27 de mayo 2003

Después de haberse enterado que el ministro era cómplice para que hubieran realizado una nueva audiencia, Draco le permitió a Kingsley oficializar la unión con el amor de su vida. Rodeados de todos sus seres queridos, disfrutaron de su ceremonia con mucha emoción.

Siendo una noche muy amena, Draco y Hermione se despidieron de sus familias y amigos y se dirigieron a la mansión Malfoy para pasar su luna de miel; ya que al día siguiente se irían de viaje con su hijo por un par de semanas a Grecia.

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Draco y Hermione aparecieron frente a la mansión.

-bienvenida a tu mansión, señora Malfoy. –dijo Draco con solemnidad.

Hermione se giró y lo miro sonrojada, pero muy feliz.

-gracias.

Draco negó con la cabeza, sonriendo.

-no, gracias a ti por esperarme… Te amo Hermione Malfoy.

Hermione sonrió ampliamente.

-y yo te amo Draco Malfoy.

Draco la beso antes de levantarla entre sus brazos.

-debemos seguir una tradición más. –comento mientras la puertas se abrían mágicamente frente a ellos. –ahora eres oficialmente una Malfoy. Ninguno de mis ancestros podrá refutar ese hecho. –aseguro pasando el umbral.

Hermione sonrió, sabiendo lo importante que era para Draco estar de nuevo en su hogar. Y especialmente dejar claro a sus ancestros que como nuevo jefe de la familia, debían respetarla a ella. A quien él había escogido para pasar su vida y formar una familia.

Hermione miro con aprobación y admiración la reforma que su suegra había estado haciendo durante todos esos años que Draco estuvo en prisión. Por su parte, Draco estaba feliz que su madre había cambiado muchos aspectos sobrios que él mismo aborreció. Pero pensando que tenían tiempo después para mostrárselo a su esposa, él continúo llevando a Hermione a su dormitorio.

Al entrar, Hermione se conmovió al ver cada detalle que Draco preparo para ella. El suelo de la habitación estaba lleno de pétalos de rosas rojas y blancas que eran iluminadas por velas aromáticas. En la gran cama también estaba llena de pétalos y la mesita de al lado había un peluche de una leona blanca con un corazón carmesí y una botella de vino con sus copas.

-¿te gusta? –le pregunto Draco al ver que Hermione no decía nada.

Hermione giro su cabeza y lo miro con lágrimas en los ojos, pero sonriendo.

-me encanta, Draco. Nunca olvidare estos detalles en nuestra noche de boda.

Draco ladeo una sexi sonrisa.

-la noche solo está comenzando, cariño. –afirmo, besándola con amor.

Sin decirse ni una palabra, pero diciéndose tanto con la mirada. Draco y Hermione se entregaron uno al otro, lentamente. Disfrutando ese momento especial. Grabando cada beso, cada acaricia. Su primera vez como marido y mujer.

-eres solo mía, Hermione. De ahora en adelante nadie nos podrá separar. Nadie podrá alejarme de ti. Si alguien intentara hacerlo, lo destruiré con mis propias manos. –siseo Draco con frialdad mientras le acariciaba la frente sudada de su esposa.

Hermione ladeo una cálida sonrisa, mirándolo fijamente.

-tendría que ser alguien realmente estúpido si intentaran hacerlo.

Draco la miro con sorna.

-tu y yo conocemos a un par de estúpidos que serían capaces de hacerlo…

-lo sé, pero ellos no saben que seguimos juntos. Tú no le dijiste nada cuando los viste. ¿O piensas decírselos? –pregunto arqueando una ceja.

Draco ladeo una pícara sonrisa.

-no por ahora. Me tomare mi tiempo para preparar un buen plan para joderles un poco su "perfecta" vida; más de lo que es ahora. –respondió con burla. –jamás olvidare la deuda que tienen conmigo hasta que sea saldada. Te prometo que les haré pagar por los que nos hicieron, aunque no podamos recuperar ese tiempo perdido que nos quitaron. Te lo prometo. –aseguro con un tono oscuro en su voz.

-siempre que no te vuelva a perder, no me importa lo que le hagas a esos imbéciles… -comento sinceramente Hermione. –ahora olvidemos de ellos y solo ámame, Draco. –exigió atrayéndolo hacia ella y besándolo.

Al separarse por falta de aire, Draco lo miro fijamente.

-ah, mi querida leona. Sé que te gusta estar al mando. Pero estamos en el dormitorio. Y aquí, yo soy quien tiene el control. ¿Recuerdas? –comento mientras le sostenía sus manos sobre su cabeza con una mano y con la otra le acariciaba la boca.

-si… -susurro.

Draco ladeo una letal sonrisa, acomodándose entre sus piernas.

-te amo, Hermione. Prometo amarte toda la vida; y aun en la muerte, te seguiré a amando. Esta vida nunca será suficiente para demostrarte cuanto te amo. Nunca lo será. –aseguro penetrándola con una dura y profunda estocada.

Hermione jadeo.

-mírame. Mírame mientras te hago mía una y otra vez, Hermione. Nunca dejes de hacerlo. –ordeno con una ardiente mirada.

Hermione no pudo evitar hacer lo que le exigía. No solo porque lo decía Draco, sino porque lo quería hacer. Porque sabía que solo en Draco podría confiar. Porque sabía que Draco la podría sostener como ella lo hacía con él.

-¡Draco! –gimió Hermione al llegar al orgasmo.

Draco la beso apasionadamente, antes de separarse al gemir al alcanzar su propia liberación.

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-cambiaste mi vida en mucho sentidos, Draco. Desde el día en que me miraste y me aceptaste tal como soy. Y cada vez lo sigues cambiando. Para mí siempre es un nuevo día junto a ti. –aseguro Hermione inclinándose sobre él.

Draco sonrió, estrechándola entre sus brazos.

-y para mi es igual. Tú cambias todos los días mi vida.

Hermione sonrió, dándole un casto beso.

–qué bueno que lo aceptes, porque te tengo una sorpresa y estoy segura que seguirá cambiado tu vida.

Draco la miro con curiosidad.

- ¿y cuál es?

Hermione le agarro la mano y lo llevo a su vientre.

-esta. Estoy embarazada, Draco.

Draco abrió los ojos de sorpresa.

-embarazada. –dijo reincorporándose con cuidado de no golpear a la castaña. –tendremos un bebe. –comento ladeando una amplia sonrisa mientras le acaricio el vientre.

-sí, tengo tres semanas de embarazo. –afirmo con una sonrisa.

Draco sonrió feliz. Inclinándose, la beso con ternura. Sin contenerse, dejo que sus lágrimas fluyeran.

Contagiada por la emoción, Hermione lloro de alegría.

Al separarse, Draco la miro con tanta emoción que Hermione no tenía duda alguna que él estaba más que encantado de tener un bebe.

-te amo. Es el mejor regalo de boda. –afirmo Draco acariciándole la cara con cariño. -¿desde cuándo lo sabes?

Hermione sonrió.

-hace pocos días. Tu madre fue quien me lo comunico cuando vino a ver sobre una decoración de la mansión y se percató que el árbol genealógico había cambiado ligeramente.

-al parecer mi madre es la que tiene la fortuna de saber primero que nosotros. –comento con una sonrisa, pero la borro al acordarse de algo. -¡merlín!

-¿Qué sucede? –pregunto Hermione desconcertada por su cambio.

-hace poco te hice mía y no fui delicado contigo. –dijo preocupado.

Hermione sonrió divertida, pero lo miro con cariño.

-no debes preocuparte, Draco. Siempre has sido cuidadoso conmigo. Además, si hubiera estado en riesgo nuestro bebe. Te hubiera advertido con tiempo.

-aun así, creo que de ahora en adelante seré más suave. No quiero ponerte en riesgo a ti o al bebe. –afirmo con preocupación.

Sin ganas de discutir con Draco con palabras, ella se colocó a horcajadas sobre él y le dio un casto beso.

-Se lo protector que eres, Draco. Pero no quiero que cambies por el bebe… Si siento que algo mal, te lo diré. Pero no quiero que dejes de ser el dominante que me fascina para ser solo el dulce y tierno Draco. –dijo provocativamente.

Draco frunció las cejas.

-¿estas segura que estas bien?

Hermione rodo los ojos.

-sí, ya te lo dije. Además el doctor me hizo un chequeo y le pregunte. Dijo que no había ningún problema en continuar con mi vida sexual. Pero si tú… -respondía molesta mientras intentaba levantarse.

-detente. –ordeno Draco en un siseo.

Hermione se quedó quieta y lo miro.

-gírate y colócate sobre mi. –dijo Draco con una ardiente mirada.

Con el corazón latiendo rápido, Hermione se giró y se colocó sobre el regazo de Draco. Él la estrecho entre sus brazos y se acostó. Los dos quedaron mirando el techo de la habitación.

-hay una fantasía que quiero realizar. –le susurro a Hermione, mientras levanto su mano e hizo un movimiento.

Hermione se sonrojo al ver aparecer un gran espejo en el techo donde los reflejaba.

-quiero que veas como te hago mía… -comenzó a decir Draco acariciando con su mano uno de los sensibles senos mientras que la otra se escondía entre las piernas de ella.

-Draco. –gimió Hermione con sus mejillas muy sonrojada.

El rubio continúo acariciándola. Provocándola. Hasta que vio la necesidad en sus ojos marrones.

–míranos, Hermione. Quiero que veas como me sumerjo en ti y como tu cuerpo me acepta. –ordeno mientras la penetraba lentamente. –mira como tu cuerpo se aferra a mi. Porque sabe que hay es donde pertenezco.

Hermione no pudo dejar de seguir cada movimiento que se reflejaba en el espejo. Las caricias que Draco le hacía a sus pechos. Como la penetraba tan profundo y tan erótico. Como la excitaba con cada cosa que hacía a su cuerpo y en la forma tan suya que le hablaba mientras le hacia el amor.

Hermione se dejó llevar por cada palabra y acaricia. Cada acto que Draco le hacía sin vacilación.

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Unidos íntimamente después de haber hecho el amor, Draco mantuvo a Hermione entre sus brazos. Acurrucados en forma de cucharita.

-desde hoy a empezado una nueva etapa para nosotros, Hermione. Y me alegra que sea empezando con un hermano para Scorpius. –susurro. –ahora y siempre serás mía.

-te amo Dragón. –comento adormilada.

Draco sonrió, dándole un casto beso en la cabeza. Acomodando su cabeza en la almohada, cerró sus ojos con tranquilidad.

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Al día siguiente Draco y Hermione les anunciaron a sus padres sobre el nuevo integrante en la familia. Scorpius no se sintió muy emocionado con la noticia.

-¿Qué sucede, Scorp? ¿No te gusta la idea de tener un hermanito? –pregunto Draco arrodillado frente a él, mirándolo con preocupación.

-no, yo no quiero tenerlo. –murmuro molesto.

Draco y Hermione se miraron sorprendidos y extrañado por la actitud de Scorpius. Ya que su hijo era muy amable y protector con los hijos de sus amigos. Por lo que pensaron que Scorpius estaría feliz de tener un hermano a quien él podía proteger.

-¿Por qué, cariño? ¿Por qué no quieres? –le pregunto Hermione, acariciándole la cabeza.

Scorpius miro a su padre y después a ella con tristeza.

-no quiero tener un hermanito porque van a dejarme de querer para quererlo a él… y yo no quiero eso.

Sus padres y abuelos lo miraron con ternura. Hermione lo abrazo.

-¡ahí, cariño! Eso no será así, Scorp. Te amé desde el momento de tu existencia y eso jamás cambiara. Este bebe no hará cambiar mi amor por ti, Scorpius. Te lo puedo jurar. –aseguro Hermione mirándolos a los ojos con todo su amor.

-tu madre tiene razón, Scorp. Te amamos y eso nadie lo podrá cambiar. –apoyo Draco con una afable sonrisa.

Scorpius lo miro dubitativo.

-¿de verdad me seguirán queriendo?

Sus padres le sonrieron.

-siempre te amaremos, cariño.

-siempre.

Scorpius sonrió.

-yo también los amo.

Draco sonrió, levantándolo entre sus brazos. Hermione le dio un beso en la mejilla con una cálida sonrisa.

-eres un regalo de la vida, Scorpius. –comento Draco mirándolo a los ojos. –este hermanito no borrara el amor que sentimos por ti. Tu madre, tus abuelos y yo te seguiremos amando. Además con este hermanito, te convertirá en el hermano mayor. Y tú podrás enseñarles todas las cosas que has aprendido. Podrás jugar con él o ella. Porque puede ser una niña y no un niño.

-¿una niña? –pregunto Scorpius con desagrado. –no quiero una hermanita. Ellas lloran mucho.

Sus padres y sus abuelos sonrieron.

-sea lo que sea, tú serás el hermano mayor, Scorpius. Y estoy seguro que serás el mejor hermano. –aseguro su padre.

Scorpius ladeo una sonrisa orgullosa.

-yo seré el mejor. Le enseñare todo lo que sé. Y si es una niña le enseñare que los Malfoy somos fuerte y no lloramos por cualquier cosa.

Sus padres y abuelos sonrieron más tranquilo al darse cuenta que el pequeño solo estaba preocupado al haber pensado que lo dejarían de querer por la llegado de su hermano.

Después de despedirse de sus padres, Draco y Hermione junto a su hijo Scorpius se dirigieron a Grecia.

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26 de febrero de 2004

Hospital, Francia

Scorpius entro en compañía de su padre a la habitación donde se encontraba su madre y su hermano que había nacido en la madrugada.

-ven, cariño. Ven a conocer a tu hermano. –lo invito Hermione con una cálida sonrisa.

Scorpius se acercó rápidamente y con ayuda de su padre se subió a la cama con cuidado de no lastimar a su madre y a su hermano.

-es muy pequeño y tiene poco pelo. –murmuro con las cejas fruncidas.

Sus padres sonrieron.

-cuando naciste eras igual… Con el tiempo se pondrá grande como tú. –afirmo su madre.

Scorpius asintió.

-y bien, Scorpius. ¿Ya elegiste el nombre para tu hermano? –le pregunto Draco.

-sí, me gusta el nombre de Orión. ¿Crees que a mi hermano le gustara? –respondido su hijo dubitativo mirando los ojos claros de su hermano.

Antes que sus padres le pudieran responder, el pequeño Malfoy le sonrió.

-bueno, tu hermano te ha respondido. Por supuesto que le gusta. –comento Draco con una sonrisa.

Scorpius sonrió complacido de haber acertado en escoger un buen nombre y más al ver la alegre sonrisa que su hermano le dedicaba.

-aunque seas pequeño ahora, te enseñare todo lo que he aprendido. Y nos divertiremos mucho, Orión. –le aseguro Scorpius con solemnidad, sujetando su pequeña manito con cuidado.

Sus padres sonrieron con cariño. Draco le dio un beso en la cabeza y lo abrazo.

-serás un gran hermano mayor, Scorp. –afirmo su padre con orgullo.

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Mansión Malfoy

Después de haberle leído un cuento y acostado a su hijo Scorpius, Hermione se dirigió a su habitación. Entrando encontró a Draco parado frente a la cuna de su pequeño Orión, muy pensativo. Acercándose a él, lo abrazo.

-¿Qué piensas tanto?

Draco lo miro con las cejas fruncidas.

-me siento dividido. Una parte de mi está muy feliz por nuestro hijo. Estoy encantado por este momento. Pero otra parte quiere ir a la casa de Potter y matarlo por los años que me robo al haberme mantenido alejado de este momento con Scorpius. Ese momento que nunca podré recuperar.

Hermione asintió con tristeza.

-no sé qué decirte Draco. No hay palabra que pueda consolarte o que tranquilice este sentimiento de odio y resentimiento contra Harry y sus compinches. Tienes derecho a sentirlo y hasta de pensarlo. Pero solo te pido que no permitas que el odio de Harry siga afectando nuestra vida. –comento colocando sus manos en la cara de su esposo, mirándolo fijamente. –no quiero que hagas alguna estupidez donde les des la victoria a nuestros enemigos. No quiero volver a perderte por su causa.

quieres matarlo. Yo también. Pero no lo he hecho por amor a nuestra familia. Porque no quiero perderte a ti o a nuestros hijos por culpa del odio de Harry y los Weasley. Quieres hacerle daño. Hazlo. No te detendré. Solo te pido que no hagas algo que pueda llevarte lejos de nosotros otra vez. Y hasta quizás para siempre.

Hermione comenzó a sollozar.

-no creo que pueda soportarlo.

Draco la estrecho entre sus brazos.

-no puedo olvidar mi resentimiento contra Potter y sus compinches porque es algo que me carcome por dentro y no estaré satisfecho hasta que me vengue. Pero te prometo que no hare ninguna estupidez que ponga en riesgo perderte a ti o nuestra familia. Te lo prometo, Hermione. –afirmo separándose un poco y mirarla a los ojos con una sonrisa. –me tomare el tiempo para pensar algo bueno para ellos. Tú lo hiciste como toda una Slytherin a pesar de ser una leona. Creo que siendo yo una serpiente podré hacerlo mucho mejor.

Hermione bufo, pero sonrió.

-no me importa si me superas esta vez, Draco. Solo quiero que cumplas tu promesa. Solo eso quiero.

-y lo hare. Te lo aseguro, Leona. Por ti y por nuestros hijos. –comento mirándola a ella y luego a su pequeño rubio que dormía plácidamente.

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Decidido a no dejar que su vida se arruinara por sus resentimientos contra sus enemigos, Draco se concentró en la empresa. Aprendió todos los movimientos que se hacía para cada negocio.

Pocos meses después del nacimiento de Orión, Draco implemento su idea de mejorar los servicios que ofrecían el hotel basado en algunas experiencias que convivio con su hijo Scorpius en el mundo muggle. Adoptando algunos artefactos tecnológicos como la computadora y el teléfono en el uso administrativo y siendo inventor en un dispositivo para volar, activándose con la magia en el área recreativa de padres e hijos.

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10 de noviembre 2006

Poitiers, Francia

-felicidades amigo. Por lo visto mi consejo te funciono y has podido estar a la altura de Hermione y más allá. –comento Blaise chocando su copa.

Draco bufo mientras que Theo sonrió. Sus esposas lo miraron con curiosidad.

- ¿sobre qué consejo hablas? –le pregunto Daphne.

Draco volvió a bufar.

-hace muchos años tu encantador marido me aconsejo que debía rogarle a Merlín que el talento natural de Hermione de administrar se trasmitiera de alguna manera a mi cuando estuviéramos haciendo el amor.

Daphne se sonrojo de la vergüenza. Astoria sonrió, negando con la cabeza mientras Hermione rodo los ojos.

-ya sabía yo que nada bueno debió decirte. –aseguro Hermione.

Sus amigos sonrieron, pero antes que pudiera decir algo la secretaria de Draco se acercó.

-disculpe, señor Malfoy. Su madre dice que es el momento. –le comunico Jeannette.

Draco le asintió y miro a su esposa.

-estás listo, Draco. Es hora de ir por lo tuyo.

- ¿estas seguras de no querer mi lugar? Después de todo tu lo mereces más que yo.

Hermione ladeo una cálida sonrisa.

- Sabes que tengo otra meta y no es esta. Así que no, no lo quiero Draco. Es todo tuyo. –aseguro.

Draco asintió con una pequeña sonrisa.

-espero no defraudarte. –murmuro.

-no lo harás. –susurro dándole un casto beso en la mejilla.

Irguiéndose y mirando a sus amigos con una pequeña sonrisa, Draco se dirigió al pequeño podio junto a su madre que habían preparado para el evento que estaban celebrando ese día.

Reunidos los socios, gerentes y algunos empleados de cada negocio los miraron con atención.

-hace 8 años empecé con un pequeño negocio en compañía de mi hija Hermione. Aventurándonos en este mundo sin tener una sola idea que se volvería en un imperio tan grande en poco tiempo y llegar a conocer a tantas personas con cualidades de mucho valor que me han enseñado muchas cosas a lo largo de estos años. Quiero agradecerles a todos y cada uno de ustedes por haber confiado en mí desde el momento que surgimos en esta aventura. –aseguro Narcisa con una pequeña pero afable sonrisa.

Las brujas y magos aplaudieron.

-esta noche que estamos reunido para celebrar el 8º aniversario de esta aventura que empecé junto a mi hija Hermione y que con los años se han unidos mis hijos postizos. Quiero anunciarles con el respeto que cada uno de ustedes se merecen y que lo han demostrado en más de una manera mi retiro como la presidenta de Diamant's Company y dejarlos en manos de mi hijo Draco Malfoy.

Poco se sorprendieron del anuncio; ya que las personas que colaboraban junto a Narcisa y Hermione sabían que era solo cuestión de tiempo que ella se retiraría para darle la oportunidad a su hijo.

-gracias. Reiterándole mis agradecimientos por su apoyo y confianza a ustedes, le daré la palabra a mi hijo como el nuevo comienzo de una nueva aventura para Diamant's Company.

Amigos, socios y colaboradores aplaudieron.

Un poco nervioso, pero disimulándolo muy bien, Draco miro a Narcisa.

-madre, Gracias. Gracias por tu confianza en dejarme esta aventura en mis manos. Por confiarme tu trabajo y dedicación durante los años que estuve ausente.

Narcisa le sonrió, asintiendo con la cabeza.

-así mismo le agradezco a mi esposa Hermione por su apoyo incondicional y su plena confianza en mi para dirigir esta compañía. –dijo levantando su copa en dirección hacia la castaña.

Hermione le sonrió, levantando su copa.

-agradezco también a mis hermanos y socios por las muestras de apoyo para ser el nuevo presidente de Diamant's Company. –dijo levantando su copa nuevamente en dirección a sus amigos.

Sus amigos asintieron, levantando sus copas.

-y ustedes. Cada gerente y colaborador que he tenido la oportunidad de trabajar hombro a hombro durante estos tres años y que me han enseñado tantas cosas; y que estoy seguro que me seguirán enseñando. Espero estar a la altura para seguir aventurándonos en esta nueva etapa para todos. –dijo con solemnidad. -sin más que volver agradecer a todos por su atención y confianza, que disfruten el resto de la velada por el 8º aniversario de la compañía.

Todos aplaudieron mientras una suave música empezó a sonar. Bajando del podio, muchos se acercaron a felicitar a Draco mientras otros le deseaban lo mejor a Narcisa.

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Mansión Malfoy

- ¿y cómo les fue? –le pregunto John al verlos salir de la red Flu.

-muy bien. Sin problemas. –respondió Hermione con una sonrisa. -¿y cómo les fueron a ustedes? ¿Algún problema con los niños?

-por supuesto que no, cariño. Mis nietos se comportaron muy bien. –respondió Annie con una afable sonrisa.

-no queríamos molestarlos, pero gracias por cuidarlos, John, Annie. –dijo Draco con sinceridad.

-no es ninguna molestia, hijo. Para nosotros es un gusto compartir un tiempo con nuestros nietos. –aseguro Annie.

-así es, Draco. Y ahora que han llegado nosotros nos despedimos. –dijo John despidiéndose de ellos.

Draco y Hermione se dirigieron primero a la habitación de su hijo Scorpius de casi 8 años. Sonriendo, Draco lo arropo bien y los dos le dieron un casto beso. Apenas Scorpius se removió entre sueños.

Dirigiéndose a la habitación de su segundo hijo Orión quien ya tenía casi 3 años. Sus padres sonrieron con cariño al ver que su hijo abrazaba su peluche de dragón favorito que Scorpius le había regalo en su primer cumpleaños. Acariciándole el pelo rubio platinado, Hermione le dio un casto beso en la cabeza mientras Draco le estrecho suavemente su mano.

Tranquilos de ver a sus hijos descansar en paz, la pareja de dirigieron a su habitación. Al entrar se encontraron a su elfa Twennie cuidando a su tercer hijo Lynx de 9 meses en la cuna. Agradeciendo a su elfa y despidiéndola, Hermione y Draco miraron a su pequeño hijo de cabello rubio claro cenizo. Dándole una pequeña acaricia, la pareja sonrió.

-todos están perfectamente bien. –susurro Draco estrechando a su esposa entre sus brazos.

Hermione lo miro con una sonrisa.

-hora de celebrar por su ascenso a presidente de Diamant's Company. –murmuro.

Draco ladeo una sexi sonrisa, besándola apasionadamente.

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Hola a todos. Saludos

Mis disculpa por haber desaparecidos por algunos meses sin continuar la historia. He estado ocupada y hasta ahora estoy retomando terminar la historia.

Procurare terminarla sin dejarla colgada por tanto tiempo.

Nuevamente mis disculpas y espero que haya sido de su gusto este capitulo.

Malfoy-Granger