INTRODUCCION: El capítulo inicia más adelante por lo que pueden saltarse esto si así lo quieren. Solo quiero iniciar este proyecto saludando y dando la bienvenida a los lectores, también críticos, que quieran darle la oportunidad a esta historia. He de decir que esto es un auto inserto, para que lo tomen en cuenta. Tambien, me tomo bastante en serio el planteamiento de la historia por lo que a pesar de que el autor de Naruto no fue el más coherente y esclarecedor con sus datos, he averiguado en lo posible los detalles que he querido utilizar y arreglado unos tantos para hacerlos corcondantes.
Como supongo es necesario, debo de aclarar que de ninguna manera soy dueño de Naruto, ni de los personajes de Kishimoto, más allá de los originales que se planteen en la historia. Tampoco soy dueño de la portada, desconozco el autor, pero los créditos le pertenecen a él.
Los viajes largos son incomodos.
Trackk, Trrack... Trackk...Tracck, Trackk, Track...
Sinceramente me estoy sintiendo bastante cansado...
A pesar de que ya he logrado que mejoren las carretas para este viaje, y tengo suficiente paja amortiguando mi espalda, el viaje es muy largo, y considerando que el "camino" que recorremos no es más que una de las rutas comerciales conocida por nuestra familia, es razonable. Al menos yo lo creo así, y por cierto se debe sumarle algo más, en estos momentos solo tengo 4 años.
Trrack... track-trackk!...
¡Ah!, esta última roca fue realmente un buen golpe...
A diferencia de los guardias de la caravana, quienes deben de permanecer siempre vigilantes, yo como privilegiado, solo debo de encargarme de no estorbar demasiado, así que me coloque en la parte trasera de la segunda de las 7 carretas que trasladamos que únicamente lleva alimento para los camellos y caballos, que por cierto ya se está acabando, afortunadamente nuestra ruta está planificada para llegar a la siguiente fuente agua en una llanura con pasto para los animales este mismo día.
Hmm... han pasado ya 6 días desde que partimos de Aimokura.
Aimokura es uno de los pueblos ubicados en la provincia de Sunagyū, en la península principal de la Nación del viento. Si no interrumpimos nuestro ritmo de viaje nos hace falta aún 4 días para llegar a nuestro destino, el cual no es otro que Sunagakure, la aldea escondida entre la arena, uno de las 5 grandes aldea ninjas.
A veces suspiro mucho, porque se siente bastante irreal el pensar en estos nombres ficticios y considerarlos dentro de mi propia normalidad ahora; pero desde hace un tiempo, conforme he ido creciendo y madurando mis pensamientos, sucede que ya no me cuestiono demasiado mi realidad. Jeje, como hacerlo, hay tantas cosas; el sonido de las ruedas topándose con las irregularidades del suelo, los ejes de carreta chirriando, las voces de otras personas, los sonidos de los caballos, los bufidos de los camellos esforzándose, el viento y a veces el polvo que roza mi mejilla...
Trackk, Trrack...Trackk, Trrack...Trackk, Trrack...
A veces parece que estos ruidos tienen un poco de ritmo...
El conjunto de sensaciones que recibo cada instante que me concentro demasiado en ello, es definitivamente esclarecedor. La mayoría de las veces no nos detenemos a tener este tipo de pensamientos porque tenemos rutinas o cosas que hacer, a mí también me pasa, pero considerando mi corta edad (corta al menos físicamente) tengo bastante tiempo para pensar demasiado; en mi situación, en lo que planeo hacer, en lo que puede pasar, y lo que me ha pasado...
Al principio tuve toda una amalgama de sentimientos respecto a estar en este lugar, es decir, este mundo que hasta ese momento era ficticio para mí; debo de decir que no puedo concretar mucho mis reacciones iniciales puesto que no estoy seguro del punto exacto en que comencé a tomar conciencia.
Todo era vago al inicio, tanto por el entorno y las personas desconocidas, como porque no entendía mucho; no solo del lenguaje, sino tampoco de mí mismo. Yo sentía que era alguien, pero mi nombre me era vago, ¿Qué es un nombre me preguntaba?, sabía que no debía estar en este lugar, pero no sabía dónde era correcto estar, ni cómo llegar ahí, ni como llegue aquí... no sabía muchas cosas, y mis conceptos eran imprecisos.
Mucho sobre esos momentos eran y siguen siendo confusos para mí, pero sé que fue así durante mis primeros meses de vida en este cuerpo, y según me cuentan mis mayores, solo me comporté como un bebe normal, o más o menos. Lloraba mucho cuando estaba incomodo o tenía alguna necesidad, y otras veces parecía que era por nada, con pánico extremo; a veces me quedaba observando las cosas o las personas con mucha curiosidad, pero era normal también, vociferaba y gritaba cosas ininteligibles a veces, y me era difícil confiar en otros además de mi madre o mi padre al parecer.
Trackk...Rumblr...rumblr...
Parece que este pequeño tramo es más tranquilo.
Fue a los 7 meses que ya tenía conciencia plena de mí mismo y una idea de la situación en la que estaba; estoy seguro de eso porque fue uno de los primeros datos que escuché y más o menos entendí sobre mí. Lo escuché de mi mamá, lo dijo ella quejándose con mi padre acerca de que 7 meses de edad eran pocos para que un bebe pudiese recordarlo si acaso se tenía que alejar durante demasiado tiempo debido a negocios del clan. Pensando en eso, la palabra clan me resultaba bastante extraña.
Sucedió que en algún momento de los días anteriores a esto mi mente se fue aclarando bastante, recordé mi anterior nombre y también bastante de mis experiencias pasadas. Pero las sensaciones de mi entorno aun eran bastantes extrañas, a veces vagas, otras incompletas o estridentes, y muchas incluso me producían vértigo.
En esos momentos, me esforzaba en recordar más, en entender más, en controlarme mejor a mí mismo, tanto físicamente como mentalmente. Trate de controlar mis instintos fisiológicos, no precipitándome hacia mi madre cuando tenía hambre, no llorar en pánico, tratar de tener control sobre cuando hacer mis necesidades...; y es un poco vergonzoso aceptar que fracase unas tantas veces. Pero eso no era un mayor problema, era un bebe después de todo.
Por suerte para nuestra pequeña familia, mi padre pudo quedarse y trabajar sin alejarse mucho o durante un lapso demasiado extendido de nosotros, pero al parecer se perdió una importante oportunidad de hacer una contribución que nos proporcionaría mayores beneficios dentro del clan; pero ambos de mis padres tenían suficiente confianza en sus capacidades para volverse indispensables para la familia.
Y así fue, nuestro nivel de vida nunca ha sido particularmente malo. Nunca he pasado en esta vida hambre, ni frio, ni incomodidades al extremo. Y eso es impresionante por decir lo menos, considerando que estamos en el reino del viento, un lugar en su mayoría árido, escaso de recursos y bastante desértico en general; además si cuando nací ya teníamos unos cuantos sirvientes en casa, conforme los años se dio la situación actual donde tenemos bastantes bienes y propiedades asignadas, y con ello mucho más personal.
Trackk, Trrack... Trackk...Tracck...
Ese ruidito a veces también me desconcentra...
Mi nombre es ahora Kenzo Kiyoshi, o Kiyoshi Kenzo, el apellido se dice primero al parecer; y al principio cuando supe que me llamaba así me estremecí un poco, por alguna razón me dio un poco de vergüenza llamarme a mí mismo con ese nombre; luego me di cuenta de que era porque en mi vida anterior pertenecía a una cultura diferente, y las características de acento y silabas utilizadas por los nombres eran diferentes, además caí en cuenta que eran nombres con características japonesas, o al menos asiáticas. Poco a poco, también me di cuenta de que mi yo actual era diferente al yo de los recuerdos que empezaba a recuperar cada vez más. Yo no era tan inmaduro según sabía, no les temía tanto a las cosas altas, o los lugares oscuros, no vociferaba cariñosamente a mis padres, ni gritaba tanto, no corría tanto...
Y cuando me paraba a pensar en eso, me di cuenta de que era mi desarrollo actual el que estaba afectando mis emociones, comportamiento y reacciones, y a pesar de que a veces me avergonzaba cuando pensaba en mí actuar, al cabo de un tiempo me comportaba similar. Sucedía que respondía al estímulo externo con una combinación de pensamientos internos y de mis impulsos del momento, por lo que, si bien a veces era hiperactivo, no me puse particularmente en peligro ni era tan molesto para mis padres... tal vez no tanto.
El tener menos de un año, pero una mentalidad más madura que mi edad, no cohibió mi curiosidad por el ambiente que me rodeaba, pero si detuve un poco el característico actuar imprudente de un niño, no quería sentirme avergonzado tanto después, considerando que iba poder recordar las cosas de mi niñez. Por lo que trataba de no reaccionar tanto, y retener un poco mis emociones. Dicho esto, se vuelve aburrido después de un tiempo el no tener más cosas que hacer.
Por suerte para mí, a los 7 meses mi cuerpo sorprendentemente ya podía dar pasos torpes y movilizarse lentamente por la casa, por lo que comencé a concentrarme en mejorar eso y a conocer más mis limitados alrededores. El poder movilizarme, solo era sorprendente para mí, porque mis padres si bien estaban felices y me abrazaban y todo por cosas como esas, parecía que era algo que se esperaba de mí.
Como sea, además de poder caminar más o menos, me di cuenta de que además ya entendía también un poco del idioma de mis padres, y podía ya decir mal o incompletas algunas pocas palabras, incluso a veces decía cosas en mi otro idioma, lo que para mis padres era solo otro de los lenguajes inventados de los bebes cuando intentan comunicarse, pero esto último trate de evitar hacerlo, no quería que pareciera que estaba loco si conservaba la costumbre hasta crecer.
Para entonces yo todavía no sabía dónde estaba. Ni cual era mi pueblo, ni mi país, ni el mundo... Y lo raro es que esta situación de desconocer bastante no me ponía particularmente preocupado, aterrado, molesto o triste...
Clapp... clapp... clapp...
-Mm... es el momento de las rondas- Esta vez murmuro para mí mismo, y sonrío asintiendo al joven (más bien niño) ninja que pasa entre los carruajes, uno de los que nos escoltan está vez, el asiente suavemente también y continua. Supongo que es raro ver a un ninja a caballo, sé que lo hace porque es una de sus tareas, conducir y dirigir algunos caballos sin jinetes, ellos forman parte de nuestros bienes y no podíamos dejarlos porque nos estábamos mudando.
Por cierto, porque estamos en el desierto, debemos recorrer la ruta adecuada para evitar muchas áreas demasiado arenosas donde los carruajes tendrían dificultades, como en este caso, debemos recorrer estos cañones porque acá el suelo no es tan suelto, es decir además de las piedras.
Clapp... clapp... clapp...
Respecto a cómo supe en qué tipo de lugar me encontraba; debo decir que al principio el idioma me parecía extraño, diferente al que conocía, pero me di cuenta de que era Japones, lo reconocí porque recordaba que en una de las etapas de mi vida anterior además de otras aficiones fui bastante aficionado al anime, y después de tanto escuchar esos diálogos y leer subtítulos, reconocer esto fue bastante fácil. Durante un buen tiempo, esto me mantuvo confundido, puesto que reconocí que era japonés, pero las vestimentas, la forma en que se trataban y el nivel de vida si bien no eran malas, las condiciones tecnológicas no eran las que yo diría propias de un país desarrollado como yo sabía era el caso de la nación insular.
No fue hasta mis 10 meses de edad que mi madre me llevó a despedir a mi padre en uno de sus viajes, que lo vi desde la entrada al pueblo, ponerse en marcha y ser escoltado además de sus hombres por unas personas con bandanas en la cabeza y un símbolo tallado que parecía un reloj de arena en ellas, que tuve un tipo de entendimiento.
Me quede en silencio hasta que comenzamos a ir a casa. Mi madre ya estaba para entonces acostumbrada a mis repentinos silencios, así que solo me cargaba caminando mientras esperaba la casi segura duda que procedía después. Ya había practicado bastante mi entendimiento y dicción, y me detuve un poco y lentamente abrí la boca y la miré a los ojos porque me parecía muy relevante su respuesta a esta pregunta:
-Madre, ¿A dónde fue padre?
Para entonces normalmente esperaba una respuesta como tantas veces antes, el nombre de un pueblo u otra provincia que pronto olvidaría, pero que identificaría con características japonesas. Pero esta vez, mientras la veía sonreír suavemente y apresurarse a contestarme, ya preveía la respuesta:
- Tu padre fue a Sunagakure.
Ante esa palabra extraña, pero sobre todo irreal, solo pude murmurar de regreso. -Suna...gakure
-Así es, -contestó- la aldea oculta de la Arena. La aldea de los ninjas de nuestro país, tu padre viaja hasta ahí para realizar negocios, por eso dijo que esta vez su viaje sería más largo... mmm, tardara tal vez 24 o 25 días en regresar porque lleva mercancías, además...
Ella entonces siguió hablando de otras cosas, con palabras que no entendí mucho, no tanto por mi falta de dominio sobre el lenguaje, como por la enajenación hacia mi entorno que comencé a sentir en ese momento, solo recuerdo que ella hablo mucho acerca de que era un buen trato para el padre y los regalos que nos traería... pero yo en ese momento solo estaba procesando y procesando, pensando, recordando, analizando... hasta ese momento de mi vida me consideraba bastante maduro, pero no fue hasta este día que tuve verdaderamente un punto de inflexión en mi pensamiento y me aterroricé de cómo hasta yo solo fluía con las situaciones, como un niño ingenuo, inocente y sobre todo ignorante del entorno peligroso en el que yo estaba, sin apresurarme a averiguar mayor información.
Mi vida había sido pacífica, fácil, sencilla y parecía mantenerse así; pero sabía que, si eran ciertas mis suposiciones, había llegado a un mundo sanguinario, cruel y horrible hacia los que son débiles e ignorantes, como yo hasta ese momento...
Respecto al título de mi historia, sé que tal vez es algo simplón, pero intente hacer referencia al elemento principal del protagonista, al area donde se desarrollara, y la principal relación que lo guiara en muchas de sus decisiones.
El título de este capítulo hace referencia además del largo viaje que emprende el protagonista hacia la aldea de la arena, también a la situación en la que se encuentra, es decir la transmigración.
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