Después de cenar y disfrutar en familia, Draco llevo a Scorpius a la habitación para cumplir con la promesa de contarle una historia. La historia de Hermione y él.
-¿tu madre no te lo ha contado? –pregunto Draco ayudándolo a subir a la cama.
-sí, pero quiero escucharlo de ti. –respondió mirando a su padre con una sonrisa.
Draco asintió con una cálida sonrisa.
-está bien. –dijo sentándose en el borde del colchón, frente a su hijo. –bueno… tu madre y yo nos conocimos en el colegio. En Hogwarts. No estábamos en la misma casa. Tu madre era una Gryffindor y yo, un Slytherin. Sin duda alguna no podríamos ser amigos. –aseguro.
-¿Por qué? ¿Por qué no podías ser amigo de mamá?–pregunto Scorpius con las cejas fruncidas, confundido. –mi mamá dijo que tu fuiste su amigo… ¿mi mamá me mintió? –dijo en shock.
Draco se maldijo por dentro; ya que no le pregunto a Hermione que tanto le había dicho a su hijo y por lo confundido que estaba Scorpius, ella no le había contado toda la historia a su hijo.
-no, Scorpius. Tu madre no mintió.
Scorpius respiro profundamente.
-al principio no éramos amigos, no hasta finales de nuestro tercer año.
Scorpius asintió, mirando a Draco con interés.
-¿Por qué al principio no?
-porque al principio nos separaba la enemistad de las casas. También por los amigos que en ese tiempo tu madre tenía…
-¿no te gustaba los amigos de mamá?
Draco asintió con las cejas fruncida.
-nunca me agradaron. Es más por la causas de esos amigos tenía muchos enfrentamiento con tu madre. Siempre que tenía problema con uno de sus amigos, tu madre salía a defenderlo.
Scorpius frunció las cejas.
-¿le hiciste daño a mamá?
Draco lo miro fijamente por un momento hasta que asintió, decidiendo ser honesto con su hijo.
-no con hechizos o maldiciones. Pero si le hacía daño insultándola de cosas muy feas y desagradables…
-¿Por qué? ¿Mamá no te gustaba? –pregunto Scorpius sorprendido.
Draco ladeo una pequeña sonrisa.
-así es. En ese tiempo, yo pensaba y actuaba de manera muy diferente a como soy ahora, Scorpius.
-¿Cómo eras antes? –pregunto su hijo con curiosidad.
-era un niño muy engreído y orgulloso que pensaba que el mundo me pertenecía y que todos estaban bajos mis pies. Era muy malo, Scorpius. –respondió Draco con sinceridad.
-¡oh!... ¿pero ya no eres así, verdad? Porque a mamá no le gustarías. –le comento Scorpius con una ansiosa mirada.
Draco sonrió.
-no, ya no soy así. Cambie. Y sé que a tu madre jamás me hubiera aceptado si me comportara como antes. –aseguro.
Scorpius asintió con una sonrisa.
-a mamá no les gusta las personas que son así. –afirmo. –entonces… ¿Cuándo cambiaste para que le gustaras a mamá?
Draco ladeo una cálida sonrisa.
-tu madre es la razón, Scorpius. Aunque existían muchas cosas que nos separaba a tu madre y a mí, había algo que me inquieta desde que la conocí.
-¿Qué cosa?
-su personalidad.
Scorpius lo miro confundido.
-veras, tu madre era diferente a todas las demás chicas del colegio y de la que alguna vez yo conocí. Jamás se dejó intimidar por mí. Nunca me tuvo miedo a pesar de la familia que provenía o del dinero que tenía. Además era la mejor en el colegio. Cada vez que se enfrentaba a mí, no necesitaba una varita para dejarme mal. Solo tenía que abrir su boca de sabelotodo y me destruía.
Scorpius sonrió.
-a mamá no le gusta que el tío Blaise le diga sabelotodo… mamá lo hechiza cuando no lo soporta y la tía Daphne se enoja con él. Es muy divertido.
Draco sonrió.
-por lo visto tu tío Blaise te cae muy bien.
Scorpius asintió con felicidad.
-el tío Blaise me divierte mucho cuando nos visita… -pero su semblante cambio y miro a su padre preocupado. -¿te molesta que me guste el tío Blaise?
-no, todo lo contrario. Estoy feliz de que te lleves muy bien con el tío Blaise; ya que él es mi mejor amigo.
-qué bueno…. –dijo Scorpius relajando de no haberlo ofendido. Pero miro a su padre con las cejas fruncida. –entonces si mamá y tú no se gustaban, ¿Cómo se hicieron amigos?
Draco sonrió.
-por lo visto eres igual a tu madre. No se te pierde una.
-¿y eso es malo?
-no, es maravilloso de que te parezca a ella. –afirmo.
Scorpius sonrío orgulloso.
-aunque tu madre y yo nos separaba muchas cosas, no podía negar que me llamaba la atención de que fuera la mejor. A pesar de que pensaba que yo debía ser mejor. -comentaba Draco con sinceridad. –pero con el tiempo fui cambiando… especialmente cuando Hermione me dijo algunas verdades que solo ella me podría decir en la cara.
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1994. Hogwarts.
Draco se dirigía hacia su sala común cuando alcanzo a ver a Hermione sin la compañía de sus amigos.
-¡Granger! ¡Granger! ¡Granger! ¿Qué sorpresa que no tienes a tus guardaespaldas escoltándote? –dijo burlonamente, cerrándole el paso a la castaña.
Hermione lo fulmino con la mirada.
-no sé de qué estás hablando, Malfoy. A diferencia de ti nunca he necesitado, ni necesitare guardaespaldas que me protejan. Se defenderme muy bien. –ladeando una burlona sonrisa. –no recuerdas el golpe que te di.
Draco lo fulmino con la mirada e hizo una expresión de desdén.
-ni creas que se me ha olvidado lo que me hiciste, maldita sangre sucia.
Hermione rodo los ojos.
-si vas a empezar con los insultos Malfoy mejor quítate de mi camino. No tengo tiempo para tus repetitivas tonterías. No se lo permito a mis amigos, menos lo permitiré contigo. –comento con aburrimiento. –cuando tengas algo nuevo que insultarme sabes a donde puedes encontrarme. –dijo, empujando al rubio aun lado.
Draco lo miro sorprendido, pero molesto por su osadía de haberlo empujado. Siguiendo a la castaña a pocos pasos, la jalo por mano y la empujo contra la pared. Hermione se sorprendió por su acción y más al tener muy de cerca Draco, pero recuperándose rápidamente, fulmino con mirada al rubio.
-suéltame, Malfoy. Y aléjate. ¿O es que acaso se te ha olvidado que te da asco estar cerca de una sangre sucia como yo?
-no se me ha olvidado que eres una sangre sucia, pero eso tiene solución. Solo me tengo que bañar cuando regrese a mi habitación. –respondió Draco soltándole la mano, pero manteniendo su posición.
Hermione bufo, masajeándose la muñeca de la mano.
-aléjate, Malfoy y déjame en paz. Tengo cosas más importantes que hacer que estar aquí, contigo. –ordeno.
Draco frunció las cejas, molesto.
-mira, Granger. Tú no me das órdenes. Si quiero puedo tenerte aquí y no podrás hacer nada.
Hermione lo miro con atención, analizándolo hasta que suspiro.
-Estas tan aburrido de tu vida que me buscas a mí para divertirte, Malfoy. Pero te advierto que mi única diversión son los retos que se me presenta y no en cualquiera tontería que haga perder mi valioso tiempo. –aconsejo.
-no soy tus amiguitos, Granger. No soy el torpe de la comadreja, ni el vago de Potter. Puedo mantenerte el paso sin problema. –aseguro Draco con una altiva sonrisa.
Hermione ladeo una burlona sonrisa.
-por supuesto. Y los unicornios vuelan.
Draco frunció las cejas, molesto por el comentario burlón de la castaña.
-aléjate, Malfoy. O te hechizare. –amenazo con seriedad.
Draco arqueo una ceja, sonriendo de lado.
-no creo que lo hagas, Granger. No te meterías en problema por faltar a las reglas.
Hermione lo miro con burla.
-te sorprenderías de las cosas que soy capaz de hacer, Malfoy. –aseguro. –mis compañeros y mis amigos entendería porque tuve que hechizarte… con solo mencionar tu nombre, mis problemas se acaban.
Draco bufo y se alejó un poco, mirando a la castaña con desdén.
-y dicen que los Slytherin somos retorcidos.
Hermione lo miro con seriedad.
-una casa no dictamina la clase de persona que es cada mago y bruja, Malfoy. Soy Gryffindor, pero eso no indica que voy a ser menos inteligente, menos trabajadora o menos astuta. Soy lo que quiero ser, no lo que esperan que deba ser. –afirmo con vehemencia.
Draco sonrió burlón.
-ahora me vas a decir que sucede lo mismo con la sangre, Granger. Porque eso solo son estupideces que solo tú te las cree. Los sangre puras somos mejores que cualquiera otra sangre. Los demás son solos escoria. –aseguro con desdén.
Hermione se encogió de hombro.
-cualquiera puede creer en lo que quiera, Malfoy. Pero solo la verdad se rebela cuando la realidad se presenta. –comento la castaña tranquilamente. –ahora si me disculpa, tengo un examen al que debo prepararme. –dijo alejándose del rubio, pero atenta de algún hechizo que podría lanzarle por la espalda.
-vete, sabelotodo. Eres una pérdida de tiempo.
Hermione siguió su camino, sin inmutarse ante el comentario.
-maldita sangre sucia, piensa que sabe todo. –dijo Draco malhumorado.
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3 días después
Draco entro a la biblioteca en busca de su víctima. Había pensado mucho sobre como vengarse de la castaña, por lo que pensó que tomaría su tiempo en preparar un plan para avergonzarla frente a todo el colegio en el siguiente año escolar. Caminando por los estantes, encontró a Hermione que devolvía algunos libros. La bruja al verlo acercarse, bufo.
-piérdete, Malfoy. –ordeno, dándole la espalda.
Draco sintió ganas de responderle con un improperio, pero pensando en su plan respiro profundamente.
-pero que sucede contigo, Granger. Yo solo he venido a decirte que te perdono por el golpe que me diste…
Hermione se giró y lo miro sorprendida.
-¿Qué dijiste?
Draco rodo los ojos, exasperado.
-que te perdono por el golpe que me diste…
Hermione lo miro con suspicacia.
-además sé que me lo merecía, no debí burlarme por la sentencia de muerte de ese pájaro. –añadió rápidamente.
-¿a qué estás jugando Malfoy? –pregunto Hermione mirando alrededor, preocupada de que el rubio haya preparado alguna trampa para burlarse de ella.
-no estoy jugando a nada, Granger. Solo estoy siendo sincero. –aseguro Draco con seriedad mirándola fijamente con sus ojos grises.
Hermione le mantuvo la mirada hasta que frunció las cejas, desconcertada por el cambio repentino del mago.
-está bien. Acepto tu disculpa, Malfoy… Espero que tú también aceptes la mía.
Draco sonrió de lado.
-ya te dije. Te perdono.
Hermione asintió, pero se mantuvo alerta mirándolo con suspicacia.
-mmm… ¿puedo saber porque ese cambio repentino, Malfoy?
Draco se revolvió el cabello en señal de frustración.
-¿Cómo te lo digo?... mmm…. Bueno he pensado mucho sobre lo que me dijiste la última vez y quiero… ¿Cómo te lo explico?... yo quiero conocerte y entender porque mi familia habla mal de los san… bueno así como tú. –dijo incómodo.
Hermione la miro sorprendida, pero con mucha desconfianza.
-no puedo creer lo que dices, Malfoy. Tú de todos los Slytherin sangre pura haya cambiado de idea de unos día para otro….
-no he cambiado de idea, Granger. –corrigió. –Solo he dicho que he pensado en lo que me has dicho y la única manera para poder entender desde tu punto de vista sobre lo que crees es tratar de conocer de tu mundo. –aseguro Draco con "sinceridad"
Hermione tenía dudas sobre sus palabras, no sabía que creer.
-¿y cómo piensas entenderme, Malfoy? –pregunto con curiosidad.
-bueno… creo que para entenderte podríamos hablar y que me digas de tu mundo… no sé creo que sería la forma más normal para conocerte…
-¿Cómo amigos? –pregunto Hermione dubitativa.
-no. –respondió Draco rápidamente. –no como amigos, sino conocidos o algo así. –explico. –ya te dije quiero entenderte, no ser tu mejor amigo. No tengo ningún interés de reemplazar a tus guardaespaldas. –aseguro haciendo una mueca.
Hermione lo miro fijamente, notando que el rubio era sincero y no trataba de ocultar su desagrado sobre lo que creía. Suspirando profundamente.
-espero no equivocarme contigo, Malfoy. Pero está bien. Podemos conocernos. Puedo enseñarte sobre mi mundo y tú puedes enseñarme sobre el tuyo. Yo también quiero entender a los estilistas como tú.
Draco lo miro sorprendido al ver que la castaña estaba creyéndolo, pero rápidamente enmascaro su reacción.
-debo ser sincero. No pensé que aceptaría, Granger. Y menos tratándose de mí.
Hermione se encogió de hombro.
-tú te ofreciste Malfoy, porque no aceptar y aprovechar el conocimiento desde tu posición.
Draco lo miro en shock, pero sonrió de lado.
-si no fuera por tu sangre, creo que podrías haber encajado muy bien entre los Slytherin.
-no sé si sentirme insultada o alagada con tu comentario.
Draco sonrió con petulancia.
-alagada por supuesto. No cualquiera puede ser un orgulloso Slytherin, Granger.
Hermione bufo.
-sí, claro. Si fuese así, no estaría tus guardaespaldas en las mismas casas.
Draco hizo una mueca.
-tienes un punto, pero eso solo demuestra que el sombrero es defectuoso y no sabe seleccionar como debería ser.
Hermione ladeo una pequeña sonrisa.
-si, en eso tienes razón.
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-después de esa genuina sonrisa que me dedico tu madre, sentí que mi corazón se detuvo. –aseguro Draco ladeando una cálida sonrisa.
-¿Por qué? –pregunto Scorpius con interés.
-yo no estaba acostumbrado de ver sonrisa genuina como la de tu madre…
-¿ni siquiera la de mi abuela? –pregunto su hijo sorprendido.
Draco negó con la cabeza.
-sonreía, pero solo cuando estaba muy feliz. Lo que pocas veces en realidad sucedía. –aclaro. –y mis amigos, incluyéndome éramos muy reservado. Excepto cuando hacíamos algo malo. Pero no lo calificaría como una verdadera sonrisa. No cuando vi la de tu madre.
-¡ah!
Scorpius sonrió, pero miro a su padre con preocupación.
-a pesar de la sonrisa que mamá te dio, ¿tú le hiciste daño como planeabas?
Draco hizo una mueca, pero sonrió.
-no, Scorpius. No lo hice. –aseguro. –en realidad caí en mi propia trampa.
Scorpius frunció las cejas, confundido.
-cuando comencé a tratar con tu madre, descubrí algo nuevo que yo jamás pensé encontrar.
-¿y que fue?
-tener una verdadera amiga. –aseguro con sinceridad.
-¡oh!
Draco asintió con una sonrisa.
-con tu madre podía ser yo mismo. No tenía que fingir interés en cosas que realmente me importaba poco. Siempre podía hablar de cualquier cosa. Y cuando algo le molestaba de mí, me lo decía sin titubeo… A tu madre no le importaba si venia de una familia acomodada superior al de ella, simplemente me trataba como su igual. Nunca busco agradarme como lo hacía la mayoría de las personas que me rodeaban… A pesar de ver mis defectos, tu madre me aceptaba tal y como era.
Scorpius ladeo una sonrisa.
-mamá dice que tú fuiste su mejor amigos en el colegio. Dijo que siempre ha sido muy especial para ella.
Draco sonrió.
-y ella lo es para mí… tu madre es una persona grandiosa que soy afortunado de tenerla. Primero como mi mejor amiga, luego como mi novia… si eso no hubiera sucedido así no hubiera tenido la oportunidad de tenerte a ti. Eres el mayor regalo que la vida nos ha dado, Scorpius. Estoy muy feliz de que sea el producto del amor que tu madre y yo compartimos. –aseguro Draco con un nudo en la garganta.
Scorpius se incorporó y rodeo el cuello de su padre, abrazándolo.
-te amo, papá.
Draco lo estrecho, abrazándolo con cuidado. Sonriendo.
-y yo a ti, campeón. Te amo.
Por un momento permanecieron abrazados hasta que escucho bostezar a su hijo.
-ya es tarde, Scorpius. Es hora de descansar. –ordeno Draco con tono suave.
-pero no has terminado la historia. –se quejó el pequeño.
Draco sonrió, ayudándolo a acomodarse en la cama nuevamente.
-no te preocupes por eso, tenemos todo el tiempo para seguir con la historia. Pero por hoy ya hemos terminado. Ahora descansa.
Scorpius asintió con una pequeña sonrisa.
-está bien, papá. Pero… puedes quedarte mientras me duerma.
Draco ladeo una sonrisa, acariciándole la cabeza.
-no hay problema, campeón. Ahora cierra los ojos y descansa.
Scorpius sonrió e hizo lo que su padre le ordeno.
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Hermione sonrió al ver a Draco salir con cuidado de la habitación de su hijo.
-¿no tuviste problema en que se durmiera? –susurro Hermione mirando un momento a su hijo.
-no. Estaba cansado así que suspendimos la historia y lo dejamos para mañana.
Hermione asintió.
-¿y cómo te fue?
Draco bufo.
-porque no me advertiste que Scorpius solo sabía de algunas cosas y no de todas.
Hermione sonrió.
-porque para mí, nuestra amistad empezó un tiempo muy diferente al tuyo… todavía recuerdo cuando me confesaste lo que habías pensado hacerme. Así que pensé que la persona correcta para contar la verdadera historia eras tú. Yo solo le di algunos detalles a Scorpius y lo anime que te preguntara cuando te conociera.
Draco lo miro sorprendido.
-¿sabes lo retorcida que suenas, Granger? –pregunto.
Hermione amplio una sonrisa. Draco bufo.
-sigo pensando que el sombrero debería ser reparado, esta defectuoso. –afirmo el rubio molesto.
Hermione se tapó la boca, ahogando una carcajada. Draco hizo una mueca, pero ladeo una sonrisa.
-¿sabes que no me olvidare de esta, verdad? –pregunto arqueando una ceja.
Hermione sonrió.
-lo sé, pero ya veremos si será más incómodo de lo que ha sido tu conversación con Scorpius. –desafío con suficiencia.
Draco ladeo una petulante sonrisa.
-recuerda que soy un Slytherin, Granger. Me gusta salirme con la mía.
Antes que Hermione le respondiera, Narcisa apareció sonriendo.
-por lo visto te fue bien contándole la historia a mi nieto.
Draco hizo una mueca mientras que Hermione sonrió.
-no diría que le relate una historia, más bien respondí a su interrogatorio cada vez que mencionaba algo que le provocaba interés.
Narcisa ladeo una cálida sonrisa.
-es normal para su edad, querido. Scorpius está en una edad que pregunta muchas cosas que le llama su atención y si a eso le añadimos que quiere conocerte, pues tendrás una larga lista que responder.
Draco asintió.
-no tengo problemas en que me conozca, pero me cuesta tratar de explicarles algunas cosas que él pueda sentirse incomodo conmigo… -confeso con sinceridad.
-no te preocupes, Draco. Solo habla con él con sinceridad como sé que lo has hecho y deja que fluyas las cosas entre ustedes…
-Hermione tiene razón hijo. Lo mejor que puedes hacer por Scorpius es ser sincero por él, por el futuro que le depara. Los tres sabemos que nunca podremos proteger a Scorpius de los comentarios malicioso que lo rodeara cuando este en el colegio, pero podremos prepararlo para ese momento. –aseguro Narcisa con seriedad. –solo siendo tú mismo podrás construir una fuerte relación con mi nieto. Una que con toda la malicia del mundo no podrá destruir. –dijo tomándole la mano a su hijo.
Draco le apretó la mano.
-es lo que más quiero, mamá. Que Scorpius pueda confiar en mí, que sepa que siempre estaré para él sin importar la situación en la que se encuentre. No quiero que él repita mi historia. Quiero que sea una mejor persona de lo que yo podría ser algún día. –aseguro con anhelo y sinceridad.
Narcisa asintió, pero parpadeo algunas veces reprimiendo algunas lágrimas.
-mi nieto lo será. Porque te tiene a ti querida y a ti hijo para que lo sea. –afirmo mirando a la pareja.
Hermione y Draco sonrieron.
-y a ti, Cissy. Tú ha sido, es y será siempre importante en la crianza de Scorpius. Sin su consejo, no creo que hubiera sido fácil para mí de poder criar a Scorpius como lo fue con su ayuda.
-es verdad, mamá. Has sido el pilar fuerte en nuestra familia. Scorpius aprenderá el amor de la familia, porque tú ha sido ese ejemplo para seguir.
-creo que me van a ser llorar a estas hora de la noche. –se quejó Narcisa, pero ladeando una cálida sonrisa.
Draco la abrazo.
-llorar no tiene hora, mamá. Especialmente si es por alguno bueno.
-lo sé… -respondió su madre, sonriéndole. –pero aun así prefiero sonreír de felicidad que llorar.
La joven pareja sonrieron. Despidiéndose para ir a descansar, Narcisa se fue a su habitación.
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Mientras entraba a su habitación, Hermione noto la expresión de pesar en Draco.
-tu madre es una gran mujer, Draco.
-lo sé, pero ha tenido que soportar tanto durante mucho tiempo. Más que todo esto 5 años que no pude estar con ella.
Hermione asintió.
-es verdad, pero ahora está aquí. Y para ella es lo más importante, Draco. –aseguro–no se puede recuperar el tiempo, pero si se puede intentar aprovechar cada minuto que te brinde estar con las personas más importante de tu vida.
Draco asintió, suspirando profundamente.
-siempre sabes que decir.
Hermione negó con la cabeza.
-solo no quiero que vivas encadenado con el pasado, Draco. Quiero que vivas el presente con tu familia y con las personas que te importamos.
Draco la miro fijamente por un momento hasta que levanto su mano y acaricio la mejilla de Hermione.
-cuando conversaba con nuestro hijo le dije que era muy afortunado de tenerte… -ladeando una sonrisa. –No creo que esta vida será suficiente para saber cuan afortunado soy, pero no quiero seguir perdiendo más tiempo para seguir descubriéndolo... –afirmo inclinándose y besándola con amor.
