19 de Septiembre de 2008
Mansión Malfoy
Hermione se despertó al sentir su cama hundirse. Abriendo sus ojos vio a sus hijos Scorpius, Orión y Lynx en pijamas, sonriéndole.
-feliz cumpleaños, mamá. –dijo Orión abrazándola.
Hermione le sonrió, dándole un beso en la mejilla.
-gracias, cariño.
Lynx también la felicito, dándole un beso y un abrazo.
-felicidades, mamá. Mis hermanos y yo te hemos preparado este regalo. –le comento Scorpius entregándole una pequeña cajita.
Hermione le sonrió con cariño.
-gracias, querido. –dijo aceptando su regalo y abrazándolo.
-espero que te guste. –comento Orión.
-todos los regalos que vienen de ustedes me encantan. –afirmo mirándolos con una sonrisa.
-ábrelo, mami. –pidió Lynx.
-está bien. –dijo quitando el pequeño lazo dorado que rodeaba la cajita como adorno.
Hermione ladeo una amplia sonrisa al ver un pequeño broche de plata en forma de leona con una esmeralda en su ojo.
-está muy hermosa. –aseguro.
-papá dijo que hoy sería muy especial para ti, aparte de tu cumpleaños. Por eso entre nosotros reunimos nuestras mesadas y le pedimos a la tía Daphne que nos hiciera un broche. –le explico Scorpius.
-yo hice el diseño. ¿Te gusto? –dijo Orión.
-me encanto, cariño. –aseguro, acariciándole la cabeza. –me ha gustado mucho su regalo. Gracias. –dijo abrazando a los tres.
-aún falta un regalo más de parte de nuestros hijos. –comento Draco entrando con su pequeña hija Lyra de 3 meses en su brazo izquierdo mientras su otra mano llevaba un regalo forrado de un color plateado.
Hermione y sus hijos sonrieron.
-feliz cumpleaños, leona. –lo saludo Draco dándole un casto beso antes de entregarle su hija.
- ¿y qué has preparado para mí, Lyra?
Hermione sonrió al ver la alegre sonrisa que su hija le dedico. Su pequeña rubia platinada de ojos marrones.
-ya lo veras. Nuestra hija tiene un gusto exquisito al haberte escogido tu precioso regalo. –respondió Draco con una petulante sonrisa, abriendo el regalo.
Su esposa e hijos sonrieron, sabiendo que fue Draco quien preparo el regalo en nombre de su hija.
-esta hermoso. Gracias. –dijo Hermione al ver el elegante vestido verde turquesa que Draco desdoblaba con cuidado.
-nuestros hijos me mostraron el regalo que quería darte, así que Lyra y yo nos fuimos de compra por algo que combinara perfectamente con el broche de leona. Lyra decidió que este vestido era perfecto para combinar con el regalo de sus hermanos.
Hermione y sus hijos sonrieron.
-por supuesto. Gracias mi pequeña princesa por tu gusto exquisito para el regalo de mamá. –le comento Hermione dándole un beso en la cabeza y quinándole un ojo a su esposo.
Draco sonrió.
-hay otra sorpresa más que los niños te tienen preparado. –le comunico.
-¡es verdad! Vamos Orión, Lynx. –dijo Scorpius levantándose y saliendo a toda prisa de la habitación junto a sus hermanos.
-¿A dónde van? –pregunto Hermione confundida.
-ya lo veras.
Hermione no tuvo que esperar mucho tiempo para ver que la sorpresa de sus hijos, era el desayuno. Al ver el carrito con algunas variedades de alimentos.
-todo lo que ves te lo prepararon nuestros hijos con sus propias manos bajo la supervisión de Wingk. –le aseguro Draco.
Hermione sonrió y les agradeció a sus hijos por el detalle. Invitándolos a comer junto a ella. Su esposo e hijos compartieron el desayuno en la habitación.
Después de desayunar, Draco se preparó para ir a su compañía.
-¿estás seguro que no quieres mi ayuda para ultimar detalles? –le pregunto Hermione.
Draco sonrió, dándole un beso.
-no, puedo arreglármelas. Hoy es tu día y no quiero que los pases pensando en tonterías del negocio. Además, pronto no contare con tu apoyo y debo aprender arreglármelas desde ahora. Mejor disfruta tu cumpleaños y nos vemos en la noche. –aconsejo. –que será muy larga. –prometió con una mirada significativa.
Hermione ladeo una sonrisa.
-está bien, nos vemos en la noche.
Despidiéndose de sus hijos, Draco desapareció por la red Flu.
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Pointers, Francia
Entrando a su oficina, Draco recibió el aviso de la llegada de sus socios. Dándole la orden a su secretaria de dejarlos pasar, Blaise y Theo junto a sus esposas entraron y se sentaron frente a él.
- ¿Hermione no vino? –pregunto Daphne.
-no, se quedó descansando con los niños. –respondió Draco.
-yo no diría que quedarse con los niños es un descanso. –comento Blaise. –especialmente con tus demonios.
Draco lo miro con una burlona sonrisa.
-Hermione sabe cómo manejarlos. Además, no puedes llamar demonios a mis hijos por unas inocentes bromas que te hacen cada pocas veces que te ven.
Blaise bufo mientras sus amigos sonrieron.
-dinos, Draco. ¿Estás listo para esta noche? –le pregunto Theo.
Draco ladeo una maliciosa sonrisa.
-por supuesto. Solo cuento las horas para que llegue el momento. Para todo será una sorpresa el surgimiento de nuestras familias en un solo lugar.
Sus amigos sonrieron.
-seguramente los imbéciles de Potter y Weasley quedaran muy sorprendidos de tu aparición junto a Hermione. –comento Astoria.
Draco asintió.
-no solo espero sorprenderlos, sino también amargarle un poco más su existencia. –afirmo. –pero basta de hablar sobre esta noche. Les pedí que se reunieran para un nuevo proyecto. Uno sin fines de lucro, pero que definitivamente será bueno para nuestra imagen y para ayudar un poco a nuestro destrozado país que no ha podido levantarse después de ese maldito Voldemort.
- ¿Qué tienes pensado? –comento Blaise con interés.
Draco ladeo una sonrisa.
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Casa de los Potter
Preparándose para ir a su trabajo, Harry termino su desayuno en compañía de su esposa y sus hijos, James y Albus.
-hoy llegare más temprano. Espero que estés lista para la invitación, Ginny. Te he dejado algo de dinero en la cómoda para que compres lo que necesites para esta noche. –le comunico acomodándose la túnica.
-por supuesto, señor Potter. Jamás se me ocurriría hacer algo que dañe su buena imagen. –rezongo la pelirroja en voz baja.
Harry lo fulmino con la mirada.
-no empieces con tus tonterías, Ginny. Y menos frente a los niños. –siseo. –y te recuerdo que esta es la vida que escogiste al haberme engañado. Que no se te olvide. –afirmo abrazándola. –nos vemos, cariño. –dijo con una falsa sonrisa. –hasta luego, niños. –se despidió con una cálida y genuina sonrisa a las únicas personitas que él confiaba.
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Ministerio de Magia
Departamento de Aurores
- ¿estás listo para esta noche, Harry? –le pregunto Ron animado.
El pelinegro sonrió.
-sí, Ginny dice que será divertido.
-por supuesto que lo será. Es una invitación exclusiva para todos los cargos importantes del ministerio. Y nosotros hemos sido uno de los privilegiados. –aseguro el pelirrojo con una petulante sonrisa.
Harry asintió.
-además Fleur comento que este hotel de la firma francesa, nunca había realizado una invitación al ministerio de su país natal como lo han hecho aquí. Que es todo un acontecimiento.
-lo más seguro es que siendo de otro país, quieren hacer una buena impresión en sus potenciales clientes. –comento Harry.
Ron se encogió de hombro.
-si están bueno como lo habla Fleur y su hermana, probablemente Lavender y yo pasemos nuestro quinto aniversario ahí.
-por lo que vi en el folleto, ofrecen muchos servicios. Me intereso conocer el área recreativa. James y Albus estarían muy contentos de jugar con los dispositivos que tienen instalado.
Ron sonrió.
-a mí también me intereso. George dice que él que invento el pequeño dispositivo para volar con varias aplicaciones de seguridad fue un genio. Él espera conocerlo en persona esta noche. Después de todo fue una suerte que esta firma francesa se interesara en sus productos.
-me alegro mucho que George lograra salvar su negocio. Es una lástima que no aceptara mi ayuda cuando se lo ofrecí. –comento Harry con las cejas fruncida.
Ron bufo.
-George sigue molesto por lo sucedido con Ginny.
-sí, pero eso paso hace años. Además, Ginny también me engaño. –rezongo el pelinegro.
-él no le molesta tanto eso. Sino que él no cree que ustedes estén bien. George no cree en su reconciliación a pesar de todos estos años.
Harry hizo una mueca con la boca.
-bueno es una lástima que George no crea en mi reconciliación con Ginny. Porque estamos muy bien después de haber dejado claro todo lo sucedido hace 5 años atrás entre nosotros. –aseguro Harry con tranquilidad.
Ron asintió con una sonrisa.
-sí. La verdad no entiendo porque George está tan escéptico, si ustedes se ven muy bien en las reuniones familiares para disgusto de mis hermanos. Yo también cometí errores como tú. Lavender me perdono cuando se enteró de esa noticia, pero nos reconciliamos y ahora estamos felices con nuestros hijos. No entiendo porque dudan que ustedes también se reconciliaron y siguieron adelante. –comento el pelirrojo extrañado.
Harry se encogió de hombro.
-puede que lo acepten de ti porque eres su hermano. Mientras que yo fui el que engaño a su hermana, a pesar del error que también cometió Ginny.
-lo siento amigo. Mis hermanos son unos exagerados. No le hagas caso. –aconsejo.
Harry asintió.
-mejor concentrémonos en el trabajo. Quiero salir de este tedioso informe.
Ron sonrió.
-por lo menos hoy no estamos corriendo detrás de algún delincuente. Nos habríamos perdido la inauguración. Especialmente de las delicias que ofrecerán.
Harry ladeo una sonrisa, divertido que su amigo no había cambiado con respecto a la comida durante todos esos años que han pasado.
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Callejón Diagon
Sortilegio Weasley
-George, ¿estás seguro que el contrato con esta firma francesa es genuina? –le pregunto su esposa preocupada.
-por supuesto, Angie. Ya revisé el establecimiento donde estarían promocionando mis productos. –respondió George acomodando algunos de sus inventos cuidadosamente en una caja.
-no sé, George. Me parece increíble que una empresa tan elegante se haya interesado en tu negocio y te hayan dado un lugar para vender en ese lugar. Hubiera entendido si solo te hubieran ayudado a capitalizar el negocio y expandir este lugar. Pero un lugar como ese… -comento Angelina con duda.
George le sonrió dándole un casto beso en la cabeza.
-yo también pensé lo mismo, pero el representante de la firma me dijo que los dueños querían que su hotel tuviera una característica única de sus otros hoteles. Dice que ellos estuvieron interesados en mi por mis inventos; ya que muchas de mis creaciones les gustaron a sus hijos. –aseguro.
Angelina frunció las cejas.
-pensé que los dueños eran personas mayores.
George negó con la cabeza.
-el representante… Luke me dijo que la compañía estaba dirigida por una pareja joven desde hace un par de años. Al parecer su antigua dueña renuncio y dejo que su hijo se encargara. Le pregunte como se llamaban, pero Luke me dijo que hoy en la inauguración me los presentaría.
- ¿no te parece extraño todo esto? –le pregunto su esposa con las cejas fruncida.
-un poco, no lo niego. Pero después que existan papeles en regla y que pueda salvar mi negocio. No me importa conocer hasta hoy los dueños del hotel y ahora mis socios. –respondió con sinceridad. –además si hubiese sido mentira sobre el contrato no hubiera recibido la capital para multiplicar mis productos y la invitación como socio para la inauguración. –afirmo.
Angelina asintió.
–en la noche te darás cuenta que los dueños se toman muy en serio sus inversiones. –comento dándole un beso de despedida, desapariciones con algunas cajas para el nuevo establecimiento.
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Después de salir de su trabajo, Harry regreso a la casa encontrando a Ginny preparándose para la noche.
- ¿puedo ver el vestido que llevaras? –pregunto el pelinegro con seriedad.
Ginny lo miro con disgusto.
-deja de estar controlándome en todo. No soy una niña.
-nunca vi necesario hacerlo hasta que me demostraste que no podría confiar en ti. Ahora debo vigilar tus pasos y tu manera de comportarte correctamente como mi esposa… -siseo.
-tú lo has dicho, tú esposa. No eres mi dueño, Harry. No tengo porque obedecerte en todo. –rezongo la pelirroja con una mirada desafiante.
Harry lo miro con una fría sonrisa.
-lo de esposa es un título decente que tú quieres reclamar, pero que no tienes ningún derecho.
- ¡eres un estúpido!
-por lo visto deberé recordarte que soy tu dueño, Ginny. Que si estas en esta casa es por la misericordia que ten tengo por mis hijos. –comento mientras se desvestía.
-no quiero que me toques. –dijo Ginny tapándose con una bata.
Harry ladeo una sonrisa, pero sin una pizca de alegría.
-hace poco reclamabas que eras mi esposa. Y ahora que quiero que cumplas con tu papel, ¿no quieres que te toque? ¿Quién te entiende?
Ginny lo miro, molesta, pero sin valor de decirle algo.
- ¿el vestido, Ginny? ¿Quiero ver que usaras y si es el adecuado?
Ginny apretó la boca en una línea, pero sin gana de seguir peleando con Harry se dirigió al armario y saco un hermoso vestido azul. El mago miro con minuciosa atención el vestido solo para molestar a la pelirroja.
-muy bien, Ginny. Por lo visto sigues teniendo un buen gusto por las cosas cara. Me da gusto que el dinero que te doy por tus servicios sea muy bien invertido para nuestra farsa. –comento con desprecio.
-eres un imbécil, Harry. –dijo Ginny indignada y humillada por el insulto.
Ella intento cachetearlo, pero Harry fue más rápido y la detuvo.
- ¿Por qué reaccionas así, Ginny? Si solo te he dicho la verdad.
-no es cierto. Yo no merezco que me trates así.
Harry la soltó y se alejó de ella.
-lo mereces. Tu quería esta vida, Ginny. Una vida llena de lujos y ser la esposa de alguien tan reconocido como yo con mentiras y engaños. Querías todo lo que yo te ofrecía; pues ahora vive en esta jaula de oro que representa mi vida.
Ginny se sentó en el borde de la cama con lágrimas en los ojos.
-y para que ya no tengas ilusiones que tu antiguo amante espera por ti, te he traído esto. –le comento sacando un sobre de su túnica y entregándoselo. –míralo. Espero que ya con esto de una vez por toda te des cuenta que estarás atrapada conmigo hasta que yo lo decida y no cuando tú quieras.
Sin más que decir, Harry se dirigió al baño.
Ginny abrió el sobre y saco unas cuantas fotos. Sollozando miro con atención las imágenes. En una de ella se veía a Dean con su esposa y una pequeña niña en un cochecito en un parque. En otra se le veía muy feliz con su pequeña en brazos.
-fui una estúpida. Una estúpida. –murmuro acostándose en la cama en forma fetal, sollozando más fuerte.
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Mansión Malfoy
- ¿preparada para esta noche, señora Malfoy? –le pregunto Draco, abrazándola y mirándola tras el espejo.
Hermione le sonrió
-preparada para todo, señor Malfoy.
- ¿nerviosa?
-no, más bien expectante. –respondió sinceramente. - ¿y tú?
-ansioso. A pesar de todas las cosas que he hecho en el día, no he podido dejar de pensar en esta noche. Ya quisiera ver las caras de Potter y Weasley cuando se den de cuenta que tú y yo jamás hemos dejado de amarnos y que su intento de separación solo nos fortaleció más en nuestro amor. –afirmo, estrechándola entre sus brazos.
-entiendo. Pero ten cuidado. Ellos podrían intentar provocarte para dejarte mal ante todos. Especialmente con los funcionarios del ministerio.
-te prometo que no caeré en su juego, leona. Sino que ellos lo harán en la mía. Además, nunca haría algo que afectara con tu meta.
Hermione sonrió. Girándose, ella paso los brazos sobre su cuello.
-lo sé y esa es una de las razones por la que te amo.
-así… ¿y por qué otras razones me amas? –dijo Draco estrechándola entre sus brazos y dándole un casto beso.
-no lo sé, tendrás que recordármelo. –respondió Hermione con una sonrisa provocativa.
Draco ladeo una sexi sonrisa.
-sabes que tenemos corto tiempo para prepararnos…
-lo sé, pero hoy es mi cumpleaños y tengo derecho de pedirte lo que yo quiera. –afirmo.
-así. Entonces qué quieres, Leona.
- ¿Qué tal un rapidito como antelación de la culminación de este exitoso día de inauguración? –pregunto con solemnidad.
-está bien. ¿Alguna posición favorita, señora Malfoy? –pregunto con la ceja arqueada.
-sorpréndeme. –respondió con una mirada desafiante, pero divertida.
Draco ladeo una maliciosa sonrisa.
-tú lo has pedido.
Sin previo aviso, Draco la impulso hacia arriba. Ella rápidamente enredo sus piernas en su cintura. Atrapando su boca y besándola con demanda, él la llevo con cuidado hacia el baño, metiéndose a la ducha.
Hermione jadeo al sentir el agua caer sobre su cuello, pero sin tiempo de decir nada. Gimió audiblemente al sentir a Draco profundizándose en ella con un movimiento rápido y duro.
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Casa de los Potter's
Mientras esperaba que Ginny terminara de arreglarse con la ayuda de Lavender, Harry tomaba una copa de whisky junto a su amigo.
- ¿sabes que se celebró hoy aparte de la inauguración? –le pregunto a Ron.
-cómo olvidarlo, el cumpleaños de Hermione. –respondió con desdén. – ¿porque lo preguntas?
-solo quería saber si ya la habías olvidado. –pregunto Harry pensativo.
-cómo crees que olvidare a esa perra traidora. Que prefiero a ese maldito mortífago que a nosotros que éramos sus amigos.
Harry asintió.
-por culpa de Malfoy, Hermione desapareció de nuestra vida. ¿Y para qué? Seguro Malfoy continúo su buena vida y se casó con alguna bruja sangre pura. –afirmo con desdén.
Ron se encogió de hombro.
-de ese maldito no me interesa saber. Después de todo desapareció por miedo que tú le hicieras algo, es la única explicación de no saber de su vida aquí.
-y que bueno, ¿no lo crees? Porque de seguro que hubiera logrado haber sido invitado a este evento. Esa maldita serpiente siempre estaba en todos lados.
Ron sonrió con burla.
-por suerte para nosotros, esa buena vida se le acabo. ¿Por qué quien quería estar con él conociendo su pasado de mortífago?
Harry sonrió.
-nadie en su sano juicio seria amigo de esa rastrera serpiente. Es una lástima que Hermione fue la única estúpida que creyó ver algo bueno en él.
Ron bufo.
-sí, tanta inteligencia para nada. Cayó como una tonta en las trampas de ese imbécil.
Harry asintió.
-brindemos por el cumpleaños de nuestra vieja amiga. –propuso Harry levantando su copa. –Por Hermione. Que sea donde sea que ella este, sea feliz. Aunque haya sido una tonta en traicionarnos.
-salud. –apoyo Ron.
