Capítulo especial: Quiero ser tu amor.

Declaimer: Los personajes de Naruto NO son míos, pertenecen a Kshimoto, yo sólo los uso para crear esta historia, sin fines de lucro, con el único objetivo de hacer pasar un buen momento al lector.

Parte II.

La habitación de Ino Yamanaka estaba inundada con el ruido de una película que Sakura había llevado esa noche, lo que Ino en su estado actual denominaría una estúpida comedia romántica. Al menos Hinata fue tan amable de preparar palomitas para las tres, además de llevar muchas golosinas. Rompiendo su dieta para ingerir grandes cantidades de carbohidratos, casi olvidaba que Obito Uchiha le rompía el corazón, un vez más. Rodó los ojos con fastidio y murmuró palabras en contra de Sakura al oírla suspirar como una enamorada con la escena que se mostraba en pantalla, Hinata era la única que notaba que Ino no se sentía cómoda ni feliz.

La misión de esa noche para Sakura y Hinata era consolar a Ino por lo sucedido en la fiesta de cumpleaños de Sasuke, aunque Sakura abandonó el plan en cuanto apareció su actor favorito entre la lista de películas, y es que ella no podía resistirse al hombre que era incluso más atractivo que Sasuke. Hinata, al contrario de su amiga, buscaba consejos en internet sobre cómo consolar a una amiga, debido a su prácticamente nula experiencia con chicos, desconocía que consejo podía darle a su mejor amiga Ino. Porque a quién quería engañar, la que siempre las aconsejaba y consolaba cuando se trataba de chicos era Ino, ella es la experta que podía conseguir a cualquier hombre que le guste. Excepto ese hombre del que no conocían ni su nombre, claro está, y quizá por eso es que Ino estaba tan encaprichada con él. Según Sakura, Ino siempre obtenía lo que deseaba desde que era una niña, eso se debía principalmente a que era la única hija de Inoichi, que a su vez resultaba ser un padre muy consentidor. Ino no aceptaba un no como respuesta, por esa razón se negaba a dejar ir al "hombre de sus sueños".

—Ino-chan, no me gusta verte triste...— Hinata colocó su mano derecha sobre la espalda de su amiga, que claramente no se divertía con la película que Sakura escogió. Ino quiso sonreírle para no preocuparla, pero sus intentos fueron en vano, Hinata estaba más inquieta que antes.

—¿Por qué no nos dices su nombre?— Sakura usó el control remoto de la televisión para pausar la película. La noche no estaba resultando como deseaban, Ino se encontraba lejos de sentirse mejor. Por algunos de sus amigos se enteró de la escena que Ino y uno de los primos de Sasuke montaron, aunque desconocía los detalles exactos, todas las versiones se contradecían.

—¡Sí!, Yo puedo darle una lección, no permitiré que haga llorar a mi amiga— Hinata levantó sus brazos, emocionada con la idea de golpear a la persona que se atrevió a lastimar a Ino. Normalmente Hinata se caracterizaba por ser una persona pacífica, en contra de la violencia, empero, no soportaba que le hicieran daños a las personas que amaba, siempre buscaría defenderlos.

—Yo también quiero golpearlo— Sakura lanzó uno de sus puños hacia una almohada, tal vez ella no tenía la técnica de Hinata y su familia, pero poseía gran fuerza y espíritu. Bastaba con preguntarle a Naruto si uno de sus golpes no dolía.

—Sería difícil, él es cinturón negro desde los dieciocho años— les dijo Ino sonriendo, la familia Uchiha siempre se especializaba en las artes marciales, obviamente resultaría difícil derrotar a uno de ellos en combate cuerpo a cuerpo. Incluso para Hinata, que había pasado toda su vida entrenando desde la corta edad de tres años.

—Mmm, seguro Neji-niisan me apoyaría— Hinata frotó ligeramente su mentón, no dudaba en que Neji la apoyaría en todo lo que le pida, más si se trataba de defender a sus amigas.

—No, no quiero golpearlo. Tiene razón al decir que no es buen momento para iniciar una relación— aceptó Ino desviando la mirada, comprendía que Obito no se encontraba en condiciones de iniciar una relación, su matrimonio había fallado y las otras relaciones que le conocía después del engaño de Rin no duraban no siquiera un mes. Ella no quería ser parte de esas relaciones fallidas, sin contar que Sasuke ya le había aclarado que Obito no buscaba una novia como ella deseaba ser, solamente alguien con quién tener sexo.

—¿Por qué?— indagó Hinata confundida, no entendía porque Ino decía eso, si se mostraba muy entusiasmada con la idea de que ese hombre desconocido sea su novio.

—Él... Está casado— confesó en voz baja, decir que le gustaba un hombre casado no era algo que le llene de orgullo, a pesar de saber que el matrimonio de Obito estaba destruido desde antes que ella intentara conquistarlo.

—¡Cerda!, ¿Cómo se te ocurre salir con un hombre casado?, ¡Tu padre se volvería loco!— Sakura comenzó a darle golpes con la almohada a su amiga, molesta con Ino que le daba ese ejemplo a Hinata, también porque no tenía la decencia de escoger un mejor partido. Ino no tardó en defenderse, entrando en una pequeña pelea con Sakura

—¡Ino-chan!— chilló Hinata atemorizada, cubriendo sus mejillas ruborizadas y agitando su cabeza de un lado a otro. Para Ino todo era posible, incluso romper las reglas, ella no se imaginaba haciendo lo mismo. De ninguna manera estaría con un hombre casado, su tío y Neji se volverían locos.

—Ah, por favor. Él va a divorciarse, su matrimonio desde antes no tiene futuro— Ino se cruzó de brazos después de apartar a Sakura de mala manera, no le agradaba que Sakura fingiera ser la "chica perfecta", cuando la realidad es que todos sus valores y decencia se esfumaban cundo Sasuke aparecía.

—Eso es lo que seguramente él dice— Sakura le dió la espalda, molesta con su amiga por no querer aceptar la realidad. Esa relación no tenía futuro, habiendo tantas personas que realmente estarían felices de salir con ella, Ino prefería perder el tiempo con alguien que no estaba interesado en ella. Si detestaba algo de sí misma es el hecho de que era un tanto envidiosa, y justo ahora ese sentimiento crecía. Ino era idiota al perseguir un imposible si existían chicos como Sasuke o Neji enamorados de ella.

—Es verdad, uno de sus primos me lo dijo. Lo acompañó cuando fue a presentarse con sus abogados— la rubia defendió casi de inmediato a Obito, Sakura no lo conocía y por tanto no tenía derecho a hablar de él. Shisui se lo había contado todo, él acompañó a Obito para que por fin pidiera a los abogados de su familia que lo ayuden a tramitar su divorcio.

—Pe-pero, Ino-chan... Dices que te trató mal en la fiesta, eso no es correcto— intervino Hinata para aliviar un poco la tensión entre Sakura e Ino, no entendía porque de pronto parecía que se querían matar una a la otra.

Sakura observó de mal humor la escena, Hinata siendo amable y queriendo consolar a Ino sólo para ser rechazada de una forma poco correcta. Quizá Ino no merecía todo el cariño y amabilidad de su amiga.

—Ustedes no lo entienden, él tiene problemas, y ahora que dejó de ir con su psicóloga... Él no está mejorando— Ino abrazó sus rodillas, estaba triste al reconocer que la persona que amaba desde niña estaba entrando en un callejón sin salida, se perdía a sí mismo y lastimaba a las personas que trataban de ayudarlo. Eso fue justo lo que sucedió en la fiesta, rechazó su apoyo porque prefería lidiar con sus problemas en completa soledad.

—¿Ya se disculpó al menos?— Sakura no le dirigió la mirada, con esfuerzo había decidido dejar a lado su orgullo para hablarle un poco.

—Lo hizo, es sólo que no he querido hablar con él— Ino tomó su celular del sitio a lado de donde se encontraba lo tazones de palomitas, Obito le había enviado mensajes para disculparse, incluso le llamaba, sólo que ella nunca contestaba. Quería que el Uchiha se esfuerce todavía más para obtener su perdón.

Los toques en la puerta hicieron que la charla entre las tres se detuviera, si en algo coincidían en ese momento es en desear que no se trate del padre de Ino.

—Adelante— habló la Yamanaka, cruzando sus brazos detrás de la espalda y pidiendo que no se trate de su padre que intentaba escucharlas.

—Señorita Ino, ha llegado un arreglo para usted. Está en la entrada— una mujer de lindos ojos y larga cabellera abrió la puerta y asomó su cabeza, Ino la reconoció como una de las encargadas de preparar los alimentos.

—¿Qué clase de arreglo?— preguntó Ino confundida, ella no había encargado nada por internet en los últimos días.

—Son muchas flores, girasoles principalmente— contestó la mujer sonriendo, ante su respuesta, los ojos de Ino brillaron de emoción.

La Yamanaka se levantó de un salto, para luego salir corriendo de su habitación, la mujer que le había dado el aviso debió moverse rápidamente para evitar que Ino la golpee con la puerta. Hinata y Sakura se miraron entre sí antes de seguir la misma dirección que su amiga, la empleada suspiró aliviada al tenerlas lejos de ella.

Lo primero que vieron los ojos perla de Hinata no fue a su amiga Ino, sino los arreglos con girasoles que adornaban la entrada de la casa de su amiga. Podía contar fácilmente más de cien girasoles, además de las cantidades de rosas que hacían juego con las otras flores. Comenzó a acariciar los pétalos de los girasoles, quién le hubiera hecho ese regalo Ino, realmente debía apreciarla. Ino, a diferencia de su amiga, fue directamente a la pequeña nota que había en uno de los arreglos, también se alejó lo suficiente de Sakura para que no intente ver lo que decía.

Para mi girasol favorito:

Sé que son tus favoritas, y entiendo casi a la perfección el porqué, igual que los girasoles, tú eres luz. Lamento haberte opacado, créeme si te confieso que no quise hacerlo. Eres importante para mí, eso no lo dudes.

Te quiere, Uchiha Obito.

—Tenía que enviar mis favoritas— Ino abrazó la tarjeta y después la guardó en el bolsillo de su pijama, ¿Cómo decirle que no al hombre que amaba?, ¿Cómo si le obsequió tal regalo?

—¿Por qué te gustan estas flores?— Sakura tocó los girasoles de forma despectiva, esas flores no eran la gran cosa, o al menos eso pensaba ella. No entendía porque a Ino le temblaron tanto las piernas al leer la nota y ver todas las flores.

—Porque como dice él, son flores brillantes, casi tanto como lo soy yo— Ino se señaló con gran orgullo, pocas flores eran tan bellas, lo que no comprendía Obito es que los girasoles no brillaban por sí solas. Los girasoles dependían de la luz del sol, y para Ino, Obito seguía siendo ese sol.

—Todas las flores son igual de "brillantes"— le dijo Sakura con fastidio, queriendo hacer entrar en razón a su amiga para que evite lanzarse a los brazos de aquel hombre. Era Ino quién siempre le regañaba diciendo que debía aprender a tener aunque sea un poco de dignidad, criticando cada oportunidad que tenía su amor por Sasuke. Justo ahora, en opinión de Sakura, Ino no estaba actuando muy diferente.

—No es verdad, frente ignorante— le dijo Ino dando un golpe a Sakura en el área mencionada, la pelirrosa fue interrumpida de devolver el golpe al escuchar la voz de Hinata

—¿Qué flores no son brillantes?— quiso saber la Hyūga, para ella cada flor tenía belleza única, era como las mujeres, cada una con un estilo diferente, ninguna mejor que otra. Ino bien podría ser un flor tan linda como el girasol o una Freesia, Sakura una flor de cerezo o Begonia, y ella... Hinata creía ser como un clavel, o una orquídea, así es como le decía su tío de cariño. Sonrió de recordar que su tío le llevaba orquídeas a Hanabi y ella para alegrar la casa, siempre les decía que ellas eran tan lindas como esas flores.

—Hum— Ino colocó su dedo índice cerca de sus labios, pensando detenidamente su respuesta. Una flor sin brillo, nunca se había preguntado aquello —Las orquídeas. Son flores tan pequeñas, delicadas y carentes de brillo. No son nada comparadas a los girasoles— respondió tras meditarlo unos minutos, si existía una flor que no llamara tanto su atención, era la orquídea. Aunque resultaba ser una ironía que a Obito y su abuelo Madara les guste tanto, ellos tenían de decoración interior varias plantas y entre ellas las orquídeas no faltaban. A Obito le gustaba mucho cuidado de ellas, hablarles bonito y verlas florecer.

En el rostro de Hinata rápidamente se reflejó un semblante triste, la manera en que Ino se refería a las orquídeas le había lastimado, sintió como si estuviera hablando de ella. Hinata creía que concordaba con la descripción de su mejor amiga, ella era pequeña, delicada y carecía del brillo de Ino o Sakura. La Hyūga admitía que no era tan valiente como sus amigas, no era tan bonita, es por eso que Ino siempre obtenía la atención de todos, o Sakura conseguía el amor de Naruto sin proponérselo. Se abrazó a sí misma para consolarse, porque justo ahora necesitaba estar con Shikamaru y que él le hiciera sentir especial.

Antes de que Sakura pudiera preguntar a Hinata por su repentino cambio de actitud, el celular de Ino emitió el ruido que indicaba un nuevo mensaje. La rubia de inmediato desbloqueó la pantalla, imaginando quién debía ser la persona que le hablaba, y aunque Sakura intentó ser discreta para descubrir la identidad del hombre misterioso, fue imposible debido a lo precavida que es Ino.

Estoy a una cuadra de tu casa. ¿Podemos hablar?

—¿Qué sucede?— preguntó Sakura en vista de que si amiga no respondía, por la gran sonrisa de Ino, ya comenzaba a hacerse una idea.

—Está aquí, quiere hablar conmigo— habló Ino feliz, un ligero color rosa adornaba sus mejillas y le hacía lucir muy bonita.

—¿Y tú qué quieres, Ino-chan?— Hinata se esforzó por centrarse en su mejor amiga, Ino necesitaba de su ayuda, no tener que apoyarla a ella por culpa de sus inseguridades. Ino ya batallaba mucho al intentar que ella no sea tan tímida y haga nuevos amigos, no convertiría un problema de Ino en algo personal, su mejor amiga estaba primero.

—Deben cubrirme con mi padre, no pienso regresar pronto— les pidió Ino, casi siendo más una súplica. Si se veía con Obito, esa noche se jugaría su última carta, haría hasta lo imposible por hacerle comprender a Obito que ella no lo dejaría solo, no cuando la necesitaba tanto. Ella lo amaba, estaba dispuesta a hacer lo necesario para que él sea feliz.

Sin esperar una respuesta por parte de sus amigas, Ino se colocó de mejor manera sus pantuflas de conejito y guardó su celular en su bolsillo para salir corriendo. La puerta de la mansión se cerró, dejando a Sakura y Hinata solas en el recibidor, la Haruno apretó sus manos, completamente molesta por la actitud de Ino. ¿Cómo se atrevía a abandonarlas?, Se suponía que la pijamada era para subirla el ánimo.

—Es una demente, si su padre se entera...— murmuró Sakura haciendo un esfuerzo sobrehumano para no salir detrás de Ino y regresarla del cabello.

—¿Enterarme de qué?— la voz de Inoichi se hizo presente, causando un gran escalofrío en Sakura y Hinata.

—Inoichi-san— Hinata y Sakura hablaron al mismo tiempo mientras le veían asustadas. El padre de Ino no estaba muy feliz al notar que faltaba su princesa.

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Obito e Ino permanecían en silencio dentro del auto, desde que la joven Yamanaka entró para tomar asiento en el sitio para el copiloto, ninguno fue capaz de decir una sola palabra. El Uchiha no deseaba hacerlo, se había preparado para disculparse pero no quería arruinar ese momento de completa tranquilidad que compartían, Ino por otra parte moría por decir una palabra.

—Si estabas por ir a dormir debiste decirme, podía pasar mañana por aquí— tras pasar unos minutos más, Obito rompió el silencio que los rodeaba. Aunque la verdad es que le gustaría continuar en aparente calma, también necesitaba terminar el asunto con Ino para regresar a casa y olvidarse del tema.

—Dímelo ya, ¿Por qué viniste a mi casa?— exigió saber la rubia, que desesperada golpeaba con insistencia la superficie del auto con su pantufla derecha. Obito la estaba torturando con sus casi veinte minutos sin decir nada sobre lo que quería hablar.

—Toma— el Uchiha le entregó un sobre de papel morado, sabiendo ya que ese es el color favorito de la joven a su lado. Sonrió un poco al verla abrir el sobre con la misma desesperación de antes, llegando incluso a romper el papel para descubrir su contenido, la chica se emocionó al ver de qué se trataba su sorpresa.

—¿Conseguiste entradas para el festival de las flores?— preguntó, no porque no comprendiera o no haya observado bien su regalo, sino por la sencilla razón de que no lo creía por completo. Había pasado todo el año pidiéndole a su padre que le consiguiera entradas sin obtener éxito, pero ahora Obito le regalaba lo que tanto había anhelado.

—Sí, son mi manera de disculparme— le dijo Obito sin agregar algo más, confiaba en que esa era la manera correcta de disculparse y obtener el perdón de Ino, a ella la consideraba una hermana menor por haberla cuidado desde que era pequeña al igual que a su primo Sasuke, no se sentía bien si la lastimaba.

—Es en Tokio, ¿Irás conmigo?— ella por fin giró a verlo, todavía sin soltar sus entradas, feliz por lo que creía era la forma en que Obito le estaba pidiendo una cita.

—A menos que quieras invitar a otro, yo estoy disponible— fue amable con ella al aceptar su invitación, porque quizá lo correcto sería llevarla y asegurarse de que Ino esté segura en todo el trayecto. Aunque se encontraba confundido porque ella no prefirió ir con Sasuke o alguna de sus otras amigas, que a decir verdad, ni siquiera conocía. Sí, sería mejor si él personalmente se encargaba de la seguridad de la chica.

—¿Esto en que nos convierte?, ¿Seguimos siendo los conocidos con encuentros casuales?— Ino prefirió concentrarse en sus boletos, la fecha era para dentro de una semana, así que probablemente debería faltar a clases. Ella deseaba más de Obito, pero claramente él no se veía muy convencido, es como si hubiera aceptado ir con ella más por compromiso que por querer hacerlo.

—Ino... No quiero lastimarte— murmuró Obito girando su rostro hacia el lado contrario a ella, Ino era muy agradable y bonita, pero no la podía amar como ella quería. Obito no se consideraba una persona estable, sus ataques de irá eran más violentos debido a que no tomaba sus medicamentos y tampoco asistía a sus terapias, Ino era una joven que no tenía porque lidiar con él.

—Me gustaría que podamos tener una oportunidad, tú lo mereces y yo sería feliz estando a tu lado— insistió la Yamanaka, dejando sus boletos en el asiento del auto para tener las manos libres. Con delicadeza tomó el rostro del Uchiha, deseando estar por siempre de esa manera, tan sólo acariciar su mejilla y mostrarle todo su amor.

—No sería sencillo, lo sabes— habló Obito mientras cubría la mano de la joven con la propia, Ino no estaba entendiendo, y quizá por su propio bien, debería seguir el consejo de Shisui. Aunque le resultaba cruel hacerlo, se quedaba sin opciones para hacer que Ino comprenda la situación.

—¿Cuándo has escuchado que alguien diga que el amor es fácil?— respondió ella sonriendo, tenía claro que sería todo un reto, y también era consciente de que podía salir lastimada de una relación con Obito. Porque como Sasuke ya le había repetido en varias ocasiones, el hombre que ella amaba no buscaba a una pareja a la cual presentar a su familia, pretendía tener una amante de la que se pueda separar en un mes.

—Siempre tienes algo que decir, Ino Yamanaka— Obito rió ligeramente por las palabras de la chica. Ino no sabía que estaba aceptando un boleto que a cambio le daría solamente un corazón roto. Sí, tal vez la haría disfrutar algunas semanas, pero la ilusión de ella se iba a esfumar rápido, justo como la palabra de seguridad que le gustaba utilizar. Deidara si podría llamar a eso un arte explosivo, algo efímero.

—Y siempre sé que hacer, permíteme enseñarte cómo soy excelente para seducir a un hombre— con lentitud fue paseando sus dedos por el cuerpo de su acompañante, fue tocando sus muslos, subiendo por su abdomen, llegando a su torso y siendo detenida antes de que comenzara a descender para acariciar una parte más sensible. Mentía, a sus cumplidos diecisiete años no contaba con experiencia de ese tipo, lo que conocía sobre el sexo era gracias al mismo Obito y un poco a Sasuke.

—No soy igual a tus amigos, Ino. Todavía no conoces bien el tipo de sexo que me gusta— apretó ligeramente su muñeca, sus ojos oscuros la miraban directamente a ella, la sonrisa que le acompañaba antes había desaparecido por completo. Obito no estaba jugando, y ella continuaba sin querer bajarse hasta vivir la experiencia.

Aunque sabía que probablemente Obito se molestaría, Ino se atrevió a sentarse sobre su regazo, moviendo sus caderas ligeramente con toda la intención de provocarlo. Sus ojos lo desafiaban, quería demostrar que ella era un gran reto, no otra de sus amantes que le obedecía ciegamente.

—¿Hablas de las ataduras y los juguetes?, No me desagrada el tipo de sexo que te gusta— le susurró al oído, había investigado en internet desde que Sasuke le explicó para que tipo de actividades le gustaban las mujeres a su primo, y aunque muchos de los juegos sexuales le parecían muy extremos, se encontraba segura de que Obito no la dañaría con ellos.

—¿Estás segura de lo que dices?— Obito sonrió, porque aunque Ino pretendía ser una chica seductora, la verdad es que terminaba siendo muy transparente. Ino era como un corderito asustado que le pedía al lobo que juegue con ella.

—Lo estoy, quiero estar contigo— acarició las mejillas de Obito, sonriendo y confesando el sueño que ha tenido desde que es una adolescente que comenzó a notar que los primos de Sasuke se estaban desarrollando de maravilla.

—No me parece agradable que tu primera vez sea en un auto— quiso ser gentil con ella al rechazarla, porque imaginaba que Ino como cualquier otra chica esperaba que su primera experiencia sea algo lindo de recordar. Tener sexo en el auto probablemente no estaba entre la lista de lugares que ella escogería.

—Lo importante no es donde, sino con quién. Yo lo haré con la persona de la que estoy enamorada, ¿Qué puede ser mejor que eso?— Ino continuaba sonriendo, confesarle también que estaba enamorada de él le hacía sentir aliviada. Obito no había respondido como ella anhelaba, empero, tampoco la rechazaba. Era un paso adelante y no en retroceso.

—No llevo un preservativo conmigo, no venía a tu casa para tener sexo. Quería obtener tu perdón de buena manera— le explicó el Uchiha, que de verdad esperaba no verse como un oportunista. Él no estaba interesado en tener sexo con Ino, no esa noche, no en su auto, no cuando hace unos días Konan y él habían tenido un encuentro como el que Ino deseaba, y justamente en ese mismo asiento. No le gustaba salir y tener sexo con más de una mujer a la vez, menos sin un preservativo, no se convertiría en un foco de infección. Aunque quizá podrían estar bien, Konan y él habían tenido buenos resultados en sus últimos estudios médicos con Itachi.

—Está bien, puedo pedirle a Itachi que me recete la píldora después— sería muy penoso hacerlo, pero prefería ir con Itachi, porque solamente él guardaría su secreto y no se atrevería a contarle a su padre sobre lo sucedido. Tal vez después podrían optar por seguir otro método.

—¿Estás completamente segura?— preguntó Obito, dándole tiempo para reflexionar y arrepentirse si lo necesitaba. No era un requisito que su primera noche juntos sea esa, además, le gustaría que al menos ella se sienta cómoda al hacerlo.

—Sí, Obito-kun. Gracias por preocuparte por mí— Ino lo besó rápidamente, le causaba ternura ver al Obito que recordaba, al Obito del que se enamoró completamente. Un hombre que se preocupaba por su bienestar, que era amable y la protegía, Ino creía que no requería más.

—¿Sabe que no es mi novia, señorita Yamanaka?— Obito se acercó al cuello de la joven, estudiaba su agradable aroma a flores y buscaba el punto exacto para dejar una marca que le sea fácil de esconder. Ino suspiró encantada cuando sintió que el Uchiha le mordía el cuello —Es mi sumisa— declaró, porque debía hacerle entender que ella no sería diferente a las otras chicas, solamente Konan lo era, y eso es porque con ella tenía sexo casual.

—Si esto es lo que haremos, no me escucharás quejándome— aseguró Ino, siendo en ese instante la chica más feliz. Erróneamente pensaba que por fin obtenía a Obito Uchiha, para tenerlo entre sus manos, pero principalmente para amarlo y apoyarlo.

Obito volvió a reír un poco —Ya lo veremos, Ino.

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Obito abrió la puerta del hotel al que habían llegado por la mañana, Ino prácticamente lo empujó para pasar primero y buscar un lugar adecuando dónde colocar las macetas que llevaba con gran felicidad. El Uchiha se tambaleó un poco, intentando recuperar el equilibrio para no derribar las propias macetas de sus manos. A Ino le compró algunas flores que ella tanto quería, e incluso le permitió a su acompañante escoger otras para sus amigas, Obito siguió su ejemplo y compró flores para su abuelo, Konan, su tía Mikoto y sus padres. Se acercaba el aniversario luctuoso de su madre, y en esa fecha siempre visitaba sin falta el cementerio para llevarle una flor nueva, aunque no la conoció, su abuelo Madara siempre le hablaba bien de ella, se encargaba de no dejar morir también el recuerdo de sus padres.

—Fue fantástico, tienen tantas flores— Ino acomodó sus nuevas macetas cerca de la ventana de la habitación, siendo imitada por Obito, que venía detrás de ella luego de cerrar la puerta —Gracias por comprarme estas, son tan hermosas— chilló Ino contenta, aunque el sol se había escondido hace unas horas, por la mañana sus plantas recibirían los dulces rayos de luz matutina junto a la brisa.

—No tanto como tú, abejita— Obito despeinó un poco su cabello antes de pasar de largo a la chica para ir a sentarse a la cama, Ino tocó esa parte de su cabeza dónde anteriormente sintió la mano de Obito.

—¿Te molesta si enciendo la radio?— preguntó ella, poniéndose de pie y alejándose de la ventana, por algún motivo el ambiente se sentía triste, e Ino imaginó que un poco de música sería ideal para animar a Obito.

—Para nada— Obito continuaba sentado en la cama, se quitaba el cinturón de su pantalón y lo dejaba de lado, sin el se encontraba más cómodo. El suéter que utilizaba pronto abandonó su cuerpo también, quedando sólo con una playera blanca deportiva, dentro del hotel no hacía ni un poco de frío.

—Las estaciones a esta hora no tienen buena mús... ¡Ah!, Me encanta esta canción— Ino dejó de hablar al escuchar la canción que recién comenzaba, sabía bien que era una de las favoritas de Obito, por lo que pronto se quitó su abrigo e inició un pequeño baile. Podía entender el motivo que encantaba al Uchiha, la voz de Tammy Wynette era fascinante. Obito sonrió al verla feliz, ir al festival no fue una mala idea —Tienes que bailar conmigo, Obito-kun— la joven se balanceaba de izquierda a derecha, avanzando lentamente hacia la persona que amaba.

—No me gusta bailar, Ino— le contestó el Uchiha, su negación no funcionaría con Ino Yamanaka, la mujer que difícilmente aceptaba un "No" como respuesta.

—Por favor, házlo por mí— le pidió la rubia tomando sus manos, sus bonitos ojos le miraban sin pestañear, esperando con gran anhelo que dijera "Sí".

—Es un chantaje— Obito entrecerró los ojos, estaba a punto de ceder, y no precisamente porqué Ino estuviera haciendo gran labor de convencimiento, sino a que esa canción siempre le recordaría a su madre.

—Ven conmigo— el Uchiha se levantó de su asiento, aceptando la invitación de la chica, que no tardó en danzar junto a él.

Obito permanecía detrás de ella, sosteniendo su cintura y guiando sus pasos, daban vueltas, se desplazaban por la habitación al mismo tiempo que Ino recitaba la letra de la canción que bailaban.

—Ino...

—Sé que te gusta esta canción— le dijo ella sin dejar de bailar al suave ritmo de la música, le gustaba permanecer de esa manera, era feliz si Obito estaba a su lado.

—Me gusta— aceptó el Uchiha sonriendo, si cerraba los ojos, podía imaginar a su madre cantando esa misma canción, así es como había visto antes en los vídeos que el abuelo Madara guardaba de sus padres.

—Stand by your man— la dulce voz de Ino se unió a sus recuerdos, su buena pronunciación le pareció adecuada y tierna —And show the world you love him— Ino sintió como los brazos de Obito la rodeaban con delicadeza en un cálido abrazo —Keep giving all the love you can...—

—Stand by your man— Ino sonrió al escuchar a Obito cantar junto a ella esa última frase.

La Yamanaka se separó de él para darse la vuelta y mirarlo directamente los ojos, reía ligeramente, feliz de que Obito no la dejó sola —Sabía que no podrías resistirte a cantar— le dijo Ino, esperando que es momento no se termine pronto.

—El abuelo Madara dice que era la canción favorita de mi madre— le confesó Obito desviando la vista hacia la ventana, mirando a la luna brillar con tanta intensidad, se preguntó si a su madre le gustarían las flores que compró para ella.

Ino sintió su corazón oprimido al ver el reflejo de la tristeza en Obito, a él siempre le afectaba el tema de sus padres, y recordárselo provocaba que creciera en ella la culpa.

—Es una canción muy linda, ella debió amar demasiado tu padre— acarició las mejillas de Obito para evitar que continúe con la mirada perdida en la luna, sonrió al tener de nuevo la atención del Uchiha

—Sí, lo hizo— respondió sin agregar otro comentario, ya no se sentía cómodo, nunca le gustaba hablar de sus padres con otras personas que no sean muy cercanas.

—Obito-kun... Te amo— le confesó Ino, no sabía si era el momento adecuado, pero deseaba expresar lo que su corazón tanto guardaba.

En el rostro de Obito no encontró ninguna emoción, no parecía feliz ni triste, aunque si podía notar un poco de preocupación. Antes de que siguiera tratando de predecir la próxima reacción de su acompañante, Obito se acercó a ella para besar sus labios. Ino pensó que correspondía a sus sentimientos, cuando la realidad es que Obito la besaba para no tener que responder a su confesión.

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Ino-chan, mucha suerte con tu novio hoy. Espero que le gusten los chocolates que preparamos, Shikamaru-kun dice que quedaron deliciosos.

Gracias, Hinata-chan. También espero que todo esté bien.

Ino sonrió ampliamente después de dejar su celular en el escritorio de Obito, había conseguido que Konan le diera acceso a la oficina del Uchiha, y buscaba un lugar adecuando para colocar la caja de chocolates que había preparado junto a Hinata. Mientras su amiga debía estar en una cita con su amigo Shikamaru, Ino estaba poniendo en práctica su plan para tener el día de San Valentín perfecto.

Su celular comenzó a vibrar repetidamente, Ino quiso ignóralo para no desconcentrarse en su labor de encontrar el mejor sitio para deja su caja de chocolates. Rodó los ojos al notar la insistencia de la persona que enviaba mensajes a su celular, ya harta de eso, Ino dejó los chocolates sobre el escritorio y a sentó en la silla de Obito para revisar su celular, se sorprendió de ver qué se trataba de varios mensajes de Sasuke.

Ino, ¿Dónde estás?

En la oficina de Obito-kun, le dejaré los chocolates que preparamos Hinata y yo.

Es día de San Valentín, ¿Cómo puedes olvidarlo, tonto?

Sal de ahí, ¿Qué no entendiste?

Te dije que no lo buscaras hoy.

¿Por qué no?

Hace unos días llegó su ex a la ciudad, están en un negocio. Ellos no se han separado en ningún momento.

Sé directo, no estés con cuentos, Sasuke-kun.

Te está engañando con ella, los he visto encerrarse por horas en su oficina.

No es verdad, me estás mintiendo.

Sal de ahí, Ino. Él va con ella a su oficina, lo he estado siguiendo todo el día.

¿Por qué?

Para protegerte, idiota.

Las voces de dos personas hicieron que deje de lado su conversación con Sasuke, reconoció de inmediato a Obito, pero a la voz femenina estaba segura de no haberla escuchado antes. Se asustó al creer que la descubrirían, así que de un salto se levantó de la silla y fue a esconderse al baño. Dentro de esa habitación se aseguró de colocar en silencio a su celular, de esa forma no escucharían si le llegaba otro de los mensajes de Sasuke. La puerta la dejó entreabierta, esperando ver quién era la persona que acompañaba a Obito, saber la identidad de la mujer de la que hablaba Sasuke.

Por el pequeño espacio que dejó entreabierto con la puerta, logró ver que Obito entraba a la oficina, llevaba puesto un esmoquín de color gris oscuro junto con una corbata roja y sus lentes de sol, mismos que colocó en su escritorio junto a su maletín. Detrás de Obito apareció una mujer que reconocía de algunas fiestas a las que la llevaba su padre, usaba un lindo vestido rojo sin mangas con una sugerente apertura en la pierna derecha. Kurotsuchi Kazan, ese era su nombre, por fin lo recordaba.

Obito se sentó frente a su escritorio, pretendiendo que ignoraba a la mujer junto a él para revisar su celular. Kurotsuchi cerró la puerta de la oficina, sus zapatillas resonaban cada que los tacones tocaban el suelo, sus pasos eran cortos, elegantes e incluso sensuales.

—Siempre me gusta visitar esta ciudad, tiene muy buena vista— habló Kurotsuchi mientras observaba a Obito y se sentaba sobre el escritorio, la pelinegra cruzó sus piernas con el principal propósito de que Obito la vea.

Obito así lo hizo, le resultó imposible no mirar las piernas de esa mujer tan hermosa —Todavía estoy molesto contigo por lo ocurrido con Sasuke, no intentes seducirme— el Uchiha le obligó a sentarse de manera correcta, estaba dispuesto a no caer ante una de sus provocaciones.

—¿De verdad estás molesto?, Sólo quería provocarte— ella no se rindió, su segundo intento consistió en sentarse sobre el regazo del Uchiha para rodear su cuello con sus manos. Acariciaba sus finos cabellos y le sonreía cada que él la veía.

—Ese es el problema, utilizaste a Sasuke para eso— Obito tomó la mano derecha de Kurotsuchi, impidiendo que ella lo siguiera tocando. Ambos se miraban fijamente, un duelo de miradas que el Uchiha no perdió.

—Mira el lado bueno, por un tiempo se le quitó lo soberbio— la pelinegra rió por sus propias palabras, Sasuke Uchiha era como cualquier otro miembro de su familia, pensaba que el mundo estaba para complacerlo. Fue entretenido darle una lección, fingir estar enamorada de él para después alejarse de nuevo con la persona que siempre le había interesado.

—No te sigas burlando de él— Obito apretó las muñecas de Kurotsuchi y le obligó a levantarse, fue avanzando hasta que ella se detuvo al tocar el escritorio. Soltó sus manos para tomar sus muslos y ayudarle a sentarse de nuevo sobre la madera, ella agarró su corbata y lo acercó hacia sí misma.

—De acuerdo, de acuerdo— Kurotsuchi se detuvo hasta quedar cerca de su oído —Permíteme compensar mi error— comenzó a quitar el cinturón de su pantalón al mismo tiempo que unía sus labios a los de Obito, su beso fue correspondido con la misma intensidad con que ella movía hábilmente sus manos para deshacerse de su saco.

—Kurotsuchi…— susurró Obito sonriendo, en ese momento, Ino Yamanaka estaba lejos de aparecer en su mente.

—¿No quieres ir a asegurarte que mi habitación de hotel sea suficiente para mí?— jugó ella comenzando a desabotonar su camiseta, tocó su abdomen al ver por fin una parte de la anatomía que tanto le encantaba. Obito siempre sería su tentación mas grande, y ella representaba la de él, ese era siempre el encanto de su relación.

—Estás siendo muy atrevida hoy— Obito se alejó de ella sólo para obligarle a darle la espalda, fue tocando sus hermosas piernas, subiendo poco a poco su vestido. La deseaba, Kurotsuchi fue una de las primeras mujeres que le ayudó a descubrir nuevas facetas del sexo, a ella le gustaba tener a un hombre dominante, y Obito aprendió rápidamente a cumplir ese papel.

—¿Es un sí?— preguntó ella intentando verlo.

Obito se detuvo al observar un objeto desconocido en su escritorio, se alejó de Kurotsuchi para tomar en sus manos la caja de chocolates que venía acompañada de una pequeña nota. La dedicatoria le hizo volver a la realidad, de alguna manera tenía una relación con Ino, y estar con Kurotsuchi sería traicionar a la Yamanaka de forma cruel.

—Vete de aquí. Te presto mi auto si lo necesitas— le dijo Obito a Kurotsuchi, ella le miró incrédula por su actitud. El Uchiha miraba con detenimiento su oficina, pero no encontraba ni rastro de la joven que siempre quería demostrar que lo amaba.

—¿Qué?, ¿Por qué?— Obito tomó el brazo de Kurotsuchi, y sin esperar otra pregunta de ella, la llevó a la salida de su oficina. La pelinegra lo apartó para poder acomodarse la ropa, no entendía que le sucedía a Obito, aunque imaginaba que debía tratarse de algo importante.

—¡Konan!— gritó Obito al abrir la puerta de su oficina, Kurotsuchi seguía a su lado, se negaba a perderse el pequeño espectáculo que se formaba ante sus ojos.

—¿Qué te pasa?— Konan había corrido de inmediato hacia él, abandonando su puesto en su propia oficina para acudir al llamado de su amigo. Fue una sorpresa ver a Obito con la camiseta desabrochada, sin embargo, al notar que Kurotsuchi también llevaba desordenada la ropa, imaginó lo que en realidad sucedió.

—¿Dónde está Ino?— le preguntó Obito, se sentía mal al pensar que la chica pudo haberlos visto entrar a su oficina. El plan de Shisui consistía en romper el corazón de Ino, pero no de esa forma.

Konan abrió más sus ojos, como nunca miró a Ino salir de la oficina, creyó que quizá seguía dentro de la oficina. La pobre joven seguramente había visto con sus propios ojos como Obito la engañaba.

—No lo sé, creo que salió antes de que llegaras— mintió, porque lo mejor para Ino sería no enfrentar a Obito justo en ese momento, no cuando Kurotsuchi continuaba estando ahí.

—¿Es tu novia?— se burló Kurotsuchi, Obito no era del tipo de hombre que buscaba tener una novia, parecía divertido que cambie de opinión.

—Ella no es mi novia— le contestó el Uchiha, Ino no era su novia, y nunca lo sería. La joven cometió el error de idealizarlo en alguien que no era, y se encargaría de que viera la realidad —Ahora camina, te llevaré al estacionamiento para que te retires en mi auto— Kurotsuchi se quejó cuando Obito tomó su brazo de mala manera para comenzar a caminar en dirección al elevador.

—Obito, tu camiseta— le gritó Konan después de cerrar la puerta de la oficina, ella rápidamente salió detrás de su amigo para evitar que saliera a medio vestir.

Ino salió después de ellos, con lágrimas en los ojos y su caja de chocolates en manos. Obito no merecía todo su amor.

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Te lo dije, él no te ama.

No ayudas, Sasuke-kun.

Agradece que no lo viste teniendo sexo con ella.

¿Tú sí?

No deberías buscarlo, lo sabes.

Necesito una explicación.

Unos días habían transcurrido desde el incidente en la oficina de Obito, él solamente le había enviado un mensaje para agradecer por los chocolates, después de eso no recibió ninguna noticia de su parte. Ino le llamaba constantemente, pero Obito le ignoraba y evitaba, su único argumento es que tenía demasiado trabajo. Por más que deseaba comprenderlo, la verdad resultaba ser más evidente, Obito le mentía por la sencilla razón de que no quería estar con ella.

Ese día por fin se decidió a enfrentarlo, llevaba esperando un par de minutos a qué Obito termine la reunión que tenía con su abuelo. Dentro de la oficina se escuchaban las voces de Madara y Obito, parecían estar discutiendo, sus gritos demostraban la molestia de ambos. Después de más de media hora observó a Madara Uchiha saliendo de la oficina de Obito, azotando la puerta y murmurando cosas en contra de su nieto. Ino debió esperar para poder entrar a ver al Uchiha.

Como la puerta estaba entreabierto, Ino solamente empujó un poco y después cerró detrás de sí. Miró a Obito sentado en un pequeño sofá, su corbata estaba fuera de lugar, y en su rostro se apreciaba un moretón cerca de su labio, supuso que Madara le había golpeado. Antes de que Ino pudiera hacer notar su presencia, Obito arrojó el vaso que sostenía en la mano, los trozos de vidrio se esparcieron por el rincón de la habitación, provocando un pequeño grito de la joven.

—¿Ino?, ¿Qué haces aquí?— los ojos oscuros de Obito giraron en su dirección después del grito de la Yamanaka, el Uchiha se levantó de su asiento para ir hacia ella —Estoy muy ocupado— la rubia se quejó al sentir como Obito apretaba su brazo y la empujaba a la salida.

—No disimules el gusto que te da verme— soltó Ino con sarcasmo, y ante el hecho de que Obito todavía la llevaba hacia la puerta, la rubia lo apartó enfadada.

—No estoy para bromas, te dije que estos días he tenido exceso de trabajo— le gritó Obito y fue entonces que Ino notó que todavía había sangre en su rostro, ahora no tenía duda alguna, Madara había golpeado a Obito.

—Claro, eso me queda perfectamente claro— fue sarcástica de nuevo, haciendo enfadar todavía más a Obito, Ino sabía que estaba jugando con fuego, empero, se negaba a permitir que el Uchiha continúe siendo descortés con ella. Ino necesitaba respuestas y no se iría sin saber la verdad.

Obito se dió la vuelta para regresar a su escritorio, entre los cajones buscaba algún pañuelo para limpiar su rostro —Déjate de ironías, ¿Estás molesta por qué no te di las gracias por los chocolates?, Bien, gracias por los chocolates— no tenía interés en Ino, en ese instante existían otros problemas con los cuales lidiar, como su abuelo. Entendía que no estaría de acuerdo con su decisión, pero de eso a golpearlo.

—¿Puedes siquiera verme cuando estás hablando?— le pidió Ino de mal humor, detestaba que Obito se comporte de esa manera, y odiaba aún más que su corazón no deje de latir por él.

Obito la miró, estaba tan molesto que incluso pensaba en empujar a Ino hasta que ella estuviera lejos de su oficina, ¿Por qué no entendía que requería estar solo? —Dime que quieres, suéltalo ya— el Uchiha golpeó el escritorio, todos los objetos en la madera se movieron debido al movimiento.

—Sé que la besaste, ¿No piensas disculparte por ello?— Ino también elevó la voz, todo el rencor que guardó hacia Obito por fin encontraba libertad —Maldición, llevamos sólo un mes juntos, ¿Ya me estás engañando?— todas las frases de Sasuke se repetían en su mente, su amigo había tenido razón todo el tiempo.

—¿De qué demonios estás hablando?— preguntó Obito con cierta confusión, no sabía de qué mujer hablaba Ino, las únicas a las que frecuentaba eran Konan y Kurotsuchi, pero no estaba enterado de que Ino los haya visto.

—Estuviste con la mujer de los Kazan, Sasuke-kun los ha visto— la Yamanaka caminó hacia él, dispuesta enfrentarlo cara a cara.

—Sí, me es muy difícil deshacerme de ella siempre que viene para hacer negocios con la familia, ¿Eso también te lo dijo Sasuke?— técnicamente no estaba mintiendo, Kurotsuchi no aceptaba una negación, ella hacía todo lo posible por seducirlo y no se rendía hasta obtenerlo —Odio que me espíen, Ino— el Uchiha apretó su muñeca, no le importó el forcejeo de Ino o las lágrimas que llenaban los ojos de la joven.

—Ah, ¿Sí?, yo detesto tu actitud— respondió la chica mientras trataba de quitárselo de encima, Obito era más fuerte, por lo que no estaba resultando ser algo sencillo.

—Y si tanto la detestas, no entiendo que estás haciendo aquí— Obito la soltó y debido al forcejeo y el empujón que el Uchiha le dió, Ino terminó cayendo al suelo. Él no le ofreció ayuda para levantarse, simplemente se quedó de pie observándola. Ino comprendió en ese instante que Obito no se estaba comportando como de costumbre, no era él mismo.

—Tu… Lo haces a propósito, siempre quieres que me haga ideas para que sea yo quien te deje, porque claro, no deseas sentirte culpable— se levantó por sí misma, se negaba a derramar una lágrima por él, pero sus sentimientos estaban tan alterados que queda prácticamente imposible. La persona que tanto admiró en su infancia, se estaba transformando en el mismo hombre que le rompía el corazón sin ningún rastro de remordimiento.

—Felicidades, señorita Yamanaka. Tardaste solamente un mes en percatarte de ello— Obito sonrió de medio lado, haciendo evidente el hecho de que se estaba burlando de ella.

Ino le dió una bofetada con su mano derecha, justo en el sitio donde Madara le había golpeado anteriormente —Eres un idiota.

—Lo soy, ¿Ahora puedes irte?— Obito la movió hacia un lado, como si ella se tratara de un objeto que le estorbe en su camino. Lo observó mientras caminaba hacia una mesita dónde guardaba licor, con un vaso parecido al que había quebrado antes, Obito comenzó a servirse un poco de ese líquido.

—¿Eso querías?, Romperme el corazón para que me desilusione de ti— Obito no le respondió, por lo que Ino entendió que acertó —Había formas más fáciles, no debiste permitir que esto avance tanto— le murmuró ella cabizbaja, con eso comprendía que Obito nunca correspondió a sus sentimientos, él no la amaba.

—No lo entendías, Ino. Por más que te explicaba, no lograbas comprenderlo— Obito bebió un trago de su bebida, el plan de Shisui no debía ser de esa manera, él no debió decirle todas esas cosas. Estaba tan enfadado y frustrado por la discusión con su abuelo que se desquitó con Ino —Yo no te amo, no de la manera que tú quieres que lo haga. Te aprecio, pero eres más como una hermana— el Uchiha resopló sólo de recordar a su primo, sabía que no debió seguir su consejo, todo estaba saliendo peor de lo que imaginó.

—A una hermana no le harías daño— le dijo Ino con rencor.

—Lo siento, es lo único que pensé— mintió, porque obviamente no le diría que se trataba de un elaborado plan que prepararon Shisui y él, uno que resultó un desastre. Ino solamente debía enterrarse por Sasuke de la llegada de Kurotsuchi, no se suponía que los vería juntos.

—¿Tan siquiera lo intentaste?— Ino caminó de nuevo en su dirección, sin embargo, se quedó a la mitad.

—Lo lamento, esto no iba a funcionar. Nunca voy a amarte, Ino— fue tanta la seguridad con la que habló, que Ino sintió como nuevamente le rompían el corazón —Rin y yo vamos a intentarlo una vez más— le confesó, no porque Ino tuviera que saberlo, sino a que así terminaría por completo con cualquier rastro de esperanza en ella.

—Eres un idiota, ¿Por qué vas a regresar con ella?— el Uchiha rodó los ojos al escuchar a Ino, eran casi las mismas palabras con las que su abuelo había comenzado a reprenderlo.

—Eso no es de tu interés, Ino— le contestó Obito, que recién se daba a vuelta para avanzar hacia ella —Te llevaré a casa— se ofreció, siendo más una orden que una sugerencia.

—No, no quiero nada de ti— Ino rechazó su contacto, caminando rápidamente hasta llegar a la puerta.

—Ino…

—Todo ha quedado claro entre nosotros— susurró ella antes de retirarse de la oficina. Al cerrar la puerta, Ino corrió hacia el elevador, no se dió la vuelta ni siquiera cuando Konan la llamó, no quería que la vean llorar.

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Ino golpeaba con insistencia la puerta de la casa de Hinata, había recurrido a ver a su amiga sin haberle llamado antes, y aunque el auto de la familia Hyūga, Ino esperaba que Hinata si se encuentre en su hogar. Habría optado por ir con Sakura al no percibir ninguna señal de movimiento en casa de Hinata, pero desde el principio no quiso ir con ella, Sakura no le daría palabras de aliento o consuelo, Sakura la regañaría por no haberla escuchado. La Haruno siempre estuvo en contra de su relación, a decir verdad, todos sus amigos lo estaban, Hinata era la única que no la criticaba, al contrario, la apoyaba porque creyó en lo que la misma Ino se convenció.

Detuvo sus toques a la puerta cuando ésta se abrió, los ojos perla que la recibieron no eran los que ella esperaba, la persona a la que había encontrado es al primo de Hinata, era Neji Hyūga quien la veía preocupado, tal vez porque todavía continuaba llorando.

—Neji…

—Ino, ¿Qué ocurre?— el castaño se preocupó al ver a la amiga de Hinata frente a su puerta, como su prima recién había salido para una cita de Hanabi, le asustaba pensar que Ino llegaba a casa con malas noticias. Después de no obtener respuestas por parte de Ino, imaginó que debía tratarse de un asunto diferente, su familia ya le habría avisado si algo no iba bien con Hanabi.

—Necesito ver a Hinata, por favor— le pidió Ino a Neji, tratando principalmente de controlar esas lagrimas que en ocasiones continuaban escapando de sus ojos.

—Ven, pasa. Te prepararé un té— Neji se movió un poco para permitirle a Ino avanzar hacia su casa, no la tendría esperando afuera hasta que su prima llegue, sabía bien que Hinata siempre sería amable con sus amigos más cercanos, por lo que él intentaba hacer lo mismo.

Ino se sentó en uno de los sillones de la sala a la que Neji la llevó, la casa de su amiga estaba casi en completo silencio, el único ruido provenía de los movimientos de Neji en la cocina. Hanabi permanecía frente al televisor la mayor parte del tiempo, a la pequeña hermana de Hinata le gustaba ver películas y series mientras hacía su tarea, así que era extraño no verla por ahí, el padre de Neji normalmente pasaba gran parte de su tiempo en el trabajo y en su Dojo, por lo que no era muy frecuente verlo en la casa y Hinata en esos días dedicaba su tiempo a la pintura, imaginaba que debería estar en el patio, pero nuevamente la falta de ruido le hizo darse cuenta de lo obvio.

—Hinata no está en casa, ¿Verdad?— habló la joven Yamanaka desde su lugar, alzando un poco la voz para que Neji pueda oírla bien. Con los minutos estando sola en la sala, Ino había logrado contener su llanto.

—Mi padre y Hinata llevaron a Hanabi a una de sus revisiones médicas— le aclaró Neji, a él por obvias razones no le molestaba tener a Ino en casa, ella le agradaba, no se atrevería a dejarla sola cuando claramente necesitaba la ayuda de alguien.

—Ah, lo siento, será mejor que me retire— murmuró la chica, no le parecía correcto molestar a Neji o a Hinata cuando ellos tenían otros problemas más importantes. No es que Hanabi sea un problema, lo que pasaba es que quienes necesitaban apoyo eran los Hyūga, Hinata no necesitaba tener que lidiar con los problemas de una amiga también.

—No, no te preocupes. Ya casi está tu té— Neji colocó el agua caliente de la tetera en un vaso junto a un sobrecito de té que su padre había comprado para ahorrar tiempo —¿Dos de azúcar?— preguntó el castaño sonriendo.

—Sí, gracias— contestó ella, no quería ser descortés al rechazar el té que Neji ya había preparado.

Neji se acercó a la sala con pasos lentos, sobre la pequeña mesa de centro depositó la bandeja donde llevaba el té. Ino le sonrió un poco al recibir su vaso, se sintió más cómoda cuando Neji tomó asiento cerca de ella —¿Qué te pasó?, ¿Quieres hablar de ello?— indagó Neji sin verla, no quería presionarla.

—La persona de la que estoy enamorada… Nunca me ha correspondido— Ino observó el reflejo en su taza de té, sus ojos volvían a llenarse de lágrimas con tan sólo recordar su última discusión con Obito —Realmente creí que lo nuestro estaba funcionando, pero todo ha terminado— y dolía, cuando ella realmente se esforzó por que su relación funcione, descubrió que para Obito no significó nada.

—Ino…— susurró Neji sin saber que debería decir, él ni siquiera conocía que Ino tenía pareja, obviamente su prima no le contaba sobre la vida de sus amigas.

—Él no me ama, Neji, dice que no me ama. Jamás lo hizo— terminó su té de golpe para poder dejar de lado el vaso en sus manos, no soportaba verse a sí misma tan triste por alguien que no lo merecía.

—Lo lamento, Ino— el ojiperla se acercó para abrazarla, anteriormente le había tocado consolar a su prima en ocasiones, además de que Lee y él también ayudaban a Tenten cuando ella se sentía mal. Tenía un poco de conocimiento sobre lo que debería hacer, aunque eso no quería decir que sea un experto.

—No entiendo por qué, soy inteligente, bonita, alegre— Neji la abrazó con un poco más de fuerza, no le gustaba ver que la chica que le gustaba se encontraba tan triste —Soy una persona agradable, ¿Verdad?— preguntó la joven mientras sentía que su acompañante daba suaves toques en su espalda.

—Lo eres, no hay algo malo en ti— le aseguró Neji, no le importó que las mangas de su playera se mancaran con el maquilladle de Ino, él continuó limpiando sus lágrimas.

—¿Entonces?— quiso saber Ino, no entendía que podían tener mujeres como Rin, Konan o Kurotsuchi que ella no, ¿Por qué no le causaba ni un poco de interés a Obito?

—Ino, existes ocasiones en que por más que lo deseamos, las personas no son para nosotros. Algunas veces tenemos ideales diferentes, o los tiempos no son los correctos— y Neji lo entendía perfectamente, a pesar de que amaba a Ino casi desde que su prima Hinata los presentó, nunca existía el momento adecuado para compartirle a la rubia sus sentimientos.

—Pero lo amo, de verdad lo amo— le dijo ella con cierta desesperación —Sasuke-kun siempre me dijo que él no es para mí, yo solamente…— no logró continuar, no era tan cercana a Neji, no deseaba que él la consuele simplemente por lástima.

—Ino, está bien, puedes confiar en mí— Nejí la miró a los ojos, y por un instante, Ino pensó que Neji podría ser un amigo tan unido a ella como lo era Hinata.

—Yo realmente quería ser importante para él, ser su todo— creció con la idea de que él era perfecto, y la realidad le golpeó de manera cruel. Sus sueños de alguna vez ser feliz a su lado se vieron destruidos en manos del propio Uchiha.

—Está bien, tranquila— Neji acarició su espalda, todavía sin romper el abrazo que compartían. Ino por fin encontraba seguridad desde que se despidió del Uchiha, estar con Neji es lo que necesitaba.

—Desde que soy una niña he soñado con tener un poco de su atención, siempre competía con Sasuke-kun por obtener su cariño— y era divertido demostrarle a Sasuke que ella siempre ganaba, pero debió comprender que su mejor amigo tenía razón al decir que él conocía mejor a Obito. La persona que ella conoció ya no era la misma, no desde aquel incidente con su esposa.

—Todo va estar bien— trató de animarla, porque aunque ahora todo parecían nubes grises, al día siguiente el cielo volvería a estar despejado. Era sólo cuestión de tiempo para que ella lo viera.

—No estará bien, solamente me ilusioné, sabía que no era real y quise arriesgarme— Ino se negaba a separarse de Neji, era de las únicas personas que no la criticaba por sus decisiones, algo que suponía debía esperar del primo de una chica tan amable como lo era Hinata. Ellos eran familia después de todo.

—No todos tienen el valor de arriesgarse, Ino. Eso es lo que te hace a ti una persona muy fuerte, eres demasiado buena para ser real— Ino creyó en sus palabras, sin ser consciente que Neji decía esa última oración por su amor a ella. Para Neji Ino era una mujer sumamente especial, de existir personas perfectas, Ino sería una de ellas, nunca dudaría eso.

—Quiero arriesgarme de nuevo, quiero hablar con él y no dejarlo ir— le confesó Ino, porque necesitaba de una opinión sincera como la de Neji, él al ser tan inteligente debía tener la respuesta correcta.

—Ino, ya dijo que no te ama, es mejor dejarlo ir— le dijo Neji con pena, esperaba que Ino le obedeciera y no se lastime más al buscarlo.

—No es justo, Neji, no es justo— Ino sollozó en los brazos de amigo, era no era la respuesta que ella esperaba, empero, sabía de antemano que era la correcta. Su intento de romance con Obito nunca debió comenzar, ellos habrían seguido siendo felices si conservaban su amistad.

—Lo sé, Ino. Lo sé— Neji suspiró, pidiendo al cielo que Ino pronto esté bien. Le dolía verla sin esa linda sonrisa que siempre adornaba su rostro.

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En la actualidad.

—Después de un año, cuando cumplí dieciocho, volví a contactarlo. Hablamos, y aunque no somos los grandes amigos de antes, recuperamos un poco nuestra amistad— le contó Ino con una ligera sonrisa, su historia no era la mejor, pero se sentía bien al haber superado esa etapa y poder sonreír nuevamente con el Uchiha siendo un amigo. Tardó un año en comprender las acciones de Obito, y al final aceptó que ella tampoco dejó muchas opciones. Cuando Obito la rechazaba de manera no tan mala, ella siempre volvía para intentar salvarlo.

Una sentada frente a la otra, con una malteada y un pastel de chocolate a medio comer, Ino esperaba una respuesta por parte de su mejor amiga. Hinata le veía como si se tratara de una demente, y cuando sus bonitos ojos perla ya no soportaban más, su amiga se refugiaba en picar un poco el pan del pastel.

—¿Por qué me estás contando todo esto?— preguntó Hinata sin verla, ella no quería saber más sobre las mujeres con que su novio salía, mucho menos si un de ellas resultaba ser su mejor amiga. No se sentía bien, creía que le había arrebatado a Ino algo importante, y aunque ella siempre se hacía a un lado por la felicidad de los demás, no creía que ahora pudiera hacer lo mismo, no con Obito. Cuando Ino le presentó a Sasuke y el Uchiha dijo sentirse atraído por ella, Hinata rechazó sus sentimientos para que Sakura sea feliz teniendo una oportunidad, los días en que estaban en secundaria e Ino necesitaba una buena calificación para terminar bien el año escolar, Hinata cambió sus exámenes para que a su amiga aprobara. ¿Por qué Ino le contaba esa historia?, ¿Quería que se hiciera a un lado?, Si ya tenía a su lado a Neji, y ella no estaba dispuesta a alejarse de Obito.

—Hinata-chan sólo quiero protegerte. Él no es bueno para ti— la rubia cubrió la pequeña mano de su amiga con la propia, lo último que deseaba es que Hinata termine igual de herida que ella. Hinata era una persona muy frágil, alguien tan bondadosa como ella no merecía sufrir, e Ino siempre se preocuparía por su amiga.

—¡N-no es verdad!, Obito-kun no es una mala persona— Hinata se levantó de su asiento, derribando por accidente la silla que ocupaba anteriormente.

—Lo conozco mejor que tú— Ino también se levantó de su asiento, golpeando con sus palmas la mesa, esperaba hacer reaccionar a Hinata, pero su amiga le seguía viendo con rencor.

Los clientes que estaban cerca de su mesa las veían con discreción, preguntándose porque esas dos chicas discutían. El mesero que las atendía quiso acercarse, pero no consideraba que el momento sea apropiado.

—No es cierto— murmuró Hinata, apretaba la mesa para contener un poco sus emociones. No soportaba que alguien dijera que Obito era malo, su novio no era perfecto, empero, mostraba que hacía lo que estaba en sus manos para apoyarla en todo. Era Obito quién siempre le ayudaba con su hermana Hanabi, era Obito el que le daba toda la seguridad que necesitaba.

—Por favor, Hinata-chan. Entiéndelo bien, él no te mira como una novia, eres una más de su lista de amantes— Ino dudaba que Obito alguna vez cambiaría, habían pasado dos años desde ese incidente y según Sasuke su primo tenía la misma actitud —Cuando encuentre a una chica que también sea de su agrado, se olvidará de ti. Solamente eres otra de sus sum...

—Estás equivocada, Ino— Hinata no le permitió continuar, sus manos las apretaba con fuerza. Aunque Ino era una de sus mejores amigas, no permitiría que se exprese mal de Obito, Ino no lo conocía como ella —A diferencia de ti, Obito-kun sí me ama— la Yamanaka le miró con sorpresa debido a sus palabras, no esperaba esa reacción de Hinata.

—No pensé que eras tan idiota como para creer que él te ama— le dijo Ino seriamente, y con esas palabras, los ojos de Hinata se cubrieron de lágrimas.

—No es verdad. Obito-kun si está enamorado de mí, él si está enamorado de mí…— lo repetía mientras buscaba en su cartera el dinero de su cuenta, ya no quería escuchar a Ino y sus intentos por hacerla dudar de Obito. Dejó algunos billetes sobre la mesa y después corrió en dirección a la salida.

Ino se arrepintió de haberle dicho esas últimas palabras, Hinata se veía herida, hizo lo contrario a lo que quería. La joven Yamanaka salió detrás de su amiga, sin embargo, fue rápidamente detenida por el mesero que las atendía, Ino maldijo en voz baja y comenzó a buscar su cartera en su bolso.

—Hinata…— susurró preocupada, temiendo que no podría alcanzarla.

La Hyūga había dejado de correr después de creer que existía suficiente distancia de la cafetería, le había escrito a Obito para saber si seguía en su oficina, los fines de semana pasaba menos horas trabajando, e imaginaba que esa no sería la excepción. Su novio le respondió diciendo que llegue a la oficina y que junto a Konan y su abuelo irían a comer. Con ese plan en mente, Hinata sonrió un poco.

—Obito-kun me ama, Obito-kun me ama— Hinata iba por la banqueta, limpiando su ojos perla y abrazándose a sí misma. Obito la amaba, él siempre se lo repetía, no debía dudar de los sentimientos de su novio.

Cruzó la calle porque diviso la parada de autobuses al lado contrario, aunque Obito se ofreció a ir a buscarla, Hinata rechazó su oferta, primero quería tranquilizarse un poco. Repentinamente, los gritos de varias personas y el claxon de un automóvil le hicieron detenerse, giró hacia la derecha, encontrándose con un coche que avanzaba en su dirección.

—¡Hinata!— Ino logró tomar su mano a tiempo, alejándola de la trayectoria del automóvil en el segundo exacto. Ambas tropezaron y cayeron sobre la banqueta, Ino se lastimó sus brazos y Hinata las rodillas.

El automóvil que casi las atropella se estacionó a unos metros, cuando le fue posible frenar se bajó casi de inmediato. Hinata reconoció a Fugaku, y al mismo tiempo agradecía en automático a las personas que les ayudaban a levantarse.

—¿Están bien?— Fugaku se acercó a la Hyūga, era ella a la chica que casi arrolla, y agradecía al cielo que eso no sucedió. Obito estaría muy afectado si algo le sucedía a esa joven, según su padre, ella era la razón por la que Obito se estaba divorciando. Miró también a la chica que evitó lo que pudo ser un fatal accidente, la reconoció también, Ino era de las mejores amigas de su hijo Sasuke.

—Sí, no ocurrió nada malo— le dijo Ino en un intento de mejorar el ambiente, las personas que seguían alrededor parecían querer lastimar al papá de Sasuke —¿Estás bien, Hinata-chan?— Hinata asintió, dándole las gracias para luego alejarse de ella.

—Lo siento, Fugaku-san— la Hyūga se limpió las lágrimas, todavía no se recuperaba de su estado de shock, las imágenes del auto de Fugaku avanzando hacia ella continuaban repitiéndose en su mente —Estaba demasiado preocupada porque voy tarde a la oficina de Obito-san, no miré bien a la calle— se disculpó Hinata, no deseaba seguir dando problemas a personas desconocidas o que apenas y le habían presentado.

—No te preocupes, yo me disculpo por asustarlas— Fugaku se dirigió a ambas chicas, Ino intentaba aparentar verse tranquila mientras Hinata seguía perdida en sus pensamientos —Si quieres puedo llevarte con Obito, voy a verlo por algunos asuntos con mi padre— al mencionar al Uchiha, Hinata por fin le miró, era lo que deseaba, ver a Obito es lo único que necesitaba.

—Gracias, Fugaku-san. Es muy amable— contestó la ojiperla, los curiosos poco a poco se iban dispersando, así que Hinata sentía un poco más de confianza. Estaría bien, si miraba a Obito todo mejoraría.

—¿Necesitas que te lleve también, Ino?— se ofreció Fugaku, quizá primero podría llevar a Ino a su casa y después irse con Hinata a la empresa de su familia. Después de revisarlas más de una vez, sólo encontró algunos raspones en ellas, claro que esperaba que con llevarlas a un lugar seguro se puedan recuperar del susto.

—Creo que me iré en mi auto— respondió Ino, porque notaba que Hinata no se encontraba cómoda a su lado. No la presionaría a estar con ella, no por ahora.

Fugaku acompañó a Ino a su auto, no estaba seguro de que dejarla sola era lo correcto, pero la joven insistía en no ir con ellos. Al final terminó accediendo, dejó a Ino irse y él comenzó a caminar a su auto con una muy asustada Hinata.

—Vamos, Hinata. Tal vez puedas contarme un poco sobre ese proyecto que tiene Obito— le decía Fugaku para distraerla, la abrazaba como lo haría con uno de sus hijos, su único propósito es que la joven deje de temblar con cada paso.

—Sí, señor— murmuró la Hyūga distraída, había visto el auto de Ino incorporarse a la carretera y alejarse de ellos.

Ino aceleró cuando el semáforo se encendió de color verde, no rebasaba el límite permitido, pero en ocasiones parecía que sí.

—Debo llegar antes que Hinata— habló Ino para ella misma, el auto de Fugaku había quedado atrás hace varias cuadras.

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Ino llegó a la empresa de los Uchiha, aliviada al no ver el auto de Fugaku en el estacionamiento. Aunque quiso ir directamente hacia la oficina de Obito, Konan le impidió el paso con el argumento de que primero deberían anunciar su llegada. No sabía si Obito estaba ocupado o no, empero, tampoco se quedaría a esperar tanto tiempo. Cuando Konan caminó hacia la puerta de la oficina, Ino le siguió de cerca.

—Sí, te he repetido que me interesa invertir fuera del país— divisó a Obito sentado frente a su escritorio, dando la espalda a la puerta y hablando por teléfono —No estoy completamente seguro, todavía continuamos haciendo un estudio de mercado— la voz del Uchiha llenaba la habitación, no parecía molesto, así que probablemente tenía una buena conversación —Cuando tenga todo mejor organizado lo presentaré a la junta, no te preocupes, Itachi— Obito finalizó su llamada, aunque todavía no se dió la vuelta, parecía estar entretenido escribiendo en su celular.

—Obito, te están buscando— Konan tocó la puerta, queriendo llamar la atención de su amigo, que sonreía como enamorado a la pantalla de su celular

—Konan, estoy ocupado ahora. ¿Quién me busca en fin de semana?— habló sin interés hacia su amiga, si era su abuelo de nuevo preguntando si ya van a comer, podía esperar un poco más —Hinata dice que llegará pronto, prepárate porque irás a comer con mi abuelo, con Hinata y conmigo— Obito continuó viendo su celular, le era imposible apartar sus ojos de las últimas fotografías que Hinata subió a sus redes, ella aparecía muy feliz pintando con su hermana menor, y también se encontró con la imagen de Hinata sosteniendo a la hija de Asuma y Kurenai.

—Soy Ino, necesitamos hablar, por favor— el Uchiha bloqueó su celular y observó a Ino seguido de Konan. La joven mostraba raspones en sus brazos, y su expresión era como un texto difícil de descifrar.

—¿Es muy importante?— indagó Obito, no pretendía ser grosero con ella, pero ya estaba retrasado en la comida que tenía pendiente con su abuelo. Y odiaba tener que lidiar con un Madara hambriento y enfadado.

—Se trata de Hinata-chan— Ino bajó la mirada, pues sentía que tanto Obito como Konan la observaban con más atención.

—Adelante— respondió el Uchiha, su mirada apática había cambiado por completo, ahora en verdad estaba interesado en lo que ella tenía que decir.

—Estaré por aquí, si necesitan algo— les informó Konan con la sonrisa amable que siempre le acompañaba, Ino se sintió un poco incómoda al ver a la amiga de Obito, ellos dos tenían su historia, y se preguntaba si también hizo mal al contarle a Hinata al respecto.

—Gracias, Konan— la mujer cerró la puerta cuando el pelinegro terminó de hablar, dejando a Obito e Ino solos en la privacidad de la oficina.

—Obito… Cometí un error— su voz fue baja, como alguien a quien le costaba reconocer que se equivocó, y precisamente ese era el sentir de Ino.

—¿De qué hablas, Ino?, ¿Hinata está bien?— Obito se acercó más a ella, se había levantado de la silla desde que la rubia dijo que necesitaban hablar sobre Hinata.

Ino negó varias veces, pronto sus ojos se cubrieron de lágrimas —Yo le conté sobre nosotros, quería protegerla. Hinata-chan no reaccionó bien, y yo tampoco lo hice— admitió avergonzada, su propósito era cuidar de Hinata, y resultó ser ella misma quien la lastimó —Casi la atropellan por mi culpa— sollozó al recordar como su mejor amiga estaba por sufrir un accidente, fue un milagro que las dos estén bien.

—¿Qué?, ¿Dónde está mi Hinata?— Obito tomó a Ino por los hombros, agitando a la chica con desesperación para que deje de llorar y le conteste. Hinata era su nuevo mundo, y no soportaría que le suceda algo malo.

—Ella viene con Fugaku-san, seguramente llegará pronto. Está bien, no se lastimó— si no contaba los raspones en sus rodillas y manos, o el susto que se ambas se llevaron, Hinata estaba en buen estado. Por eso se atrevió a dejar sola a su amiga para ir en busca de Obito y advertirle lo sucedido.

—Hubiera preferido que no le contaras sobre el pasado, Ino. Hinata no es muy fuerte emocionalmente hablando, esto no le hará bien— él soltó a la joven, dando unos pasos para alejarse de ella y tratar de tranquilizarse. Hinata era una joven con poca confianza en sí misma, cualquier comentario lo volvía una realidad que afectaba toda su entorno, hasta el momento no podía ayudarle a olvidar los comentarios de los niños que le dijeron que la veían con un poco más de peso, y ahora llegaba Ino a decirle más sobre sus relaciones pasadas.

—Ya lo sé, pensé que sería lo correcto porque no me gusta tener secretos con ella— Ino estaba verdaderamente preocupada por su mejor amiga, sabía bien que Hinata era más fácil de ser lastimada, por eso quiso advertirle, para que no pase por lo mismo que ella —Solamente quería protegerla de ti— confesó Ino sin verlo, no le agradaba que Obito le dijera lo que ella ya había entendido, cometió un error.

—Reconozco que no me comporté de buena manera contigo, Shisui y yo creímos que sólo de esa manera podrías superar tu enamoramiento. Fue cruel, nunca quise hacerte daño, pero en esa momento de mi vida, para ti era mejor alejarte— Obito se apoyó en su escritorio, ya había tenido una conversación parecida con Ino, cuando después de tiempo ambos hablaron nuevamente para solucionar sus diferencias. Aunque quedaron en recuperar su amistad pasada, Ino confinaba sintiendo cierta desconfianza hacia Obito, y era eso mismo lo que la llevó a tratar de proteger a Hinata.

—Y lo he comprendido, te he perdonado porque gracias a eso conocí a la persona que realmente amo— fue con el pasar del tiempo que decidió conocer mejor a Neji, descubriendo en él la persona que ella siempre había visualizado como ideal. Neji era su compañero, su amigo y el mejor novio que había tenido —No quiero que mi mejor amiga pase por lo mismo, Hinata-chan es demasiado buena como para que juegues con ella— en ese instante, Ino mostró su gran determinación, ella no estaba dispuesta a ver sufrir a Hinata por culpa de Obito o cualquier otro hombre.

—No pienso jugar con ella, estoy enamorado de Hinata— le confesó, siendo totalmente sincero con la joven. Amaba a Hinata, más de lo que alguna vez amó a una mujer, Hinata lo cautivaba con su inocencia y sus ojos de ángel. Sentía que debía protegerla de todo lo que represente un daño, incluso si el peligro es él.

—¿Por qué?— para sorpresa del Uchiha, Ino comienzó a llorar —¿Por qué entre tantas personas te tenías que fijar en mi mejor amiga?— le preguntó, ya no le gustaba Obito, pero le hacía sentir extraña, que Hinata sin querer había obtenido al hombre con que ella fantaseaba.

—Yo no sabía que Hinata y tú eran amigas, únicamente conocía a Sakura— y no mentía, Hinata no solía hablar mucho de sus amigas más que lo necesario, y cuando descubrió entre las redes sociales de su novia una foto de ella acompañada de Sakura e Ino, fue demasiado tarde. Estaba perdidamente enamorado de Hinata, y no planeaba perderla.

—Lo sé, fui yo quien debió decirle desde antes en lugar de guardar tantos secretos— aunque si lo pensaba detenidamente, tal vez fue mejor de esa manera, así Obito y Hinata pudieron conocerse.

—Lo lamento, Ino— se disculpó el Uchiha, no entendía que más podía decir para no herir a Ino, porque creía que con decirle que amaba a Hinata la lastimaba.

—Ni se te ocurra herir a Hinata-chan, o juro que te voy a arrollar con mi auto— Ino limpió sus bonitos ojos, para intimidar a Obito, tenía que alejar esa apariencia triste. Lo golpeó con su dedo índice en el hombro, nuevamente aparecía la Ino Yamanaka que no le temía a nada.

—No lo haré, no es mi intención, De verdad la amo, Ino— Obito sonrió ligeramente, Hinata lo convertía en un adolescente enamorado sin proponérselo. Lo comprobaría si se lo preguntaba a su abuelo o a Konan, los tres coincidíamos en pensar que al fin encontró a la mujer perfecta.

—¿Qué hay sobre tu matrimonio?— lo acusó Ino cruzando sus brazos, Rin era una parte de la vida de Obito, e Ino creía que todavía tenía influencia en la vida del Uchiha.

—Desde hace tiempo intento llegar a un acuerdo sobre el divorcio con Rin, ella todavía no lo acepta— inició su explicación, la separación no estaba siendo tan fácil como creyó —No asiste a las citas que nos asigna el juez— Obito suspiró, ni siquiera cuando Yahiko y Nagato utilizaban sus influencias eso terminaba pronto.

—Imagino que ya no está viviendo contigo— Ino continuaba mostrando su desconfianza, no porque Obito confesaba que se iba a divorciar quería decir que era cierto. Lo mismo le había dicho en el pasado.

—No, le pedí que se retire. Nuestros abogados han recomendado que no nos veamos sin la presencia de ellos— y con esa decisión Obito estaba aliviado, era lo correcto tanto par ella como para él. Así Rin ya no recibiría más ataques de su abuelo, y Hinata podría estar tranquila al saber que ellos ya no compartían hogar —Ella sólo va a la casa si necesita recoger las cosas que le faltan, pero le pedí que sea cuando mi abuelo y yo no estemos ahí— Obito se frotó el cuello, para nadie era un secreto que su abuelo y Rin no se llevaban.

—Claro, a Madara-san no le daría gusto verla— se burló Ino, el abuelo de Obito podía llegar a ser muy malvado si se lo proponía. Su padre le contó que en una ocasión, Madara trató de atropellar al mejor amigo de Obito, sin mencionar todos sus intentos de dañar a Rin.

—Se volvería loco si la mira en casa— reconoció Obito intentando no reír, ese no debía ser un asunto que de gracia, puesto que su abuelo llegaba a ser muy cruel.

—¿Lo de Hinata es serio?, Ella merece una persona estable— Ino le sostuvo la mirada, analizando a Obito tanto como sea posible. Aunque quería creerle, el Uchiha no la convencía por completo.

—Te aseguro que lo es, he estado recibiendo terapia nuevamente, también sigo al pie de la letra mis recetas médicas— habló Ojito, mencionando lo que él consideraba más importante. Su condición lo convertía en un peligro algunas veces, por eso trataba de reducir sus episodios de irá volviendo a sus tratamientos —Quiero que funcione, intento hacer todo bien con Hinata— sonrió al decir su nombre, Hinata era la mujer que lo enamoró y le hizo creer que existía una posibilidad de tener la familia que siempre había soñado.

—Mi amenaza continua, atrévete a tocarle un solo cabello y voy a tomar tus…

—No seas tan agresiva, abejita— le reprendió Obito riendo, si tan sólo Inoichi la hubiera escuchado hablar...

—Hablo en serio, idiota— le gritó Ino enfadada —No le hagas daño a Hinata-chan.

—Estaremos bien, te lo prometo— Obito era sincero, y aún con eso, Ino no lo tomaba en serio.

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Fugaku iba caminando a lado de Hinata, la joven Hyūga ya no temblaba, empero, todavía parecía un poco desorientada. Por más que le había insistido en que sería mejor llevarla a casa, la chica se negaba rotundamente, y lo único que repetía es que necesitaba ver a Obito. El Uchiha al final se terminó rindiendo, tal vez si era buena idea que ellos se vean, porque seguramente su sobrino estaría muy enfadado al enterarse por otros que casi atropella a su novia.

—Yo iré con mi padre, si vas tarde, lo mejor es que te reportes con Obito— le sugirió el Uchiha, haciendo reaccionar a Hinata de su trance. La Hyūga lo miró un momento, los segundos exactos para que Fugaku recordara a la chica como una de las compañeras de Sasuke. Al menos Obito salía con una joven mayor de edad.

—Gracias, Fugaku-san— Hinata hizo una corta reverencia en su dirección, después sus ojos vieron la puerta de la oficina de Obito, estaba ansiosa por verlo.

—No me agradezcas, es lo mínimo que podía hacer— murmuró Fugaku, que también se había llevado un buen susto con el incidente, se prometió a sí mismo que ya no se iba a distraer con el celular mientras manejaba —Ten cuidado— se despidió de ella con la mano, siendo imitado por Hinata.

—Sí— susurró la ojiperla.

Con Fugaku lejos de ella, Hinata fue avanzando rumbo a la oficina de su novio, llegó a la puerta y cuando estuvo por tocar la perilla, Konan le llamó. La mujer de linda cabellera corrió hasta llegar con Hinata, la había detenido porque sabía que Ino continuaba dentro de la oficina, y si ellos hablarían sobre Hinata, obviamente la joven Hyūga debía esperar.

—Hinata, será mejor que esperes un poco— Konan rodeó con su brazo el de Hinata, alejándola lentamente de la puerta, para gran desilución de Hinata.

—Pe-pero yo…

—Obito está en una reunión con un socio, no debemos interrumpir— le explicó a su compañera, que asintió sin ánimo. Konan se sintió un poco culpable al notar a Hinata tan triste —Además, creo que primero te ayudaré un poco— Konan le sonrió, siendo tan encantadora como siempre, y provocando sin querer que Hinata se sienta más pequeña a su lado

—¿Ayudarme?— repitió ella confundido.

—Tus rodillas, parece que te has tropezado. Están sangrando— señaló con su dedo índice hacia las rodillas de la joven, y fue entonces que Hinata se percató de que efectivamente estaba sangrando. Sus piernas ya no se veían tan lindas con la falda que llevaba puesta.

—Yo… No lo había sentido— murmuró para sí misma, estaba demasiado encerrada en sus pensamientos, y admitía que seguía asustada por el accidente con el tío de su novio —¿Obito-san no va a quererme así?— Hinata miró a Konan, ella probablemente conocía mejor a su novio, tal vez quiso decirle de forma sutil que no estaba presentable.

—No es eso, se asustará demasiado si te mira en este estado. Herida y asustada, incluso te ves tan pálida— Konan se separó un momento de ella para ir por su bolsa, ahí es donde tenía guardada la llave que abría el botiquín médico del baño —Ven conmigo— le invitó Konan extendiendo su mano, misma que Hinata tomó.

Hinata siguió a su compañera de trabajo, ambas habían entrado al baño, y ahí Konan le hizo sentarse en un pequeño banco que guardaban debajo de los lavabos. La Hyūga miraba los movimientos de su acompañante, ella había abierto el botiquín que se encontraba en el baño de mujeres, de dónde tomó alcohol, algodones y algunas venditas. Sintió su piel arder cuando Konan pasó uno de los algodones en las heridas de sus rodillas, ella limpiaba sus raspones, y Hinata lloraba por los últimos acontecimientos que le sucedieron.

—¿Te estoy lastimando?— indagó Konan preocupada, no quería tardar demasiado en limpiar sus heridas porque sabía cuánto dolía, pero tampoco haría mal su labor.

—No, lo siento— se disculpó Hinata mientras limpiaba sus ojos, no lloraba por culpa de Konan, sino porque ya no soportaba estar sin ver a Obito. Necesitaba escuchar a su novio decir que la amaba, comprobar que las palabras de Ino no eran ciertas.

—No te disculpes, linda— Konan le miró con comprensión, es como si de verdad estuviera tratando con una amiga y no solamente con una colega del trabajo.

—Necesito ver a Obito-san, por favor— le suplicó Hinata apretando la tela de su falda, se encontraba desesperada, los minutos se estaban convirtiendo en horas para ella.

Konan colocó venditas sobre sus heridas, dejando sus rodillas libres de sangre y de poder infectarse. Hinata le agradeció de inmediato, recibiendo unas palmaditas en el hombro por parte de su acompañante. La mujer se levantó y tomó el alcohol, los algodones y venditas que sobraron para regresarlas al botiquín.

—¿Te hizo algo malo?, Si ese idiota te lastimó yo puedo…

—¿Usted lo sabe?— la Hyūga se sonrojó al realizar esa pregunta, le avergonzaba que Konan siendo una ex de su novio estuviera enterada de su relación con Obito.

—Ambos son pésimos cuando se trata de ser discretos, es evidente el amor que sienten el uno por el otro— le contestó Konan amablemente, recargando un poco su cuerpo en la pared que estaba frente a Hinata, así ambas podían verse. La joven Hyūga le agradaba, había demostrado amar mucho a su amigo según lo que él le contó cuando ella decidió enfrentarlo. Obito no le guardaba secretos, Konan era demasiado inteligente y siempre terminaba descubriendo a su amigo.

—Me gusta mucho, lo quiero tanto— confesó Hinata, un fuerte rubor se extendió rápidamente por sus mejillas, como una señal de que no mentía —Pero yo no soy tan bonita como usted o… Las otras— no quiso decir el nombre de Ino, porque no sabía si Konan estaba enterada de ese asunto, y ella no sería quien revele los secretos de su amiga.

—Tú eres hermosa, Hinata— Konan se acercó a ella, poniéndose de rodillas para tomar las manos de la joven y animarla —Obito te ama, y no solamente por tu gran atractivo, le gusta lo bondadosa que eres, tu gran amabilidad— escondió un mechón de su cabello azabache detrás de su oreja, Hinata se sonrojó un poco más debido a sus palabras y su contacto tan agradable.

—Konan-san— susurró conmovida.

—Deberías escucharlo cuando habla de ti, te ama con gran locura. Yo nunca lo había visto tan enamorado— fue honesta con la ojiperla, no existían motivos para esconder los sentimientos de Obito, su amigo aceptaba abiertamente y ante cualquiera que se enamoró de Hinata Hyūga.

—Necesito verlo, lo necesito— le pidió Hinata, y por su mirada tan suplicante, Konan no logró resistirse.

La mujer de ojos ámbar revisó su celular en busca de noticias de su amigo, encontrando un mensaje donde Obito le decía que ya estaba libre y solamente esperaba a Hinata para que los tres junto a su abuelo vayan a comer.

—Vamos, yo te llevaré— Konan le ayudó a levantarse, consiguiendo que Hinata recupere la esperanza.

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Hinata entró a la oficina de Obito cuando Konan le abrió la puerta, la joven ojiperla corrió de inmediato hacia su novio, abrazándose a él y sin intención de soltarlo. El Uchiha correspondió a su abrazo, acariciando el cabello de Hinata, que se escondía entre sus brazos. Konan permanecía en el marco de la puerta, ella le sonrió a su amigo para después salir y dejarlos solos.

—Hinata, ¿Qué sucede?— la Hyūga sollozaba cada que Obito acariciaba su espalda, había deseado su contacto desde que salió de la cafetería. Obito no comprendía bien que le sucedía a la joven, pero imaginaba que tenía que ver con el incidente que Ino le comentó.

—Lo siento, Obito-kun— ella no lo soltaba, continuaba aferrada al cuerpo de Obito, como si se tratara de una tabla salvavidas requerida enmedio de un mar inmenso —Lo siento mucho— Obito tocó el rostro de Hinata para ayudarle a limpiar sus ojos.

—Está bien, ojos de ángel. No has hecho nada malo— le animó Obito sonriendo, el pañuelo que siempre llevaba en los bolsillos de su pantalón lo había tomado para con el secar las lágrimas de su novia —¿Te lastimaste?, Miré tus rodillas— el Uchiha señaló las heridas que anteriormente Konan había curado, haciendo sonrojar a Hinata.

Obito la llevó hacia uno de los sofá que había cerca de los libreros, el Uchiha se sentó primero para posteriormente colocar a Hinata sobre sus piernas, en esa posición era más sencillo tocar las rodillas de la ojiperla y verificar por sí mismo su daño.

—No importa— Hinata se sentía un poco avergonzada de que Obito tocara sus rodillas, pero tampoco se negaría a qué lo hiciera. Le gustaba ver cómo su novio se preocupaba de verdad por ella

—Me importa demasiado, Hinata— los ojos oscuros de Obito encontraron los perla de Hinata, y ella entendió que Obito iba a seguir insistiendo hasta que ella le confiese que sucedió.

—Solamente me tropecé, Konan-san me ayudó a curar mis heridas— mintió mientras desviaba la mirada, no quería que Obito se asuste como le pasó a ella.

—Ya estás bien, estás conmigo— Obito no dejó de acariciar las rodillas de Hinata, ella aparentemente no quería hablar sobre el hecho de que casi la atropellan, y él no deseaba presionarla a hacerlo. La Hyūga ahora necesitaba apoyo, no un reclamo.

—Obito-kun, dime que me amas más que las otras chicas con quienes has salido. Por favor, dime que me amas más que ellas— Hinata tomó los brazos de Obito, obligando al Uchiha a centrarse en ella, eso era lo único que necesitaba, saber que Obito la amaba y que la prefería sobre cualquier otra chica.

—Hinata, yo te amo. Te lo he dicho antes, nunca había amado a alguien de la forma en que me sucede contigo— cubrió las pequeñas manos de Hinata con las suyas, dudaba que alguna vez se canse de confesarle sus sentimientos, pero creía que le faltaba hacer algo para que Hinata de verdad le crea completamente —Te amo demasiado— besó el dorso de su mano derecha, sonreía al ver los ojos perla de Hinata sin lágrimas.

—Yo no soy como los girasoles que brillan tanto, no soy tan bonita como Ino— Hinata se sentía como una chica común, no tenía la belleza de Sakura o la gran personalidad de Ino, ella era más apagada y pesimista, se rendía fácilmente y necesitaba siempre de que otra persona le apoye para sentirse segura. Tal como lo hacía su primo Neji, su amigo Naruto y ahora Obito —Soy sólo una simple orquídea— a su mente llegaban las palabras en la pijamada de Ino, fue su amiga quien dijo que esas no era flores tan bonitas.

—¿Y si a mí me gustan las orquídeas?— Obito tomó el mentón de la joven, el color negro y el blanco se encontraron para no quererse alejar de nuevo. Justo como el Yin y yang, uno no podía existir sin el otro.

—¿Cómo van a gustarte?, Ino dice que carecen de brillo— Hinata apartó su rostro de las manos de Obito, que de inmediato volvió a acercarla a él. No permitiría que Hinata no le vea directamente, necesitaba que ella se percate de que hablaba en serio.

—No me gustan los girasoles, ojos de ángel. Yo prefiero las orquídeas— el Uchiha robó un pequeño beso de los labios de Hinata, le siguieron sus mejillas, su cuello y de nuevo sus labios. Hinata reía cada que recibía las muestras de afecto de su novio —Son flores hermosas y llenas de vida, son casi tan bellas como tú— ella sonrió feliz por las palabras de Obito, su novio creía que era linda y repetía que la amaba, es justo lo que deseaba oír de él.

—Obito-kun, te quiero— Hinata abrazó de nuevo a Obito, ahora no lloraba, estaba tranquila simplemente disfrutando de su compañía.

—Te amo, Hinata. No dudes sobre lo hermosa que eres, ¿Sí?— ella asintió repetidamente, por segundos se perdía en la mirada de su novio y en sus dulces palabras.

—Te quiero tanto— lo besó al terminar su confesión, porque al fin comenzaba a olvidarse del incidente con el auto de Fugaku.

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Ino caminaba por los jardines de la universidad, había buscado a Hinata por todo los salones e incluso en la biblioteca y la cafetería, su mejor amiga siempre le evitaba. Hinata pasaba mucho tiempo con Sakura, la acompañaba a lugares que no la incluían y le entregaba detalles casi todos los días, como si tratara de animar a Sakura de algo que ella desconocía. También estaba el hecho de que Hinata prefería reunirse en los almuerzos con Naruto y Sasuke. Se detuvo de golpe tras pasar un árbol, en una de las bancas del jardín encontró a Hinata y Naruto conversando, debía ser sobre la escuela, porque Naruto escribía en un cuaderno cada que Hinata hablaba.

—Gracias por ayudarme a estudiar, Hinata-chan. Nuestra última reunión con Sasuke me ha hecho entender los temas mejor que Iruka-sensei— Naruto tomaba las manos de su compañera, celebrando que después de mucho esfuerzo por parte de Hinata y Sasuke, él lograba regularizarse con sus materias. Aunque admitía que resultaba muy difícil concentrarse cuando era Hinata quien le explicaba los temas, se distraía con ella y sus bonitos ojos.

—Me alegra que Sasuke-kun y yo seamos de apoyo para ti, Naruto-kun— Hinata revisaba los últimos apuntes de Naruto, haciendo algunas correcciones y agregando anotaciones que creía podrían servirle.

—Hinata-chan— Ino interrumpió la conversación de ambos, mientras Naruto la saludaba alegremente, Hinata evitaba el contacto visual con ella.

—Nos vemos en clase, Hinata-chan— se despidió Naruto, recogiendo su mochila y el cuaderno que Hinata revisaba. Antes de irse removió un poco el cabello de su amiga, que sonrió y por fin le miró.

—Adiós, Naruto-kun— Hinata agitó un poco su mano, observando como su amigo desaparecía lentamente de su vista.

—Hinata, tenemos que hablar— Ino fue directa con ella, porque temía que Hinata intente escapar de ella con una excusa barata, igual que sucedía últimamente.

—¡Lo siento!— las dos hablaron al mismo tiempo, y con la reverencia que hicieron chocaron sus cabezas. Ambas se vieron mientras reían nerviosas por eso, afortunadamente el dolor por el golpe no era tan molesto.

—Tú primero— le dijo Hinata a su amiga, no planeaba interrumpir a Ino, de verdad quería oír lo que ella tenía que decir.

—Lamento haberte dicho eso, no me correspondía. Clasifiqué a tu novio como el hombre del pasado, claramente él intenta mejorar— no es que le creyera por completo, Ino todavía no se rendiría para descubrir si Obito representaba o no un problema para su amiga. Aunque de ahora en adelante no iba a involucrar a Hinata.

—Yo debo disculparme también, dije que él no te amaba, fue cruel— Hinata bajó la mirada y frotó su hombro derecho, no habría querido herir a su mejor amiga, ella no era una persona que disfrute de lastimar a otros con sus palabras.

—No quiero estar mal contigo, eres mi mejor amiga— Ino la abrazó con fuerza, se sentía bien de recuperar a la Hyūga, Sakura y Hinata eran sus amigas más cercanas, no soportaba estar distanciada con alguna de ellas.

—No dejaremos de serlo por esto, es pasado— Hinata correspondió a su abrazo, sonreía ligeramente, porque de verdad le alegraba saber que Ino y ella podrían seguir siendo amigas.

—Te quiero, Hinata-chan— le dijo a su amiga sin apartarse de ella.

—Yo también te quiero, Ino-chan— contestó la Hyūga siendo sincera.

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Notas de la autora:

• Puede contener errores ortográficos.

• Tarde pero seguro, lamento la demora, pero hasta ahora he tenido tiempo ya que terminé con mi escuela

• Con esta segunda parte queda terminado el especial, espero que les haya gustado :D

• Stand By Your Man es una canción de Tammy Wynette, del año 1969, es preciosa y es mi recomendación para ustedes

• Bueno, aquí descubren que Obito y Shisui pensaron que lo mejor sería que Ino se desilusione de él para romper por completo su enamoramiento. Aunque su plan salió mal y terminaron hiriendo a Ino, ¿Ustedes qué opinan? u.u

• Creo que con este capítulo es más fácil imaginar cómo surgió el NejiIno ;)

Yhomi19: Me alegra saber que te gusta, espero que este capítulo también sea de tu agrado :3

sasuhinas fan: Aww que alegría saber eso :3

Un pequeño guiño a la leyenda del hilo rojo ;D

Obito y Hinata apoyarán mucho a Sakura, ella ya no estará sola, y sobre su abusador, él pagará por lo que hizo, falta menos para eso

Obito si cenará con la familia de Hinata, me parece buena idea escribir sobre ello

Ino si lo amaba, pero bueno, terminó con el corazón roto. Afortunadamente encontró a la persona correcta para ella, Neji :,)

Son adorables juntos, y conforme avanza su confianza podrán irse revelando más secretos ;)

Gracias a ti por el apoyo

Los invito a leer otras de mis historias en lo que esperan por esta :D

Si fueran tan amables de dejarme un review la verdad que me animaría mucho, y sería un gran apoyo si agregan la historia a sus favoritos :D también en su lista de alerta para no perderse de las actualizaciones ;)

Nos leemos en la próxima actualización n.n