Hola a todos! Feliz Navidad.

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Después de haber terminado de celebrar en el bar, Draco junto a sus amigos regresaron a la casa. Despidiéndose de ellos y de sus suegros, converso con su hijo hasta que se durmió.

-mamá, ¿sabes a donde esta Hermione? –le pregunto Draco al salir de su habitación.

-ella está en el estudio, querido. Dijo que terminaría pronto con algo que Daphne le encargo y que subiría. –respondió Narcisa.

Draco asintió con una sonrisa.

-quería darte las gracias por haberme hecho el favor de haber traído la sortija…

-no tienes nada que agradecer, cariño. Yo sabía que no ibas a tener tiempo de buscarlo. Conozco muy bien a John y Annie. Sabía que ellos vendrían antes de la hora prevista. Hermione es igual a ellos. –aseguro con una divertida sonrisa.

Su hijo sonrió.

-me alegro mucho que ellos te hayan dado la oportunidad de conocerte y de llevarse bien contigo.

-no solo eso, creo que puedo contar con John como alguien que podría darme consejo cuando lo pueda necesitar.

-me da gusto que te lleves bien con él. Es un buen hombre. Annie ni se diga. Es cálida y muy sincera. Ella se ha convertido en una gran amiga para mi. Sabe escuchar y sabe que palabras decir para animar en lo malos momentos.

Draco lo miro con cariño.

-estoy feliz de que hayas encontrado una verdadera amiga, mamá. Y más de que durante este tiempo de mi ausencia has estado rodeado de personas que de verdad vale más que un billón de galeones. –le dijo dándole un cálido abrazo.

-yo también estoy muy feliz, hijo.

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Después de despedirse de su madre, Draco busco una botella de vino y dos copas, y se dirigió al estudio.

-¿interrumpo? –dijo abriendo la puerta.

-para nada, Draco. Ya he terminado aquí. –respondió Hermione guardando un archivo en su portafolio.

-¿quieres acompañarme a una velada? –le pregunto levantando el vino y las copas.

Hermione sonrió.

-por supuesto, pero vamos a la entrada.

-me gusta la idea.

La pareja se dirigieron al porche y se sentaron en unos cómodos sillones. Draco sirvió el vino en sus copas.

-quiero brindar por nosotros. Por nuestro nuevo comienzo. –dijo chocando su copa con la de Hermione.

La castaña asintió con una sonrisa.

-por nuestro nuevo comienzo.

Al terminar de beber, Draco miro a Hermione con seriedad.

-debo decirte algo que nos sucedió cuando estuvimos celebrando en el bar

-¿Qué paso? –pregunto Hermione con las cejas fruncidas.

-me encontré con Potter y la comadreja.

-¿Qué?

Draco asintió.

-intentaron provocar una pelea y culparme a mí.

Hermione la miro con preocupación.

-tranquila, no sucedió nada grave. El dueño del bar intercedió por mí ante los aurores. Ellos se encargaron de sacar a Potter y su compinche del bar.

Hermione asintió.

-ellos me estaban acusando sobre las fotos que salió publicado en el periódico de ayer… -dijo mirándola fijamente. –Tú tuviste que ver con eso, ¿verdad?

-así es. Es lo único que encontré para desacreditarlo ante la comunidad y ante su familia.

-¿crees que funcione en algo? –pregunto Draco arqueando una ceja. –la comunidad aun lo sigue amando.

Hermione ladeo una sonrisa de superioridad.

-más bien digamos que está divido las opiniones. Y si se usa correctamente la información, se mantendrá así por mucho tiempo. –afirmo.

Draco asintió, pero estaba preocupado que de alguna manera Potter encontrara la forma de vengarse contra ellos.

-no te preocupes, Draco. Harry no podrá vincularnos en nada. Me asegure de no dejar ningún cabo suelto. Sé que Harry no es un idiota. Él tendrá sospecha de nosotros, pero no podrá hacer nada. Además tengo un contacto en el profeta y se encargara de seguir los pasos de Harry y su amigo. Cada cosa que haga será publicada. De ahora en adelante será más famoso que nunca. –aseguro Hermione.

-¿de qué contacto me hablas? –pregunto Draco con las cejas fruncidas.

-tu y yo la conocemos… -respondió la castaña con una sonrisa.

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6 de enero de 2001

Restaurante, Londres

Hermione estaba tomando una taza de té cuando una señora de cabellos negros y lentes se colocó frente a ella.

-¿Qué sucede Skeeter? Acaso me tienes miedo, después de esto. –dijo burlona la castaña mientras señalaba el periódico.

La bruja se sentó frente a ella.

-por supuesto que no, señorita irritante. Solo escribí la verdad de su vida. –respondió erguida.

Hermione ladeo una fría sonrisa.

-tu verdad está muy lejos de mi realidad, Skeeter. No tienes ni una pizca de idea.

La bruja frunció las cejas.

-recuerdo que haces muchos años te dije que no te volvieras a meter conmigo, pero al parecer ya no te importa lo que te dije esa vez.

-ya no cuentas con el apoyo de tus amigos, no puedes hacerme daño. –aseguro con altivez.

-¿eso crees? –pregunto Hermione con una ceja arqueada, pero con una sonrisa. –si te digo que cuento con el apoyo del ministro Kingsley.

La bruja palideció.

-eso es mentira. Solo estas fanfarroneando. Si eso fuera cierto, estarías trabajando en el ministerio.

-no, querida Skeeter. No es así. Podría haberle pedido el favor al ministro sin importar las mentiras de mis examigos, y él me lo hubiera dado. Pero se presentó algo mejor que trabajar en el ministerio y lo tome. Ahora tengo una mejor posición. Cuento con el recurso suficiente para desaparecerte sin dejar rastro. –aseguro Hermione con tranquilidad.

La buja la miro asustada con los ojos abiertos.

-pero si te cite aquí, no fue para amenazarte. Lo hice para formar una alianza entre nosotras.

-¿alianza? –pregunto la bruja desconcertada.

Hermione asintió.

-en el mundo no mágico hay un dicho que dice… el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Tú y yo tenemos en común sobre Potter y sus amigos.

La bruja lo miro con interés.

-así que deseas vengarte de ellos. Dime, ¿Qué sucedió entre ustedes para que se separa el trio de oro?

-no pierdas el tiempo, Skeeter. A su debido tiempo lo sabrás. Ahora dame tu respuesta puedo contar contigo o te quito de mi camino.

Skeeter la miro con mucha atención, estudiándola. Notando la mirada determinada en la joven bruja.

-está bien, Granger. ¿Qué quieres que haga?

-lo primero dejar de escribir sobre mi vida y de estar siguiendo mis pasos. Para ti, yo no éxito. No vuelvas a inventar romances donde no la hay. –respondió con frialdad, empujando el periódico contra la bruja. –y segundo harás todo lo que te diga. Si eres buena, te daré una verdadera noticia que no tendrás que inventar para ganarte popularidad. –aseguro Hermione con una sonrisa.

La bruja lo miro con interés.

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-Skeeter a regañadientes me tuvo que obedecer. Antes de la publicación de ayer, limpiamos su imagen de mentirosa desde hace más de un año. Era necesario para darle veracidad a la publicación que daría. Además ella era quien me mantenía al tanto si alguno de sus colegas investigaba sobre mi o tu familia… -afirmaba.

-ahora entiendo porque Potter y la comadreja desconocen de ti.

Hermione asintió.

-era necesario tener un contacto en el profeta, pero no podría ser cualquiera. Skeeter era mi mejor opción; ya que era la única que estaba en contra de Harry. Los demás se la pasaban alabándolo… con la bomba que publico ha dividido las opiniones no solo en la comunidad, sino entre sus compañeros. Hoy Harry está recordando que un solo desliz puede tener grave consecuencia. Que la fama que él y Ron han construido están frágil que si cometen otra estupidez se puede ir a la mierda en cualquier momento.

-No creo que Potter o el impulsivo de la comadreja se arriesguen. –aseguro Draco.

-lo sé, pero con esto no podrán intentar algo contra ti. No si quieren recuperar el favor por lo menos más de la mitad de la comunidad mágica. Y conociendo más o menos a Harry, sé que lo hará por el bien de su hijo.

-yo prefiero no confiarme y mejor mantener un ojo sobre él. –comento Draco con seriedad.

Hermione sonrió, apoyando su cabeza sobre su hombro.

-lo sé, es por eso que ahora que te encargaras de todo te daré el contacto que se encargó de conseguir las fotos que facilite a Skeeter. Es muy bueno en su trabajo.

-está bien, pero hay algo más que debo decirte. –dijo Draco con seriedad haciendo que Hermione se separara de él y lo mirara con atención.

-¿sobre qué?

-sobre lo que publico Skeeter en esa época. Potter me hizo llegar ese periódico donde supuestamente salías con alguien.

-¿Qué? Harry es un vil, maldito. –dijo la castaña molesta.

-lo es y se merece todo lo que le está sucediendo, pero tengo algo que confesarte que hice cuando salí de prisión.

Hermione frunció las cejas.

-¿Qué hiciste?

-te fui a buscar a la casa de tus padres.

La castaña la miro sorprendida.

-¡que!

Draco asintió.

-no creí encontrarte, pero aun así me fui a la casa de tus padres y espere un tiempo para ver si lograba verte…

-pero no fue así… -dijo Hermione ladeando un pequeña sonrisa.

-en realidad si logre verte, pero no quise acercarme cuando te vi con Scorpius y la hija de Tori. –comento Draco apenado. Hermione lo miraba con atención. –cuando te vi con los niños, pensé que habías continuado con tu vida. Pensé que te habías olvidado de mi para siempre. La publicación de Skeeter y ver a los niños me confundieron…

Hermione se levantó del sillón muy seria. Draco hizo lo mismo, abrazándola.

-perdón, no debí dudar de ti. Ahora sé que Scorpius en realidad es mi hijo y que tus padres solo le estaban haciendo un favor a Tori de cuidar a su hija… Yo te falle. Lo siento, Hermione.

Los dos se quedaron en silencio, pero pensando demasiadas cosas. Draco estaba preocupado de haber decepcionado y disgustado a su prometida hasta que la sintió relaje contra él.

-no estoy molesta contigo, Draco. Solo estoy molesta conmigo misma por no haberme dado de cuenta lo que podría ser capaz Harry de hacer. Pensé que estando lejos de ti y de no intentar contactarme contigo, te dejaría en paz. Pero no lo hizo y te siguió fastidiado la vida.

Draco la giro, mirándola fijamente.

-no todos miran o piensas como tú lo haces, Hermione. Eres tan fuerte y a la vez tan sensibles que personas como Potter o la comadreja te cuesta comprender y conocer como son verdaderamente. Yo no soy bueno como tú, por eso sabía que esas sabandijas no aceptarían nuestra relación y harían lo imposible para separarnos. Lo intentaron, mas no lo lograron. Y jamás lo harán. -aseguro Draco con determinación. –confía en mi…

Hermione ladeo una cálida sonrisa.

-sabes que lo hago, Draco.

Él sonrió.

-¿Qué hice para merecerte?

-amarme. Solo eso.

-y es lo mejor que he hecho en mi vida, mi querida leona. –afirmo dándole un casto beso. –ahora respóndeme, ¿Por qué no me has reclamado sobre lo que te confesé?

Hermione ladeo una sonrisa condescendiente.

-si a mí me hubiera pasado lo que te paso, creo que hubiera pensado lo mismo. Creo que hubiera pensado que el amor que nos profesábamos no era lo suficiente fuerte para haber esperado por mí por lo cinco años de encierro. –comento con sinceridad.

Draco asintió.

-cuando te vi con los niños y lo feliz que estabas, pensé que ese barco había zarpado. Pensé que Potter y la comadreja se salieron con la suya… antes de poder ir a donde mi madre, me tomo tiempo calmarme. Camine por un largo rato hasta que estuve listo para reencontrarme con mi madre, pero jamás pensé ser recibido por nuestro hijo y por ti en la misma casa de mi madre. –dijo sonriendo con cariño. –eso ha sido la mejor sorpresa que la vida me ha dado al salir del infierno. Y no lo cambiaría por nada en el mundo. –aseguro.

Hermione sonrió, pasando sus brazos alrededor de su cuello.

-te amo, Draco Malfoy. Pero solo por esta vez te paso que hayas dudado de mi por las circunstancias. Si vuelve a ocurrir, tendré que castigarte.

Draco ladeo una sonrisa.

-te prometo que no volverá a suceder, Hermione Granger. Pero solo por curiosidad… ¿cuál sería mi castigo? –pregunto estrechándola entre sus brazos.

-todavía no lo sé… -susurro al tener a Draco muy cerca de besarla.

-bueno ya veremos si podrás pensar en una forma cuando te esté haciendo mía. –murmuro antes de besarla apasionadamente, olvidándose de toda sus conversaciones.

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Poitiers, Francia

Draco miraba con admiración la empresa que su madre y su prometida había creado mientras escuchaba con mucha atención a Hermione sobre cómo estaba organizado todo. Mostrándole cada departamento y los encargados principales de cada uno, y con quien tendría que trabajar muy de cerca para aprender el teje y maneje de la empresa.

Aunque la mayoría de los empleados lo recibieron con cortesía, pudo darse cuenta que un par de magos estaban incomodo con su presencia. Pero decidió ignorarlos.

Hermione le explico que todos los lunes realizaban una reunión con todos los encargados para dar un informe sobre cada uno de los departamentos. Sea de los empleados o de cualquiera circunstancia que se podía presentar; ya que cada departamento administraba grandes informaciones sobre la firma de Diamant's. Por lo que Draco presencio y aprobó al terminar la reunión.

-ha sido una buena idea estar en contacto con los encargados. Creo que sin esta reunión estarías ignorante de lo que pasa en tu propia empresa. –aseguro.

-sí, cuando comenzó a crecer el negocio y haber adquirido algunas adquisiciones. Tu madre y yo temimos que la administración de los negocios se nos saliera de control por cosas pequeñas que nosotras no podías estar al tanto, por lo que decidimos hacer estas reuniones al principio de la semanas. Algunas como hoy son rápidas, pequeñas cosas que ajustar. Pero ha habido momentos que nos toma más tiempo.

Draco le tomo su mano y se la apretó.

-mi madre y tu han hecho una gran trabajo y la verdad estoy muy impresionado por todo lo que han logrado en estos años. Espero poder estar a la altura.

Hermione ladeo una sonrisa.

-sé que lo estarás cuando aprendas todos. Te llevara un poco de tiempo, pero sé que lo harás.

-solo tú puedes tener tanta confianza en mí.

Hermione negó con la cabeza, sonriendo.

-no solo yo, sino tu madre y tus amigos. –afirmo.

Draco sonrió, inclinándose para besarla pero no pudo al escuchar la puerta ser tocada. Hermione dio permiso para que pasara.

-disculpe, señorita Granger. Pero ya están aquí todos los gerentes. –le comunico Marie Jean, su secretaria.

-está bien, Marie. Hazlo pasar.

La secretaria asintió, saliendo. Hermione miro a Draco que lo miraba, esperando una explicación. Ella sonrió.

-cada principio de mes, me reúno con los gerentes del hotel así como los de pociones. Aunque Theo y Blaise se están encargando de administrar algunos de los negocios este sigue siendo la casa matriz. Cada movimiento que se realiza en los negocios se registra aquí. Cada inversión, cada adquisición o cambio inmobiliario, todo debe ser registrado aquí para evitar fraude o ser acusado de eso.

Draco asintió, levantándose junto a su prometida para recibir a los magos y brujas. Al terminar de Hermione presentarlo a cada uno, Draco se dio de cuenta que todos lo miraban preocupados.

-señores y señoras, hoy el señor Malfoy nos estará acompañando. Pero quiero que sepan que aun con su presencia, la reunión se dará igual que siempre. –aseguro Hermione.

-disculpa mi indiscreción, Hermione. Pero puedo preguntar porque el señor Malfoy, está aquí. ¿La señora Malfoy piensa retirarse? –pregunto Antoine, gerente del hotel de Francia.

-no, la señora Malfoy no va a retirarse. –afirmo. –y si el señor Malfoy está aquí es porque lógicamente como hijo de la dueña algún momento heredara los negocios, pero antes de hacerlo quiere aprender todo sobre lo que en algún momento administrara. –respondió con seriedad. –y esto va para todos ustedes. No deben preocuparse por sus puestos de trabajo. Siempre y cuando sigan cumpliendo con sus responsabilidades, no veo porque deban hacerlo. ¿No es así, señor Malfoy? –le pregunto a su prometido.

-así es, señorita Granger. Espero poder cumplir con las mismas expectativas que mi madre tiene con ustedes y de llevarnos bien cuando tome control de todo. Por ahora les aseguro que solo será un aprendiz más y no tengo ninguna intención de estorbar en sus labores. –aseguro Draco con una expresión afable.

Los gerentes le asintieron antes de mirar a Hermione.

-muy bien, si ha quedado claro. Empecemos con la reunión. –dijo mirando a una bruja de cabello y ojos negro, piel blanca. –Beatriz. Blaise me comento que hay algunos pedidos que quiere realizar. ¿Tienes los papeles listos?

-si… -respondió la bruja.

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Al terminar la reunión, Draco se dio de cuenta lo que Blaise le había tratado de advertir cuando noto la confianza que mostraba Antoine al hablar con Hermione con tanta cercanía.

-me saludas a tu hijo, aunque no es mi mayor fan. –se despidió el francés con una coqueta sonrisa. Hermione asintió con una sonrisa, despidiéndose de sus otros gerentes.

Aunque se sentía disgustado al darse cuenta del interés que mostraba el francés en su prometida, Draco estaba tranquilo al ver que Hermione le correspondía a cada uno de los empleados con una sonrisa de cortesía y no una como le daba a él.

-por lo visto veo que conocen a Scorpius, aunque desconocen que es mi hijo. –comento Draco casualmente mientras ayudaba a Hermione recoger algunos cartapacios.

Hermione sonrió.

-desde hace como un año ha estado acompañándome para estas reuniones o cuando Narcisa y mis padres no podían hacerme el favor de cuidármelo. –explico. –y es verdad. Ningunos de los empleados sabe que tú eres el padre de Scorpius, porque no queríamos que Harry o sus amigos se enteraran antes de que salieras de prisión.

Draco asintió con las cejas fruncida.

-entiendo. Pero supongo que ahora que te casaras conmigo y que no existe ningún impedimento, todos sabrán que Scorpius es un Malfoy.

-por supuesto, Draco. Ni que nuestro hijo fuese un sucio secreto o algo semejante. Solo callamos lo suficiente para que nadie intentara algo contra ti o contra nuestro hijo. –respondió Hermione mirándolo con las cejas fruncida.

-bien, Scorpius es mi hijo y se merece todo. No quiero que nuestros empleados piensen que Scorpius es solo tu hijo sin un padre. Sino que sepan que tú y él no están desprotegido y que son tan dueños como mi madre o como yo. –afirmo.

Hermione sonrió con cariño.

-no te preocupes, Draco. Pronto lo sabrán. Con la boda y el anuncio que se dará. Nadie tendrá duda sobre los derechos de nuestro hijo. –comento acariciándole la mejilla.

Draco asintió más relajado, tomándole la mano y estrechando su cuerpo con el suyo.

-todos deben saber que me perteneces. Que eres solo mía y que soy el padre de tu hijo. –dijo subiéndola al borden de la mesa.

Hermione iba a protestar al darse cuenta de sus intenciones, pero Draco la beso. Entre besos y caricias, Draco le subió el vestido y su ropa interior.

-no podemos… no podemos haberlo aquí. –jadeo Hermione sonrojada.

-si podemos. –refuto Draco con una mirada hambrienta mientras se bajaba los pantalones.

-Draco…

-shhh… -susurro, besándola apasionadamente mientras su mano se perdió entre sus piernas hasta llegar a su intimidad. –ya estas lista para mi. –dijo con satisfacción al sentirla húmeda. –te excita que estemos aquí mientras los empleados piensan que la señorita Granger están rígida en su trabajo que no sería capaz de hacer nada emocionante como hacer el amor sobre la mesa que presidio la reunión con anterioridad.

-Draco… -gimió Hermione con sus mejillas muy sonrojadas. Avergonzada por las palabras de su prometido.

-sigue diciendo mi nombre. –ordeno entre jadeo mientras la penetraba profundamente.

Hermione se dejó llevar, repitiendo el nombre de Draco en cada estocada hasta alcanzar el orgasmo, seguido poco después por él.

Los dos se quedaron abrazados mientras se recuperaban.

-te amo, Hermione Granger. –susurro Draco dándole un casto beso en el cuello antes de separarse un poco y mirarla.

-te amo, Draco Malfoy. –respondió Hermione con una cálida sonrisa.

Draco sonrió, limpiándole el sudor en la frente.

-eres tan hermosa.

Hermione sonrió avergonzada.

-no digas mentira, Draco. Seguro estoy hecha un desastre.

Draco negó con la cabeza.

-no miento, me encanta verte así. Después de todo soy el responsable de que estés así. –dijo con satisfacción, acariciándole el cabello enmarañado.

Hermione le pego suavemente en el torso.

-algunas veces actúas como un cavernícola.

Draco se encogió de hombro.

-solo tú haces que sea así; y sé que a ti te encanta que yo actué así. –afirmo con una altiva sonrisa.

-eres un engreído.

-lo soy. –afirmo penetrándola lentamente.

Hermione gimió, pasando las manos sobre su cuello, atrayéndolo hacia ella.

-mi Dragón engreído. –susurro antes de besarlo.

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Hotel Diamant's Green, Italia.

Blaise se encontraba revisando algunos papeles que Hermione le había enviado con su gerente cuando una hermosa águila chillaba, anunciando su llegada. Blaise miro con interés como se posaba el ave con un paquete en su pata sobre su escritorio con cuidado.

-gracias. –dijo agarrando el paquete. –toma un poco de agua. –ofreció, señalando una pequeña fuente.

El águila chillo, alejándose de él e ignorando su ofrecimiento.

Blaise abrió encontrando un whisky del mejor año con una nota pegada.

-por una vez has tenido razón... gracias. –leyó.

Blaise soltó un bufido, pero sonrió con satisfacción.

-siempre he tenido razón, solo que no me escuchas amigo mío. –dijo el moreno sonriendo mientras sostenía la botella.