Nota: He tardado más de lo que pensaba en escribir y publicar este capítulo, pero aquí está, el último capítulo de esta bonita historia. Espero que os haya gustado, porque a mi me gustó mucho escribirla. Me encantan Erin y Aaron como pareja, y espero seguir disfrutando y "jugando" con ellos.

Nunca he estado embarazada, y todo lo que he escrito aquí lo he buscado o me lo han contado. Espero no haberme desviado mucho de la verdad.

¡Disfrutad!

Capítulo 14

Las siguientes semanas fueron un tormento para Erin. El reposo total hacía que su humor fuera cambiante cada dos por tres, haciendo que todos a su alrededor anduvieran con pies de plomo.

Al menos, le dio tiempo a conocer un poco mejor a Jessica. Ella le contó cosas sobre ellas, lo que hacían cuando todavía vivía en la ciudad, y cómo era su relación en general. Erin sólo recordaba haberla visto una vez en el funeral de Haley, y apenas habían cruzado un par de palabras. Ahora, estaba conociendo a una mujer estupenda, era cómo la hermana que nunca había tenido.

Pero cuando se fue, se sintió sola de nuevo. Jessica había conseguido que no sólo fuera la madre de Chloë y la esposa de Aaron, si no aprendió que también era una persona independiente (aunque ahora no se sintiera así). Nunca había sido demasiado sociable, y apenas tenía amigos, y no recordar siete años de tu vida también cambiaba tus relaciones.

Después del reposo de cuatro semanas obligado por el médico de urgencias, tuvieron la cita con su ginecólogo, el cual ordenó otras cuatro semanas de reposo. Al terminar, estaría de 38 semanas, casi preparada para dar la bienvenida a su nuevo hijo.

Erin salió totalmente enfadada de la consulta del doctor, aunque comprendía que era lo mejor para el bebé y para ella misma. Aaron la encontró apoyada en el coche, con el ceño fruncido y con su peor cara de Strauss. No pudo evitar sonreír, aunque escondió la sonrisa tras una pequeña tos.

-Oye, ¿estás bien? -preguntó con cautela, colocándose a su lado.

-Si lo dices por mi nuevo encierro, sí, estoy perfectamente -contestó malhumorada, sin mirarlo.

-Lo siento Er, me imagino lo difícil que es para ti, pero sé de algo que te ayudará a sobrellevarlo un poco mejor. Vamos -con un gesto de cabeza, la instó a subir al coche.

Veinte minutos después, Aaron le entregaba un cucurucho de helado, con dos grandes bolas de chocolate y vainilla, con pepitas de colores por encima. El rostro de Erin se iluminó.

-Supongo que esto podría ayudar un poco….siempre y cuando me lleves una tarrina de helado todos los días al volver a casa -dijo mientras empezaba a comer su helado.

-Trato hecho. Pero tienes que compartirlo, sino…-Aaron levantó las cejas con diversión.

-Está bien…-Erin puso los ojos en blanco, haciendo reír a su marido.

Hablaron un poco más mientras terminaban sus helados, y Aaron ayudó a Erin a levantarse del banco en el que estaban sentados. Decidieron dar un pequeño paseo, antes de que Erin tuviera que volver a encerrarse en casa. Aaron intentó disimular su alegría y sorpresa cuando ella agarró su mano.

-Tengo unos días libres acumulados, así que cogeré la última semana que estés de reposo ¿vale? Para que no se te haga tan pesado. Y ya he hablado con Cruz, me cogeré la baja cuando nazca el bebé. Tendrán que arreglárselas sin mí una temporada.

-Veo que ya lo tienes todo decidido -dijo ella en voz baja, un poco irritada.

-Pensé que si lo organizaba yo te quitaría algo de estrés. No era mi intención dejarte al margen Erin -respondió él frotando suavemente su mano.

-Lo sé. Es que las últimas semanas me he sentido una inútil, encerrada en la habitación prácticamente sin poder moverme. Y sé que es cosa tuya, de tu trabajo, pero también algo que nos atañe a los dos y…

-Erin, escucha -se paró y la enfrentó-. Tienes razón, tenía que haberlo consultado contigo, lo único que intentaba era hacer lo mejor para nuestra familia. Pero ni por un segundo Er, pienses que porque tengas que estar de reposo eres una inútil. Jessica disfrutó mucho de tu compañía; sé que a Jack le gusta sentarse contigo y contarte su día y qué decir de Chloë. Te adora, y sólo con oír tu nombre su carita se ilumina. Eres el pilar principal de nuestra familia, Erin, estás pasando por mucho en los últimos meses, y estás engendrado a nuestro bebé, que va a ser el bebé más afortunado del mundo por tener a la mejor mamá que alguien puede pedir.

Ella comenzó a llorar, en parte por sus palabras y en parte por las hormonas. Aaron le limpió las lágrimas y luego la abrazó. Besó con cariño la parte superior de la cabeza.

-Vámonos a casa. Necesitas descansar. Y buscaremos una forma para que estas cuatro semanas no se te hagan tan pesadas ¿vale?

Erin asintió mientras se apoyaba un poco más contra Aaron.


La primavera estaba en su máximo apogeo, y Erin disfrutaba escuchando los sonidos que entraban por la ventana abierta, y del suave calor del sol primaveral.

Acababa de terminar el libro que había estado leyendo las últimas semanas, y se sentó en la cama en la posición del loto, o al menos, lo mejor que su barriga de 38 semanas le dejó. Se frotó la tripa sonriendo, cuando sintió una pequeña patada. Al mismo tiempo, llamaron a la puerta.

-Hey, ¿cómo se encuentra esta tarde la futura mamá? -Aaron entró en la habitación.

-Pues bien, aunque deseando poder moverme un poco de aquí -respondió haciendo un puchero.

-Entonces estás de enhorabuena. Tengo una sorpresa para ti, aunque primero tenemos que hacer una cosa.

Aaron se sentó en la cama, al lado de Erin, apoyando la espalda en el cabecero, y mostrándole el libro que traía consigo y que hasta ahora ella no se había dado cuenta de que llevaba.

-Vamos a escoger el nombre del bebé. O al menos, tener preparada una pequeña lista con unos cuántos para cuando nazca.

-Vale -dijo ella ojeando el libro.

Estuvieron un rato mirando el libro, descartando uno y otro los nombres que no les gustaban. Erin cerró el libro, frustrada.

-No me gusta ninguno…

-Tranquila. Vamos a seguir un orden. Escogemos primero el de niña, y luego el de niño -ella asintió y él cogió y abrió de nuevo el libro-. ¿Qué te parece Zuri? En francés significa "encantadora", y en la tradición india su significado es "princesa".

-No sé…-Erin arrugó la nariz, no demasiado convencida.

-De acuerdo. Pero a mí me gusta. Y está claro que nuestro bebé será la más encantadora -respondió Aaron divertido pasando de página.

-Eso si es una niña. Vamos a hacer un trato. Si es un niño, yo escojo el nombre, y si es una niña, lo escoges tú. Y tenemos que aceptarlo.

-Trato hecho -Aaron sonrió mientras cerraba el libro.

-Creo que a meloncito también le gusta la idea, por las patadas que está dando ahora mismo -los dos colocaron las manos sobre la barriga.

-¿No te duele?

-Es molesto a veces, pero no doloroso. A no ser que golpee las costillas, que le gusta sobre todo por la noche.

-Ouch.

Erin apoyó la cabeza en su hombro, y él le cogió la mano, jugando con sus dedos. El silencio entre ellos era agradable, hasta que ella recordó algo que quería preguntarle.

-¿Nos costó mucho escoger el nombre de Chloë? -preguntó Erin con cautela.

-Para nada. No tuve nada que decir al respecto. Desde el principio querías que ese fuera su nombre. Mark no te dejó llamar así a Olivia, así que te aprovechaste totalmente -respondió divertido Aaron.

-Es cierto, siempre me gustó mucho el nombre. Me alegro que a ti también -ella lo miró sonriendo.

-Claro que sí -le devolvió la sonrisa.

-Ahora que lo pienso…-cogió el libro del regazo de Aaron, pasando rápidamente las páginas, hasta encontrar lo que buscaba. Señaló con el dedo un nombre.

-Me gusta. Creo que entonces ya tenemos nombre de niño ¡eh!

- Tal vez. ¿No tenías una sorpresa para mí? -preguntó recordando lo que le había dicho antes.

-Cierto. Espera un segundo aquí. Enseguida vuelvo.

Aaron salió rápidamente de la habitación, y Erin aprovechó para levantarse poco a poco de la cama. Cuando Aaron volvió, dejando abierta la puerta de la habitación, escuchó la voz y la risa de Chloë y Jack.

La ayudó a salir de la habitación, y la llevó hacia la habitación de invitados. Erin se quedó sin aliento cuando entró. En una de las paredes, habían pintado un bebé elefante, rodeado de un par de nubes y estrellas, con una media luna sobre él y con una pequeña corona sobre su cabeza. Sujetaba también tres globos de colores. La cuna la habían colocado justo debajo.

Las otras paredes estaban pintadas de un amarillo suave, y los muebles que Erin había pedido por Internet mientras estaba de reposo, estaban montados y colocados, incluida la mecedora que le había regalado su madre cuando nació Nora, y había utilizado con el resto de sus hijos. El suelo lo ocupaba una gran alfombra peluda y suave de color beige en el centro de la habitación.

-¿Te gusta, mami? -preguntó Chloë mientras se acercaba a ella.

-Me encanta. ¿Cómo habéis hecho todo esto? -preguntó ahogando un sollozo, cubriendo su boca con una de sus manos.

-El fin de semana pasado Morgan y yo quitamos todos los muebles, están en un guardamuebles -contó Aaron.

-Y tengo un amigo que es artista, y pintó el mural. Nosotros pintamos el resto -siguió Jack.

-Me ha pintado una bailarina en mi habitación. ¡Tienes que verla, mami! – Chloë saltó junto a su madre, cogiendo su mano.

-Luego montamos los muebles y ¡voila! -Aaron extendió los brazos abarcando todo el cuarto.

-Es…perfecto. Gracias a los tres.

Aaron llevaba tres días en casa, con sus días libres. Había escuchado ruidos, y bastante jaleo durante unos días, pero aunque había preguntado, no había conseguido que le dijeran nada. La única información que había conseguido, era que estaba armando los muebles para el bebé (cosa realmente cierta), pero jamás imaginó todo lo que habían hecho en el cuarto.

-Chloë se ha portado muy bien. No ha dicho nada, y me consta que le ha costado un poco…-dijo Jack burlándose de su hermana pequeña.

-Es que soy una niña grande. ¿A qué sí, mami?

-Claro que sí, cariño. Y vas a ser una gran hermana mayor -Erin le acarició con dulzura el pelo a su hija.

Los tres miraron a la niña, que parecía totalmente orgullosa por el comentario de su madre. Sabía que tal vez al principio Chloë tendría celos del bebé, a pesar de las ganas que tenía de que naciera, pero no tardaría en adaptarse a la nueva situación. Erin sabía que estaban criando a una niña estupenda y muy especial, que con el tiempo, se convertiría en una mujer maravillosa.


Menos de una semana después, Erin ya tenía permiso para poder moverse. Aunque era precisamente ahora cuando menos ganas tenía de hacerlo. Se sentía demasiado pesada, y había notado el encajamiento del bebé, que le presionaba constantemente la vejiga. Y las contracciones de Braxton Hicks eran un poco más molestas en los últimos días.

Entró en la cocina después de tomar una pequeña siesta, y Aaron le sirvió una taza de té.

-Me alegro que estés despierta. ¿Te apetece que vayamos a dar un pequeño paseo alrededor de la manzana? Te vendrá bien para estirar las piernas.

-Claro. ¿Dónde está Chloë? Es raro no escucharla.

-Está en casa de Harper. Su madre la ha recogido del colegio y se quedará esta noche allí. He pensado que le vendría bien distraerse antes de que nazca el bebé. Jack vendrá a la hora de cenar.

-Me parece bien. Voy un momento al baño antes de irnos ¿vale?

Mientras se lavaba las manos y se miraba al espejo, Erin sintió un mareo repentino. Se apoyó en la pared, mientras intentaba recuperarse. Un instante después, escuchó a Aaron cómo la llamaba y se acercaba al baño.

-¡Erin! ¿Por qué no me has avisado? ¿Qué ha pasado? -la agarró por los brazos, mientras la ayudaba a reincorporarse.

-Estoy bien. Sólo me he mareado un poco, pero estoy bien.

Levantó la vista y lo miró a los ojos, y algo estalló en su interior. Se sintió ella misma de nuevo.

-¿Estás segura? Porque creo que acabas de romper aguas…-dijo Aaron divertido.

Los dos miraron hacia abajo, y vieron un pequeño charco en el suelo.

-Me parece que vamos a dejar el paseo para otro momento -fue la divertida respuesta de Erin.


Era la quinta vez que pasaba por eso, pero no significaba que fuera más fácil cada vez. Después de trece horas, el pequeño Hotchner vino al mundo a las 5:13 a.m. del 5 de Abril del 2021. Su padre, a pesar de ser un hombre estoico y serio, no pudo evitar llorar al cogerlo en brazos por primera vez. Su madre también lloró, pero por la emoción contenida de los últimos meses.

Ahora, horas después de su nacimiento y seguro en los brazos de su madre, el pequeño dormía plácidamente. Erin pasó su dedo despacio por la carita del bebé.

-Es precioso, Aaron. Definitivamente, hacemos niños preciosos…

-Los hacemos. ¿Lo dudabas? -bromeó él.

-Para nada -ella lo miró y sonrió.

Él estaba sentado en la cama, abrazándola por detrás. Se miraron intensamente y estaban a punto de besarse cuando la puerta se abrió de repente.

-¡Mamá! ¡Quiero ver al bebé! - Chloë entró corriendo en la habitación, seguida de Jack.

-Aquí está tu hermanito, cariño.

Jack ayudó a la niña a subir a la cama, que se acercó a su madre y al bebé. Jack se sentó después a los pies de la cama.

-He hablado con Nora. Me ha dicho que llegarán todos esta noche. Iré a buscarlos al aeropuerto -contó el chico.

-Gracias Jack -dijo su padre-. Y yo he conseguido que el equipo no venga hasta esta tarde, para que puedas descansar un poco más.

-Está bien, muchas gracias.

-¿Y cómo se llama el nuevo miembro de la familia? -preguntó Jack mientras veía cómo Chloë le hacía carantoñas al bebé.

Erin y Aaron se miraron y sonrieron, luego fue él el que contestó.

-Se llama Daniel Ellis Hotchner.

-¡Me gusta! Voy a llamarlo Danny -y Chloë empezó a hablar con su nuevo hermano que en ese momento estaba en brazos de Jack.

Erin miró a su marido, se acercó a él y le susurró al oído un "te amo". Aaron la miró sorprendido.

-Erin, no me digas que…-ella asintió-. ¿Cuándo? ¿Por qué no me has dicho nada antes?

-Porque estaba ocupada dando a luz -bromeó ella-. Fue cuando me mareé. Te miré a los ojos y todo volvió a mi, lo recordé todo.

Aaron sonrió feliz, y sin poder evitarlo, le cogió la cara y la besó. Y todo, tanto para Aaron como para Erin, volvió a la normalidad en ese instante.

Fin