencia vivida del joven en una solitaria prisión por tanto tiempo solo había afectado gravemente su carácter y su perspectiva en la vida.

-algo así. El nuevo juicio de usted ya se realizó y hace poco he recibido la notificación de que su sentencia se ha reducido. –respondió el mago.

Draco frunció las cejas, desconcertado.

-¿Cómo es que mi juicio ya se realizó y no estuve presente? ¿Cuánto es mi condena ahora?

-me tomo tiempo y necesite mucha ayuda para poder presentar un verdadera apelación que me pudiera facilitar en su caso, pero gracias a merlín lo logramos. El juzgado dictamino por las pruebas presentada de que usted cumplió más que suficiente su sentencia y que en realidad hubo negligencia en el momento de haber sido juzgado usted en su juicio hace años atrás. –respondió el abogado con emoción contenida.

Draco lo miro con desconfianza.

-¿me quiere decir que soy libre? ¿Qué saldré de este maldito lugar? –pregunto dubitativo.

-así es señor Malfoy. Lo estará entre mañana o el día siguiente. Pero muy pronto saldrá de aquí y podrá estar con su familia. Solo necesito la notificación oficial del ministro y podre venir a sacarlo de aquí definitivamente. –aseguro Adrien.

Draco lo miro en total shock por la noticia, no esperaba que se le hiciera justicia y que estaría libre muy pronto.

-¿mi madre ya sabe de esto? –pregunto apenas asimilando todo.

-no, vine lo más pronto posible para avisarle sobre su caso y los buenos resultados. Después de aquí me reuniré con...

-está bien, dígale. Pero no le diga cuando voy a salir, quiero darle una sorpresa. –ordeno.

El abogado iba a protestar.

-conozco a mi madre y sé que si ella se entera cuando voy a salir, ella vendrá aquí y yo no quiero eso. Solo dígale que pronto saldré, pero que usted ignora cuándo lo haré.

Adrien asintió con compresión.

-entiendo. Haré lo que usted me diga, señor Malfoy. Espero poder recibir la notificación del ministro pronto y verlo mañana mismo libre.

Draco asintió.

-yo también lo estaré esperando. –aseguro Draco sin mostrar emoción alguna.

Despidiéndose de su abogado y luego de ser llevado nuevamente a su celda, Draco empezó hacer planes.

-después de salir de aquí, me vengare de todos los malditos que me hicieron perder estos años en prisión con sus mentiras. Especialmente por haberme hecho perder mi oportunidad de un futuro con… Hermione. –aseguro mientras se sujetaba a los barrotes del techo y empezaba ejercitar sus músculos. –la venganza llegara más temprano de lo que creí. Prepárate maldito Potter, tú y tus amigos me las pagaran.

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Al día siguiente, Draco se sorprendió de lo rápido que el abogado había recibido la notificación del ministro al verlo en el recibidor con el jefe encargado de dirigir Azkaban.

-está libre, señor Malfoy. Ahora si es oficial. –le comunico Adrien con una pequeña sonrisa.

Draco no sabía que decir, sintiendo que todo era tan irreal lo que le estaba sucediendo.

-venga por favor, debe firmar unos papeles y podrá irse.

Draco asintió e hizo lo que el abogado le recomendó. Cuando estaban por desaparecer, él le pidió que lo llevara algún lugar donde podría mejorar un poco su aspecto antes de ver su madre.

-por supuesto señor es lo que pretendía hacer. Sé que no es fácil para nadie y menos para la familia esta situación. Además ya le tenía algo preparado. Así que no se preocupe por nada. –aseguro Adrien con comprensión.

-gracias.

El abogado le dio la ubicación donde se dirigía antes de desaparecer por la red Flu.

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Westminster

Después de haber llegado al departamento del abogado, Adrien le señalo la habitación donde podría encontrar lo que necesitaba para asearse y cambiarse del aspecto sucio y descuidado en que se encontraba por tantos años en prisión. Al tomarse su tiempo en el baño, Draco miro su reflejo en el espejo con mucha atención. Los años en la prisión habían endurecido su expresión. Aunque se sentía feliz de estar libre y de que pronto se reencontraría con su madre. No podía dejar de pensar con amargura que su vida estaba arruinada por lo que había perdido durante esos años en prisión. Aparte de la mala reputación que ahora debía cargar para toda la vida.

Respirando profundamente, termino de vestirse.

Al salir, le comunico al abogado que iría a un lugar antes de ir a encontrarse con su madre. Así que le pidió que esperara hasta que tuviera noticia de él y su familia.

El abogado comprendió su petición, pero le aviso que su madre no estaba en la mansión familiar, sino en otro lugar. Draco se sorprendió.

-¿sabe porque mi madre cambio de residencia?

-lo siento, señor. Pero no me lo dijo. Eso será algo que su madre le podrá responder.

-está bien. Muchas gracias por lo que hizo por mí. Sé que era su trabajo, pero aun así hizo un gran trabajo al haberme sacado de esa prisión en tan poco tiempo. –le dijo Draco con sinceridad.

-podría aceptar ese elogio, pero fue un trabajo en equipo con su familia cuando decidieron confiar en mi para trabajar en su caso. Tomo un poco más de tiempo de lo que pensamos, pero logramos hacer justicia.

Draco asintió haciendo una pequeña mueca de sonrisa. Adrien le entrego su varita y la dirección de la nueva residencia de su madre. Despidiéndose, Draco desapareció.

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Cerca de la Residencia de los Granger

Apareciendo detrás de un árbol que tenía una buena vista de la residencia de los Granger, Draco contemplo el lugar notando que no había muchos cambios en la tranquila comunidad durante los cinco años que pasaron. Aun sabiendo que las probabilidades de poder ver a Hermione eran escaza, él se quedó mirando fijamente por un tiempo.

Casi media hora después de haber estado esperando, Draco estaba por irse cuando vio que la puerta se abrió de repente. Reconoció inmediatamente al padre de Hermione junto a un pequeño niño de cabello castaño claro, sonriendo mientras llevaba una cajeta en su mano con entusiasmo. Mirando con atención al pequeño dedujo que tenía uno 3 años y medio. Además viendo su forma de vestir y con quien estaba, el rubio estaba seguro de que era el hijo de Hermione.

Draco sintió un dolor en el pecho al darse cuenta que Hermione había seguido su vida como él le había pedido.

La puerta se abrió nuevamente saliendo Hermione con una niña castaña en brazo junto a su madre. Draco contuvo el aliento al ver a Hermione por primera vez después de tantos años. Hermione iba vestida con un traje azul con chaqueta que se ceñía a su esbelto cuerpo. Su cabello lo llevaba recogido de manera elegante, pero sencillo.

Al ver que ella se despedía de su padre y miraba al pequeño con una cariñosa sonrisa que Draco pudo identificar que era una madre mirando a su hijo con adoración. Draco no necesito que le confirmara que el pequeño niño era el hijo de Hermione, él podía reconocer esa mirada porque esa misma era como su madre lo miro siempre.

Draco sintió que su corazón se rompió en mil pedazos al ver que Hermione había continuado su vida tan rápido a pesar del amor que ella le procuro. Apretando su mano en puño por la decepción y la tristeza que sentía por dentro, miro con pesar que Hermione tenía dos hijos. Dos Hijos que podrían haber sido suyo, sino lo hubieran separado los malditos egoísta de Potter y la comadreja.

-por lo visto eres muy feliz, Granger. –murmuro el mago al ver que Hermione le decía algo al pequeño y este sonreía con entusiasmo mientras continuaban caminando hasta que el mago no pudo verlos más. –es hora de aceptar la realidad, Draco. Este barco ya zarpo. –se ordenó así mismo.

Tratando de recuperarse para hacer frente a su mamá con una sonrisa y disimular su pena, decidió caminar un momento hasta sentir que se había calmado de la situación.

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Gloucestershire, Gran Bretaña

Draco apareció y se sorprendió al ver una casa campestre y muy discreta para lo que él se había imaginado que estaría viviendo su madre. Sintiendo un nudo en la garganta de que solo unos pocos pasos es lo que lo separan de su madre después de tanto tiempo, camino lentamente hasta la puerta y toco. Respirando profundamente, ladeo una sonrisa preparado para sorprender a su madre. Pero cuando la puerta se abrió, Draco miro con sorpresa que era recibido por un niño. Preocupado que el abogado le hubiera dado una dirección incorrecta, busco el papel con la dirección en su chaqueta.

-¿papá? –dijo el pequeño llamando la atención de Draco.

Draco miro al niño con atención, dándose cuenta por la ropa y el cabello que era el mismo niño que vio con Hermione. Pero se sorprendió al ver que el pequeño tenía los ojos grises iguales a los de él.

-Scorpius, te dije que no abrieras la puerta a menos que tu abuela o yo estuviéramos presente. –exclamo Hermione desde una habitación al fondo.

El pequeño castaño de ojos grises dejo de mirarlo y frunció las cejas. Antes que pudiera decirle algo a su madre, ella se detuvo al ver al hombre frente a él.

-Draco. –susurro Hermione con los ojos abiertos.

El rubio estaba tan sorprendido y confundido que no supo que decir. Hermione por su parte reacciono y corrió a abrazarlo. Un poco incómodo, Draco le correspondió.

-no sabes cuánto te he extrañado, Draco. –murmuro Hermione con la voz ronca.

Draco la apretó contra él, temiendo que era su imaginación y no la realidad de lo que le estaba sucediendo.

-suéltala… –ordeno el pequeño castaño de ojos grises interponiéndose entre los dos.

Draco y Hermione se separaron. La castaña se limpió los ojos, sonriendo. El rubio miro al pequeño con una ceja arqueada por su actitud, pero aun sorprendido de ver a Hermione y a su hijo en la casa que según es de su madre.

-Draco…

El mago miro a la castaña con atención.

-no sabíamos que vendría hoy… no era la manera como tu madre y yo lo habíamos planeado hacer, pero quiero presentarte a Scorpius, a nuestro hijo. –le comunico Hermione un poco nerviosa de como se lo tomaría el rubio.

Draco la continúo mirando sin mostrar ninguna emoción hasta que miro al pequeño con renovada atención. Scorpius por su parte lo miro con las cejas fruncidas, pero nervioso aunque intentaba ocultarlo. Draco se arrodillo frente a él y lo miro fijamente. Escudriñándolo, vio que su cara era como Hermione. Pero sus ojos y su nariz era como los de él. Aparte que su cabello era castaño claro y rizado.

-hola, Scorpius. Soy Draco… tu padre. –dijo con un nudo en la garganta. – ¿puedes darme un abrazo de bienvenida?

Scorpius asintió tímidamente. El pequeño lo abrazo con sus pequeños bracitos. Draco sintió ganas de llorar de la emoción, correspondiendo su cálido abrazo. Hermione miraba la escena con lágrimas de felicidad. Cuando Draco se incorporó, levanto a Scorpius entre sus brazos.

-eres tan hermoso y perfecto. –declaro Draco con admiración.

Scorpius lo miro con una orgullosa sonrisa.

-y tú eres muy grande, papá.

Draco sonrió ampliamente al darse cuenta que Scorpius no tenía ningún problema llamarlo de esa manera. Hermione carraspeo, llamando la atención de los dos.

-deberías entrar y acomodarte, voy a avisarle a Narcisa que venga pronto.

Draco asintió, entrando en la acogedora casa. Hermione desapareció por un momento hasta que regreso, avisando que pronto llegaría Narcisa. Draco estaba confundido por toda la situación. Estaba feliz de saber que tenía un hijo con Hermione, pero no entendía cómo es que ella estaba ahí y se mantenía en comunicación con su madre. Además se preguntaba quién era la pequeña castaña que había visto a Hermione sostener.

Hermione observo a Draco notando que los cinco años en prisión habían sido terribles con él. No porque estuviera físicamente afectado; ya que Draco se veía en forma bajo la ropa a pesar que estuvo rodeado por dementores. Sino al ver en su profunda mirada una dureza que antes no tenía.

-¿puedo saber porque el abogado no vino contigo y porque no nos dijo que tu salida era hoy? –pregunto Hermione confundida.

Draco miro a su hijo, incomodo. Ya que no sabía que tanto Hermione le había dicho a su hijo para explicar su ausencia.

Hermione comprendió su silencio, por lo que miro a su hijo que observa con interés a su padre.

-Scorpius…

Su hijo lo miro.

-si...

Hermione le sonrió.

-¿quieres decirle a Twennie que te ayude con tu sorpresa?, sé que a tu papá le encantara probarlo.

Su hijo ladeo una amplia sonrisa con entusiasmo.

-está bien. Yo le diré a Twen. –acepto, pero después miro a su padre.

-no te preocupes, Scorpius. Tu padre no se ira, ¿verdad? –dijo Hermione mirando a Draco.

Él asintió y miro a su hijo con una sonrisa.

-tu madre tiene razón, Scorpius. No me iré a ningún lado. –aseguro.

Scorpius lo miro intensamente hasta que asintió con una renovada sonrisa.

-está bien, ya vengo. –exclamo corriendo hacia la cocina.

Al ver a su hijo desaparecer por el pasillo, Draco se acercó rápidamente donde Hermione y la abrazo. Hermione lo estrecho entre sus brazos y respiro profundamente.

-mi idea era sorprender a mi madre, pero yo he sido él sorprendido… -comento Draco separándose y mirando a la castaña con una mezcla de emociones. –tenemos un hijo. –dijo en shock.

Hermione asintió lentamente mirando a Draco con preocupación.

-¿Cómo te sientes con la noticia?

Draco lo miro con ansiedad.

-feliz por saber de su existencia, pero confundido. ¿Por qué no me dijiste que teníamos un hijo? ¿Por qué no intentaste comunicarlo con el abogado? –pregunto con las cejas fruncida.

-lo pensé hacer cuando me entere, pero Narcisa me aconsejo que no debía hacerlo. Tu madre me comento que si te lo decía, los dementores aplastarían tu espíritu. Apenas estabas iniciando la condena y no sabíamos cuando lograríamos sacarte. Así que…

-así que callaste para protegerme. –termino de decir Draco con comprensión.

-sí, pensé que era lo mejor. Tu madre y yo pensábamos prepararte sobre Scorpius cuando el abogado nos comunicaría de tu salida. –aseguro Hermione.

-y yo cambie los planes. –dijo el rubio despeinándose el cabello con frustración. –y Scorpius, ¿Qué le han dicho? –pregunto mirando a la castaña con preocupación.

Hermione le sostuvo la mano y las estrecho con la suya.

-hemos sido muy cuidadosas de explicar tu ausencia… -aseguro Hermione mirándolo a los ojos con sinceridad. –A pesar de su edad, nuestro hijo es muy inteligente y comprende las cosas rápidamente. Scorpius sabe que has estado encerrado mucho antes de que él naciera, pero que tú no tenías la culpa de estar ahí.

Draco le miro sorprendido.

-no podíamos mentirle sobre tu ausencia, Draco. Nosotras no sabíamos cuando lograríamos sacarte de la prisión y además, Scorpius está creciendo y algún día se iba a enterar de la verdad… eso hubiese sido más doloroso para él.

Draco asintió.

-es cierto. Además del hecho que la comunidad mágica no le permitirá jamás olvidarlo. –comento Draco con pesar, ocultando su rostro entre sus manos.

Hermione apoyo su mano en su brazo, llamando la atención del rubio.

-tranquilo, Draco. Mientras permanezcamos juntos podremos salir adelante ante cualquiera adversidad. –aseguro. –solo toma las cosas con calma. Ya estás en casa. –aconsejo con una cálida sonrisa.

Draco la miro con cariño.

-pensé que te había perdido para siempre, Hermione. Pero resulta que no es así. Resulta que has estado esperando por mí.

Hermione lo miro con solemnidad.

-te dije que no podría vivir sin ti, Draco. No podía simplemente seguir mi vida con Scorpius y dejarte atrás sin más.

Draco ladeo una sonrisa mientras con su mano le acaricio la cara. Ella apoyo su cara en la palma de su mano.

-gracias por no haberme escuchado y haber seguido tu corazón, Hermione.

Ella le estrecho su mano libre.

-siempre lo haré, Draco. Siempre que me guié hacia ti.

Draco se inclinó, quedando centímetro de ella, mirándola fijamente.

-eres la joya más hermosa que he tenido la dicha ver, Hermione… Te amo. –susurro antes de besarla lenta, pero apasionadamente.

Hermione le correspondió, pero con lágrimas en los ojos de felicidad.

Al separarse por la necesidad de aire, Draco le limpio los rastros de lágrimas con delicadeza.

-¿no sabes cuánto te extrañe, Draco? –dijo Hermione abrazándolo.

Draco la estrecho entre sus brazos en silencio hasta que escucharon unos pasos acercándose, apresuradamente.

Preocupada, Narcisa camino hacia la sala esperando encontrarse con Hermione y saber que había sucedido cuando vio a Hermione acompañada de su hijo.

-Draco. Hijo. ¡Estás aquí! –exclamo sorprendida.

Draco se acercó y abrazo a su madre con una gran sonrisa. Narcisa comenzó a llorar.

-hijo, mi querido hijo. Te extrañe tanto, tanto.

Hermione decidió dejarle solo a los dos, yéndose a la cocina.

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Estando en la cocina, preparando la cena con la ayuda de su elfa Twennie. Hermione vio que su hijo miraba con atención hacia la puerta.

-¿Qué sucede, cariño?

Scorpius miro a su madre con sus ojos grises que tanto le hicieron recordar a Draco.

-papá ya no se ira, ¿verdad? Él se quedara con nosotros. –pregunto temeroso.

Hermione lo miro con comprensión. Dejando la ensalada a un lado, ella se inclinó un poco para mirarlo fijamente.

-ya nadie podrá alejar a tu padre de nosotros, Scorpius. Tu padre se quedara con nosotros. –afirmo.

Scorpius la miro por un momento hasta que asintió, relajándose.

-¿crees que a papá le gustara las galletas de chispas de chocolate que hice con la abuela Annie? –pregunto preocupado.

Hermione sonrió.

-le encantara. Ya lo veras, cariño.

-bien, quiero que se sienta orgulloso. –declaro, acomodando las galletas que tenía diferentes formas mágicas.

Hermione ladeo una cálida sonrisa.

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Después de haberse recuperando un poco, Narcisa y Draco pudieron hablar con calma.

-¿Cuándo saliste? ¿Por qué el abogado no nos dijo nada de tu salida? –cuestiono Narcisa aun sorprendida de tener a su hijo tan pronto en su casa.

-tranquila, madre. Yo le pedí al abogado que no te dijera cuando seria mi salida. Quería darte una sorpresa. Aunque la verdad fui yo quien salió sorprendido con todo esto. Realmente estoy abrumado con todo. –respondió Draco sinceramente haciendo una ademan abarcando todo a su alrededor. -¿Scorpius?

Narcisa ladeo una pequeña sonrisa.

-hay tantas cosas que debes saber, pero pronto lo sabrás. No te preocupes, querido.

Draco asintió.

-está bien, pero solo quiero que me respondas algo.

-¿Qué cosa?

-¿Cómo es que estas tan cómoda con Hermione a pesar de su origen?

Su madre ladeo una triste sonrisa.

-los ideales que nuestros antepasado nos inculcaron y nos hizo ser como fuimos, solo destruyo a nuestra familia. Perdí a tu padre por causa de eso y te metió en graves problemas. Estuviste en la cárcel por causa de nosotros. Cuando me entere que Hermione estaba embarazada de ti por medio del árbol genealógico de nosotros, me sorprendió que te habías involucrada con ella. Jamás pensé que tú te hubieras involucrado con una bruja muggles. Me tomo tiempo asimilar la situación. Tú no estabas para explicármelo y no sabía qué clase de persona era Hermione en ese momento. Pero por el bien de mi nieto no nacido, quería tratar de forjar alguna relación con ella y no perder la oportunidad de estar en la vida de mi único posible nieto. –aseguraba con sinceridad.

Mirando a su hijo con una cálida sonrisa, continúo.

-sinceramente no esperaba mucho de tener una buena relación con Hermione; ya que pensaba que era la amiga de Potter y los Weasley. Pero cuando la encontré y hablamos abiertamente de todo, pensé que podríamos tener medianamente una relación. Aunque me tomo tiempo aceptar su origen y ver que no era malo como me lo habían inculcado, aprendí apreciarla. Pero tener a mi nieto y tener el propósito en común de sacarte de prisión solo hizo que nos apoyáramos y confiáramos entre nosotras. Después de tanto tiempo y enfrentado tantas cosas, la veo como una hija y una confidente, hijo.

Draco asintió.

-me alegra que hayas decidido darle una oportunidad y haber estado para ella apoyándola cuando no pude estar en el momento más importante de mi hijo, mamá. Gracias. –dijo Draco con una sonrisa.

Su madre asintió con una sonrisa.

-sabes que lo más importante para mí es que nuestra familia este unida, querido.

-lo sé, mamá. Así va ser siempre. Ese es nuestro mayor legado. –afirmo Draco.

Narcisa asintió.

-el más importante sobre todas las cosas. –apoyo, apretándole la mano. –ahora ve a cambiarte, querido. Ponte cómodo y festejemos que estas con nosotros.

Su hijo sonrió.

-lo haré, pero tendrás que darme un pequeño tour de esta casa y mostrarme mi habitación.

Su madre ladeo una emocionada sonrisa.

-por supuesto, querido. Ni más faltaba.

Narcisa lo llevo a la planta alta mientras le decía que constaba de cinco habitaciones amplias y señalando la habitación de cada uno.

-¿puedo saber porque se vinieron a vivir aquí y no en la mansión? –pregunto Draco con curiosidad.

-al principio quería permanecer ahí, pero una vez intentaron romper la seguridad y atacarme. Decidí comprar otro lugar. Cuando me entere que Hermione estaba embarazada y hablamos, la convencí para que se mudara conmigo por su seguridad y la de mi nieto. Lo difícil fue encontrar un lugar seguro que no tuviéramos la necesidad de irnos huyendo del país por causa de Potter y sus amigos y que al mismo tiempo fuese un lugar encantador para nosotras y el pequeño. Hermione vio un anuncio de este lugar en el mundo muggle y me lo mostró. La verdad me encanto, solo se necesitaba un poco de restauración y tenía los medios para hacerlo. Así que la compramos y hemos estado aquí desde el nacimiento de mi nieto. –le respondió sinceramente.

Draco frunció las cejas, preocupado.

-¿Quiénes te atacaron? ¿Te hirieron?

Su madre le apretó la mano.

-tranquilo, hijo. Nada me sucedió, solo fue un buen susto. Según la investigación, los aurores dijeron que algunos mortífagos rezagados se querían vengar porque tu padre había dado algunos nombres al ministerio. Me aconsejaron que debía irme del país o sino seguramente intentarían otro ataque y lograrían su cometido.

-pero no lo hiciste y te arriesgaste. ¿Por qué? ¿Por qué no te fuiste con Hermione y mi hijo a otro lugar más seguro? ¿Qué hubiera pasado si las hubieran encontrado?–le pregunto molesto. – ¿Por qué no se fueron?

Narcisa ladeo una triste sonrisa.

-por ti, querido. No podía dejarte y cuando hable con Hermione, ella está menos dispuesta a irse.

Draco lo miro apenado.

-lo siento, no debí hablarte así.

-lo entiendo, Draco.

-pero madre, no debieron pensar en mí. Debieron pensar en la seguridad de ustedes y de Scorpius.

Su madre ladeo una cálida sonrisa.

-pensamos en nuestra seguridad y principalmente en mi nieto. Pero no te íbamos a abandonar y dejar de luchar por ti. La familia estaba incompleta sin ti. –aseguro.

Draco miro a su madre por un momento hasta que suspiro profundamente.

-aunque no estoy feliz de que se arriesgaron en haber decidido quedarse a pesar de la amenaza, agradezco que no hubiera dejado de luchar por mi libertad, mamá. –dijo con sinceridad.

-eres mi tesoro más grande, Draco. Daría todo lo que tengo, hasta mi vida para que siempre estés bien. –afirmo su madre, llorando.

Draco no estaba acostumbrado a ver a su madre desmoronarse, por lo que se sintió mal. Atrayéndola hacia él, la abrazo.

-siento mucho todo lo que has sufrido y no poder haber estado contigo, mamá. Pero ahora que estoy de vuelta, no necesitas que sigas haciéndote la fuerte. Ahora es tiempo que dejes fluir tu dolor. Llora, mamá. Llora. Ya estoy aquí para ti y para nuestra familia. –susurro.

Narcisa no contuvo sus lágrimas, llorando como no se había permitido hacer por amor a su familia. Draco la sostuvo entre sus brazos hasta que ella se recuperó.

-¿te sientes mejor? –le pregunto a su madre, limpiándole los rastros de lágrimas en su cara.

Su madre asintió.

-mucho mejor. Especialmente que este conmigo, hijo.

Draco le sonrió.

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Después de sentirse un poco mejor, Narcisa le comunico que su habitación era la misma que la de Hermione y que ahí estaría lo que necesitaría. Dándole espacio a su hijo para que asimilara todo, ella se dirigió a su habitación dejándolo solo.

Draco miro con interés la habitación al entrar. Las paredes era de un color verde turquesa pastel muy elegante. Era muy amplia, dominada por una gran cama en el centro con sus mesitas de noche a cada lado y un tocador de madera. Sonrió al ver algunos perfumes que él le encantaba usar, así como algunas prendas que su abuelo y su padre le habían regalado cuando era un niño.

Dirigiéndose a una habitación contigua, se dio de cuenta que se encontraba grandes armarios de madera con diseños muy hermoso en las puertas al igual que una puerta que solo podía ser el baño. Impresionado por la estancia y la distribución de la habitación, Draco busco ropa para cambiarse. Ladeo una sonrisa al ver que había una gran variedad de ropa desde lo informal a lo formal. Entre eso pudo identificar que algunas eran hecha por muggles.

Pensando en su hijo y la forma como estaba vestido, decidió sentirse más cómodo cambiándose por un pantalón jean azul y un T-shirt manga larga de color negro, pero manteniéndose descalzo. Ya que se había acostumbrado estar así después de haber estado en prisión en esa condición. Mientras terminaba de arreglarse y pensando en todo lo que le estaba sucediendo la puerta de su habitación se abrió, entrando Hermione. Ella lo miro con atención hasta que sonrió.

-nunca pensé que te podrías ropa muggles sin argumentar primero que no era tu estilo o algo así. –bromeo, acercándose a él.

Draco soltó un bufido, pero sonrió.

-solo me lo puse porque se me ve bien, sino lo hubiera dejado a donde estaba. –afirmo.

Hermione negó con la cabeza, pero sonrió. Mirándose los dos con mucha atención, se quedaron por un momento en silencio.

-Hermione…

-estoy muy feliz de que estés aquí con nosotros Con tu familia, Draco. –dijo la castaña con sinceridad.

Draco asintió lentamente hasta que ladeo una amplia sonrisa.

-y a mí me alegra volverte a ver, Hermione. –aseguro acercándose más a ella. –no pensé que esto se podría hacer realidad por todo lo que nos ha pasado…

-lo sé…

-pero no sabes cuánto me haces feliz de volverte a ver y tenerte tan cerca de mi. –dijo acariciándole la cara, mirándola fijamente a sus ojos. –pensé que nuestra oportunidad había pasado, que todo había terminado entre nosotros. Pero me equivoque. Y por primera vez me siento muy feliz de haberme equivocado…

-te extrañe, Draco. –dijo Hermione con sus ojos cristalizado de querer llorar.

-y yo a ti, Hermione.

-todo los días anhele conque llegara este día y poder volverte a ver. Y ahora que estas aquí, temo que solo es un hermoso sueño y que voy a despertar de la terrible realidad en cualquier momento.

Draco sonrió con cariño.

-yo también siento lo mismo, pero no por el temor voy a dejar de vivirlo. Quiero vivir esto que nos está sucediendo. –aseguro.

-yo también quiero hacerlo, pero siempre que estés aquí conmigo, Draco.

-lo hare, y no me volveré a alejar de ti, Hermione. –afirmo Draco estrechándola entre sus brazos.

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