Besándola apasionadamente, Draco tomo su cabeza entre sus manos, profundizando el beso. Poseyéndola. Hermione se estrechó contra él, colocando sus manos sobre su torso, sujetándose en el t-Shirt. Cuando les hizo falta el aire, se separaron. Pero Draco continuo besándola por la oreja, haciendo gemir suavemente a la castaña. Feliz por la respuesta, le quito la bata de dormir y continúo bajando, besándole el cuello.
Dejándose llevar por los besos y caricias que Draco le hacía, Hermione metió sus manos bajo el T-shirt tocando su cintura subiendo por su torso, sintiendo su cuerpo tonificado.
Con deseo de sentir la piel de Hermione, Draco se separó un poco. Dándose cuenta que Hermione estaba vestida con un pijama sexy de color verde.
-me encanta lo que veo. –dijo con una voz ronca.
Hermione sonrió, sonrojada. No solo por la palabra de Draco, sino por la mirada apasionada que le dedicaba.
-lo escogí pensando en ti. –declaro.
Draco le sonrió.
-bueno…es una lástima que me esté estorbando. –comento quitándole la pijama lentamente, dejándola solo en braga.
Hermione se sintió cohibida por lo que cruzo sus brazos, cubriendo sus pechos.
-no, no lo hagas, Hermione. No me niegues ver lo que es mío. –ordeno mirándola fijamente.
Hermione se sonrojo tanto que sintió sus mejillas arder, pero lo obedeció. Descruzando sus brazos, miro a Draco con atención. Mirando su reacción al ver su cuerpo un tanto diferente por el embarazo. Pero no necesito que Draco le dijera nada; ya que el tono gris de sus ojos se volvió más oscuro, su mirada hambrienta y su respiración más pesada.
Cuando Draco la miro, Hermione se sintió paralizada. Su cuerpo expectante al siguiente movimiento que daría. Sin quitar su mirada sobre la castaña se quitó toda la ropa, dejando con clara evidencia de que estaba excitado. Draco se sintió satisfecho al ver su creciente deseo en su mirada, verla tragar en seco y contener el aire. Sin romper la intensa atmósfera que se había creado, Draco se acercó lentamente. Acechándola. Hermione inclino su cabeza hacia arriba cuando él quedo frente a ella.
-algunas veces cuando me dejaba llevar por mis deseos en prisión, te imagina hacerte mía de todas las formas posible que un hombre puede tener a su mujer. –susurro con una ardiente mirada.
Hermione sintió que la parte baja de su vientre se contrajo.
-¿y tú, Hermione? ¿Pensaste mucho en este momento? –pregunto acariciándole el cuello, sin quitar su mirada sobre ella.
Hermione se estremeció por su caricia.
-si… -respondió con la voz ronca después de haber tragado en seco.
-bien… -susurro en un tono satisfecho.
Dándole una casto beso, Hermione se sorprendió cuando Draco la giro y la estrecho contra él. Levantando sus manos, acuno los pezones y los acaricio. Haciendo que los pezones se irguieran. Hermione apoyo su cabeza sobre el torso del rubio y se arqueo, buscando más cercanía de las manos del rubio mientras apoyo sus manos sobre los brazos de él.
-están más grande… -susurro sobre su oído.
-es… ¡ah! Es por Scorpius… -explico con dificultad.
Draco ladeo una sonrisa satisfecha.
-han quedado perfectas. Pueden llenar las palmas de mis manos. –aseguro, apretando ligeramente los pezones.
Hermione jadeo.
Continuando con su exploración, Draco fue bajando una de sus manos por la cintura lentamente hasta que llego a la braga.
-dime, ¿ya estas húmeda para mí, cariño?
-com… prue… ba… alo por ti mis… mo. –respondió Hermione con osadía.
Draco le mordió ligeramente la oreja, sonriendo cuando la escucho gemir.
-ah mi querida valiente, no intentes tomar el control. Yo soy quien está a cargo. –afirmo, estrechándola entre sus brazos y deteniendo sus caricias. -¿entendiste?
-si… -gimió con frustración.
Draco sonrió.
-ahora respóndeme, ¿estas lista para mí, cariño?
-si…
Draco metió su mano bajo la braga, llegando hasta la húmeda intimidad de la castaña. Hermione contuvo el aliento al sentir uno de su dedo introducirse lentamente. Pero jadeo cuando Draco comenzó a bombear con su dedo mientras sintió por la espalda su miembro endurecerse más de lo que ya estaba.
Sintiendo el deseo de poseer a la castaña en todo lo sentido, introdujo un segundo dedo. Su otra mano continúo acariciando y apretando suavemente sus pezones alternativamente mientras que con sus dientes mordía ligeramente su oreja y su cuello. Sin querer evitarlo, se movió frotando con su miembro las nalgas de la castaña. Hermione enterró sus uñas sobre los brazos de Draco cuando se sintió abrumada por las caricias y besos que le estaba dando. Gimió sin contenerse, dejándose llevar por Draco.
Al sentir los músculos internos tensarse después de haber bombeado con su tercer dedo introducido y tocar su punto sensible, Draco se detuvo antes que Hermione alcanzara el clímax.
-no... –jadeo Hermione con frustración.
Draco la giro, mirándola fijamente con una letal sonrisa.
-tranquila, cariño. Voy hacer que llegues, pero quiero ver tus ojos cuando lo hagas.
Hermione se sonrojo más de lo que se encontraba.
-ahora acuéstate en el centro de la cama. Quiero verte. –ordeno con una ardiente mirada.
Hermione se sintió tan atraída por él que aun sintiéndose avergonzada al estar casi desnuda bajo la atenta mirada del rubio, camino y se subió a la cama. Draco se quedó quieto, solo mirándola por un momento hasta camino donde ella sin quitar su mirada, viendo cada una de su reacción. Guardando en su memoria ese momento especial.
Hermione sentía latir su corazón con tanta prisa al ver como Draco se acercaba a ella, lentamente. Mantuvo su mirada sobre él cuando se colocó a su lado de rodillas.
-no cierres los ojos o tendré que parar, cariño. Y eso me obligara a empezar de nuevo ¿Está bien?
Hermione asintió, pero al ver a Draco entrecerrar los ojos esperando una respuesta vocal, la castaña trago en seco.
-si… -murmuro.
Draco sonrió satisfecho. Inclinándose sobre ella, la beso apasionadamente. Hermione correspondió a su demanda hasta que sintieron separarse por la falta de aire. Sin embargo, Draco continúo besándola por el cuello hasta llegar a uno de sus pezones. Mientras con su boca piñizcaba y se amantaba de uno, su mano jugaba con la otra.
Hermione gimió, arqueándose contra Draco mientras sus manos revolvían su rubia cabellera.
Después de haber estado dando atención a los pezones, Draco continúo explorando con su boca por su vientre y le dio un casto beso antes de mirar a Hermione.
-aquí estuvo nuestro hijo… y muy pronto estará otro. –declaro sin titubeo.
Hermione lo miro por momento hasta que ladeo una cálida sonrisa.
-lo estará. –apoyo.
Draco sonrió, volviendo su atención sobre el cuerpo de la castaña. Con sus manos, le quito la última prenda que le quedaba. Abriendo las piernas, se colocó entre ellas. Dándole una rápida mirada a la castaña, hundió su cabeza y empezó a lamer sin piedad su intimidad.
Hermione jadeo y se retorció por la maravillosa sensación que Draco le estaba proporcionando. Sus manos agarraba frenéticamente el cubrecama. Cuando Draco combino sus movimientos con su lengua y dedos, Hermione intento cerrar las piernas. Pero él no se lo permitió, manteniendo sus piernas abiertas para él. Mientras con su boca jugaba con su clítoris, sus dedos bombeaban una y otra vez haciendo que Hermione gimiera sin control. Tocando varias veces el punto de placer de Hermione, Draco observo con atención cuando gimió fuerte al llegar al clímax. Hermione trato de mantener sus ojos abiertos, pero el éxtasis era tan bueno que no pudo evitar cerrar los ojos con fuerza.
Draco sonrió, acomodándose sobre ella. Mirándola con atención, veía con fascinación sus pezones que subían y bajaba con cada respiración rápida que hacía. El sudor que cubría desde su frente bajando por el cuello hasta perderse sobre la cama. Sus mejillas muy sonrojadas y su cabello un poco alborotado.
Ladeando una maliciosa sonrisa, pensó que pronto la cabellera castaña estaría más alborotado. De eso, él se iba a asegurar. Espero hasta que sintió a Hermione lograr recuperarse.
Abriendo sus ojos, Hermione miro fijamente los hambrientos ojos de Draco.
-tendré que enseñarte a tener más control, cariño. –comento acariciándole la cara. –no quiero que nadie nos escuche cuando te esté haciendo mía en algún rincón…
Hermione abrió sus ojos, sorprendida. Sintió sus mejillas arder. Cuando estaba por hablar, Draco le cayó con un casto beso.
-ya te dije que tuve muchas fantasías por cumplir, cariño. Te haré mía como lo… estoy… haciendo… ahora… –aseguraba penetrándola lentamente, haciéndola gemir al sentir cada dureza y palpitaciones de su miembro invadir poco a poco su cuerpo.
-mírame. Quiero que me veas cuando te hago mía. –ordeno con una respiración pesada.
Hermione lo obedeció. Mirando cada gesto de Draco. Observo gimiendo, el esfuerzo que hacía Draco para controlarse y no lastimarla con cada embestida que le hacía.
-¡ah!
Draco la beso tierna, pero apasionadamente. Tratando de trasmitir cada sentimiento de amor y cariño a Hermione.
-ya estoy completamente dentro de ti… He vuelto a casa. –dijo con satisfacción.
Hermione sonrió, atrayéndola hacia ella con sus brazos y piernas enrollándose en su cuerpo.
-bienvenido. –dijo mirándolo fijamente.
Draco ladeo una cálida sonrisa.
-gracias por esperar por mí.
-lo haría si otra…
Draco le coloco un dedo, silenciándola.
-no, no volverá ocurrir, Hermione… nunca más tendrás que esperarme. No permitiré que me alejen de ti. –aseguro Draco con determinación.
Hermione asintió, sonriendo.
-no nos volverán a separar. Eso está hecho. –apoyo.
Draco frunció las cejas al ver la mirada de suficiencia de Hermione.
-no sé cuáles son tus planes, Granger… –siseo. –pero no quiero que pienses en nada más que nosotros en esto momento... –ordeno penetrándola.
Hermione abrió los ojos, gimiendo. Sus uñas se enterraron en la espalda de Draco.
-solo siente… siente como te hago mía… siente como tu cuerpo me reconoce… y anhela más por mí… siente como tu cuerpo trata de retenerme… siente, cariño…. Siente… –dijo penetrándola lentamente al principio, pero fue aumentando cada embestida.
La habitación solo se escuchaba los cuerpos chocar, los gemidos cada vez más fuerte resonar. Draco y Hermione mirándose con muchas emociones. Amor, calidez, pasión, felicidad. Sus corazones bombeaban no solo por el acto de hacer el amor, sino por sus sentimientos que los desbordaban.
Apoyando su cabeza con la de Hermione, Draco miro fijamente a sus ojos marrones. Sin perder cada expresión de la castaña mientras llegaba al orgasmo. Dando un par de estocada más, Draco se dejó llevar en su propia liberación. Apenas manteniendo su peso para no aplastarla, Draco se colocó a un lado sin separarse de Hermione.
Poco tiempo después de haberse recuperados, se miraron con una cálida sonrisa.
-te amo… -dijeron al unísono.
Los dos sonrieron ampliamente. Estaban felices de poder estar nuevamente juntos a pesar que intentaron separarlos.
Después de hacer el amor nuevamente, cayeron rendidos.
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Después de la medianoche, Hermione se despertó sobresaltada cuando sintió a Draco moverse bruscamente en la cama y jadeando de dolor. Prendiendo la lámpara de noche, Hermione se preocupó al ver que Draco estaba teniendo alguna pesadilla. Estaba sudando. Pensando lo peligroso en despertar a Draco de ese estado, pero sin tener alguna mejor opción que hacer Hermione lo llamo y empezó a zarandearlo por los brazos.
Unos cuantos intentos después, Draco abrió los ojos y se incorporó rápidamente. Hermione se quitó, evitando ser golpeada por la cabeza de él.
-tranquilo, Draco. Estabas teniendo una pesadilla. –dijo suavemente, pero mirando con preocupación al rubio.
Draco trato de controlar su alterado corazón, tomando varias respiraciones profunda hasta que se logró calmar un poco. Hermione le brindo un vaso de agua.
-toma un poco.
Draco lo agarro y bebió pequeños sorbos hasta que se lo termino.
-¿estas mejor?
Draco asintió, pero no la miro. Pasando su mano sobre su rostro, Draco mantuvo los ojos cerrados por unos momentos hasta que los abrió y la miro. Hermione vio sus ojos grises atormentado.
-hace mucho tiempo que había dejado de tener una pesadilla… pensé que ya lo había superado. –comento Draco molesto.
-¿quieres decirme de que se trata?
Draco negó con la cabeza, pero suspiro profundamente.
-cuando estuve en prisión me atormento muchas cosas. Desde lo que viví por causa de Voldemort hasta el día de tu visita.
Hermione frunció las cejas.
-no me malinterpretes, no porque fuiste. Sino lo que para mí significo ese último día que te vi…
Hermione lo miro desconcertada.
-para mí, ese día significo el peor día de mi vida… mi sueño de poder estar contigo para siempre y de formar una familia se esfumaba ante mis ojos sin poder hacer nada para evitarlo… lo peor de imaginarme que tu ibas a realizar tu vida… -mirando a Hermione con las cejas fruncida. –sé que sonara egoísta de mi parte. Pero cuando te soñaba con tener una familia sin mi… deseaba que nunca pudieras ser feliz… que nunca me olvidaras y así como yo vivía atormentado con no estar junto a ti… deseaba que así mismo tu vivieras de la misma manera… -ladeo una sonrisa, pero carente de felicidad sino de desdén. –retorcido verdad. Te dije que hicieras tu vida sin mi, pero realmente no era lo que yo quería decir.
-¿y que realmente hubieras querido decirme ese día? –pregunto Hermione sin mostrar ninguna emoción.
Draco lo miro en silencio por un momento antes de responderle con una profunda sinceridad que se reflejaba en sus ojos.
-quería decirte que solo yo podía hacerte feliz… que esperaras por mi. Que nunca me olvidaras… que vivieras de nuestros recuerdos hasta que saliera de prisión.
Hermione inclino la cabeza mirando fijamente el suelo de la habitación. Draco se preocupó de haber molestado a la castaña al verla muy seria.
-no debí haberlo dicho de esta manera, Hermione… -comenzó a disculparse, Draco pero fue interrumpido por la castaña.
-¿Qué tiene que ver lo que me has dicho con la pesadilla que estabas teniendo? –pregunto mirándolo con atención, ignorando lo que había dicho.
Draco pasó su mano sobre su cabello con frustración.
-porque estoy dañado, Hermione. Lo que viví cuando apareció Voldemort, cuando me alejaron de ti, cuando estuve en prisión. Todo ha sido un tormento. La impotencia que sentí en cada momento. La impotencia que siento ahora mismo al darme cuenta que también me quitaron la oportunidad de estar en la vida de Scorpius desde que fue concebido. Solo me ha hecho ser más retorcido. Si supieras todo lo que quiero hacerte por todo estos años que estuvimos lejos uno del otro, te alejarías de mi ahora mismo.
-dímelo, Draco. No tienes por qué callar ahora y no ser sincero conmigo. No lo hiciste en su momento cuando me pediste rehacer mi vida por el hecho de que creíste correcto que eras lo que debías decirme. Ahora es el momento para que seas sincero conmigo y me digas lo que realmente quieres hacerme. –comento Hermione con las cejas fruncida.
Draco se acercó a ella, quedando a un par de centímetro de su cara. Sus ojos grises fijo en la mirada marrón de Hermione.
-quiero mantenerte solo para mi… quiero tenerte encerrada para que nadie se acerque a ti… quiero atarte a la cama, hacerte mía una y otra vez para que no te puedas levantar y así nunca te alejes de mí… -ladeando una sonrisa de desdén. –te das cuenta, Hermione. Ya no soy adecuado para ti. Ya no soy el Draco que conociste hace años atrás. Solo me he convertido en un maldito loco que quiere controlarte porque no quiero vivir nuevamente con la impotencia de no tener en control todo a mi alrededor… Temo hacerte daño, Hermione. No quiero que me odies. Y menos quiero perderte para siempre. –aseguro.
Hermione levanto su mano y le acaricio la cara, pero manteniendo sus miradas conectadas.
-desde el momento en que te vi después de tanto años, supe que habías cambiado. No solo físicamente, sino tu ser interior cuando vi tu profunda mirada. Letal. Dura. Sospechaba que los años que estuviste en prisión te podrían afectar, pero me doy cuenta que solo habías reprimido muchas cosas en tu vida y en prisión relució todas tus angustias y preocupaciones. –comento con sinceridad. –al igual que tú, yo también he cambiado Draco. Durante estos años tuve que volverme más fuerte, más astuta, más fría para proteger a mi familia. He planeado meticulosamente algo que pronto llevare a cabo contra Harry y su familia, y no será agradable. Especialmente a sus hijos… -aseguro. –aun cuando sé que no será agradable, no quiero dar marcha atrás. No porque no pueda, Draco. Sino porque no quiero… porque quiero vengarme. No por justicia, sino por venganza… crees que eres retorcido y no adecuado para mi… yo pienso todo lo contrario, Draco. Todos tenemos un lado oscuro. –ladeando una pequeña sonrisa. –no me importa que quieras controlarme porque sé que nunca me harás daño. Confió en ti, Draco.
Draco lo miro sorprendido.
Hermione se colocó a horcajadas sobre su regazo, pasando sus brazos por su cuello y sus piernas enrollando en su cadera.
-no me importa que te quieras hacer cargo de todo. Entiendo porque y lo acepto… te acepto tal y como eres Draco. No pienso alejarme de ti. Ya lo hemos estado por mucho tiempo. No pienso seguir perdiendo más tiempo con las sombras del pasado. No quiero que ni tu ni yo sigamos viviendo encadenado al pasado, solo quiero vivir nuestro presente y nuestro futuro. –aseguro apoyando su cabeza sobre la de él, manteniendo sus miradas conectada demostrando su sinceridad en cada palabra. –solo quiero que seas tú mismo, Draco. No quiero que sientas la necesidad de ocultarme lo que siente en realidad solo por el temor de perderme. –ladeando una petulante sonrisa. –recuerda que nunca lograste intimidarme. Menos lo harás ahora que hemos pasado por tantas cosas, Draco.
Draco hizo una mueca, pero sonrió.
-confía en mí, Draco. Así como yo lo hago contigo. –dijo con seriedad.
Draco suspiro, dándole un casto beso.
-lo hago, Hermione. Por eso quise ser honesto en decirte lo que pienso… lo que deseo. –afirmo. –no quiero que te hagan daño a ti, ni a mi familia. Ya lo hicieron. No quiero que se vuelva a repetir. Y aunque te harás cargo de vengarte. No puedo dejar de pensar en una forma de hacerles pagar por mí mismo lo que Potter y sus amigos nos hicieron… no puedo olvidarlo.
Hermione asintió.
-lo sé y lo entiendo, Draco. Es tu derecho. Solo te pido que hagas lo que hagas, seas cuidadoso.
Draco lo miro sorprendido.
-¿no intentaras detenerme?
Hermione negó con la cabeza.
-ya te lo dije, es tu derecho Draco. Tú fuiste el mayor afectado por sus mentiras y omisión. Pagaste una condena que no fue justo para ti mientras ellos continuaron sus vidas como si no valieras nada. No pienso interceder por ellos. No lo merecen.
Draco sonrió con sorna.
-yo temiendo asustarte de lo que pienso realmente. Y tú tan tranquila como si estuviéramos hablando del tiempo… -mirándola con una ardiente mirada. –Te amo Hermione Granger. Eres tan perfecta para mí que no sé qué he hecho en esta vida para tenerte junto a mí… -declaro con sinceridad antes de besarla apasionadamente.
Hermione le correspondió de la misma manera.
Separándose, Draco le beso por el cuello mientras con sus manos le recorrió las piernas, subiendo por la cintura hasta llegar a sus nalgas y apretándosela ligeramente. Entre besos y caricias, Draco la giro colocándola sobre la cama. Hermione lo miro con deseo mientras respiraba rápidamente.
-gírate, cariño. Colócate sobre tus manos y rodillas. –ordeno Draco con una mirada expectante.
Hermione lo miro por un momento hasta que se giró, colocándose como quería. Conteniendo la respiración sin darse cuenta, Hermione se estremeció al sentir una mano de Draco acariciarla por la espalda. Colocándose entre sus piernas, Draco se inclinó sobre ella y le beso el cuello hasta acercarse a su oído.
-mírame, cariño. –susurro mientras una mano le acaricio el vientres bajando hasta su intimidad.
Hermione gimió, pero giro su cabeza mirando a Draco con atención. Él le sonrió.
-te amo. –dijo, penetrándola.
Hermione gimió, agarrando la sobrecama con fuerza. Draco se apretó contra ella, sosteniendo su cuerpo y manos firmemente.
Dejándose llevar por Draco, Hermione le siguió cada ritmo que imponía. Solo sintiendo cada embestida, los pequeños besos sobre su cuello y espalda, y su mano acariciar su punto más sensible.
Draco cambio de posición, penetrándola con un nuevo ángulo. Hermione gimió más fuerte al sentir la punta de su pene tocar su punto más sensible. Draco continúo penetrándola con más rapidez y demanda.
Al alcanzar el orgasmo con un fuerte grito, Hermione apenas logro mantenerse sobre sus rodillas por causa de las manos de Draco que sostenía su cintura. Él la embistió una vez más, alcanzando su propia liberación.
Sintiéndose drenado, Draco se derrumbó logrando apenas de no aplastar a Hermione. Arrastrándola con él, quedaron acostados de lado. Draco la estrecho por su cintura con fuerza como si temiera que ella se alejara de él.
Al recuperarse un poco, Draco miro a Hermione. Levantando su mano, aparto un mechón de pelo castaño de la frente. Mirando los ojos marrones de Hermione, le acaricio con mucha delicadeza la cara.
-eres mía, Hermione… sigues siendo mía. –afirmo con contundencia.
Hermione levanto su mano, acariciando su serio rostro.
-soy tuya, Draco. Siempre seré toda tuya. –aseguro, ladeando una sonrisa. –te amo.
Draco sonrió, besándola con amor y ternura.
Acomodándose, Hermione gimió suavemente. Draco la abrazo, estrechándola contra su cuerpo.
-¿piensas dormir estando unido a mi? –pregunto Hermione avergonzada.
Draco sonrió.
-hemos estado desnudo y hemos hecho el amor varias veces, ¿y te avergüenza dormir de esta forma, Hermione? –pregunto con burla.
-Draco… -dijo sonrojada, pegándole suavemente la mano.
Draco soltó una pequeña carcajada, pero la estrecho contra él. Apoyando su mentón en la cabeza de la castaña.
-me gusta así… ¿te molesta?
-no, me gusta sentirme protegida por ti. –respondió Hermione apoyando tranquilamente su cabeza en el torso de Draco, cerrando los ojos.
Por un momento, la habitación se quedó en silencio.
-te protegeré, Hermione. Te lo prometo. –murmuro el rubio con determinación.
-lo sé… sé que lo harás. –susurro Hermione entre sueño.
Draco sonrió, apoyando relajadamente su cabeza sobre la almohada apagando mágicamente la luz.
-lo haré. Juro que lo haré.
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Al día siguiente, Hermione se encontraba en el estudio conversando por la red Flu con su abogado Adrien.
-muy bien, señor Rousseau. Necesito que me haga un favor.
-¿si?
-el sobre que le entregue, envíelo.
-como usted diga, señorita Granger. ¿Necesita algo más?
-no, eso es todo por ahora, Rousseau. Que tenga buen día.
-igualmente señorita.
Hermione asintió, desconectado la comunicación.
-es hora de mostrar que hasta los héroes pueden sangrar… -comento con frialdad mirando la foto de Harry y Ron siendo elogiado por su gran desempeño en su última redada.
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Gracias Pos sus comentarios y por seguir esta Historia.
Próximo Capitulo, Viernes.
Saludos y Cuídense.
Malfoy-Granger
