Aclaraciones: Una de las cosas en la que el autor de Naruto fue bastante vago para aclarar fue respecto al tamaño del mundo que construyó, tampoco determinó el nombre de varios países que aparecían en algunos mapas que mostró, la reconstrucción más exacta que podemos hacer viene del momento en que se menciona que para viajar de la hoja a la aldea de la arena hacen falta 3 días, estimando que el viaje lo realizaron algunos de los mejores ninjas de la hoja, y la emergencia que tenían por rescatar a Gaara y tomando en cuenta un dato que se dio a conocer en un libro Gaiden, donde se menciona que un gennin puede correr a 60 km por hora fácilmente, suponemos una velocidad variable de viaje de 100 a 120 km/hr para los ninjas, durante 3 días, considerando su apresuramiento, tiempos de sueño y descanso, los desvíos que tendrían que hacer porque es posible que no se pueda ir en línea recta, se determina que la distancia de la arena a la hoja es de alrededor de 7200 km, viviendo nuestro protagonista alrededor del 33 % de esa distancia, lo colocaría cerca de los 2400 o 2500 km de Sunnagakure, por lo que el viaje para un civil es bastante largo.
Las ideas infantiles son dejadas de lado.
-Todos los que están en las carretas, bajen rápidamente... la cuesta de adelante es larga y continua hasta el final de este cañón.
Escucho la voz desde adelante, y por curiosidad simple me levante para observar el paisaje del entorno. Puedo ver cómo nuestro camino adelante empieza a elevarse lentamente, pero parece que lo hace por un buen tramo hasta el punto de que no logro ver alguna planicie al final.
-Señores, debemos de caminar para no fatigar a los animales y para no vernos obligados a movernos lento.
La persona que habla es alguien que parece estar a mediados de sus 30 años, se ve fuerte y ágil, él es un miembro del clan Kiyoshi, lo conozco porque al parecer es de alguna manera mi tío, es de la generación anterior inmediata a mi padre. Un pañuelo le cubre la cabeza, para sostenerlo en su lugar porta una característica banda ninja de Sunnagakure, un chaleco táctico del mismo color que la tierra, además un par de rayas azules se pueden ver en el lado izquierdo de su rostro, esto último es una característica y tradición de la familia Kiyoshi. Mientras lo observo, él se da cuenta y voltea a verme, entonces sonríe y se acerca un poco.
-No es necesario que bajes, no pesas mucho y tampoco lleva mucha carga este carretón.
-Está bien, gracias- le agradezco suavemente y asiento con la cabeza, y esta vez en vez de acostarme me siento, creo que es mejor esta postura medio recostada, pero estoy seguro de que también me sentiré incomodo así con el tiempo. No me niego a bajar, porque mi tío tiene razon, y además mis padres tampoco se bajan de su carruaje, ellos van en el cuarto carro de la caravana, que se encuentra adecuado para nuestra familia, pero no quiero quedarme tanto tiempo con ellos porque me siento un poco incomodo en presencia de los dos, sobre todo cuando hay silencio mutuo de su parte, por lo que paso la mayor parte del tiempo en el carruaje de heno.
Además, el estar solo me permite comportarme un poco más naturalmente, sin preocuparme tanto por ser visto extraño. Viéndome aburrido saco un par de papeles cuadrados, son sellos de práctica, pongo uno en cada mano y me relajo mientras los hago rotar lentamente sobre mis palmas. A veces rotan hacia un lado, otras hacia otro, a ratos lento, a ratos rápido, incluso se llegan a detener por instantes. Es un ejercicio simple que practico desde hace más de un año, con este implemento especial que logre obtener de mi padre, quien me lo dio por compromiso y para mantenerme entretenido, mi objetivo en realidad es obtener un adecuado control del poco chakra que tengo, además tengo esperanza en que si uso contantemente mi chakra de esta manera también se incrementara poco a poco. Mientras hago esto recuerdo un poco sobre los acontecimientos que llevaron al nacimiento de la idea de la mudanza a Sunnagakure.
-Han pasado 3 años, ...mmm no, son ya 3 y medio desde entonces, eh- a veces murmuro lentamente algunos pensamientos que considero relevantes, como para recordarlos.
En ese entonces mi actitud se volvió aún más silente y pausada, después de enterarme de que llegue al mundo ninja, me encontraba a mí mismo entre grandes espacios en blanco de pensamiento, observando el vacío frente a mis, y cuando reaccionaba inevitablemente comenzaba a sentir un poco de pánico, ¿qué hacer?, ¿puedo regresar?, ¿debo regresar?... Me di cuenta de que me molestaba no solo el hecho de estar en un lugar que no debería existir, encontrarme en una situación aparentemente imposible, sino sobre todo me sentía incomodo con las circunstancias de mi identidad y como hasta ese momento con aparente indiferencia estaba abordando los sucesos.
Después de pensarlo un poco, y aceptando que esta era mi realidad actual, pude entre muchas cosas, notar que no he recuperado todos los recuerdos del yo anterior, y mucho menos los sentimientos completos que este poseía, solamente he heredado la personalidad básica de mí mismo. Y mi actual forma de ser y personalidad estaba formada por los elementos que arrastré de mi vida anterior y mis actuales circunstancias de y necesidades, y a ese conflicto de identidades le atribuí el aletargamiento que me poseía hasta entonces, y que hizo falta el fuerte estimulo de un elemento tan fácilmente reconocible como identificablemente irreal, para que me impactara lo suficiente para despertar mi temperamento actual.
Resumí entonces la información que tenía hasta ese momento, vivía en un pueblo cerca de la costa sureste del país del viento, en la principal península, bastante alejado de Sunnagakure al parecer, pero que de alguna manera mi familia mantenía relaciones con dicha aldea shinobi, y dichas relaciones son importante y mejoran con el tiempo al parecer. Nuestro clan familiar se llama Kiyoshi, no sé nada sobre su especialización, pero podrían ser comerciantes o propietarios de algún recurso preciado o estratégico que le permite mantener un buen nivel de vida y posición a sus integrantes.
Nuestro nivel en la familia no parece ser bajo, al observar que otros familiares respetaban bastante a mis padres y nuestra casa bien podia ser llamada mansion, que era prominente en comparación con la mayoría de las casas de Aimokura, que así se llama el pueblo. Al recordar a alguno de los integrantes ninjas de la escolta de mi padre, caigo en cuenta de que es posible que también existan ninjas dentro de la familia, y a que pude observar en mangas y esquinas de la ropa de dos shinobis la misma silueta simple de un pergamino que portan las ropas de mis padres y algunas prendas mías.
No sé si mi madre se sorprendió demasiado por el entusiasmo que mostré desde entonces por mejorar mi capacidad de lenguaje, y mi petición reiterada de aprender a leer aún si me comunicaba más con acciones y gestos, que, con palabras, ella solo sonreía y se mostraba feliz de ayudarme repitiéndome las palabras cuando no entendía, enseñándome algunas desconocidas, y leyendo para mí algunas historias simples, enseñándome también los símbolos más fáciles, etc. La verdad era que lo hacía solo cuando estaba con ella, si había alguien más presente me contenía. incluso al principio dude un poco sobre comportarme como un niño con ella, pero descarte ese poco de vergüenza rápidamente al sentir la urgencia de conocimiento inmediato.
Tambien hice preguntas y señalamientos inocentes para averiguar sobre la situación del mundo, y nuestra relación con los ninjas. La información que obtuve de mi madre fue variada, y la mayoría de las veces tenía que insistir con preguntas desde distintas perspectivas o deducir pistas de lo que ella me contaba. Me enteré de que somos un clan con características shinobi puesto que los miembros recibían entrenamiento y los más destacados eran enviados a Sunnagakure para especializarse más y mejorar su fuerza. Además el recurso estratégico que poseía nuestro clan es el Fūinjutsu, mediante la fabricación de rollos de sellos para almacenar recursos, además de sellos explosivos, luminosos, de humo, etc.
Durante un momento casi entre en pánico cuando me dijo que el actual Kazekage se llamaba Luoshā, porque el nombre no me era familiar, pero resulta que así se llama el tercer Kazekage, el llamado Kazekage más fuerte, y era impresionante al menos, porque al parecer tenía poco más de 20 años; traté de hacer memoria, pero a pesar de ello no pude recordar si alguna vez se mencionó el nombre del Sandaime Kazekage en el programa, así que no estaba seguro de si era el mismo de mi memoria, pero supuse que sí. Lo que me tranquilizó es que al parecer estábamos en el año 26 desde la fundación, y recuerdo que la tercera guerra shinobi sucedió alrededor de 4 años antes del nacimiento del protagonista, que nació en el año 50, y la segunda guerra sucedió alrededor de 4 años antes de la tercera, y si está duro como máximo el doble sería alrededor de 8 años, sumando todo, lo más pronto que iniciaría la próxima guerra sería 16 años antes de que nazca el niño rubio, es decir en el año 34; para lo cual hacían falta 7 años, yo tendría entonces talvez ya 8 años, y si bien no es demasiado tiempo, mi objetivo podría dirigirse a buscar un lugar seguro para sobrellevar los tiempos de crisis y esa cantidad de tiempo podría ser suficiente si juego bien mis cartas.
El saber que contaba con tiempo aún si no era mucho, me tranquilizó un poco, sin embargo, decidí no bajar mi guardia y seguir atento a nueva información para no cometer errores de juicio potencialmente peligrosos. Caí en cuenta de que la razon por la que mis padres no se sorprendieron de mi fortaleza física a temprana edad es porque ambos eran ninjas, y se esperaba que como descendiente mis aptitudes fuesen mejor que el promedio civil, pero, si se habían mostrado entusiastas a mis repentinos intentos de madurez e independencia, porque si bien los shinobis son mentalmente precoces, mi edad aún era demasiado poca para considerar una considerable capacidad de raciocinio.
Planee demostrar los más pronto posible mi genialidad en el aprendizaje, pero también quería hacerlo de manera gradual, para que mis padres me considerasen un precoz inteligentemente y me permitieran opinar o influir, aunque sea un poco en ellos, pero que al mismo tiempo no sospechen de comportamientos anómalos parecidos a los alguien mucho mayor. Por suerte, el que los instintos de este cuerpo aún influyan sobre algunos de mis gestos o comportamientos junto a mi rostro y físico inmaduro, hacen que mi conducta no deje de parecer el de un bebe normal, un poco más calmado y listo que el resto.
Pero al final la realidad (esta realidad extraña) aun guardaba un golpe de madurez repentina para mí. Durante las casi cuatro semanas sin mi padre en casa, mi madre paso mucho tiempo conmigo, quizás para que no me sintiese solo sin mi padre, o como medida tranquilizante para ambos. Un mediodía nos encontrábamos en una especie de estudio que era la sala de lectura de mis padres, mientras ella hablaba cosas al azar conmigo menciono algo aparentemente inofensivo.
-... como el mensajero se adelantó a llegar ayer por la noche, tu padre tendría que estar llegando hoy o a más tardar la madrugada de mañana-, me ve fijamente por si estoy poniendo atención, y como asiento un poco, continua- ¿qué te gustaría que te trajera tu padre?, hay dulces de otros pueblos que no has probado, algunas muñecas de títeres, o tal vez algún juguete extraño...
Como veo que ralentizó su hablar como animándome a participar, después de pensar un poco respondí -mmm... quiero un libro, para mí, grande, de ninjas.
Esto fue algo que dije por impulso momentáneo, siendo relista aun no podía leer nada satisfactoriamente, ni era posible que me diesen algo así como un ninjutsu, o información importante secreta de los shinobis, del chakra o Fūinjutsu, y por el momento aun creía que eso no era urgente si aún no tenía adecuada locomoción o entendimiento del lenguaje hablado y escrito, porque esas eran mis prioridades principales. Pero si puedo obtener más información fácil sería conveniente, y a pesar de que lo dije calmadamente, los movimientos inquietos que aún no controlaba demostraban mi deseo, eso hizo que mi madre sonriera para sí misma un poco.
-Bueno, tenemos varios libros en la casa, te puedo regalar alguno, pero si quieres algo de ninjas-mientras hablaba se levantó, buscó un poco en un la parte superior de un estante cercano, rápidamente sacó un libro con portada amarilla y café, de buen tamaño y un poco grueso, lo coloco frente a mí, lo abrió en algún capitulo, y me lo muestra.
-La parte de aca habla sobre Sunnagakure pero el resto del libro también es bonito, habla sobre el país del viento...-mientras ella habla, yo me concentraba en la silueta de un reloj de arena dibujada en el libro, tratando también de memorizar como se escribe Sunnagakure, mi madre notó mi distracción y mientras deja un marcador en la página del libro, lo cierra y lo levanta dejándolo en un escritorio- pero este libro no es solo mío, yo te puedo regalar mi parte, pero tu papa también tiene que estar de acuerdo. Lo vamos a dejar acá y le preguntamos cuando regrese, así también le puedes pedir que te lo lea...
Asentí un par de veces, noté que solo jugaba un poco conmigo, además de que seguramente era una estrategia para que tuviese algo de contacto rápido con mi padre cuando llegase y no nos sintamos incomodos por el tiempo que nos separamos.
-Pero lo que sea que tu padre te regale debes de decir "Gracias", me oyes "Gracias papa"... - Entonces pasamos un rato más repitiendo las palabras que ella me pedía, hasta que fuimos a almorzar.
Y, por la noche mi padre regresó.
No recuerdo muy bien en que punto de la noche, pero entre saludos, bienvenidas, abrazos y regalos, terminamos sentados juntos en una alfombra en la sala principal, mi madre saco un libro y se lo paso a mi padre, que lo recibió un poco lento, mientras ella me susurra -adelante...
Dude un momento pensando cual sería el comportamiento infantil menos degradante y me dirijo a mi padre -Quiero esto...este libro ...mama ya me dio, un poco.
El me miró un poco extrañado, luego a mi madre, otra vez a mí y dijo -Es tuyo entonces- lo pone frente a mí y me observa.
Hice una cara de logro un poco involuntariamente, pero acordándome trato de abrir el libro en el marcador, y agregue rápidamente -Lee aquí, para mí, de ninjas, por favor, gracias.
Mi desorientada forma de hablar le hizo un poco de gracia, se acercó a mí y empezó -Este de aca es el símbolo de los ninjas de la arena, el pueblo se llama Sunnagakure... está bastante lejos de aca si no eres un ninja- hablaba mientras se detenía para que yo repitiera palabras, algunas otras las mencionaba por su cuenta porque no las leía, a veces también lo hacía superficialmente porque seguramente no sabía si alguien como yo entendía lo suficiente, pero desde el inicio le puse toda mi atención, pero no duramos mucho en ese estado, porque lo escuche mencionar algo inesperado.
-...después de que convenció a un total de 6 grandes fuerzas y asentamientos del desierto, Reto logro unir a la mayoría de los ninjas del país del viento, fundando la aldea shinobi de la arena, lo pudo hacer 6 años después de que en la nación del fuego se había fundado la primera aldea ninja, Konohagakure, desde entonces las condiciones de los... este dato llego como tan repentinamente, que antes de que pudiese comprender el alcance de su importancia, me encontré interrumpiendo bruscamente a mi padre.
- ¿Qué año es ahora en Konohagakure?- esa repentina fluidez me sorprendió Tambien a mí
-...por lo que más personas... ¿Qué? - Mi padre me observo dudoso.
- ¿Qué año es en Konohagakure?-, repetí rápidamente, pero después de peguntarlo 2 veces, ya estaba llegando a una idea, un entendimiento que quería negar rápidamente.
Mi madre que hasta el momento nos observaba sonriendo en silencio desde un lado, intervino -Ahora en Konohagakure celebraran 33 años desde su fundación, pero en el país del viento...
Mi joven yo de entonces volvió a ser grosero y dejó de ponerle atención a mis padres, mientras hacía cuentas con sus pequeñas manos en un idioma extraño, ininteligible para los demás presentes -Cincuenta menos 16 son 34 años, y si ahora es el 33... -mi voz se volvía un susurro- queda un año o dos, como máximo 3 hasta la guerra.
En mi cada vez más grande desesperación y con mis pensamientos confusos en aumento, recurrí a tratar de tener ideas que pudiesen ser mis oportunidades de salvación, se me ocurrían cosas tontas, absurdas, imprácticas, extrañas e impulsivas, que culminaron en una especie de iluminación tan repentina como risible, y sin poder contenerme le dije a mis padres con la voz un poco alta y de manera apresurada.
-Vivamos en Sunnagakure...
Ambos se miraron entre sí, luego a mí, sonrieron un poco, y entonces mi madre me abrazó, me levanto y me dijo-Generalmente no eres un hablador, pero cuando dices algo casi siempre eres bastante ocurrente-
-Querida, es normal, dicen que los pequeños son siempre impredecibles, - mi padre también se levanta, y junto a mi madre como si de manera tácita lo hubiesen acordado me llevaron hacia el dormitorio.
Me dejan en mi cama, me arropan, dicen un par de cosas que no recuerdo, apagan la luz y se retiran; quien sabe cuánto tiempo tardaron, o cuánto después de que sé fueron que me encontré murmurando:
- ¿Y entonces?, exactamente a que me refería no estaba seguro, ni me importaba tanto, porque no estaba tan interesado en hacer una pregunta como si en escuchar una respuesta.
Nest_CHL
NOTA AUTOR: Como es posible que me equivoque escribiendo datos incorrectos respecto de la historia original de naruto, es aún más razonable que bajo la situación del protagonista este también cometa errores de referencia, juicio o información inexacta, por lo que situaciones así también deben tratarse dentro de la trama de este fanfic.
Respecto el título de este capítulo, intente transmitir la idea de que el protagonista debe enfrentarse a verdades incomodas para madurar, que las llamadas ideas infantiles no son tales porque vengan de su aspecto de niño, sino que los son debido a su mente inmadura, que es algo que debe controlar, cambiar o con que lidiar.
