Después de permanecer por un momento abrazados en silencio, se separaron.

-tengo tantas preguntas que hacerte. Hay tantas cosas que quiero saber… -dijo Draco con ansiedad mirándola a los ojos.

-lo sé, pero primero bajemos a cenar. Ahora tenemos tiempo para hablar con calma, Draco. Te diré todo lo que quieras saber más tarde, ¿está bien?

Draco asintió.

-está bien. Tienes razón. Podemos hablar más tarde.

-Además, Scorpius está ansioso por impresionarte con unas galletas que hizo con mi madre.

Draco sonrió, pero con una expresión preocupada.

-sé que sabrá genial, viniendo de él. –comento con cariño. –aunque confieso que me siento nervioso de que probablemente no me acepte o no le agrade.

Hermione ladeo una cálida sonrisa.

-te aseguro que nuestro hijo también se siente de la misma manera, pero no te preocupes. Sé que ustedes dos podrán establecer una grandiosa relación de padre e hijo, Draco. Solo toma las cosas con calma y deja que las cosas fluyan entre ustedes. –aconsejo, acariciándole la cara. –por ti mismo te darás cuenta que Scorpius a pesar de su corta edad es muy maduro e inteligente en las cosas importante. Y para él desde que tiene razonamiento ha querido conocerte y saber de ti.

-está bien, solo espero no defraudarlo. –comento, suspirando.

-no lo harás, Draco. –aseguro Hermione con confianza.

Draco sonrió con sorna.

-extrañaba tu sentido de optimismo.

Hermione sonrió.

-bueno, es lo que nos tiene a nosotros aquí reunido.

Draco la miro fijamente.

-te extrañe. –dijo inclinándose un poco.

-y yo a ti, Draco.

Cuando estuvieron a punto de besarse, la elfa apareció avisando que Narcisa y Scorpius lo estaban esperando en el comedor. Un poco incómodo por la interrupción, los dos se separaron.

-vamos o la próxima será tu madre que venga a buscarnos. Y eso será muy vergonzoso para mí. –comento Hermione sonrojada, saliendo de la habitación.

Draco sonrió.

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Scorpius nervioso miro a su padre que se acercaba junto a su madre a la mesa. El pequeño se sentía intranquilo de que podría decepcionar a su padre con cualquier cosa que hiciera, por lo que decidió solo mirarlo y no hablar hasta que se lo dijeran. Quería causar una buena impresión a su padre y no correr el riesgo de que se fuera lejos de él por hacer algo malo que no le agradaba.

Draco le sonrió, sentándose a su lado izquierdo mientras su madre se sentaba a su lado derecho, quedando su abuela de frente.

-espero que te guste la cena, hijo. Nuestra elfa ha preparado tu comida favorita.

-gracias, madre. –dijo Draco sonriéndole a Narcisa antes de mirar a su hijo. -¿te gusta el cordero, Scorpius?

El pequeño asintió con timidez. Draco miro a Hermione y a su madre, preocupado.

-¿Qué sucede, cariño? ¿Por qué no hablas? –le pregunto Hermione, acariciándole la cabeza.

Scorpius la miro.

-no quiero molestar a papá. –murmuro.

-no lo harás, cariño. –le aseguro su madre con una sonrisa alentadora.

Scorpius miro a su padre, cuando escucho su silla arrastrar. Preocupado de haberlo ofendido al ver que se levantaba, iba a suplicarle que no se fuera pero abrió los ojos sorprendido cuando su padre lo levantaba entre sus brazos y se sentaba, colocándolo en su rodilla.

-mírame, Scorp. –ordeno Draco.

El pequeño lo obedeció, mirándolo con atención.

-jamás serás una molestia para mi, Scorpius. Eres mi hijo y lo único que quiero es que te relajes y que seas tú mismo, ¿está bien? ¿Puedes hacer eso? –comento el rubio con una expresión afable.

Scorpius asintió con una pequeña sonrisa.

-sí, puedo hacer eso.

-bien, entonces vamos a comer y así podremos comer postre. Tu madre me dijo que has preparado unas deliciosas galletas de chispas de chocolates. –comento Draco mirándolo con cariño.

Su hijo ladeo una tímida sonrisa, asintiendo.

-lo hice con la ayuda de la abuela Annie. La abuela Cissy dice que son tus favoritas.

-es verdad, son mis favoritas. –afirmo Draco, sonriendo.

-la mías también lo son. –aseguro Scorpius mirándolo con una amplia sonrisa.

-disculpen que los interrumpan, pero antes de comer las galletas primero debemos cenar, sino no habrá galleta. –sentencio Hermione con seriedad mirando a los dos.

Draco soltó un bufido.

-relájate, Hermione. No me atrevería a cambiar el orden de la comida.

Hermione asintió, pero frunció las cejas.

-no creo que las galletas logren calificar como comida. –rezongo en un murmullo.

Draco rodo los ojos, pero le guiño un ojo a Scorpius que sonreía por la conversación de sus padres.

-¿Quieres comer sobre mi rodilla o quieres estar en tu propia silla? –le pregunto a su hijo al verlo más relajado.

Scorpius miro a su madre. Hermione se encogió de hombros y lo miro con una sonrisa. El pequeño entendió que solo él podía decidir y escoger.

-me gustaría quedarme aquí. –respondido con una tímida sonrisa.

Draco asintió y lo acomodo mejor en su rodilla mientras Hermione le acerco el plato de comida y su vaso.

Aunque al principio Narcisa estaba preocupada de que su nieto no tuviera la suficiente confianza con su hijo, pronto se dio de cuenta durante la cena que Scorpius se acostumbraría rápidamente a tener a su padre a su lado y a su disposición. Ya que Scorpius le permitió a Draco que le diera la comida, algo que no lo hacía con Hermione o con su abuela desde que tuvo próximo a los tres años y pudo comer por sí solo. Sabiamente ni Hermione ni su abuela le comentaron nada, siendo una amena cena.

Draco se sintió feliz y conmovido por las galletas que su hijo le hizo cuando se enteró que pronto estarían juntos. Para él su mejor regalado desde que salió de la prisión ha sido tener a su hijo y esperarlo con unas maravillosas galletas de chispas de chocolate preparado por él mismo.

Con más confianza, Scorpius animado por su madre lo invito a ver su álbum de fotos en la sala. Draco acepto con una sonrisa. Pero para sorpresa del rubio platinado, Hermione y su madre no lo acompañaron dejándolo con el pequeño.

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Draco se sentía divido en sus sentimientos al ver cada foto mágica de su hijo. Por un lado estaba agradecido con Hermione de que ella preparó todo el álbum desde que Scorpius estaba en su vientre. Y por otro lado sentía ira, odio por sus enemigos. Ya que por su culpa había perdido esos años que su hijo estaba creciendo y él no pudo estar a su lado. Respirando profundamente trato de alejar los malos pensamientos, decidido en concentrarse en su hijo.

-¿te gusta mucho el Quidditch? –le pregunto Draco viendo la foto donde su hijo soplaba las velas en su pastel en forma de una snitch.

Scorpius sonrió.

-me encanta. Mamá me ha llevado algunas veces para ver algunos partidos.

Draco se sorprendió, ya que sabía Hermione no era fan de ese deporte.

-mamá me dijo que tu jugabas en el colegio.

Draco asintió y ladeo una pequeña sonrisa.

-es verdad, jugaba en la posición de buscador.

-¿y eras muy bueno? –pregunto Scorpius mirándolo con mucho interés.

-te diría que sí según mi opinión, pero tu madre es quien podría responder mejor. –respondió con sinceridad.

-mamá me dijo que jugabas muy bien, pero cuando jugabas contra su casa actuabas muy tonto y perdías. –comento Scorpius mirándolo con las cejas fruncida.

Draco sonrió. Sabía que Hermione había dulcificado su opinión frente a su hijo, pero él sabía que en realidad ella creía que era un imbécil cuando intentaba hacer trampa.

-tu madre tiene razón. Yo actuaba demasiado tonto cuando jugaba contra su casa. Pero por lo general me divertía.

Scorpius sonrió.

-si, a mi parece divertido. Cuando entre al colegio, quiero jugar en el equipo como tú. –declaro el pequeño.

Draco sonrió, pero se preocupó al pensar que llegaría el tiempo en que su hijo tendría que enfrentar muchas cosas al entrar en Hogwarts.

-sé que lo lograras, Scorpius. Si es lo que quieres, entonces lo lograras. –aseguro Draco.

-¿de verdad crees que puedo hacerlo, papá? –pregunto Scorpius dubitativo.

Draco coloco su mano sobre su hombro e hizo que lo mirara. Su hijo lo miro con mucha atención.

-sé que podrás lograrlo, Scorpius. Todo lo que te vayas a proponer, sé que lo lograras. No lo digo solo porque eres mi hijo, sino porque sé que eres y serás muy brillante como tu mamá de eso estoy muy seguro.

Scorpius sonrió con timidez.

-mamá también me lo dijo. Aunque la abuela dice que yo seré aún mejor si soy disciplinado en lo que quiera ser.

Draco asintió.

-mi madre tiene toda la razón, Scorpius. Solo podrás lograr lo que quieras, si trabajas por ellos… sino hubiese sido así, no estuviera aquí. Tu madre y tu abuela lo demostraron así.

Scorpius asintió, pero lo miro con preocupación.

-¿Dónde… donde estuviste encerrado, tuviste miedo?

Draco se sorprendió por su interés, pero enmascaro su reacción mostrándose relajado frente a su hijo.

-no, Scorpius. No tuve miedo mientras estuve encerrado. –aseguro.

Para Draco ese era toda la verdad, ese tipo de emoción no fue que lo acompaño entre rejas durante años, sino el odio, la furia, el resentimiento, la amargura. Nunca el miedo; ya que su mayor miedo se había cumplido, había perdido su futuro o eso había creído.

Scorpius lo miro fijamente hasta que asintió con una sonrisa.

-mamá me dijo lo mismo. Me dijo que tú eres el hombre más valiente que ella haya conocido y que estando encerrado no dejarías de ser tú mismo.

Draco sonrió con tristeza.

-solo tu madre me podría describir de esa manera, Scorpius. Otros no dirían lo mismo.

Scorpius lo miro con las cejas fruncida.

-mamá dice que no importa lo que los demás digan, que lo que importa es lo que yo crea…

Draco ladeo una cálida sonrisa.

-tu madre tiene toda la razón como siempre, Scorp…

Su hijo sonrió.

-mamá es la mejor, ¿verdad?

Draco asintió.

-definitivamente. –apoyo antes de continuar mirando el álbum de foto.

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Un par de horas de haber estado en el estudio, Hermione y Narcisa terminaron de organizar algunos papeles administrativos de las empresas que tenían en el extranjero.

-Daphne estará muy contenta de ver que su hermana ha triunfado en el mundo de la moda, a pesar de su reserva. –comento Narcisa con una sonrisa. –sus ganancia se han incrementado desde que se abrió la tienda.

Hermione asintió.

-es normal que Daphne tuvieras su reserva. No ha sido fácil para ella y su hermana administrar lo que le dejo sus padres. Lastimosamente sus padres fueron asesinados y las aves de rapiñas se aprovecharon de su vulnerabilidad. –comento con compresión.

-yo hubiera estado de la misma manera sino me hubieras ayudado. –aseguro Narcisa mirando a la castaña con una cariñosa sonrisa.

Hermione sonrió, avergonzada.

-no creo que sea del todo cierto, Cissy. Usted hubiera hecho lo necesario para salir adelante sin mi ayuda. –afirmo.

-lo hubiera hecho, pero probablemente hubiera fracasado en mis primeros intentos. Sabes también como yo que durante mucho tiempo solo fui la esposa florero. Lucius se encargó de administrar todo los negocios, yo era una inexperta en todo esto. –comento apenada.

Hermione no la refuto, sabiendo que era verdad.

-bueno, pero ha demostrado que nunca es tarde para aprender y que es muy capaz de dirigir.

Narcisa bufo.

-eres demasiada condescendiente conmigo, Hermione.

La castaña sonrió y se encogió de hombro.

-yo solo digo la verdad, hemos trabajado hombro a hombro en estos cinco años. Cuando Draco tome control de los negocios y se dé cuenta todo lo que ha logrado, se sentirá muy orgulloso de ti, Cissy… de todas las cosas que luchaste por no dejar que se perdiera lo que el ministerio les dejo.

Narcisa sonrió conmovida por las sinceras palabras de su "hija".

-Draco estará orgulloso de las dos, querida. –aseguro.

Hermione asintió con una sonrisa, pero frunció las cejas.

-¿crees que nuestros amigos podrán aceptar la invitación para celebrar la liberación de Draco este sábado?

-lo estarán, querida. Ellos estarán muy contento de la noticia. –afirmo la rubia.

Hermione asintió mientras archivaba los últimos documentos.

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Cuando Draco estaba por llamar a la elfa para que buscara a Hermione, ella junto a su madre aparecieron. Para Draco era extraño ver a su madre cómoda con la presencia de Hermione. Eso era algo que nunca pensó que sucedería.

Hermione sonrió al ver que su hijo luchaba por mantenerse despierto.

-vamos cariño, es hora de dormir. –dijo la castaña con una dulce voz.

Scorpius miro a su padre antes de mirar a su madre.

-no quiero dormir. No quiero que papá desaparezca. –dijo con la voz ronca, tratando de no llorar.

Los tres lo miraron con pesar por un momento hasta que Draco lo levanto entre sus brazos.

-no te preocupes, Scorpius. No voy a desaparecer. He regresado para quedarme. –aseguro Draco mirando a su hijo con una sonrisa. –vamos. Te llevare a tu cama y velare tu sueño. Ya verás que mañana cuando despiertes estaré ahí, cuidándote. ¿Está bien?

Scorpius asintió, relajándose en su brazo.

Draco miro a su madre con una tranquila expresión.

-hasta mañana, mamá. Que descanses.

-igual hijo mío. –respondió Cissy con una alegre sonrisa.

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Al llegar a la habitación de Scorpius, Hermione le propuso a Draco que durmieran en su cama; ya que era más grande y más cómoda. El pequeño Malfoy estuvo de acuerdo. Así que después de haberse cambiado por ropas de dormir, los tres se acomodaron en la gran cama estando Scorpius en el centro. La habitación estaba iluminada con una luz tenue.

-papá, cuéntame una historia. –le pidió el pequeño mirando a los ojos.

Draco miro a Hermione antes de mirar a su hijo con una sonrisa.

-mañana, Scorpius. Mañana te contare una historia interesante. Ahora descansa. Cierra los ojos que yo estaré aquí, cuidando de ti. –ordeno suavemente.

Scorpius le obedeció, cerrando sus ojos. Poco a poco su respiración se volvió profunda.

-aun no puedo creer que tengamos un hijo. –comento Draco sosteniendo la pequeña mano de su hijo mientras miraba a Hermione.

-fue una sorpresa para mi, también. –aseguro la castaña con una pequeña sonrisa. –tu madre fue quien en realidad me dio la noticia del embarazo.

Draco lo miro asombrado.

-¿Cómo eso fue posible? –murmuro el rubio.

-los primeros casi 2 meses no mostré síntomas que pudiera indicarme que estaba embarazada. Solo mucho cansancio y algo de mareo, pero lo atribuí por todo lo que estaba viviendo. Ya sabes… -respondió Hermione incomoda.

Draco asintió con seriedad.

-¿tus padres no notaron algo extraño durante ese tiempo?

Hermione lo miro apenada.

-en ese momento no estaba viviendo con ellos, Draco.

Draco frunció las cejas, desconcertado.

-¿Por qué?

-cuando logre encontrarlos y devolverle sus recuerdos, se molestaron mucho por lo que les hice. Así que cuando regrese, me fui de la casa.

-¿y no le explicaste porque lo hiciste?

Hermione asintió.

-lo hice, pero en su momento no entendí porque no me perdonaban a pesar de toda mi explicación. Pero durante el embarazo, pensé mucho sobre lo que le hice a mis padres y comprendí que su reclamo era muy válido y que lo que hice estuvo mal.

Draco lo miro con atención.

-aunque lo que hice fue para proteger a mis padres, no fue correcto quitarle el derecho de saber lo que estaba sucediendo en el mundo mágico y permitirles decidir… de solo pensar que Scorpius nos hiciera algo como lo que yo hice y mantenernos en la ignorancia me sienta mal. Por eso cuando nació Scorpius, busque a mis padres y conversamos. Ellos me perdonaron y me hicieron prometerle que nunca más en mi vida le hiciera algo parecido. –aseguro Hermione con una afable sonrisa.

Draco miro a su hijo que dormía plácidamente antes de asentir con la cabeza.

-comprendo… -afirmo Draco mirándola a los ojos.

-mientras trataba de organizar mi vida y buscaba aplicar en algún departamento del ministerio, un día tu madre apareció frente a mi puerta. –Hermione ladeo una divertida sonrisa. –ese día me dio un susto de muerte. Por un momento pensé que había aparecido para asesinarme.

Draco frunció las cejas.

-¿Por qué lo dices? ¿Mi madre te amenazo? –pregunto en murmullo molesto.

Hermione estrecho su mano.

-tranquilo, ella no lo hizo. Tu madre fue lo más cortes que pudo en su momento. –respondió con sinceridad. –te diré, ese día…

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25 de Julio de 1998

Departamento de Hermione

Hermione estaba mirando con decepción la carta del ministerio donde le comunicaba que no calificaba para el departamento de Seguridad Mágica, cuando el timbre sonó. Desconcertada por alguna visita, la castaña abrió la puerta sorprendiéndose al ver a la madre de Draco frente a ella.

Narcisa la miro por un momento de arriba abajo, arrugando su expresión en la cara. Hermione se molestó por su escrutinio, por lo que se irguió no dejándose amedrentar por la expresión desaprobada de la bruja.

-¿eres Granger, la amiga de Potter? –dijo Narcisa con desdén.

Hermione frunció las cejas.

-usted sabe quién soy, señora Malfoy. Dígame, ¿a qué debo su visita? ¿Por qué esta aquí? –respondió a la defensiva.

-estoy aquí por mi hijo de lo contrario no vendría a este lugar por nada en el mundo. –comento la bruja con asco.

Hermione trato de disimular su sorpresa, pero fallo.

-¿su hijo?

-no hablare de mi hijo aquí, déjeme entrar o hablemos en otro lugar privado. –ordeno con frialdad.

Hermione lo miro con recelo, pero interesada en escuchar a la madre de Draco hizo un par de floritura con su varita. Narcisa lo miro extrañada.

-puede pasar, señora Malfoy. Pero le advierto que si intenta algo contra mí, no le funcionara. –le comunico Hermione haciendo un ademan con la mano para que entrara.

-no tengo pensado hacerte nada, Granger. Solo he venido hablar y esperar algunas respuestas de tu parte.

Hermione frunció las cejas, desconcertada. Ella no sabía de qué tanto quería hablar la bruja; ya que Draco nunca le conto su relación o si no se lo hubiera dicho la últimas vez que se habían visto.

Después de acomodarse en uno de los sofás, Narcisa estudio el departamento antes de mirar a la castaña que acomodaba unos papeles que se encontraba desordenado en la mesita de café. Escudriñándola, noto que la castaña se veía cansada, con ojeras y un poco pálida. Además, más delgada que la última vez que la había visto en la batalla contra el señor oscuro.

-está bien, señora Malfoy. ¿De qué quiere hablar conmigo? –le pregunto Hermione sentándose frente a ella.

-sé que estas esperando un hijo de Draco, ¿quiero saber que pretendes hacer con él? –le respondió Narcisa sin rodeo.

Hermione abrió los ojos, sorprendido.

-¿un… un hijo? –dijo la castaña palideciendo.

-¡oh, mierda¡ -exclamo Narcisa al ver que la joven bruja se desmayaba. –No lo sabía… -dijo con incredulidad mientras se acercaba a la castaña.

Narcisa trato de usar magia sobre Hermione para despertarla, pero no pudo por el hechizo protector que había lanzado la castaña. Exclamando algunas maldiciones por la forma que se dio la situación, la rubia busco algo entre las cosas de la castaña que le ayudara a despertarla.

Cinco minutos después, Hermione empezó a despertarse. Un poco mareada se incorporó en el sofá bajo la atenta mirada de Narcisa.

-bebe el agua, te ayudara. –ordeno la rubia mirándola con curiosidad.

Hermione confundida miro el agua sobre la mesa y después a la rubia.

-¿Qué me su…? –iba a preguntar, pero al recordar la causa sintió que se iba a volver a desmayar.

Hermione trato de respirar.

-tranquilízate, Granger. Toma el agua. –dijo Narcisa suavemente, entregándole el vaso.

Hermione le obedeció, tomando a sorbo el agua mientras se recuperaba de la impresión.

-por lo visto no sabías que estabas embarazada. –afirmo la bruja aun sorprendida de que la joven misma no sabía.

Hermione negó con la cabeza.

-no me he sentido muy bien en estos últimos días, pero pensé que era por el estrés… -respondió con sinceridad. -¿está segura que estoy embarazada? ¿Cómo usted lo sabe? –le pregunto intrigada y desconcertada.

-el árbol genealógico no se equivoca, pero si tienes duda podemos averiguarlo con un hechizo. –afirmo la rubia sacando su varita. –pero antes retira el hechizo que lanzaste para poder usar mi magia. No tengo ninguna intención de hacerte daño, llevas a mi único nieto en tu vientre. –rezongo la bruja molesta.

-¿Cómo sabe que funciona? ¿Usted intento hechizarme? -le pregunto Hermione con recelo.

Narcisa bufo.

-intente despertarte, pero tu hechizo es muy efectivo y no pudo hacer nada más que esperar que reaccionaras. Ahora quita el hechizo y te demostrare que estas embarazada. –respondió con altanería.

Hermione la miro por un momento con las cejas fruncida hasta que levanto su varita y realizo algunas florituras.

-bien, ya lo quite.

Narcisa asintió, apuntando con su varita el vientre de la castaña hizo un floritura. Hermione se tensó cuando una pequeña luz blanca se fue contra ella, pero al tocarla ella no sintió ningún efecto. Poco segundo después la luz salió tornándose un azul pálido.

-¿Qué significa? –pregunto Hermione con ansiedad.

Narcisa no le respondió, ensimismada en sus propios pensamientos y sentimientos. Estaba feliz de que tendría un nieto, pero triste porque su hijo no estaba ahí para que le explicara todo en relación con la castaña y disfrutara ese momento.

-¿Qué significa ese color? –le pregunto la castaña mirando a la bruja con preocupación.

Narcisa se aclaró la garganta y miro a Hermione con seriedad.

-significa que estas embarazada y que estas esperando a un niño. Si no hubiese sido así el color se hubiera mantenido blanco.

Hermione la miro sin reacción alguna hasta que comenzó a llorar, pero ladeando una sonrisa.

-un hijo… un hijo de Draco. –dijo tocándose el vientre con suavidad. –esto… esto es lo mejor que me ha sucedido en meses. –declaro, pero su sonrisa la borro por una expresión de tristeza. –lo peor… Draco… ¿Cómo se lo voy a decir a Draco? –se preguntó perturbada, olvidándose de la presencia de Narcisa. -¿Cómo se lo voy a decir?

Narcisa se sorprendió al ver a la castaña muy perturbada no porque estuviera esperando un hijo de Draco, sino el hecho por la situación en que se encontraba Draco.

-tu puedes ayudarlo, Granger. Puedes hablar con tu amigo Potter y sus compinches para que retiren los falsos testimonios que levantaron contra él… -aseguro Narcisa llamando la atención de la castaña.

Hermione negó con la cabeza, limpiándose el rostro con la mano.

-no, no puedo. Harry no lo cambiara. Yo hablé con él e intente que reaccionara en sus actos, pero él me amenazó con hacerle la vida miserable a Draco. –afirmo la castaña con impotencia.

Narcisa se sorprendió al darse cuenta que Hermione no era cómplices de Potter con la mentira contra su hijo.

-y si le dices que estas esperando un hijo de Draco y tratas de convencerlo que tu hijo crecerá sin un padre por su culpa. –sugirió.

-no funcionara. Ah Harry no le importara lo que le suceda a Draco o algún Malfoy. Él está lleno de resentimiento contra Draco. Piensa que Draco solo estaba conmigo para utilizarme. Piensa que Draco solo me quería para salvarse de no ir a Azkaban. Intente explicarle y hacerlo entrar en razón, pero Harry no quiso escucharme. –aseguro Hermione con rabia y dolor por toda la situación.

Narcisa sentía ganas de tener en frente a Potter y maldecirlo.

-además no me arriesgare que Harry o alguno de sus amigos se enteren de mi embarazo. Pensé que yo los conocía, pero me equivoque. Así que no me arriesgare que intente hacer algo contra mi hijo solo porque es hijo de Draco. –añadió Hermione con determinación.

Narcisa asintió con las cejas fruncida.

-¿Qué harás entonces? ¿Cómo harás para que no se enteren?

-lo pensare bien, pero creo que lo mejor es alejarme de aquí por lo menos hasta que nazca Scorpius.

Narcisa la miro sorprendida.

-¿Scorpius?

Hermione ladeo una triste sonrisa.

-ese es el nombre que Draco escogió si en algún momento íbamos a tener un hijo. Draco quería seguir con su tradición de colocarle el nombre de una constelación. Así que él escogió el nombre de…

-Scorpius. –termino de decir Narcisa sonriendo, pero con lágrimas en los ojos.

Hermione asintió, inclinando la cabeza para no ver la bruja sollozando. Por un momento las dos se quedaron en silencio, ensimismada en sus pensamientos hasta que Narcisa llamo su atención.

-dime, Granger. ¿Cuéntame cómo es que tú y mi hijo estaban juntos y porque Draco no me lo dijo? ¿Quiero saber porque le dijiste a Potter de tu relación con Draco cuando era peligroso que lo hubiera sabido antes de su juicio?

Hermione asintió con las cejas fruncida.

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-¿le contaste todo? –pregunto Draco arqueando las cejas.

Hermione sonrió, sonrojándose.

-por supuesto que no, pero lo suficiente para que entendiera.

Draco asintió.

-mi madre seguro quera saber desde mi punto de vista...

Draco se quedó en silencio al ver que su hijo se removía, pero no se despertó.

-es maravilloso, ¿verdad? –murmuro Hermione acariciándole la cabeza a su pequeño.

Draco la miro con una pequeña sonrisa.

-ha sido el mejor regalo que he recibido.

Hermione asintió.

-lo sé, Scorpius ha sido el mejor regalo que la vida nos ha podido dar.

-el mejor de todo. –apoyo Draco.