PROMETIDA.
Yan_skyblue/sesshome
Capítulo XXII
Lin sonríe frente al espejo, hoy el joven Bennett llegaría para llevarla de paseo, ¡de paseo como si fuera una señorita casadera normal!, solo de pensarlo su corazón daba un salto, todo era tan bonito y perfecto que tenía miedo de despertar en algún momento y fuera solo un sueño.
Después de ser encontrados en el saloncito por su nuera Kikyo y la señora Naomi creyó que sería un escándalo malo para el joven vizconde, pero de hecho la señora Higurashi tomó el control de la situación, los escuchó a ambos por separado y luego juntos y de hecho la ayudó a aceptar el cortejo de Kohaku, le instó a dejar que el amor que se le presentaba entrara y le pidió verse a sí misma como la dama valiosa que era... dijo que ella hablaría con la familia y ahora aquí estaba, siendo cortejada por el caballero que amaba tanto... amaba...
Saboreó esa palabra en su cuerpo entero, ella lo amaba y era correspondida, él la aceptaba como era, con toda su carga y eso era suficiente para derretirse a sus pies, era afortunada, por fin la vida le sonreía.
—¿Se puede acaso morir de felicidad?.— pregunta a su reflejo jovial en el espejo.
Giró viendo su vestido mañanero a rayas color azucena y blanco, se calzó los guantes y buscó una sombrilla bonita.
Por su parte, Rin y Kagome sonreían cómplices en el salón planeando un pequeño baile para presentar a la nueva pareja, Naomi descansaba sus piernas sentada en un diván frente a la ventana leyendo un libro, los caballeros Taisho se dedicaban a sus asuntos y Kikyo atendía a Moroha, la niña era un terremoto y necesitaba vigilancia completa.
—¿Se mudarán mañana?. — pregunta Inu no Taisho algo afligido pero comprendía a su hijo, si bien Inuyasha no encontraba inconveniente en quedarse en la mansión, sabía que Sesshomaru estaría más feliz en su propio hogar, lo extrañaría y a Kagome, en poco tiempo la a llegado a querer tanto como a Kikyo.
—En efecto, ya he pedido a Kagome organizar todo y su madre le está ayudando, luego daremos un baile como inauguración y para presentar a los prometidos. — menciona muy solemne como siempre.
—Estoy seguro que tu esposa te convenció. — dice Inuyasha guasón. Al notar la mirada sería de su hermano prefirió tocar otro tema, uno más formal. —Lo del compromiso de Lin nos tomó por sorpresa— se deja caer sobre el sofá sin ningún decoro. —, ¿creen que luego vendrá Hakudoshi pidiendo la mano de Rin?.— ríe.
Los dos hombres que le escuchan frunces el ceño, no estaban preparados para que Rin también los abandonara para formar su propia familia, pero si eso sucedía, ¿lo aceptarían?
Hakudoshi era un jovenzuelo que como muchos vivía en las calles, hijo de nadie parte de una pandilla de ladrones muy astutos, se metieron una vez a la bodega para robar y como no fueron atrapados lo volvieron a hacer pero ya los esperaban, Sesshomaru disparó al ladrón sin saber que se trataba de un chico.
Lo demás fue historia, los Taisho se encargaron de él, le enseñaron a ganarse la vida honestamente y el chico juró trabajar para ellos hasta saldar su deuda la cual no era poca pero lo aceptaron por el honor renovado de Hakudoshi Jones, ahora, en unos ocho meses, su deuda terminaría, ¿qué haría de ese momento en más, nadie lo sabía?
—Supongo— habló Toga muy serio. —, si Rin acepta, no habrá más que agregar. —
—Sabemos que él va en serio, lo hemos sabido desde hace tiempo, Rin tendrá la última palabra. —
Los tres callaron, el tiempo pasaba tan rápido, pronto todas las mujeres de su familia pasarían de la soltería al compromiso y luego matrimonio, ¡el tiempo realmente no pasaba en vano!. Hubieran preferido tener a Lin más tiempo con ellos al igual que Rin.
Los caballeros deliberaron del mundo y sus cambios tomando whisky, Lin baja presurosa las escaleras despidiéndose de su hermana y cuñada segura que su caballero puntual como un reloj ya ha llegado, así era y se fueron a su paseo matutino muy felices bien acompañados por una de las doncellas como debía ser.
Rin observa desde la ventana del salón, como su ahora comprometida hermana sube al carruaje de mano del joven vizconde y experimenta una sensación que no le invadía desde hacía mucho tiempo. Suspira y piensa en ella y Hakudoshi, ellos aún no podían demostrar su amor abiertamente, sabía que su amado era un hombre de palabra y hasta no pagar su deuda con los Taisho no se sentiría digno de pedir su mano, aunque a ella jamás le ha importado esa parte a él sí y lo respetaba.
—Qué envidia...— susurra para sí misma, sin percatarse que su cuñada le había escuchado.
—¿Te gustaría ir de paseo?.— pregunta de repente Kagome con una sonrisa tan cálida que derretiría el corazón de cualquiera. —, la mañana está espléndida. —
Rin asintió sin muchas ganas, Kagome aplaudiendo le pidió subir a cambiarse y ponerse muy bonita, aunque la jovencita renegó perezosa, no había pero que valiera y pronto estaba en su habitación algo extrañada que su cuñada le pidiera algo tan raro y con tanto ahínco.
Kagome corrió a la bodega, le pidió al joven Jones acompañarla al mercado junto a su dama de compañía, el joven aceptó de inmediato, se limpió el sudor de la frente, se apresuró a su cuarto para quitarse los trapos por algo más apropiado, después de todo, acompañaría a la esposa del hombre que le dio una segunda oportunidad en la vida y Kagome le agradaba, no la dejaría en mal.
Ya con su plan en marcha, Kagome informó a su esposo que ella y Rin saldrían al mercado junto a Hakudoshi para cuidarlas, él primero se opuso pero la señora Taisho simplemente le sonrió en forma alegre tratando de decir "de todas formas lo haré" y se fue dejándolo con la palabra en la boca. Esa mujer era impredecible y eso le encantaba de ella, Kagome tenía fuerza, carácter y una sonrisa preciosa, ni hablar de sus ojos azules.
Toga e Inuyasha rieron, tal parece que Sesshomaru realmente estaba enamorado hasta los huesos.
Rin pestañeó varias veces al notar a Hakudoshi frente al carruaje esperando por ellas, suspiró cuando le ayudó a subir y casi se muere cuando notó que Kagome y su dama de compañía se sentaban al frente dejando el espacio a su lado deliberadamente disponible, entonces supo del plan de su cuñada y se lo agradeció internamente.
Llegaron a uno de los parques de la ciudad, Kagome le pasó a Rin una sombrilla y poco a poco comenzó a dejarla sola con el joven Jones, por supuesto iría atrás junto a Yuka, la dama de compañia, para cuidar el decoro pero les daría esta mañana para disfrutar su amor, ellos merecían también algo de amor.
—La señora Kagome es muy ocurrente, quién diría que le debería un favor tan grande. — menciona Hakudoshi tratando de sonar casual.
Por primera vez él y Rin paseaban en público, como si fueran prometidos y eso le aceleraba el corazón.
—Ella es bastante dulce, ni siquiera tenía idea que supiera...— aprieta los labios. —tu sabes. —
Al frente hay un sendero que lleva hasta unos árboles y pequeños setos de rosas, deciden tomar ese camino más privado.
Comienzan a hablar sobre cosas triviales hasta que se relajan y hablan como lo han hecho siempre, ríen, bromean y caminan tranquilos. Un viento fuerte sopla llevando una hoja de cedro hasta el cabello castaño de la damita, Hakudoshi la retira, corta una rosa y la coloca en el recogido de Rin con mucho cuidado, ella suspira.
—Te ves hermosa hoy, como todos los días. — le acaricia la mejilla ya sonrojada.
—Nos pueden ver.— le tiembla la quijada, estaba tan cerca, Santo niño Jesús, ¡tan cerca!.
—Jamás haría algo que arruine tu reputación, te amo demasiado y sé que eso te haría sufrir.— aclara retirándose dos pasos de ella con la mirada ardiendo, por ese amor tan grande. —Me comportaré como un caballero. —
Rin sintió un vacío al verlo alejarse de ella, volteó en todas direcciones y no había nadie, tomó valor y dio esos dos pequeños pasos que la alejaban de los labios de su querido granuja, de ese joven guasón que le robó el corazón, depositó un pequeño y casto beso en los labios masculinos, se retiró y corrió riendo por la cara de estupefacción de Hakudoshi, él se recuperó del gesto tan dulce y corrió tras ella, la atrapó entre sus fuertes brazos dando vueltas entre risas. La sombrilla cayó al suelo, Hakudoshi le dio un beso a su dama y luego la bajó.
Escucharon voces, Kagome y Yuka se acercaban así que debía comportarse, él recogió la sombrilla, se la entregó y le ofreció su brazo, ella aceptó feliz y continuaron su paseo por un rato más hasta que se encontraron con Lin y Kohaku, los dos se les unieron y sin planearlo, terminaron teniendo un picnic en parejas en el parque, una mañana romántica e inolvidable, luego regresaron a casa.
Rin y Lin subieron a su habitación para conversar su felicidad mientras Hakudoshi agradece a Kagome el gesto y el vizconde se retiraba alegando que volvería cuando la etiqueta dictará era lo apropiado.
Sesshomaru se acercó a su esposa, le besó la frente ya enterado del plan fraguado por ella y sobre sus ganas de dar el baile más pronto de lo que él imaginó.
Ese día cenaron en familia muy felices, verdaderamente felices.
Días después.
La casa del hijo mayor de los Taisho abría sus puertas para dar un baile y la sociedad de Boston no perdería la oportunidad de asistir, se rumoreaba que el muy granuja había deshonrado a una señorita inglesa y la trajo a América luego de eso, igual al hermano menor, ¡eso era un chisme jugoso que no podía perderse nadie!. Todos morían por ver a la dama inglesa, como si alguna atracción se tratara.
Kagura no, Kagura lo que deseaba es burlarse de esa estúpida mujer y lo haría en su casa, frente a muchas personas, la iba a hundir frente a la sociedad, además ya sabía perfectamente cómo había sido el matrimonio y la desgracia sobre el apellido Higurashi, ella le mostraría a esa tal Kagome quién era.
Continuará...
